Etiqueta: carteles

  • El peligroso modelo «Robin Hood» de los carteles durante la Pandemia.

    El nuevo Robin Hood de América Latina?? Los carteles de drogas distribuyen alimentos y medicamentos durante la pandemia del coronavirus.

    A mediados de abril, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, hizo una declaración inusual. Hizo un llamado a las pandillas criminales para que dejen de dar paquetes de comida a las personas durante la crisis del coronavirus. Según él, deberían enfocarse en poner fin a la violencia en el país. Pero los carteles mexicanos de la droga no son los únicos que ayudan durante la pandemia. En general, las organizaciones criminales en toda América Latina están mostrando su poder.

    Marzo fue uno de los meses más sangrientos en México en los últimos dos años. Según El Diario de México , 153 personas fueron asesinadas, la mayor cantidad desde agosto de 2018. Las ciudades fronterizas, que controlan los carteles de la droga, han resentido esta situación en particular. Las fronteras cerradas con los Estados Unidos han dificultado el tráfico de drogas, lo que ha debilitado significativamente los carteles y desde luego, incrementando la violencia.

    Pero durante la crisis del coronavirus, las pandillas buscaron el apoyo de los locales. Han establecido centros informales de salud en comunidades aisladas, que se encuentran en una situación financiera difícil y que casi no reciben ayuda del gobierno, relata la  BBC británica . Las redes sociales están inundadas de fotos y videos que muestran cómo entregan paquetes de agua, alimentos o medicinas a los locales.

    Una de ellas, tomada por todas las agencias de noticias, muestra a la hija del Chapo Guzman, repartiendo alimentos y ayuda a personas en dificultades.

    Foto: Afp

    La situación en México no es única. En abril, el ministro de Salud de Brasil, Luiz Henrique Mandetta, pidió a las autoridades locales que discutan con los carteles de la droga la mejor forma de detener la propagación del coronavirus.

    En esencia, él mismo admitió que el estado no podría hacer frente a una pandemia sin su ayuda. «Tenemos que entender que el estado simplemente no llegará a estas áreas, y la situación está bajo el control de los traficantes de drogas», dijo Mandetta.

    Tienda de conveniencia y toque de queda

    En los barrios venezolanos de Caracas, los grupos locales del crimen organizado han establecido una tienda de conveniencia e instaron a los residentes a cumplir con las medidas de cuarentena. Incluso introdujeron un toque de queda ante el gobierno.

    La pandilla Barrio 18 en Guatemala ha dejado de exigir temporalmente combustible a las empresas locales. Y sus miembros están ayudando a implementar medidas contra la propagación del coronavirus. La situación es la misma en el vecino El Salvador, escribe Camilo Tamayo Gómez, profesor de estudios de seguridad en la Universidad de Leeds , para The Conversation .

    Pero como señala Gómez, el hecho de que las organizaciones ilegales reemplacen al estado no es nada nuevo. Este ha sido el caso en América del Sur desde la década de 1990. Los carteles y las pandillas de la droga esperan que a la larga puedan reemplazar algunas funciones del estado para que sus actividades ilegales puedan prosperar.

    Aun así, la situación actual representa un cambio, ya que los carteles ahora brindan servicios sociales y de salud. Sin embargo, esto es una consecuencia directa del fracaso del estado y su incapacidad para combatir la infección por coronavirus y mantener la economía en pie.

    Las organizaciones criminales buscan evocar emociones positivas en las personas, como la gratitud y la solidaridad, para aumentar su legitimidad y fortalecer su posición en el territorio, dice The Conversation. Idealmente, les gustaría parecerse a Robin Hood y construir una reputación como un ladrón completamente positivo.

    En momentos como éstos, donde la ineficiencia del estado ha quedado en evidencia, tanto por los sistemas de salud desbordados, como una economía en estado desesperante, hay que prestar muchísimas atención a estos movimientos de los carteles, porque bien podrían comenzar a tomarse sectores donde la ayuda tarda en llegar y no hay nada más peligroso que una población con hambre y miedo.

  • Los gremios y el mercado

    Ahora hay un revuelo porque los empresarios, en una rara demostración de valor o más bien de desesperación, dijeron lo que nadie se atreve a decir, que la herencia maldita de los militares, donde 27 profesiones sólo pueden ser ejercidas por panameños, perjudica el desarrollo a corto, mediano y largo plazo del país.

    Predeciblemente los gremios profesionales salieron a defender su “derecho”, o más bien privilegio, (porque un derecho para serlo debe ser universal), de que el estado use la coacción para evitar que tengan que competir con los extranjeros. Si dedicaran la mitad de la energía que dedican al proteccionismo laboral a mejorar la calidad y competitividad de la educación panameña, no estaríamos en este problema. Porque no es cierto que las empresas panameñas discriminen a los panameños; la empresa Goethals Consulting hizo un estudio, donde se descubrió que el problema era el origen del título, no el pasaporte de la persona que figura en el diploma. En otras palabras, un profesional panameño educado en una universidad o instituto técnico de prestigio era lo más valioso, luego venia un extranjero educado de la misma manera, y al final, el panameño educado localmente. Ante la mediocridad educativa instaurada de manera populista por los militares, los militares tuvieron que poner leyes para proteger a los panameños de la competencia. Este es el origen de este problema.

    Los gremios no son muy amigos del mercado; de hecho, su origen es medieval y precede al capitalismo liberal. Usan el derecho liberal a la libre asociación, para garantizarse idealmente estándares mínimos adecuados que mantengan el buen nombre de la profesión o darse apoyo mutuo. Lo que no está mal. Los médicos panameños por ejemplo, mantienen una cooperativa ejemplar. El problema es que este apoyo mutuo a veces va contra los estándares profesionales que deben defender. En Panamá es muy difícil que un médico declare contra otro. O que a un abogado maleante lo sancionen. Y ese proteccionismo mutuo los hace trabajar como cárteles, limitando la oferta de servicios y la competencia, de profesionales extranjeros o la cantidad de graduandos de las universidades, para mantener los precios de sus servicios altos. Todo eso a expensas de sus clientes , claro está.

    Pero aparte del proteccionismo laboral, hay otro método que usan los gremios profesionales para elevar el costo al público de sus servicios; y es la asimetría de información en los precios.

    Imagínate que quieras comprar algo. Bueno, cotizas en varios lugares y comparas precios, si es comida en un restaurante, miras la carta, y sabes cuánto cuestan las cosas y qué puedes pagarte.

    Los gremios evitan esta información para los clientes de dos maneras. Primero, fijan precios mínimos, que hacen valer contra la ética el cobrar más abajo del precio mínimo. Y segundo, impiden que los profesionales liberales publiquen cartas de servicios con precios fijos, lo cual hace más costoso, en tiempo y dinero, para el posible cliente averiguar cuánto le saldrían los honorarios por servicio, recurriendo a la consulta personal de boca en boca. Ésta situación sale mucho más cara que simplemente ver catálogos de precios. Es una asimetría de información en perjuicio del consumidor o cliente.

    En los Estados Unidos, el senador Ted Cruz se está cansado de este sistema. Correctamente dice que esta práctica, de médicos y aseguradoras, impide un verdadero libre mercado en el sistema de salud. Y está promoviendo un proyecto de ley que obliga a las empresas proveedoras de servicios de salud a hacer público sus precios por los servicios médicos que no sean de urgencia. De esa manera, los clientes y las aseguradoras, podrán saber a qué servicios médicos acudir. Y se crea competencia de precios en las mismas. Algo similar existe en Suecia, donde el estado lleva un catálogo de servicios médicos con sus precios. El sistema público de seguro de salud sueco, tiene una carta de precios como seguro público, y que está puesto a consideración de las aseguradoras privadas. De esta manera, los médicos, pacientes y aseguradoras tienen claro cuánto cuestan los servicios médicos y cuánto están dispuestos a pagar. La información sobre los costos de salud deja de ser asimétrica. Así, el paciente puede calcular qué servicios médicos que no sean de urgencia se puede costear y los aseguradores a qué hospitales, clínicas o médicos privados acudir. Es como ir a un restaurante y saber los precios de antemano versus que te sorprendan con la cuenta, como es común en la medicina privada.

    Según Ted Cruz, uno de los problemas de la medicina norteamericana es que no hay verdadera competencia de precios y por lo tanto no hay libre mercado. Y tiene algo de razón. Veamos en qué queda esta iniciativa, pero es claro que los gremios, al actuar como carteles o sea, para limitar la oferta y mantener precios, no ayudan a un mercado público eficiente.