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  • Por qué Persisten los tranques en Panamá?

    Los tranques viales en Panamá persisten por diseño y corrupción. En su momento tuve la oportunidad de presidir el Comité Intergremial de Tránsito y Transporte de la APEDE y luego la de publicar internacionalmente un ensayo intitulado “Qué Funciona para Cambiar el Comportamiento Vial?; ensayo que a más de 15 años me siguen llegando referencias internacionales sobre el mismo y que explica en buena parte la pregunta inicial.

    Los factores o elementos que entran en juego son muchos y variados, pero no tenemos que irnos tan profundo para tener una idea sobre las razones del problema; el cual, no estaría muy equivocado al decir que ha sido por diseño o desgreño. Veamos al menos cuatro elementos claves del problema:

    1. El diseño de la ciudad y sus vías;
    2. La administración y comportamiento de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) que, supuestamente, debe administrar las normas que rigen el comportamiento;
    3. la cultura de desorden que hemos sembrado, que va ligada a la corrupción de la ATTT.

    DISEÑO: En una de las reuniones de la comisión de la APEDE una participante se tomó el trabajo de hacer un estudio, sufragado por cuenta propia, en el cual se mostraban todas las incongruencias de los perfiles viales que eran de fácil adecuación pero que por razones que sólo podemos catalogar como desidia o tal, jamás se hicieron. De muestra estaba lo fácil y poco costoso de efectuar más uniones entre la Vía Porras y la Brasil.

    Años más tarde me tocó hacerle sugerencias a la exdirectora de la ATT,  de vías que podían ser de gran ayuda para descongestionar el norte de la Capital; consistente en una vía desde las casetas de Peaje del Corredor Norte sin pasar por la estación metro de San Isidro; y como estas ¿cuántas no habrá?.

    Más aún, a mucho menor costo de lo que fue el Metro, un verdadero metrobus, que incorporara rediseños viales rápidos. Pero, todo indica que en la construcción del Metro las prioridades estaban trastocadas; como se observa con el engaño de llamar “metrobus” a MiBus; el cual no es un metro bus o BRT (bus rapid transit – tránsito rápido por bus).

    Cultura de Desorden: La ATTT: Esta institución es totalmente corrupta e incapaz de cumplir con la misión encargada. Todos en Panamá saben y comentan que los agentes de policía se dedican a estafar a los conductores (coima), lo cual tiene fácil solución; y el hecho de que no se haga lo dice todo. Como también lo dice la cultura de manejo desordenado que existe y, el que los patrullas no circulen por falta de presupuesto para combustible. Y es que la única manera de administrar el comportamiento vial es patrullando y por eso se les conoce como “autos patrulla”. Sólo hay que ver el orden vial que había en la antigua Zona del Canal, que incluía a los diablos rojos.

    Hoy, al redactar este escrito de opinión, al abrir mis archivos del Comité Intergremial de Tránsito y Transporte de la APEDE, me encontré con un mar de estudios que constatan lo que he descrito: Evaluación a priori del TransMovil; Apertura del Sistema de Transporte Público en Panamá; la Guía de Planificación para el BRT y mucho más, en dónde queda muy claro que el desorden vial de hoy es por diseño y corrupción; a lo cual concluyo con el caso personal.

    Hace unos años me citaron por colisión y fuga, y cuando vi la citación la placa de vehículo que colisionó fue la de mi yate con remolque de 30 pies. Mi abogado me dijo: “te atiendo el caso pero te advierto te van a condenar porque los jueces de la ATTT los coimean». Así fue. Un día me llamó la directora de la ATTT para pedirme le preparara un plan de educación vial y aproveché para contarle. Me dijo que despediría a los jueces corruptos… la despidieron a ella. En apelación volvieron a condenarme. Consulté a mi vecino que presidía la CSJ y me contestó: “My Name is Panama”. Finalmente, me llamó una chica de la empresa de seguro para cobrarme los daños y le dije que siendo yo columnista de La Prensa y de la Estrella los iba a denunciar y esta me respondió: “Hay señor, soy nueva aquí y desconocía su caso…” ¡Jamás me volvieron a llamar!

  • La tormenta perfecta de nuestro transporte público

    En otros lares, lo mismo que en Panamá, muy pocos se percatan del desastre económico que se nos viene a causa de pervertidas administraciones públicas que nos dejaron la herencia los perniciosos efectos de falaces y depravadas políticas que nos vendieron durante el Covid-19. Pero, más allá del COVID y de los saqueos al erario uno de los mayores daños causados a la población nos llegó con un sistema de transporte que no resolvió pero sí costó y sigue costando lo incosteable. Lo más triste es ver a los panameños alabando al METRO y a un “metrobus” que no es metrobus. Ambos sistemas nos están acercando al Armagedón del desastre económico y social.

    ¿Cuántos panameños están al tanto de la situación financiera del METRO y del mal llamado “metrobus”? Y… antes de seguir aclaremos qué es y no es un “metrobus”. En inglés al metrobus se le llama BRT, apócope por “bus rapid transit”; o, transporte rápido por bus; que no es el caso nuestro en dónde lo que nos dejaron fue un mausoleo a ciertos delirios de grandeza.

    A su vez un verdadero BRT, debido a su velocidad y otros factores, tendría mucho más capacidad y fiabilidad que un diablo rojo, coaster y tal. Uno de los elementos claves de un BRT son las vías dedicadas que permiten un tránsito rápido, seguro y mucho más económico; lástima que esa economía no la ven los usuarios.

    Un verdadero BRT se diseña con otros elementos que le hacen ser BRT; tal como tener prioridad en las intersecciones semaforizadas. En resumen, el BRT es un METRO de superficie; vale decir, que tiene todos los elementos de un METRO, que es rápido debido a sus vías dedicadas. Lo otro son los costos de construcción que en el caso de nuestro METRO estuvieron por los $120 millones el kilómetro; mientras que un metrobus anda por los $20 millones el kilómetro. Pero las gratificaciones de $20 millones no se comparan con las de $120 el kilómetro de construcción. En resumen, nos metieron el cuento del maravilloso proyecto de transporte y nos lo tragamos como se traga la carnada el pez, con un gran anzuelo dentro.

    Lo grave está en delegar los zorros el control del gallinero. Hay ciudades en dónde el METRO es gratuito ya que lo pagan los negocios ubicados en las terminales del mismo. ¿Saben ustedes qué negocios están ubicados en o cercanos a las estaciones del METRO en Panamá?; lo cual nos retrotrae a lo de zorros en el gallinero.

    Al político corrupto no le interesa economizar; ¿para qué, si el billete lo ponen otros? Triste que los que no usan el mal sistema terminan subsidiando a quienes sí lo usan. En el caso de sitios como Curitiba y Bogotá, que son ciudades mucho más grandes que la nuestra, solucionaron con un buen BRT.

    Si buscábamos que muchos dejaran sus autos en casa ¿por qué no diseñaron un sistema de transporte que propiciara eso? Simplemente era sólo cuento; tal como la estación de San Isidro. En los EE.UU., por ejemplo, el gobierno subsidia el 75% del costo de construcción y el 58% del gasto de operación; y todo ello dirigido a un mal sistema que no resuelve. Por algo los diablos rojos siguen bailando en las calles y, menos mal.

    El problema no es sólo panameño, tal como lo demuestra un estudio realizado por la New York University Marron Institute of Urvan Management, que estudiaron el asunto a nivel mundial. Como ejemplo, citan el caso de la extensión del metro de la Segunda Avenida en NY en dónde la ciudad se gastó $4.5 millardos, de los cuales: $3.8 millardos se fueron en el diseño, ingeniería y construcción; otros $655 millones fueron para consultores e inspectores (amiguitos); y sólo $378 millones haciendo los túneles.

    Tristemente, el día de inauguración vemos a todos los zorros del gallinero bailando salsa en medio de las lluvias de “agua bendita” que le lanzan ciertos prelados que soslayan las plumas de gallinas que los zorros llevan en sus hocicos.