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  • El riesgo de tener un Registro Único de Beneficiarios

    Durante el absurdo intento de lavarle la cara al sistema de sociedades anónimas tras el fiasco de los Panamá Papers, se cometió el grave error de contratar a dos personajes internacionales, que son de la opinión de que el sistema de sociedades off-shore no debería existir, para dar recomendaciones sobre cómo reparar el sistema.

    Una de las recomendaciones que éstos sugirieron, y que también sugieren entidades como Transparencia Internacional, es la de crear un Registro Único de Beneficiarios finales. O sea, que se sepa quiénes están detrás de las acciones de una sociedad anónima, en casos delictivos y de evasión fiscal por lo menos, todavía no se habla de los casos civiles.

    El beneficiario final sería la persona que tiene el control verdadero de los derechos que le otorga la acción, como el recibir dividendos o tomar decisiones de gobierno corporativo en última instancia o de derechos de propietario sobre la sociedad anónima. Ya el velo corporativo, que no existía para casos penales, tampoco va existir para los casos de evasión fiscal, aunque por ahora se mantiene para los casos de demandas civiles entre particulares.

    Tras el registro de Agentes Residentes, el siguiente paso es el Registró Único de Beneficiarios Finales, en otro vano intento de salvar el sistema offshore panameño. Porque nada indica que las presiones del exterior vayan a cesar. A cada medida que Panamá toma, se le añaden nuevas a futuro.

    La razón, como la explica Carlos Barsallo, es clara. Panamá tiene un record de tomar medidas novedosas en la legislación, solo para ignorarlas o cumplirlas a medias en la práctica. Pero aparte de eso, hay quien dice que el sistema bancario offshore no debería existir y que no importa lo que haga Panamá, nunca la dejarán tranquila. Veremos quién tiene razón.

    Ahora bien, supongamos que Panamá sigue a Stiglitz, a Pieth y a Transparencia Internacional… Y crea un Registro Único de Beneficiarios finales, como ya se ha aprobado en la legislación aunque no se ha promulgado todavía. Esto trae otros riesgos importantes.

    Uno de los grandes problemas de los Panamá Papers, es que la empresa que fue hackeada, Mossack y Fonseca, por razones de eficiencia, tomó la medida de digitalizar todos sus archivos, desde el “conoce tu cliente”, a la correspondencia regular y sus sociedades. Y la firma creó una red global de corresponsales que compartían esos archivos. El hacking fue devastador. Quedaron desnudos ante el mundo. Un ataque similar a un Registro Único de Beneficiarios podría tener resultados similares, mejor dicho, peores aún.

    Ahora bien, hay un tema serio de seguridad versus eficiencia. La eficiencia mandaría a tener toda la información digitalizada y disponible a las autoridades automáticamente. La seguridad manda a que existan barreras físicas y no solo electrónicas al manejo de la información.

    Una posible solución es la solución de baja tecnología usada por personajes como el tristemente célebre Osama Bin Laden. El mismo, logró evadir los ataques informáticos de la CIA y la NSA mediante una solución muy sencilla. Sacó a sus computadoras de la red, de tal manera que la información fluía por medio de USB y disco duros externos de la su red a la red exterior.

    Un Registro de Beneficiarios podría funcionar así. Una intranet, sin contacto directo con el exterior, donde se guarda toda la información relevante y con todos los puertos USB, WiFi, Bluetooth o cualquier conexión que no implique cables de fibra óptica, deshabilitados. El lugar donde se guarden las joyas de la corono no debe tener contacto directo electrónico con el mundo exterior. No ventanas (los hackers han logrado penetrar computadoras usando drones por ejemplo, o mediante sensores de vibraciones de voz que impactan en las paredes), bloqueador de teléfonos celulares o jaulas Faraday. Control de acceso de las personas que entren al lugar, registrando el quién, cuándo, cómo y para qué alguien entra al sitio. Y un cuarto seguro, donde se ingresa la información del mundo exterior, de computadoras conectadas a la Web, USBs, o discos duros externos, a la intranet. Esto tomará tiempo pero si no se hace, el cómo, cuándo y dónde se dará un robo de información a lo Mossak y Fonseca es una serie de preguntas que serán respondidas a su debido tiempo.

    Si vamos a aceptar ineficiencias para tratar de salvar la venta de sociedades panameñas, hagámoslo bien.

  • Los Panama Papers y el bloqueo económico

    Después de la infame filtración de los Panama Papers, ha sido mucho más difícil para las compañías panameñas llevar a cabo negocios internacionales. Mi visión de este problema es desde el punto de vista de alguien que hace negocios en todo el mundo habiendo comenzado mis primeras empresas en Eslovaquia (parte de la Unión Europea).

    Esta burocracia económica y bloqueo no comenzó en Panamá, sino en Suiza. El Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos se dio cuenta de que una gran cantidad de dinero terminaba en cuentas en bancos suizos. Después de algunas presiones, introdujeron el FATCA, que es una regulación extraterritorial, que se propaga como un virus a través del efecto de red de los bancos.  Así es como funciona: si usted es una institución financiera estadounidense, debe cumplirla, porque es una ley. Si usted como institución coopera con otra institución bancaria (por ejemplo, a través de una relación bancaria con un banco intermediario), esta otra institución bancaria también tiene que cumplirla. Por lo tanto, si quieres estar en la red, tienes que cumplir (o la alternativa sería una deducción fija del 30% de todas las transferencias de los bancos que no cumplan).

    Lo que es interesante acerca de FATCA es no solo cuán proactivos son los reguladores estadounidenses y cómo son capaces de utilizar los efectos de la red para regular el sistema financiero de todo el mundo, sino también la facilidad con la que transfirieron toda la responsabilidad de su recaudación de impuestos a las instituciones financieras. Con FATCA, todo el secreto bancario ha desaparecido, todos los bancos quieren ahora conocer a los propietarios, a los beneficiarios finales, no hay cuentas numeradas.

    Inspirados en el FATCA, otros países inventaron algo similar, llamado CRS de la OCDE. Que no haya confusión, casi todos los países importantes firmaron el CRS, con la notable excepción de los Estados Unidos. Ahora todos los países obtienen reportes de información financiera privada de sus residentes fiscales.

    Lamentablemente, FATCA y CRS no son las únicas normas. Estar en la red no significa que las transferencias deban funcionar. Para que ello ocurra, hay otra alerta que cumplir: el lavado de dinero. FATCA y CRS, se aseguran de que las víctimas de los infiernos fiscales no tengan dinero anónimo en los llamados paraísos fiscales. Pero, ¿qué pasa con los malvados carteles de la droga que limpian el dinero usando varios esquemas? Pues bien, la mayoría de ellos reciben ayuda de bancos, pero no de bancos en paraísos fiscales, sino de bancos como Deutsche Bank o el Citi.

    Mientras tanto, hacer negocios internacionales en Panamá se está volviendo cada vez más difícil. Abrir una cuenta bancaria para un individuo o una empresa es un proceso difícil y burocrático, enviar dinero al extranjero es aún más difícil. Ha habido casos de envío de menos de $1000 al extranjero que han sido bloqueados debido a la sospecha de lavado de dinero. ¿En serio? ¿1000 dólares es blanqueo de dinero? Aparentemente, sí.

    Hablando con un amigo, que es director ejecutivo de una institución financiera europea, me dijo que cuando decidió solicitar ese trabajo, no tenía idea de que » iba a dirigir una estación de policía». Mi banquero, en el banco donde tengo mi dinero, dijo que tienen cinco veces más gerentes de cumplimiento que personas que realmente hacen lo que el banco debería hacer: ayudar a mi dinero a trabajar para mí y crear ingresos.

    Uno de los acontecimientos recientes es que la UE quiere añadir a Panamá a la lista negra de países con ‘dinero sucio’. Todo ello a pesar de que la UE considera a Panamá un país cooperante y de que Panamá ha firmado todos los tratados de la OCDE contra la evasión fiscal. Lo que esto significa: que todo el mundo considera a Panamá como una jurisdicción amigable, pero el dinero que toca el sistema bancario panameño es etiquetado, investigado y bloqueado como si fuera enviado directamente desde los cárteles de la droga.

    ¿Ayudará? Por supuesto que no. Los bancos del mundo estarán encantados de lavar dinero por una cuota, lo han estado haciendo durante años. Sólo se tiene que pagar a los bancos adecuados en los países adecuados una comisión porcentual por este servicio. En serio, sólo busque en Google los casos de lavado de dinero en el mundo, y verá que no son los bancos panameños los que ayudan a las empresas a lavar dinero. Los dueños de algo que la OCDE llama ‘dinero sucio’ estarían locos si utilizaran los bancos panameños, cuando incluso una transacción de $1000 desde Panamá es considerada sospechosa y merece una larga investigación.

    También tenemos el tema de las criptomonedas, al cual me referiré en el próximo artículo.

  • La Competitividad y el Registro Público panameño.

    Las sociedades panameñas están de capa caída, el número de sociedades panameñas viene decreciendo desde hace ya varios años de picos de casi 36 mil sociedades inscritas en el 2014 se ha caído a menos de mil por mes, cuando antes se inscribían hasta 6 mil al mes . Las firmas de abogados están despidiendo personal. Y se dedican a vender sociedades en otras jurisdicciones, incluyendo los Estados Unidos.

    Ante todo esto el gobierno está en una disyuntiva, por un lado ha hecho todo lo que la OCDE y el GAFI le han pedido, por el otro, las sociedades panameñas caen y siguen cayendo y los negocios se van a otras jurisdicciones. También se ven los depósitos bancarios.

    El gobierno está en una etapa de plena negación. Por ejemplo, el director del registro público habla de que Panamá adoptó normas internacionales para hacer el sistema panameño más competitivo, y depurarse. Bueno, el tema con la competitividad es que las normas para depurar el sistema sean aplicables a todos por igual. Si un país adopta ciertas normas pero los demás no, están en desventaja a la hora de luchar por clientes que sin duda se irán a los países con normas más ventajosas.

    La competitividad no se logra cumpliendo con normas burocráticas de la OCDE; se logra ofreciendo la plaza más atractiva a los clientes. Y acá es donde está el problema. Ciertas normas han sido redactadas de manera tan burocrática que solo parecen beneficiar a las empresas de contabilidad internacional asociadas con la OCDE.

    La manera como se ha manejado el tema de los agentes residentes y las responsabilidades de los mismos de rendir cuentas han hecho que tener una sociedad panameña sea demasiado caro, aún para hacer negocios locales en Panamá. Es mejor cerrarlas o dejarlas inactivas que abrir sociedades nuevas.

    La actuación del gobierno durante los Panama Papers tampoco ayuda; en lugar de decir lo injusto que era que se escogiera el nombre Panama Papers pese a que la mayoría de las sociedades involucradas no eran de nuestra jurisdicción, se tornó en una cuestión vergonzante de la cual mejor no hablar. Vamos, antes las filtraciones del HCBC o de la Unión de Bancos Suizos eran las filtraciones de estas empresas; después de los Panama Papers, las filtraciones eran los “Paradise Papers”, no los Bermuda Papers ni los Singapore Papers. En cambio, los papeles de Mossack y Fonseca eran los Panama Papers pese a que la mayoría de las sociedades involucradas lo eran en British Virgin Island (BVI). Uno de los argumentos de peso que se debió usar fue éste, pero nunca se usó; en su lugar, nuestros funcionarios parecían venados en las luces de un auto, dando excusas a cada momento y firmando lo que les pusieran enfrente.

    Hasta se nombró una comisión formada por personas vinculadas a Soros y la OCDE para dar “recomendaciones” que terminó en otro escándalo cuando estas recomendaciones excedían con creces lo que solicitaba la OCDE. Y esto ha seguido, el daño a la reputación de Panamá como plaza continúa, pese a las medidas que tomamos para ser más “competitivos” o sea, no para atraer clientes, sino para no figurar en las listas negras de la OCDE o de la Unión Europea. El problema es que a cada medida que cumplimos para salir de una lista, suelen añadir otra nueva constantemente para ponernos en una nueva lista. Porque en el fondo lo que busca la OCDE no es eliminar ni el lavado de dinero, ni la financiación del terrorismo, ni las armas de destrucción masiva, ni la evasión fiscal, sino la mera idea de la competencia fiscal en sí, o sea que los países atraigan inversiones y dineros de todo el mundo ofreciendo un régimen fiscal atractivo.

    En tanto el gobierno no defienda el derecho soberano a hacer esto, a competir, y no entienda que para atraer inversiones se tiene que tener un régimen atractivo, no vamos a ser competitivos. Porque si ser competitivos significa nada más salir de las listas negras de la OCDE y hacer las sociedades panameñas más caras en tiempo y dinero, pues apaga y vámonos.

    Lo que se ha venido haciendo post Panama Papers es venir tratando de evitar salir de las listas negras y grises, adoptando más requisitos que las hacen más caras, lentas de constituir y por lo tanto poco atractivas a nuestras sociedades, sin ninguna garantía de que no nos sigan imponiendo otros requisitos, y de que la imagen de la plaza Panamá mejore, y con ello la imagen de las sociedades panameñas. En pocas palabras, nuestras sociedades son ahora más caras, pero nuestra imagen internacional no mejora.

    Lo cual nos lleva a otro tema; uno de los pocos atractivos que tenía Panamá como plaza era la opacidad de nuestras sociedades, ahora ese atractivo ha desaparecido. Y no hemos tratado de construir otros atractivos distintos. No tenemos un sistema judicial rápido y confiable que haga atractivo tener sociedades en Panamá en caso de pleitos, así que mejor se las hace en una jurisdicción británica o norteamericana, tampoco tenemos las ventajas migratorias de Austria y ciertas islas del Caribe.

    Las licitaciones en Panamá tienen una larga sombra de corrupción que favorece a las empresas de países donde pagar coimas en el extranjero es legal, como China y Brasil, y hace poco atractivo a las empresas alemanas y norteamericanas licitar. La visita de Pompeo a Panamá tuvo que ver bastante con eso. Añada a esto los intentos de imponer controles de capitales por razones xenofóbicas como los impuestos a las remesas o demagógicas como el 7% a las transferencias bancarias, y el mensaje que se manda al público es que no tengan cuentas en bancos panameños, y no se invierta en Panamá.

    En otras palabras, mientras no busquemos atractivos para la plaza, por más que cumplamos las normas de la OCDE, vamos a ver como nuestras sociedades siguen desapareciendo y los activos líquidos de los bancos se van a Miami y Puerto Rico. Si no tomamos medidas para defender la imagen y la soberanía del país, no controlamos la corrupción y mejoramos la justicia y tomamos medidas populistas y demagógicas para terminar de matar al herido, no esperemos milagros.

    El Director del Registro Público debe tener en claro que hacer las cosas más caras y burocráticas para evitar los chantajes de la OCDE y la EU, no es hacer al país más competitivo, de la misma manera que tomar medidas en Venezuela para evitar que te secuestren, es ser más competitivo. En ambos casos es un aumento del costo de hacer negocios y nada más.