Etiqueta: presidente

  • El Presidente de Estados Unidos: Líder Nacional o Presidente del Mundo?

    Guy Sorman, en su artículo «¿Qué presidente del mundo?», ofrece una reflexión sobre la importancia de las elecciones presidenciales en Estados Unidos no solo para los ciudadanos estadounidenses, sino también para el resto del mundo. Sorman subraya que el presidente de Estados Unidos ejerce un poder significativo a nivel global, más allá de sus competencias nacionales, lo que convierte estas elecciones en un asunto de relevancia internacional.

    El autor señala que, aunque el presidente estadounidense está limitado por múltiples contrapoderes internos —como el Congreso, la Justicia, los estados federados y el Ejército— su influencia en política exterior es mucho mayor. Esto se debe a que el presidente tiene un control más directo sobre la diplomacia y las decisiones militares. En momentos de crisis internacional, el presidente es el único que puede tomar decisiones rápidas y unilaterales, lo que destaca su rol como líder del mundo libre.

    Sorman analiza las posibles consecuencias de una victoria de Donald Trump o Kamala Harris en las elecciones de 2024. Resalta que, mientras Harris probablemente seguiría una política exterior continuista con la de Joe Biden, centrada en la defensa de la democracia y los intereses occidentales, Trump podría llevar a EE.UU. hacia un aislamiento que pondría en riesgo la estabilidad de alianzas clave como la OTAN y podría fomentar las ambiciones expansionistas de China y Rusia. En este contexto, la elección del presidente estadounidense tiene implicaciones directas para países como Ucrania, Israel y Taiwán, así como para la seguridad de Europa.

    En definitiva, Sorman sugiere que aunque los votantes europeos no participen directamente en estas elecciones, sus vidas y la estabilidad de sus naciones están profundamente conectadas con el resultado. Por lo tanto, es inevitable que el presidente de Estados Unidos sea visto como un «presidente del mundo», cuyo mandato influye en el orden global.

    Este análisis subraya la paradoja de que una elección que es, en principio, un asunto interno de Estados Unidos, tiene repercusiones que trascienden fronteras y afectan a millones de personas en todo el mundo. La influencia de la presidencia estadounidense sigue siendo única en el escenario internacional, y aunque esta hegemonía no está exenta de críticas, Sorman concluye que, dadas las alternativas, la mayoría preferiría que el «amo del mundo» siga estando en Washington en lugar de en Pekín o Moscú.

  • Tenemos una Agencia de Viajes

    El Presidente viajó a Rusia…. en una visita oficial, como diría el personaje Church Lady de Saturday Night Live, “¡qué conveniente!”  Es obvio que el presidente quería ir a ver el Mundial, y en lugar de ir con dineros de Odebretch como lo ha hecho alguien que hoy es reo, quiere ir con dineros del contribuyente, que es básicamente lo mismo pero de manera más directa. Porque en serio, ¿es tan importante ver a Putin en medio de un Mundial? ¿Visitar la tumba de una persona como Lenin? ¿Llamarlo un gran filósofo?  ¿Estaba el presidente de Panamá visitando la URSS o la República Rusa?  No tiene nada de malo visitar las momias en museos o santuarios, pero en una visita oficial visitar la tumba de Lenin es un gesto político que no va a pasar desapercibido.

    Lo que nos hace preguntarnos qué tiene en mente la Cancillería. Parece que tenemos Cancillería, pero no sabemos muy bien para quién funciona. Ciertamente no funciona ni para los empresarios del país, ni para el Partido Panameñista que a diferencia del PRD no está atado por la agenda internacional de la Internacional Socialista, ni para los funcionarios de la Cancillería. Funciona para el Presidente sin duda, quien parece que no quiere problemas con la OCDE y el GAFI, y desea viajar a lugares exóticos, pero no sabemos si funciona para alguien más.

    Veamos, visitar la tumba de Lenin…..

    Si lo hubiera hecho de manera privada, actuando como un turista más pero pagado por el contribuyente, no importa tanto. ¿Pero hacerlo de manera oficial y dando declaraciones favorables al muerto? Hubiera sido mejor decir que se visitaba una Momia.

    Estamos hablando de que se visitó la tumba de alguien que dio un golpe de estado contra una Asamblea Constituyente, financiado por dineros de una potencia extranjera, Alemania, contra la cual su país estaba en guerra. Que provocó una guerra civil que ganó gracias a su falta de escrúpulos en matar a 3 millones de campesinos de hambre para alimentar a su ejército; que creó una policía secreta, la Cheka aún peor que la zarista; que ordenó la ejecución de la familia imperial rusa, incluyendo a niños inocentes; que trató de evitar mediante la guerra la independencia de Polonia.

    Una persona que persiguió y encarceló a sacerdotes, monjas y rabinos. Una persona que siempre manifestó su desprecio por la democracia formal, y su amor por el centralismo. Una persona que bajo la excusa de la dictadura del proletariado, creó una dictadura de partido que luego heredó Stalin, un asesino aún peor que él. Como le dijo Martin Amis a Christopher Hitchens, cuando este último era trotskista, “sin duda te gustan los asesinos, porque tus ídolos Trotsky y Lenin eran asesinos, todos ellos eran asesinos de niños y monjas.” Una persona que no solo asesinó a zaristas conservadores, sino a liberales, a socialdemócratas, a anarquistas, o sea a todos los que no compartían su visión de la política y la historia.  Su lenguaje respecto a sus rivales era el de la epidemiología. Sus rivales o detractores no eran seres humanos, eran bacterias o parásitos para erradicar, no seres humanos con ideas que había que evaluar aunque sea para descartarlas. No vemos cual es el interés de nuestro presidente en visitar semejante personaje. Y la pregunta es, ¿dónde estaba la Canciller durante todo esto?

    Porque la Cancillería fuera de actuar como ente ejecutor de la OCDE y el GAFI, y de renunciar a su deber de proteger los derechos de panameños amenazados por la Lista Clinton, parece que no tiene nada claro que hacer, fuera de ser la agencia de viajes presidencial. ¿Realmente tiene que ir nuestro Presidente durante un Mundial a otro país a firmar acuerdos que bien pudieron firmar funcionarios de menor categoría?

    Si esto es así propongo algo.

    Que todas las firmas de acuerdos importantes se den durante eventos deportivos en el país donde se firman los acuerdos. O si el presidente es fanático de las artes, que se den durante festivales de cine, bienales de artes plásticas, o temporadas festivales de música. Así nuestro presidente podrá culturizarse mientras viaja con nuestro dinero. Y siempre podrá tener la excusa de que firmó un acuerdo de vuelos directos entre el país huésped y Panamá. En lugar de dejar que funcionarios de las respectivas autoridades, actuando mediante las respectivas embajadas lo hagan.

    Vamos, que uno de los privilegios del presidente debe ser viajar a costa del contribuyente.