Etiqueta: productividad

  • Enamorados con la IA

    Enamorados con la IA

    Hoy día, en casa o en cualquier sitio, es más común ver a personas haciéndole el amor a su celular e ignorando por completo a quienes tienen al lado. “¿Creo le hacen el amor al celular?” Bueno… ¿qué es amor y que significa “hacer el amor”? ¿Acaso estar enamorados no es tratar a alguien o algo con deseo, con atención excesiva, mirándola embebecidos, en íntima comunicación de sentidos y teclado, confiando secretos, buscando dopamina, validación, entendimiento, y una compañía que no encuentran más allá del celular y la IA?

    En la misma Creación se nos entregaron capacidades y objetos que servirían para el bien o el mal; desde una manzana hasta la IA. El Creador bien conocía nuestras limitaciones y por ello murió en La cruz, para expiar nuestros pecados. O, tal vez, dicho más simple, para dejarnos un mensaje de salvación en este valle de lágrimas. En síntesis, la tecnología, tal como la manzana, no es antinatural sino expresión de nuestra naturaleza. Así, no tiene sentido querer frenar aquello que ya nadie lo detiene; pues el único camino está adelante y no en un ayer obsoleto.

    Desde que el primer humano sopló sobre una brasa para avivar el fuego, hemos usado las herramientas que la Creación nos ofrece, no para dominarla, sino para dialogar con ella. La tecnología es nuestra segunda naturaleza: prolongación de la mano, la memoria y ahora la mente.

    Desafortunadamente muchos no sabrán darle buen uso a la IA; y simplemente se limitarán a hacerle el amor; a escapar de la realidad, manipulando, vigilando, generando adicción o aislándose y no para usar esta maravillosa herramienta que nos abre el camino hacia lo desconocido. Una herramienta que expande nuestras capacidades mentales y nos permitirá viajar a las estrellas.

    Pero esta herramienta maravillosa puede ser mucho más. Es una catapulta que expande nuestra creatividad y nos abre caminos hacia el mismo Universo. Gracias a ella, hoy escribo estas líneas y las complemento con ideas que antes me habrían tomado meses o años. Ya no necesito buscar en un diccionario de papel. La IA entrelaza a la humanidad y nos permite compartir el conocimiento acumulado de toda nuestra especie. Y esto apenas comienza.

    Al mismo tiempo que la IA es una herramienta a la par con un radiante y extraordinario amanecer y un potencial abismo. En ella se cumple la antigua parábola del bien y del mal. Estamos ante cambios exponenciales donde el futuro ya no es dentro de un siglo, sino mañana mismo. Esa es la realidad apocalíptica que ya vivimos.

    Esta realidad está en los inmensos cambios que enfrentamos en el nuevo mundo de avances exponenciales, en dónde el futuro es mañana mismo y no a un siglo.

    En fin, podemos seguir ‘haciendo el amor’ de forma superficial con la IA, o podemos enamorarnos de verdad: con entrega, respeto, curiosidad mutua y el deseo de ir juntos más lejos, hacia las estrellas. El mal o el bien no está en la manzana o en la AI sino dentro de cada uno y a todos nos ha sido concedida la capacidad de escoger el mejor camino.

    Cada día veo más inquietante como tantos se sientan en la mesa, el metro y tal, todos con la cabeza torcida hacia abajo, ignorando a quienes están cerca; y la pregunta que surge en mi es… ¿qué ocurrirá cuando el chip de la IA nos lo metan dentro; en la cabeza o tal vez en las pezuñas? En ese mañana próximo me pregunto… ¿a dónde fijaremos la mirada?

  • Cómo convertir a ChatGPT en el asistente perfecto

    El sueño de tener un asistente disponible 24/7 y dispuesto a ayudarnos con cualquier tarea se ha hecho realidad con ChatGPT. La inteligencia artificial (IA) generativa ha llegado para revolucionar nuestra productividad personal, si sabemos cómo usarla. Eso sí, para sacar el máximo partido a nuestro nuevo “mejor amigo” en la oficina, debemos ser muy precisos en nuestras solicitudes y entrenarle para que responda como deseamos.

    Tengamos en cuenta que ChatGPT no es un buscador, así que no se trata de “googlear” sino de darle órdenes para que haga tareas para nosotros. La IA generativa recibe peticiones del usuario mediante prompts, instrucciones o conjuntos de palabras que proporcionamos al modelo para que realice una tarea específica. Si son muy simples, sin contexto o genéricas, llevarán a respuestas pobres e imprecisas.

    Claves de un buen prompt

    Por ello, el primer consejo es utilizar una buena estructura de prompting, especificando: [rol] [tarea] [contexto] [formato] [estilo]. En el rol, detallamos qué papel queremos que asuma la IA, mientras que con la tarea describimos de forma clara el resultado que deseamos. Dando contexto ofrecemos a ChatGPT toda la información necesaria para que entienda nuestra petición y responda con criterio y, en el formato, especificamos cómo queremos la respuesta (esquema, tabla, listado, guion, informe, cartas, correo…). Por último, con el estilo, pedimos un tono profesional, didáctico, cercano, divulgativo, inspirador, narrativo o humorístico.

    Algunos ejemplos:

    Actúa como un [experto divulgación científica]. Quiero que [redactes un post para un blog sobre el cambio climático]. Ten en cuenta [información científica actualizada relevante]. Usa un [formato con título, entrada, cuerpo y conclusión] con [estilo divulgativo y profesional].

    Actúa como un [técnico de Recursos Humanos]. Quiero que [redactes un reglamento interno para el teletrabajo]. Ten en cuenta [la normativa de…]. Usa un [formato de informe] y un estilo [formal, profesional].

    Actúa como un [asesor financiero]. Quiero que [evalúes la viabilidad de una inversión]. Ten en cuenta [propuesta de compra de maquinaria adjunta en el pdf]. Usa un [formato de tabla con indicadores clave] con estilo [técnico].

    Entrenarlo a nuestro gusto

    Ahora que sabemos cómo hacer prompts, podemos ir más allá y educar a ChatGPT para que se adapte a nuestras necesidades.

    Una recomendación es darle ejemplos de lo que queremos, algo muy efectivo si deseamos que ChatGPT siga un estilo o estructura determinada. Por ejemplo, podemos facilitarle un archivo con muestras de emails, cartas, artículos o informes de referencia y pedirle:

    Este archivo contiene un ejemplo de informe sobre la [empresa A]. Redacta un nuevo informe sobre la [empresa B], siguiendo exactamente el mismo formato y estilo que te he facilitado.

    También es posible entrenarle con nuestros documentos. ChatGPT puede mejorar sus resultados buscando en internet. Ahora bien, a veces queremos que sus respuestas usen solo una base de conocimiento específico, ya sea de fuentes externas o internas que le proporcionamos. Por ejemplo:

    Busca información de la empresa A exclusivamente en [site: www.sitioweb.com] y redacta…

    Además, podemos facilitarle una base de conocimiento subiendo los archivos al chat, usar las herramientas de “proyectos” o crear un GPT personalizado.

    Otro consejo es dejar que ChatGPT nos conozca: cómo queremos que nos llame, a qué nos dedicamos y cualquier otra información que queramos que sepa. Asimismo, es posible especificar el tono y estilo de sus respuestas para que conteste adaptándose a nuestras preferencias.

    Habilitar su función de memoria permite que guarde nuestras interacciones como contexto para responder de forma más personalizada. Todo esto se gestiona en las opciones de “personalizar ChatGPT” en nuestra cuenta.

    Crear nuestros propios GPT

    Cuando queremos que ChatGPT se especialice en una tarea, podemos crear un GPT personalizado. Para ello, le ponemos un nombre y le damos un prompt de sistema con instrucciones de qué queremos que haga y cómo debe actuar. Podemos subirle archivos para que los use como base de conocimiento. Así, tendremos nuestros GPT privados expertos en tareas como escribir informes, dar feedback o crear presentaciones. Incluso, podemos hacerlos públicos para que los use nuestro equipo o cualquiera que lo desee.

    Por otro lado, mediante la función de “tareas”, podemos hacerle encargos para el futuro, como solicitar un informe con noticias cada mañana, que nos recuerde algo en una fecha o que envíe la cotización de nuestras acciones tras cerrar los mercados. Nos llegará un aviso con la información.

    ChatGPT funcionará mejor cuanto más nos conozca y cuanto más afinemos nuestras solicitudes. Así, será capaz de entender el contexto, forma de trabajo, estilo y necesidades. Podrá ofrecernos respuestas más precisas y personalizadas, especializarse en tareas que le encargamos habitualmente e integrarse eficientemente en el flujo de trabajo.

    Si ponemos estos consejos en marcha, se convertirá en nuestro nuevo compañero de trabajo preferido.The Conversation

    Juan Vicente García Manjón, Profesor de innovacion y estrategia, Universidad Europea Miguel de Cervantes

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.