Etiqueta: remesas

  • Blockchain permite a extranjeros en Chile enviar remesas a sus familiares en Venezuela, Colombia y Perú

    Venezolanos, peruanos y colombianos, la mayor población de extranjeros en Chile, están optando por las criptomonedas para remesas por su facilidad y bajos costos de comisiones.

    Algunas comunidades extranjeras en Chile están utilizando métodos alternativos como las criptomonedas para el envío de remesas a sus familiares fuera del país.

    Se estima que actualmente hay un total de 1.251.225 extranjeros en Chile, en su mayoría, provenientes de Venezuela, Perú, Haití y Colombia. Mientras que los venezolanos son la mayor comunidad extrajera en el país, con 400 mil personas, le siguen las comunidades de Perú con 223.923, Haití con 179.338 y Colombia con 146.582.

    Esta alta cifra de inmigrantes en Chile provoca un alto movimiento de envío divisas a otros países. En 2018 las remesas totales que salieron desde el país sureño ascendieron los USD $ 1.500 millones, según datos del Banco Central.

    En el desglose de envío por nación lideran Colombia y Perú, pero extrañamente, no aparece Venezuela. Pero el Banco Central solo refleja las operaciones realizadas a través de empresas de cambio formal, y los venezolanos parecen no utilizar estas vías. La razón: la actual hiperinflación del país caribeño ha obligado a los venezolanos a recurrir a mercados alternativos para el envío de remesas.

    Venezolanos recurren a métodos alternos

    Factores como el control cambiario y la hiperinflación en Venezuela hacen que no sea rentable para los venezolanos el envío de remesas por métodos tradicionales. Este hecho ha provocado el surgimiento de mercados paralelos o informales para el envío de remesas al país.

    En una entrevista reciente a Sergio Carrasco, director comercial de Quick Express, el experto explicó: Para los inmigrantes, el envío de remesas a Venezuela es un tema muy sensible, ya que la inflación allá crece día a día, por lo que poder enviar dinero a sus seres queridos de manera rápida y segura es sumamente importante. El poder adquisitivo de un monto determinado de bolívares disminuye diariamente, o sea, lo que se puede comprar en Venezuela con ese dinero, es menos de un día para otro.

    Quick Express: una opción para venezolanos

    En respuesta a esta problemática surge Quick Express, una solución Blockchain latinoamericana para el envío de remesas. Quick Express nació en febrero de este año y permite el envío inmediata a cuentas de remitentes de cualquier banco en Venezuela, buscando hacer además la transacción 100% segura.

    En opinión de Sergio Carrasco, los venezolanos son muy activos en la utilización de las criptomonedas para el envío de remesas. El servicio opera en Venezuela bajo la licencia de intercambio de criptoactivos de la SUNACRIP.

    Asimismo, son la única empresa de remesas a Venezuela inscrita en la Unidad de Análisis Financiero y un sistema formal con registro en el Banco Central, aseguró Carrasco.

    El flujo de envío de remesas de la agencia asciende los USD $8 millones. Actualmente Quick Express cuenta con unas 20 agencias en Santiago, y unas 20 mil personas han utilizado este mecanismo, explicó el director.

    Criptomonedas son opción para remesas

    En opinión de Agustín Feuerhake, Director y cofundador del intercambio criptográfico Buda.com, las remesas se están haciendo cada vez más relevantes para la economía de muchas familias latinoamericanas. En este contexto, el director destacó que las criptomonedas podrían tomar un papel importante en la actividad que actualmente ya realizan cientos de venezolanos.

    Las criptomonedas, que son un bien digital, pueden ser compradas en un país, transferido vía Internet y vendido en otro país, por lo que en la práctica termina siendo lo mismo que una remesa.

    El intercambio Buda.com se fundó en el 2015, y opera mercados de criptomonedas en Chile, Colombia, Perú y Argentina.

    Dado que las criptomonedas no están ancladas a un país, es difícil conocer el lugar desde donde se envían y el país de destino. Sin embargo, el alto número de operaciones y oferta criptográfica que manejan países como Venezuela y Colombia, hacen suponer que son las regiones que más están optando por esta alternativa.

    Peruanos también envían remesas

    Mientras tanto, la alta migración de peruanos a Chile también ha provocado que el país sureño destaque como el principal desde donde se reciben remesas.

    “Chile es un destino popular para remesas desde el Perú, pero son más las que viajan en sentido inverso, es decir, desde Chile hacia el Perú”, expresó el director.

    En cuanto al envío de remesas en criptomonedas por parte de la población peruana, destacó Feuerhake, «se trata de un nivel reducido«. No obstante, en opinión del director de Buda, a pesar de que actualmente los peruanos optan por las casas de cambio tradicionales, esto podría empezar a cambiar con el auge de las monedas digitales.

    Son solo algunos los que han explorado las nuevas alternativas pero es probable que esto empiece a cambiar. Los cambios de tipo exponencial comienzan imperceptibles, toman algunos años y luego se vuelven completamente universales.

    El uso de las monedas digitales como una solución actual para el envío de remesas por los migrantes latinoamericanos podría estar apenas a la vuelta de la esquina. En el subcontinente, Colombia, Venezuela y Perú destacan como los países con más transacciones criptográficas. Mientras que Chile y Argentina cuentan con la mayor adopción de cajeros automáticos de Bitcoin.

    En México, donde se asienta con fuerza el negocio multimillonario de las remesas provenientes de EE UU, el uso de las criptomonedas también se ha incrementado. En una entrevista reciente con El Economista, el cripto exchange más grande de México, Bitso, destacó que mueve alrededor de USD $66 millones en remesas con criptomonedas.

    Fuentes: Infogate, Gestión, La Tercera, The Clinic

    Versión de Hannah Estefanía Pérez / DiarioBitcoin

  • El impuesto a las remesas, otra demagogia populista

    Panamá está perdiendo dólares, pero no como la gente lo piensa. Mientras diputados y diputadas demagógicamente buscan imponer un impuesto a las remesas porque según ellos, “se está sacando plata de Panamá en lugar de poner en la calle”, miles de millones de dólares se van de Panamá, agobiados por las regulaciones bancarias impuestas por la OCDE y el GAFI, que hacen cada vez más difícil para los extranjeros abrir cuentas en Panamá versus abrirlas en Miami.

    Si se añade a esto que la única ventaja que Panamá tenía era la privacidad, que ahora con los acuerdos de intercambio de información automáticos se acabó, Panamá con su burocracia, inseguridad jurídica, lento y poco confiable sistema judicial, no tiene ventajas comparativas que puedan compensar la falta de privacidad actual. Añada el relajo de la acuñación de balboas, que infiere la intención de tener una moneda panameña propia real. El resultado final es que la gente no está depositando dinero en Panamá y los deposita en Miami o Puerto Rico, y de hecho está sacando su dinero del sistema bancario panameño. Y los activos líquidos de los bancos panameños han venido bajando notoriamente desde el 2016.

    Ante esta circunstancia, los diputados y diputadas, que parecen tomar sus lecciones económicas de Nicolás Maduro, proponen castigar a los extranjeros que viven en Panamá poniendo impuestos punitivos a las remesas. Y hasta han armado una carrera entre ellos. Uno propuso en el gobierno pasado una suma menor al 10%, otra para no quedarse atrás en la carrera por la demagogia propone 12% o más. “Los extranjeros se llevan nuestros dólares, por eso no hay plata en la calle”. En otras palabras, parecen que comparten las ideas económicas de Nicolás Maduro.

    Porque si poner plata en la calle hace una economía exitosa, todos estaríamos imprimiendo balboas como locos. Y todos seríamos millonarios. Pero el dinero no funciona así. El dinero tiene valor sólo si es proporcional a la cantidad de bienes y servicios que produce una economía. En un país donde no se imprime moneda propia, o no se acuña (por ahora) suficiente moneda propia, la cantidad de dólares que circulan en la economía de Panamá, o sea la masa monetaria, es producto de los bienes y servicios legales e ilegales que produce la economía de Panamá. Es la razón por la cual, salvo en el período de Ricardo Martinelli, donde ingresaron a la economía nacional inmensas cantidades de dinero producto de deuda pública, que la economía nacional vivió niveles de inflación anuales ínfimos.

    La economía de Panamá regula automáticamente su masa monetaria al no tener Banca Central, moneda propia o controles de divisas. Panamá vive ciclos de inflación, recesión o depresión, pero estos últimos suelen ser leves. La estanflación no existe. Y hemos estado creciendo desde 1990. Pero los chavistas encubiertos en la Asamblea Nacional parecen no entender esto. Y quieren centrar el precedente funesto de imponer controles de divisas en Panamá. Para ello están usando una red de mentiras y falacias. Recomiendo que se investigue en la web y se lean los trabajos de Luis Moreno.

    La falacia es que los extranjeros sacan divisas de Panamá. Como Panamá no tiene moneda propia, Panamá no tiene divisas. Que los extranjeros sacan dólares de Panamá. Salvo algunos narcos que contrabandean dólares, los extranjeros no sacan dólares en Panamá, los dólares que pagan en Western Union se quedan en los bancos panameños, lo que Western Union envía a sus países de origen son unos y ceros en los circuitos de una computadora. Los dólares físicos se quedan en Panamá. No es que las remesas mandan billetes de dólares por correo. Así que esos dólares y monedas de balboa, se quedan en los bancos panameños y les dan liquidez. No se van a ninguna parte.

    Otra falacia, “bueno, es cierto que no sacan billetes de dólares de Panamá, pero ¿no estaría ese dinero mejor usado en Panamá?”. Bueno, es que para que el inmigrante mande dinero a su país, tiene que producir bienes y servicios en Panamá. Tiene que haber trabajado para conseguir ese dinero. Sea legal o ilegalmente, pero tiene que haber producido algún bien o servicio. Y es dudoso que todo el dinero obtenido por esos bienes o servicios producidos en Panamá se exporte como remesas. El inmigrante tiene que alquilar un lugar donde vivir, tiene que comer, comprar alimentos, ropa, medicinas, salir a pasear aunque limitado, gastar en médicos y abogados y todo eso implica gastar dinero en la economía nacional, y pagar impuestos aunque sean de manera indirecta. O sea que el trabajo del extranjero beneficia a una compleja red de panameños que a su vez le venden bienes y servicios a ese extranjero. Este exporta como remesas el dinero excedente.

    Así que las remesas son o actúan como una compensación de los excesos de dinero que no se van a usar para comprar bienes y servicios en Panamá y refuerzan la liquidez de los bancos locales. Castigar las remesas no es solo un castigo a los extranjeros, también es un castigo a los bancos locales.

    Y peor, es un castigo a todos los panameños. Uno de los atractivos del sistema financiero panameño es que no existen controles de divisas; es fácil enviar dinero a Panamá y es fácil sacarlo. Un impuesto a las remesas crea por primera vez un control de divisas. Por primera vez, va a haber un costo para sacar dinero de Panamá. Las personas que tienen ahorros en Panamá, ya bajo presión de la OCDE y el GAFI ahora, van a ver la posibilidad de que en algún momento algún diputado proponga algún impuesto a los movimientos de capitales. Si se hizo una vez, se puede hacer otra vez. ¿Por qué parar solo en las remesas? Una razón más para seguir sacando los ahorros de los bancos panameños. Hasta que el centro bancario panameño deje de existir, y la masa monetaria llegue a niveles deflacionarios.

    Al menos que sigan el ejemplo de Nicolás Maduro y empiecen a imprimir y acuñar balboas en serio. Allí sí habrá plata en la calle. Y nadie se la va a querer llevar a otro país. Y no habrá más extranjeros trabajando acá.

  • Red interbancaria SWIFT amplía el servicio gpi a todos los pagos internacionales

    La red interbancaria SWIFT anunció que extenderá su sistema global de innovación de pagos (gpi) a los 10,000 bancos miembros de la red, ya que enfrenta la competencia de Ripple y un creciente desencanto con los modelos bancarios corresponsales de la vieja escuela.

    Con el apoyo total del Consejo de Administración de SWIFT, que representa a toda la comunidad SWIFT, esta decisión impulsará la adopción global de gpi, de modo que a finales de 2020 todos los bancos de la red puedan ofrecer una entrega en los pagos internacionales el mismo día, con trazabilidad completa y transparencia, en toda la cadena de pago. Hasta ahora, 180 bancos se han registrado para el esquema, incluidas 49 de las 50 principales instituciones financieras del mundo, que ahora representa el 25% de los flujos de pagos transfronterizos de SWIFT.

    Yawar Shah, presidente de SWIFT manifiesta que: ‘El servicio gpi ha sido diseñado, desarrollado e implementado en un tiempo récord, y ya está transformando radicalmente la experiencia de pagos transfronterizos’.

    En un «tiro por elevación» hacia Ripple, que no pierde oportunidad de criticar a  SWIFT y la iniciativa gpi, Shah agrega: ‘Ningún otro servicio ha podido entregar de manera segura cientos de miles de millones de dólares en pagos en todo el mundo en minutos o segundos. Ha llegado el momento de acelerar la adopción de gpi, asegurando que todos los bancos en la red lo adopten ‘.

    Para ayudar a los usuarios más pequeños o más ocasionales, Shah dice que SWIFT presentará un servicio gpi básico, permitiendo todos los pagos hacia y desde estos bancos para recibir tratamiento completo de gpi en toda la cadena de pago.

    Lanzado a principios de 2017, gpi ya representa el 25 por ciento del tráfico de pagos internacionales de SWIFT. Cada día se envían más de 100.000 millones de dólares estadounidenses en mensajes gpi de SWIFT, lo que permite acreditar los pagos a los beneficiarios finales en cuestión de minutos, y muchos, en cuestión de segundos.

    Casi el 50% de los pagos gpi se completan y acreditan a las cuentas de los beneficiarios finales en menos de 30 minutos. Hasta la fecha, se han procesado más de 35 millones de pagos gpi, y diariamente se envían cientos de miles de pagos a través de 450 corredores de países, en más de 100 monedas. En las transaciones entre EE.UU.-China, gpi ya representa casi el 50 por ciento del tráfico de pagos.

    Sin lugar a dudas, este tipo de innovaciones que nacen del seno de la plataforma más tradicional de la banca buscan no perder protagonismo ante los retos y desafíos que en el mundo de las remesas representan Blockchain y las criptomonedas.