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  • EURR: Revolut lleva el euro a la blockchain, pero no la libertad monetaria

    EURR: Revolut lleva el euro a la blockchain, pero no la libertad monetaria

    Revolut acaba de llevar el euro a Ethereum, el EURR. No es tan poco como parece, ni tanto como sugiere el marketing.

    La fintech inició el lanzamiento gradual de EURR, una stablecoin diseñada para conservar un valor de un euro. Comenzará con clientes seleccionados de Dinamarca, Polonia y Portugal —un mercado inicial de aproximadamente dos millones de usuarios— y prevé extenderla al resto del Espacio Económico Europeo antes de finalizar el año.

    EURR permitirá convertir euros en tokens, enviarlos a billeteras externas y utilizarlos en redes blockchain sin asumir la exposición cambiaria de las stablecoins vinculadas al dólar. La conversión desde dinero fiat no tendría, según Revolut, comisión ni spread, aunque continuarán aplicándose los límites habituales de sus servicios cripto. El despliegue para usuarios comenzará en Ethereum y se ampliará a otras redes conforme aumente la liquidez.

    Hasta ahí, la versión publicitaria. Ahora veamos qué es realmente EURR, quién responde por ella y qué clase de libertad ofrece.

    La stablecoin de Revolut que no emite Revolut

    Aunque lleva la marca Revolut Euro, EURR no es jurídicamente una obligación de Revolut Bank.

    La emisora es Bridge Building S.A., la sociedad luxemburguesa de Bridge, empresa de infraestructura para stablecoins adquirida por Stripe en febrero de 2025. Bridge obtuvo el 29 de junio de 2026 dos autorizaciones de la autoridad financiera de Luxemburgo: una como entidad de dinero electrónico y otra como proveedor de servicios de criptoactivos. Revolut Digital Assets Europe, regulada en Chipre, actúa como distribuidor y ofrece el token dentro de su aplicación y de Revolut X.

    La distinción no es meramente burocrática. El titular de EURR posee un derecho de rescate contra Bridge, no contra la entidad bancaria de Revolut. Es Bridge quien debe emitir los tokens, custodiar o invertir las reservas y entregar un euro por cada EURR presentado para su rescate.

    En otras palabras, no compramos “un euro de Revolut”. Adquirimos un pasivo digital de Bridge, distribuido por Revolut y denominado en euros.

    ¿Qué respalda cada EURR?

    La promesa es sencilla: por cada token en circulación debe existir un euro, o el equivalente en activos líquidos denominados en euros.

    Las reservas pueden mantenerse en cuentas segregadas en entidades financieras reguladas o invertirse en instrumentos líquidos admitidos por MiCA. En la fotografía inicial del lanzamiento había apenas 374 EURR en circulación respaldados por 374 euros depositados en efectivo. No es una cifra económicamente relevante: confirma que estamos ante una prueba controlada, no ante una stablecoin que ya haya conquistado mercado.

    El white paper prevé que una firma contable independiente verifique mensualmente que las reservas igualen o superen los tokens emitidos. Sin embargo, al momento del lanzamiento no identifica qué firma realizará esa comprobación.

    Aquí conviene hacer otra distinción que suele perderse bajo la etiqueta “regulada”. MiCA exige autorización, reservas, transparencia y derecho de rescate, pero el propio registro de ESMA advierte que los white papers allí publicados no han sido revisados ni aprobados por las autoridades: la responsabilidad por su contenido continúa siendo del emisor.

    Regulación no significa garantía estatal, mucho menos ausencia de riesgo.

    Un token no es un depósito bancario

    Quien mantiene euros en una cuenta bancaria de Revolut puede encontrarse, según la entidad que le preste el servicio, bajo un sistema europeo de garantía de depósitos. EURR es otra cosa: un token de dinero electrónico y, por tanto, no está cubierto como depósito bancario.

    Existe un derecho de rescate a la par, pero su ejercicio directo exige superar los controles de identificación de Bridge y proporcionar una cuenta bancaria del Espacio Económico Europeo con un IBAN válido. El plazo anunciado para recibir los euros puede alcanzar dos días hábiles.

    Esto introduce varios riesgos que el respaldo uno a uno no elimina: riesgo del emisor, de los bancos donde se mantengan las reservas, del contrato inteligente, de la red utilizada, de liquidez en mercados secundarios y del propio proceso de rescate.

    Además, Bridge conserva la capacidad de congelar direcciones asociadas con actividades sospechosas o cuando lo soliciten las autoridades. Sus condiciones también admiten que determinados fondos puedan ser bloqueados o embargados sin previo aviso. Y los planes de recuperación previstos por MiCA pueden contemplar, en circunstancias de tensión, límites temporales, cargos de liquidez o incluso la suspensión de los rescates.

    EURR puede circular por una blockchain pública, pero eso no convierte su política monetaria ni su administración en descentralizadas. Una cosa es que el registro sea distribuido y otra muy distinta que el activo carezca de administrador.

    El negocio detrás de la innovación

    El momento elegido por Revolut tampoco es casual.

    EURR llega mientras la compañía retira USDT de su oferta para clientes del Espacio Económico Europeo y Suiza. Los saldos que permanezcan después del 31 de agosto serán convertidos a la moneda base de cada usuario. MiCA cierra así el acceso a determinados competidores y, al mismo tiempo, abre un mercado extraordinario para los emisores que obtienen sus licencias.

    Revolut no sólo ofrece una alternativa: procura conservar dentro de su propio ecosistema el volumen que antes circulaba mediante stablecoins ajenas.

    La oportunidad comercial es evidente. Revolut declara más de 80 millones de clientes, de los cuales más de 16 millones ya utilizan sus servicios cripto. Bridge aporta la licencia y la infraestructura; Revolut, la distribución; y Stripe termina ocupando silenciosamente una parte esencial de las nuevas tuberías del dinero digital.

    Existe además el negocio de las reservas. MiCA prohíbe pagar intereses a los tenedores de tokens de dinero electrónico. Por tanto, aunque Bridge obtenga rendimientos sobre los activos permitidos, el titular de EURR sólo conserva la promesa de recuperar su euro nominal. El rendimiento del respaldo queda del lado del emisor y de los acuerdos comerciales que éste haya celebrado.

    Nada de eso es ilegítimo. Es el precio y el modelo de negocio de un servicio voluntario. Pero conviene comprenderlo antes de presentar la stablecoin como una democratización del sistema financiero.

    El gran problema europeo: casi todas las stablecoins hablan en dólares

    El mercado mundial de stablecoins ya supera los 300.000 millones de dólares, pero continúa abrumadoramente dominado por USDT y USDC. En junio de 2026, el Banco Central Europeo calculaba que las stablecoins denominadas en euros apenas reunían alrededor de 500 millones de euros.

    Circle anunció pocos días antes del lanzamiento de EURR que su EURC había superado los 400 millones de euros en circulación. Esa es la verdadera referencia competitiva de Revolut, junto con los tokens emitidos por Société Générale, Banking Circle, AllUnity y los proyectos preparados por distintos consorcios bancarios.

    EURR parte prácticamente de cero, pero cuenta con algo que muchos competidores no tienen: una aplicación utilizada diariamente por millones de personas. Su prueba no será conseguir una licencia ni colocar el token en un menú. Será lograr liquidez, aceptación externa y usos reales fuera de Revolut.

    Hay, además, un detalle bastante desprolijo: EURR ya era el símbolo utilizado por otra stablecoin en euros, emitida por StablR. Dos activos diferentes pueden compartir ticker porque en una blockchain la verdadera identidad está en la dirección del contrato, no en las cuatro letras que aparecen en pantalla. Para un producto que pretende acercar las stablecoins al usuario corriente, empezar duplicando el nombre de otro token no parece precisamente una contribución a la claridad.

    ¿Es competencia monetaria?

    Desde una perspectiva liberal, el lanzamiento tiene aspectos positivos. Amplía las alternativas voluntarias, permite experimentar con nuevos mecanismos de pago y somete a bancos, fintechs y emisores a cierta competencia. Nadie debería impedir que un individuo convierta sus euros en un token y los envíe por la red que considere más conveniente.

    EURR también puede mejorar transferencias internacionales, liquidaciones fuera del horario bancario y operaciones entre dinero fiat y activos digitales. Si reduce costos y fricciones, será el mercado —no un ministerio ni el Banco Central Europeo— quien deba premiarlo.

    Pero sería exagerado confundir esta competencia entre emisores y plataformas con una verdadera competencia entre monedas.

    EURR no ofrece una unidad monetaria distinta. No protege frente a la inflación del euro, no limita las decisiones del BCE y no permite elegir otro patrón de valor. Si el euro pierde poder adquisitivo, EURR lo perderá exactamente en la misma proporción. Lo que compite es el emisor, la interfaz y el sistema de transferencia; no la moneda subyacente.

    No estamos ante la desnacionalización del dinero imaginada por Hayek. En el mejor de los casos, estamos ante una mejora privada de sus tuberías.

    Tampoco es un euro digital del BCE

    EURR no debe confundirse con una moneda digital de banco central. No es de curso legal, su uso es voluntario y el BCE no lleva directamente la cuenta de sus titulares. Es emitida por una empresa privada y puede trasladarse a billeteras externas y redes públicas.

    Ésa es una diferencia importante.

    Sin embargo, tampoco es dinero resistente a la censura. El emisor puede congelarlo, el distribuidor controla el acceso desde su plataforma, las entradas y salidas requieren identificación y el rescate final depende de instituciones financieras reguladas. Es mucho más parecido a dinero electrónico programable y transferible que a Bitcoin.

    Bitcoin elimina la necesidad de confiar en un emisor y no promete rescatarse por otra moneda. EURR hace exactamente lo contrario: su utilidad y estabilidad dependen de que Bridge cumpla en todo momento la promesa de entregar un euro. Uno procura soberanía monetaria; el otro procura comodidad, estabilidad nominal y mejores medios de pago. Son herramientas diferentes para necesidades diferentes.

    Un avance útil, con el nombre correcto

    EURR puede convertirse en un buen producto. Revolut posee la escala, Bridge la infraestructura y Stripe la capacidad tecnológica para llevar las stablecoins en euros mucho más allá de los mercados cripto tradicionales.

    Pero todavía no existe evidencia de adopción. Los 374 euros iniciales son un ensayo, no una revolución. Habrá que observar cuánto cuesta realmente retirar el token, qué liquidez consigue fuera de Revolut, dónde se mantienen las reservas, quién las audita, cuántas direcciones son congeladas y qué ocurre cuando un usuario necesita rescatar en medio de una crisis.

    Desde una mirada liberal, más alternativas voluntarias siempre son preferibles a menos. Lo preocupante comienza cuando la regulación no se limita a exigir transparencia y cumplimiento contractual, sino que expulsa unas opciones para favorecer a los emisores autorizados por el propio regulador. La competencia deja entonces de producirse en una cancha abierta y pasa a depender de quién consigue permiso para ingresar.

    EURR no es dinero libre. Es un pasivo privado denominado en moneda estatal, regulado en su emisión y censurable en su circulación. Puede ser más rápido, más barato y mucho más útil que los viejos rieles bancarios, y eso ya sería un avance considerable.

    Pero no cambia la naturaleza del euro. Sólo lo coloca sobre una blockchain.

  • Stablecoins: ¿Una Amenaza Real para los Depósitos Bancarios?

    Stablecoins: ¿Una Amenaza Real para los Depósitos Bancarios?

    La rápida expansión de las stablecoins —criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, típicamente vinculadas al dólar estadounidense— ha generado debates intensos sobre su impacto potencial en el sistema bancario tradicional. Un reciente informe del banco global Standard Chartered advirtió que estas monedas digitales podrían convertirse en una amenaza significativa para los depósitos bancarios en Estados Unidos y en otras regiones del mundo.

    Según el análisis de Geoff Kendrick, jefe global de investigación en activos digitales de Standard Chartered, el crecimiento de las stablecoins podría causar que hasta un tercio de los depósitos bancarios de Estados Unidos migren hacia estos activos digitales si la adopción continúa al ritmo actual. Es decir, de un mercado de stablecoins de alrededor de 301.4 mil millones de dólares, potencialmente cientos de miles de millones podrían salir del sistema bancario tradicional antes de 2028.

    Este fenómeno no se presenta necesariamente como una crisis repentina, sino como una transformación estructural del dinero y los servicios financieros. A diferencia de los retiros bancarios clásicos que ocurren en momentos de pánico, las salidas de depósitos hacia stablecoins podrían suceder gradualmente a medida que individuos y empresas perciban mejores rendimientos, mayor eficiencia en pagos y liquidez 24/7.


    ¿Por Qué las Stablecoins Pueden Desplazar Depósitos?

    Las stablecoins, al estar diseñadas para mantener paridad con el dólar, ofrecen beneficios atractivos frente a las cuentas bancarias tradicionales:

    • Liquidez inmediata y pagos instantáneos: las transacciones se procesan en minutos o segundos, sin las demoras habituales de la banca tradicional.
    • Acceso a rendimientos externos: plataformas de criptomonedas o servicios DeFi (finanzas descentralizadas) permiten generar rendimientos sobre stablecoins, algo que muchos depósitos bancarios no ofrecen o lo hacen a tasas reducidas. Esto crea presión competitiva sobre los depósitos bancarios.

    Estas ventajas han impulsado la adopción, especialmente en economías emergentes donde los ciudadanos buscan alternativas más estables a monedas locales inestables o sistemas financieros menos desarrollados. De hecho, según estimaciones, una parte importante de la demanda de stablecoins proviene de mercados fuera de Estados Unidos.


    Impacto Sobre los Bancos Tradicionales

    Los depósitos bancarios no son un simple número; representan la base de financiamiento del sistema bancario. Los bancos usan estos fondos para otorgar préstamos, generar intereses y sostener operaciones generales. Una migración masiva de depósitos fuera de la banca tradicional puede significar:

    • Menores ingresos por margen de interés: el diferencial entre lo que un banco gana por los préstamos y lo que paga por los depósitos se reduce si los depósitos disminuyen.
    • Mayor coste de financiamiento: para compensar la salida de depósitos, los bancos podrían verse obligados a ofrecer tasas más altas para captar recursos, lo que presiona sus márgenes.
    • Reducción de crédito a empresas y consumidores: con menos depósitos disponibles, los bancos ajustan su oferta de préstamos, afectando la economía real.

    Especialmente vulnerables son los bancos regionales, que dependen más del financiamiento local y de depósitos estables, a diferencia de los grandes bancos diversificados.


    Regulación: ¿Solución o Problema?

    En Estados Unidos, la aprobación de marcos regulatorios como la CLARITY Act busca establecer reglas claras para las stablecoins, incluyendo limitar su capacidad de pagar intereses directos a los tenedores. Esto es clave porque si las stablecoins pueden ofrecer rendimientos competitivos, la migración de depósitos se aceleraría todavía más.

    Al mismo tiempo, las voces de la industria cripto argumentan que prohibiciones estrictas podrían ser anti-competitivas y sofocar la innovación. La disputa legislativa entre reguladores, bancos y empresas cripto indica que aún no hay consenso sobre cómo integrar estos activos en el sistema financiero sin poner en riesgo la estabilidad.


    Hacia un Futuro Financiero Híbrido

    Más allá de los riesgos, la creciente adopción de stablecoins podría impulsar una transformación del sistema financiero tradicional, dando lugar a modelos híbridos donde bancos, monedas digitales y sistemas de liquidación colaboren en vez de competir. Investigaciones académicas sugieren que arquitecturas que integren reservas fiduciarias con tecnologías de cadena de bloques podrían mitigar riesgos y salvaguardar la confianza del público.

    Las stablecoins han pasado de ser una curiosidad cripto a un factor que podría, a largo plazo, remodelar la estructura de los depósitos bancarios tradicionales. Aunque no implican un colapso inminente, su adopción creciente plantea desafíos reales para el sistema bancario, la regulación y el equilibrio entre innovación y estabilidad financiera.

  • Banco de Inglaterra y los stablecoins: ¿límite prudente o barrera para la innovación?

    El crecimiento explosivo de los stablecoins —criptomonedas vinculadas a monedas fiat o activos reales para reducir volatilidad— ha encendido las alarmas de los reguladores globales. En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra (BoE) ha propuesto imponer límites a la propiedad de stablecoins sistémicos: entre £10,000 y £20,000 por individuo, y aproximadamente £10 millones para empresas.

    ¿Por qué estos límites?

    El Banco de Inglaterra justifica la medida ante preocupaciones de estabilidad financiera: si muchas personas o compañías transfieren depósitos bancarios hacia stablecoins, podría debilitarse la capacidad de los bancos para otorgar crédito, mantener liquidez y sostener la confianza en el sistema financiero formal. También menciona el riesgo de flujos masivos de salida de recursos, sobre todo si un stablecoin crece rápido hasta volverse un sistema de pagos ampliamente usado.

    El BoE ha señalado que estos topes son potencialmente “transicionales”, diseñados para mitigar riesgos mientras se desarrollan marcos regulatorios más robustos.

    Reacciones desde el sector cripto

    La oposición ha sido fuerte:

    • Practicidad vs. imposibilidad operativa: Simon Jennings (UK Cryptoasset Business Council) afirma que imponer estos límites será extremadamente difícil de vigilar y aplicar, considerando la naturaleza descentralizada, el uso de múltiples billeteras, exchanges y jurisdicciones internacionales.

    • Desventaja competitiva: Tom Duff Gordon de Coinbase destaca que ningún otro país importante ha adoptado un régimen de limitación de propiedad de stablecoins. Las reglas podrían perjudicar a ahorristas, al «City» londinense como centro financiero global, y a la libra esterlina.

    • Inconsistencia regulatoria: miembros de la industria como Riccardo Tordera-Ricchi señalan que no hay límites equivalentes para el efectivo ni para las cuentas bancarias tradicionales, lo cual parece generar arbitrariedad en el tratamiento legal.

    Datos del mercado y comparativas internacionales

    • El mercado global de stablecoins anda cerca de US$280-300 mil millones.

    • Tether (USDT) y Circle (USDC) dominan ese mercado, juntos controlando alrededor del 80 % del total.

    • En Europa, la regulación MiCA (Markets in Crypto-Assets) ya está en vigor para ciertos aspectos, enfocándose en reservas, gobernanza, transparencia, requisitos para emisores de stablecoins, etc., pero sin imponer límites de propiedad individual como los que propone el BoE.

    • En Reino Unido, la FCA (Financial Conduct Authority) viene preparando reglas que regulen a los emisores de stablecoins calificados (“qualifying stablecoins”) como instrumentos parecidos al dinero, más que como productos de inversión, y contempla obligaciones de redención con valor par al fiat, así como estándares de respaldo, gobernanza y custodia.

    Los riesgos del enfoque restrictivo

    Implementar los límites podría provocar varios efectos secundarios no deseados:

    1. Expulsión (“flight”) de empresas: compañías podrían trasladar operaciones a jurisdicciones con marcos regulatorios más flexibles, disminuyendo inversión, innovación y puestos de trabajo en Reino Unido.

    2. Reducción en adopción de pagos digitales eficientes: stablecoins tienen potencial para agilizar pagos transfronterizos, reducir costos, y ofrecer alternativas al sistema bancario tradicional; límites rígidos podrían retardar esos beneficios.

    3. Desigualdad regulatoria: tratar diferente al usuario de stablecoins frente al que usa efectivo o depósito bancario podría percibirse como injusto, y generar litigios o conflictos regulatorios.

    4. Obstáculos técnicos y de supervisión: la imposibilidad práctica de saber cuántos stablecoins posee alguien si se utilizan múltiples plataformas, wallets anónimos o fuera de la jurisdicción. Establecer sistemas de identificación digital robustos tiene costos elevados.

    Hacia dónde va esto

    El BoE tiene programada una consulta pública que permitirá recibir feedback sobre las propuestas. Dependiendo de las respuestas de la industria, y de la presión política y económica, los límites podrían revisarse, ajustarse o incluso descartarse si se demuestra que los riesgos reglamentarios y económicos superan los beneficios.

    El reto para el Reino Unido será equilibrar:

    • la protección financiera y la estabilidad, frente a

    • la necesidad de innovación, competitividad internacional, eficiencia de pagos, y adopción tecnológica.

    Cómo este debate se resuelva definirá si Reino Unido sigue siendo líder en finanzas digitales o si comienza a perder terreno ante EE. UU., la UE y otras regiones que ya tienen marcos regulatorios más avanzados o con mayor claridad.