Etiqueta: Tecnologia digital

  • Razones para retrasar el uso del móvil: la ruptura del proceso de socialización

    En anteriores entregas, analizamos por qué conviene retrasar el uso de los móviles y tabletas en menores para evitar que pierdan su capacidad de atención y que queden atrapados en mecanismos que están diseñados para generar adicción. Completamos esta trilogía con un elemento perturbador: el impacto de las nuevas tecnologías utilizadas por los menores en su proceso de socialización, es decir, en el proceso por el que van adquiriendo conocimientos, competencias, destrezas y habilidades para desenvolverse en el mundo adulto.

    La socialización: un camino largo

    El camino a la socialización empieza desde la cuna. Los niños van aprendiendo los usos y costumbres del entorno en el que viven, descubren cómo manejar objetos, mantienen conversaciones, resuelven problemas y solucionan conflictos.

    La mayor parte de este aprendizaje procede de los dos agentes fundamentales que participan en su desarrollo: la familia y la escuela. Pero no son las únicas fuentes de conocimiento a las que se enfrentan los niños y adolescentes.

    También tienen la realidad en la que conviven y el contenido que les ofrecen los medios de comunicación. Ese contenido, inabarcable, diverso, sin filtrar, lo tienen a su alcance en cualquier momento, en cualquier lugar, encerrado en un dispositivo que cabe en la palma de su mano. Son las consecuencias del llamado entorno multipantalla que se ha consolidado en prácticamente todos los hogares: por cada miembro de la familia, un móvil.

    Aprendizajes controlados

    ¿Por qué es tan importante tener en cuenta el riesgo que entraña esta ventana al mundo que supone la tecnología? En el proceso de crecimiento de los menores que los lleva desde la infancia hasta la vida adulta, unos aprendizajes se producen por ensayo y error, otros por imitación de lo que ven en su entorno, y algunos por las indicaciones dadas por sus adultos de referencia en el hogar o en el centro educativo.

    Los menores se mueven en entornos normalmente protegidos y vigilados por adultos que procuran su bien. Funcionan como una suerte de burbuja en la que no aparecen muchos de los problemas que jalonan la vida de los adultos. Eso que en los hogares se llamaba “cosas de mayores”.

    Una entrada paulatina en el mundo adulto

    Esta burbuja protectora no era totalmente estanca antes de la llegada de los móviles. En el mundo analógico, los medios de comunicación, a través de la información y el entretenimiento, funcionaban como válvulas que permitían una entrada controlada de contenidos que, si bien no estaban preparados para los niños, suponían una buena ocasión para que los adultos ayudaran a trasladar el mensaje de qué es lo correcto y lo incorrecto.

    Así funcionaba el tradicional proceso de socialización mediática en un mundo con muy pocas pantallas, previo a la explosión tecnológica. Los niños y adolescentes iban comprendiendo, junto a sus padres, a través de las historias que les llegaban por la televisión y el cine, cómo afrontar diversas situaciones del mundo adulto y cómo desarrollar su pensamiento crítico para estar preparados para la toma de decisiones en situaciones complejas.

    Era un proceso paulatino (la entrada de información del exterior no era masiva), controlado (los adultos decidían cuándo se usaba la pantalla y para qué) e interpretado correctamente (padres y profesores pueden indicar qué está bien y qué está mal de eso que aparece en pantalla).

    Sin burbuja protectora

    Con los teléfonos móviles, la burbuja protectora ha saltado por los aires. El proceso de socialización mediática se ha desvirtuado por el inmenso volumen de contenido no descodificado. Niños y adolescentes se enfrentan solos a un torrente de información, sin un adulto que les ayude a comprenderla, puesto que no están a su lado cuando les están llegando los numerosos mensajes que no son capaces de interpretar.

    La consecuencia es que los menores, incapaces de determinar una escala de valores clara, dudan constantemente de qué es lo correcto y lo incorrecto, y sustituyen el necesario pensamiento crítico por un peligroso relativismo que tiende a validar la opción más viralizada, la que acumula más “me gusta”, aunque no sea la más justa ni la moralmente adecuada.

    Encerrados en su habitación, consumiendo horas y horas de contenido audiovisual sin filtrar, sin contacto con los adultos de referencia que les pueden ayudar a entender lo que están viendo, las redes los bombardean con mensajes audiovisuales sin filtrar. Puede que no sean malos, puede que simplemente no tengan el tono adecuado, quizá abusan del humor y la ironía y no son fáciles de entender. Puede que sean realmente perniciosos, pero ellos no lo saben o, si lo saben, desconocen la trascendencia.

    Sin adultos al lado para interpretarlos, el proceso de socialización mediática se produce incorrectamente. Por eso es tan importante educar en el criterio, para que sepan elegir qué ver y qué no ver, y tengan la confianza de preguntar.

    ¿A qué edad hay que dar un móvil?

    Si sumamos algunos de los riesgos más peligrosos para los menores, como la salud mental, el peligro de adicción, el problema del déficit de atención y la pérdida del proceso de socialización mediática, es evidente el beneficio de retrasar el momento en que les entregamos un teléfono inteligente.

    En el seno de cada familia tendrán que plantearse cómo es cada niño, si tiene tendencia a “engancharse” fácilmente a las pantallas, si tiene suficiente sentido crítico, si su voluntad es fuerte y organiza bien su tiempo, si tiene habitualmente a adultos alrededor que le van a ayudar a interpretar el mundo, si mantiene una relación fluida con ellos para preguntar aquello que no ha comprendido, y, sobre todo, si el beneficio que aporta tener el móvil será significativo para el menor.

    Pero esto es un debate que daría para otro artículo.The Conversation

    María Solano Altaba, Profesora de la Facultad de Humanidades y CC. Comunicación Universidad CEU San Pablo, Universidad CEU San Pablo y Ignacio Blanco-Alfonso, Catedrático de Periodismo de la Universidad CEU San Pablo (Madrid, España), Universidad CEU San Pablo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Naciones Unidas coloca la Blockchain en el «Panel de alto nivel sobre cooperación digital»

    António Guterres ha nombrado un grupo de expertos técnicos para utilizar los beneficios de la tecnología digital de una manera más eficaz, y a la misma vez protegerse de sus impactos negativos.

    El Panel de Alto Nivel del Secretario General sobre Cooperación Digital, que será copresidido por la filántropa estadounidense Melinda Gates y el fundador de Alibaba, Jack Ma, tendrá 20 miembros en total e incluirá líderes de la industria, la sociedad civil, y academia.

    Necesitamos aprovechar el potencial de la tecnología mientras nos cubrimos contra sus riesgos y sus consecuencias inesperadas”, dijo el titular de la ONU al presentar el Panel.

    Entre las oportunidades que las tecnologías digitales presentan, Guterres mencionó la posibilidad que ofrecen a los países de acelerar los avances hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Entre los riesgos, destacó las amenazas a la seguridad en internet, la guerra digital, la magnificación de los discursos que incitan al odio y las violaciones al derecho a la intimidad.

    La creación del panel se produce después de aproximadamente un año de consultas por parte del equipo de Guterres con más de 120 Estados miembros, de la industria y de la sociedad civil.

    Desde Ginebra, el director ejecutivo del Panel, el embajador Amandeep Gill, explicó que lo que Guterres pretende es evitar el enfoque «competitivo» a los problemas digitales que actualmente impacta las discusiones sobre comercio, datos, y seguridad.

    «Ese espíritu competitivo, esa mentalidad podría invadir este campo e impedir el potencial de la tecnología digital para contribuir al logro de los objetivos de la Agenda 2030 sobre desarrollo sostenible”, aseguró Gill.

    Lo que está en juego

    En medio de la creciente influencia de las tecnologías digitales en la vida cotidiana, desde ciberataques hasta temores de manipulación electoral, el embajador Gill destacó la necesidad «urgente» de abordar los posibles efectos, positivos y negativos, sobre los derechos sociales, económicos, y humanos de las personas.

    «Se observa una cierta proliferación de iniciativas», continuó Gill. «Creo que eso te muestra que el momento es el correcto, que existe la sensación de que esto debe abordarse con urgencia. Y no son sólo los Estados quienes dicen esto; los líderes de la industria han estado diciendo esto. Que es hora de que alguien en este nivel tome esta iniciativa para comenzar una discusión de política sobre el mundo cada vez más digital en el que vivimos¨.

    Reconociendo el presupuesto «modesto» del panel y su apoyo administrativo, el embajador, quien también preside un grupo de expertos en las Naciones Unidas que examinan las tecnologías emergentes en el área de los sistemas autónomos letales de armas, indicó que su impacto se maximizará por su enfoque transversal.

    «No se puede mirar la llamada web 3.0 sin mirar la cadena de bloques (Blockchain) o sin mirar la inteligencia artificial», dijo.

    «Nuestra esperanza es que, a través de esta discusión de los diversos dominios digitales, los modelos comerciales, las oportunidades y los riesgos y las consecuencias no intencionales en términos de derechos humanos, en términos de intimidad, en términos de subversión de la democracia, podamos presentar algunos principios comunes y fortalecer la cooperación a través de las fronteras¨, declaró.

    Próximas reuniones

    En línea con el mandato de nueve meses del panel, sus miembros se reunirán dos veces. Primero en Nueva York en septiembre durante la Asamblea General de la ONU y, luego, en Suiza el próximo enero. También habrá oportunidades para reunirse y consultar con la sociedad civil.

    ¨Ginebra sería un lugar idóneo para el evento de 2019¨, dijo el embajador Gill, que subrayó la oportunidad que ofrece la ciudad de poder consultar con varias agencias de la ONU allí presentes y que ya tiene conocimientos especializados sobre cuestiones digitales, incluida la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

    «Donde sea que encontremos algo en común, donde quiera que se haya llevado a cabo el trabajo existente, en áreas como inteligencia artificial, ciudades inteligentes, el internet de las cosas o los nuevos modelos de negocios en los espacios digitales, debemos buscar aprovecharlo. Así que no tenemos que reinventar la rueda¨, agregó Gill.

    El embajador reconoció que varios Secretarios Generales y Estados miembros previos habían creado varios paneles similares al de la ONU en el pasado «con diversos grados de éxito”.

    Sin embargo, este panel no estará preocupado con «solo marcar casillas», sino con un trabajo «profundo y sustancial» que resultará en un informe que servirá como «una referencia para futuras discusiones digitales¨.

    Lo que une al panel, según el embajador, es que a la mayoría de sus miembros son apasionados de estos asuntos, lo que ayudará a redactar un excelente informe y marcar la diferencia.