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  • El crimen cripto se hace mayor: deepfakes, Corea del Norte y la IA al servicio del robo

    El crimen cripto se hace mayor: deepfakes, Corea del Norte y la IA al servicio del robo


    El ecosistema de las criptomonedas vive uno de sus mejores momentos en términos de precio y adopción institucional. Y, como suele ocurrir cuando hay dinero en movimiento, también vive uno de sus peores momentos en términos de seguridad. La industria ya ha perdido más de 600 millones de dólares debido a hacks en lo que va de 2026, y la firma de ciberseguridad blockchain CertiK advierte que lo peor podría estar por venir. El diagnóstico de sus investigadores es claro y preocupante: el crimen cripto es cada vez mayor: phishing, los deepfakes, los ataques a la cadena de suministro y las vulnerabilidades entre cadenas serán los grandes vectores de los hackeos más dañinos del año.

    El fantasma de Bybit sigue presente

    Para entender la magnitud del problema conviene recordar lo ocurrido en febrero de 2025. El 21 de ese mes, hackers norcoreanos robaron 1.500 millones de dólares en criptomonedas del exchange Bybit, con sede en Dubái, en aproximadamente 30 minutos. No fue una hazaña técnica de ciencia ficción: no rompieron ningún cifrado ni forzaron ninguna clave privada por la fuerza. Los atacantes comprometieron la computadora portátil de un solo desarrollador de un proveedor de billeteras de terceros, esperaron pacientemente durante semanas y atacaron cuando los empleados de Bybit estaban aprobando lo que parecía una transferencia interna rutinaria.

    Ese es el patrón que define la nueva era del crimen cripto: no asaltar la caja fuerte, sino infiltrarse en quien tiene la llave. CertiK señalaba en diciembre de 2025 que las violaciones de la cadena de suministro surgieron como la amenaza más dañina del año, contabilizando 1.450 millones de dólares en pérdidas en solo dos incidentes.

    Corea del Norte, S.A.

    Detrás de los ataques más sofisticados aparece, una y otra vez, el mismo actor: el régimen de Pyongyang. Entre enero de 2024 y septiembre de 2025, actores norcoreanos orquestaron robos de criptomonedas por un total de al menos 2.800 millones de dólares, a través de grupos de hackers respaldados por el Estado. No se trata de ciberdelincuentes oportunistas: es una industria estatal del robo, sofisticada y financiada, cuyos beneficios sirven para eludir sanciones internacionales y financiar el programa de armamento de Kim Jong-un.

    El grupo Lazarus opera con un modelo industrializado: compromiso de accesos internos, uso de credenciales legítimas y dispersión rápida de los fondos para dificultar su rastreo. Una vez robados los activos, los fondos son lavados a través de una extensa red de banqueros clandestinos y brokers OTC que operan a través de diferentes cadenas, jurisdicciones y rieles de pago. En el caso Bybit, en menos de un mes habían convertido más del 86% del ETH robado en Bitcoin a través de múltiples plataformas intermediarias.

    La IA: arma de doble filo

    El elemento más inquietante del panorama actual es la irrupción de la inteligencia artificial en el arsenal de los atacantes. Según Natalie Newson, investigadora senior de CertiK, ahora existen deepfakes más convincentes, agentes de ataque autónomos e «inteligencia artificial agéntica» capaz de escanear contratos inteligentes en busca de errores, redactar código de explotación y ejecutar ataques a velocidad de máquina.

    En abril pasado quedó documentado un ejemplo concreto: un actor de amenazas conocido como «Jinkusu» estaba vendiendo herramientas diseñadas para eludir los controles KYC en bancos y plataformas cripto, utilizando deepfakes y manipulación de voz. Y la billetera Zerion reveló que hackers norcoreanos usaron IA en un ataque de ingeniería social de largo alcance para infiltrarse en sus sistemas.

    Pero la IA no solo ataca: también puede defender. Los reguladores están respondiendo: el Departamento del Tesoro de EE.UU., a través de la Oficina de Ciberseguridad y Protección de Infraestructura Crítica, anunció en abril que amplía su programa de identificación de amenazas para incluir a empresas de activos digitales.

    Lo que puede hacer el inversor

    Ante este panorama, los consejos de CertiK suenan casi domésticos, pero son esenciales: verificar siempre la autenticidad de las URL y los contratos inteligentes antes de firmar cualquier transacción, y no mantener activos en reposo dentro de exchanges. Usar billeteras frías permite mantener seguros los activos que no se utilizan con regularidad y firmar transacciones sin exponer nunca las claves privadas.

    El mercado cripto madura. Sus atacantes también. La diferencia es que los segundos no necesitan reguladores, auditorías ni transparencia para innovar. Esa asimetría es, hoy por hoy, el mayor riesgo del ecosistema.

  • El Corredor Bioceánico que reescribe el mapa: la sombra que se cierne sobre el Canal de Panamá

    El Corredor Bioceánico que reescribe el mapa: la sombra que se cierne sobre el Canal de Panamá


    Hay obras de infraestructura que son simplemente carreteras. Y hay otras que son, en realidad, declaraciones geopolíticas. El Corredor Bioceánico de Capricornio pertenece firmemente al segundo grupo. Con 3.250 kilómetros de extensión, atravesando cuatro países y uniendo los puertos atlánticos del Brasil con los puertos chilenos del Pacífico a lo largo del trópico de Capricornio, este corredor es uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos del continente americano. Y su cuenta regresiva ya arrancó.

    La pieza que faltaba: el puente sobre el Paraguay

    Durante años, el eslabón más débil del corredor fue el cruce del río Paraguay. La pieza que cierra el sistema es el puente atirantado «Bioceánica», de más de 1.300 metros, que conectará Brasil con la orilla paraguaya entre Porto Murtinho y Carmelo Peralta. Mientras no existía ese puente, el cruce se hacía en barcaza, añadiendo horas de espera y limitando el tonelaje. Hoy eso está a punto de cambiar. La obra ha alcanzado aproximadamente el 90% de ejecución, con una previsión de conclusión para agosto de 2026, y está financiada con 93 millones de dólares aportados por la Itaipu Binacional.

    El trazado completo es una geografía de ambición: entra en suelo brasileño por Campo Grande y Porto Murtinho, cruza a Paraguay por Carmelo Peralta y Mariscal Estigarribia, atraviesa el norte argentino por Tartagal, Jujuy y Salta, y sale al Pacífico por los puertos chilenos de Antofagasta y Tarapacá. Por primera vez, estas regiones quedan unidas por una autovía continua diseñada con estándares logísticos modernos.

    La lógica de la Ruta de la Seda en versión sudamericana

    No es casual que analistas comparen el corredor con la gran estrategia china del Cinturón y la Ruta de la Seda. Sudamérica replica la lógica de las grandes rutas terrestres del modelo chino, donde Pekín lleva una década construyendo corredores asfaltados y ferroviarios que conectan provincias interiores con puertos. La diferencia es que aquí el motor no es un Estado único, sino un acuerdo entre cuatro gobiernos que, no sin fricciones, han logrado avanzar.

    El argumento económico es poderoso. Un barco que sale desde Brasil puede tardar más de 60 días en llegar a Japón. Gracias al Corredor Bioceánico, esa cifra podría reducirse a la mitad si las exportaciones se redirigen por los puertos del norte de Chile. Las autoridades paraguayas estiman que se recortarán hasta 8.000 kilómetros de navegación hacia China, y que los tiempos logísticos del comercio internacional se reducirán hasta 14 días.

    El eslabón que cruje: Argentina

    El cuadro, sin embargo, tiene una grieta notable. Mientras Brasil, Paraguay y Chile avanzan con determinación, Argentina aparece como el eslabón más débil. El ajuste de la administración Milei paralizó las obras del tramo argentino del Corredor: el gasto en infraestructura cayó un 82,3% en términos reales durante los primeros meses de 2024, y más de 2.000 obras dejaron de financiarse en el país. Salta y Jujuy, el corazón del tramo argentino, esperan inversiones que la Nación no termina de confirmar. El corredor puede operar sin Argentina —técnicamente hay rutas alternativas— pero la ausencia argentina achica sus ambiciones y su velocidad.

    La gran conjetura: ¿y el Canal de Panamá?

    Aquí llegan las preguntas más interesantes. ¿Puede el Corredor Bioceánico hacerle sombra al Canal de Panamá? La respuesta honesta es: no de forma inmediata, pero sí de forma progresiva y en combinación con otras piezas del tablero.

    El tránsito de un buque por el Canal de Panamá puede costar entre 500.000 y 800.000 dólares, una suma considerable que se traslada al flete y afecta a las tarifas comerciales. A eso se suman las sequías que en los últimos años han restringido el número de tránsitos diarios y generado colas de barcos que esperaban durante días. La vulnerabilidad climática del Canal es, paradójicamente, uno de los mejores argumentos de venta del Corredor.

    La verdadera amenaza no viene solo del Corredor de Capricornio, sino de un ecosistema de rutas alternativas que están tomando forma simultáneamente. La logística marítima de China ya ha bajado a Sudamérica con el puerto de Chancay, inaugurado en Perú en noviembre de 2024, diseñado específicamente para recibir los grandes portacontenedores que conectan Asia con el continente. Y Brasil y China trabajan en estudios para un ferrocarril bioceánico desde Bahía hasta Chancay. El mapa se complica para Panamá.

    La conjetura más razonable es esta: el Corredor Bioceánico no reemplazará al Canal —ese no es su objetivo inmediato ni su escala—, pero contribuirá a un reequilibrio del poder logístico en el hemisferio occidental. Cada tonelada de soja brasileña, cada cargamento de mineral chileno o de carne argentina que empiece a fluir por Antofagasta en lugar de Santos-Panamá-Asia, es un argumento financiero que debilita lentamente el monopolio panameño. Y en geopolítica, como en economía, los monopolios raramente sobreviven indefinidamente a la competencia.

    Sudamérica lleva un siglo siendo el patio trasero de las rutas ajenas. El Corredor Bioceánico es, entre otras cosas, la primera señal seria de que el continente empieza a diseñar las propias.

  • ¿Qué papel juegan nuestros datos digitales en el escenario geopolítico mundial?

    ¿Qué papel juegan nuestros datos digitales en el escenario geopolítico mundial?

    La digitalización ha convertido la información en un activo estratégico clave. A medida que los servicios esenciales migran hacia entornos de computación en la nube, se materializa el desafío técnico y legal de la llamada soberanía de los datos.

    Tradicionalmente, este concepto presupone que la información digital está sujeta al ordenamiento jurídico del territorio donde se recopila o procesa. No obstante, la realidad operativa implica una convergencia de jurisdicciones concurrentes.

    En la práctica cotidiana, entran en conflicto variables como el origen geográfico del dato, la residencia del ciudadano afectado, la ubicación física de la infraestructura de almacenamiento y el país donde la empresa proveedora tiene establecida su sede matriz.

    Sin ir más lejos, en 2020, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea invalidó el marco regulatorio “Privacy Shield”, que amparaba legalmente la transferencia de datos personales entre Europa y Estados Unidos. Esta resolución judicial, conocida como sentencia Schrems II, visibiliza una fractura estructural en la arquitectura digital contemporánea.

    Regulación según intereses geopolíticos

    El entramado normativo internacional incrementa la complejidad de esta gestión, evidenciando que los grandes bloques geopolíticos, sobre todo, la Unión Europea, Estados Unidos y China, ejercen diferentes grados y mecanismos de control sobre la esfera digital para proteger sus intereses.

    El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en Europa introdujo un criterio estricto de extraterritorialidad en su artículo 3, que exige el cumplimiento de sus estándares a organizaciones ubicadas fuera de su territorio siempre que traten información de residentes europeos.

    Mientras, legislaciones como la Clarifying Lawful Overseas Use of Data Act (CLOUD Act) estadounidense otorgan a las autoridades federales la potestad de requerir el acceso a los registros que administran sus corporaciones tecnológicas, en determinados supuestos y bajo control judicial, con independencia de si los servidores físicos operan en la Unión Europea o en otras jurisdicciones.

    La colisión directa entre legislaciones enfocadas en una privacidad fuertemente garantista, como la europea, y otras orientadas a la seguridad nacional y la vigilancia transnacional genera inseguridad jurídica, exponiendo a instituciones y corporaciones a riesgos legales sustanciales.

    Juridiscción entre fronteras

    La dificultad para mantener el control jurisdiccional sobre los sistemas informáticos compromete la resiliencia de los Estados y afecta de forma directa a la ciudadanía. Esto se traduce en riesgos tangibles para la gestión y confidencialidad del historial médico electrónico, la estabilidad de la banca digital o el funcionamiento ininterrumpido de los servicios públicos de emergencia.

    Por otro lado, la externalización de la custodia de esta información a corporaciones sujetas a legislaciones de terceros países introduce vulnerabilidades sistémicas, dado que las variaciones en las políticas comerciales o la imposición de sanciones internacionales pueden provocar la interrupción abrupta de operaciones críticas.

    En este escenario, desde la perspectiva macroeconómica, la retención del control de los datos resulta crítica para la autonomía tecnológica. Estos repositorios masivos constituyen el sustrato primario para el entrenamiento de algoritmos de inteligencia artificial y la generación de modelos analíticos avanzados.

    Iniciativas como el proyecto GAIA-X ilustran este esfuerzo institucional mediante la creación de infraestructuras de datos abiertas, federadas y seguras. El propósito de este marco europeo consiste en la salvaguarda de la capacidad de innovación tecnológica en el territorio propio y la mitigación la transferencia neta de valor hacia operadores foráneos.

    Servidores y operadores locales

    Las respuestas regulatorias frente a esta vulnerabilidad frecuentemente exigen la implementación de medidas de residencia de datos, que obligan por ley a que los centros de procesamiento se ubiquen dentro de las fronteras nacionales.

    Aunque la localización geográfica del servidor es un requisito necesario para facilitar la auditoría y la supervisión física, resulta insuficiente para garantizar una autonomía tecnológica real. Si la infraestructura física sigue operada por la filial de una corporación extranjera, los datos continúan bajo el riesgo de aplicación de legislaciones extraterritoriales.

    Así, las aproximaciones más rigurosas exigen la adopción de arquitecturas de nube operadas por entidades locales, con el objetivo de reducir de forma drástica el riesgo de sometimiento a requerimientos de tribunales o agencias de inteligencia de terceros países.

    Tecnología de cifrado

    En el nivel de la seguridad técnica, la mitigación de estos riesgos requiere que los controles criptográficos se encuentren bajo el dominio exclusivo del propietario de la información. Esto significa que las claves de cifrado deben ser generadas, custodiadas y gestionadas en la jurisdicción de origen.

    Tecnologías de frontera como la computación confidencial –enfocada en proteger los datos en uso– añaden una capa de protección en el procesador: aíslan los datos en entornos de ejecución seguros mientras se realizan los cálculos en la memoria del servidor.

    Por su parte, disciplinas como el cifrado homomórfico permiten la ejecución de operaciones analíticas sobre datos encriptados sin requerir su descifrado en ningún punto del proceso. Aunque esta tecnología aún presenta severas limitaciones de rendimiento computacional y está restringida a operaciones matemáticas muy concretas, los avances continuos en su desarrollo reducen la superficie de exposición.

    El empleo de estas técnicas proporciona una protección robusta frente a la interceptación ilícita o el cumplimiento de órdenes extranjeras.

    Pilares de los Estados digitales

    La gestión jurisdiccional de la información ha trascendido el debate estrictamente regulatorio para consolidarse como un elemento central del funcionamiento del entorno digital actual.

    Las decisiones sobre la topología de la red –disposición física en la que los dispositivos (nodos) de una red, como computadoras, routers y switches, están interconectados para intercambiar datos– determinan cómo se distribuyen, aíslan y conectan físicamente los nodos del sistema.

    Estas variables, junto con la selección de proveedores de infraestructura y el despliegue de protocolos de cifrado, impactan directamente en el tejido social y económico. Además, determinan el grado efectivo de privacidad individual, la disponibilidad de los servicios esenciales ante escenarios de inestabilidad internacional y la viabilidad competitiva del tejido industrial.

    Por eso, la preservación de la autoridad sobre las condiciones bajo las cuales se procesan y almacenan los datos constituye, en el contexto actual, un requisito fundamental para salvaguardar la autonomía política y económica en la era digital.

    José Luis Salmerón Silvera, Catedrático de Inteligencia Artificial, CUNEF Universidad

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Monopolio y gobiernos

    Monopolio y gobiernos

    Mucho se cacarea sobre los monopolios empresariales; lo perverso que son y el daño que producen; que si aumentando los precios y tal, pero… poco nos ocupamos de ver como y de dónde nacen esos monos con polio. La realidad es que semejantes acaparamientos socaban el buen funcionamiento del mercado y la economía; pero, ¿acaso los gobiernos no están para evitar eso? Me da risa y tristeza la pregunta ya que nuestros gobiernos son monopolios corruptores que paren otros monopolios corruptores. Cuando existe un mercado verdaderamente libre, el mismo produce sus balances y contrapesos; el problema surge cuando es el gobierno el que engendra el monopolio.

    Muchos hablan mal del capitalismo y de la libertad de mercado; y pregunto: ¿Crees que en Panamá hay libre empresa, capitalismo y tal? Nuestra Constitución en sus Artículos 282 y 284 establece que el gobierno puede hacer lo que quiera con la economía. Eso no es capitalismo, sino un sistema diseñado para la rapiña. Otros opinan que el comunismo no es malo; que el problema es que nunca lo han aplicado bien. ¡Genial!, pues, como señalé, tampoco el capitalismo lo aplican bien en ninguna parte; lo cual nos debería llevar a buscar la patología por otro lado.

    Cuando los gobiernos no se meten a controlar los mercados sino evitar las trampas, otro gallo canta:

    • Se promueve mayor participación de compradores y vendedores en el mercado;
      • Como bien lo señala María Fábrega en su columna en La Estrella de Panamá el 23/04/26.
    • El intercambio se da con bienes de valor homogéneo y real.
    • El gobierno promueve información fidedigna.
    • Se elimina la burrocracia y normas locas diseñadas para la rapiña.

    Tristísimo es no ver que nuestros gobiernos en realidad son desgobiernos. Que desde la misma Constitución se crean las artimañas diseñadas para el pillaje. No hay día que en los medios noticiosos no veamos reportajes de ello; y, tristísimamente, nos hemos acostumbrado a que eso es “normal”. Culpar al libre mercado es absurdo, ya que el “mercado” somos todos; a diferencia de los gobiernos, que son cuerpos colegiados contratados por el mercado.

    Lo señalado nos lleva a la pregunta: ¿Quién monta una nueva empresa, un nuevo negocio en un ambiente tan corrupto? Que si “los” empresarios pagan las coimas; sí, muchos, porque si no se van a la quiebra. En un medio tan torcido el sector formal vive a la defensiva; pues no sólo tiene que ser competitivos sino tienen que capear a los ladrones de palacio. ¿Y por qué creen que nuestro sector informal va en aumento? Y, a todo ello, el otro sector que más sufre es el formal de pequeña y mediana empresa, a quien se le hace casi imposible lidiar con los costos de la burrocracia y la coimeadera.

    La mejor manera de certificar un producto se logra mediante la aprobación del consumidor y no de los gobiernos corruptos y corruptores. Una sociedad fracasa cuando permite que sus empleados gobernantes controlen precios, calidad, descuentos; particularmente cuando estos mismos “servidores públicos” montan monopolios; en educación, transporte, agua, basura, etc.,

    Y viene la pregunta: ¿Acaso un monopolio es un mono con polio? Nop; se le llama “monopolio” a las instituciones, gubernamentales o privadas, engendradas por el rey… o, el gobierno. Los monopolios coartan la libertad y afectan el buen desarrollo del mercado que, de otra manera podrían reducir la ignorancia y la pobreza.

    ¿De verdad crees que los gobiernos deben estar metidos en el mercado? ¿Saben algo?; la mayoría de los funcionarios públicos, particularmente los que tienen autos con chofer, como empresarios se morirían de hambre. Su negocio… ¡es el gobierno!

  • El libro, ese acto de libertad

    El libro, ese acto de libertad


    El mundo huele a papel y a tinta. En las Ramblas de Barcelona, los puestos de libros y rosas compiten con la primavera. En Madrid, en Buenos Aires, en Ciudad de México, en Bogotá —y en más de cien países— millones de personas celebran el Día Mundial del Libro. La UNESCO eligió esta fecha en 1995 porque en torno al 23 de abril de 1616 fallecieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, tres voces que, desde rincones distintos del planeta, hablaron del mismo asunto: la condición humana y su insaciable necesidad de sentido.

    No está de más recordar que la idea original de esta celebración partió de Cataluña, del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, que la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y fue aprobada por el rey Alfonso XIII en 1926. España, cuna del Quijote, como corresponde.

    Y El Quijote merece un momento aparte. Don Alonso Quijano era, antes que nada, un lector. Un lector tan apasionado que los libros le cambiaron la vida —aunque Cervantes lo presentara como advertencia, la posteridad lo leyó como elogio. Hay en ese personaje una lección profundamente liberal: un hombre que, frente al mundo que le imponían su aldea, su época y su clase, decidió reescribir su propia historia. Se inventó a sí mismo. Eligió quién quería ser. Fracasó en los molinos, claro, pero nadie que haya leído con honestidad el libro puede negar que algo en él admira esa obstinada voluntad de no resignarse a lo dado.

    Eso es, en el fondo, lo que hace un libro: ensancha el territorio de lo posible. Cada página es una frontera que se abre. Cada historia ajena que habitamos —aunque sea por unas horas— nos devuelve a nuestra propia vida con ojos distintos. La lectura es, en ese sentido, el ejercicio de libertad más democrático que existe: no requiere capital, no exige linaje, no discrimina por origen. Solo pide tiempo y voluntad.

    Una mirada liberal no puede sino celebrar el libro como institución. No el libro impuesto, ni el libro oficial, ni el libro quemado en ninguna plaza pública de ninguna época —y han sido demasiadas—. El libro elegido. El que uno busca porque algo le inquieta, porque una pregunta no le deja en paz, porque necesita comprender el mundo o escapar de él durante un rato. La libertad de leer lo que uno quiera es, al mismo tiempo, una libertad civil y una aventura íntima.

    Este año, la Capital Mundial del Libro elegida por la UNESCO es Rabat, capital de Marruecos, una ciudad que es encrucijada de culturas, de lenguas, de herencias. Un ejemplo de que la cultura escrita no tiene pasaporte, y de que los libros han sido siempre los mejores diplomáticos: viajan sin visado y cruzan fronteras que los políticos cierran.

    En un tiempo en que los algoritmos nos ofrecen contenido ya masticado, en que la atención se fragmenta en píxeles y el pensamiento se mide en segundos, leer un libro largo sigue siendo un acto casi subversivo. Requiere paciencia. Exige entregarse. Nos pide que apaguemos el ruido y nos sentemos con alguien —el autor— que tiene algo que decirnos y que se tomó la molestia de escribirlo bien.

    Cervantes dedicó su vida entera a ese esfuerzo. Perdió la mano izquierda en Lepanto y, décadas después, encontró la inmortalidad en una imprenta de Madrid. Hoy, cuatro siglos más tarde, Don Quijote sigue cabalgando. No hay algoritmo que haya logrado eso todavía.

    Feliz Día del Libro. Lean lo que quieran, lean sin culpa, lean con placer. Y si no saben por dónde empezar, siempre queda un caballero de La Mancha dispuesto a recibirles.

  • Sullivan & Cromwell: cuando la IA alucina en la Corte

    Sullivan & Cromwell: cuando la IA alucina en la Corte


    En estos días, uno de los despachos de abogados más prestigiosos de Wall Street protagonizó uno de los errores más comentados en el mundo legal reciente. Sullivan & Cromwell se vio obligado a disculparse ante un juez federal tras presentar un escrito judicial que contenía alrededor de 40 citas incorrectas y otros errores causados por alucinaciones de inteligencia artificial.

    El incidente ocurrió en el marco de un caso de quiebra. El caso involucra la liquidación de Prince Global Holdings Limited, un conglomerado camboyano cuyos propietarios fueron acusados por el Departamento de Justicia de operar una red de estafas digitales. En ese contexto, Sullivan & Cromwell, que representa a los liquidadores de las entidades involucradas, presentó una moción de emergencia que citaba casos equivocados o inexistentes, números incorrectos y títulos de artículos inexactos.

    Andrew Dietderich, co-director del equipo de reestructuración global del despacho, tuvo que escribir una carta al Juez Martin Glenn del Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Nueva York. El escrito de corrección del 18 de abril incluía una versión redactada del documento original marcando los errores, algunos de los cuales implicaban la corrección de oraciones enteras. El error no fue detectado internamente: las equivocaciones fueron identificadas por el equipo de abogados contrarios, del despacho Boies Schiller Flexner.

    Lo que hace este caso especialmente llamativo es que Sullivan & Cromwell es precisamente el despacho que asesora a OpenAI sobre el «despliegue seguro y ético» de la inteligencia artificial, una representación que la firma destaca en su propio sitio web. La ironía no pasó desapercibida en los círculos jurídicos.

    Un problema que crece en los tribunales

    Este episodio no es un caso aislado. Una base de datos administrada por el tecnólogo legal Damien Charlotin ha registrado más de 1.334 incidentes de alucinaciones de IA en escritos judiciales alrededor del mundo, incluyendo más de 900 en Estados Unidos, y la mayoría involucran citas fabricadas. Los jueces en varios de estos casos han comenzado a imponer sanciones económicas a los abogados responsables.

    El problema de fondo es que el despacho sí tenía políticas internas para el uso de IA, pero simplemente no se aplicaron. Según Dietderich, la firma mantiene políticas y requisitos de capacitación integrales que rigen el uso de herramientas de IA en el trabajo legal, y estas salvaguardas están diseñadas para prevenir exactamente este tipo de situación, pero no fueron seguidas en la preparación del escrito.

    Recomendaciones para prevenir este tipo de errores

    El caso de Sullivan & Cromwell ofrece lecciones concretas para cualquier profesional que use IA en entornos de alta responsabilidad:

    1. Verificar cada cita de forma independiente. Nunca asumir que una referencia generada por IA existe o es correcta. Toda cita legal debe comprobarse directamente en las bases de datos jurídicas oficiales como Westlaw o LexisNexis antes de incluirla en un documento.

    2. Separar quien redacta de quien revisa. El equipo que usa IA para redactar no debería ser el mismo que verifica el resultado. Una revisión cruzada por un abogado senior que no participó en la redacción reduce el riesgo de errores por familiaridad.

    3. Tratar la IA como un borrador, no como un producto final. Las herramientas de IA generativa son útiles para estructurar ideas, pero el contenido factual y las referencias legales deben ser responsabilidad humana.

    4. Documentar el uso de IA. Registrar qué herramientas se usaron, en qué partes del documento y quién realizó la revisión final crea trazabilidad y responsabilidad clara.

    5. Capacitación continua y cumplimiento real de las políticas. El problema de Sullivan & Cromwell no fue la ausencia de políticas, sino que estas no se cumplieron. Las políticas internas deben tener mecanismos de verificación, no solo existir en papel.

    La inteligencia artificial puede ser un aliado poderoso en el mundo legal, pero su uso sin supervisión rigurosa en contextos tan formales como los tribunales puede tener consecuencias reputacionales y legales graves. El caso de Sullivan & Cromwell lo deja en evidencia de la manera más pública posible.

  • El cuello de botella del mundo: quién manda de verdad en el estrecho de Ormuz

    El cuello de botella del mundo: quién manda de verdad en el estrecho de Ormuz

    El estrecho de Ormuz se sitúa geográficamente como la única vía de comunicación marítima entre el golfo Pérsico, al oeste, y el golfo de Omán y el mar Arábigo, al sureste. Este canal de escasa anchura divide la costa septentrional de la República Islámica de Irán de la península arábiga, delimitada particularmente por el territorio fragmentado omaní de Musandam y los Emiratos Árabes Unidos.

    Su trascendencia estratégica es innegable al ser cuello de botella por el que transita gran parte del crudo transportado por vía marítima a nivel mundial. Dada la dependencia energética del planeta de los combustibles fósiles, cualquier modificación en su tráfico afecta gravemente la estabilidad económica internacional.

    El paso inocente y en tránsito

    El meollo del problema jurídico radica en determinar qué derechos asisten a los buques extranjeros durante su travesía por estas aguas. Para ello, es indispensable diferenciar entre el régimen de paso inocente y el de paso en tránsito.

    Mientras el primero habilita al Estado ribereño para establecer regulaciones en aras de su seguridad y orden, el derecho de paso en tránsito garantiza libertades de navegación y sobrevuelo más amplias para un tránsito rápido e ininterrumpido que no puede ser suspendido unilateralmente.

    La interpretación de ambos conceptos es el centro de las tensiones en esta zona de gran inestabilidad.

    La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) es el principal texto jurídico que rige los espacios marinos a escala mundial. Este acuerdo estipula la delimitación de zonas como el mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental, prescribiendo asimismo reglas para la protección del medio marino.

    Irán niega el derecho del mar

    El valor estratégico del tratado radica en promover la paz y la utilización equitativa de los recursos oceánicos. Aun así, su eficacia se ve condicionada por el hecho de que no todos los Estados lo han ratificado plenamente. Esta falta de adhesión universal, como es el caso de Irán, representa un pilar básico para el análisis de las tensiones marítimas internacionales.

    El derecho de paso inocente constituye una de las instituciones más significativas del régimen jurídico de los espacios marinos, pues busca armonizar la libertad de navegación con la seguridad estatal. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el concepto de paso se define como la navegación por el mar territorial con el propósito de atravesarlo sin penetrar en aguas interiores, o bien para dirigirse hacia ellas o salir de las mismas. Para que dicho tránsito sea legítimo, la norma internacional indica que este debe ser necesariamente rápido e ininterrumpido.

    El principio básico que califica la condición de inocencia es que el paso no resulte, bajo ninguna circunstancia, perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño. En ejercicio de su soberanía, el Estado costero está capacitado para promulgar leyes y reglamentos que regulen este derecho, especialmente en materias relacionadas con la seguridad marítima, la prevención de infracciones pesqueras y la preservación del medio ambiente.

    De igual forma, el ribereño puede exigir a los buques extranjeros el cumplimiento de dispositivos de separación del tráfico o el uso de vías marítimas designadas.

    Además, el ordenamiento jurídico faculta al Estado para suspender temporalmente el paso inocente en áreas específicas de su mar territorial cuando dicha medida resulte esencial para proteger su seguridad, como en el caso de ejercicios con armas, siempre que medie una publicación formal previa.

    En segundo lugar, el régimen de paso en tránsito constituye la norma fundamental aplicable a los estrechos utilizados para la navegación internacional que comunican una parte de la alta mar o de una zona económica exclusiva con otra área de igual naturaleza.

    Este sistema jurídico especial nace como una necesidad imperativa para facilitar y asegurar las comunicaciones globales en puntos geográficos estratégicos. A diferencia del paso inocente, como ya se explicó más arriba, el derecho de paso en tránsito faculta a todos los buques y aeronaves a ejercer las libertades de navegación y sobrevuelo con el fin exclusivo de un tránsito rápido e ininterrumpido.

    Una de las particularidades decisivas del régimen iraní es su carácter absoluto, pues la Convención prescribe de forma tajante que no habrá suspensión alguna de este derecho por parte de los Estados ribereños. Esta protección jurídica es considerablemente superior a la del paso inocente ordinario por el mar territorial.

    Por lo tanto, el control del Estado ribereño es menor y queda limitado a la promulgación de leyes sobre seguridad de la navegación, prevención de la contaminación y control aduanero que no pueden, bajo ninguna circunstancia, denegar o menoscabar el ejercicio efectivo del tránsito.

    En definitiva, este régimen jurídico prioriza la libertad de las comunicaciones internacionales sobre las prerrogativas soberanas de carácter local.

    Libertad de navegación

    El estrecho de Ormuz se clasifica jurídicamente como un estrecho internacional al conectar el golfo Pérsico con el mar Arábigo. En este contexto, el ordenamiento jurídico aplicable es el derecho de paso en tránsito, caracterizado por libertades de navegación y sobrevuelo que no admiten suspensión.

    A pesar de ello, la República Islámica de Irán, al no haber ratificado plenamente la Convención y ser un objetor persistente, defiende en la práctica y en su legislación interna limitaciones similares al paso inocente. Teherán sostiene la facultad de exigir autorizaciones previas, oponiéndose al automatismo del tránsito.

    Este choque entre la norma convencional y las pretensiones soberanas origina serias fricciones jurídicas y políticas que comprometen la estabilidad operativa en esta región estratégica. Además, las declaraciones de Donald Trump y las órdenes dirigidas al bloqueo del estrecho por parte de las fuerzas navales de las que dispone en la zona no contribuyen a rebajar la tensión y ponen de manifiesto el clima de inestabilidad existente.

    La problemática en el Estrecho de Ormuz emana de interpretaciones contradictorias y de la falta de ratificación de la CNUDM por actores estratégicos, quienes dan prioridad a derechos soberanos frente al automatismo del tránsito.

    El derecho y los estrechos internacionales

    En definitiva, la posición del Estado persa no es una simple negación del derecho del mar: acepta las normas consuetudinarias que refuerzan su soberanía, mientras rechaza todas aquellas que limitan su control sobre el estrecho invocando su condición de objetor persistente.

    Por otro lado, la comunidad internacional opera de tal forma que el derecho de tránsito en estrechos internacionales es vinculante para todos. La práctica estatal contemporánea revela una posición casi uniforme: los estrechos estratégicos como Ormuz no pueden quedar a discreción unilateral del Estado ribereño.

    En esta línea, el derecho internacional trabaja menos como un sistema formal cerrado y más como un acuerdo estratégico que trata de garantizar la continuidad de la navegación global.

    Julián Santana Silva, Profesor Asociado del área de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Bitcoin y la Amenaza Cuántica: Adam Back Habla Sin Rodeos

    Bitcoin y la Amenaza Cuántica: Adam Back Habla Sin Rodeos


    Hay pocas voces en el ecosistema Bitcoin que merezcan tanta atención como la de Adam Back. Criptógrafo de carrera, inventor de Hashcash —el sistema de prueba de trabajo que Satoshi Nakamoto citó directamente en el whitepaper de Bitcoin—, y CEO de Blockstream, Back es una de esas figuras que no necesita exagerar para ser escuchado. Cuando habla, lo hace con la frialdad calculada de quien lleva décadas pensando en estos problemas antes de que se convirtieran en titulares.

    En sus recientes apariciones públicas —desde la Paris Blockchain Week hasta el evento «Satoshi Spritz» en Turín— Back abordó uno de los debates más candentes del momento: la computación cuántica y su eventual impacto sobre Bitcoin. Y su mensaje fue claro, mesurado y, para quienes están acostumbrados al apocalipticismo mediático, refrescantemente honesto.

    El pánico cuántico es prematuro, pero la preparación es urgente

    Back fue contundente al señalar que los ordenadores cuánticos actuales están todavía muy lejos de representar una amenaza real para la criptografía de Bitcoin. «El mayor cálculo que han realizado es factorizar 21 en 7 por 3», afirmó, subrayando que los sistemas cuánticos de hoy carecen de corrección de errores completa y apenas han demostrado computaciones triviales.

    Sin embargo, Back estima que esa ventana de seguridad podría cerrarse en aproximadamente 20 años, y que los ordenadores cuánticos actuales son «menos potentes que una calculadora de cinco dólares». Pero precisamente porque el tiempo existe, no hay excusa para la complacencia.

    Blockstream Research ya publicó en diciembre de 2025 un paper proponiendo un esquema de firmas basado en hash como reemplazo cuántico-seguro para los algoritmos ECDSA y Schnorr actualmente utilizados en Bitcoin. La estrategia de Back es la del ingeniero: anticiparse con elegancia, no reaccionar con el agua al cuello.

    El misterio de Satoshi podría resolverse

    Quizás el punto más fascinante de las declaraciones de Back es la posibilidad de que la migración cuántica revele uno de los mayores enigmas de la historia financiera moderna.

    Back explicó que una futura migración post-cuántica podría clarificar cuántas monedas vinculadas a Satoshi Nakamoto son realmente accesibles, ya que cualquier titular que quiera proteger sus fondos vulnerables necesitaría moverlos a un nuevo formato de dirección. «Esta migración al formato de dirección post-cuántica puede decirnos cuántas de esas monedas Satoshi todavía tiene», señaló Back, añadiendo que al creador se le atribuyen entre 500.000 y un millón de BTC.

    Back dijo que le sorprendería ver a Nakamoto salir de la oscuridad para mover esos fondos. Si las monedas permanecen inmóviles tras la migración, la comunidad podría razonablemente considerarlas perdidas para siempre — un cierre simbólico, y quizás liberador, de uno de los capítulos más enigmáticos de la historia tecnológica.

    El verdadero riesgo es político, no tecnológico

    Aquí es donde la historia se pone realmente interesante para los libertarios. Dentro de la propia comunidad Bitcoin ha surgido una propuesta controvertida: el BIP-361, impulsado por el desarrollador Jameson Lopp y cinco investigadores, que plantea congelar los bitcoins considerados vulnerables, incluyendo los 81.900 millones de dólares en fondos dormidos atribuidos a Satoshi. La reacción fue inmediata y feroz. El desarrollador Mark Erhardt calificó la propuesta de «autoritaria y confiscatoria», mientras Phil Geiger resumió el absurdo en una frase: «Tenemos que robarle el dinero a la gente para evitar que se lo roben».

    Este es el núcleo del debate. La amenaza cuántica no es solo un problema de ingeniería; es una prueba de los valores fundamentales del ecosistema. ¿Cederá Bitcoin ante la presión colectivista de «protegernos a todos» sacrificando la soberanía individual? ¿O mantendrá su promesa original de que nadie —ningún gobierno, ningún desarrollador, ninguna mayoría— puede disponer del dinero de otro?

    Back, fiel a su filosofía cypherpunk, apuesta por soluciones opcionales, graduales y consensuadas. La arquitectura Taproot de Bitcoin ya permite integrar esquemas de firma alternativos sin afectar a quienes no deseen cambiar. Eso es diseño libertario en estado puro: la libertad de protegerse sin obligar a nadie.

    Bitcoin ha sobrevivido ataques regulatorios, colapsos de exchanges y guerras de bloques. La computación cuántica será otro capítulo. El verdadero desafío no es técnico — es mantener el alma del protocolo intacta.


    Fuentes: Cointelegraph, Bitcoin Magazine, Paris Blockchain Week 2026

  • La Escuela del Mañana: Humanos + IA

    La Escuela del Mañana: Humanos + IA

    Me hago eco de los comentarios de Elon Musk respecto a lo que él llama una “suposición rota”. Nada más en su primer comentario, cuando señala lo absurdo de creer:

    Que todos los estudiantes aprendan lo mismo; al mismo ritmo; en el mismo orden; al mismo tiempo…”

    es otra reiteración de ese dicho que se pasea por todas partes pero que todos ignoran:

    la demencia está en hacer la misma cosa esperando diferentes resultados.”

    Tristemente esto hacemos, entre muchas otras actividades del gobierno, con el MEDUCA; en otras palabras, ‘vivimos en el engaño’. Creer en un sistema educativo que funciona como una fábrica de autos es “ñame”. Ello fue diseñado por los centralistas estatales como medio para controlar las masas y no para educarlas. Esto se dio durante la economía de líneas de ensamble; una realidad caduca. La educación o aprendizaje, funciona mediante la “lógica”; palabra que origina del griego “logos” o palabra, razonamiento y tal. Nuestro MEDUCA no pasa de ser un conglomerado de centros de adoctrinamiento.

    Nuevamente Musk señala, y lo digo en paráfrasis:

    El que un estudiante que domina el álgebra en dos semanas luego debe sentarse por 8 semanas adicionales porque así lo dispone el NODUCA es absurdo. Mientras que aquel que no logra entender el álgebra, el NODUCA lo deja tirado en la cuneta del retraso.

    Esto es inhumano, o tal vez “meduquiano”; y me consta, pues yo, que en primer grado del Javier la maestra le dijo a mi madre que era aventajado, ya en el cuarto fracasé y tuve que repetir el año. Así fue hasta que mis padres me mandaron al tercer año de secundaria a una escuela en USA, en la cual al par de meses quedé en el cuadro de honor. ¿Cómo rayos fue posible?, veamos…

    Nuevamente Musk advierte que el asunto está en dejar que cada quien ande al ritmo de su capacidad o interés. Y en esa palabrita de “interés” o, diría yo, emoción, está la magia. Mi verdadera escuela comenzó cuando salí de la escuela al mundo real y entré en actividades emocionantes; tal como andar entre nubes esquivando tormentas y conociendo a mi hermosa Panamá.

    Hoy, que tenemos la increíble herramienta de la IA a mano, seguimos atados al MEDUCA caduco. El profesor IA no predica a un rebaño de estudiantes, sino le sirve a cada estudiante por separado, siguiendo su interés y su ritmo. No lo califica con fracasos en el boletín, como me ocurría a mí, haciéndome creer que yo era retrasado mental. La IA percibe al instante por dónde andas flojo y te ayuda en eso; y no espera al final del semestre cuando ya el daño está hecho.

    Y nuevamente Musk resalta algo fundamental y esencial:

    la IA no tiene que obligar al niño a jugar video juegos.

    Entonces, el secreto está en captar el interés del estudiante, joven o viejo como yo, que aun soy estudiante. Por ejemplo, hoy, ya entrado en mis ochenta y tantos, escribo este artículo porque me emociona. Mi recompensa está en la emoción y las ganas de cambiar la caduca mentalidad “meduquiana”.

    Musk advierte que ya las universidades no son tan necesarias. Los estudiantes podrían aprender en un par de años y seguir aprendiendo en la escuela de la vida. La licenciatura no garantiza nada… ¿Cuándo fue que examinaste el diploma de tu médico?

    A fin de cuentas, la gran pregunta que debemos hacernos es: ¿hasta cuándo vamos a seguir engañando y estafando a toda nuestra juventud, y condenándolos a una vida de ignorancia y desespero?

  • Islandia te paga 50.000 dólares por ser el peor fotógrafo del mundo

    Islandia te paga 50.000 dólares por ser el peor fotógrafo del mundo


    Hay destinos en el mundo que perdonan todo: la mala luz, el pulso tembloroso, el dedo en el objetivo, el horizonte torcido. Islandia, al parecer, es uno de ellos. Tanto, que su aerolínea nacional, Icelandair, acaba de lanzar una de las campañas de turismo más originales y divertidas de los últimos años: busca activamente al peor fotógrafo del planeta, le paga un viaje de diez días con todos los gastos cubiertos y, encima, le entrega 50.000 dólares por sus imágenes.

    No es una broma de abril. Es una oferta de trabajo real, publicada en la web oficial de la aerolínea y en el portal dedicado reallybadphotographer, y las solicitudes están abiertas hasta el 30 de abril de 2026.

    La lógica detrás del disparate

    El anuncio, redactado al estilo de un clasificado de empleo de los años ochenta, dice textualmente: «SE BUSCA: FOTÓGRAFO MUY MALO. Viaje pagado a Islandia. Aproximadamente 10 días. Alojamiento y vuelos incluidos. Imprescindible no tener ninguna habilidad fotográfica…»

    Detrás de la broma hay una estrategia de marketing muy calculada. Gísli S. Brynjólfsson, Director Global de Marketing de Icelandair, lo explica sin rodeos: el equipo de la aerolínea detectó en grupos de enfoque que muchos viajeros potenciales consideraban las imágenes de Islandia «demasiado bonitas para ser reales», como si estuvieran retocadas digitalmente. La respuesta de la aerolínea fue radical: demostrar que el país vende solo, independientemente de quien sostenga la cámara.

    «Nos cansamos de ver imágenes pulidas y mejoradas digitalmente que no capturan la magia real de nuestro país», declaró Brynjólfsson al anunciar la campaña. «Decidimos dar la vuelta al guión y buscar a personas que fotografíen sin disculpas de forma horrible, pero que aun así adoren capturar cada momento.»

    Un perfil de candidato muy concreto

    El candidato ideal, según los propios términos de Icelandair, es alguien que no entiende de composición, desconoce qué es el balance de blancos, jamás ha cobrado un céntimo por una foto y, sobre todo, no tiene el menor interés en mejorar. La aerolínea busca a esa persona que dispara principalmente con el móvil, suele llevarse una decepción al revisar sus fotos… pero de vez en cuando se sorprende gratamente cuando alguna sale medianamente bien.

    Los requisitos prácticos son mínimos: tener al menos 21 años, pasaporte en vigor, disponibilidad para viajar a Islandia, Reino Unido y Estados Unidos, y no tener inconveniente en aparecer en vídeos y fotografías. Eso sí, hay que estar en forma para actividades al aire libre e, imprescindiblemente, no ser fotógrafo profesional ni aspirante a serlo.

    El premio: diez días de ensueño nórdico en junio

    El ganador viajará a Islandia en junio de 2026, durante la llamada temporada del Sol de Medianoche, cuando el país disfruta de hasta 24 horas de luz natural, los caminos de las tierras altas se abren al tráfico y los paisajes volcánicos alcanzan su máximo esplendor. El paquete incluye vuelos, alojamiento, transporte interno y toda la logística cubierta. Además, las fotografías «malas» podrían terminar en una campaña publicitaria global, con sus imágenes circulando en vallas de Nueva York o Londres.

    La remuneración total asciende a 50.000 dólares, que cubren la participación, la cesión de los derechos de imagen y cualquier gasto adicional no contemplado en el paquete base.

    Una apuesta por la autenticidad

    La campaña conecta con una tendencia que está transformando el turismo global: el rechazo progresivo a la fotografía de viaje hiperperfeccionada que inunda Instagram. Los viajeros, cada vez más, buscan inspiración auténtica, no postales digitales. Icelandair lo ha entendido y ha convertido esa tendencia en un argumento de venta brillante: si hasta el peor fotógrafo del mundo vuelve con imágenes increíbles, imagine lo que usted puede conseguir.

    Para presentar candidatura hay que acceder a la web de Icelandair responder seis preguntas sobre las propias (nulas) habilidades fotográficas y, opcionalmente, grabar un vídeo de 60 segundos explicando por qué la propia torpeza con la cámara merece este reconocimiento histórico.

    El plazo cierra el 30 de abril. Si tu galería del móvil es un cementerio de fotos borrosas, dedos en primer plano y horizontes imposibles, quizás ha llegado tu momento.


    Más información y candidaturas: reallybadphotographer.com y en icelandair.com