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  • El individuo por encima del Estado: la amenaza a la libertad en tiempos del veredicto Storm

    Desde una perspectiva libertaria, la máxima de Jorge Luis Borges, “Creo que con el tiempo mereceremos que no haya gobiernos”, refleja una esperanza fundamentada más en la maduración moral humana que en el rechazo simplista del Estado. No es un capricho literario, sino una aspiración profunda: llegar a un futuro donde las personas sean lo suficientemente civilizadas para convivir sin estructuras coercitivas.

    Esta idea cobra fuerza en un contexto donde el Estado, por su propia naturaleza expansiva, parece más una amenaza que una garantía. Como sostiene el fallo reciente contra Storm, el Estado no siempre está al servicio del individuo. Al contrario, cuando ampara o amplía su aparato coercitivo, pone en riesgo las libertades fundamentales.

    Los valores libertarios descansan en la convicción de que el individuo posee derechos inalienables: vida, libertad, propiedad y que éstos deben estar protegidos frente a cualquier invasión del poder estatal. El Estado, en cambio, por definición, tiende a priorizar los propios intereses de una mayoría circunstancial ejerciendo el gobierno, expandir su control y reglamentar las acciones de los ciudadanos aunque sea bajo el velo del “bien común”.

    El veredicto contra Storm, que destruye, sin matices, el ejercicio genuino de esas libertades, confirma esta peligrosa dinámica. La justicia, en este caso, se convierte en herramienta de represión. El Estado actúa como acusador, juez y verdugo, sin distinción entre roles ni contrapesos efectivos. El individuo, así, queda subordinado a una máquina estatal rígida y deshumanizada.

    Por eso, afirmar que “el gobierno no es tu amigo” no es una frase retórica vacía: es reconocer que la protección real de la libertad está en los límites que los ciudadanos imponen desde su autonomía. La verdadera defensa de los derechos surge cuando el Estado reconoce su rol limitado y cede el protagonismo al individuo responsable.

    Pero esto no implica caer en el nihilismo. El objetivo no es abolir el Estado hoy, sino replantear su naturaleza. Requiere reglas mínimas, claras y concretas, donde el poder estatal sea transparente, accountable y subsidiario. Un Estado que cumpla funciones imprescindibles: seguridad, justicia, defensa, sin invadir los espacios del individuo.

    La cita borgiana, entonces, ilumina una senda esperanzadora: mereceremos un futuro sin gobiernos, no porque los despreciemos, sino porque habremos alcanzado un grado de civilización tal que ya no los necesitaremos para convivir con respeto, ética y responsabilidad individual.

    Mientras tanto, el fallo contra Storm pone en evidencia cuánto queda por recorrer. La libertad no es una concesión estatal: es un activo que es anterior al estado, son derechos self-evident por el mero hecho de ser seres humanos, derechos fundamentales que debemos defender y resguardar con firmeza. El individuo debe velar por sus derechos siempre ante cualquier forma de autoridad que los desmerezca. Y nunca pedir permiso por ejercerlos siempre que respetemos a los mismos derechos en nuestros semejantes.

    Este fallo contra Storm refuerza una enseñanza clara: el individuo no debe delegar su soberanía en un Estado con intereses propios de quienes gobiernan. Debe vigilar, cuestionar y, sobre todo, actuar libremente. Los libertarios compartimos la convicción de que el Estado no es nuestro amigo; reconocerlo no es derrotismo, sino una advertencia necesaria para defender lo que realmente importa.

  • Zomia: la resistencia libertaria contra el Estado omnipresente

    En 2012, la Universidad de México (UNAM) destacó a Zomia como un “refugio para pueblos que se niegan a someterse al poder de un Estado” Hoy, más de una década después, este testimonio sigue resonando: Zomia no es un mero relicto antropológico, sino un faro libertario en un mundo donde el Estado, bajo cualquier bandera, busca expandirse.

    ¿Qué es Zomia?

    Zomia es una vasta región montañosa del Sudeste Asiático –más de 2.5 millones de km²– que abarca territorios de Vietnam, Laos, Tailandia, Birmania, suroeste de China e incluso zonas limítrofes con India, Pakistán y Afganistán. En estas tierras viven cerca de 100 millones de personas, agrupadas en diversos pueblos que han permanecido al margen del control estatal por milenios .

    La “anarquía por diseño”

    El antropólogo James C. Scott, en The Art of Not Being Governed (2009), explica cómo estos pueblos han cultivado deliberadamente formas de vida que los hacen poco absorbibles por los Estados centralizados: movilidad constante, agricultura migratoria, estructuras sociales horizontales, identidades fluidas, religiosidad itinerante, cultura oral. Scott lo llama “barbarie por diseño”: elementos culturales que, lejos de ser “primitivos”, son perfectamente funcionales para mantener la libertad individual frente al Estado.

    Desde una óptica libertaria, esto representa una respuesta activa a la coerción institucional. En lugar de esperar una revolución, la estrategia es simple: evitar el control estatal.

    Lecciones libertarias para el mundo moderno

    1. Subsidiariedad efectiva: Zomia demuestra que las comunidades pueden autoorganizarse sin necesidad de intervención estatal. Su éxito reside en soluciones locales, sin burocracias.
    2. Resistencia silenciosa y descentralización: Scott resalta cómo estos pueblos practican infrapolítica, es decir, formas cotidianas de resistencia, sin grandes rebeliones, pero con impacto real. Esa es la verdadera contracultura, algo que libertarios valoran como acción directa sin coletazos violentos.
    3. Cultura como herramienta de libertad: Zomia es una cultura de resistencia. Lo que los convierte en símbolos no es la revuelta armada, sino su decisión cotidiana de no ser “gobernados”. Su forma de vida es un testimonio de que existen modos alternativos de convivencia.
    4. Una advertencia para el Estado moderno: en un mundo que siente el impulso de digitalizar, censurar y regular cada aspecto de la vida, Zomia nos recuerda que cuando el Estado crece demasiado, la gente encuentra formas de escapar. No solo huyen geográficamente, sino que utilizan la descentralización tecnológica, criptomonedas, educación libre, comunidades digitales.

    ¿Sigue Zomia siendo relevante en 2025?

    Sí. Las formas modernas de poder –vigilancia masiva, control de datos, intervención educativa– son la nueva frontera. Inspirarse en Zomia implica:

    • Favorecer comunidades locales abiertas, móviles y autónomas.
    • Reconocer que la descentralización no es solo técnica, también es cultural y social.
    • Rechazar sistemas educativos, sanitarios o financieros impuestos por el Estado, y avanzar hacia modelos voluntarios, cooperativos o basados en vouchers.

    ¿Es posible replicar Zomia fuera de Asia?

    No se trata de huir a las montañas. Más bien, se trata de construir espacios donde la autoridad sea reducida, temporal y delegada. Comunidades rurales autogestionadas, barrios que se organizan sin Estado, redes de voluntarios, iniciativas ciudadanas de transparencia. Todo esto ya existe como semilla de un mundo pos-estatal.

    Zomia es más que una curiosidad histórica: es un modelo práctico de libertad. Más allá del academicismo, esta región nos habla del poder del individuo y de la comunidad cuando se niegan a dejar su destino en manos de una autoridad central.

    Para la perspectiva libertaria actual, Zomia no es lejana o exótica: es la biblia viva de la no-sumisión, demostrando que, donde el Estado impone su presencia, florecen formas de vida alternativas. Ahí radica su verdadera lección: la libertad no siempre se conquista, a veces simplemente se elige.

  • Bir Tawil: Una Oportunidad Libertaria para la Autodeterminación

    En un mundo donde la tierra está ampliamente repartida entre estados soberanos, Bir Tawil, una región de 2,060 km² situada entre Egipto y Sudán, representa un caso único: es una de las pocas áreas en el planeta que no ha sido formalmente reclamada por ningún país. Esto la convierte en un escenario perfecto para el análisis desde una perspectiva libertaria, que promueve la soberanía individual, la libertad de asociación voluntaria y la creación de microestados o zonas autónomas. Bir Tawil no solo presenta una oportunidad para la experimentación en gobernanza, sino que también sirve como un punto de comparación con otros intentos libertarios recientes, como Liberland, Sealand o la Ciudad Libre de Christiania.

    Dónde está Bir Tawil?

    Bir Tawil es un territorio deshabitado y árido, ubicado en la frontera entre Egipto y Sudán. La región ha sido dejada fuera de las disputas fronterizas debido a un desacuerdo sobre la soberanía de un área más grande y valiosa llamada el Triángulo de Hala’ib. Egipto considera el Triángulo de Hala’ib como parte de su territorio, mientras que Sudán lo reclama para sí. Debido a las diferentes interpretaciones de las fronteras coloniales, ambos países han ignorado Bir Tawil en favor de este territorio en disputa, dejándolo sin dueño oficial.

    El hecho de que Bir Tawil no esté reclamado por ningún país ha llamado la atención de aventureros, idealistas y libertarios de todo el mundo. Desde proclamaciones de soberanía personal hasta la fundación de micronaciones, varias personas han intentado establecer nuevas formas de organización en este territorio sin dueño.

    Oportunidades desde una Perspectiva Libertaria

    Desde un punto de vista libertario, Bir Tawil presenta una oportunidad única para poner a prueba ideas de gobernanza voluntaria, libre asociación y autonomía individual. A diferencia de la mayoría de los territorios en el mundo, donde los derechos de propiedad y la soberanía están fuertemente controlados por estados-nación, Bir Tawil se encuentra en un vacío legal. Esto abre la posibilidad de que un grupo de individuos o una comunidad, basados en principios libertarios, puedan establecerse allí y crear una nueva forma de sociedad libre de la coerción estatal tradicional.

    1. Creación de Micronaciones: Bir Tawil podría convertirse en el sitio de una micronación basada en principios libertarios, similar a Liberland, una micronación autoproclamada en un pequeño territorio entre Croacia y Serbia. La fundación de una micronación en Bir Tawil permitiría a los individuos crear un sistema de gobernanza basado en el consentimiento mutuo y en la propiedad privada, sin la intervención de un estado nacional.

    2. Zonas Económicas Autónomas: Una posible iniciativa libertaria en Bir Tawil podría ser la creación de una Zona Económica Autónoma, como las Zonas de Prosperidad en Honduras o las Zonas Francas en Dubai. En estas zonas, las regulaciones gubernamentales son mínimas, lo que permite la libre empresa y el florecimiento de un mercado basado en la competencia y la innovación. Bir Tawil podría convertirse en un experimento en libertad económica donde los emprendedores, sin la interferencia estatal, podrían establecer nuevas formas de negocios, servicios e industrias.

    3. Laboratorio de Gobernanza Voluntaria: Los libertarios abogan por la idea de que los sistemas políticos deben ser el resultado de la elección voluntaria de las personas, no impuestos por la fuerza. En Bir Tawil, podría crearse un laboratorio donde diferentes modelos de organización social y económica puedan ser probados, desde cooperativas voluntarias hasta contratos privados para servicios públicos como seguridad o justicia.

    Retos para la Soberanía Libertaria en Bir Tawil

    Si bien las oportunidades son atractivas, también existen desafíos significativos que cualquier intento de crear un sistema libertario en Bir Tawil debe superar.

    1. Condiciones Ambientales Hostiles: Bir Tawil es una región árida y deshabitada con recursos naturales limitados. Cualquier intento de asentamiento en el área tendría que enfrentarse a la falta de agua, la inexistencia de infraestructura básica y la dura climatología del desierto. Desde un punto de vista logístico, establecer una comunidad autosuficiente en Bir Tawil es un desafío considerable.

    2. Reconocimiento Internacional: Para que cualquier proyecto libertario en Bir Tawil sea viable a largo plazo, necesitaría ser reconocido por la comunidad internacional. Esto es un reto, dado que los estados-nación tradicionales tienen poco interés en reconocer micronaciones o territorios autónomos que desafíen su autoridad. Micronaciones como Liberland o Sealand han enfrentado dificultades similares al intentar obtener reconocimiento y legitimidad en el escenario global.

    3. Posible Intervención Estatal: Aunque Egipto y Sudán no reclaman formalmente Bir Tawil, la creación de una comunidad autónoma libertaria podría atraer la atención y posiblemente la intervención de estos gobiernos. Los estados-nación tradicionales tienden a reaccionar con hostilidad hacia la creación de nuevos estados dentro de sus fronteras o en territorios cercanos, lo que podría llevar a una eventual disputa.

    Comparación con Casos Similares

    Bir Tawil no es el único ejemplo de un territorio sin soberanía clara o de proyectos libertarios para crear nuevas formas de gobernanza. Comparar este caso con otros ejemplos puede iluminar las potenciales oportunidades y dificultades.

    1. Liberland: Fundada en 2015, Liberland es una micronación autoproclamada en una franja de tierra entre Croacia y Serbia que no está reclamada por ninguno de los dos países. Al igual que Bir Tawil, Liberland surgió en un vacío legal, y sus fundadores abogan por la creación de un estado basado en principios libertarios, con bajos impuestos y mínima intervención estatal. Sin embargo, a pesar del entusiasmo inicial, Liberland ha enfrentado numerosos problemas, principalmente la falta de reconocimiento internacional y la presión de los países vecinos, lo que limita su capacidad para desarrollar una sociedad funcional.

    2. Sealand: Sealand es una plataforma marina abandonada en el Mar del Norte, frente a las costas del Reino Unido, que fue reclamada en 1967 por una familia como un estado independiente. Aunque ha logrado sobrevivir durante décadas, Sealand no ha sido reconocido por ningún gobierno y su viabilidad como estado ha estado en duda debido a su aislamiento físico y la falta de infraestructura.

    3. La Ciudad Libre de Christiania: En Dinamarca, el barrio de Christiania es un ejemplo interesante de una comunidad autónoma que ha existido desde los años 70. Aunque es una zona urbana dentro de Copenhague, sus residentes intentaron establecer un sistema social alternativo basado en la cooperación voluntaria y la autogestión. A pesar de sus éxitos en ciertos aspectos, ha tenido conflictos con el gobierno danés, especialmente en lo que respecta a la legalidad de sus actividades económicas.

    Retos y oportunidades

    Desde una perspectiva libertaria, Bir Tawil es una oportunidad excepcional para la creación de una sociedad basada en la libertad individual y la autonomía. Aunque existen retos significativos, desde las duras condiciones del desierto hasta la falta de reconocimiento internacional, los ideales de autodeterminación, libre asociación y gobernanza voluntaria hacen que este territorio no reclamado sea un laboratorio fascinante para explorar nuevas formas de organización política y social.

    Comparado con otros casos como Liberland o Sealand, Bir Tawil ofrece una ventaja única: es un territorio sin reclamos activos por parte de estados nacionales, lo que podría permitir una mayor libertad para experimentar con ideas libertarias, al menos inicialmente. Sin embargo, cualquier esfuerzo por establecer una comunidad libertaria en esta región tendría que enfrentar tanto los desafíos físicos del entorno como las inevitables presiones políticas de los estados circundantes.

  • Silk Road: El Experimento Anarco-Capitalista que Estremeció el Mundo Digital

    En la intersección de la tecnología blockchain, las criptomonedas y la libertad individual, surgió Silk Road, un experimento anarco-capitalista que desafió las normas establecidas. Esta historia real no solo cambió la narrativa en torno a Bitcoin, sino que también planteó preguntas éticas profundas sobre la libertad en el ciberespacio.

    El Surgimiento de Silk Road:
    En 2011, Ross Ulbricht lanzó Silk Road (SR), una plataforma en la dark web que permitía a los usuarios comerciar bienes y servicios de manera anónima, utilizando exclusivamente Bitcoin para las transacciones. Con una visión utópica de un mercado libre y descentralizado, Silk Road rápidamente se convirtió en un símbolo del poder disruptivo de la tecnología blockchain.

    Impacto en la Percepción de Bitcoin y Blockchain:
    Sin embargo, este experimento anarco-capitalista tuvo consecuencias significativas para la percepción pública de Bitcoin y la tecnología blockchain. Al asociarse con transacciones criminalizadas como ilegales y actividades del mercado negro, SR contribuyó a la creencia errónea de que las criptomonedas eran herramientas exclusivas para actividades ilícitas.

    Caída de Silk Road y Lecciones Aprendidas:
    La historia de SR llegó a su fin en 2013 cuando las autoridades llevaron a cabo una operación que culminó en el cierre del mercado y la detención de Ross Ulbricht, el joven cerebro detrás de Silk Road. Este evento dramático puso de manifiesto la necesidad de abordar los aspectos éticos y regulatorios en la intersección de la tecnología y la libertad individual.

    Ross Ulbricht, el cerebro detrás de Silk Road, fue arrestado y en 2015 fue condenado por cargos relacionados con conspiración, fraude informático y lavado de dinero. Fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, lo que subraya las consecuencias legales severas que pueden enfrentar aquellos que osaron desafiar el status quo, ejercer la libertad sin cortapisas y  aprovechar la tecnología para actividades que no generan víctimas, pero  aún así, son criminalizadas.

    Conclusión:
    A pesar de su impacto negativo inicial, Silk Road dejó un legado que va más allá de la delincuencia cibernética. Esta historia real destaca la necesidad de encontrar un equilibrio entre la innovación tecnológica y la responsabilidad individual. Mientras avanzamos en la era de las criptomonedas y la tecnología blockchain, debemos aprender de experiencias como Silk Road para forjar un futuro donde estas herramientas puedan ser utilizadas para el ejercicio responsable de nuestra libertad. Silk Road fue un experimento fallido en el anarco-capitalismo digital, pero su legado perdura en las conversaciones sobre la regulación, la privacidad y la ética en la era de las criptomonedas y la tecnología blockchain. La clave reside en cómo la sociedad y las autoridades reguladoras abordan estas herramientas para garantizar un equilibrio adecuado entre la libertad individual y la responsabilidad frente al colectivo legislador. La condena de Ross Ulbricht destaca las consecuencias significativas que pueden surgir cuando se utiliza la tecnología de manera absolutamente libre sin darnos cuenta que vivimos bajo el azote legal del Gran Hermano, apenas pocos años despues de 1984, donde lo situara el gran George Orwell.

  • La República de Minerva: el efímero sueño libertario en tiempos de cambio

    En la década de 1970, mientras Estados Unidos experimentaba cambios geopolíticos y sociales tras la Segunda Guerra Mundial, un hombre adinerado llamado Michael Oliver se sintió agobiado por lo que percibía como una creciente amenaza del gobierno autoritario y disturbios sociales. Inspirado por los ideales libertarios y anarcocapitalistas, Oliver buscó una forma de escapar de esta realidad y fundar su propio país independiente. Así nació la República de Minerva, una isla artificial en el Océano Pacífico que representaba el sueño libertario de un territorio gobernado por la libertad individual y la ausencia de gobierno.

    El Clima Social y Político de los 70s:

    En los años 70, Estados Unidos se enfrentaba a dramáticos cambios sociales y políticos. La descolonización y la Guerra Fría dieron lugar a debates sobre el significado de ideales como la democracia y la libertad, con posiciones opuestas entre aquellos que priorizaban la libertad individual y aquellos que enfatizaban la igualdad social. En medio de estas luchas, individuos preocupados por proteger su patrimonio y libertad buscaron abandonar el país y establecer sus propios territorios independientes, donde las relaciones sociales se basaran en contratos e intercambios, siguiendo los principios libertarios.

    Los Ideales Libertarios y Anarcocapitalistas:

    En este contexto, los ideales libertarios y anarcocapitalistas ganaron popularidad. Estos principios promovían la libertad individual, la propiedad privada y la no interferencia gubernamental en la vida y negocios de las personas. Académicos como Ayn Rand, Milton Friedman, Ludwig von Mises y Robert Nozick influyeron en el pensamiento libertario de la época. Sus obras defendían un gobierno mínimo cuya única función legítima era proteger a las personas de la fuerza y el fraude.

    La Inquietud de Michael Oliver:

    Michael Oliver, un sobreviviente del Holocausto, vivió experiencias traumáticas en su juventud, lo que lo llevó a valorar la libertad individual y la seguridad de sus bienes. Con el paso del tiempo, se convirtió en un exitoso empresario y se enriqueció considerablemente. Sin embargo, su riqueza no lo protegía de la preocupación por el creciente intervencionismo gubernamental y los disturbios sociales que veía en su país.

    El Sueño de Minerva y su Constitución como una Opción de Escape:

    Ante el temor de un posible colapso social y económico, Michael Oliver buscó una forma de proteger sus ideales libertarios y su riqueza. La idea de establecer su propio país independiente en alta mar surgió como una opción de escape. Creía que un territorio privado y soberano gobernado por una constitución libertaria podría garantizar la libertad individual y la no interferencia gubernamental: la estructura la esbozó en un libro de 1968 autoeditado, «Una nueva constitución para un nuevo país». Oliver redactó su constitución para un territorio libertario imaginado liberado de restricciones burocráticas y el aparato regulador del estado de bienestar. El libro contenía una declaración de propósito, un plan de acción y una constitución con 11 artículos. Oliver diseñó la constitución como una versión mejorada de la Constitución de los Estados Unidos; mejorada en el sentido de que «explicaría los detalles mediante los cuales el gobierno puede, al mismo tiempo, proteger adecuadamente a las personas de la fuerza y el fraude y también evitar que exceda esta única función legítima». Publicado en febrero de 1968, el libro de Oliver se agotó rápidamente, y una segunda edición apareció en mayo del mismo año. Los lectores admiradores encontraron el libro a través del boca a boca y anuncios en revistas libertarias y pronto convencieron a otros de la visión de Oliver.

    Influencias Académicas en el Sueño de Minerva:

    Michael Oliver basó su sueño en una visión optimista y romántica de lo que podría lograr en alta mar. Sin embargo, sus ideales libertarios también fueron influidos por académicos y pensadores de la época. Autores como Ayn Rand con su novela «La rebelión de Atlas» y Robert Nozick con su obra «Anarquía, Estado y Utopía» proporcionaron fundamentos filosóficos para sus ideas sobre la libertad individual y el gobierno mínimo.

    La Fundación de la Vida Oceánica y la Creación de Minerva:

    Para hacer realidad su visión, Michael Oliver contó con el apoyo de figuras influyentes como Willard Garvey, Seth Atwood, John Templeton y Tad Weed. A través de la Fundación de Investigación de la Vida Oceánica, estos seguidores financiaron la construcción de la isla artificial en el arrecife de Minerva.

    El Fin del Sueño Libertario:

    El sueño de Minerva no duró mucho tiempo. La realidad geopolítica demostró ser un desafío insuperable. El rey de Tonga, Taufa’ahau Tupou IV, consideró la plataforma de Oliver como una amenaza para su propio control sobre la región. Temía que Minerva pudiera convertirse en un refugio para piratas o contrabandistas que desafiaran su autoridad y soberanía. Además, la proclamación de Oliver de la independencia de Minerva y su intento de crear un país soberano en las aguas internacionales provocaron la ira del rey y su gobierno. El 19 de junio de 1972, el rey Tupou IV llevó a cabo su atrevida operación de invasión. Abordó el yate real con un grupo de prisioneros liberados de la única cárcel de Tonga, la Banda Real de la Policía y una banda de música de cuatro piezas. Luego, navegó hacia el arrecife de Minerva, donde retiró la bandera de Minerva, destruyó la plataforma y declaró que había anexado el territorio al Reino de Tonga. El sueño libertario de la República de Minerva llegó a su fin en menos de una semana desde su nacimiento. Aunque Oliver intentó desafiar la anexión ante las Naciones Unidas, su caso no fue exitoso y Minerva continuó siendo parte de Tonga.

    Conclusión:

    La República de Minerva fue un audaz intento de establecer un país libertario independiente en alta mar. Impulsado por los ideales libertarios y anarcocapitalistas, Michael Oliver buscó escapar de lo que percibía como la creciente amenaza del gobierno autoritario y disturbios sociales. Influenciado por académicos y figuras influyentes de la época, el sueño de Minerva representó un intento por materializar una visión de libertad individual y no interferencia gubernamental.

    Sin embargo, la realidad geopolítica demostró ser más poderosa que el sueño, y la República de Minerva llegó a su fin en manos de la invasión del rey de Tonga. A pesar de su breve existencia, el legado de Minerva perdura como un recordatorio de los desafíos y complejidades de llevar a la práctica los ideales libertarios en el mundo real. La historia de Minerva sigue inspirando a aquellos que buscan promover la libertad individual y la autonomía en el siglo XXI, recordándonos que, aunque el sueño de un país independiente puede ser efímero, la lucha por la libertad continúa.

  • El salvaje oeste, no tan salvaje

    «El salvaje oeste, no tan salvaje» es un artículo que fue escrito mientras Terry Anderson era un Fellow Nacional en la Institución Hoover, durante 1977-78.

    El texto analiza el crecimiento del gobierno y el creciente interés en la anarquía como una forma de limitar el crecimiento del mismo. Menciona varios trabajos y académicos en la literatura de elección pública (public choice) que exploran la teoría de la anarquía. El documento tiene como objetivo pasar de las discusiones teóricas de la anarquía a un estudio de caso de su aplicación al examinar el oeste americano durante su asentamiento temprano. Los autores proponen estudiar los derechos de propiedad y la protección bajo organizaciones voluntarias en ausencia de un estado formal. Contrariamente a la percepción del caos, la investigación sugiere que se protegieron los derechos de propiedad, prevaleció el orden civil y las agencias privadas desempeñaron un papel importante en el mantenimiento de una sociedad ordenada. El estudio argumenta en contra de caracterizar el oeste americano como caótico.

    El texto explora el concepto de anarquía y sus posibles resultados, particularmente en el contexto del desmantelamiento del gobierno en los Estados Unidos. Discute dos escuelas de pensamiento: la escuela ‘constitucionalista’ o ‘social contractualista’, que enfatiza el surgimiento de derechos a través de la acción colectiva y el establecimiento de una constitución, y la escuela ‘anarcocapitalista’ o ‘anarquista de propiedad privada’, que defiende para la sustitución de funciones gubernamentales por transacciones voluntarias de mercado.

    La escuela constitucionalista sugiere que si los derechos están bien definidos, el papel del gobierno se limitaría a proteger esos derechos. Sin embargo, si los derechos no están claramente definidos, es posible que el gobierno deba desempeñar un papel más productivo. La perspectiva anarcocapitalista argumenta que la competencia de mercado puede reemplazar funciones gubernamentales, como los servicios de protección, y garantizar la justicia a un costo menor.

    El texto destaca las diferencias entre las dos escuelas, incluida la cuestión empírica de si la competencia puede proporcionar efectivamente servicios de protección. También analiza el punto de partida para determinar los derechos, con los constitucionalistas enfatizando un proceso contractual y los anarcocapitalistas confiando en arreglos similares al mercado.

    Luego, el enfoque cambia a examinar la eficacia de los arreglos similares al mercado para el mantenimiento de la paz en el contexto histórico del oeste estadounidense entre 1830 y 1900. El texto reconoce la presencia de agencias gubernamentales en segundo plano durante ese período, pero explora la aplicación privada de derechos. El autor manifiesta que usaron The Machinery of Freedom de David Friedman como base para la formulación de hipótesis sobre el funcionamiento del anarcocapitalismo, porque es decididamente no utópico y establece, en una forma bastante específica, los mecanismos reales bajo los cuales un sistema de agencias protectoras no gubernamentales operaría.

    El texto concluye con la afirmación de que el anarcocapitalismo no es sinónimo de caos y que los derechos de propiedad pueden protegerse bajo tal sistema. Sugiere que las agencias privadas proporcionarían las funciones necesarias para mantener una sociedad ordenada y que la competencia entre estas agencias conduciría a la resolución eficiente de disputas. También reconoce la posibilidad de variar las reglas y preferencias en diferentes sociedades bajo el anarcocapitalismo y destaca el papel del juicio del consumidor en la evaluación de las agencias de protección en ausencia del gobierno.

    El texto comienza abordando la percepción del ‘salvaje y salvaje oeste’ como caótico y sin ley, a menudo retratado en el entretenimiento y la literatura. Sin embargo, exámenes recientes desafían esta percepción y sugieren que la frontera occidental era en realidad más civilizada, pacífica y segura que la sociedad estadounidense contemporánea. Los datos históricos de las principales ciudades ganaderas como Abilene, Ellsworth, Wichita, Dodge City y Caldwell revelan bajas tasas de homicidio, con un promedio de 1,5 homicidios por temporada de comercio de ganado.

    La existencia de comités de vigilancia en los pueblos mineros ilustra aún más el conflicto entre las costumbres comunitarias y la ley formal. Estos comités surgieron cuando el gobierno civil era ineficaz o estaba controlado por delincuentes, utilizando la competencia como medio para restablecer el orden. En particular, la violencia no era la norma y la presencia de comités de vigilancia a menudo resultó en una disminución de los asesinatos.

    Luego, el texto pasa a discutir cuatro estudios de caso en el oeste estadounidense que ejemplifican las instituciones anarcocapitalistas: clubes de reclamos de tierras, asociaciones de ganaderos, campamentos mineros y caravanas de carretas. Estos ejemplos respaldan las hipótesis planteadas anteriormente, demostrando que los derechos privados se hicieron cumplir y el caos no prevaleció en estos entornos.

    En general, el texto desafía la percepción del ‘salvaje y salvaje oeste’ como un lugar anárquico y caótico, proporcionando evidencia de que la aplicación privada de los derechos y las asociaciones voluntarias desempeñaron un papel importante en el mantenimiento del orden y la resolución de disputas.

    Clubes de tierras o reclamos.

    El texto se centra en los clubes de tierras o asociaciones de reclamos que surgieron entre los colonos pioneros en el oeste americano que enfrentaron desafíos para definir y hacer cumplir los derechos de propiedad sobre la tierra que reclamaban. Estos colonos estaban fuera del alcance del gobierno constitucional y carecían de protección legal para sus reclamos. Como resultado, formaron organizaciones extralegales para la protección y la justicia.

    Estos clubes de tierras adoptaron sus propias constituciones y estatutos, eligieron funcionarios y establecieron reglas para resolver disputas y registrar y proteger reclamos. La constitución de la Claim Association of Johnson County, Iowa, sirve como ejemplo y describe el papel de los jueces electos, los alguaciles y el procedimiento para adjudicar disputas. Los clubes también utilizaron cargos de usuario para cubrir los gastos de arbitraje.

    Si bien la violencia era una sanción potencial, el texto sugiere que también se emplearon medios menos violentos. Los clubes se comprometieron a no asociarse ni apoyar a personas que hicieran caso omiso de los reclamos de los colonos, enfatizando la importancia del respeto mutuo y la cooperación dentro de la comunidad.

    Los diferentes clubes de tierras tenían constituciones, estatutos y resoluciones diferentes, lo que indica que las preferencias entre los ocupantes ilegales diferían y que había formas alternativas de protección y justicia disponibles. Las justificaciones de estos clubes incluían proteger los reclamos de los colonos, oponerse a los saltadores de reclamos, garantizar la seguridad contra la agresión y contrarrestar a los especuladores de tierras. Los clubes operaban de manera voluntaria y extralegal, brindando protección y justicia sin recurrir a la violencia y adaptando sus reglas a las preferencias y objetivos de los participantes.

    Asociación de ganaderos

    El texto habla de las asociaciones de ganaderos que surgieron en la frontera ganadera a medida que la tierra escaseaba y surgían conflictos de propiedad. Estas asociaciones se formaron para proteger los derechos de los propietarios de ganado y hacer cumplir los derechos de propiedad privada. Fueron vistos como una respuesta del mercado a la demanda de cumplimiento de los derechos en ausencia de una intervención gubernamental efectiva.

    Al igual que los clubes de la tierra, las asociaciones de ganaderos establecieron reglas y reglamentos formales para sus miembros. Sin embargo, los medios para hacer cumplir los derechos privados por parte de estas asociaciones a menudo implicaban violencia, y se contrataba a expertos pistoleros y asesinos profesionales para defender los derechos de propiedad. Estos mercenarios se alinearon con el bando que ofrecía la mejor compensación, destacando la naturaleza de sus servicios impulsada por el mercado.

    Contrariamente a las preocupaciones sobre la efectividad y el abuso potencial de las agencias privadas de ejecución, el texto argumenta que tales preocupaciones no fueron respaldadas por la experiencia del oeste americano. Los organismos encargados de hacer cumplir la ley en la frontera de los ganaderos operaban de forma independiente y no como meras extensiones de la fuerza policial del gobierno. Si bien hubo casos de personas que se desviaron hacia actividades delictivas y formaron asociaciones delictivas informales, estos no fueron alentados por los mecanismos de mantenimiento de la paz basados ​​en el mercado. Las asociaciones de protección de la propiedad privada trataron con rapidez y severidad a tales asociaciones delictivas.

    Aunque había algunas grandes organizaciones privadas de cumplimiento como la Agencia Pinkerton y Wells Fargo, trabajaron principalmente junto con el gobierno para hacer cumplir las leyes estatales y nacionales. Otras asociaciones a gran escala sirvieron como proveedores de información y servicios de coordinación en lugar de hacer cumplir directamente las reglas privadas sobre el terreno. El texto sugiere que las economías de escala en la aplicación y el crimen no fueron factores significativos en el oeste americano durante este período.

    Campamentos mineros

    El texto analiza los campamentos mineros durante la expansión hacia el oeste de los Estados Unidos, particularmente en respuesta al descubrimiento de oro en California en 1848. Con la afluencia de orientales en busca de fortuna, la ausencia de un gobierno formal condujo al surgimiento de reglas y contratos voluntarios dentro de grupos de mineros. Estas reglas, similares a los estatutos de las empresas, especificaban el financiamiento, las relaciones, la conducta y los mecanismos de resolución de disputas dentro de las empresas mineras.

    A medida que aumentaba el número de mineros, surgió el tema de la propiedad de los derechos mineros y se llevaron a cabo reuniones masivas para redactar leyes y establecer soberanías locales. Los campamentos mineros mantuvieron un nivel de autonomía de las estructuras gubernamentales establecidas y las autoridades externas no ejercían autoridad sobre ellos. Los abogados capacitados a menudo no eran bien recibidos en los campamentos, y los mineros dependían de su propio sistema de justicia, como los tribunales de mineros, para resolver las disputas. Los tribunales de mineros estaban compuestos por ciudadanos que elegían un presidente y un jurado de entre ellos, y sus fallos eran generalmente aceptados.

    El texto sugiere que los campamentos mineros desarrollaron sus propios sistemas de justicia y gobernabilidad sin la coerción de las autoridades estadounidenses. Cuando se impusieron leyes externas en los campamentos, a veces resultó en un aumento de la delincuencia. La competencia entre tribunales por negocios en Colorado brindó una garantía adicional de justicia, ya que los errores podían corregirse mediante apelaciones y sentencias aceptadas por diferentes tribunales.

    Esta evidencia se alinea con la hipótesis de Friedman de que la competencia entre los tribunales conduce a la rendición de cuentas y decisiones más justas, ya que los tribunales se esfuerzan por repetir los negocios. La experiencia de los campamentos mineros refleja una forma de anarcocapitalismo, con contratos voluntarios, reglas negociadas y gobernanza descentralizada basada en las necesidades y preferencias de las comunidades mineras.

    Caravanas de vagones.

    Durante la expansión hacia el oeste en el oeste americano, las caravanas de vagones que se movían a través de las llanuras en busca de oro de California ejemplificaban el anarquismo de la propiedad privada. A medida que se aventuraron más allá de la jurisdicción de las leyes estadounidenses, los pioneros reconocieron la necesidad de sus propias leyes y mecanismos de aplicación para mantener el orden durante el arduo viaje. A menudo establecieron constituciones parecidas a las de los Estados Unidos, delineando reglas y eligiendo funcionarios responsables de hacerlas cumplir.

    Las constituciones de los trenes de vagones variaban, pero generalmente abordaban la elegibilidad para votar, los procesos de enmienda, el destierro de personas, la disolución de la empresa y leyes específicas que rigen actividades como la violación del sábado, los juegos de azar y la intoxicación. Estas constituciones también preveían la organización de juicios con jurado y el mantenimiento de bienes públicos como carreteras y puentes.

    El respeto por los derechos de propiedad fue crucial entre los pioneros, incluso en ausencia de menciones explícitas en las constituciones. A pesar de enfrentar la escasez y el hambre potencial, los casos de violencia o robo fueron raros. Las disputas que surgieron se resolvieron a través del sistema judicial especificado en los contratos, a menudo empleando métodos de arbitraje.

    Los pioneros también enfrentaron el desafío de resolver disputas contractuales con fines comerciales. Formaron ‘mess’ (una especie de «caos organizado) y sociedades anónimas para aunar recursos para la producción y protección conjuntas. En los mess, la propiedad privada seguía siendo de propiedad individual, lo que facilitaba la división y disolución si surgían conflictos. Las sociedades anónimas involucraban propiedad concurrente, lo que requería procesos más complejos para la renegociación y división de la propiedad.

    En general, los pioneros del tren de vagones participaron en negociaciones y contratos voluntarios, estableciendo sus propios sistemas legales y de organización social sin depender de la coerción del gobierno. Los derechos de propiedad desempeñaron un papel importante en el mantenimiento del orden y la resolución de disputas, mientras que los mecanismos del mercado facilitaron los arreglos contractuales para la producción y la protección durante el viaje hacia el oeste.

    El pasaje describe ejemplos de anarcocapitalismo en el trabajo en el oeste americano, centrándose específicamente en la disolución de la Compañía del Condado de Boone y la organización de caravanas en los senderos terrestres. Enfatiza que estos casos ocurrieron sin coerción o la necesidad de una intervención formal del gobierno.

    En el caso de la Compañía del Condado de Boone, cuando los miembros se dividieron en facciones rivales, se llevaron a cabo negociaciones y la propiedad se dividió sin recurrir a la fuerza. Las disputas se resolvieron mediante arbitraje privado, e incluso un reclamo de compensación se resolvió a través de un tribunal privado compuesto por tres personas desinteresadas.

    El autor argumenta que las caravanas en los caminos terrestres funcionaron bajo el anarcocapitalismo, brindando protección y justicia sin el monopolio de la coerción. La naturaleza transitoria de estas comunidades y su falta de demanda de bienes públicos significaba que no era necesario un gobierno formal. La naturaleza a corto plazo de su organización impidió la formación de grupos coercitivos duraderos.

    El artículo concluye que la competencia en lugar de la coerción aseguraba la justicia, y se expresaban diferentes estándares de justicia a través del mercado. Las agencias de mercado proporcionaron alternativas eficientes a los monopolios gubernamentales sobre la coerción. Además, incluso cuando las agencias de mercado se volvieron dominantes y tenían un monopolio virtual sobre la coerción, su pequeño tamaño permitió controlar su comportamiento, ya que los clientes podían irse o establecer sus propias agencias de protección.

    Sin embargo, el autor reconoce que hubo casos de desorden civil en el oeste americano, como la disputa entre los reguladores y los moderadores en la República de Texas y la guerra del condado de Johnson en Wyoming. Estos casos sugieren que la dependencia de las formas de organización no gubernamentales no siempre tuvo éxito y surgieron conflictos debido a las luchas de poder.

    En resumen, concluyen los autores, » parece que en ausencia de un gobierno formal, la frontera occidental no era tan salvaje como la leyenda nos haría creer. El mercado proporcionó agencias de protección y arbitraje que funcionaron de manera muy efectiva, ya sea como un reemplazo completo del gobierno formal o como un complemento de ese gobierno. Sin embargo, el mismo deseo de poder que crea problemas en el gobierno también pareció crear dificultades a veces en Occidente. No todo fue pacífico. Especialmente cuando faltaban los puntos de Schelling, se producía el desorden y el caos, lo que respaldaba la afirmación de Buchanan de que el acuerdo sobre los derechos iniciales es importante para el anarcocapitalismo. Cuando existió este acuerdo, sin embargo, hemos presentado evidencia de que el anarcocapitalismo era viable en la frontera.».

    La lectura completa de este artículo pueden encontrarla aquí.

  • ¿Cuál es la cura para el estatismo?

    Dicho lo más simple posible, la cura al estatismo son las instituciones que no son estatales, tal como la familia y ascendiendo sin llegar a los gobiernos. Y sí, los gobiernos tienen una función, pero limitadas a aquello que es propio de la gobernanza. No es buena gobernanza cuando una entidad de orden superior apachurra a una inferior; tal como los padres a sus hijos. No es nada fácil trazar el límite de los padres con sus hijos pero, al menos, hay que saber que existen límites que al ser transgredidos dañan. Y… ¡ojo!, que el gobierno no es padre de los ciudadanos; sólo vale como analogía.

    En gran reto está en identificar y diferenciar entre aquello que es propio de gobiernos y lo que no. Por ejemplo, la Caja del Seguro Social de Panamá (CSS) no es propia de gobiernos. Más aún la CSS, en esencia, es una institución o empresa privada; que ha sido secuestrada por los zorros de gallinero (el zorrismo).

    Dato sobre la CSS: Su director lo nombra el zorro gubernamental mayor, y su nombrado no responde ante la junta directiva de la CSS. Imagínense, una junta directiva que no dirige. ¿Acaso no tiene límites lo tarado?

    El secreto o la forma para evitar la acumulación del poder centralizado está en diseminarlo entre diversos organismos sociales cuyas funciones sean, no sólo propias, sino limitadas. Y, más allá, que cada institución tenga facultades suficientes para ser policía de las demás; lo cual implica descentralización económica o presupuestaria. En casos como los de Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y tal, ¿qué otro poder, más allá del que tiene el zorro mayor, decide hasta lo menor?

    Si escudriñamos en la historia, veremos que las instituciones descentralizadas, desde la misma familia, fueron vistas y tratadas como enemigas del poder central; ese que odiaba la Carta Magna. La misma iglesia católica, que fue perdiendo su poder, en parte bien y otra mal, fue delegando al “rey” cosas que no eran del rey; tal como la economía, ciencia que ya no se escucha desde los púlpitos. En síntesis, los sistemas gubernamentales policéntricos son para el estatismo como la cruz para el vampirismo.

    El adjetivo “policéntrico” califica aquello que surge o se expresa en o desde diferentes centros; tal como los ministerios son parte del organismo policéntrico estatal; salvo que todos responden al zorro mayor… ¿o no? Otra cosa se tiene en jurisdicciones y sistemas jurídicos superpuestos que compiten entre sí y que son de naturaleza privada. Algunos lo apodan de “anarcocapitalismo”; y, me pregunto si quienes así lo ven saben lo que es el capitalismo. Lo otra cara de la moneda la tenemos en la legislación monopólica estatal.

    Hoy día ¿cuántas personas entienden y pueden explicar detalladamente como es que funciona la verdadera solidaridad cuyo manantial nace en las instituciones humanas básicas? Pocos entienden que los gobiernos no son agentes solidarios; es más, no pueden serlo. Su función es la de velar por la libertad, la propiedad y la seguridad. Desafortunadamente lo que vemos surgir es el regalierno; es decir, el gobierno regalón y que hacer ver que regala, cuando en realidad lo que hacen es obsequiar pobreza.

    Y también, hoy día, hasta los organismos supuestamente sociales, tal como sindicatos y otros, han sido puestos a servicio del zorrismo. Peor aún es que inclusive muchas asociaciones civiles se hayan convertido en ecos del zorrismo. En algunos casos es porque sus líderes aspiran admisión en los gallineros; mientras que por otro lado simplemente languidecen en las corrientes del status quo.

    ¿Qué hacer frente a todo ello? Antes que nada, tomar conciencia y quedar atento al momento en que la fruta de la libertad madure y está lista para la cosecha. Ese momento está más cercano de lo imaginado.

  • El anarco-capitalismo

    ¿Has oído hablar o conoces lo que es el “anarco-capitalismo”? ¿No? Puede que te resulte interesante… Se trata de una ideología que, ha dado buenos resultados en el mundo real en dónde se ha practicado; tal como en la Islandia medieval y en Cospaia, una pequeña república ubicada dentro de Italia en el norte de Umbría, que fue independiente entre 1440 a 1826. Pero estos dos sitios no son los únicos en dónde se ha puesto en práctica un gobierno minimalista con sorprendentes resultados, tanto económicos como sociales. Tal vez los panameños debíamos poner un poco de atención, ya que vamos por el camino contrario.

    Hay quienes sostienen que el gobierno es el mayor de las infamias; o, si se quiere, maldad o vileza, que afecta el honor, o el crédito de una persona; y al decir “crédito”, no me refiero al sentido común en que se usa esta palabra, asociado al crédito económico sino a las cosas, personas o entidades que son confiables. ¿Tienen ustedes ‘confianza’ en nuestros gobiernos? De hecho, el camino que lleva nuestra querida república va directo al Cerro Patacón. ¡Hay que cambiar de rumbo!

    Y hacia dónde debemos dirigirnos es hacia una sociedad capaz del autogobierno; vale decir, una sociedad que puede hacer casi todo por cuenta propia, sin tener que recurrir a los zorros del gallinero: el anarco capitalismo. Cuando vemos una población que en sus protestas portan letreros que dicen: “exigimos al gobierno que venga a resolver nuestros problemas”, podemos estar seguros no sólo de que es una sociedad en serios aprietos sino que el camino que los colocó en semejante situación se debe, más que nada, a profanos grupos oligárquicos corruptos; y de eso hay demasiado en nuestro país.

    No hay mejor gobierno que aquel que se origina en la familia, el barrio, la iglesia no prostituida, la escuela no centralizada, las asociaciones civiles; todo lo cual conforma una opinión pública saludable; muy distante a el “no a la privatización” que con tanto éxito han sembrado los zorros del gallinero istmeño en nuestro pueblo.

    Lo curioso de la historia de Acadia, es que la mayoría de sus habitantes eran personas o familias que poseían una verdadera fé, más que nada, judeo-cristiana, que se habían alejado de los feudos europeos, en dónde no existían los derechos de propiedad.

    La tendencia es ver al anarquismo como cosa mala; y sí, todo en extremos suele conducir al malandar. Pero en realidad, cuando hablo de “anarquismo”, hablo de una sociedad cuyos gobiernos son lo justo necesario para la función que es propia de la gobernanza; más allá, se va entrando en el territorio dónde pululan y prosperan los zorros. En Panamá hablamos de la “contención del gasto…” ¡ja! Lo que debemos hablar es de la contención del tamaño y alcance de nuestros gobiernos; que, si los reducimos a su justa expresión, los demás problemas irán desapareciendo.

    En Acadia la frase o concepto de “redistribución de la riqueza” tenía que ver con un sistema que buscaba la paridad en oportunidades y no el confisca, parte y reparte, para que los zorros se apropiaran de la mejor parte. Más aún, el que algunos lograran mayor caudal era visto como cosa buena, ya que en la medida de su prosperidad también mejoraban su condición los que participaban de sus actividades.

    Las políticas del anarco capitalismo practicado en Acadia no eran de coerción sino comunitarias, que surgían a partir de criterios compartidos en cuanto a lo que está bien conduce al bien; es decir, al “bienandar”. La justicia era pareja, justa y rauda. En Acadia unos no les cerraban el tránsito a otros, ya que ello es infame. El secreto está en no llegar a tal grado de cosas. Y lo que más distinguió a Acadia fue el grado de prosperidad de sus habitantes; para lo cual creían y practicaban la privatización y el mercado. Pero no el mercado del IMA, MEDUCA, IDAAN y tal.

    Lástima que todo esto llegó a su fin con la ocupación británica, y la muerte del 55% de la población que no se plegó a los mandatos de los zorros del nuevo gallinero.

  • La crisis de los sistemas autoritarios homogéneos y el futuro de las tribus modernas

     «Vivimos con la tecnología de la Era Espacial bajo el gobierno de la Edad del Bronce». Paul Rosenberg

    La tecnología omnipresente ha cambiado tanto a nuestra sociedad, que aún no somos lo suficientemente conscientes una gran mayoría de nosotros. También la educación estatal ha perdido su monopolio como proveedor de información. Es aún peor, en comparación con los otros canales de información, este es uno de los más aburridos.

    Tantos puntos de vista y opiniones diferentes de tantos medios conducen al caos de información. Revelar una «verdad» que antes brindaba la educación estatal y el oligopolio de unos pocos medios, es difícil ahora. Todos pueden convertirse en proveedores de información y utilizar sus blogs para transmitir sus puntos de vista a cualquier persona del mundo. Este hecho conduce a la sociedad de la información más individualista. También significa que tenemos que enfrentarnos al mayor número de conspiraciones.

    Así que vivimos en la compleja sociedad de la información con las opiniones más diversas de miles de millones de personas. Comunistas, socialistas, demócratas, monárquicos, los que no les importan y los que quieren ser libres.

    A pesar de esta heterogeneidad sustancial de opinión, todavía nos atenemos a sistemas políticos muy homogéneos como el parlamento o la democracia directa, varias formas de monarquía o incluso regímenes dictatoriales más homogéneos aplicados a millones de personas diferentes.

    Votamos y decidimos sobre el futuro de nuestros vecinos que apenas conocemos. A menudo, excepto el mismo idioma y el mismo pasaporte / identificación nacional del país, no tenemos nada en común con estas personas y, a pesar de su proximidad física, vivimos en mundos completamente diferentes.
    Por otro lado, compartimos más intereses o valores con otras personas que viven a miles de kilómetros de nosotros. En comunidades virtuales que históricamente por primera vez están reemplazando a las tradicionales. A nivel político, todavía son ignorados, y estamos atrapados en la comunidad ‘nacional’ de personas al azar con las mismas etiquetas nacionales que creen que pueden decidir sobre el futuro de los demás dentro de su comunidad.

    Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado compleja para que cualquier sistema político homogéneo se aplique a gran escala. Hacer cumplir la homogeneidad siempre ha tenido un impacto adverso en las minorías. Y no nos referimos solo a las mujeres, las comunidades LGBT, las razas discriminadas, los fumadores de marihuana … También estamos hablando de una nueva generación de personas de Internet de mentalidad libre que consideran obsoleto el sistema estatal autoritario actual y pueden imaginar una descentralización mucho más libre. Un sistema basado en la cooperación y las decisiones voluntarias. Saben que gracias a su lugar de nacimiento, Internet y sus servicios, esto es posible.

    Lo que podemos observar ahora es una crisis de sistemas políticos homogéneos que se aplican a una sociedad compleja de individuos. Vivimos en tiempos en los que los sistemas homogéneos son demasiado frágiles para sobrevivir sin violencia. Hacer cumplir con violencia en una sociedad totalmente informada en la que estamos cayendo es extremadamente costoso. En una sociedad de igual a igual bien informada, los grandes sistemas homogéneos se están volviendo ineficientes y obsoletos, lo que provoca muchos conflictos.

    No funciona ahora y no funcionará en el futuro.

    La solución radica en una sociedad completamente descentralizada de tribus físicas modernas (ciudades privadas / comunidades naturales más pequeñas) o virtuales (como Bitnation) con sus zonas autónomas, sistemas legales y un conjunto de reglas.
    Las tribus modernas como el grupo humano más natural con todos sus beneficios como una mejor cooperación, máxima lealtad que conduce a la resolución de conflictos dentro de la tribu o disminución de los costos de transacción. Ha llegado el momento de aceptar a las tribus modernas como la única extensión natural de nuestra individualidad.