Etiqueta: Año Nuevo

  • 2025 es un año cuadrado según las matemáticas, y puede ser el único de nuestras vidas

    El año que comienza es un año cuadrado: 2025 = 45². No decimos que eso sea bueno ni malo, porque el anterior año cuadrado fue 44² = 1936, que no brilla precisamente por ser un año de paz. Pero lo que sí podemos afirmar es que, para la mayoría de nosotros, 2025 será el único año cuadrado en el que vivamos: algunos mayores sí que vivían en 1936 y algunos de los más jóvenes de hoy puede que lleguen al 2116.

    Comencemos con un pequeño juego.

    En el calendario de enero de 2025 marque un cuadrado de tamaño 4×4. Tiene 4 posibilidades:

    2025 año cuadrado

    Sume los números que aparecen en los vértices del cuadrado que ha elegido y apunte ese número.

    Elija ahora uno de los números del interior del cuadrado, rodéelo con un círculo y tache todos los que están a izquierda y derecha y arriba y abajo del que ha señalado.

    De entre los números que están sin tachar (ni rodear), elija un segundo número. Márquelo también con un círculo y tache los que están por encima de él, por debajo, a su izquierda y a su derecha.

    De los que quedan sin tachar ni rodear elija uno, rodéelo y, de nuevo, tache los que están en su misma fila y columna.

    Ya le quedan pocos números sin usar. Elija uno de ellos, enciérrelo con un círculo, y tache todos los que queden sin usar en el cuadrado.

    Sume los números que había metido en los círculos.

    ¿Coincide esa cantidad con la que había escrito antes? ¿Sorprendente?

    Por qué coincide la cifra

    El hecho de rodear números y tachar los que se encuentran en la misma fila o columna fuerza a que se elijan 4 números con una propiedad importante: cada uno de los números encerrados con un círculo está en una fila diferente y, a la vez, en una columna diferente.

    Así, entre los 4 números se barren todas las filas y todas las columnas. Por otra parte, los números de la segunda fila se obtienen sumando 7 a los de la primera fila. Los de la tercera se obtienen añadiendo 14 y los de la cuarta sumando 21 a los de la primera. Si llamamos “a” al vértice superior izquierdo, los demás números de esa fila serán a+1, a+2 y a+3. Si, por ejemplo, los números elegidos fueran los de la diagonal, la suma sería a+(a+1+7)+(a+2+14)+(a+3+21). Cualquier elección que hagamos nos llevará a esa misma suma (aunque expresada en un orden diferente). No es magia. Son matemáticas.

    1 de enero de 2025

    Hay un desfase entre el 1 de enero y el primer día de cada uno de los otros meses. Dicho desfase se produce porque, salvo febrero en años no bisiestos, los meses no constan de semanas completas.

    Maurice Kraitchik menciona en su libro Mathematical Recreations una fórmula ideada por Carlos Federico Gauss para poder determinar el día de la semana, pero es mucho más versátil y rápida la que descubrió Lewis Carroll y que fue publicada en Nature como nota corta. El método de Carroll requiere hacer algunos cálculos: básicamente dividir entre 4 y entre 7 y quedarnos con los restos.

    En 2020 Miquel Durán, profesor de química y entusiasta divulgador, y yo mismo adaptamos los cálculos de Carroll a un esquema gráfico en el que para determinar el día de la semana en que cae una fecha no hay más que contar con los dedos. Este es nuestro calendario perpetuo:

    1. Elija el año. Atención, los años bisiestos están escritos con tinta blanca. Ponga su dedo índice sobre el año elegido.
    2. Busque el mes. Verá un número debajo del mes. Muévase en el sentido de las agujas del reloj tantos pasos como indica el número que está bajo el mes.
    3. Muévase en el sentido de las agujas del reloj tantas veces como indique el número del día de la fecha que ha elegido.
    4. Precaución: si el año elegido era bisiesto y el mes es enero o febrero, debe moverse una posición hacia atrás.

    El lugar donde está ahora su dedo índice indica el día de la semana en que cae la fecha elegida.

    El orden de los días

    El día 1 de enero de 2025 es miércoles, el día de Mercurio.

    El origen del nombre de los días de la semana es bastante conocido: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus. Sábado y domingo nos descuadran la idea astronómica por tratarse de nombres religiosos: el Sabbat y el Dies Domini. En latín sí estaban las referencias a Saturno y Sol, que se mantienen en inglés todavía hoy.

    Rob Eastaway comenta en su libro How Long is a Piece of String la razón del orden en el que aparecen los días de la semana. Los datos conocidos de los que partimos son los tiempos que tardan los objetos celestes, desde nuestro punto de vista, en dar una vuelta y volver a la posición inicial: Saturno tarda 28 años; Júpiter, 12 años; Marte, 687 días; el Sol, 365 días; Venus, 225 días; Mercurio, 88 días, y la Luna, 28 días. Podríamos haber puesto los nombres de los días de la semana por este orden y haber acabado, pero ese no es el orden que utilizamos.

    La clave del orden en el que aparecen mencionados los días de la semana se debe a que los babilonios nombraron las horas, no los días, según los periodos de las órbitas, de mayor a menor. Así, escribieron las 24 horas del día asignando esos nombres:

    2025 año cuadrado

    Si nos fijamos en una línea cualquiera de esa tabla veremos el orden habitual en el que aparecen los días de la semana.

    El final de un año y el principio de otro nos evoca muchos sentimientos: hacemos balance de lo que ha pasado y también propósitos para el nuevo periodo que comienza. Podríamos hacerlo en cualquier momento pero, como todo ritual, bien merece una ocasión solemne.

    2025 puede ser el único año cuadrado de nuestras vidas. ¡Habrá que celebrarlo!The Conversation

    Fernando Blasco, Profesor Titular de Universidad de Matemática Aplicada. Área de interés: educación, divulgación y comunicación científica., Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Hola 2025, en Viernes de Poemas

    Hola 2025

    Recuerdo imaginar en la década de 1980 si llegaría yo al 2000 y hoy, 31 de diciembre del 2024 contemplando el cambio al año nuevo me pregunto ¿qué pasó? Creo que fue el tiempo; pero… hoy que me dice mi hermano Irving que el tiempo es relativo o, más aún, que el tiempo no existe, hoy definitivamente no sé qué pasó. A ver si logro expresar lo que pienso y siento, este mañana sentado ante el nuevo año; pero lo hago en el medio que mejor me inspira, en prosa sentimental.

    Hola 2025

    ¿Qué recuerdos dejo en la estela del 2024?
    Ahora, dedos en teclas, los busco en el retrovisor de mi mente
    Y en la opacidad de eventos derramados en decanto
    No logro distinguir eventos clarividentes

    Curioso que las visiones sean emotivas
    Que sin emoción no hay noción
    Que sin noción no hay retentiva
    Y sin retentiva se pierda la creación

    ¿A dónde se fueron mis recuerdos?
    Hoy en la antesala de los Alisios
    Y en la ausencia de ventiscas colmado
    Me pregunto la razón de mis olvidos.

    ¿Serán los años que llevo enredados?
    ¿Será que busco en sueños el amor pasado?
    ¿O será que distraído se escabullen los días?
    Y dormidos los amores ya cansados

    Y… frente al año como cerro que empina
    Me asedian enigmas del destino
    Enigmas de las rutas supinas
    Y de los recovecos del camino

    Pero que importa el andar
    Lo que importa es el caminar
    Importa el paso a paso encantar
    Y a nuevos destinos inimaginables llegar

    John A.Bennet Novey, especial para nuestra sección Viernes de poemas .

    *La imagen que ilustra el poema fue generada con AI.. que ha determinado su propio prompt a partir de la lectura de la poesía. Impresiona por momentos, dado que son técnicamente ceros y bits combinados, pero ha captado muy bien los sentimientos de Juan Alejo: «Una ilustración reflexiva y sentimental que representa la transición del año 2024 al 2025. La escena muestra a una persona sentada en un escritorio en una habitación con poca luz, escribiendo en una máquina de escribir antigua. La vista fuera de la ventana revela un cielo nocturno sereno con estrellas y débiles rastros del amanecer que simbolizan la esperanza. El fondo incluye un calendario de estilo retro que muestra el 31 de diciembre de 2024 y el 1 de enero de 2025, con un reloj que indica la medianoche. Elementos etéreos, como débiles rastros de recuerdos, representados por hilos brillantes y translúcidos, fluyen alrededor del individuo, simbolizando la búsqueda de significado y recuerdo. El tono general es nostálgico y poético.»

  • Entre promesas renovadas y desafíos globales: una perspectiva libertaria para el 2025

    A medida que el calendario avanza inexorable hacia el nuevo año, se abre el tradicional ciclo de reflexión y propósitos. Entre brindis y abrazos, renuevan su espacio las promesas incumplidas, las metas ambiciosas y las esperanzas de un futuro mejor. Pero también, entre las luces y el júbilo, acecha el recuerdo de un mundo que no parece detenerse en sus conflictos ni en su complejidad. Desde la interminable guerra en Ucrania hasta la gran intriga que trae consigo la llegada de nuevos gobernantes en 2025 –con Trump nuevamente en escena como una fuerza polarizadora–, el panorama global sigue dominado por las maniobras de los poderosos. Los Estados Unidos mantienen su hegemonía, mientras otros países intentan reconfigurar sus papeles en un tablero donde los intereses individuales parecen quedar relegados frente a las agendas de quienes ostentan el poder.

    Políticos: los grandes maximilizadores de utilidades

    En este contexto, resulta tentador –como lo ha sido durante siglos– depositar nuestras esperanzas en los líderes y sus promesas. Pero, desde una perspectiva libertaria, es esencial recordar que los políticos no son los salvadores que pintan ser. Ellos son, en el mejor de los casos, actores racionales que maximizan sus propias utilidades: buscan perpetuarse en el poder, proteger sus intereses y favorecer a quienes les aseguran apoyo.

    Si algo nos ha enseñado la historia, es que las grandes revoluciones personales y sociales no surgen de despachos gubernamentales, sino de la acción decidida de individuos y comunidades. Confiar nuestro destino en un grupo que circunstancialmente está en el poder es un acto de fe que no siempre se ve recompensado. Por eso, el verdadero propósito para 2025 debería ser claro: confiar más en nosotros mismos, en nuestras redes cercanas, y en las herramientas que la tecnología nos brinda para construir nuestra soberanía personal.

    Tecnología y soberanía financiera: las llaves del futuro

    Hoy más que nunca, contamos con medios para ejercer una independencia real frente a las decisiones de los poderosos. Las criptomonedas, como Bitcoin o Monero, representan mucho más que simples alternativas al sistema financiero tradicional. Son la posibilidad tangible de construir una soberanía financiera que dependa de nosotros mismos y no de bancos centrales o políticos que manipulan las monedas nacionales según sus necesidades del momento.

    Monero, con su enfoque en la privacidad y el anonimato, ejemplifica el sueño libertario de una economía donde nuestras transacciones sean realmente nuestras, sin interferencias ni vigilancia. A través de estas herramientas, podemos aspirar a un mundo donde no seamos simples peones en los juegos de los poderosos, sino agentes activos de nuestro propio destino.

    Un mensaje de acción

    Este fin de año, entre propósitos y reflexiones, podríamos cambiar el enfoque. En lugar de confiar en que las decisiones de un nuevo gobierno o los tratados internacionales resolverán los problemas del mundo, elijamos creer en nosotros mismos. En nuestras comunidades, en nuestras familias y en nuestros vecinos. En la capacidad que tenemos de construir un entorno más justo y libre a partir de nuestras acciones.

    Para 2025, propónganse algo diferente: educarse financieramente, explorar las herramientas tecnológicas que promueven la independencia, apoyar negocios locales, construir redes de confianza y colaborar con quienes comparten sus valores. La verdadera revolución no necesita un decreto presidencial ni una cumbre mundial. Está en las decisiones que tomamos cada día y en la valentía de vivir según nuestras convicciones.

    El mundo seguirá siendo un lugar complejo, con guerras y gobernantes que prometen más de lo que cumplen. Pero si algo es seguro, es que la posibilidad de un futuro más libre y soberano está en nuestras manos. Que el próximo año sea un recordatorio de que la confianza más valiosa no está en los políticos, sino en nosotros mismos.

    ¡Feliz 2025 y que el poder vuelva a estar donde siempre debió estar: en las manos de cada uno de nosotros!

  • Nuevo Año: Celebrando la Libertad, la Convivencia y la Solidaridad

    Mientras nos acercamos al umbral de un nuevo año, es hora de reflexionar sobre el viaje que hemos recorrido y mirar hacia adelante con esperanza, determinación y una renovada apreciación por los valores que nos unen como seres humanos.

    El fin de un año es mucho más que una fecha en el calendario; es un momento para recordar la importancia de la libertad. La libertad que nos permite ser quienes somos, expresarnos y buscar nuestros sueños. Es el derecho fundamental que nos conecta a todos, sin importar nuestras diferencias. En este nuevo año, abracemos esa libertad y trabajemos para que todos puedan disfrutar de ella plenamente.

    La convivencia en armonía es otro pilar esencial de nuestra existencia. En un mundo lleno de diversidad, es la convivencia respetuosa y amorosa la que enriquece nuestro tejido social. Abramos nuestros corazones a la comprensión, la tolerancia y el diálogo constructivo. Este 2024, celebremos nuestras diferencias como un símbolo de nuestra riqueza humana, reconociendo que juntos somos una sociedad más fuerte.

    La empatía, esa capacidad de ponernos en el lugar del otro, como nos decía Adam Smith, es el pegamento que une nuestras vidas. En un mundo que a menudo parece estar dividido, la empatía es la fuerza que nos une. Practiquemos la empatía en cada interacción, recordando que detrás de cada rostro hay una historia, alegrías y luchas que merecen nuestro respeto y comprensión.

    La solidaridad es el faro que ilumina los tiempos oscuros. Nos recuerda que somos una familia global y que nuestra responsabilidad con el prójimo es fundamental. En este nuevo año, extendamos nuestra mano a quienes más lo necesitan, apoyemos causas justas y trabajemos juntos para construir un mundo más equitativo y compasivo.

    Recordemos que cada nuevo año es una oportunidad para crecer, aprender y mejorar como individuos y como sociedad. Es un lienzo en blanco que nos invita a pintar con colores de esperanza, amor y unidad.

    En el 2024, comprometámonos a hacer del mundo un lugar más luminoso. Celebremos la libertad que nos une, valoremos la convivencia respetuosa, practiquemos la empatía en cada paso y brindemos nuestra solidaridad a aquellos que lo necesitan.

    Que este nuevo año esté lleno de momentos que nos desafíen, nos inspiren y nos acerquen unos a otros. Juntos, construyamos un futuro donde la libertad, la convivencia, la empatía y la solidaridad sean los cimientos sobre los cuales florezca la esperanza para todos.

    ¡Feliz año nuevo!

  • Un paseo desde la Navidad occidental hasta el Año Nuevo chino

    Con emoción hemos entrado en el mes más festivo del año: diciembre. Durante esta época, en Occidente mucha gente está inmersa en la alegría de la Navidad, lo que equivale, más allá del mero significado religioso, a disfrutar de la familia y los amigos. Esto no es muy distinto a lo que se vive en China, donde la gente también se prepara para la llegada del Año Nuevo chino.

    El Año Nuevo chino (también conocido como el 春节, “Festival de Primavera”) cae el primer día del primer mes del calendario lunar. Tradicionalmente, China utiliza dos calendarios al mismo tiempo: el calendario solar, que se utiliza para la producción agrícola, y el lunar.

    El primero, que depende del movimiento del sol, coincide completamente con el que utilizamos en Occidente (12 meses y 365 días al año). El calendario lunar, por su parte, depende del movimiento del satélite que le da nombre y se divide en 12 meses y 360 días al año para coincidir con las cuatro estaciones (con un mes bisiesto cada cuatro años). Este último es el que pone fecha a las fiestas.

    El próximo Festival de Primavera, según el calendario gregoriano, se celebrará el 10 de febrero de 2024. El año del conejo de agua dará entonces paso al año del dragón, el único animal mítico entre los doce signos del zodíaco, una criatura que simboliza poder, nobleza, honor, suerte y éxito.

    Igual que la Navidad “occidental” está repleta de fiestas hasta que llega el 31 de diciembre, China también celebra tres importantes festivos tradicionales hasta la llegada del Festival de Primavera: el Festival de Laba (腊八节), Xiaonian (小年) y la víspera del Año Nuevo chino (除夕).

    Festival de Laba (腊八节)

    La palabra Laba (腊八) significa “día 8 de diciembre”, por lo que este festival se celebra en esa fecha según el calendario lunar (18 de enero de 2024 en el calendario gregoriano).

    Un círculo blanco y negro en el que el blanco tiene un punto negro y viceversa, rodeado de ocho grupos de líneas con diferentes diseños.
    Imagen de una Tai Chi-Bagua.
    Meul/Wikimedia Commons, FAL

    La presencia del número ocho no es casual. Dicen que se originó en la tabla china de Tai Chi-Bagua (太极八卦图), que, según el Tai Chi, representa, junto al yin y el yang, los ocho fenómenos naturales que componen el mundo: cielo, tierra, trueno, viento, agua, fuego, montaña y luz. Se cree que estos fenómenos fueron dados por Dios y por eso el ocho es el número de la suerte para los chinos.

    En el budismo existe una hermosa leyenda sobre el Festival de Laba. Según esta, cuando el Buda Sakyamuni era joven, observó cómo todos los seres vivos sufrían a través de las etapas de la vida: nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. Para buscar el verdadero significado de la existencia y la liberación tanto de la vida como de la muerte, abandonó su prosperidad y se hizo monje. Finalmente, se iluminó y se convirtió en Buda. Esto sucedió el 8 de diciembre del calendario lunar.

    Para conmemorar este día, los budistas comenzaron a cocinar gachas de Laba, un plato tradicional chino muy rico en nutrientes y de sabor dulce. Como sugiere el nombre, la gacha de Laba se elabora a partir de semillas de ocho tipos de plantas. Generalmente incluye arroz, mijo, judías rojas y negras, dátiles rojos, semillas de loto, maní, maíz y cebada.

    La medicina tradicional china cree que las semillas contienen la energía necesaria para el crecimiento de la vida, lo que convierte a este plato en uno muy beneficioso para la salud. Comerlo este día significa que se tendrá una vida dulce y saludable durante el nuevo año.

    Festivo de Xiaonian (小年)

    Xiaonian se traduce literalmente como “año pequeño”: el “año pequeño” que da paso al “año grande”, es decir, al Año Nuevo chino. El Xiaonian se suele celebrar el 23 de diciembre en el norte y el 24 en el sur (2 y 3 de febrero de 2024 respectivamente, según el calendario gregoriano), debido a la gran extensión de territorio que conforma el país oriental.

    Este día por la mañana, todos los hogares preparan comida tradicional para el Dios de la Cocina (el más importante de los dioses domésticos, que protege el hogar y la familia). Después de comer, el Dios de la Cocina regresa al Palacio Celestial (lugar donde viven las deidades en la mitología China) para informar al Emperador de Jade (Dios supremo) del comportamiento de la familia durante el año.

    Por ello, en la ceremonia de despedida del Dios de la Cocina se suele ver el siguiente verso: “上天言好事,下界降平安” (“Por favor, Dios de la Cocina, háblele bien de nosotros al Cielo, y tráiganos paz cuando vuelva a la Tierra”). Estas palabras expresan los buenos deseos de la gente para el próximo año.

    Tras esta ceremonia, también se lleva a cabo el sǎoshè (扫舍), la limpieza de las casas, fundamental antes de dar la bienvenida al nuevo año.

    Festivo de Chuxi (除夕)

    El “Festivo de Chuxi” en China equivale a la Nochevieja occidental. Durante esa noche, con una tradición de más de dos mil años, toda la familia se reúne para comer comida tradicional china, tomar té, charlar y recibir felizmente el nuevo año. Además, los padres suelen entregar a sus hijos sobres rojos con dinero (红包 hóng bāo o 压岁钱 yā suì qián, “dinero de la suerte”).

    Una niña china recibe de sus parientes adultos un sobre rojo.
    Los padres les dan sobres rojos con dinero a sus hijos para desearles buena suerte y salud.
    Maples Images/Shutterstock

    Esta tradición tiene su origen hace miles de años, cuando se utilizaban monedas de cobre. Estaban grabadas con patrones de animales de la buena suerte como dragones, fénix, tortugas, grullas y peces, así como expresiones chinas como 千秋万岁 (“longevidad”) o 天下太平 (“paz en el mundo”). Los padres se las daban a sus hijos deseándoles que reprimiesen los espíritus malignos, creciesen saludables y estuviesen seguros y felices el próximo año. Lo hacían en sobres o hilos rojos, el color del sol en el cielo y de las flores en la tierra.

    El rojo se ha consolidado como el color festivo tradicional de China. Las calles se vuelven carmesíes y se colocan carteles –tiras de papel con versos– del Festival de Primavera en las puertas y rejas de las ventanas. También se cuelgan linternas, entre otros accesorios decorativos –todos rojos–, para dar la bienvenida al nuevo año.

    En definitiva, a pesar de que la Navidad occidental y el Año Nuevo chino parecen fiestas muy diferentes, durante estas fechas damos importancia a lo mismo: la salud, la felicidad y la familia.

    ¡Les deseamos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!

    圣诞节快乐!新年快乐!The Conversation

    Anabel Mederos Cedrés, Personal investigador de lengua española, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Lili Wang, Profesora de lengua y cultura china, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y María-Teresa Cáceres-Lorenzo, Profesora e investigadora de la ULPGC, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Feliz Año Nuevo desde Goethals Consulting

    Cada vez que llega el año nuevo, nos gusta recordar una cita de Ralph Waldo Emerson: «Cada día es un nuevo comienzo. Trata cada mañana como si fuera una nueva oportunidad, una oportunidad para comenzar de nuevo y hacer las cosas de manera diferente».

    Esta cita nos recuerda que, a pesar de los altibajos y desafíos que podamos haber enfrentado durante el año anterior, aunque pudo haber sido difícil, siempre hay oportunidades para comenzar de nuevo y hacer las cosas de manera diferente. No importa lo que haya pasado en el pasado, siempre hay una oportunidad de avanzar y encontrar la felicidad.

    Esperamos que este próximo año traiga más libertad, paz y voluntarismo a todos los rincones del mundo, especialmente a Ucrania, que ha sido golpeada por la invasión, la guerra y la violencia este año que está terminando.

    Aunque el año pasado fue difícil para muchas personas debido a la pandemia de COVID-19 y otros problemas globales, hay razones para tener esperanza en el futuro. La humanidad ha superado grandes desafíos a lo largo de la historia y estamos seguros de que podemos hacerlo de nuevo.

    Desde GCC hacemos votos para que este próximo año veamos un mayor voluntarismo y cooperación entre las personas de todo el mundo para abordar los desafíos  que enfrentamos. La responsabilidad individual es clave para el éxito de cualquier sociedad, y esperamos que cada uno de nosotros asumamos nuestra responsabilidad para construir un mundo mejor para nuestros hijos, nuestra familia. Si todos trabajamos haciendo cada uno su parte,  hacemos mucho por un mundo más justo y pacífico y podemos lograr un futuro más brillante para todos. Es importante recordar que somos capaces de hacer una diferencia positiva en el mundo a través de nuestras acciones y decisiones cotidianas.

    Como la historia de una pequeña semilla de mostaza: Una vez, un hombre plantó una pequeña semilla de mostaza en su jardín y se sorprendió al ver que, poco a poco, comenzó a crecer hasta convertirse en un grandísimo árbol. La historia nos enseña que, aunque algo pueda comenzar pequeño, con esperanza y determinación, puede crecer y convertirse en algo grande y maravilloso.

    Aunque el año que termina quizás fue difícil para muchos de nosotros, estamos seguros de que el año nuevo nos traerá nuevas oportunidades y desafíos. Mantengamos la esperanza y hagamos lo mejor para enfrentar lo que venga con determinación y optimismo. ¡Que este año sea uno lleno de amor, paz , salud y libertad para todos!

     

  • Final del Año: ¿Qué es eso inmóvil, que nos hace únicos? nos invita Borges a reflexionar

    Otro año llega a su fin. Si el tiempo es una ilusión, como dijera Einstein, entonces estos últimos doce meses han volado como un sueño. Un parpadeo de ojos y ya pasaron nuevamente doce meses. Los ciclos de la vida se van cumpliendo, pasa un año detrás del otro y nos reunimos para festejar ese paso de un espacio de tiempo que muere y otro que nace.  Es un proceso implacable que no deja de repetirse y a pesar de las circunstancias y de los cambios, como escribe Jorge Luis Borges en ‘Final del año’, el verdadero milagro es que siempre, pase lo que pase, la esperanza de que a pesar de que somos gotas del «río de Heráclito», algo de nosotros vaya a perdurar.

    La alusión al «Río de Heráclito» es un superclásico en Borges, una referencia al fragmento 91 del filósofo griego de que no es posible pasar dos veces por el mismo río.

    «Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos.» Este es quizá uno de los aforismos más recurrentes de Heráclito, el filósofo del siglo VI a. C. que consideraba que el permanente cambio es lo que animaba al mundo; generación y regeneración, no creación.

    En el poema “Final del año” (Fervor de Buenos Aires, 1923), Borges reflexiona sobre la incertidumbre ante lo que pueda perdurar en nosotros después de que comienza un nuevo año. La preocupación nace porque la circunstancia del cambio de año es propicia para pensar el “enigma del tiempo”. De esa manera busca la participación del lector para la comprensión de la referencia. Es simplemente una mención. Es una imagen parcializada, “gotas del río”.

    Sugiere el “paso”, el “transcurrir” de nuestras vidas como las gotas del río. La palabra final, “inmóvil”, se opone a la movilidad del río, y sirve para acentuar la cualidad dinámica que la imagen adjudica a la vida del hombre. Sugiere que el tiempo pasa, pero no totalmente, hay algo que permanece. Somos únicos e irrepetibles y tenemos un propósito.

    Para nosotros la presencia del motivo del río asociado al tiempo, la vida y la muerte, refleja una preocupación humana individual de Borges, la reflexión que nace de cada hombre ante la contemplación de los ríos, cuando comprobamos que el agua que se desliza incesantemente no puede ser capturada por nuestros ojos, y nos recuerda que con ella se va nuestro tiempo, se moviliza nuestra vida, caminamos hacia la muerte. Vivir, estar en el tiempo, es deslizarse hacia la muerte. “Morir es haber nacido”, dice la milonga de Manuel Flores de Borges, pero el verdadero milagro es que siempre, pase lo que pase, nuestra esencia pervivirá.

    Brindemos por ello y por el nuevo año que comienza, y al igual que Jano, asumiendo las enseñanzas del pasado, contemplemos con mayor sabiduría el futuro.

    Final del año

    Ni el pormenor simbólico

    de reemplazar un tres por un dos

    ni esa metáfora baldía

    que convoca un lapso que muere y otro que surge

    ni el cumplimiento de un proceso astronómico

    aturden y socavan

    la altiplanicie de esta noche

    y nos obligan a esperar

    las doce irreparables campanadas.

     

    La causa verdadera

    es la sospecha general y borrosa

    del enigma del Tiempo;

    es el asombro ante el milagro

    de que a despecho de infinitos azares,

    de que a despecho de que somos

    las gotas del río de Heráclito,

    perdure algo en nosotros: inmóvil.

    Fervor de Buenos Aires. En vísperas del año 1923.

    Feliz año nuevo 2022 de parte de Goethals Consulting.

  • Hasta el año que viene!

    Tenemos que tomarnos un descanso. Muchas horas pensando, discutiendo y elaborando contenido para todos ustedes, queridos lectores, clientes, amigos. Aprovecharemos estos días para correcciones técnicas y que el próximo año los sorprenda con muchas mejoras en nuestras redes. Regresamos el Lunes 6 de Enero del 2020. Hasta entonces, les deseamos unas muy felices fiestas de Navidad y Próspero Año Nuevo, desde ISA, WPOS,  GCCViews y por supuesto, la compañía madre, Goethals Consulting. Y aquí les dejamos nuestro regalo, un poema del escritor Jorge Luis Borges para todos aquellos que desde su individualidad y potencialidad, colaboran para que el mundo sea un poco mejor cada día. Disfruten.

    Los Justos

    Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
    El que agradece que en la tierra haya música.
    El que descubre con placer una etimología.
    Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
    El ceramista que premedita un color y una forma.
    El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
    Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
    El que acaricia a un animal dormido.
    El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
    El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
    El que prefiere que los otros tengan razón.
    Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
    Jorge Luis Borges