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  • Gross Output: Una visión liberal de la economía

    El Gross Output (GO), o Producción Bruta, es una métrica económica diseñada para ofrecer una visión más amplia y precisa de la actividad económica. Desarrollado y popularizado por el economista libertario Mark Skousen, el GO se presenta como una alternativa y complemento al tradicional Producto Interno Bruto (PIB). Mientras que este último se centra exclusivamente en los bienes y servicios finales, el GO incluye todas las etapas de producción, iluminando la actividad en la base de la economía, donde se crean los insumos necesarios para la producción final.

    El PIB y sus limitaciones históricas

    El PIB fue concebido durante la Gran Depresión y formalizado en la década de 1940 por el economista británico John Maynard Keynes, junto con el estadístico estadounidense Simon Kuznets, para medir el desempeño de la economía de Estados Unidos. En su concepción original, el PIB estaba diseñado para calcular el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía durante un período específico.

    Si bien esta métrica resultó útil para monitorear la recuperación económica y planificar políticas públicas, tiene importantes limitaciones. El PIB excluye toda actividad económica relacionada con los insumos intermedios (materias primas, componentes y servicios necesarios para la producción final), lo que deja de lado una parte esencial del proceso productivo.

    Mark Skousen sostiene que este enfoque limitado crea una «economía de un solo piso», ya que ignora las complejas interacciones entre las distintas etapas de la producción. Según él, esto lleva a una visión incompleta y sesgada de la economía, lo que a menudo favorece políticas keynesianas y estatistas, centradas en el consumo y el gasto público como motores principales del crecimiento.

    El enfoque del Gross Output

    El GO, en cambio, propone una «economía de dos pisos», que abarca tanto la producción final como los insumos intermedios. Según Skousen, esta métrica refleja de manera más fiel la dinámica económica, destacando la importancia de la inversión y la producción en el desarrollo económico. El GO mide todas las transacciones económicas involucradas en la producción de bienes y servicios nuevos, lo que lo convierte en una herramienta más inclusiva y precisa para analizar la economía.

    Un ejemplo práctico es el siguiente: si un automóvil tiene un valor final de $20,000, el PIB solo considera ese monto, mientras que el GO incluiría también los costos de las materias primas (acero, plásticos, caucho) y los procesos intermedios (fabricación de componentes, ensamblaje). Esto no solo duplica, sino que puede triplicar el tamaño de la economía medida bajo el enfoque GO.

    Las implicancias ideológicas del GO

    El GO no es simplemente una métrica técnica, sino que representa un enfoque económico más alineado con los principios del liberalismo económico. Skousen critica que el PIB, al enfocarse únicamente en el consumo y el gasto público, refleja un sesgo hacia las políticas intervencionistas, en las que el gobierno desempeña un papel central como motor económico. En cambio, el GO subraya la relevancia de la inversión privada y la producción, enfatizando que la economía depende del dinamismo de las empresas y los mercados, no de las intervenciones estatales.

    Este enfoque liberal busca restaurar el equilibrio en la interpretación de los datos económicos, mostrando cómo los sectores productivos son los verdaderos pilares del crecimiento. Además, el GO puede ser una herramienta útil para anticipar ciclos económicos, ya que incluye señales tempranas provenientes de los sectores industriales que no son visibles en el PIB.

    ¿Por qué es relevante adoptar el GO?

    El GO es especialmente relevante en economías modernas donde la cadena de valor está profundamente entrelazada. Al medir todas las etapas de producción, proporciona una imagen más clara de la economía real, ayudando a los responsables políticos y analistas a tomar decisiones más informadas.

    Además, su adopción puede contrarrestar el uso político del PIB como herramienta de propaganda. Al incluir tanto la producción intermedia como la final, el GO desincentiva la creación de relatos simplistas que ignoran las contribuciones fundamentales de la inversión y la producción en el crecimiento económico.

    PIB o GO ?

    El Gross Output es más que una métrica; es un cambio de paradigma en la forma de entender la economía. Promovido por Mark Skousen, este indicador desafía la narrativa tradicional impuesta por el PIB, poniendo en el centro del análisis a los sectores productivos y a las fuerzas del mercado. Desde una perspectiva liberal, el GO permite valorar de manera más precisa cómo se crea la riqueza y, al mismo tiempo, subraya los riesgos de depender excesivamente de políticas estatistas basadas en el consumo y el gasto público.

    Adoptar el GO no solo amplía nuestra comprensión de la economía, sino que también fomenta políticas más coherentes con la libertad económica y el dinamismo del mercado. Para los países que aspiran a un desarrollo sostenible y auténtico, esta métrica se presenta como una herramienta indispensable.

  • Evergrande, el imperio inmobiliario chino, al borde del colapso dispara el miedo a un ‘efecto contagio’

    Evergrande es el segundo desarrollador inmobiliario más grande de China y en un momento fue parte de la ilustre lista de compañías Fortune 500 publicada por la revista Fortune. La compañía dejó su huella durante el crecimiento impulsado por las infraestructuras de la economía china en la década de 2000 y después de la crisis financiera mundial, expandiéndose a más de 280 ciudades chinas.

    Pero esta semana sonaron las alarmas, con la noticia de que Evergrande, está luchando para pagar los préstamos de sus más de 300.000 millones de dólares en pasivos, una suma aproximadamente equivalente a la deuda pública de Portugal. El martes pasado, la firma, con sede en la ciudad sureña de Shenzhen, dijo que estaba bajo una «tremenda presión» y advirtió que no había garantías de que pudiera «cumplir con sus obligaciones financieras».

    Las acciones de Evergrande cayeron ayer lunes hasta un 19% a su nivel más bajo en más de 11 años, extendiendo las pérdidas a medida que los inversores ven con malos ojos sus perspectivas comerciales con una fecha límite que se acerca rápidamente para las obligaciones de pago esta semana. A mediodía, la acción había tocado 2,06 dólares de Hong Kong (0,26 dólares), el nivel más débil desde mayo de 2010. La unidad de administración de propiedades de la compañía cayó más del 12%, mientras que su unidad de autos eléctricos disminuyó un 8%. La empresa de transmisión de películas Hengten Net, propiedad mayoritaria de Evergrande, se desplomó un 14%.

    Los incumplimientos de la deuda corporativa de China provocan preocupaciones de una crisis más amplia. Evergrande ha estado luchando por recaudar fondos para pagar a sus numerosos prestamistas, proveedores e inversores, y los reguladores advirtieron que sus millones de dólares en pasivos podrían generar riesgos más amplios para el sistema financiero del país si no se estabilizan.

    Uno de los principales prestamistas de Evergrande ha hecho provisiones para pérdidas en una parte de sus préstamos al desarrollador en conflicto, mientras que algunos acreedores planean darle más tiempo para pagar, dijeron cuatro ejecutivos bancarios.

    Ahora, como el incumplimiento parece casi inevitable, abundan los temores de un contagio dentro del mercado inmobiliario chino, y mucho más allá. En una aparente respuesta a los rumores que irritaban a los inversionistas, la compañía prometió el sábado un «castigo severo» para seis gerentes que hubieran canjeado sus productos de inversión antes de las fechas de vencimiento.

    Los analistas están preocupados. «El colapso de Evergrande sería la prueba más grande que ha enfrentado el sistema financiero de China en años», escribió Mark Williams, economista jefe para Asia de Capital Economics. «La raíz de los problemas de Evergrande, y los de otros desarrolladores altamente apalancados, es que la demanda de propiedades residenciales en China está entrando en una era de declive sostenido», escribió. «El colapso en curso de Evergrande ha centrado la atención en el impacto que tendría una ola de incumplimientos de los promotores inmobiliarios en el crecimiento de China».

    Un colapso no solo sería catastrófico para la confianza de los inversores, sino que también se reflejaría en el gobernante del Partido Comunista Chino (PCCh). Bajo el presidente Xi Jinping, el PCCh ha tratado de controlar la riqueza excesiva, reducir los riesgos del mercado y la desigualdad de ingresos a través de una nueva campaña por la «prosperidad común». Pero Evergrande, una de las corporaciones más grandes de China, es un problema que ha empeorado bajo la supervisión de Xi.

    La cuestión candente es si permitirá que Evergrande fracase, lo que podría desencadenar una oleada de turbulencias financieras y más protestas. Como mínimo, «es probable que los problemas financieros en el grupo causen un efecto de contagio en el sector bancario», afirmó Angus Lam, economista senior de IHS Markit. Además, podría provocar una congelación de los préstamos en todo el sistema crediticio de la misma manera que lo hizo el colapso de Lehman Brothers en los EE. UU. o la quiebra de IL&FS en los mercados monetarios indios.