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  • Monedas de Reserva no tradicionales en ascenso

    El dólar estadounidense continúa siendo la moneda de reserva principal a nivel mundial, aunque su dominio ha ido disminuyendo gradualmente en favor de monedas de reserva no tradicionales. Un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI) proporciona una actualización detallada sobre esta tendencia y sus implicaciones.

    Reducción del Papel del Dólar

    Según la encuesta sobre la composición de las reservas oficiales de divisas (COFER) del FMI, la proporción del dólar en las reservas de divisas de los bancos centrales y gobiernos ha disminuido en las últimas dos décadas. Esta reducción no ha beneficiado significativamente a las otras grandes monedas tradicionales, como el euro, el yen y la libra esterlina. En cambio, ha favorecido el aumento de las llamadas monedas de reserva no tradicionales, incluyendo el dólar australiano, el dólar canadiense, el renminbi chino, el won surcoreano, el dólar singapurense y las monedas nórdicas.

    Factores que Impulsan la Diversificación

    Las monedas de reserva no tradicionales resultan atractivas para los gestores de reservas por varias razones:

    1. Diversificación: Estas monedas ofrecen diversificación, reduciendo el riesgo asociado a una dependencia excesiva en el dólar.
    2. Rendimientos Atractivos: Proporcionan rendimientos relativamente atractivos.
    3. Facilidad de Transacción: El desarrollo de nuevas tecnologías financieras digitales ha facilitado la compra, venta y mantenimiento de estas monedas.

    La tendencia a diversificar se ha mantenido a pesar de la fortaleza del dólar, lo que sugiere que los cambios en los precios relativos y las tasas de interés no han sido los únicos factores determinantes. Aunque las fluctuaciones en los tipos de cambio pueden influir en la composición de las reservas, el movimiento hacia monedas no tradicionales es una tendencia clara.

    El Papel del Renminbi Chino

    El renminbi chino ha ganado terreno, representando aproximadamente una cuarta parte de la disminución de la proporción del dólar. El gobierno chino ha promovido la internacionalización del renminbi mediante diversas políticas, incluyendo el desarrollo de un sistema de pagos transfronterizos y la introducción de una moneda digital del banco central.

    Sin embargo, la progresión del renminbi como moneda de reserva ha mostrado signos de estancamiento. A pesar de las políticas agresivas para promover su uso internacional, la proporción del renminbi en las reservas ha disminuido desde 2022, posiblemente debido a la depreciación del tipo de cambio.

    Diversificación Activa

    La tendencia a diversificar las reservas no se limita a unos pocos países. Un estudio del FMI identificó 46 países como «diversificadores activos» a finales de 2020, con al menos un 5% de sus reservas en monedas no tradicionales. Entre estos países se encuentran economías avanzadas y mercados emergentes, incluidos muchos del Grupo de los Veinte. En 2023, otros tres países (Israel, Países Bajos y Seychelles) se sumaron a esta lista.

    Impacto de las Sanciones Financieras y el Oro

    Las sanciones financieras han llevado a algunos bancos centrales a ajustar sus carteras de reservas, alejándose de las divisas en riesgo de ser congeladas y reasignadas, y favoreciendo el oro. La demanda de oro por parte de los bancos centrales aumenta con la incertidumbre política y el riesgo geopolítico mundial, aunque la proporción de oro en las reservas sigue siendo históricamente baja.

    Tendencias a futuro

    El sistema monetario y de reservas internacionales está en constante evolución. A pesar de la fortaleza del dólar, hay una tendencia clara hacia la diversificación y el aumento de la importancia de las monedas no tradicionales. Este movimiento, impulsado por la búsqueda de diversificación, rendimientos atractivos y la facilidad de transacción facilitada por nuevas tecnologías, está cambiando gradualmente el panorama de las reservas internacionales.

    El dominio del dólar sigue siendo significativo, pero su proporción en las reservas mundiales está disminuyendo. Esta tendencia, aunque gradual, refleja un cambio en la dinámica económica global y la creciente relevancia de otras monedas en el sistema financiero internacional.

  • Que el dólar deje de ser moneda de reserva mundial tendrá implicaciones geopolíticas

    El dólar estadounidense es la moneda dominante en el comercio y las finanzas globales y representa casi el 60 % de los bancos centrales del mundo (en 1999 era el 71 %). Además, la economía estadounidense es la más grande del mundo, por lo que sus éxitos y fracasos tienen un impacto significativo en la economía global.

    Cuando, en 1944, se firmaron los Acuerdos de Bretton Woods, se estableció el dólar estadounidense como moneda de reserva mundial.

    Esa vinculación de monedas nacionales al dólar estadounidense es lo que se conoce como dolarización.

    Desvincularse del dólar

    En la cumbre de los BRICS (foro de países emergentes integrado hasta 2024 por Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) celebrada el pasado verano en Johannesburgo se planteó la desdolarización de sus países miembros. La desvinculación de las monedas nacionales de la moneda estadounidense ha venido ganando interés por el progresivo aumento de poder de los países asiáticos y la paulatina pérdida de hegemonía de EE UU.

    Los BRICS buscan ahora desafiar el liderazgo global estadounidense. Una de las razones de la creación de un nuevo mundo multipolar es económica: debilitar económicamente a Estados Unidos e intentar destronar al dólar estadounidense.

    China y Rusia son dos de los países que más han estado presionando, mediante el control del precio del petróleo y el gas, para lograr la desdolarización, pues son importantes rivales geopolíticos y económicos de Estados Unidos.

    Con la incorporación –el 1 de enero de 2024– de Irán, Arabia Saudí, Egipto, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos, la alianza, que ha pasado a llamarse BRICS+, gana en poder geopolítico. Y en caso de desdolarización ganaría independencia económica.

    Hay numerosos factores que explican porqué los BRICS+ pueden querer dejar de alinear sus monedas con el dólar. Buscan incrementar su influencia en la geopolítica y la economía global, ser más independientes de la moneda estadounidense, minimizar su vulnerabilidad ante las políticas monetarias de EE. UU., aumentar su soberanía económica, diversificar el riesgo-moneda, promover la integración económica en sus regiones y, finalmente, también desafiar la hegemonía norteamericana en el sistema financiero mundial.

    Desafiar el liderazgo mundial

    Algunos expertos apuntan a que las sucesivas crisis de los últimos años y los avances tecnológicos en el área financiera han impulsado el interés en reducir la dependencia del dólar estadounidense ya motivado por las preocupaciones relativas a la influencia política y la estabilidad económica.

    El dólar estadounidense, en su papel de moneda de reserva mundial, no sólo ha proporcionado a EE UU fuerza y poder económico sino que, además, le ha otorgado un lugar importante en la geopolítica global.

    Tras la gran recesión de 2008, los problemas provocados por el confinamiento, los cortes en la cadena de suministros y la subida de la inflación pusieron de relieve las debilidades del sistema financiero estadounidense que, por la dolarización, han afectado a las economías de otros países que dependen de las tasas de interés, la deuda y la producción económica de EE UU.

    Si estos factores económicos internos afectan negativamente a los países que tienen al dólar como moneda de reserva, la inestabilidad que esto conlleva contribuye al impulso hacia la desdolarización.

    A cambio, la puesta en riesgo de la estabilidad del sistema económico global sería la mayor amenaza económica en caso de una desdolarización globalizada.

    Diversificación y equilibrio

    Si bien el dólar estadounidense perdería gran parte de su valor, la desdolarización conduciría a un sistema monetario global más diversificado y equilibrado, fortalecería las monedas locales, mejoraría la estabilidad económica de los países en desarrollo y reduciría su vulnerabilidad ante las crisis externas.

    Pero, por otra parte, estos países también quedarían expuestos a una mayor volatilidad del tipo de cambio y a mayores costos de endeudamiento si los tipos de interés de su sistema financiero dejan de depender de una institución tan estable como la Reserva Federal estadounidense. Además, sus instituciones financieras emitirían deuda en otra moneda fuerte que podría ser más cara que el dólar.The Conversation

    José Antonio Clemente Almendros, Profesor Titular de Universidad, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja ; Florin Teodor Boldeanu, Lecturer in Economics, SKEMA Business School y Samer Ajour El Zein, Profesor de Finanzas , EAE Business School

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • 5 formas en que incumplimiento de deuda de EE. UU. repercutiría en la economía global

    El daño de un incumplimiento de deuda de EE. UU. no se limitaría solo al país. Los valores emitidos por EE. UU. han sido tan confiables durante tanto tiempo que se tratan como esencialmente libres de riesgo en los mercados financieros.

    Los legisladores estadounidenses tienen menos de tres semanas para evitar un incumplimiento de la deuda soberana del país elevando el límite a la cantidad de dinero que el Departamento del Tesoro puede pedir prestado. De no hacerlo, Estados Unidos incumpliría intencionalmente sus deudas por primera vez en la historia.

    A estas alturas, se ha informado ampliamente sobre el alcance del daño que los economistas predicen que sufriría la economía estadounidense en caso de incumplimiento provocado por un amargo conflicto entre los demócratas y los republicanos en el Congreso.

    Una estimación de Moody’s Analytics a principios de este mes predijo que en un escenario de incumplimiento prolongado, Estados Unidos entraría en recesión, con una caída del Producto Interno Bruto de casi un 4%. Se perderían unos seis millones de puestos de trabajo, lo que elevaría la tasa de desempleo al 9%. La venta masiva resultante del mercado de valores borraría 15 billones de dólares en riqueza familiar. A corto plazo, las tasas de interés se dispararían y, a largo plazo, nunca volverían a caer a los mínimos previos al incumplimiento.

    Pero el daño de un incumplimiento de deuda de EE. UU. no se limitaría solo a la nación. Los valores emitidos por EE. UU. han sido tan confiables durante tanto tiempo que se tratan como esencialmente libres de riesgo en los mercados financieros y se utilizan para respaldar una gran cantidad de contratos financieros globales.

    «El mercado del Tesoro de Estados Unidos es el activo ancla del mundo», dijo Jacob Kirkegaard, investigador principal del Peterson Institute for International Economics. «Si resulta que ese activo en realidad no está libre de riesgos, pero que en realidad puede incumplir, eso básicamente detonaría una bomba en el medio del sistema financiero global. Y eso será extremadamente complicado».

    Secuelas inmediatas

    En caso de incumplimiento, generalmente se asume que habría una venta masiva de valores del Tesoro, conocidos como bonos del Tesoro. Esto sucedería por múltiples razones, desde inversionistas individuales asustados por el incumplimiento, hasta compañías que tenían préstamos garantizados con bonos del Tesoro obligados a reemplazarlos con algo que el prestamista considera más seguro.

    La venta masiva haría que a Estados Unidos le resulte más caro pedir prestado en el futuro, lo que haría subir las tasas de interés en Estados Unidos y reduciría el valor del dólar frente a otras monedas del mundo.

    A continuación cinco formas en que esos efectos se harían eco en la economía global:

    Reducción del comercio mundial

    Si un incumplimiento llevara a Estados Unidos a la recesión, los consumidores y las empresas estadounidenses reducirían la cantidad de bienes y servicios que compran fuera del país.

    Si bien esto afectaría prácticamente a todos los países hasta cierto punto, los países de mercados emergentes que dependen de las exportaciones a Estados Unidos para obtener gran parte de sus ingresos se verían particularmente afectados.

    La devaluación esperada del dólar tendría un impacto similar, lo que haría más costoso para las empresas estadounidenses comprar suministros en el extranjero, lo que haría que el comercio se redujera aún más.

    Las economías dolarizadas sufrirían

    El dólar estadounidense es una moneda común en gran parte del mundo. Algunos países lo han adoptado como moneda oficial, mientras que en otros existe al lado de una moneda local que a menudo está «vinculada» al dólar para mantener estable su valor.

    En el caso de que un incumplimiento redujera el valor del dólar, los países con economías altamente dolarizadas verían disminuido el poder adquisitivo de las existencias de divisas existentes.

    «Los mercados emergentes sufrirían mucho por esto, porque no tendrían una moneda nacional que fuera muy creíble», dijo Kirkegaard.

    Contratos comerciales afectados

    En todo el mundo, muchas transacciones transfronterizas conllevan requisitos de liquidación en dólares estadounidenses. En tiempos normales, esto se considera una forma práctica de asegurarse de que los cambios repentinos en el valor de una moneda local no perjudiquen dramáticamente a una de las partes en una transacción que se liquidará en el futuro.

    Una caída repentina y pronunciada en el valor del dólar significaría que las personas y las empresas que anticipan el pago de los contratos existentes en dólares, de hecho recibirían menos de lo que esperaban por sus bienes y servicios.

    Los contratos comerciales más sofisticados pueden contener cláusulas anti-incumplimiento que requieren que los acuerdos sean renegociados en caso de incumplimiento que reduzca el valor de una moneda de reserva. Si bien esto mantendría a ambas partes en un contrato completo, también complicaría y probablemente ralentizaría muchas transacciones.

    El capital fluye fuera de EE. UU.

    Una de las ventajas económicas que ha disfrutado Estados Unidos durante mucho tiempo es que es un imán para el capital mundial. Cuando la economía global es fuerte, los inversores que buscan crecimiento canalizan dinero a empresas estadounidenses. Cuando los tiempos son malos, los inversores buscan refugio en los bonos del Tesoro de Estados Unidos. De cualquier manera, los mercados globales están dirigiendo capital a EE. UU.

    Pero cuando las tasas de interés suben por una razón equivocada, porque los inversores no confían en que el gobierno de Estados Unidos pague sus deudas, ese sistema se rompe.

    El resultado es que, hasta cierto punto, los inversores que buscan refugio serían más cautelosos al asumir que los valores del Tesoro son la inversión a la que recurrir para proteger el valor de sus activos. El movimiento lógico sería que comenzaran a dirigir al menos parte de sus inversiones a valores emitidos por otros gobiernos y denominados en diferentes monedas.

    Nueva moneda de reserva

    Un efecto secundario de esos nuevos flujos de capital podría ser un desafío para el dólar como «moneda de reserva» mundial.

    Una moneda de reserva es el dinero en poder del banco central de un país y de las grandes instituciones financieras para facilitar el comercio mundial de las empresas nacionales, cumplir con las obligaciones de la deuda internacional e influir en los tipos de cambio de la moneda nacional, entre otras razones.

    La estabilidad del dólar lo ha convertido en la moneda de reserva global dominante desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Esto ha generado una demanda mundial constante de dólares, lo que ha hecho posible que el gobierno de Estados Unidos pida préstamos a tasas de interés más bajas que otras naciones grandes.

    Los competidores globales de Estados Unidos, incluidos China y Rusia, pero incluso aliados, como la Unión Europea, han sugerido durante años que sería mejor si el dominio del dólar no fuera tan completo como es.

    Ha habido pocos movimientos para desbancar al dólar en las últimas décadas, pero una conmoción como un incumplimiento de la deuda estadounidense podría persuadir a algunos países de cubrir sus apuestas tomando otras monedas, como el euro o el renminbi, como adiciones a sus tenencias de reservas.

    «Si eres China o, en realidad, la zona del euro, has querido reemplazar o suplantar el papel dominante del dólar en la economía global con el renminbi o el euro», dijo Kirkegaard. «No se puede pedir nada mejor».