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  • “La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea»: Freedom House alerta sobre riesgos para la democracia

    Un informe de Freedom House publicado el miércoles indica que por décimocuarto año consecutivo hay un declive de la libertad global en Internet. Varios países de América Latina no escapan de esta tendencia.

    BOGOTÁ/ SAN SALVADOR/ SANTIAGO DE CHILE- — Informar a través de Internet es cada vez menos viable para países de la región como Venezuela, donde muchos comunicadores son amenazados y hasta condenados por ejercer el oficio o simplemente se autocensuran debido al temor infundido desde el poder, explicó una periodista venezolana* a la Voz de América.

    Este y otros testimonios obtenidos coinciden con los resultados divulgados el miércoles en el informe «Libertad en la red 2024: La lucha por la confianza en Internet» [FOTN 2024 /Freedom on the Net]según el cual «los ataques violentos y la intimidación para silenciar la libertad de expresión en línea se generalizaron durante el año pasado».

    El reporte evaluó la libertad en Internet en 72 países, equivalente al 87 % de los usuarios de Internet del mundo y abarcó los acontecimientos ocurridos entre junio de 2023 y mayo de 2024.

    La libertad en este ámbito -explica el documento- disminuyó en 25 de 72 países estudiados por Freedom House. China tiene uno de los peores entornos del mundo, contrario a Chile, con fuertes salvaguardas en los derechos humanos.

    El texto de Freedom House indicó que el empeoramiento de las condiciones para informar en línea coincidió con el hecho de que muchas personas en el mundo, entre ellos los venezolanos, «se preparaban para ir a las urnas».

    Uno ya no puede utilizar las redes sociales para informar, para decir qué está pasando porque a los periodistas, aquí en Venezuela, nos pueden buscar, privar de libertad y nos pueden hasta condenar aplicándonos la ley del odio».
    Periodista venezolana

    El informe de la organización sin fines de lucro y enfocada en crear un mundo democrático, concluyó que las protecciones a los derechos humanos en línea disminuyeron en 27 de los 72 países cubiertos por Freedom on the Net 2024, y 18 de ellos obtuvieron mejoras.

    Los gobiernos -afirma la investigación- también recurrieron a arrestos, violencia y otras formas de represión para silenciar el discurso en línea fuera de los periodos electorales.

    «En al menos 56 países, los usuarios de Internet fueron arrestados debido a su expresión política, social o religiosa. Las personas fueron atacadas físicamente o asesinadas en represalia por sus actividades en línea en un récord de al menos 43 países», indicó el documento.

    Este es – de acuerdo con Freedom House- el décimocuarto año consecutivo en el que se presenta este tipo de declive de la libertad global en Internet, relacionado con la intromisión electoral, la censura y la manipulación de contenido que el año pasado terminaron socavando la capacidad de los votantes de tomar decisiones informadas en las elecciones de todo el mundo.

    Proliferación de contenidos falsos y engañosos en elecciones

    Nicole Bibbins Sedaca, presidenta interina de Freedom House, explicó que algunos de los abusos más graves se produjeron en el contexto de conflictos armados, sumiendo a los civiles a vacíos de información e impidiéndoles el acceso a ayuda vital.

    “La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea, y la proliferación de contenido falso o engañoso está alimentando la duda sobre los resultados electorales y sembrando una desconfianza a largo plazo en las instituciones democráticas”, dijo Bibbins Sedaca.

    Admitió además que generar «un espacio seguro y confiable para la expresión en línea es esencial no solo para defender la libertad en Internet, sino también para salvaguardar y fortalecer la democracia».

    La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea, y la proliferación de contenido falso o engañoso está alimentando la duda sobre los resultados electorales y sembrando una desconfianza a largo plazo en las instituciones democráticas”.
    Nicole Bibbins Sedaca, presidenta interina de Freedom House

    La periodista venezolana consultada para este artículo aseguró que tras las disputadas elecciones presidenciales del pasado 28 de julio en Venezuela ha sido aún peor lo que describió como «la arremetida» contra los comunicadores de parte del gobierno de Nicolás Maduro, a quien las autoridades electorales dieron el triunfo, a pesar de que la oposición ha mostrado actas, videos y otras pruebas por las cuales se consideran los «legítimos» vencedores en la pasada elección.

    «El mismo gobierno le crea a uno esa autocensura, por el miedo a represalias y ellos están aquí a la orden a meter preso a quienes mejor les provoquen o a quien no les guste”, agregó la periodista que aludió a que las condenas para profesionales de la prensa pueden oscilar entre los 5 y 10 años de cárcel.

    El gobierno de Maduro a menudo desconoce y desacredita a la prensa que está fuera de su control, a la que no le ofrece información ni accesos a las fuentes oficiales, que es un exclusivo privilegio de los medios afines a los intereses de la llamada «revolución bolivariana».

    Ambiente complejo

    Los hallazgos muestran que 25 gobiernos de los 72 países analizados “cortaron el acceso a Internet, restringieron el acceso a las plataformas de redes sociales o bloquearon sitios web que albergaban discursos políticos, sociales y religiosos durante los períodos electorales, a menudo con la intención de dar forma a los resultados”.

    En Venezuela, por ejemplo, de acuerdo con la ONG Espacio Público, en lo que va de 2024 la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ha cerrado 14 emisoras y, entre 2003 y 2023, al menos 297.

    “Muchas emisoras del país, en varios estados de Venezuela, fueron cerradas por el gobierno justamente porque no son complacientes”, afirmó la periodista venezolana. Agregó que las páginas digitales opositoras y sus espaciones en redes sociales como X, antes Twitter, también han sido bloqueadas y para poder acceder a ellas, el usuario debe contar con una VPN o red privada virtual.

    El informe también resaltó cómo previo a la primaria de la oposición venezolana, organizada de forma independiente en octubre de 2023, “el régimen autoritario de Nicolás Maduro ordenó el bloqueo de los sitios que permitían a los votantes localizar los centros de votación” y, en julio, tras el recuento de votos de la oposición que daba por ganador a Edmundo González, “el régimen intensificó su aparato de censura para apoyar las afirmaciones de victoria de Maduro”.

    De los países cubiertos por FOTN 2024 /Freedom on the Net, se registró un récord según el cual al menos 43 personas fueron atacadas o asesinadas en represalia contra su discurso y activismo en línea. En al menos 56 países, los usuarios de Internet fueron arrestados debido a su expresión política, social o religiosa y, en ocasiones, condujeron a sentencias de prisión que superaron los 10 años.

    Nosotros nos sentimos amenazados porque hace unos días intentaron bajar la página web del medio Redacción Regional , esto luego de que publicamos dos investigadores sobre el clan Bukele, y su incremento patrimonial».
    Jaime Quintanilla, periodista salvadoreño.

    Además, comentaristas progubernamentales manipularon la información en línea, a menudo promoviendo información falsa sobre las elecciones y los candidatos.

    En ese propósito, fueron utilizadas las herramientas de la Inteligencia Artificial para crear información falsa y engañosa, aumentando los métodos más antiguos de manipulación de contenido. Esta se usó como una herramienta no regulada que se empleó “de diversas maneras, desde inocuas hasta altamente engañosas”.

    Chile, un “modelo global”

    El informe indicó que Chile y los Países Bajos, quienes fueron evaluados por primera vez este año, “sirven como modelos globales de libertad en Internet”. El país latinoamericano se ubicó en tercer lugar, con 86 puntos, los mismos que Canadá.

    Ingrid Bachmann, académica en la Universidad Católica de Chile y Directora del Núcleo Milenio de Desigualdades y Oportunidades Digitales, NUDOS, explicó a la VOA que actualmente, en ese país, “en los últimos años se ha demostrado que todavía se defiende la libertad de expresión, también en internet, sobre otros tipos de controles”.

    “El ejercicio del periodismo y del activismo en Internet no es algo que suponga que te arresten o que te maten, como sí ocurría en tiempos de dictadura”, dijo la académica, pero aclaró que “sería un poco complaciente” afirmar que el país está bien en la materia, sino que “en realidad” es que se compara con otros países, como los de la región, “que están muy mal”.

    En Chile, “cualquier asomo de regular contenidos, muchas veces genera una reacción bastante inmediata de que esto atentaría contra la libertad de prensa o de expresión, e incluso, se tacha como censura”, agregó.

    Para Bachmann, hay periodistas y activistas independientes que “podrían considerar que el espacio digital no es tan seguro, a pesar de que no hay grandes pérdidas de vida que lamentar aún”, pues las amenazas son latentes. Sin embargo, aún se cataloga como “un hito” que un periodista muera ejerciendo su profesión, pues no es muy común en ese país.

    Otros hallazgos

    Los indicadores de FOTN que evalúan los límites a los contenidos, también cayeron este año a su puntuación media más baja en más de una década. “La censura y la manipulación en línea son cada vez más extremas”, indica el informe.

    Para Sergio Arauz, subjefe de redacción del medio salvadoreño El Faro, en su país el contexto es “hostil y que le da miedo a cualquiera”. Además, viven en medio del régimen de excepción desde hace más de dos años, lo que significa una “suspensión de garantías constitucionales, no hay debido proceso, no hay independencia judicial y entonces los periodistas somos sujetos de un arresto probable y arbitrario”.

    Y, en ese “contexto de miedo”, añadió en entrevista con la VOA, se termina en la autocensura o en “no investigar, por no decir por no expresarse”.

    «Nosotros nos sentimos amenazados porque hace unos días intentaron bajar la página web del medio Redacción Regional, esto luego de que publicamos dos investigaciones sobre el clan Bukele, y su incremento patrimonial», agregó Jaime Quintanilla, periodista salvadoreño.

    Una Internet libre y abierta es indispensable para el buen funcionamiento de la democracia en el siglo XXI».
     Allie Funk, coautora de investigación de tecnología y democracia de Freedom House

    Por otro lado, en medio de un sombrío panorama, el informe de Freedom House resaltó que en más de la mitad de los 41 países de la FOTN que celebraron o se prepararon para elecciones nacionales durante el período de cobertura, los gobiernos tomaron medidas destinadas a hacer más confiable el espacio informativo.

    Algunos también “intentaron abordar el contenido falso, engañoso o incendiario”, a través de la aplicación de normas de eliminación de contenido entre las empresas de tecnología. Y se ha apoyado la verificación de datos y la alfabetización digital.

    La coautora del informe Allie Funk, directora de investigación de tecnología y democracia de Freedom House afirmó que un rol importante para revertir la tendencia de los últimos 14 años pasa por la acción de los decisores públicos.

    «Para revertir el declive global de la libertad en Internet, los responsables políticos y las empresas deberían renovar sus compromisos de proteger la libertad de expresión, salvaguardar el acceso a información diversa e impulsar el apoyo a la sociedad civil local”, concluyó Funk.

    [*La periodista venezolana entrevistada para este artículo pidió no ser identificada por temor a represalias]

  • (Des)información y democracia

    La debilidad creciente de los sistemas democráticos es una percepción social cada vez más compartida, pero también una tendencia más analizada y confirmada por las ciencias sociales. En los últimos 15 años, la mayoría de democracias han ido viendo cómo se debilitaban sus mecanismos de autodefensa hasta perder parte del valor de lo que significa vivir en democracia. Mientras, de forma paralela, aumentaba la preocupación social e institucional por la desinformación y su importancia a la hora de desestabilizar sistemas democráticos más o menos consolidados.

    Las percepciones –pero también sus limitaciones– se explican mejor con datos. En el Democracy Index de The Economist publicado en 2007, el número de democracias plenas era de 28. En la última edición de 2022 eran 24 países.

    Tabla sobre la evolución del número de democracias en el mundo entre 2006 y 2022.
    TELOS / Democracy Index / The Economist

    Pero no solo se han reducido el número de países que cuentan con estándares de mayor calidad democrática, también lo ha hecho el porcentaje de la población mundial. Si en 2007 el porcentaje de la población mundial que vivía en un régimen democrático pleno era el 13 %, en la actualidad es del 8 %. Si en el informe de 2007 había 55 países considerados regímenes autoritarios, en la actualidad la cifra alcanza los 59 países.

    Hay varias explicaciones a este fenómeno. Entre ellas, destacan la consolidación de redes de colaboración entre países autocráticos, el aumento de las tecnologías de la vigilancia para monitorizar voces críticas, la importancia de la calidad democrática de los países vecinos, el papel de las redes sociales para amplificar movimientos populistas, pero también sociedades más polarizadas, la creciente desconfianza ciudadana en los medios de comunicación, la falta de transparencia de los gobiernos o las distintas estrategias de lawfare para debilitar los sistemas democráticos en diferentes países.

    Tabla resumen de los factores que explican el debilitamiento de los países democráticos.
    Magallón Rosa (2023), Author provided

    Por su parte, los resultados de Varieties of Democracy señalan que las democracias liberales alcanzaron su punto máximo en 2012. Los datos de The Global State of Democracy Report del año 2022 destacaban que, entre 2016 y 2021 el número de países que se dirigían hacia el autoritarismo era más del doble del número de países que habían avanzado hacia la democracia.

    Durante ese período, 27 países experimentaron una rebaja en su clasificación, mientras que solo 13 mejoraron .

    Como podemos observar, y bajo el discontinuo espejismo tecnológico de progreso, éxito y sociabilidad, los distintos informes nos señalan que los sistemas democráticos han perdido parcialmente la capacidad para creer en ellos mismos.

    (Des)información y polarización, un fenómeno global que se adapta a lo local

    En la última década hemos hablado mucho del papel de las redes sociales, de la pérdida de confianza en los medios de comunicación, de una tecnología que nos iba a permitir aumentar el número de países democráticos de nuestro entorno, de las posibilidades para luchar contra la desigualdad de la globalización, etc.

    Sin embargo, la realidad es que hay –al menos– una generación que está determinada por la crisis de 2008, la pandemia y ahora las consecuencias de la guerra en Ucrania y el consiguiente aumento de las desigualdades sociales y generacionales. Este nuevo escenario ha planteado cambios en la manera de consumir información –desde la saturación hasta la fatiga informativa–, pero también en lo que significa hoy en día estar informados.

    Más información no ha traído un mundo donde nos sintamos mejor informados, pero tampoco un mundo más democrático. En el escenario actual, la desinformación se ha convertido en una disfunción más o menos normalizada e integrada en el sistema.

    El clima de desinformación (in)voluntaria ha hecho que antes de hablar de cómo informarnos bien, tengamos que crear y pensar las herramientas necesarias para no sentirnos desinformados. ¿Puede llegar a ser la sobreinformación una nueva forma de censura y control social?

    Si algo hemos aprendido desde el referéndum del Brexit o las elecciones en EE. UU. de 2016 es que la desinformación funciona mejor en escenarios de incertidumbre y desconfianza creciente en el sistema.

    Si algo aprendimos de los años precedentes a la pandemia es que la desinformación no solo afecta a la política, sino también a la ciencia, la inmigración, los derechos sociales y, sobre todo, está vinculada a los ciclos de actualidad.

    Si algo nos deja la resaca de estos acontecimientos es que hay narrativas globales que se adaptan a contextos locales.

    La alfabetización mediática, digital y algorítmica en la lucha contra la desinformación

    Hay muchas medidas y respuestas identificadas que se pueden tomar para mitigar y resolver determinados vectores de desinformación, pero todas necesitan pasar de los discursos a los hechos en lo que hace referencia a la alfabetización mediática, digital y algorítmica.

    Si tomamos una cifra moderada del tiempo de uso y consumo de redes sociales por parte de las generaciones más jóvenes –unas cuatro horas diarias– tendríamos un total de 1 460 horas anuales de consumo de redes sociales. Pensemos que se estima que un estudiante de secundaria pasa entre 1 000 y 1 050 horas anuales en clase.

    Es evidente que –si nuestros jóvenes pasan más tiempo en las redes que en las aulas– necesitamos integrar la formación sobre las posibilidades, riesgos, oportunidades, limitaciones, etc. de esas redes sociales en el currículo escolar. Y, como ocurrió con la alfabetización mediática, cualquier implementación de esta evidencia llega tarde.

    Por lo tanto, retrasar su integración no hace sino ampliar los problemas que genera la normalización de sus disfunciones.

    En este diálogo generacional, más que de competencias o conocimiento hay una brecha pasional y temporal, pero también de poder. Esas nuevas formas de contar y vivir en sociedad también nos enseñaron que detrás de un relato de innovación hay una lucha soterrada por el mantenimiento del poder y por la sustitución de sus correspondientes oligopolios.

    La alfabetización digital y algorítmica ha de explicar también ese tipo de relatos, así como su influencia en la esfera pública digital. La desinformación no sólo está vinculada a la información falsa o errónea sino también a la falta de información contextualizada para entender escenarios de complejidad creciente.

    Por el contrario, en comunicación siempre está la duda de la decisión correcta a la hora de distinguir entre “la comunicación del riesgo” y el “riesgo de la comunicación”. En una democracia, la respuesta más correcta –por encima del resultado– es aquella que busca generar más transparencia y confianza de la ciudadanía hacia nuestro sistema democrático.

    Información, tecnología y democracia: retos y deberes

    ¿Cómo vincular las ideas de progreso, tecnología y democracia? ¿Qué papel tiene la información en esta relación?

    Es evidente que la aparición continuada de nuevas tecnologías ha acabado desafiando nuestra percepción social sobre sus propias posibilidades. Entre otras razones por la saturación, sus propias limitaciones o, simplemente, por las brechas generacionales que estas inicialmente crean dependiendo de su acceso, pero también de su uso e interpretación.

    En este escenario creciente y global de polarización son las batallas culturales vinculadas a los ciclos de actualidad las que determinan las narrativas preferentes de los debates públicos y políticos y en ellos muchos medios de comunicación no han sabido repensar su función para dejar de ser altavoces (a)críticos de los partidos políticos y establecer un marco de discusión orientado más hacia el medio y el largo plazo sobre qué diseño de políticas púbicas se están planteando.

    En la actualidad, el periodismo no está más en conflicto que en otro tiempo con la búsqueda de la objetividad, la honestidad y la profundidad sino con la fragmentación, la falta de explicaciones a la complejidad creciente de nuestras sociedades y la omisión de posibles soluciones.

    Si algo hemos aprendido de la última década es que la relación entre información y democracia no sólo está basada en la cantidad de información que circula, sino en las preguntas que hacemos antes y después de que esa información circule.


    Una versión de este artículo fue publicada originalmente en la revista Telos de Fundación Telefónica.The Conversation


    Raúl Magallón Rosa, Profesor del Departamento de Comunicación, Universidad Carlos III

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Presentadores en inteligencia artificial de China difunden desinformación en las redes sociales

    El grupo de investigación estadounidense Graphika dice que los presentadores de inteligencia artificial (IA) están reforzando la propaganda de Beijing y hablando mal de Washington.

    Los presentadores de noticias generados por inteligencia artificial se han desplegado por primera vez para hacer propaganda de contenido político en las redes sociales, dijo una firma de investigación estadounidense en su último informe.

    Graphika, con sede en Nueva York, dijo en el informe ‘Deepfake It Till You Make It‘ que Spamouflage, una operación de influencia alineada con el estado de China, ha estado utilizando personas ficticias generadas por IA para promover el papel global de China y difundir desinformación contra Estados Unidos desde finales de 2022.

    Spamouflage, una combinación de Spam y Camouflage, es una táctica utilizada por los spammers para evadir los filtros de spam de correo electrónico reemplazando ciertas letras con números. Los investigadores de seguridad cibernética usan el término, así como otros términos como Dragonbridge o Spamouflage Dragon, para referirse a la red de propaganda pro china en Internet.

    Spamouflage es responsable de publicar, a través de cuentas falsas dirigidas a usuarios de redes sociales, miles de activos que elogian a China, critican a Estados Unidos y atacan el movimiento prodemocracia de Hong Kong, así como la independencia de Taiwán.

    Recientemente ha estado “promoviendo una forma nueva y distintiva de contenido de video en plataformas de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube”, dijo Graphika.

    Los investigadores de la empresa detectaron y analizaron dos videos «únicos» que mostraban a un presentador masculino y femenino, ambos hablando inglés y con aspecto caucásico.

    Los videos usaban el logotipo de una «compañía de medios probablemente ficticia» llamada ‘Wolf News’ con el eslogan que lo acompañaba «Enfóquese en los puntos calientes y transmita en tiempo real».

    El presentador masculino criticó al gobierno de EE. UU. por su «repetición hipócrita de retórica vacía» al abordar la violencia armada, mientras que la mujer destacó la importancia de la cooperación entre China y EE. UU. para la recuperación económica mundial.

    Ambos videos reflejaron “esfuerzos anteriores de Spamouflage para pasar como medios de comunicación legítimos”, dijo el informe de Graphika.

    Alex, Jason y James

    Las abundantes similitudes detectadas en los videos y otros activos de Spamouflage en Internet llevaron a la conclusión sobre la conexión entre los dos.

    China aún no ha respondido al informe de Graphika que apunta al alarmante posible mal uso de la sofisticada tecnología de IA en campañas de desinformación por parte de actores estatales.

    Hasta ahora, las operaciones de influencia en línea se han limitado a rostros falsos generados por computadora y videos fabricados, pero los nuevos videos presentaban personas ficticias generadas por IA que parecían casi reales.

    “A primera vista, los presentadores de Wolf News se presentan como personas reales. Nuestra hipótesis inicial fue que eran actores pagados que habían sido reclutados para aparecer en los videos”, dijo el equipo detrás del informe.

    Después de una mayor investigación, detectaron el habla robótica de los presentadores que no se sincroniza con los movimientos de los labios, así como numerosos errores gramaticales en los subtítulos.

    El equipo de Graphika dijo que los anclajes probablemente se crearon con tecnología proporcionada por Synthesia, una compañía británica de video de IA.

    Encontraron varios videos de marketing usando el mismo dúo generado por IA que hablaba varios idiomas además del inglés. El avatar masculino, llamado Alex en el video de Wolf News, también se llamaba Mr Curtis, Jason y James.

    “El principal beneficio de esta tecnología para los creadores de videos de Spamouflage parece ser una mayor eficiencia, específicamente la producción de contenido de alta velocidad y bajo costo”, dice el informe, y agrega que los productos de Synthesia pueden crear videos generados por IA en cuestión de los minutos y las suscripciones comienzan en solo US $ 30 por mes.

    ‘Deepfakes, problemas reales’

    Los actores de operaciones de influencia “continuarán experimentando con tecnologías de IA, produciendo artefactos de medios cada vez más convincentes que son más difíciles de detectar y verificar”, advirtió Graphika.

    En 2018, la agencia de noticias estatal china Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo, que era una imagen masculina con voz, expresiones faciales y acciones de una persona real.

    El avatar fue desarrollado conjuntamente por Xinhua y la empresa china de motores de búsqueda Sogou.com.

    Xinhua dijo que el presentador de habla inglesa “puede trabajar las 24 horas del día en su sitio web oficial y en varias plataformas de redes sociales, reduciendo los costos de producción de noticias y mejorando la eficiencia”.

    presentadores
    Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo en 2018. Crédito: Xinhua

     

    En la última década, China ha puesto gran atención en el desarrollo de tecnología de IA.

    El Índice de IA 2022 de la Universidad de Stanford , que evalúa los avances en IA en todo el mundo, clasifica a China en el segundo lugar en inversión privada total en IA y en el número de empresas de IA recién financiadas, solo después de Estados Unidos.

    Beijing introdujo la primera regulación de su tipo sobre imágenes y videos generados por IA, o «deepfakes», en enero. Según él, «los servicios de síntesis profunda no pueden usar la tecnología para difundir noticias falsas».

    La nueva regulación también dijo que está prohibido el contenido que pone en peligro la seguridad y los intereses nacionales, daña la imagen nacional o perturba la economía.

    Sin embargo, la regulación no se aplica a las falsificaciones profundas generadas fuera del país. Los críticos dicen que su prioridad es reforzar la censura en línea y sofocar la disidencia.