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  • El Salvador se «criptoniza» y McDonald’s se suma al proyecto aceptando pagos Bitcoin

    El gigante de la comida rápida McDonald’s comenzó a aceptar pagos de Bitcoin en El Salvador el martes, al mismo tiempo que la nación se convirtió en la primera en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal.

    «Los clientes de McDonald’s en El Salvador podrán pagar sus Big Macs -y otros artículos en el menú de McDonald’s- utilizando bitcoin», informó la empresa en un comunicado. Para aceptar bitcoins en alguno de sus 19 establecimientos en el país, McDonald’s formalizó una alianza con OpenNode, un procesador de pagos especializado en criptodivisas. La cadena de comida rápida ha informado que el pago con la moneda virtual también estará disponible en formato ‘online’ y en la app de ‘delivery’.

    La aceptación de Bitcoin por parte de McDonald’s, facilitada por el procesador de pagos OpenNode, fue anunciada por ellos a través de Twitter:

    “Nos complace anunciar que @McDonalds en El Salvador ahora aceptará pagos de #Bitcoin con OpenNode!

    Con esta nueva asociación, todos los restaurantes McDonald’s en El Salvador pueden aceptar pagos con Bitcoin utilizando Lightning Network.

    Así es como se ve la adopción de Bitcoin”.

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    De igual modo, el usuario @AaronvanW confirmó a través de su cuenta en Twitter que había realizado la compra de su desayuno utilizando Bitcoin:

    “Simplemente entré en un McDonald’s en San Salvador para ver si podía pagar mi desayuno con bitcoin, esperando que me dijeran que no.

    Pero mira, imprimieron un ticket con QR que me llevó a una página web con factura Lightning, ¡y ahora estoy disfrutando de mi desayuno tradicional!”.

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    La comunidad entera se manifestó en twitter con curiosidad y entusiasmo; incluso rescatamos éste, para los que aún no conocen mucho de las criptomonedas, que demuestra cómo escaneando el QR de la factura, se puede verificar el pago hecho, que obviamente varía la cotización, según el momento en que se escanee:

    También la comunidad cripto en Twitter mostró su entusiasmo ante los resultados de la alianza entre McDonald’s y OpenNode.

    El cofundador y CTO de OpenNode, João Almeida, expresó:

    “@McDonalds es el primero de los grandes. Da la vuelta a El Salvador y encontrarás más empresas multimillonarias internacionales que aceptan Bitcoin”.

    Por su parte, Erik Voorhees, CEO de ShapeShift, señaló: “Qué pareja tan extraña y hermosa”.

    Un día histórico para El Salvador

    El Salvador se ha convertido este martes en el primer país del mundo en adoptar el bitcoin como moneda de curso legal. Pese a los reiterados intentos del presidente, Nayib Bukele, por vender esta iniciativa como un hito de progreso para el país centroamericano, la jornada no ha estado exenta de protestas ni de problemas técnicos. El mandatario se ha visto obligado a pedir «un poquito de paciencia» a la población, después de que el monedero oficial impulsado por el Gobierno, Chivo, quedase inutilizado temporalmente para aumentar a capacidad de los servidores. «Es un problema relativamente sencillo, pero no se puede arreglar con el sistema conectado», manifestó.

    “Por unos momentos no funcionará @chivowallet, la hemos desconectado mientras aumentamos la capacidad de los servidores de captación de imágenes. Los problemas de instalación que tuvieron algunas personas fueron por esa razón. Preferimos corregirlo antes de volver a conectarla”.

    Chivo es el monedero Bitcoin oficial del gobierno de El Salvador. A manera de incentivo, los propietarios de la wallet recibirán al descargarla por primera vez un depósito único de 30 dólares en BTC.

    Este incentivo fue anunciado por el presidente Bukele hace algunos meses y es un intento por lograr que más personas se sumen a la adopción de Bitcoin. Ya para martes por la tarde, más empresas de renombre se sumaban a la iniciativa, como Pizza Hut, Panda Express, que se sumarán a los muchos negocios que prestarán sus servicios en El Salvador, desde carteras digitales y operadores de pago móvil, empresas de seguros y comerciantes minoristas de importancia en el país, pasando por restaurantes de comida rápida y firmas industriales.

  • Bitcoin frente al sistema bancario tradicional en El Salvador: cómo se preparan a un mes de su adopción

    En junio de este año, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo no sólo en aceptar a Bitcoin (BTC) como moneda de curso legal, sino señalando su curso forzoso, marcando un importante hito en la evolución de la moneda digital desde sus inicios hace unos doce años a la adopción masiva a la que conduce la ley.

    La decisión de integrar BTC en el sistema financiero del país ha sido recibida con fuertes críticas del Fondo Monetario Internacional y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Mientras tanto, JPMorgan Chase cree que «la apuesta por Bitcoin de El Salvador podría ejercer una presión adicional sobre la ya limitada capacidad de la red para servir como medio de intercambio».

    Entidades como Banco Agrícola, filial de Bancolombia; BAC Credomatic, filial del Banco de Bogotá; y Davivienda El Salvador expresaron a través de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa) que, «para fines contables, de depósito y crédito, continuarán usando el dólar estadounidense y no la criptomoneda».

    Y en una posición mucho más dura aún, el Banco Mundial rechazó su ayuda técnica y citó como razones «la preocupación por la transparencia del proceso y el impacto medioambiental del minado, el sistema por el que se generan nuevos bitcoins y que implica que las computadoras resuelvan una serie de cálculos matemáticos, para lo que consumen una gran cantidad de energía».

    En una posición apenas un poco más optimista, en un reciente informe del Bank of America (BOA), los analistas del banco dijeron que la decisión de El Salvador de reconocer a BTC como moneda de curso legal podría agilizar las remesas, promover la digitalización financiera, proporcionar a los consumidores una mayor capacidad de elección y abrir el país a las empresas estadounidenses y a los mineros de la moneda digital.

    También sostienen que uno de los desarrollos que harán que la adopción sea relativamente fácil, para un país cuya bancarización apenas llega al 30 %, es la aplicación estatal de billetera (wallet), llamada «Chivo» , dado que daría paso a que el uso de bitcoin en los comercios sea totalmente opcional, ya que desde esta se haría la conversión automáticamente.

    Los analistas del BOA incluso  enfatizaron que “democratizar el acceso a los pagos electrónicos a través de Bitcoin tiene un toque progresivo”.

    Para quienes hemos estado desde los inicios estudiando el BTC, sostenemos que las opiniones del mainstream financiero están a medio camino aún hoy entre no comprender realmente lo que es BTC y que las reglas tradicionales no funcionan con la criptomoneda; y la desesperación por parar un proceso imposible ya de detener. Y hay que decirlo: que los análisis, tanto positivos como negativos respecto al uso de criptomonedas, no logran entender la principal razón de éxito y condición de existencia del BTC: que nació para ser medio de intercambio entre pares, para una sociedad de intercambios libres y voluntarios entre la gente, que no necesita un estado que intervenga en esos intercambios.

    He allí la principal razón de las consecuencias negativas que se señalan inmediatamente desde las instituciones del sistema financiero tradicional que no logran entender que el BTC elimina el middle man que son las instituciones bancarias por excelencia. A pesar de la existencia de los exchanges entre moneda fiat y moneda cripto, no es necesaria u obligatoria la intermediación a traves de ellos.

    Por ello, el BOA, a pesar de ver algunos beneficios, como los señalados más arriba, cree que la adopción de Bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador es negativa en general, en gran parte debido a la alta volatilidad de la criptomoneda y su falta de control. Los analistas explicaron que dejar que la gente pague impuestos con un activo altamente volátil es particularmente preocupante, advirtiendo que podría conducir a fuertes caídas en los ingresos si el precio cae.

    Vale señalar que esta semana también la agencia de clasificación Moody’s dio una posición negativa sobre la adopción de Bitcoin en El Salvador y, de hecho, fue una de las razones por la que bajó su clasificación de riesgo-país.

    Lo que el sector tradicional ve como negativo para el sistema, es un hecho positivo para la gente, porque deja de depender del estado, y sobre todo, le pone un freno al sistema de control y vigilancia estatal sobre los ahorros, conductas e intercambios entre una comunidad. Por supuesto que los impuestos quedarán en una fragilidad como nunca antes, dado que la gente recuperará su poder y decididamente tomará acciones sobre cuándo, cómo y por qué pagará impuestos. El mecanismo de control se invierte y el soberano, el pueblo, vuelve a tomar poder y decisiones sobre sus vidas.

    Por eso, a pesar de ser un avance la declaración de legalidad del BTC, (aún cuando no debería serlo por parte de institución alguna, por las razones expuestas más arriba), la cláusula de curso forzoso hace retroceder la esencia del BTC, que es un medio transaccional voluntario. Allí es donde sí vemos un problema que se deberá resolver, porque se le debe dejar a la gente la opción de escoger libremente qué moneda utilizar al intercambiar soberanamente su producción.

    Por eso es importante mirar a El Salvador, a un mes exacto de cuando comenzará el mal llamado “experimento”, no sólo porque en El Salvador (y el mundo en general) hacen años que existen comunidades que han adoptado el BTC sin necesidad alguna de regulación, sino porque los intercambios entre la gente no son (o no deberían serlo) experimentos controlables por agencia gubernamental alguna. Así comenzó la civilización, intercambiando valor sin interferencia alguna.

  • El Zonte: un pueblo salvadoreño sin calles asfaltadas donde se compra con bitcoin

    Desde que el presidente salvadoreño Nayib Bukele anunció que el bitcoin será una moneda de libre curso en El Salvador, El Zonte se ha convertido en imán para los curiosos y epicentro de un proyecto pionero, pero no libre de críticas.

    EL ZONTE, EL SALVADOR -Calles de tierra donde se hace difícil avanzar cuando llueve, aguas residuales estancadas, barriles con la “B” de bitcoin como basureros, uno que otro turista extranjero y gente local amigable. Eso es lo que se encuentra al visitar El Zonte, un cantón de Chiltiupán, en el departamento de La Libertad.

    “Aquí se puede pagar con bitcoin”, dice sonriente Margarita Castillo, una joven de 23 años que vende refrescos, útiles escolares y camisas estampadas en este pueblo costero ahora conocido como el pionero mundial en el uso del bitcóin.

    Esta criptomoneda será legal en el país centroamericano a partir del 7 de septiembre, después de que el presidente salvadoreño Nayib Bukele anunció que a su gobierno le resulta más barato operar con bitcoin que con dólares.

    Y aunque la economía salvadoreña está dolarizada desde hace 20 años, Bukele ha dicho a los ciudadanos del país que el dólar seguirá siendo legal y que no obligará a los salvadoreños a usar la criptomoneda.

    Sin embargo, la ley aprobada por el Congreso salvadoreño establece que “todo agente económico deberá aceptar el bitcoin como forma de pago”.

    En El Zonte se usa el bitcoin desde antes de que fuera una moneda legal. Los comerciantes y algunos turistas utilizan la aplicación Bitcoin Beach para comprar alimentos, golosinas e incluso para recibir salarios.

    En las calles de tierra no es raro encontrar hombres trabajando en las obras de instalación de tuberías de aguas negras con fondos de cooperación estadounidense administrados por Fomilenio II. Tampoco es inusual ver a jóvenes  con camisas que llevan el logo de bitcoin, que trabajan en proyectos de Hope House y reciben su salario a través de Bitcoin Beach.

    Pero algunos comerciantes aún se resisten al uso de la criptomoneda. Las razones se relacionan con la falta de información sobre el uso del bitcoin, la falta de teléfonos inteligentes para las transacciones y el poco acceso a internet. Otros resienten la volatilidad de la moneda y eligen no arriesgarse.

    A diferencia de El Tunco, un paraíso para los surfistas aledaño a El Zonte, este pueblo pionero en el bitcoin aún carece de calles pavimentadas, de un buen sistema de drenaje y de agua potable, y a excepción de algunos hoteles de lujo, la mayoría de negocios son pequeñas tiendas y ventas ambulantes.

    Las casas en El Zonte son de láminas y bloques de concreto y como el país centroamericano se encuentra en época lluviosa, el lodo se acumula en el centro de las vías de tierra.

    Pese a ello, los habitantes llevan dos años intercambiando bitcoins en silencio. El pueblo cuenta con un cajero automático y una persona encargada de orientar a los usuarios a comprar criptomonedas.

    Aunque la joven encargada del lugar explica que ahora ya no hay tantos usuarios como cuando el presidente Bukele anunció la nueva moneda en junio, ella espera que la afluencia crezca cuando el gobierno entregue 30 dólares en bitcoins a quienes descarguen la billetera electrónica “Chivo”.

    «Chivo» es el equivalente salvadoreño a la palabra «chévere» en Venezuela o «cool» en Estados Unidos, ahora el gobierno de Bukele la ha adoptado para convertirla en el nombre oficial de su propia aplicación de bitcoin.

    Expertos en informática, como Carlos Palomo, quien también es fundador de la organización TRACODA, piden al gobierno transparentar la tecnología detrás de la aplicación. Palomo cree que una de las formas de hacerlo es poner a disposición el código fuente.

    “El Gobierno debe apostar por transparentar al máximo posible la tecnología que va a utilizar en Chivo, para que cualquier persona o informático puedan verificar que no se está utilizando esta aplicación para espionaje, para captar datos que no guardan relación con las transacciones financieras”, dijo.

    No ha sido sino hasta hace unas semanas que el presidente Bukele dio una conferencia de prensa en la que explicó el porqué de la decisión de legalizar el uso de la criptomoneda.

    «Lo que se intenta con la Ley Bitcoin es conectar nuestro país con el resto del mundo, traer divisas, inversiones, turismo y dinamizar nuestra economía», precisó Bukele.

    Paralelo a eso, el gobierno ha recibido críticas por no consultar a los ciudadanos la adopción de una nueva moneda. Y, en su defecto, dar poca información por medio de mensajes cortos y entrevistas en inglés.

    La oposición, representada por el partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que gobernaron El Salvador durante treinta años y que hoy son minoría en el congreso, acusa a Bukele de «imponer» el bitcoin. Además, de golpear la economía con una moneda inviable.

    Pero una de las ventajas de la criptomoneda, explicó el mandatario, es que el gobierno no cobrará comisión por el envío de remesas ni por las conversiones de bitcoins a dólares. Sin embargo, el cajero en El Zonte sí cobra una comisión de entre el 5% y el 7% por las transacciones.

    Un impulsor de la criptomoneda

    Hope House (Casa Esperanza) conocida hace 13 años por el proyecto “Llenando el tanque de amor de los niños” llegó a El Zonte con proyectos relacionados al deporte, a la educación, al emprendimiento y a los valores espirituales.

    Ese “grupo de amigos”, explica Renato Salazar, ha sido el impulsor del uso de la criptomoneda en el pueblo costeño.

    “Dado que estamos en un área turística, muchas personas venían y se dieron cuenta de los proyectos que estábamos  desarrollando con los niños y la juventud. (…) Apareció un donante anónimo y dijo ‘yo quiero colaborar, pero solo tengo bitcoins’, y así fue como llegó bitcoin a El Zonte hace tres años”.

    Tras las donaciones, Hope House comenzó varias capacitaciones sobre el uso de bitcoins en la comunidad.

    Salazar explicó que la criptomoneda tiene sus riesgos por el tema de la volatilidad, pero que los habitantes pueden utilizarla solo como moneda de intercambio y no como moneda para invertir si no lo deseaban.

    “Se habló con un comercio acá para que recibieran los pagos en bitcoin y así sucesivamente poco a poco fue creciendo. (…) No toda la gente la recibe y no se le obliga a nadie tampoco”, dijo.

    El cierre de la economía a nivel mundial consolidó el uso de la criptomoneda en El Zonte. Margarita Castillo, a quien citamos al inicio del reportaje, relata que recibió 35 dólares en bitcoins durante algunos meses por parte de esta organización sin fines de lucro.

    “Nos ofrecieron un bono en bitcoin para ayudar a las familias. Nos hablaron de la aplicación y yo decidí aceptar. No me costó adaptarme, es como una cuenta electrónica que uno anda en su teléfono. A veces sube y ahí viene el beneficio. Así como sube también baja, es un riesgo que uno corre”, agregó.

    Para Hope House, el uso del bitcoin se relaciona con la inclusión financiera. Salazar pone el ejemplo de una niña de 14 años que recibe un incentivo en bitcoin al cumplir sus tareas y, haciendo uso de la tecnología, va a una tienda y consume en bitcoins.

    O un señor que cambió el techo de su casa con la ganancia que le dejó el incremento en el valor de la moneda.

    “Durante la pandemia el bitcoin fue una herramienta porque pudimos apoyar a 300 familias durante varios meses. La gente recibió un aporte y ellos pudieron comprar víveres en los comercios que ya lo aceptaban”, agregó.

    Strike, una plataforma de pagos digitales asociada con el gobierno salvadoreño, se encuentra en las mismas instalaciones de Hope House, en El Zonte. Sin embargo, Salazar asegura que Hope House no tiene relación con el gobierno salvadoreño ni son “el laboratorio del bitcoin” como les han llamado en algunos espacios.

    Bitcoin en El Salvador, ¿conviene o no?

    No hay un estudio ajeno a lo que vive El Zonte, que indique si el bitcoin en El Salvador puede hacer crecer o no la economía salvadoreña.

    Pese a que El Zonte lleva tres años con el uso de la criptomoneda, las condiciones económicas son similares a las de pueblos costeros aledaños.

    Tito Antonio Cartagena, alcalde de Chiltiupán, municipio al que pertenece El Zonte, dice que de 12.000 habitantes que tiene el municipio, hay entre 500 y 700 que ya utilizan las criptomonedas, es decir el 5% del municipio.

    Uno de los beneficios que señala son las inversiones. “Vienen o nos llaman y nos dicen que quieren invertir en Chiltiupán, que están buscando propiedades”.

    Pero Chiltiupán se divide en el casco urbano, ubicado en zona montañosa, y la zona costera donde se encuentra El Zonte. El propósito de la municipalidad es llevar al casco urbano un cajero de bitcoin y una casa de cambio, pues son pocos los negocios que aceptan la criptomoneda en la zona.

    El restaurante Típicos Mamá Letty fue el pionero en el uso de la criptomoneda en el casco urbano. Saúl Díaz, representante del restaurante, dice que aceptar la criptomoneda ha incrementado los clientes, pues llegan muchos extranjeros de la zona costera buscando pagar con bitcoin.

    “Además, los que venden verduras ya aceptan bitcoin. Antes era bien difícil porque si yo aceptaba bitcoin no tenía con quien cambiarlo. Tenía que buscar un cajero y ahí sí cobran comisión”, dijo.

    Pero el comerciante, como muchos otros salvadoreños, también ve desventajas. Una de ellas es que no todos tienen el dinero para comprar un teléfono que soporte la tecnología requerida por el bitcoin. Y la conexión a internet, además, suele ser limitada.

    También, un comedor frente a la playa El Palmarcito, cerca de la bocana que atraviesa el pueblo, se niega a aceptar el bitcoin en su negocio. “Eso no me interesa, no voy a hablar de eso”, acotó de forma tajante la comerciante del lugar.

    El alcalde, que ganó el municipio bajo la bandera de Nuevas Ideas, partido político fundado por el presidente Bukele, asegura que busca mejorar la señal de Internet en la zona para que más negocios acepten la criptomoneda.

    Asimismo, la municipalidad busca que aquellos salvadoreños que viven fuera de El Salvador, mayormente en Estados Unidos, y que tienen propiedades en el municipio, paguen los impuestos con bitcoins.

    Pero el economista Rafael Lemus ve el tema más allá de potenciales inversiones y pagos. Él cuestiona que la ley le ha dado calidad de moneda de curso legal a “un instrumento que no es moneda ni divisa, sino un activo virtual especulativo”. Y que por su volatilidad ha probado “ser inefectivo”.

    “No cumple con  las funciones principales del dinero que son: medio de pago, reserva de valor y unidad de cuenta. El Salvador busca darle al bitcoin solamente la facultad de medio de pago. En la misma ley se reconocen las limitaciones del activo virtual”, asegura.

    ¿Hay condiciones para operar con la criptomoneda?

    No toda la población podrá utilizar el bitcoin como medio de pago, y las limitantes tienen relación con la economía.

    De siete millones de salvadoreños, al menos un 75% no dispone de acceso a servicios financieros formales, según el Banco Mundial. Y hasta un 39% de los salvadoreños vive en pobreza, según un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de El Salvador.

    La brecha digital, además, es aún una deuda: cerca de la mitad de los salvadoreños no tiene acceso a internet.

    La Voz de América pidió a la oficina de comunicaciones del gobierno una entrevista con la ministra de Economía para conocer, paralelo a la implementación de la moneda, cómo piensa el gobierno superar estas dificultades, pero no hubo respuesta.

    Mientras tanto, Margarita Castillo, la joven dueña de la tienda de ropa, saca provecho del uso de bitcoin: “La gente que pierde es por ambición. Meten más pisto para ganar más, pero así pierden. Yo, cuando veo que tengo 10 o 20 dólares de ganancia los saco y ya me sirven para surtir la tienda o para comprar algo que necesite”.

    Karla Arévalo, para VOA.