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  • Carta abierta al nuevo presidente y su Administración.

    ¡Felicidades por tu victoria en las elecciones! Ahora que has asumido el liderazgo de nuestro país, ya eres nuestro nuevo presidente, te encuentras frente a una tarea crucial: llevar a cabo reformas estructurales para impulsar el crecimiento económico, reducir la deuda y crear empleo genuino. En el contexto panameño, estas medidas son aún más importantes dada nuestra posición estratégica como país de tránsito para el comercio mundial, gracias al Canal de Panamá.

    1. Estabilidad económica y el Canal de Panamá: Panamá ha sido históricamente un centro logístico clave debido a la presencia del Canal, que conecta los océanos Atlántico y Pacífico y facilita el comercio internacional. Para mantener la estabilidad económica, es crucial optimizar la gestión del Canal, garantizando su eficiencia operativa y su competitividad frente a otras rutas marítimas.

    a) Priorizar la estabilidad económica: Implementa medidas inmediatas para controlar el déficit fiscal y estabilizar nuestra economía. Esto podría incluir recortes de gastos no esenciales y la optimización del tamaño del estado. Urge una gran discusión sobre el tamaño adecuado para cumplir las funciones que se le adjudiquen.

    b) Promover políticas pro-mercado: Adopta políticas que fomenten la competencia, la innovación y la eficiencia en todos los sectores de la economía. Esto exige la eliminación de barreras regulatorias y la promoción de la libre empresa.

    c) Invertir en infraestructura: Trabaja en nuevas formas inteligentes de colaboración con el sector privado para proyectos de infraestructura que mejoren nuestra competitividad.

    d) Apoyar a las pequeñas y medianas empresas (PYMEs): Reconoce el papel vital que desempeñan las PYMEs en la generación de empleo y el crecimiento económico. Implementa políticas desregulatorias que faciliten su creación, puesta en marcha y promuevan su desarrollo.

    e) Establecer un clima de negocios favorable: Trabaja para mejorar el clima de negocios, garantizando la transparencia, la seguridad jurídica y el respeto a los derechos de propiedad. Esto ayudará a atraer inversiones y a estimular el emprendimiento. Debemos recuperar y mejorar los puestos que ostentábamos en el Doing Business, que eran atractivos para captar inversión.

    2. Reforma fiscal pro-mercado y liberal: Reconociendo la importancia de un sistema tributario que fomente el crecimiento económico y la inversión, aboga por una reforma fiscal pro-mercado y liberal. Esto implica la simplificación del código tributario, la reducción de las tasas impositivas y la eliminación de exenciones y privilegios fiscales que distorsionan la competencia y benefician a unos pocos en detrimento del resto.

    Una menor carga impositiva no solo estimulará la inversión y la creación de empleo, sino que también promoverá la competitividad de nuestras empresas en el mercado global. Además, aliviará la carga fiscal sobre los ciudadanos, permitiéndoles disponer de más recursos para invertir, consumir y generar riqueza.

    Además, es fundamental promover la transparencia y la eficiencia en la gestión de los ingresos fiscales, asegurando que los recursos recaudados se utilicen de manera responsable y en beneficio del desarrollo económico y social del país. Esto implica una mayor supervisión y rendición de cuentas en el uso de los fondos públicos, así como la implementación de medidas para prevenir el despilfarro y la corrupción en el gobierno.

    3. Atracción de inversiones para el desarrollo infraestructural: El desarrollo de infraestructura es vital para el crecimiento económico sostenible. El Canal de Panamá ha sido un motor de desarrollo para el país, pero también se requieren inversiones adicionales en carreteras, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones para mejorar la conectividad interna y fortalecer nuestra posición como centro logístico regional.

    4. Diversificación económica y oportunidades de empleo: Si bien el Canal de Panamá es una fuente importante de ingresos y empleo, no podemos depender exclusivamente de esta industria. Es fundamental diversificar nuestra economía, fomentando a través de la desregulación y apertura a la competencia, sectores como el turismo, la tecnología, la agricultura y la manufactura o los que el mercado decida. Esto no solo reducirá nuestra vulnerabilidad a los shocks externos, sino que también creará empleo en áreas no relacionadas con el transporte marítimo. A partir del cierre de la actividad minera, estas tareas se hacen cruciales. Una reforma laboral es necesaria, pero deberás marcar las prioridades entre aquellos cambios que pueden ejecutarse más rápidamente que otros.

    5. Fomentar la adopción de tecnologías financieras innovadoras: Reconoce el potencial de Bitcoin y otras criptomonedas como herramientas para mejorar la eficiencia y la inclusión financiera. Considera la implementación de políticas que fomenten su adopción y regulación responsable.

    a) Modernizar el sistema bancario: Trabaja para modernizar nuestro sistema bancario, promoviendo la competencia y la innovación. Esto podría incluir la simplificación de los procedimientos de apertura de cuentas y la promoción de servicios bancarios accesibles para todos los ciudadanos.

    b) Promover la simplificación del mercado financiero: Identifica y elimina barreras innecesarias que dificultan la participación en el mercado financiero. Esto podría incluir la simplificación de regulaciones y procedimientos administrativos, facilitando así el acceso de las empresas y los individuos a servicios financieros.

    6. Negociaciones estratégicas sobre la deuda: Dada nuestra importancia geopolítica y económica, Panamá está en una posición favorable para negociar términos favorables en la reestructuración de la deuda. Esto nos permitirá reducir la carga financiera y liberar recursos para inversiones prioritarias en infraestructura, educación y salud. A partir de la rebajas calificatorias, es crucial atender este punto.

    7. Fortalecimiento institucional y calidad de la justicia: La confianza en nuestras instituciones y en la calidad de nuestra justicia es fundamental para el desarrollo económico y social de Panamá. Trabaja en la consolidación de un sistema judicial independiente, transparente y eficiente que garantice el Estado de derecho y proteja los derechos de todos los ciudadanos, independientemente de su origen o estatus socioeconómico. Esto no solo fortalecerá nuestra democracia, sino que también generará un ambiente propicio para la inversión y el crecimiento económico a largo plazo.

    8. Promoción de una democracia participativa y transparente: La participación ciudadana es esencial para una democracia vibrante y funcional. Fomenta la participación activa de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones y promueve la transparencia y la rendición de cuentas en todas las instancias del gobierno. A futuro, garantiza elecciones libres y justas, con un sistema electoral confiable y procesos de votación accesibles para todos los ciudadanos. Además, fortalece los mecanismos de control y fiscalización para prevenir la corrupción y garantizar la integridad en la gestión pública.

    Las reformas estructurales son esenciales para el futuro de Panamá. Al aprovechar nuestra posición estratégica, diversificar nuestra economía y promover la modernización financiera, sumado al fortalecimiento institucional, tributario y la calidad de la justicia, se cimentarán los pilares fundamentales para el desarrollo sostenible de Panamá. Al garantizar la independencia judicial, promover la participación ciudadana y combatir la corrupción, podemos construir desde ahora y entre todos un país más justo, equitativo y próspero para todos los panameños.

    Recuerda que tienes el respaldo del pueblo y la confianza de aquellos que te eligieron. ¡Adelante y mucho éxito en esta importante tarea!

  • Mi entusiasmo por el liberalismo

    “No emperor has the power to dictate to the heart.”
    Friedrich Schiller

    El “huracán” Milei trajo consigo muchas sorpresas. Este histórico caso de “revolución cultural” bajo la bandera del liberalismo (revolución y liberalismo son contradicciones en términos. Lo sé, pero permítanme la licencia poética), presenta tantas aristas que es mucha la gratitud que los científicos sociales le debemos, ya que nos da incontables ángulos para analizar y desmenuzar.

    De ellas particularmente me interesa hoy considerar el fanatismo que se percibe en las redes sociales en los seguidores de Javier Milei. ¿Cómo se traduce ese fanatismo? ¿Cómo se define, o en qué -concretamente- consiste? En mi opinión, el fanatismo es sinónimo de “ideología”. Ha sido el profesor Alberto Benegas Lynch (h) quien nos machacó la importancia de evitar incurrir en la trampa ideológica, entendida como “una pseudocultura alambrada” que “es la antítesis del espíritu liberal, puesto que esta tradición de pensamiento requiere puertas y ventanas abiertas de par en par al efecto de incorporar nuevo conocimiento, ya que este demanda debates entre teorías rivales, puesto que el conocimiento es siempre provisorio, abierto a refutaciones”.

    Formada en las enseñanzas del Dr. Benegas Lynch (h), por supuesto que entre otros innumerables autores de la tradición liberal, el violento choque entre la intolerancia demostrada en infinidad de ocasiones por quien hoy se presenta como el potencial presidente “liberal” que regirá los destinos de Argentina, y esta característica troncal del liberalismo me resulta cada día más incongruente.

    Por «incongruencia» me refiero a la concepción totalizadora del ideario liberal, y el recurso a insultos e improperios dirigidos a otros individuos. Con el agravante de haberse convertido en el liderazgo de cientos de miles de personas que -arrastradas por el fanatismo- se creen con “derecho” a propiciar insultos y amenazas a quienes cuestionan las premisas del líder; o simplemente plantean observaciones o desafíos a las conclusiones que -como numerus clausus– ofrece el candidato.

    La tecnología sirve de óptimo conducto para la liberación de estas fuerzas fundamentalistas. Tras el telón del anonimato, o no, Twitter se ha convertido en un campo de batalla ilimitado, en el que los costos son nulos y los beneficios de la verborragia bélica -en su imaginario, al menos- muchos. Los usuarios se convierten en “soldados de Milei”; “organizadores de hostigamientos”, o “integrantes de las fuerzas del Cielo”. Todas ellas concepciones diametralmente opuestas al ideario liberal que -como también enseña el afamado Profesor Benegas Lynch (h), y su discípulo dilecto no se cansa de repetir, es el “respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión en defensa de la vida, la libertad y la propiedad”.

    El respeto “irrestricto” implica que no deberían admitirse excepciones a la práctica respetuosa; la concepción de “prójimo” trasunta una visión igualitaria, en tanto las acepciones de la palabra que en este sentido aplican, y ofrece la RAE son “individuo cualquiera” y “Persona respecto de otra, consideradas bajo el concepto de la solidaridad humana”. Y en cuanto al principio de “no agresión”, profundizar sería sobreabundante e irrespetuoso para con quienes dedican tiempo y esfuerzo a leer estos pensamientos en voz alta.

    Entiendo que es consecuencia directa de esta definición de liberalismo concluir que es parte troncal del ideario liberal asumir la RESPONSABILIDAD por los actos propios. De ahí que las múltiples evidencias de faltas de respeto a los proyectos de vida ajenos, que conllevan una percepción antagónica de lo que sería un “prójimo”, y -consecuentemente- la agresión sostenida del líder y sus seguidores a quienes ejercemos nuestra libertad de pensar distinto, o simplemente, planteamos desafíos o críticas que intentan ser constructivas,  hacen que me resulte muy difícil adherir a Javier Milei, como candidato político. Y esto debido a que me resultaría imposible hacerlo sin caer en una insostenible incongruencia con los principios que desde hace muchísimos años sostengo, luego de descubrir los fundamentos racionales, morales y epistemológicos que fundaban mi intuitivo descontento con el status quo, y con la Matrix a la que la formación de la escuela secundaria, y fundamentalmente, el CBC de la UBA me habían enchufado.

    El fanatismo y el entusiasmo.

    Observar los resultados del liderazgo político de Milei conlleva una sana preocupación por el futuro. ¿Cómo podría definirse, o al menos encuadrarse, el liderazgo de Milei? ¿Cuál es el impacto en sus seguidores? Y ese impacto, ¿es de la persona Javier Milei, o del ideario liberal? (o, en su defecto, aunque más incongruente todavía, del libertarianismo).

    Avolio et al. (2004) sostienen que los profundos y estresantes desafíos que afrontan las sociedades hoy en día demandan “(…)  a new leadership approach aimed at restoring basic confidence, hope, optimism, resiliency, and meaningfulness”. Definitivamente, las ideas liberales son, precisamente, las que refuerzan los valores de autoestima, esperanza, optimismo, resiliencia y significancia. Pero estos valores implican, ineludiblemente, la contracara de la convicción de que no existe el “derecho” a ser rescatados de las malas decisiones que cotidianamente los individuos tomamos. Y es esa cara de la “moneda liberal” la que no se le escucha a Javier Milei.

    Sin este componente en su oferta electoral, los seguidores de Milei encuadran perfectamente en el fanatismo. Los planetas se alinearon para que en mis típicos hallazgos “por casualidad” me encontrara con la obra de Mdme. Germaine de Staël, a quien conocí por intermedio del profesor de la University of Illinois at Champaign-Urbana, Aurelian Craiutu, y su artículo  que condensa magistralmente dos de las obras de Mdme. Staël más importantes: Réflexions sur la paix intérieure (1795) y De l’Influence des passions sur le bonheur des individus et des nations (1796)

    Germaine de Staël fue una pensadora francesa contemporánea de la Revolución Francesa de 1789, cuya preocupación -por la observación de los hechos revolucionarios- se focalizó en la existencia de extremistas y fanáticos, de lado y lado, así como en su defensa de la moderación política.

    Para Mdme. de Staël, los fanatismos surgen de estados de convulsión social, en los que la situación facilita el apasionamiento y los desbordes que conducen a las posiciones extremas. En el Siglo XVIII adelantó lo que considero son  los condicionantes de cualquier populismo, en la medida en la que, para esa doctrina, la adhesión a un partido demanda una obediencia ciega al líder, con independencia del contenido propuesto por ese liderazgo:

    Then the spirit of party takes full control and «seizes upon the mind like a kind of dictatorship,» which silences every other authority, including reason and sentiment.[9]. A dominating idea absorbs all others and is proclaimed supreme. This leads to a new form of slavery that commands to those under its yoke both the goals and the means that they ought to choose. Once the means and ends are determined, they become an article of faith, a dogma, not subject to discussion any longer.

    Este fanatismo puede llevar a justificar la violencia, de ser necesario, en la medida en la que la convicción sostenida implica ineludiblemente un utilitarismo basado en el Maniqueísmo del “nosotros” y “ustedes”. La existencia de un “enemigo” también se traduce en términos modernos a uno de los pilares del populismo, con absoluta independencia de que se trate de un populismo de izquierdas o de derechas [*l].

    La intransigencia que se percibe en Milei implica un agravamiento de la situación que podría presentarse en el futuro. Dice Mdme. de Staël que los fanatismos contienen, en sí mismos, un purismo que no distingue entre lo conveniente y lo inconveniente para la misma fuerza política (sin entrar a discutir sobre lo conveniente o inconveniente para la nación en su conjunto). Esto significa que cualquier legítima e imperativa negociación, en un marco democrático, implicaría transigir, una cesión, un abandono de la posición fundamental y una “traición” a la ideología abrazada con fundamentalismo. El utilitarismo, en este caso, se desdibuja por completo, y el sacrificio de una parte del ideario es intolerable, aunque ese sacrificio resulte en un beneficio mayor (tanto para el propio partido como, eventualmente, para la sociedad en general).

    Considero que esto último agrava la situación de La Libertad Avanza, en la medida que el contenido liberal de su propuesta, es completamente contrario a -precisamente- cualquier fanatismo, idolatría o fundamentalismo. Los liberales estamos convencidos de NO entronizar, ninguna idea (ni siquiera las propias), y menos aún a un  individuo.

    Esta intransigencia viene siendo una marca de nacimiento para lo que ya me animo a designar como “Mileismo”. Entonces, ¿cuáles serían las reacciones de los fanáticos seguidores cuando, Javier Milei se vea en la obligación de ejercer de político, de ejercer de “casta”, y, en el mejor de los casos, tener que negociar con sindicatos, piqueteros, gobernadores, intendentes, peronistas, kirchneristas…? ¿Y cómo nos afectaría a quienes no estamos ni de un lado ni del otro de la contienda? ¿Podríamos resultar casualties of war de esta batalla entre dos fanatismos de signo contrario? Salvo que esa negociación sea parte del intercambio político de Milei con Massa, o de Massa con Milei, mejor dicho; y el fanatismo de sus seguidores la haga encuadrar en la justificación del líder. Ojalá!… llegado el caso.

    On this view, truth is always on one side, error on the other; those who defend the same cause are labeled good, the others evil.The practical implications of this intolerant forma mentis are significant. We have no duties toward those who think differently from us other than to try to convince and re-educate them. The road to the most abominable crimes is thus wide open”

    Como alternativa de solución a los fanatismos, Mdme. de Staël sugiere el entusiasmo. Para ella,  «Enthusiasm is tolerant, not through indifference, but because it makes us feel the interest and the beauty of all things,» she writes. «Enthusiasm finds, in the musing of the heart, and in depth of thought, what fanaticism and passion comprise in a single idea or a single object.»

    Más allá de los desafíos que esta propuesta genera (como por ejemplo, cómo evitar que el entusiasmo se convierta en fanatismo), la respuesta estaría dada en la moderación, el equilibrio, la introspección, el desapasionado razonamiento y el pensamiento crítico. Para quienes nos consideramos liberales, sería un simple ejercicio de (i) nuestra libertad individual, y (ii) de la disciplina y la congruencia epistemológica, que nos impone la obligación de pensar, observar y arribar a conclusiones, con honestidad intelectual, y sin miedo a las consecuencias de hacer públicas esas conclusiones.

    Por ahora, así funciono. Pero ya hay algunos amigos sugiriendo que no me exprese tanto… a ver si todavía caigo en las garras del @GordoChoto, o del @GordoDerechoso.liberalismo

  • Mediocridad, política y Ortega y Gasset.

    Frente a la mediocridad que nos golpea desde los partidos políticos, sus internas y sus miserias, nada mejor que recordar hoy a Ortega y Gasset en «La rebelión de las masas»: ¡Sorprendente condición la de nuestra vida! Vivir es sentirse fatalmente forzado a ejercitar la libertad, a decidir lo que vamos a ser en este mundo. Ni un solo instante se deja descansar a nuestra actividad de decisión.

    Inclusive cuando desesperados nos abandonamos a lo que quiera venir, hemos decidido no decidir. Es, pues, falso decir que en la vida “deciden las circunstancias”. Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

    En un mundo inundado de mediocridad y conformismo, es fundamental recordar nuestra capacidad de decisión y la importancia de nuestro carácter. No podemos permitirnos ser arrastrados por las circunstancias, sino que debemos enfrentarlas con valentía y determinación. Cada decisión que tomamos, por pequeña que sea, moldea nuestra identidad y define el rumbo de nuestras vidas.

    La libertad de elección es un derecho y una responsabilidad. No podemos dejar que otros decidan por nosotros, ni permitirnos caer en la pasividad y la indecisión. Somos seres autónomos capaces de tomar decisiones conscientes y construir nuestro propio destino.

    En esta era de masas conformistas, debemos alzar la voz y defender la importancia de la individualidad, la reflexión y la acción deliberada. No permitamos que la mediocridad nos defina, sino que seamos protagonistas de nuestras vidas y agentes de cambio en nuestro entorno.

    Luchemos por decidir y ser protagonistas de nuestras vidas. Rompamos las cadenas de la mediocridad y construyamos un futuro grandioso.

    La historia nos llama a elevarnos por encima de la mediocridad y forjar un destino que honre nuestra libertad y potencial. Unámonos en la búsqueda de la excelencia y el significado. Juntos, pero manteniendo nuestra individualidad,  podemos desafiar la mediocridad y dejar una huella duradera.

    Cada elección, por pequeña que sea, cuenta. Tomemos decisiones conscientes y construyamos desde nuestro único e irrepetible ser, un mundo donde la mediocridad sea superada.

    Recordemos las palabras de Ortega y Gasset y despertemos la rebeldía en nuestras almas. La grandeza reside en la capacidad de decisión y en la firmeza de nuestro carácter. No dejemos que la pasividad nos consuma, sino que abracemos nuestra libertad y construyamos un futuro digno de nuestras aspiraciones.

     

  • Revueltas varias: la clave es la educación

    Hemos observado episodios bochornosos de presidentes que avanzan al Parlamento con fuerzas militares para clausurarlo o amedrentarlo cuando no les gustan sus legislaciones. En ningún caso el asunto es agarrárselas con los legisladores ni con el Poder Judicial que las más de las veces quien encarna el Ejecutivo tiene inclinaciones peores que las que critica de los otros poderes. Incluso quienes con razón señalan las barrabasadas del Legislativo por promulgar normas incompatibles con el derecho, siempre el asunto estriba en comprender cabalmente que aquellos surgen directamente del sufragio popular y la Justicia indirectamente puesto que son propuestos por el Ejecutivo con aprobación parlamentaria. Si esto es así debemos centrar la atención en las causas del problema y no en sus consecuencias, por lo que la cuestión de fondo reside en lo que les ocurre en la cabeza a los ciudadanos, por tanto el tema de fondo reside en la educación.

    Este tema de la educación se pone de manifiesto en las urnas, luego no tiene sentido quejarse. Para tomar el toro por las astas es imperioso revisar toda la noción que habitualmente se tiene del proceso educativo, de lo contrario seguiremos apuntando a lados equivocados. Cuando se publican libros tipo El ocaso de la democracia de Anne Appelbaum y equivalentes en realidad no es el ocaso de la democracia sino su palmario incumplimiento para internarse el los caminos de la cleptocracia, es decir, en lugar de priorizar el aspecto medular de la democracia tal como apuntan los Giovanni Sartori de nuestra época en cuanto al respeto y la garantía de los derechos individuales se opta por borrar este valor esencial para reemplazarlo por el aspecto secundario, mecánico y accesorio de la democracia cual es el recuento de votos. Esta idea degradada conduciría a pensar que, por ejemplo, el asesino serial de Hitler era demócrata porque ganó con la primera minoría de los votos y así sucesivamente con otros dictadores que se mantienen en el poder asfixiando a los gobernados en sus derechos.

    El tema medular entonces es de educación. Días pasados expuse en el evento organizado por Atlas Network y el Centro de Estudios para el Desarrollo donde resumí el tema educativo en diez puntos. Primero, la educación está inserta en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo puesto que el conocimiento se traduce en corroboraciones provisorias sujetas a refutación. El conocimiento no es un puerto sino una navegación permanente ilustrada magníficamente por el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, esto es, no hay palabras finales.

    Segundo, esto exige sistemas abiertos y competitivos en un clima contestatario y de espíritu crítico. Tercero, por lo dicho resulta una bofetada a la inteligencia el establecimiento de ministerios de Educación y Cultura que pretenden imponer estructuras curriculares. Cuarto, debemos dejar de lado la hipocresía de hablar de “educación pública” puesto que la privada es también para el público, ergo se trata de educación estatal, una palabreja que se intenta ocultar ya que es tan chocante como literatura estatal o periodismo estatal. Quinto, no se trata de sostener que todos los profesores de instituciones estatales se desempeñan mal, más aún los hay de gran dedicación y esmero (personalmente estaría escupiendo al cielo si dijera lo contrario puesto que fui profesor titular en cinco carreras de la Universidad de Buenos Aires: Ciencias Económicas, Derecho, Ingeniería, Sociología y en Filosofía y Letras y fui Director del Doctorado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata). El tema es de incentivos como nos han enseñado autores como Douglass North, Ronald Coase y Harold Demsetz. En otros términos la forma en que tomamos café y encendemos las luces no es la misma cuando pagamos las cuentas respecto a cuando obligamos a otros a hacerlo con el fruto de sus trabajos. La manera de administrar activos fijos y gastos corrientes es sustancialmente distinta en uno y otro caso.

    Sexto, por lo dicho es necesario vender todas las instituciones estatales de educación preferentemente al mismo claustro que las administran o incluso en un rapto de urgencias regalárselas, pero al momento siguiente todos los incentivos operarán en sentido distinto para la administración, la limpieza de los edificios, la sindicalización, el adoctrinamiento y demás asuntos.

    Séptimo, a los candidatos que tienen las condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes pero no cuentan con los ingresos suficientes como una medida de transición se les entregará vouchers para que apliquen de todas las privadas la que le resulte mejor. Esto quiere decir que se financia la demanda pero no la oferta con los problemas señalados. No se diga entonces que los de menores ingresos serán excluidos puesto que no es para nada el caso. Si se insistiera en mantener la educación en el área de las botas y la consiguiente politización es debido a otros intereses non sanctos. Es de interés prestar atención a los estudios que revelan el costo por año por graduado en instituciones estatales y las pruebas de rendimientos si estuvieran bien evaluadas y dieran bien es equivalente a zanahorias estatales de gran calidad evaluadas por verduleros experimentados, el asunto es percatarse que haría la gente libremente con el fruto de su trabajo, si es lo mismo no tiene sentido recurrir a la fuerza estatal para imponerlo.

    Octavo, debe resultar claro que la llamada igualdad de oportunidades es del todo incompatible con la igualdad ante la ley. Si juego al tenis con un profesional, para que me den igualdad de oportunidades habrá que encadenarle una pierna al contrincante con lo que se habrá afectado la igualdad ante la ley. La igualdad es ante la ley no mediante ella. En una sociedad libre todos tienen más oportunidades pero no iguales.

    Noveno, la educación no es un bien público puesto que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión. Además debe subrayarse que en los mal llamados sistemas “gratuitos” son los más pobres los que financian vía la contracción en sus salarios en términos reales debido a las disminuciones en las inversiones por parte de los contribuyentes de jure. Y décimo, las instituciones estatales de educación incurren en los mismos problemas de las mal llamadas “empresas estatales” ya que una empresa arriesga recursos propios y no a la fuerza con los de otros y dicho sea de paso en la actualidad las expresiones geográficas de “derecha” e “izquierda” son tan confusas y anodinas como aludir a lo que está arriba, abajo, atrás o adelante, sugiero se utilicen los términos más claros y precisos de estatista o liberal en distintos grados para definir ideas clave.

    En resumen nada se gana con despotricar contra los efectos si no se encaran las causas. Como he dicho antes por más que un gobierno pueda abrir las puertas para convertir a todos los habitantes en multimillonarios si continúa la politización de algo tan delicado como la educación, harán quienes salgan furiosos en manifestaciones eventualmente con el librito de Mao en la mano.

    No es que no hayan problemas en la educación privada, la perfección no está al alcance de los mortales, de lo que se trata es de abrir de par en par puertas y ventanas para que entre el mayor oxígeno posible y evitar que la capacitación de docentes se lleve a cabo en áreas estatales, todo a los efectos de lograr el mayor nivel de excelencia posible en competencia. Recién entonces dejaremos de endosar los problemas al Parlamento, al Judicial o al Ejecutivo puesto que se habrá sacado la educación del área de la violencia, con lo que los representantes gubernamentales estarán forzados a encaminarse en la dirección al respeto recíproco.

    Por último, el cambio es imperioso entonces es indispensable sacarse de encima las telarañas del espíritu conservador en cuanto a estar anclado en el statu quo y las falacias del ad populum en cuanto a que si todos lo hacen está bien y si nadie lo hace está mal con lo que no hubiéramos salido del taparrabos y el garrote pues todo lo demás era nuevo y hasta el momento no ensayado. El asunto es argumentar y no quedarse estancado en lo que fue en el pasado. Como ha señalado Aldus Huxley no en vano la posición opuesta conculca toda posibilidad de establecer climas que dan principal cabida al desarrollo individual, de allí es que el nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano lo primero que abolieron fue el método individualista de Montessori. El liberalismo es un peligro para los tiranos, como también apunta Huxley “Si la meta es la libertad entonces hay que enseñar el arte de ser libre para que cada cual se gobierne a sí mismo”.

  • Llega el Año del Hidalgo

    En México hay un dicho que se puede aplicar al final de gobierno de cada período en toda Latino América, “este es el Año del Hidalgo, bien pendejo es quien deje algo”. El Año del Hidalgo es una institución política en México y también en Panamá. Es el último año de un período de gobierno, donde los funcionarios descubren, como en la canción de Wilfrido Vargas, el poco tiempo que les queda como funcionarios y comienzan “coge aquí, coge allá, coge allá, coge aquí, coge aquí, coge allá”.

    Ese es el año del Hidalgo en pocas palabras. Como nuestras sociedades de herencia colonial ven el servicio público como una manera de avanzar socialmente, servirse personalmente del servicio público es perfectamente aceptable. Y por supuesto, la tolerancia social hacia esto, se traduce en un Ministerio Público poco propenso a investigar y a un Órgano Judicial poco propenso a sancionar. Al no haber incentivos para no ser corrupto, muchos eligen serlo. Uno de los detalles que los estatistas de izquierda y derecha suelen olvidarse es que los servidores públicos son seres humanos con sus propias motivaciones personales más allá del servicio público, sólo que éstas, como ha demostrado la economía del “Public Choice”, canalizan sus motivos de manera distinta que los ciudadanos particulares en la empresa privada.

    Una de las tentaciones de todo servidor público es la de perpetuarse en el cargo; los panameños sabiamente la hemos limitado en el Ejecutivo mediante la figura de la no reelección presidencial. Esto limita esta tentación no sólo en el Presidente de la República, sino en muchos funcionarios con mando y jurisdicción que saben que no van seguir gozando de las mieles del poder después de 5 años.

    El problema es que esto si bien evita el mal mayor, nos deja el mal menor. El Año del Hidalgo o sea saber que te vas, así que no vas a dejar ni el papel higiénico de los baños al siguiente gobierno. Y tratar de rebuscarse como sea y donde sea. Si tienes que entregar la economía del país al FMI para lograr préstamos de último minuto que te puedas gastar antes de las elecciones tratando de no hacer lo que no hiciste en cinco años, lo vas a hacer. Si te tienes que pelear con los gringos mirando al otro lado en los movimientos raros en la frontera, lo vas a hacer. Si vas a tratar de gastarte todo el presupuesto del estado antes de Julio para no dejarle nada al siguiente gobierno, lo vas a hacer. Lo que importa es que los tuyos coman antes de las elecciones. Y como el pez se pudre por la cabeza, los funcionarios menores, que saben que sus puestos van a estar en juego la segunda mitad del año porque el partido que viene va a querer nombrar a su gente, a coger aquí y allá o a pedir coimas y a hacer favores. Porque saben que fuera de la planilla hace más frío y tienen que guardar para el invierno.

    Los diputados son otra historia. No hay límites a la reelección de los mismos, y estos han sabido vender sus votos a los ejecutivos de turno a cambio de tener suficiente grasa clientelista con las cuales mantener sus maquinarias electoreras andando. Hay un movimiento de bases por la no reelección de los diputados. Simpatizo con el mismo. Los malos diputados no deben ser premiados con la reelección; sin embargo, la cultura del clientelismo es demasiado fuerte. Para el votante promedio, un buen diputado es el que trae gasto clientelista a sus comunidades, aunque su papel para el común de la nación sea funesto. Una de las medidas propuestas sería reformar la Constitución para limitar la no-reelección de los diputados. No es mala idea, hay diputados que prácticamente han vivido toda su vida de la planilla. Lo malo es que limitarla a un solo período como sucede en el ejecutivo, trasladaría el efecto del Año del Hidalgo a la Asamblea de Honorables Diputados. Si negocian todo ahora mismo, se pueden imaginar lo que llegarían a negociar si saben que tienen que ir de todas maneras y los votantes no los pueden castigar con la no-reelección o premiarlos con la reelección. De hecho, el debate sobre la penalización de la evasión fiscal dejó claro que los diputados con menos oportunidad de reelegirse eran los más dispuestos a aceptar los argumentos del gobierno. El Año del Hidalgo es una realidad.

  • El problema de los independientes

    Panamá permite por segunda vez consecutiva, la figura del independiente en las elecciones; y esta vez, como en la serie de Ocean Eleven, que a cada entrega le aumentan un número, son tres los independientes.

    Vamos que ha sido dramático, con los días de los muertos vivientes que aportan sus firmas, con menores de edad emancipados que también firman, con foto finish, con acusaciones por primera vez a un Tribunal Electoral de fraude y de parcialización. Pero bueno, al final quedarán tres candidatos independientes a la Presidencia de la República.

    Y es aquí donde está el problema, que la frustración de la gente con los partidos políticos se está decantando no por crear partidos políticos nuevos y reformar los ya existentes, sino por eliminarlos del todo buscando candidatos independientes a puestos de elección popular.

    No nos oponemos a los candidatos independientes para puestos menores, pero para la presidencia hay un problema. Un presidente debe gobernar con un equipo de trabajo. Un partido político actúa de hecho como una marca de mercadeo. Los votantes de un partido saben más o menos qué esperar de él. Saben cómo han sido sus gobiernos, saben qué cuadros son ladrones y que cuadros son serios y responsables. De un candidato independiente no se sabe nada. Son un concurso de personalidades, y un gran salto al vacío amparado por la fe. Esto no está mal para puestos de elecciones menores, o para puestos en el Órgano Legislativo, pero trae problemas en el Ejecutivo porque al final se trata de gobernar. En otras instancias, por el contrario, se trata de las actuaciones individuales del político, así que la figura del independiente trabaja bien.

    Por ahora los independientes actúan como una válvula de escape para los que están descontentos con el sistema de partidos tengan alguna opción; sin embargo, hasta cierto punto los independientes refuerzan el sistema de partidos. Porque los descontentos no van a votar en bloque por un independiente sino por varios, mientras que los militantes y simpatizantes de un partido van a salir a votar en bloque por su partido. En la próxima elección quizás Marco Ameglio robe votos a los simpatizantes del panameñismo, pero dudamos que Ana Matilde Gomez y Ricardo Lombana, le roben muchos votos al PRD o al CD.

    Esto le permite en un país sin segunda vuelta (y no la propiciamos) al partido que saque la mayor minoría, ganar, como en el pasado han ganado Juan Carlos Varela o Ernesto Pérez Balladares.

    Y el problema de los partidos es que éstos no se dan por aludidos. Saben que la opinión pública los rechaza y en lugar de cambiar y adaptarse a los tiempos, buscan satisfacer solamente los intereses de su voto duro. Solo así podemos entender la campaña de Weber para tratar de que lo nombren magistrado. Y saben esto porque los votantes independientes, que son mayoría, no tienen un catalizador común y votan de manera dividida.

    La única solución sería que por lo menos dos candidatos independientes creen una plataforma común y empujen un mecanismo para lograr satisfacer las dos grandes fuertes del hastío político de los panameños, el sistema de partido y la corrupción pública y manifiesta de la Asamblea de Diputados y la Corte Suprema de Justicia.

    Para esto, éstos deben apelar a los votantes a que voten para forzar la Asamblea a reformarse o someterla a la opción nuclear de una Constituyente Originaria.

  • La Asamblea nos distrae de los otros grandes problemas.

    Vemos cómo el hastío de los panameños con la clase política se ha enfocado en la Asamblea, y no es para menos. Es algo que todos sabíamos por décadas desde la época de los militares.

    Los nombramientos de amiguetes y familiares de los supuestamente honorables diputados, los nombramientos de personas a cambio de un porcentaje del salario para el diputado son la comidilla diaria de los medios. El hecho de que en Panamá el deporte “amateur” dependa de hecho de los buenos oficios de los diputados, y que éstos se apropian de una buena parte del dinero destinado al deporte. Otras cosas que no han estallado son cómo se asignan los supuestamente gratuitos cupos de transporte público a las piqueras por intermedio de los diputados. No en vano varios diputados provienen del transporte público.

    Y seguro que habrá muchos negociados más, algunos contra la administración pública, otros abiertamente mafiosos. Por eso la justificada rabia de los ciudadanos decentes contra la Asamblea.

    Pero esto nos distrae de otras cosas. Cosas como el silencio de la Contraloría General de la Nación hasta ahora, o del Ministerio Público. ¿Por qué ahora es que se destapa lo que era evidente hace tiempo? ¿Por qué ahora cuando esto era sabido desde siempre? Está claro que la coalición entre el Panameñismo y el PRD se rompió y la unidad interna del PRD no es muy buena, una facción está recibiendo una factura política. Tocará a los ciudadanos hastiados decidir si esta factura se cobra o el clientelismo de la Asamblea continúa por otro período más.

    Otros de los temas que pasan agachados son el silencio de los candidatos o precandidatos ante los temas económicos y la seguridad. “ES LA ECONOMÍA ESTÚPIDO” fue el consejo de James Carville a Bill Clinton, cuando todo el mundo pensaba que George Bush padre se iba a reelegir tras ganar la Guerra del Golfo. Resultó que concentrarse en la economía llevó a Bill Clinton a la victoria abrumadora.

    Acá parece que todos los presidenciables tienen miedo a hablar de la economía o de la seguridad. O se mantienen en silencio total, esperando seguramente que un comité de publicidad les haga su plataforma económica lo que significa en la práctica que cada plataforma va a ser igual de insulsa que la del otro candidato. En un país donde su plataforma histórica de servicios está bajo demolición sistemática, que tiene un sistema económico y monetario dependiente de la inversión externa ante la falta de ahorro interno y la afortunada imposibilidad de emitir moneda propia, el país está enviando a los mercados las señales de que no es un lugar bueno para invertir y que las debilidades estructurales que nuestro sistema de servicios tapaba, como la mala educación, la ausencia de un sistema judicial que proteja los derechos de propiedad o resuelva disputas, la corrupción generalizada clientelista de nuestra clase política, nuestra legislación laboral, todo esto queda al desnudo.

    Y si no se hace algo podemos llegar a una auténtica recesión.  Los candidatos por ahora o han elegido callar o se salen con un palo loco de la constituyente, esperando que de una constituyente salgan las ideas económicas que ellos tienen el deber de aportar como candidatos a la Presidencia.

    Luego está el tema de la seguridad. Los delitos dicen disminuir pero la gravedad de los mismos o el hecho de que no se restringen a sectores específicos de la sociedad preocupan. En todos estos casos nuestros candidatos han elegido o el silencio o el seguir dejando a la delincuencia como un tema exclusivo de los Comisionados donde el resto de la sociedad es un convidado de piedra.

    La Asamblea da asco, es cierto, pero esto no debe dejar de distraernos de lo que pasa en el Palacio de las Garzas o en la mente de las personas que aspiran a vivir allí el próximo año.

  • Las criptomonedas llegan a la alta política en los Estados Unidos: Gobernadores pro-cripto ganan Colorado y California

    El día 6 de noviembre se realizaron las elecciones del parlamento de Estados Unidos, donde se votó por la cámara de Representantes y del Senado, permitiendo que ocurriese un evento histórico para las criptomonedas. Dos candidatos a favor de las monedas digitales han obtenido escaños para convertirse en gobernadores de los estados de California y Colorado.

    En la carrera de California, el contendiente demócrata Gavin Newsom selló el 59 por ciento del apoyo del electorado para derrotar a John Cox del Partido Republicano. Según el periódico local The Sacramento Bee, Newsom introdujo la criptografía en la escena política del partido desde 2014, siendo unos de los primeros políticos de alto perfil en el mundo en aceptar donaciones de campaña en Bitcoin (BTC).

    Esto permite observar que su interés por las criptomonedas no es algo reciente o relacionado al boom de 2017, reflejando que no es pro criptomonedas solamente por la atracción publicitaria asociada.

    El recién elegido gobernador de California considera en particular a los empresarios criptográficos, los gemelos Winklevoss, como donantes, quienes, según informes, establecieron un total colectado de $ 116.800 en 2017 para su campaña.

    Mientras que los gemelos supuestamente donaron a la campaña de Newsom en moneda fiduciaria, el gobernador también mantuvo una página de BitPay donde los partidarios podían hacer sus donaciones en Bitcoin (BTC) o Bitcoin Cash (BCH).

    En Colorado, otro demócrata, Jared Polis, superó a su competidor republicano Walker Stapleton, sellando el 51,6 por ciento de los votos en contra del 45 por ciento de este último.

    Polis se ha consolidado como el vicepresidente de la asociación Blockchain de la región Caucus, asociación que lanzó desde sus días en la Casa de Representantes el pasado 2017 y cuyos miembros se han estado encargando de desarrollar y emitir nuevas legislaciones sobre el sector descentralizado.

    Cabe destacar que algunas de las medidas propuestas han atendido temas sobre impuestos nacionales y criptomonedas (Cryptocurrency Tax Fairness Act), o medida regulatorias sobre la Blockchain (Blockchain Regulatory Certainty Act), así como emitieron una resolución en apoyo a las monedas digitales y la tecnología ledger.

    La página de donación de la campaña de Polis en Bitpay aceptó de manera similar Bitcoin y Bitcoin Cash. Un detalle destacable es que en el sitio web de su campaña para las elecciones intermedias, contenía una página completa dedicada a su Política de Blockchain, que describe cinco áreas en las que pretende explorar la tecnología.

    Estas incluyen la protección al votante y el refuerzo de la infraestructura de ciberseguridad, las soluciones basadas en Blockchain para mejorar la red de energía de Colorado y el uso de registros públicos para que haya más transparencia con respecto a los contratos estatales, los gastos y otras burocracias gubernamentales.

    Polis indicó además su intención de establecer sandboxes reglamentarias para alentar a las empresas de Blockchain a “acudir al estado”, afirmando que su trabajo puede crear “aplicaciones gubernamentales que ahorran dinero a los contribuyentes y crean valor para los residentes de Colorado”.

    Con este fin, Polis se comprometió a “crear un puerto seguro para todo el estado, diseñado para eximir a las criptomonedas de las leyes estatales de transmisión de dinero“.

    Además, manifestó sus planes de trabajar para “establecer una legislación que proteja ‘tokens de cadenas de bloques abiertas’ o criptomonedas que sean intercambiables por bienes y servicios”, de los engorrosos requisitos de licencia que se aplican en virtud de las leyes vigentes en materia de valores y divisas.

    Este evento de seguro alterará positivamente el rumbo de las criptomonedas en el territorio e impulsará una mayor adopción, además de motivar a otros votantes y futuros candidatos a mantener, posiblemente, una postura similar a la de ellos.

    Fuente: Criptotendencia, Coincrispy.

  • Lecciones Macri para el próximo presidente de Panamá.

    Macri llegaba a la presidencia argentina pensando que por ser el nuevo, el poder mágicamente iba a poder desactivar todas las bombas económicas que le dejaban los esposos Kirchner.

    Error garrafal. Cuando una persona busca llegar al poder de manera responsable, debe tener un plan de gobierno, no una carta de deseos al niño Dios. Cuando ganó Macri por un lado respiré tranquilo de que había un aliado menos de Maduro en la región, pero por otro lado, deseaba que hubiera ganado el candidato de Cristina Fernández. ¿Por qué? Porque Argentina tiene el problema de que no toca fondo. Un pueblo que elige a quien toma ideas sistemáticamente antieconómicas pero las consecuencias nunca las paga quien las tomó, sino el gobernante siguiente, lo que permite al verdadero responsable echarle la culpa del incendio al que llegó realmente a apagar el fuego. Esto permite que Argentina tenga una crisis económica seria cada 15 años más o menos.

    El populismo de los Kirchner ha sido elogiado por personajes como Stiglitz……Pero lo cierto es que el gobierno, si bien paró el caos de la crisis del Corralón, dejó una herencia de controles cambiarios irreales, monumental gasto público, una de las presiones impositivas más altas del mundo, leyes laborales demasiado rígidas y una moneda cuya inflación empieza a ser preocupante. Enfrentar todo ésto le hubiera tocado al sucesor de Cristina Fernández. Por eso hubiera sido más justo que su sucesor nominal fuera el que tuviera que limpiar el estiercolero y quedar embarrado de estiércol en el proceso. Así los kirchneristas no hubieran podido decir, “con nosotros estaban ustedes mejor, vuelvan a votar por nosotros en la próxima elección.”

    Pero le tocó al opositor Mauricio Macri. Y esta es la lección para el próximo presidente de Panamá.

    Martinelli y Varela le van a dejar una deuda inflada, un gasto público elevado, una recaudación fiscal descendente debido a la contracción económica, un Seguro Social en quiebra. Un salario mínimo inflado, una legislación laboral rígida. Compromisos internacionales que atentan contra el centro de servicios de Panamá. Y no basta con decir que se es el cambio porque sus cromosomas tienen un ADN distinto. No, se tiene que presentar un plan de gobierno claro y explicarle desde ahora a la gente que se va a tener que tomar medidas duras y por qué se tiene que tomarlas. Macri en Argentina llegó al poder sin querer armar un plan económico que ameritaba la situación, sin tener un ministro de economía pesado. Sin querer explicar bien por qué el estado de las cosas que heredó de Doña Cristina lo iba a obligar a tener que tomar medidas serias. No basta con decir que se es el Cambio, se tiene que decir por qué las cosas tienen que cambiar.

    Y hay que saber moverse rápido; dejar que las cosas pasen los primeros 100 días de gobierno, o dejar que pasen todavía las elecciones legislativas dos años después y hacer los cambios gradualmente en lugar de desactivar la bomba de una sola vez, solo puede que se lleve a que la bomba estalle y explote en la cara. El pragmatismo es bueno, pero no tanto si en realidad significa no un sentido realista sino falta de convicciones, de conciencia del peligro de no hacer las cosas y falta de valor para hacer lo correcto.

    Esperemos que el próximo presidente tenga el valor de hacer las cosas bien……..la realidad no puede esperar, como no esperó a Macri.

  • Octubre en Brasil.

    Brasil tiene elecciones en octubre del 2018. Tras ver la victoria del populista López Obrador y del derechista Duque en Colombia, ahora toca una elección clave en Brasil. Una elección donde se elige Presidente, cámara baja de la legislatura y dos tercios de la cámara alta.
    Brasil es un caso del dicho de Margaret Thatcher de que los socialismos funcionan mientras dura el dinero de otros para repartir.

    Brasil se encuentra una encrucijada, como muchas de las cacareadas economías emergentes, tiene que tomar medidas serias para seguir creciendo y no seguir siendo el eterno país de un futuro que nunca llega. Rusia, Sur África, la India, Brasil, todas están en sus propias encrucijadas.

    Brasil tiene el problema de que ya no crece y está fuertemente endeudado, así que necesita ver cómo reactiva su economía en un país marcado por la corrupción.

    Brasil está mostrando algo interesante, que es que por primera vez fuera de Chile, hay políticos dispuestos a defender abiertamente una agenta marcada por el liberalismo clásico. Después de 13 años de gobierno de centroizquierdas hay personas dispuestas a decir, menos Marx y más Misses. Pedir un estado más pequeño y menos corrupto, y más libertad económica. La inflación del Estado durante 13 años de gobierno de los trabajadores, trajo más corrupción, burocracia, inflación, y eso a su vez trajo un decrecimiento económico y menos recaudación.

    La pregunta es si el brasileño puede derrotar al patrimonialismo, a la mentalidad de dueños y esclavos, donde el dueño era el dueño de los esclavos pero también el padre y el salvador. Esa mentalidad heredada del esclavismo lleva a los brasileños a adoptar el clientelismo político y a votar por políticos que reparten el dinero de otros. Y la dependencia que esto produce crea nuevas oligarquías.

    El fracaso del chavismo en Venezuela y el hecho de que miles de venezolanos emigran a Brasil les han abierto los ojos a muchas personas. Esa de hecho es una de las razones por la cual veo de manera positiva que los venezolanos emigren a Panamá también.

    En Brasil existen candidatos dispuestos a proponer una agenda liberal aunque las viejas maquinarias políticas siguen triunfando. Reformar la seguridad social, privatizar empresas estatales, simplificar impuestos y reducir el tamaño de las burocracias son importantes tareas, y cortar la inflación, por supuesto. Retomar el sistema federal y regresarle poderes a los Estados.

    La inseguridad sigue siendo un problema y pese a las políticas de desarme civil de Lula, en Brasil la tasa de homicidios es mayor que en Siria, pese a la guerra en que vive esta última. Sin remozar el sistema de prisiones, las fuerzas de seguridad y la justicia, Brasil tendrá fama de país peligroso donde no vale la pena invertir.

    El avance de las ideas liberales es pequeño pero visible. El problema es que la clase política brasileña sigue siendo la misma. Pero la internet es la que está haciendo el cambio, por lo menos entre los jóvenes de clase media.

    Falta ver cuán lejos llegan.