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  • Es Panamá un centro financiero competitivo global hoy día?

    Un centro financiero competitivo global depende de las valoraciones de los usuarios principalmente; pero también de calificadores externos que evalúan muchos factores medidos lo más objetivamente posibles. En otras palabras, para la elaboración de este Ranking que hoy nos ocupa, el Índice de Centros Financieros Globales (GCFI), la comparación más autorizada del mundo de la competitividad de los principales centros financieros del mundo, la metodología es una combinación de encuesta mas data dura.

    El GFCI se compila utilizando 151 factores instrumentales. Estas medidas cuantitativas son proporcionadas por terceros, incluidos el Banco Mundial, la Unidad de Inteligencia de The Economist, la OCDE y las Naciones Unidas.

    Los factores instrumentales se combinan con las evaluaciones del centro financiero proporcionadas por los encuestados en el cuestionario en línea del GFCI. El GFCI 31 hizo 66,121 evaluaciones de 11,038 encuestados alrededor del mundo.

    La trigésima segunda edición del Global Financial Centers Index (GFCI 32) se publicó este 22 de septiembre de 2022 y Panamá ocupa el puesto 111 de 119 centros globales evaluados. ¿Es esta una buena noticia acerca de la competitividad local? En general, y para ser justos, la mayoría de los centros de la región cayeron en la clasificación después de un desempeño más positivo en el índice anterior GFCI 31.

    Las Islas Cayman, Santiago de Chile y las Bermudas superaron a la Ciudad de México liderando la región. La Ciudad de México, Sao Paulo, Río de Janeiro, Bogotá y Bahamas descendieron más de diez lugares en el ranking respecto al año anterior. Claro, podría decirse que es una buena noticia que Panamá subió (o recuperó?) unos 4 puntos. Tomar en cuenta que este Index se publica dos veces por año, Marzo y Septiembre. La recuperación de los cuatro puntos se da entre estos dos semestres, que de todas formas no compensa, porque la caída anterior fue de 11 puntos, reflejado en el Index GFCI31 que colocaremos más adelante.

    Esas oscilaciones nos permiten ir a la inversa y analizar un poco: manteniéndose los mismos centros, ¿será que Panamá queda donde está porque los otros han caído en promedio durante períodos anuales? Para ver mejor esto, es necesario sólo compararse contra sí mismo, ver la evolución de Panamá vs Panamá en el tiempo, desde que este Ranking comenzó a internacionalizarse y ahí sí, comparar: ¿estamos mejor o peor que hace unos años? ¿Qué es lo que ha pasado en el medio, es decir, qué medidas se han tomado o dejado de tomar? ¿Son estos 4 puntos un aliciente que se va por mejor camino, reflejan mejor percepción (qualitativa) o sólo se están tomando medidas que son paliativas y no de calado para regresar donde se estaba? ¿Cuánto afecta este ranking la inclusión en listas negras, grises u otras listas? ¿Incide el deterioro institucional en esta calificación?.

    Veamos: para todos los efectos, Panamá aún no rankeaba en este Index en el año 2010, pero ya en el mismo, se consideraban Centros Financieros Globales a países de la región como México o Brasil (Rio de Janeiro). Una de las explicaciones las da el mismo GFC7: “Los centros extraterritoriales (off-shore) han sido objeto de un grado justo de escrutinio durante el proceso de la crisis financiera (2008). Muchos centros extraterritoriales están considerados “paraísos fiscales” y se ha aplicado una presión significativa a estos centros por muchos reguladores nacionales como así de organismos internacionales como la OCDE. Una demanda clave de los reguladores ha sido aumentar la transparencia de las normas fiscales acordadas internacionalmente. Las puntuaciones de los centros offshore han generalmente aumentado en GFC 7, pero no tanto como los de muchos otros centros globales, por lo que sus rankings han declinado, con la excepción de la Isla de Man”.

    En este Index del año 2010, los países de la región incluídos como Centros Globales Financieros competitivos, eran: Cayman (28), Hamilton, Bermudas (31), British Virgin Islands (37), San Pablo, Brasil (40), Rio de Janeiro, Brasil (54), México (57), Bahamas (59), Buenos Aires (63).

    Recién para el año 2011, Abu Dhabi, Calgary, Panamá, Chipre y Tel Aviv se habían agregado al cuestionario GFCI, “pero aún no han adquirido suficiente evaluaciones para ser calificadas en el índice principal” anticipaban los elaboradores del Index.

    Panamá debuta oficialmente en el Ranking en marzo del 2013 (recordar que son dos publicaciones anuales), en el puesto muy loable 67.

    centro financiero

    En el GFCI14, de Septiembre de 2014 Panamá lograba una mejor puntuación de 63 vs 67 anteriores.

    centro financiero

    Para el GFCI16 (Septiembre 2014), Panamá lograba una de sus mejores performances, llegando al puesto 49.

    En el Index GFCI18, de Septiembre de 2015, Panamá parecía que vislumbraba una buena posibilidad de consolidarse como centro financiero competitivo global en la región.

    Para el GFCI19, publicado en Marzo 2016, Panamá sufre una estrepitosa caída de 20 puntos, cayendo al puesto 72 respecto al inmediato Index anterior, lo cual en principio, no podría vincularse aún a los Panama Papers, debido a que su publicación es posterior, Abril del 2016. Sin embargo, podría ser una lectura que el mercado venía anticipándose (recuerden que parte de la data es cualitativa) y por otro lado, la data dura (regulación, proteccionismo, apertura comercial, hacer negocios, corrupción, etc) desde hacía muchos años iba desmejorando mucho.

    Nótese que un semestre posterior, Panamá logra recuperarse de la caída, esto es la medición del GFCI20, relativa a Septiembre de 2016.

    El Index GFCI22, de Septiembre de 2017, más de un año posterior a los Panama Papers, el centro Financiero panameño sigue cayendo. Para ser consistentes con la data, hemos tomado siempre como referencia el Index del mes de septiembre, excepto el año 2016, que publicamos los dos gráficos anuales dada la magnitud que significó el impacto de las publicaciones sobre la jurisdicción panameña.

    En el Index GFCI24, correspondiente a Septiembre 2018, continúa la caída de nuestro centro financiero.

    Index GFCI26, de septiembre 2019, aún cuando cae, logra estabilizarse, pero lejos de los puestos que había ocupado en los años iniciales del Ranking.

    En medio de la pandemia por el Covid 19, para Septiembre de 2020, el Index GFCI28, posiciona a Panamá en el puesto 91, que sigue marcando una tendencia negativa en su competitividad global como centro financiero.

    El Index GFCI30, que antecede al publicado en estos días, refleja, el mes de Septiembre de 2021, caídas muy pronunciadas en la región, posiblemente debido a las decisiones de los gobiernos tomadas durante la pandemia, pero que de todas formas sigue marcando la tendencia negativa para Panamá.

    Finalmente, el Index GFCI32, que corresponde a Septiembre de 2022, si bien muestran una mejora, no es sustancial y tampoco es para alegrarse. Ahora Panamá ocupa la posición 111. Aún cuando se hayan recuperado 4 puntos , lo cierto es que la medición anterior llegó a tocar fondo en el puesto 115 . Para alegrarse se debería comparar con sus mejores años en el puesto 48 o su promedio.

    centro financiero

    Ahora las posibles respuestas a las preguntas iniciales: claramente estamos peor, mucho peor; incluso estando marcados en las listas negras o grises o puestos en especial situación de no cooperantes, se estaba mejor, eran los buenos años del ranking. Estábamos antes en ellas y estamos ahora. Las listas y la buena reputación son importantes, pero es evidente que no lo son todo.

    Eso no significa que el país no deba hacer esfuerzos para no estar en esas listas, lo cual no incluye que para ello deba resignarse la capacidad de decidir por sí o sostener sus propias políticas públicas.

    Por ejemplo, British Virgin Islands, están consideradas no cooperantes al igual que Panamá, pero si bien han caído muchos puestos en el Index, se sitúan mucho más arriba en el ranking global. Por el contrario, Buenos Aires no está incluída como jurisdicción no cooperante o incluída en alguna lista de colores y ello no ha sido suficiente mérito como para que también haya caído al final de la tabla.

    El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ha actualizado la lista de jurisdicciones de alto riesgo que presentan carencias graves en prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo (PBCyFT) y en esa lista, al igual que Panamá, también figuran las Islas Cayman, que como se puede apreciar más arriba, figura primero en la región como centro financiero competitivo global.

    Es decir, concentrar todos los esfuerzos en sólo salir de las listas y no mirar todo el resto, poco hará para que sigamos perdiendo la poca competitividad que ya tenemos como centro financiero global. Si aún podemos decir que lo somos.

    Se necesita mucho más que no pertenecer a una lista coloreada. Se necesita mejorar todo lo demás, que por si hace falta aclararlo, es la miseria institucional en el que unos pocos pillos han sumergido al país. Se necesita abrir el país a la competencia comercial y sobre todo, dejar que el talento florezca y que la tecnología haga el resto. Pero para ello, la desburocratización, la desregulación y la apertura a la competencia es clave. Y sobre ello y  todo lo demás, poco y nada se ha hecho.

    Toda la documentación y data pueden obtenerse aquí.

  • Gibraltar, de paraíso fiscal a paraíso de las criptomonedas, con la apuesta de su Bolsa de Valores.

    Apenas iniciado el año, en una jugada maestra, los 6,8 km² de Gibraltar, el enclave británico en el Mediterráneo, apuestan por convertirse en el epicentro de las criptomonedas.

    La jugada se ha venido cocinando silenciosamente desde hace unos meses, en un paso más para convertirse en los reyes de las cripto luego de haber superado el estigma de ser «un paraíso fiscal». Valereum, empresa tecnológica de intercambio de criptos, lanzó una oferta de compra del 80 % del accionariado de la Bolsa de Valores de Gibraltar (GSX). Desde esa acción realizada hace pocos meses, todo se ha ido desarrollando sin el visto bueno de la FCA –regulador financiero británico– que, pese a no tener jurisprudencia en esta materia en la región del sur de Europa, ya ha señalado “el peligro al que se expone la región”.

    Funcionando como un efecto mariposa, en el momento en el que Valereum tome posesión de su puesto –y nada parece indicar que los reguladores echen para atrás esta operación– se producirá un antes y un después en los mercados bursátiles.

    El movimiento es tan pionero como arriesgado. Hasta la fecha ninguna bolsa de valores regulada, en las que se intercambian acciones de empresas o bonos, entre otros activos, ha incluido a las criptomonedas entre los instrumentos de inversión que se pueden comprar y vender en ellas. Entre otras cosas porque las autoridades financieras de los distintos países, como el Banco de España o el de Inglaterra, todavía ven con mucho escepticismo el rápido desarrollo de los criptoactivos, están preocupadas por los riesgo que pueden conllevar y rechazarían cualquier proposición al respecto.

    El Gobierno del Peñón aún no se han pronunciado oficialmente acerca de este movimiento de Valereum ni sobre su intención de convertir la Bolsa de Valores de Gibraltar en un mercado regulado de criptomonedas. De hecho, la compra aún no se ha cerrado porque la Administración del territorio británico de ultramar sigue revisando la documentación necesaria para aprobar la transacción.

    A pesar de ese silencio acerca de esta operación en concreto, los representantes del Gobierno de Gibraltar se llevan mostrando muy a favor de todo lo que tenga que ver con las criptomonedas desde 2018.

    Albert Isola, ministro de Servicios Digitales, Financieros y Públicos de Gibraltar, ha declarado a The Guardian que, “si bien Gibraltar era un paraíso fiscal hace 20 años, el territorio ahora ha revisado sus políticas fiscales y de intercambio de información. La introducción de la regulación criptográfica está teniendo un efecto similar: erradicar a los malos actores y proporcionar seguridad a los inversores”.

    La población de Gibraltar es de 33.000 personas y el sector financiero, que representa aproximadamente un tercio de la economía de 2.400 millones de libras Gibraltar, está supervisado por un regulador con 82 empleados. Si todo va según lo planeado, el enclave podría convertirse en un centro global de criptomonedas y este paso dará más legitimidad al mercado, desbloqueando una inmensa marea de dinero institucional dispuesto a invertir en ellas como si fueran productos financieros normales. El riesgo es que EE. UU. saque su «garrote» regulatorio para evitar que el sistema financiero mundial acabe infectado por el «salvaje oeste» de las cripto, en palabras del presidente de la SEC, Gary Gensler.

    El Grupo de Acción Financiera (GAFI), que es el organismo de control mundial del lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, también podría mostrar una ira similar.

    Por el momento e independientemente del optimismo, la revisión de la GSX requeriría una reforma regulatoria integral y podría resultar una gran apuesta para el pequeño territorio. Solo quedará esperar si esta vez, volverá a repetirse la hazaña de David. Y recordar que los ganadores siempre son los que se atreven a desafiar a los Goliats de este mundo regulador. Interesante comienzo de año para las finanzas globales.

  • La OCDE reconoce que están perdiendo potencial recaudación con el Bitcoin y diseña un esquema tributario

    Pasaron más de 10 años desde que Bitcoin asomó al mundo y entre desprecios e intentos de esconder la importancia de su potencialidad, es que recién en los últimos años los gobiernos de todo el mundo empezaron a prestarle temerosa atención a esta moneda descentralizada, cuyo objeto principal es resguardar los ahorros de la gente y evitar su manipulación por los diversos bancos centrales.

    La atención prestada es porque ahora sí comienzan a visualizar los daños al ecosistema estatal que les produce Bitcoin, mejor dicho, el drenaje de las arcas gubernamentales, hasta ahora controladas bajo la excusa  legal de la moneda oficial. Pero el dique se desbordó y el Bitcoin hoy día es incontenible, cada vez más usuarios operan con criptomonedas y a mayor uso, más se evitan los controles y la voracidad de gobierno. Y ésta es la preocupación de La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que luego de un par de años de estar observando el fenómeno, presentó un informe donde propone estudiar a profundidad Bitcoin y las criptomonedas para establecer un plan de fiscalización y garantizar la recaudación de impuestos a quienes manejan este tipo de activos.

    De acuerdo al informe presentado, los cripto activos y monedas virtuales se están desarrollando rápidamente. El 12 de octubre pasado, el  reporte, llamado “Impuestos sobre las monedas virtuales: Una visión general de los tratamientos fiscales y las nuevas normativas fiscales”, hace un  análisis exhaustivo donde trataron temas de importancia política y legal sobre las criptomonedas así como a las grandes multinacionales de servicios financieros y tecnológicos que operan desde distintas jurisdicciones y sus avances en general a nivel mundial.

        “Su intercambiabilidad con las monedas “fiat” (es decir, soberanas) y sus similitudes con otras formas de productos financieros o activos intangibles hacen que sea necesario un marco sólido de política fiscal para garantizar el tratamiento coherente de tipos de activos similares, facilitar el cumplimiento, proporcionar certidumbre fiscal y prevenir la evasión y el fraude fiscal.” (OCDE).

    La OCDE está preocupada por el rápido crecimiento que están viviendo los sistemas de activos digitales, incluidas las criptomonedas, señalando que la capitalización de las monedas virtuales alcanzó los 354.000 millones de dólares en septiembre de 2020. “Los marcos existentes pueden no ser adecuados”, señalan,  y por eso se propone “diseñar una guía adecuada sobre el tratamiento fiscal de tecnologías emergentes como las stablecoins, las monedas digitales de bancos centrales (CBDC), la prueba de participación (PoS) y las finanzas descentralizadas (DeFi)”. Las operaciones con Bitcoin son “una base impositiva potencialmente importante”.

    Según la organización, las nuevas tecnologías como blockchain brindan grandes oportunidades de crecimiento, desarrollo y evolución para las naciones, pero también esconden grandes riesgos. Una de las principales preocupaciones al respecto es la posible afectación de las políticas de impuestos de estas naciones, ya que no existe suficiente transparencia fiscal y tributaria en relación con las criptomonedas y los activos digitales.

    Como ya es habitual, la OCDE busca establecer una serie de principios que garanticen la recaudación de impuestos y que impidan que estas organizaciones y compañías tecnológicas trasladen sus empresas a territorios marcados como paraísos fiscales.

    En su informe, que sólo está dirigido a los gobiernos y los bancos centrales que conforman el Grupo de los Veinte (G20), la OCDE presenta un modelo de recaudación de impuestos que cada país y entidad bancaria debe decidir si desea implementar y adaptar según sus necesidades.

    Las regulaciones existentes, en la mayoría de los países que conforman el G20, no son adecuadas para garantizar la tributación por parte de las compañías de servicios financieros tecnológicos, por lo que la organización señaló que se está avanzando en la actualización de dichas normativas a fin de ampliar su cobertura hacia las criptomonedas y los activos digitales. Una actualización que estará finalizada y disponible en 2021, según estima la organización.

    Según la organización, las únicas áreas exploradas y abordadas realmente por organizaciones como Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y la Junta de Estabilidad Financiera han sido las normativas para la lucha contra delitos financieros, como el blanqueo de capitales y el lavado de dinero. Mientras los sectores de la política fiscal, la transparencia y la evasión de impuestos han quedado inexplorados, aunque estos formen parte importante del marco normativo general de cualquier nación.

    En este sentido, la OCDE propone que los gobiernos adopten el Estándar Común de Información del G20 / OCDE que se aplica en los sistemas de activos financieros tradicionales y lo implementen en los Exchanges o casas de intercambio de criptomonedas.

    Este estándar supone que las compañías de servicios financieros deben recopilar toda la información de sus clientes y usuarios y presentarla ante las autoridades tributarias que correspondan a sus jurisdicciones. Quienes, a su vez, reportarán ante los entes tributarios según el lugar de residencia de los contribuyentes. De incorporarse este estándar, las compañías de intercambio y custodia de criptomonedas deberán informar todas las tenencias y movimientos en activos digitales de sus usuarios, según la autoridad, para que exista coherencia entre ambos ecosistemas, el tradicional y el digital.

    Para un sector del espectro de criptomonedas, con estas nuevas normativas legales será casi imposible utilizarlas sin comunicárselo al Estado pagando altas sumas de impuestos y perdiendo la esencia de privacidad que ofrecen. Algo totalmente contradictorio a los principios por los que fueron creadas, una pesadilla para, si existe, Satoshi Nakamoto. Para otro sector, lo que esta normativa hará es que los Exchanges se conviertan a futuro en los bancos actuales y que el mercado sólo seguirá adelante con la idea de la moneda descentralizada, para la cual, un Exchange no es necesario mientras las personas intercambien directamente entre sí. Habrá que esperar y ver.

  • Panamá, Unión Europea y GAFI

    El anuncio de la inclusión, nuevamente de Panamá en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) de países que presentan deficiencias estratégicas en la lucha contra el blanqueo de capitales y el financiamiento del terrorismo ha sido recogido por la prensa europea.

    El GAFI, con sede en Paris y presidido actualmente por E.E.U.U. tiene 36 miembros (34 países y dos organizaciones regionales, Comisión Europea y Consejo de cooperación del Golfo).

    La presencia de Panamá en la lista de gris de GAFI no es un hecho aislado de lo acontecido el 13 de febrero pasado, cuando la CE propuso una lista negra de 23 países o territorios de “alto riesgo” de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. Entre los siete nuevos nombres, figuraban Panamá, Arabia Saudita y cuatro territorios estadounidenses.

    Días después, los gobiernos de la Unión Europea (UE) tumbaron formalmente la lista negra elaborada por Bruselas, aduciendo que el proceso utilizado no incentiva «activamente a los países afectados a adoptar medidas decisivas» y además no respeta el derecho de éstos a «ser escuchados», según un comunicado. El gobierno panameño rechazó la medida y llamó al embajador a consultas.

    Pero en realidad, lo que propició la eliminación de la lista negra de la CE fueron las duras criticas que despertó tanto de Washington como de Riad, denunciando “una decisión políticamente motivada”. “Pienso que es bochornoso la manera como este asunto ha sido tratado “, declaró Gordon Sondland, embajador norteamericano ante la UE.

    El Departamento del Tesoro de EE.UU. cuestionó la eficacia de la metodología empleada, indicando a los bancos de EE.UU. que no tienen que tomar la lista en consideración ni realizar cambios generales en los protocolos de calificación interna y monitoreo. “Más allá de nuestras preocupaciones con la metodología de listado, el Departamento del Tesoro rechaza la inclusión de Samoa de EE.UU., Guam, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de EE.UU. en la lista”.

    Por otro lado, en Bruselas se da por seguro un fuerte ejercicio de presión diplomática a los Estados miembros durante la cumbre con la Liga Árabe en Egipto el 24 y 25 de febrero, incluida una carta firmada por el rey Salman y entregada a las delegaciones europeas en la que criticaba la «sorprendente» inclusión del reino y advertía sobre las consecuencias financieras “en el comercio y los flujos de inversiones entre el Reino y la Unión Europea», informó el Financial Times.

    La iniciativa de la CE de incluir a Arabia Saudita en su lista se dio en un contexto de fuertes tensiones entre Bruselas y Riad a raíz del presunto asesinato del periodista disidente saudí Jamal Khashogg en el consulado del país en Turquía. Pero Francia, Reino Unido y Alemania bloquearon dicha iniciativa, la cual fue interpretado como la voluntad de estos países de no poner en riesgo sus millonarios contratos de ventas de armas. Arabia Saudita es un importante socio comercial de Francia. Según el diario francés Le Monde, que se basa en un informe del Parlamento 2018 sobre las exportaciones de armamento, «Esto es más de 11 mil millones de euros de pedidos saudíes que se han validado en nueve años, un promedio de 1,2 mil millones de euros por año».

    Merece especial atención, que el Grupo de Acción Financiera (GAFI), en cuyos trabajos se basó Bruselas para elaborar su listado complementado por criterios muy estrictos fijados en la Quinta Directiva anti-blanqueo de la UE y fuentes como Europol, se dijo «muy preocupado» por la lista negra de Bruselas. El presidente de GAFI, el norteamericano Marshall Billingslea indicó que “los temas de listas negras y grises hay que tratarlos con mucha precaución”. En ese entonces, ni Panamá, ni los otros países de la lista de la Comisión de la UE figuraban en la lista de GAFI.

    Sin embargo, en el espacio de pocos meses, pese a los esfuerzos y compromisos asumidos con OCDE y GAFI, Panamá es la única jurisdicción  incluida en una corta lista oscura, lo cual podría reducir los flujos financieros, de inversión y comerciales internacionales hacia y desde el país.

    Es claro entonces, que la Comisión Europea y Francia en particular, ambos miembros de GAFI y presionados por sus poblaciones y medios de comunicación social, persisten en estigmatizarnos. Tal como lo expresó un periodista en un canal informativo de televisión francesa: “Panamá está en la mira de la comunidad internacional desde el escándalo de los Papeles de Panamá en 2016”. Esto, pese a que otros países de la región, Argentina, Venezuela y México se vieron salpicados por el escándalo pero no son listados.

    Es pues, preciso ganar espacios que permitan defender los intereses nacionales, así como lanzar campañas e información pública efectiva a través de los medios internacionales  tendientes a proyectar una imagen positiva del país. Esto exige un ejercicio de reflexión e introspección acerca dónde nos encontramos actualmente con respecto al panorama mundial y qué queremos proyectar al exterior.

    El establecimiento de políticas, procedimientos y sistemas de anti-lavado de activos en concordancia con los estándares internacionales debe ir acompañado de una identificación y comprensión de los actores relevantes “mapeo de actores”, organismos internacionales,  ONGs, países amigos y países “saboteadores”, que le permitan a Panamá posicionarse estratégicamente en la comunidad internacional y escapar de las listas. Comprender de primera mano la narrativa histórica de la crisis, la forma en que los eventos han sucedido y el contexto geopolítico presente.

  • Las listas negras y el crecimiento de un país

    Hemos visto cómo en la historia económica de Panamá han habido muchas variables, como si es un año electoral o no, las políticas monetarias de la FED, las crisis económicas en las metrópolis financieras como la crisis del Dot Com o la de los derivativos. A esto se añaden las presiones, mediante el mecanismo extorsivo de la inclusión en listas negras o grises, que elevan la carga regulatoria en nuestro sistema bancario y financiero. Una de los argumentos del gobierno actual es que Panamá tiene una caída como país atractivo para hacer negocios que mide el Doing Business del Banco Mundial porque no es un país «cumplidor». Y no conocemos ningún país que crezca empeorando el ambiente para hacer negocios, porque entendamos, sobreregular es empeorar el ambiente de negocios.

    Panamá entre el 2016 y el 2017 ha caído 9 puntos en el Doing Business del Banco Mundial. Por más que el gobierno quiera mandar un mensaje positivo a los inversionistas de que ésta es una jurisdicción seria que cumple con las normas de un buen ciudadano global, ningún inversionista va a estar interesado en invertir en un país donde es más caro en tiempo y dinero hacer negocios. Y por ahora el gobierno no ha encontrado una manera de hacer salir de las listas negras o grises que no sea haciendo más difícil hacer negocios en Panamá.

    Porque las presiones de las listas negras empezaron en serio con la lucha contra el lavado de dinero del GAFI después del 11 de septiembre del 2001, y se acrecentaron con la decisión de la OCDE de emprender una cruzada contra la evasión fiscal tras la crisis del 2008. Sin embargo, esas presiones de la OCDE y del GAFI no evitaron que Panamá creciera a niveles del 8,9, 11% durante el gobierno de Martín Torrijos, sin endeudamiento externo. Y las presiones de la OCDE y el GAFI tampoco evitaron que Panamá creciera a niveles similares tras las crisis del 2008, aunque con un notorio endeudamiento externo. Durante estos momentos de crecimiento, Panamá estuvo en una lista negra o gris de algún tipo y esto no le les impidió crecer. Está claro que hay otras condiciones para que Panamá crezca y estas no dependen de estar o no en una lista. Y estas condiciones el actual gobierno no las está cumpliendo.

    El problema actual es que el argumento del gobierno de que es necesario salir de las listas para crecer, es rebatido por el hecho de que esto lo ha logrado al costo de hacer los negocios en Panamá menos atractivos, y por lo tanto hacer que la inversión extranjera que Panamá necesita para crecer sin deuda, se vaya a otra parte. El gobierno, viendo bajar sus recaudaciones, trata de mantener las apariencias, elevando la capacidad del gobierno de endeudarse y de gastar deficitariamente. Esto es algo que no es sostenible a largo plazo. Otros gobiernos han estado en listas y han logrado crecer, sin endeudarse como Corea del Sur.

    Así que por favor, sería bueno que nuestros burócratas tengan un poco de respeto por los ciudadanos y no usen el argumento de que hacer más caro en tiempo y dinero hacer negocios en Panamá, de alguna manera nos hará crecer.

  • Los principales puntos de la declaración final del G20 sobre la criptoeconomía

    La cumbre de Finanzas del Grupo de los Veinte (G20) finalizó este domingo tras dos días de sesiones en Buenos Aires con la presencia de más de 50 delegados de los 19 países industrializados y emergentes, más la Unión Europea (UE), que lo integran. Tras la reunión del G20, donde los Ministros de Finanzas del G20 y Gobernadores de Bancos Centrales trataron diversos temas sobre la economía global, las criptomonedas también tuvieron su papel protagonista y se abordaron diferentes asuntos como el blanqueo de dinero o su tecnología entre otros.

    En un resumen de las decisiones provisionales adoptadas por el GAFI, se considera que no se ha adoptado ninguna medida reglamentaria firme y rápida en relación con los criptoactivos. Se ha emitido un comunicado oficial donde se pueden ver los diferentes puntos tratados por los miembros del G20, con respecto a:

     Criptomonedas y su tecnología.

    Sobre ellos se dijo lo siguiente:

    “Las innovaciones tecnológicas, incluidas las que subyacen a los cripto-activos, pueden brindar beneficios significativos al sistema financiero y a la economía en general. Los cripto-activos, sin embargo, plantean problemas con respecto a la protección de los consumidores y los inversores, la integridad del mercado, la evasión de impuestos, el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.”

    Los países solicitaron al Financial Action Task Force (FATF) –un cuerpo intergubernamental formado para luchar contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo – que aclarase cómo pueden ajustar los estándares actuales sobre lavado de dinero (AML – anti money laundering) y cómo pueden aplicarse a las criptomonedas en los tres próximos meses.

    “Si bien los cripto activos no suponen en estos momentos un riesgo para la estabilidad financiera global, seguimos atentos… Reiteramos nuestro compromiso de marzo sobre la implementación de los estándares del FATF y solicitamos al FATF que aclare en octubre cómo se pueden aplicar estos estándares a los cripto activos,” explicaban los participantes en el documento.

    Según se dijo en la reunión, las criptomonedas carecen de los atributos clave de las monedas soberanas y no son un riesgo para la estabilidad financiera, de todos modos desde el G20 anuncian que estarán atentos a su evolución.

    Solicitud de estándares para las criptomonedas

    La semana pasada, el Financial Stability Board (Junta de estabilidad financiera), una organización que se centra en analizar y realizar recomendaciones al G20 sobre sistemas financieros, presentó varias métricas para vigilar los cripto activos, como respuesta a la petición realizada por el G20 en marzo de este año.

    “Damos la bienvenida a las actualizaciones proporcionadas por el FSB  y las SSB y esperamos su trabajo adicional para monitorear los riesgos potenciales de los cripto-activos, y para evaluar las respuestas multilaterales según sea necesario. Reiteramos nuestros compromisos de marzo relacionados con la implementación de los estándares del GAFI y solicitamos al GAFI que aclare en octubre de 2018 cómo se aplican sus normas a los cripto-activos.” 

    Tal cómo anunciaron el pasado mes de marzo donde dijeron:

    “En julio tenemos que ofrecer recomendaciones muy concretas y muy específicas, no sobre ¿qué regulamos?, sino sobre ¿qué datos necesitamos?”

    «El consenso es que los criptoactivos no presentan riesgos a la estabilidad financiera global pero se tuvo en cuenta que, al tratarse de tecnologías en su infancia, hay que tener mucho control y sobre todo vigilar lo que pueden llegar a ser actividades ilícitas», dijo Luis Caputo, presidente del Banco Central de la República Argentina, en la conferencia de prensa que dio cierre a la cumbre.

    El valor del mercado de criptoactivos actualmente supera los USD 285 mil millones.