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  • Escasez mundial de semiconductores mejora posición negociadora de Taiwán

    Al negociar cualquier asunto comercial, Taiwán tiene una posición de ventaja sobre Washington. Taiwán es uno de los mayores fabricantes de semiconductores y microchips, los cuales son escasos. Estados Unidos los necesita para la industria automotriz y de equipos sanitarios, entre otras.

    Por Ralph Jennings

    El decreto del presidente estadounidense Joe Biden para asegurar las cadenas de suministro de semiconductores para la producción de hardware de alta tecnología ofrece un impulso comercial a Taiwán, uno de los mayores proveedores de chips del mundo, y le da a Taipei un nuevo peso en cualquier negociación de libre comercio, dicen los analistas.

    Biden firmó una orden ejecutiva el 24 de febrero para que Estados Unidos comience a superar la escasez de chips que ha obstaculizado la fabricación de vehículos, productos electrónicos de consumo y suministros médicos. Activará un proceso de revisión que conducirá a recomendaciones de políticas sobre cómo reforzar las cadenas de suministro.

    Taiwán entra en juego como la sede de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., que produce más chips que cualquier otro fabricante en el mundo y tiene algunos de los procesos de producción más avanzados. Esos avances generan semiconductores que funcionan con relativamente poca energía sin sacrificar la velocidad de un dispositivo.

    El estudio remoto y el teletrabajo, dos tendencias que florecieron durante el brote de coronavirus de 2020, aumentaron la demanda el año pasado de chips que funcionan con computadoras portátiles, entre otros tipos de hardware de consumo. La demanda mundial de chips debería aumentar de 450.000 millones de dólares el año pasado a alrededor de 600.000 millones en 2024, dice la firma de investigación de mercado Gartner.

    «Esto es bueno, y creo que en este momento Taiwán finalmente puede ofrecer algo en concreto y ayudar a Estados Unidos de alguna manera», comentó a la Voz de América Liu Yih-jiun, profesor de asuntos públicos de la Universidad Fo Guang en Taiwán.

    Taiwán ha intentado varias veces desde 1994 concertar un acuerdo comercial con Estados Unidos, que es su segundo socio comercial más importante después de China. El comercio entre Estados Unidos y Taiwán totalizó 90.900 millones de dólares en 2020. Los estadounidenses compran chips, computadoras y maquinaria, entre otros productos taiwaneses, lo que resultó en un superávit comercial de 29.300 millones de dólares para el centro de fabricación asiático el año pasado.

    A partir de enero, Taiwán comenzó a permitir envíos de carne de cerdo estadounidense de cerdos criados con el aditivo alimentario ractopamina, y los funcionarios estadounidenses elogiaron ese paso como un progreso en las relaciones comerciales.

    La Administración Biden ha pedido a los funcionarios taiwaneses que presionen a sus fabricantes de chips para que aumenten la producción de semiconductores en medio de una escasez de chips para uso automotriz, informó Bloomberg el mes pasado.

    La demanda estadounidense de semiconductores ayudará a elevar la posición de Taiwán cuando los negociadores se reúnan para las conversaciones comerciales, dijo John Brebeck, asesor principal de la consultora de inversiones Quantum International Corp. en Taipei.

    “Debido a la guerra comercial [entre China y Estados Unidos], y debido a los semiconductores, y porque a Taiwán le fue tan bien enel manejo del COVID, y es una democracia que quieren apoyar, creo que avanza”, comentó Brebeck a la VOA.

    Las conversaciones comerciales se llevarán a cabo «de una manera mucho más equilibrada» debido al peso de Taiwán en los semiconductores globales, dijo Liu.

    Con acuerdo comercial o no, los fabricantes de chips de Taiwán tendrán un aumento en el negocio debido a la escasez, aunque pueden tener dificultades para priorizar a los clientes, dijo Brady Wang, analista en Taipei de la firma de inteligencia de mercado Counterpoint Research.

    “En realidad, no hay riesgo para las empresas, pero se puede decir que existe la cuestión de cuánto pueden distribuir la producción y a quién van a sacrificar”, dijo Wang.

    Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. inició la construcción en 2018 en un complejo de fábrica de 15.000 millones de dólares en Taiwán y se espera que el volumen de producción alcance su capacidad máxima este año. El complejo producirá más de 1 millón de tarjetas para la fabricación de chips  al año y empleará a unas 4.000 personas. En diciembre del año pasado, la empresa de 34 años obtuvo la autorización del gobierno de Taiwán para construir una fábrica de 12.000 millones de dólares en el estado estadounidense de Arizona. Esa planta producirá hasta 20.000 tarjetas para chips por mes.

    El proyecto en Arizona y el nuevo en Taiwán están «bien encaminados», dijo un portavoz de la sede de la empresa.

    Powerchip Semiconductor Manufacturing Corp. y United Microelectronics Corp. también fabrican chips en Taiwán. Un portavoz de United Microelectronics dijo el mes pasado que su compañía estaba haciendo todo lo posible para satisfacer la demanda de chips automotrices.

  • Un balance resumido del Foro de San Pablo

    Luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza y el consiguiente fracaso estrepitoso del socialismo, los movimientos de izquierda quedaron muy descolocados pues no solo desde el punto de vista humanitario las muertes por masacres y hambrunas poblaron todos los países que ensayaron el totalitarismo sino que quedó patente la imposibilidad de operar cuando se elimina la propiedad y consecuentemente los precios pues no hay modo de saber cuándo se consume capital en la evaluación de proyectos. Esto también quedó probado allí donde los aparatos estatales se entrometen con la propiedad privada aun sin abolirla como es el caso sobresaliente del fascismo que a diferencia de sus parientes comunistas permiten que se inscriba la propiedad a nombre de particulares pero usa y dispone el gobierno.

    Frente a este páramo intelectual las izquierdas han resuelto pasar de la defensiva a la ofensiva, agruparse y volver a la carga. Esta decisión parte de dos usinas: por un lado los capitostes con ansia ilimitada de poder y dinero apuntan a conquistar espacios y, por otro, los ingenuos que estiman que puede fabricarse el dislate del “hombre nuevo” con el uso de la fuerza al efecto de endiosar lo colectivo en contraposición a lo individual que deriva en lo que en ciencias políticas se denomina “la tragedia de los comunes” que hace estragos, especialmente en perjuicio de los más vulnerables que siempre son los que más sufren cuando hay derroche de capital ya que de ello dependen los salarios e ingresos en términos reales.

    En todo caso, puntualizamos que el Foro de San Pablo se creó en 1990 para insistir y volver a plantear las ideas socialistas. El primer órgano ejecutivo estuvo a cargo del Partido Comunista Cubano y luego se incorporaron muy diversos dirigentes, especialmente de América latina y el Caribe aunque con el tiempo también se incorporaron activistas de esa misma tendencia de Europa y Asia. Entre los dirigentes más destacados figuraron Evo Morales (Movimiento al Socialismo de Bolivia), Rafael Correa (Alianza PAIS de Ecuador), Daniel Ortega (Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua), Fernando Lugo (Alianza Patriótica de Paraguay), José Mujica (Frente Amplio de Uruguay), Mauricio Funes (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador), Dilma Russeff (Partido Nacional de los Trabajadores de Brasil), Ollanta Humala (Partido Nacionalista Peruano), Nicolás Maduro (Partido Socialista Unido de Venezuela) y Andrés López Obrador (MORENA de México) a lo que se agrega una lista de simpatizantes encabezados por el Frente de Todos de Argentina y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

    Hasta el momento ha habido veintiséis reuniones y los temas son los mismos del socialismo tradicional con algún aditamento pero en lugar de analizar toda la agenda es más productivo estudiar un buen texto de economía y derecho para percatarse de los errores de aquellas presentaciones reiterativas. En estas líneas mencionamos solo algunos de los puntos más relevantes con un comentario telegráfico que sigue a cada uno en forma de decálogo dado el espacio disponible en una nota periodística.

    Primero, los documentos se pronuncian contra el “neoliberalismo”. Conviene en este sentido precisar que no existe tal cosa, ningún intelectual serio se identifica con semejante etiqueta. No parece que hubiera el suficiente coraje como para enfrentar al liberalismo que significa el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros.

    Segundo, resulta inaudito que recomienden unificar los tres poderes, el Ejecutivo, Legislativo y Judicial al efecto de concentrar capacidad de decisión al tiempo que se sugieren reformas constitucionales para administrar discrecionalmente las partidas presupuestarias y permitir reelecciones indefinidas de gobernantes, todo lo cual va a contramano de los principios republicanos más elementales para preservar las autonomías de las personas sujetos de derechos, anteriores y superiores a gobernantes circunstanciales.

    Tercero, se pone en evidencia la incomprensión del significado del derecho puesto que, por una parte, se patrocina el avasallamiento del fruto del trabajo ajeno y, por otra, se abandonan los mojones y puntos de referencia extramuros de la norma positiva en base a la Justicia que según su acepción clásica significa “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite al derecho de propiedad desconocido por esta agrupación.

    Cuarto, en la misma línea argumental se patrocinan las expropiaciones sin percatarse de la necesidad de respetar arreglos pacíficos y voluntarios en el proceso de mercado donde la gente vota en el plebiscito diario al poner de manifiesto sus preferencias, y los comerciantes que aciertan en la satisfacción de las demandas obtienen ganancias y los que yerran incurren en quebrantos, a diferencias del estado-empresario que inexorablemente opera sin asumir riesgo con recursos propios sino apropiándose de lo ajeno en base al pretexto de empresas hegemónicas que en verdad se establecen como fachada para los negocios de los megalómanos del momento.

    Quinto, proponen aumentar gravámenes especialmente los de carácter progresivo que en verdad son regresivos ya que al disminuir las inversiones los contribuyentes de jure hacen que los salarios e ingresos en términos reales de los marginales se contraigan. También la progresividad vulnera la necesaria movilidad social ya que el ascenso y descenso en la pirámide patrimonial se ve bloqueada por estas barreras fiscales y, asimismo, las posiciones patrimoniales relativas se modifican de cuajo respecto a las que marcó el consumidor con sus compras y abstenciones de comparar.

    Sexto, se pronuncian por el control de la prensa precisamente uno de los derechos más relevantes y fundamentales de la sociedad libre sin el cual no hay posibilidad de contrastar conocimiento alguno ni ejercer el contralor del aparato estatal que debe estar al servicio de la gente y no tratarla como súbdito de un poder ilimitado en el contexto de la supresión de la irremplazable libertad de expresión a la que tanto le temen los espíritus autoritarios.

    Séptimo, el establecimiento de controles de cambios y restricciones al comercio internacional en sintonía con el veneno nacionalista que establece culturas alambradas y cortapisas para las transacciones de lo que pertenece a cada uno y el movimiento de personas a través de fronteras cuyo único propósito en una sociedad libre es evitar el peligro de concentración de poder en un gobierno universal.

    Octavo, la regimentación de las relaciones laborales al efecto de contar con sindicatos convertidos en ejércitos de ocupación que no permiten a los trabajadores elegir el destino de sus ingresos y a través de legislaciones totalitarias que provocan daños irreparables a los más necesitados instaurando un sistema de dádivas para contar con apoyos condicionados.

    Noveno, la concentración de la facultad de prostituir la moneda al efecto de financiar las operaciones de los burócratas en el poder con el resultado de la estafa al poder adquisitivo de la unidad dineraria.

    Y décimo, ahora con la novedad respecto al socialismo tradicional al que se le adiciona la “ideología de género” que significa la obligación de terceros a contradecir la biología y la genética financiando caprichos de quienes se perciben de un modo distinto a lo que la naturaleza establece con agregados también de propuestas socialistas y la introducción del homicidio en el seno materno mal llamado aborto. Todo bajo el paraguas de un supuesto rechazo a la discriminación sin comprender que lo que no es aceptable es el trato desigual ante la ley por parte del gobierno pero cada uno en su ámbito privado naturalmente discrimina en cuanto a sus amistades, a sus lecturas, pasatiempos, compras, alimentaciones, vestimentas, músicas y todo lo que hace a la vida cotidiana. De más está decir que lo consignado en esta apartado no significa la pretensión de modificar lo que cada uno percibe de sí mismo, lo que se objeta es la obligación de otros de seguir pautas y definiciones no compartidas y mucho menos la obligación de financiar las inclinaciones de otros.

    Me extiendo un poco en este último punto pues estimo necesario precisar aún más lo que trasmito en esta materia. Por ejemplo, una cosa es que pretenda obligar a quien escribe un trabajo académico la sandez de sostener que el sexo depende de la percepción de cada cual y no de la estructura genética (independientemente que alguien se castre y se implante pechos) y otra bien distinta son los modales y el trato que requiere consideración sin necesidad de articular expresiones que no le resultan al receptor. Una vez en una presentación reciente me referí a una situación un tanto pedestre y grotesca para ilustrar el tema: si en un almuerzo se está con uno de los invitados que tiene mal aliento no es necesario declararlo a viva voz, es mejor respirar en otra dirección. Recordemos que, como queda dicho, el liberalismo demanda el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, lo cual para nada quiere decir compartir o adherir al proyecto del vecino, se trata de que cada uno pueda hacer lo que le plazca siempre y cuando no lesione derechos de terceros. En este contexto destaco uno de los casos más repugnantes en la historia del espanto de la intolerancia y el más brutal avasallamiento de espacios privados: Oscar Wilde fue encarcelado durante dos años por ser homosexual lo cual arruinó completamente su vida y en la práctica dejó de existir a partir de su liberación, una injusticia que no puede ser reparada a los ojos del más elemental sentido de la humanidad.

    En otras palabras, en el Foro de San Pablo se reiteran lugares comunes fracasados y se improvisa malamente. Antes de pronunciarse es bueno consultar bibliotecas serias. Esteban Echeverría precisó la idea en su célebre primera lectura en el Salón Literario, en 1837, en pleno corazón del barrio de San Telmo, en Buenos Aires: “No nos basta el entusiasmo y la buena fe; necesitamos mucho estudio y reflexión, mucho trabajo y constancia”.

    En resumen, las ideas patrocinadas por el Foro de San Pablo pretenden empujar a los seres humanos por los caminos de la esclavitud por lo cual vuelvo a citar una advertencia de Aldous Huxley en la esperanza de revertir su diagnóstico tremebundo: “En mayor o menor medida, entonces, todas las sociedades civilizadas del mundo moderno están constituidas por un número reducido de gobernantes corruptos por exceso de poder y por una extendida clase de personas corruptas por exceso de obediencia pasiva e irresponsable».

  • Las rivalidades que vienen y la inocencia de los políticos.

    China quiere vender sus recursos, y adquirir materias primas. Para eso lanzó las Iniciativas de la Seda y el Camino y el Collar de Perlas. El gobierno del partido comunista chino se basa en un contrato social tácito. El gobierno garantiza al pueblo un aumento de sus niveles de vida, pero el pueblo no va a desafiar el monopolio del partido comunista chino. Por ahora, después de Tianamen, ese contrato social funciona bastante bien. Pero este acuerdo depende de que los chinos cada vez puedan conseguir las materias primas que necesita, y vender sus productos. Para esto dependen de la buena voluntad de los Estados Unidos, algo que no les gusta. Así que eventualmente van a necesitar bases en el extranjero para garantizar sus rutas marítimas, o sea un Collar de Perlas militar. Pero al hacerlo, de paso puede controlar las rutas marítimas de otros. Lo cual lleva a rivalidades de carácter militar.

    Por ejemplo, en 1900, los alemanes, cansados de depender de la buena voluntad de los británicos, decidieron tener colonias y una flota marítima lo cual hizo que los británicos, históricamente amigos de Gran Bretaña, se convirtieran en enemigos durante dos guerras mundiales. Lo mismo pasó cuando Japón, potencia emergente, decidió que no podía depender de la buena voluntad de los occidentales en garantizar sus fuentes de materias primas de Asia, así que crearon una flota, que chocó militarmente primero con los rusos, y que luego, cuando los norteamericanos no garantizaron sus rutas de materias primas, embargadas como represalia por la invasión a China, con los norteamericanos. Todos sabemos cómo terminó eso. El afán de China de poder garantizarse a sí misma las rutas de materias primas y sus recursos puede llevarla a choques militares con la India primero y luego con los Estados Unidos.

    El tema actual es que poco a poco, de la bipolaridad ideológica de la guerra fría, USA o URSS, o de la unipolaridad de los 90s donde los USA quedaron solos como árbitros del mundo, vemos surgir un mundo multipolar, similar a la Europa del siglo XIX, marcada por áreas de influencia definidas por intereses económicos más que ideológicos. Donde la Unión Europea (realmente el eje franco alemán), una Rusia que sigue en retroceso desde el fin de la Unión Soviética, una ascendente China, una emergente India, y posiblemente un Brasil que busca todavía su rol en el mundo, se pelean áreas de influencia, y buscan aliados no por ideología, sino por temas económicos específicos.

    Salvo los Estados Unidos y la EU que comparten la civilización occidental, cada potencia representa una civilización, Rusia, la cristiana ortodoxa, China, la civilización china, India, la India. Y todas apuntan a áreas de influencia local. Se alían pero también se enemistan por esas áreas. Rusia choca con los occidentales por la Ucrania, fuente de recursos mineros y agrícolas que rusos y alemanes han querido por siglos, y el Báltico o sea la salida a rutas comerciales marítimas, como fue en la era de los zares.

    Además quiere evitar que los árabes saudíes construyan un oleoducto a Europa a través de Siria. África es el gran premio en disputa la Unión Europea, representada por Francia, la China y la India. El control de Indico, ruta necesaria para mover materias primas a la India y China, va crear una guerra entre China y la India tarde o temprano. Los USA ven a Latinoamérica, sobre todo al Caribe, como su área de seguridad natural, pero el Brasil de Bolsonaro va a aspirar a ser el policía de Sudamérica posiblemente con el visto bueno norteamericano. Rusia, y China van a chocar en Asia central tarde o temprano por el Asia Central. Pero por ahora son aliados porque la ruta de la seda los beneficia, mientras no tengan bases militares. El mundo islámico por ahora también está en disputa, los europeos y los gringos van en retroceso, pero los rusos y chinos no van a llenar el vacío por ahora

    Los chinos quieren un Collar de Perlas civil y militar para garantizar la salida marítima de sus mercancías y la llegada de sus materias primas. Y esto puede traer problemas, sobre todo por la parte militar, garantizar las rutas marítimas, ya hemos dicho, puede afectar que otro garantice sus propias rutas marítimas. Y empieza una rivalidad naval que puede terminar mal.

    ¿Cómo afecta eso a Panamá? Panamá es parte del Collar de Perlas Chino… China quiere extraer recursos de Colombia y Venezuela, y quiere garantizar una ruta por Panamá.

    Si lo hiciera pacíficamente no habría problemas, pero ya vemos cómo busca mantener en poder al económicamente incompetente Nicolás Maduro, o ya ofreció a Panamá la trampa de la deuda china en forma de un ferrocarril. La cuenca del Caribe es área de seguridad nacional de los Estados Unidos, y éste no duda en mantener su hegemonía en ese sector. Que Panamá se vea involucrado en una rivalidad entre los Estados Unidos y China no es bueno. Sobre todo cuando el Brasil de Bolsonaro aspira ahora a ser el centro de Sudamérica, mientas que Lula practicaba con el Foro Social de Río, una política ideologizada de enfrentamiento al “capitalismo”, Bolsonaro parece saber que el capitalismo es la base del crecimiento económico, y busca convertir a Brasil en una potencia regional, con el visto bueno de los Estados Unidos.

    Esto pareciera que la Cancillería, enfocada en un mundo de biempensantes y “buenos ciudadanos globales”, parece ignorar que los países, en un mundo sin ideologías se siguen moviendo por los intereses nacionales, o en el peor de los casos por los intereses económicos personales de los dirigentes nacionales. Esto último puede ser que lo entienda bien el Presidente actual… aunque no sabemos si sus intereses personales coinciden con los del país.

  • Provocando a los gringos, el Canal y el peligro amarillo.

    Vemos que los Estados Unidos llamaron a consultas a sus embajadores o representantes diplomáticos en varios países que recientemente rompieron con Taiwán para establecer relaciones diplomáticas con China. Esto revela cierta molestia y preocupación en la Administración Trump por el avance del poderío diplomático de China. Para acabar de meter el dedo en la llaga y hurgarlo bien, la administración de Varela ha tomado medidas que parecen una provocación deliberada a los norteamericanos. Como concederle a China una embajada con vista al Canal, algo estratégico en caso de guerra, o concederle terrenos en Amador para que hagan un centro cultural, algo que también ha sido visto como otra provocación. Es como decir, “se fueron los gringos del canal, ahora sus rivales económicos y militares llegaron”. Varela se olvida que tomar partido en la rivalidad entre los dos mejores clientes del Canal no es buena idea. Sobre todo cuando todavía falta una generación para que China pueda ser rival de los norteamericanos en el poderío naval. El conflicto se viene gestando hace rato.

    China despierta.

    Los gringos están preocupados. China ya está cerca de ser la segunda economía del mundo si no lo es ya, superando a Europa, y pronto, en menos de una década sobrepasará a los Estados Unidos.

    La época del Made in América ya se acabó. Hace 40 años usábamos carros Ford o Chevrolet, tomábamos fotos con cámaras Kodak. Usábamos electrodomésticos Whirlpool o Westinghouse. Los televisores y tocadiscos eran RCA o General Electric.

    Hoy nada de eso está hecho en los Estados Unidos. Los carros que usamos son coreanos o japoneses, los electrodomésticos y cámaras también. Y casi todo está hecho con componentes hechos en China. China es el taller del mundo. Casi todos los productos manufacturados desde la ropa que vestimos a los celulares que usamos para chatear, a los componentes de esta computadora con la cual escribo estas líneas, son hechos en China.

    ¿Qué fabrican ahora los Estados Unidos? Aviones, armas de guerra. Los productos donde los Estados Unidos dominaron el mundo, ahora son hechos en China, Corea y Japón. La economía norteamericana vive de la agricultura, pero ésta no emplea a mucha gente y de los servicios. Y allí es donde está el problema. Los servicios financieros dependen mucho del dólar y la FED, lo cual puede ser una burbuja. Y los servicios de entretenimiento como las industrias del cine, la música y en menor lugar los deportes (los gringos no han logrado meter sus deportes con fuerza en el mundo salvo el basquetbol).

    El sector secundario norteamericano es lo que ha decaído, y en parte ésa es una de las razones por las cuales Trump fue electo presidente. Para restaurar la capacidad manufacturera de los Estados Unidos y darle trabajo a los obreros blue collar.

    Los chinos saben todo esto. Y los chinos tienen un hueso que roer. China se llama a sí misma el Renio del Medio. Por más de dos mil años China fue el país más poderoso del mundo. Y el país con mejores estándares de vida desde la Antigua Grecia. Pero vino la revolución industrial y China se quedó atrás para ser humillada por pequeños reinos Europeos. Los portugueses, los alemanes, los franceses y principalmente por los británicos. La guerra del Opio en mediados de los 1840s donde los británicos lograron a manu militaris el derecho de venderle drogas al pueblo chino, es vista como el inicio de la humillación de los cien años por parte de los occidentales. Tiempo que terminó con la victoria comunista en 1948.

    China estaba desde la invasión Manchú en 1700s en estado de perpetua guerra civil. Los chinos sacaron dos conclusiones. Para evitar ser humillada de nuevo China debía industrializarse, y rearmarse. También debería permanecer unida, porque la China humillada por manchúes, británicos y japoneses lo había sido por estar gobernada por señores de la guerra locales en lugar de tener un gobierno fuerte como el del Partido Comunista. Hasta cierto punto China abrazó el comunismo como una manera tener un gobierno monolítico que rearmara e industrializada al país. Económicamente el gobierno fue un fracaso pero políticamente logró su objetivo. Den Xiao Ping cambió la política económica a un capitalismo de Estado pero mantuvo la hegemonía del partido Comunista.

    Los chinos tienen ahora un plan de rearme, que busca crear anillos defensivos en todo el Pacífico, el primero es de Vietnam a Taiwán a Corea. Esto alarma a Japón. El segundo, mucho más polémico,  abarca a las islas del Pacífico en control de los Estados Unidos como Guam, las islas Marshall y las Aleutianas, esto ha despertado alarmas tanto en los Estados Unidos como en Australia. Cuando avance el siglo XXI veremos una rivalidad militar entre China y Estados Unidos con sus aliados por el control del Pacífico. A Panamá le conviene ser neutral en esa rivalidad. Y es allí donde está el problema con Panamá.

    Panamá en la estrategia naval norteamericana.

    El control de los mares ha sido visto como una de las maneras de lograr que una nación se convierta en gran potencia. Los romanos controlaron el Mediterráneo, el llamado Mare Nostrum. Los Españoles y Portugueses, los Franceses y Holandeses y los Británicos lucharon entre los siglos XVI y XVII lucharon por el control de los mares, y el Reino Unido gano esa rivalidad. Rule Britania, Britania Rule the Waves se convirtió en el segundo himno británico después de God Save the King.

    Los norteamericanos, siendo una ex colonia británica sabían esto, y se lanzaron a potenciar su marina, mucho más que su ejército que siempre fue chico hasta 1942. Se esforzaron en convertir al Caribe en su patio trasero, para evitar que las potencias Europeas lo controlaran. Y crearon el triángulo estratégico Cuba, Puerto Rico y Panamá en el Caribe. Cuba y Panamá se convirtieron en cuasi protectorados y Puerto Rico en una colonia. Tras la guerra hispano norteamericana, los norteamericanos se dieron cuenta que pasar buques del Atlántico al Pacífico, para un país con dos costas extensas como los Estados Unidos era vital, y se esforzaron en tener un Canal por Nicaragua o Panamá a toda costa. En esa época los norteamericanos eran segundones de Gran Bretaña, que era su rival más temido aunque hoy resulta difícil creerlo debido a la alianza entre estos dos países. En la Segunda Guerra Mundial esta estrategia les resultó. Pudiendo reforzar su flota del Pacífico rápido tras Pearl Harbor.

    Pero en la guerra fría ya no era tan importante. Los norteamericanos tenían ahora el control de los mares y tenían flotas enormes para cada océano. Además las armas nucleares hacían el canal un cuello de botella demasiado vulnerable para una flota. Después del 9 de enero de 1964, el Canal de Panamá y su zona aledaña se habían convertido en una vergüenza incómoda para los norteamericanos, y se iniciaron una serie de larga negociaciones con Panamá que culminaron con los Tratados Torrijos Carter y la devolución del Canal a Panamá en 1999.

    China desea tener un pie en Panamá

    Los Estados Unidos vieron al Canal de Panamá exclusivamente como un proyecto militar, no vieron su potencial comercial. Tampoco lo vieron los gobiernos de la Dictadura Militar. Las áreas revertidas se convirtieron en botín de los allegados a los militares y su única política era reemplazar una base militar norteamericana por una panameña. Tras la invasión de 1989 y la disolución de las fuerzas de defensa, los civiles panameños tomaron el control, y vieron correctamente al Canal como una empresa comercial. La Autoridad de las Áreas Revertidas se convirtió en la buena administradora de uno de los negocios de bienes raíces más grandes del mundo. Y la Autoridad Portuaria Panameña, una fuente de corrupción y contrabando durante el gobierno militar, fue eliminada al privatizar los puertos en las orillas del Canal de Panamá.

    Es allí donde los norteamericanos saltan. Cuando Hutchinson Wampoa, una compañía privada con capital Chino adquiere la concesión de los puertos de Balboa sobre una compañía Norteamericana. “Los chinos ahora tienen una base en las orillas del Canal” era el grito de los conservadores norteamericanos. Una de las razones por las cuales a Ernesto Pérez Balladares se le negó la visa después de ser presidente no tiene que ver tanto con el tráfico de chinos, después de todo fue peor con Endara, sino por ser presidente durante este período.

    Pese a que Hutchinson Wampoa se maneja puramente como una empresa comercial, ya era claro que los norteamericanos no tomaban a la ligera que los chinos estuvieran presentes en la boca del Canal de Panamá.

    ¿Cuál es el juego de la administración Varela?

    Varela decide romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecerlas con China. Esto en sí no es malo, China es el segundo mayor socio comercial de Panamá, y su gobierno representa a la quinta parte de la población de nuestro planeta. Es una potestad soberana de Panamá establecer relaciones con China Continental sobre Taiwán. Es más, se debió hacer hace mucho tiempo.

    Ese no es el problema. El problema es que pareciera que impulsado por unas expectativas totalmente ilusas de lo que los chinos pueden lograr al corto plazo, el gobierno está provocando a los norteamericanos. Porque las grandes inversiones chinas no se van a materializar hasta el siguiente gobierno, éstas no van a salvar la imagen del actual. Y como el gobierno actual ha elegido firmar todo lo que la OCDE le ponga enfrente, no puede usar a China como una ayuda en evitar las presiones de la OCDE o para compensar los negocios que pierde Panamá tras ceder con la OCDE, como lo está haciendo Hong Kong por ejemplo. En otras palabras, pareciera que el juego del gobierno Varela es provocar reacciones de los norteamericanos por puro deporte.

    Entre tanto el gobierno miopemente, y olvidado la reacción de los gringos en el caso Hutchinson Wampoa, otorga a los chinos terrenos para que hagan su embajada con vista al Canal de Panamá. Y para terminar de hurgar la herida, le otorgan terrenos en Amador, una antigua base militar norteamericana, también con vista al Canal para que hagan un enorme centro cultural. Para los gringos esto es peor que lo que pasó en los noventas del siglo pasado. Ya no se trata de una empresa comercial china que tiene presencia en las orillas del Canal. Ahora es directamente el gobierno Chino quien tiene presencia en las orillas del Canal. Esto le da una ventaja de inteligencia a los Chinos enorme y pone en peligro la neutralidad el Canal. Cuando los Gringos hicieron su embajada nueva la hicieron en Clayton, pero no en las propias orillas del Canal de Panamá.

    No sé si nuestro gobierno tiene una política de provocar directamente a Trump, recordemos cuando Varela hablaba de que los latinoamericanos tenían que unirse para hacerle frente a Trump una vez electo éste, o simplemente es puro autismo político. Autismo que se revela por ejemplo en cómo han ignorado por 4 años los temas económicos. El tema es que en estas cosas no pierde solo el gobierno actual, sino todo Panamá.

    Pero viendo nuestra política exterior en los últimos 4 años, que pierda Panamá no es algo que parece preocuparle a la presente Administración.

  • Estados Unidos es el más poderoso en Asia, pero enfrenta desafíos de China en el futuro

    En un nuevo informe que mide la dinámica de poder de los principales actores de la región asiática, Estados Unidos ocupa el primer lugar, pero se enfrenta a desafíos reales de una China cada vez más influyente.

    El Instituto Lowy, con sede en Australia, lanzó su primera edición del Índice de Poder Asiático, en el que midió 25 países y territorios con ocho indicadores de poder: recursos económicos; capacidad militar; resiliencia -la capacidad de disuadir amenazas reales o potenciales a la estabilidad del Estado-; proyecciones de tendencias futuras para los recursos económicos, militares y demográficos futuros en 2030; influencia diplomática; relaciones económicas; redes de defensa -la capacidad de aliarse con otros países para aumentar la capacidad militar-; e influencia cultural.

    Estados Unidos ocupó el primer lugar en la mayoría de las categorías, pero quedó por detrás de China en influencia diplomática, relaciones económicas y tendencias futuras.

    Influencia Económica

    Hervé Lemahieu, investigador del Instituto Lowy y director del Asia Power Index Project, explicó que el uso de la “diplomacia económica” por parte de China para comprar influencia tuvo éxito en la región. En particular, la iniciativa china One Belt, One Road (Un cinturón, Una Ruta) -en virtud del cual el régimen chino se asoció e invirtió activamente en proyectos de infraestructura en otros países- aprovechó la posición de China como prestamista y fuente clave de asistencia extranjera en Asia.

    Sin embargo, la iniciativa china One Belt, One Road tiene sus riesgos: un informe reciente concluyó que muchos países socios podrían quebrar como resultado del incumplimiento de los préstamos de China.

    Para esos países, a medida que se vuelvan cada vez más dependientes de China, los costos de aplicar políticas económicas independientes de Beijing -un factor clave en el indicador de “resiliencia”- serían cada vez mayores. Esto puede disuadirlos de mantener tales vínculos comerciales con el régimen chino en el futuro. “El riesgo es mutuo”, señaló Lemahieu.

    “Beijing está jugando un gran partido en la región. Si los países no cumplen con las iniciativas de One Belt, One Road, eso también es un peligro para la estabilidad económica de China”.

    Mientras tanto, Estados Unidos “fue excluido de la ecuación, en parte por sus propias acciones”, opinó Lemahieu, citando como ejemplo la retirada de Estados Unidos del pacto comercial de la Asociación Transpacífica (TPP por sus siglas en inglés). El presidente Donald Trump expresó en una reunión reciente con legisladores que reconsideraría unirse al TPP.

    En última instancia, refirió Lemahieu, Estados Unidos “necesita un proyecto o una señal de liderazgo tan comprometido con la región como One Belt, One Road”, como dirigir más inversión extranjera en Asia y buscar acuerdos de libre comercio y otras iniciativas de “orden basado en reglas” que tuvieron éxito en el pasado.

    También instó a Estados Unidos a diversificar las relaciones comerciales en Asia, ya que el comercio con China representa el 46 por ciento del comercio de Estados Unidos en la región. El siguiente socio comercial más importante de Estados Unidos en Asia, Japón, representa apenas 14 por ciento, según el índice.

    Relaciones Diplomáticas

    A muchos países les preocupa que Estados Unidos se retire de la región; Japón, por ejemplo, depende en gran medida de su alianza militar con Estados Unidos para la disuasión nuclear, pero le preocupa la posibilidad de que tras las conversaciones de desnuclearización entre Estados Unidos y Corea del Norte, el país retire sus tropas de la península coreana, destacó Lemahieu.

    La semana pasada, Trump aseguró que no ofrecería retirar o reducir las tropas estadounidenses durante las conversaciones con el líder norcoreano Kim Jong Un.

    Preparándose para la posibilidad de que Estados Unidos no sea la primera potencia en Asia en el futuro, Australia, un importante aliado de Estados Unidos, comenzó a fortalecer las relaciones con sus vecinos de Asia y el Pacífico, como Singapur, Japón e Indonesia.

    Mientras tanto, la política “Act East” de la India defendida por el primer ministro Narendra Modi -que busca trabajar con los principales actores de Asia para crear un contrapeso estratégico a China- no brindó muchos resultados, comentó Lemahieu. La lucrativa atracción económica de China sigue siendo una prioridad para los países de la región.

    Sin embargo, Lemahieu agregó que, en última instancia, las alianzas de defensa de Estados Unidos en Asia hacen que el país sea muy superior en capacidades militares, un problema importante para China.

    China solo tiene un aliado de defensa, Corea del Norte, a menudo poco fiable, mientras que muy pocos países asiáticos  optaron por alinearse con las políticas de seguridad de China, debido en gran medida a las posiciones agresivas del gigante asiático en disputas geográficas. “China todavía está bastante rodeada de relaciones tensas con sus vecinos”, remarcó Lemahieu.

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    En términos de influencia cultural, Estados Unidos también va muy por delante. Es el destino preferido de los estudiantes universitarios en Asia, atrayendo alrededor de medio millón de estudiantes cada año.

    Y mientras que China invirtió fuertemente en la presencia de sus medios de comunicación estatales en el extranjero, los medios de comunicación estadounidenses siguen siendo mucho más influyentes. “Es importante para formar la opinión pública”, recalcó Lemahieu.

    Para que Estados Unidos continúe liderando la economía mundial, Lemahieu explicó que el país debe seguir invirtiendo en investigación y desarrollo tecnológico (I+D), para poder mantener su ventaja tecnológica. “Eso es lo que Estados Unidos necesita para competir”.

    El régimen chino fue ambicioso en sus intentos de alcanzar a Estados Unidos, empleando a 1,6 millones de investigadores en I+D tecnológica, según el índice.

    Por Annie Wu