Etiqueta: Off-shore

  • Cómo repensar las off-shore y los start up… el ejemplo de Estonia.

    Panamá tiene una crisis, y el espectro del final de los off-shore y el negocio de sociedades y fundaciones está a la vista. Sin embargo hay una manera de salvarlo, que requiere que el gobierno entrante, porque ya no podemos esperar nada del saliente, se enfoque en tomar medidas, que literalmente reorganicen el negocio offshore en Panamá. Estas medidas deben estar sujetas a varios principios.

    Primero, Panamá no es un paraíso fiscal, las sociedades panameñas están sujetas a las mismas normas fiscales que las sociedades extranjeras. La competitividad fiscal ya no se puede basar solo en la privacidad debido a los acuerdos de intercambio de información automáticos sino a la sencillez y territorialidad de nuestro sistema fiscal. Por lo tanto, implantar una simplificación de los impuestos corporativos, de ser posible un Flat Tax bajo, menor al 15%, debe ser uno de los requisitos previos para que el sistema funcione, así como simplificar el pago de impuestos en la DGI para hacerlo fácil, rápido y vía electrónica. La principal razón para tener una sociedad panameña deberán ser los impuestos bajos y fáciles de entender y no por razones de privacidad que están bajo el ataque constante de la OCDE y de la Unión Europea. La idea fundamental es la de simplificar papeleo, permitiendo que se puedan hacer todos los trámites legales para abrir una compañía, incluyendo los fiscales de una sola vez. Los trámites deben ser los suficientemente sencillos para que cualquier persona los pueda hacer sin ayuda de un abogado o contador.

    Segundo. Salvar el sistema offshore implica repensar nuestras normas migratorias y laborales. Porque implícito a un sistema offshore al estilo de Estonia, está la idea de la residencia virtual y de la ciudadanía virtual. Estonia permite ser un residente virtual de Estonia y permite sacar una ciudadanía virtual con derecho a una carnet electrónico que es entregado en las embajadas, que tiene un chip criptográfico, que permite al usuario usar los servicios públicos y privados de Estonia y actúa como firma digital. Es la manera de identificarse ante toda la infraestructura informática de Estonia. El carnet permite operar una sociedad de Estonia a control remoto desde cualquier lugar del mundo. El mercado de Estonia está pensado para start ups, freelancers y nómadas. La idea es que la única vez que se requiera una presencia física de la persona es cuando se quiera sacar un estatus migratorio de residente permanente o abrir una cuenta bancaria, y esto último en ciertos casos. El trámite de residente permanente debe poder hacerse vía virtual mediante un formulario que se llena en un portal y que actúa de ventanilla única migratoria, policial y laboral antes de emitir el documento. Tras completada la solicitud y siendo investigado por la policía local, se debe indicar en qué Embajada se va a buscar el carnet con el chip.

    Tercero: Está claro que las empresas de residentes virtuales offshore van a pagar impuestos, cumplir con igualdad de condiciones en temas fiscales, migratorios, laborales que las empresas locales. La era de un enclave especial para las empresas extranjeras se tiene que terminar. La residencia virtual y el E Government permiten vender al país como un lugar donde simplificar trámites, más que un lugar desde donde eludir impuestos. Eso sí, Estonia por ejemplo solo cobra impuestos en Europa, y se está libre de pagar impuestos si se los reinvierte en su negocio. La idea es fomentar start up y capitalizarlos en Estonia.

    Esto es algo que Panamá debe ir pensando, en lugar de ser un lugar de tránsito de capitales convertirse en un lugar de destino permanente de capitales, un lugar donde la inversión extranjera directa sea para más cosas que logística o apalancar deudas.

  • El mundo de los offshores después de Trump.

    El mundo de las compañias offshore está sometido a dos revoluciones simultáneas. Por un lado, las presiones de la OCDE y la Unión Europea para eliminar la Erosión de la Base Imponible  (BEPS) y por otro lado la reforma fiscal de Donald Trump. Esta combinación no trae buenos augurios para el sistema offshore Panameño. Porque por un lado estamos cerrando la puerta a la inversión extranjera y por la otra ésta ya no tiene razones para estar en Panamá cuando ya no es un refugio fiscal y los Estados Unidos sí lo es y mejor aún.

    Un sistema offshore implica tener sociedades de personas que no residen en Panamá, en un País que no les cobra impuestos por sus operaciones en el territorio, en el caso de Panamá no porque tengan una ventaja especial, sino porque Panamá es un país que no ve a sus personas como activos, sino como personas y no cobra impuestos a las rentas extranjeras. Finalmente los sistemas ofshore ofrecen privacidad financiera, en diversos grados. Panamá ha tenido que ceder su privacidad a las presiones del GAFI y la OCDE. El problema es que ahora también tiene presiones para evitar servir como refugio fiscal que erosione la base impositiva en otros países, justo cuando los Estados Unidos, de la mano de Donald Trump se quiere convertir en un enorme refugio fiscal por lo menos para que las empresas repatríen sus ingresos y a la vez atraer inversionistas del extranjero.

    Tras los acuerdos de intercambios de información fiscal, las empresas offshore deben seguir sirviendo para proteger el patrimonio personal, después de pagados los impuestos. Si bien cada vez se hace más difícil usar los sistemas offshore para evitar impuestos, un sistema offshore todavía puede servir para protección de activos post impuestos. También un sistema offoshore puede servir para hacer negocios multinacionales, usando la jurisdicción como base para lidiar con negocios que se realizan en multiples jurisdicciónes. En otras palabras, el sistema offshore panameño sigue siendo útil, pese a las presiones de la OCDE y el GAFI, eso sí, siempre y cuando el gobierno entrante, ya que no tenemos esperanzas de que el gobierno actual quiera hacer algo, tome las medidas necesarias para adaptar el sistema a las nuevas circustancias.

    Uno de los grandes cambios de Trump es que su portafolio de acciones, wallet electrónicos de criptomonedas, e inversiones de bienes raíces ahora van a tener que pagar impuestos sobre las ganancias aunque la transacción sea en el extranjero. Esto es un desafío importante porque ahora muchas operaciones que se hacían offshore se van a hacer en los Estados Unidos porque no hay ventajas reales en hacerlas en el extranjero. La única manera de beneficiarse del sistema offshore para un ciudadano norteamericano es viviendo él también en el extranjero. Otras jurisdicciones han reconocidio esto y creado ventajas migratorias para los ciudadanos extranjeros que quieran hospedarse en los refugios fiscales y llevar su dinero allí. Esto en muchos casos implica la nacionalidad del país; Panamá de hecho no ha tomado medidas para casar su política migratoria con la politica fiscal y de atracción de negocios offshore.

    Una de las políticas de Trump con su reforma fiscal es que las corporaciones ya no pueden retener sus ganancias offshore. La principal razón para los ciudadanos norteamericanos para tener negocios offshore es la Foreign Earned Income Exclusion y el no tener que pagar gastos del Seguro Social o impuestos a la planilla para ser mas explícitos, si se es autoempleado en una corporación offshore.

    Está claro que para poder seguir usando los beneficios de tener sociedades offshore lo mejor es ser un expatriado.  Trump no ha cumplido del todo sus promesa de campaña de eliminar la extraterritorialidad sobre la renta; si bien la hizo para las corporaciones, no lo hizo para los individuos. Donald Trump favoreció a las grandes multinacionales versus los ciudadanos expatriados, aunque sí subió a mas de 100,000 dólares los ingresos personales en el extranjero que no son gravables en los Estados Unidos.

    El problema ahora es que las presiones hacia la privacidad van por otros lugares mas allá de los acuerdos de intercambios de información;  por ejemplo, el gobierno británico ha pedido, para frenar el lavado de dinero en inversiones inmobiliarias, que los beneficiarios finales sean conocidos. El nuevo ataque regulatorio ya no va orientado a las jurisdicciones sino a la posibilidad de usar sus productos en otros países.

    Ante estas medidas lo mas exitoso es convertir a Panamá en un centro de operaciones con impuestos bajos ya que la hora de usar las sociedades y las cuentas de papel para esconder dueños ausentes está cada vez más bajo asalto. Y es allí donde Donald Trump ha ganado: la reforma fiscal que ha aprobado hace menos necesario para las multinacionales tener sedes en el extranjero.

    Queda para el siguiente gobierno proponer reformas para que Panamá sea competitiva en lugar de ver cómo los bancos y firmas de abogados pierden empleos y el gobierno recaudación. La reforma debe ser por convertir a Panamá en un centro de operaciones multinacionales real, no solo de facturación y de protección de activos, y no solo líquidos.

  • Delaware en Blockchain, desafíos e intereses en juego para su adopción luego de sancionada la ley.

    Con una incorporación de casi un millón de entidades comerciales, un cuerpo corporativo bien establecido y un tribunal empresarial sofisticado (Delaware Court of Chancery), Delaware es ampliamente considerada como la capital corporativa de los Estados Unidos, si no del mundo.

    En el mes de Mayo del  2017, el ex gobernador  de Delaware, Jack Markell lanzó una iniciativa para ayudar al estado a abrazar la industria emergente de la tecnología Blockchain y de contratos inteligentes.

    Markell en su momento, dijo:  “Los contratos inteligentes ofrecen una forma poderosa e innovadora de agilizar procedimientos de back-office engorrosos, reducir los costos de transacción para los consumidores y las empresas, y gestionar y reducir el riesgo”.

    El proyecto de ley fue formalmente introducido en mayo de 2017 y enmienda la Ley General de Sociedades de Delaware. Dicho proyecto afirma:  “Las enmiendas y las disposiciones conexas tienen por objeto proporcionar a las corporaciones de Delaware facultades legales específicas para utilizar redes de bases de datos electrónicas (ejemplos de los cuales se describen actualmente como libros distribuidos o Blockchain) para la creación y mantenimiento de registros corporativos”.

    La medida aprobada, que comenzó a regir desde el  1ro de  Agosto del 2017 ha sido un hito que los proponentes calificaron como “histórico” dada la historia del estado y el aumento en la experimentación que podría resultar de la seguridad jurídica. Con la experimentación de la tecnología,  la Ley  hace posible que la custodia, la emisión, la redención y la negociación tengan lugar en un libro distribuido.

    La nuevísima incorporación del Blockchain en el Derecho de sociedades de Delaware ha supuesto una apuesta definitiva por la aplicación de las nuevas tecnologías en la legislación más relevante en materia societaria de Estados Unidos. Esta iniciativa puesta en marcha en el Estado de Delaware contiene una hoja de ruta que se divide en tres grandes etapas. La primera etapa consiste en el despliegue de la tecnología de bases de datos distribuidas en los archivos públicos de Delaware junto con la aplicación de registros inteligentes para automatizar el cumplimiento de las normas relativas a la retención y destrucción de documentos de archivo. La segunda etapa consiste en la presentación de un sistema inteligente de presentación de registro de transacciones aseguradas que sustituya los trámites en papel  (mayor sujetos, además, a errores humanos) que tradicionalmente se han utilizado para la constitución de garantías bajo el Uniform Commercial Code de Estados Unidos (UCC). La tercera etapa consiste en implementar en bases de datos distribuidas los registros relacionados con las acciones de las compañías incorporadas en Delaware, que suponen la mayor parte de las grandes sociedades de Estados Unidos.

    Esta novedosa iniciativa puesta en marcha en el Estado de Delaware ocasionará numerosas implicaciones jurídicas y económicas. En primer lugar, supondrán un avance transcendental en el proceso de constitución, supervisión y realización de trámites y operaciones societarias, incluidas operaciones de M&A, proxy voting, convocatoria de juntas generales de accionistas, o distribución de dividendos. En segundo lugar, mejorará la eficacia y eficiencia de los sistemas de registro y constitución de garantías, contribuyendo de esta manera a una mayor seguridad jurídica y a una mejor tutela de los derechos de terceros. En tercer lugar, y como consecuencia de la posibilidad de utilizar la tecnología Blockchain para los trámites societarios, incluyendo la presentación de información financiera de las empresas, esta iniciativa permitirá mejorar el control de los riesgos y solvencias de la compañías, por lo que afectará igualmente al mercado del crédito. Finalmente, esta nueva iniciativa del Estado de Delaware también supondrá, entre otros aspectos, un enorme impacto en la infraestructura del mercado de valores de Estados Unidos, agilizando el cumplimiento de las operaciones sobre acciones, simplificando la estructura de intermediación actualmente existente en los mercados de valores, incrementando la seguridad jurídica y contribuyendo a eliminar las posibles incongruencias entre el Derecho de Sociedades y el Derecho del Mercado de Valores.

    Aunque la mudanza a Blockchain  promete un cambio Copernicano, aún quedan pendientes por resolver temas propios de cualquier transición, aunque la resistencia mayor vendría desde dentro de la misma industria. Según estimaciones recientes de un estudio de Oliver Wyman, el gasto global anual en servicios de valores y posventa en la región es de 100.000 millones de dólares, con un adicional de $ 100 a $ 150 mil millones en tecnología  y gastos de operaciones en los mercados de capital. Aunque la investigación de Bain & Co. sugiere que los emisores y los inversionistas finales pueden ver entre 15 y 35 mil millones de dólares en ahorros mediante la transición de los mercados secundarios a la tecnología Blockchain, esos ahorros probablemente sean a expensas de los centros de compensación y custodios, cuya utilidad sería reemplazada por Blockchain.  Como tales, esos actores intermediarios, que actualmente tienen un gran poder en el ecosistema,  tienen pocos incentivos para hacer o facilitar la transición.

    Aunque muchos intermediarios están explorando activamente el potencial de la tecnología Blockchain para que el mercado no los deje atrás,  el riesgo de perturbar sus propios modelos de negocios y ofertas competitivas es muy grande. He aquí la resistencia de la intermediación ante la tecnología, tal como lo vemos en los taxistas con Uber, los hoteles con Airbnb, los bancos con fintech y las criptomonedas y muchos ejemplos más que vemos a diario.

    Pero la tecnología es imparable y son los costos y los usuarios finales quienes determinan el empuje y adopción de Blockchain. Con cerca de dos tercios de las compañías incluidas en Fortune 500 incorporadas en Delaware, el derecho legal de usar tecnología de contabilidad distribuida puede promover la adopción generalizada de plataformas Blockchain y puede transformar la totalidad de la industria tal como la conocemos hoy en día y eso incluye, por su impacto, también a Panamá.