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  • Woodstock: a 55 años del Grito de Libertad

    Woodstock, celebrado entre el 15 y el 18 de agosto de 1969, no fue solo un festival de música; fue una declaración cultural, un grito de libertad en una época marcada por la convulsión social y el deseo de cambio. Durante esos cuatro días, cerca de medio millón de jóvenes se reunieron en una granja en Bethel, Nueva York, para celebrar lo que se convirtió en un símbolo de la contracultura de los años sesenta: la paz, el amor y la música.

    El contexto histórico de Woodstock no puede ser ignorado. Estados Unidos se encontraba en medio de la guerra de Vietnam, una guerra que había polarizado a la nación. En casa, los movimientos por los derechos civiles y las protestas contra la guerra eran frecuentes. En medio de esta tensión, emergió una generación que rechazaba las normas tradicionales, abrazando en su lugar una vida más libre, más conectada con la naturaleza y menos alineada con las expectativas sociales establecidas.

    Woodstock fue el epítome de esta nueva ideología. Publicitado como «tres días de paz y música», el festival se convirtió en un refugio para aquellos que buscaban escapar del tumulto del mundo exterior. Pero, a pesar de sus ideales utópicos, Woodstock no fue un evento sin dificultades. La infraestructura no estaba preparada para el número masivo de asistentes, lo que resultó en escasez de alimentos, problemas de higiene y dificultades para acceder al lugar debido a los atascos de tráfico. Sin embargo, en lugar de caos, lo que emergió fue un sentido de comunidad y solidaridad.

    La música, por supuesto, fue el corazón de Woodstock. Artistas como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Santana y The Who ofrecieron actuaciones que quedaron grabadas en la historia. La actuación de Richie Havens el primer día, improvisando «Freedom» cuando se quedó sin canciones, se convirtió en uno de los momentos más icónicos del festival, capturando el espíritu de improvisación y resistencia que definió la época. Hendrix cerró el festival con su interpretación electrizante del himno nacional estadounidense, distorsionado para evocar las bombas y las sirenas de la guerra, un comentario musical poderoso sobre el estado de la nación.

    Woodstock representó más que solo música; fue un testimonio del poder de la libertad. Los jóvenes que asistieron no solo buscaban entretenimiento, sino también un espacio para expresarse libremente, un lugar donde podían ser ellos mismos sin juicio ni represión. Este espíritu de libertad se manifestó no solo en la música, sino también en la actitud relajada hacia las drogas y la sexualidad, desafiando las normas conservadoras de la sociedad de la época.

    Cincuenta y cinco años después, Woodstock sigue siendo un hito cultural. No solo influyó en la música, sino que también cimentó la idea de que la música y los festivales pueden ser vehículos para el cambio social. Fue un momento en el tiempo en el que una generación entera se unió para celebrar la libertad, la creatividad y la paz en un mundo que, entonces como ahora, parecía dividido. Woodstock no fue solo un festival; fue un símbolo de esperanza y de la capacidad humana para encontrar unidad en la diversidad.

  • Desembarco del Día D: Un Momento Decisivo en la Historia

    Hoy, 6 de junio de 2024, conmemoramos el 80º aniversario del Día D, una de las operaciones militares más significativas y ambiciosas de la Segunda Guerra Mundial. El desembarco en Normandía, conocido como Operación Overlord, marcó un punto de inflexión crucial en la guerra y en la lucha por la libertad mundial. Este evento no solo alteró el curso del conflicto, sino que también sentó las bases para el orden mundial posterior a la guerra.

    La Planificación y Ejecución del Día D

    La Operación Overlord fue meticulosamente planificada por los Aliados, liderados por el General Dwight D. Eisenhower. La invasión involucró a fuerzas de Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y otros países aliados, quienes coordinaron uno de los despliegues militares más grandes de la historia. Más de 156,000 soldados desembarcaron en las playas de Normandía, apoyados por miles de aviones, barcos y vehículos de combate.

    El desembarco comenzó en la madrugada del 6 de junio de 1944, cuando paracaidistas y planeadores aterrizaron detrás de las líneas enemigas para asegurar puentes y carreteras críticas. A las 6:30 a.m., las tropas de asalto comenzaron a desembarcar en cinco playas designadas: Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword. A pesar de la inclemencia del tiempo, la topografía peligrosa y una feroz resistencia alemana, especialmente en Omaha, los Aliados lograron establecer cabezas de playa y comenzar su avance hacia el interior de Francia.

    La Importancia del Día D

    El éxito del Día D fue un golpe devastador para la Alemania nazi y aceleró el colapso del Tercer Reich. Al abrir un nuevo frente en Europa occidental, los Aliados obligaron a los alemanes a luchar en múltiples frentes, debilitando su capacidad de defensa y distribución de recursos. Esta invasión no solo liberó a Francia, sino que también desencadenó una serie de eventos que llevaron a la liberación de otros países europeos ocupados.

    El Día D también demostró la fuerza y la determinación de la coalición aliada, enviando un mensaje claro al mundo sobre la unidad y el compromiso con la derrota del nazi/fascismo. La cooperación internacional exhibida durante la operación estableció un precedente para futuras alianzas y esfuerzos conjuntos en la escena global.

    El Legado del Día D

    El impacto del Día D va más allá de los logros militares. La invasión simboliza el sacrificio y la valentía de millones de personas que lucharon por la libertad y la justicia. Los veteranos del Día D y sus historias personales de valentía y compromiso han sido una fuente de inspiración y un recordatorio de los horrores de la guerra y la importancia de mantener la paz.

    Este aniversario también sirve como una oportunidad para reflexionar sobre los avances en las relaciones internacionales y la formación de instituciones diseñadas para prevenir futuros conflictos globales. La creación de las Naciones Unidas en 1945 y la subsecuente formación de la OTAN fueron influenciadas por la necesidad de una cooperación global más estrecha, una lección aprendida de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, que lamentablemente hoy se desvirtúa cada vez más.

    Recordando a los Héroes del Día D

    Al conmemorar el desembarco del Día D, es fundamental honrar a aquellos que sacrificaron tanto en las playas de Normandía. Miles de soldados perdieron la vida en el primer día de la invasión, y muchos más fueron heridos o desaparecidos. Los cementerios y monumentos en Normandía son testigos silenciosos de su valentía y del alto costo de la libertad.

    Los veteranos que sobrevivieron al desembarco del Día D regresaron a sus hogares como héroes, pero muchos también llevaron consigo cicatrices físicas y emocionales de la guerra. Sus testimonios y recuerdos son vitales para preservar la historia y para educar a las futuras generaciones sobre el precio de la paz.

    La relevancia del Día D hoy en día

    Ocho décadas después, el Día D sigue siendo relevante en un mundo que aún enfrenta desafíos significativos. Las lecciones de cooperación, sacrificio y resiliencia que se desprenden de este evento histórico son aplicables en la lucha contra las injusticias actuales, el cercenamiento de los derechos civiles en muchas partes del planeta, y sobre todo, deben ser honrados en cada acto privado para propender hacia un mundo más justo y pacífico.

    La conmemoración del Día D también nos recuerda la importancia de la memoria histórica y de no olvidar los horrores del pasado. En un tiempo donde el revisionismo histórico y la desinformación distorsionan la verdad, recordar eventos como el Día D es crucial para mantener una perspectiva precisa sobre el pasado y sus implicaciones para el presente y el futuro.

    El 6 de junio de 1944, los valientes soldados de los Aliados ejecutaron una decisión que cambiaría el curso de la historia. El desembarco en Normandía no solo significó un avance decisivo en la Segunda Guerra Mundial, sino que también se convirtió en un símbolo eterno de la lucha por la libertad y la justicia. Al conmemorar el 80º aniversario del Día D, honramos a aquellos que sacrificaron tanto y renovamos nuestro compromiso de defender los valores por los que lucharon. En un mundo aún lleno de desafíos, el espíritu del Día D nos recuerda la importancia de la libertad, unidad, la valentía y la determinación para construir un futuro mejor.

  • La importancia del Tratado de Tordesillas según Guy Sorman

    El artículo «Tordesillas o la jungla» escrito por Guy Sorman para ABC, aborda una preocupante tendencia en las relaciones internacionales y plantea cuestiones esenciales sobre la paz y el orden mundial. Sorman comienza destacando la Unión Europea como un oasis de reglas y relativa armonía en un mundo cada vez más inestable y caótico. Sin embargo, señala que esta Unión está rodeada de una «jungla» que amenaza con erosionar sus fronteras y su cohesión interna.

    El autor toma como punto de partida un discurso pronunciado por Josep Borrell en 2022 en respuesta a la invasión de Ucrania. Borrell argumenta que esta invasión marca el fin de un antiguo sueño de ordenar el mundo mediante leyes previsibles y respetables, una idea que se remonta al Renacimiento. Antes de esta época, los Estados hacían la guerra sin restricciones, pero los filósofos europeos imaginaron un orden mundial basado en la paz a través del derecho.

    Sorman rastrea la evolución de este concepto desde la creación de la Sociedad de Naciones en 1920 hasta la fundación de la ONU en 1945. A pesar de sus defectos, estas organizaciones han ayudado a prevenir grandes conflictos a nivel global y han servido como una especie de conciencia moral para las naciones agresivas.

    Sin embargo, el autor argumenta que la invasión de Ucrania por parte de Rusia representa un cambio significativo, ya que Putin no siente la necesidad de justificar su acción de ninguna manera legal, lo que socava el concepto de paz por medio del derecho. Esto marca un retorno a una era donde la fuerza es la única justificación.

    Sorman también señala el creciente comportamiento agresivo de China, que está expandiendo su influencia sin justificación legal y desafiando las normas internacionales. Esto plantea la preocupación de que la jungla se esté convirtiendo en la nueva norma en las relaciones internacionales, junto con la paz por medio del derecho.

    El autor enfatiza la importancia de preservar y fortalecer el modelo europeo de paz por medio del derecho, ya que este modelo sigue siendo un faro para los pueblos de todo el mundo que aspiran a la democracia y la civilización. Argumenta que Europa debe democratizarse y reforzar sus instituciones para mantener su influencia y liderazgo moral.

    Sorman destaca el papel que España puede desempeñar en esta lucha, dado su alcance global y su histórico compromiso con la paz por medio del derecho, ejemplificado en el Tratado de Tordesillas de 1494. En última instancia, el artículo de Guy Sorman plantea cuestiones esenciales sobre el futuro de las relaciones internacionales y el papel fundamental de Europa en la promoción de la paz y el orden mundial basado en el derecho.

  • Nobel de la Paz reconoce los derechos humanos frente a las agresiones de Putin y sus acólitos

    En el 70º cumpleaños de Vladimir Putin, el comité del premio Nobel ha reconocido la labor de tres activistas que luchan contra el mandatario ruso y contra los regímenes pro-Putin.

    El Nobel de la Paz ha recaído en el activista bielorruso encarcelado Ales Bialiatski, en la organización rusa de derechos humanos Memorial y en el Centro de Libertades Civiles de Ucrania. Los tres ganadores han sido reconocidos por el comité como ejemplos de “derechos humanos, democracia y coexistencia pacífica”.

    Cabe destacar que el comité ha premiado a un activista encarcelado por el principal aliado de Putin, a un grupo de derechos humanos ruso que Putin ha intentado cerrar y a un grupo de derechos humanos ucraniano que está documentando los crímenes de guerra rusos.

    El bielorruso Ales Bialiatski está actualmente encarcelado por su activismo. Fue uno de los primeros activistas por la democracia en Bielorrusia en la década de 1980, y nunca ha perdido su compromiso ni su activismo para promover la democracia y el desarrollo pacífico en Bielorrusia.

    A medida que Bielorrusia se deslizaba hacia la dictadura, el activismo de Bialiatski se hizo menos aceptable para el régimen del presidente Alexander Lukashenko. Bialiatski es la cuarta persona a la que se le concede el Nobel de la Paz estando detenida, y el comité del Nobel ha pedido que se le libere para poder recoger su premio en persona en Oslo.

    El Centro de Libertades Civiles ucraniano comenzó a identificar y documentar posibles pruebas de crímenes de guerra rusos en febrero de 2022, cuando comenzó la invasión. Estos esfuerzos serán importantes en caso de que la Corte Penal Internacional pueda acusar a Rusia de crímenes de guerra. El Centro ha sido reconocido por el comité del Nobel por trabajar para “fortalecer la sociedad civil ucraniana y presionar a las autoridades para que Ucrania sea una democracia de pleno derecho”.

    El tercer galardonado es la organización rusa de derechos humanos Memorial, ilegalizada en Rusia en 2021. Memorial fue cofundada por Andrei Sájarov, el físico y premio Nobel de la Paz, durante la época de Gorbachov, con el objetivo de sacar a la luz la magnitud del terror y la persecución durante el periodo de Stalin en el poder.

    La organización publica documentos históricos previamente ocultos e historias personales de quienes fueron enviados a los gulags de Joseph Stalin, los campos de prisioneros rusos. Estas historias se volvieron incómodas para el régimen de Putin cuando empezaron a tener paralelismos con su progresiva represión.

    En los últimos años, el Kremlin ha intentado perseguir y encarcelar a los activistas de Memorial y cerrar sus oficinas en Moscú. Por una infeliz ironía, la concesión del premio Nobel de este año coincide con una comparecencia en el tribunal de Moscú de los activistas de Memorial para tratar de anular la incautación de su oficina.

    El comité del premio de la Paz dijo que había tenido en cuenta el riesgo que suponía para los galardonados la concesión de estos premios. En el caso de Bialiatski, en particular, ya que se encuentra en prisión, el comité dijo que esperaba que el premio le levantara la moral y no tuviera consecuencias negativas para él.

    La portavoz del comité, Berit Reiss-Andersen, dijo: “A través de sus constantes esfuerzos en favor de los valores humanos, el antimilitarismo y los principios del derecho, los galardonados de este año han revitalizado y honrado la visión de Alfred Nobel de la paz y la fraternidad entre las naciones, una visión muy necesaria en el mundo actual.”

    La historia del Nobel

    El premio Nobel de la paz pretende reconocer a la persona o personas que “más hayan hecho por la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de los congresos de paz”. Desde su creación en 1901, se han concedido 137 premios de la paz.

    Las candidaturas a este premio proceden de jefes de Estado, políticos, ganadores anteriores y académicos. Este año ha habido 343 candidaturas, la segunda cantidad más alta de la historia del premio.

    La historia del premio de la paz ha sido en ocasiones controvertida. En particular, los premios otorgados al presidente Barack Obama en 2009, en medio de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por drones estadounidenses, y al secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger y al político vietnamita Le Duc Tho en 1973 por negociar la paz en Camboya cuando el conflicto aún estaba en curso, han suscitado críticas. La ganadora de 1991, Aung San Suu Kyi, tuvo que defender posteriormente a su país de las acusaciones de genocidio, lo que la aleja del espíritu y el propósito del premio de la paz.

    Este año, el comité se ha mantenido alejado de los favoritos de las casas de apuestas, el presidente ucraniano Volodímir Zelensky y el activista político ruso encarcelado Alexei Navalny. En su lugar, han optado por activistas de derechos humanos de larga trayectoria que se han enfrentado a los poderosos para llevar a cabo un trabajo difícil.

    El premio Nobel de la Paz de 2022 ofrece un atisbo de esperanza para reafirmar las normas en torno a la coexistencia pacífica y los derechos humanos universalizados.The Conversation

    Robert M. Dover, Professor of Intelligence and National Security, University of Hull

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Cuando los bomberos incendian

    Como es bien sabido una de las novelas más conocidas de Ray Bradbury titulada Farenheit 451 se ocupa de una sociedad del futuro donde los libros estarán prohibidos y los bomberos -los comisarios del conocimiento- tienen a su cargo la misión criminal de quemar a su paso todas las obras que estén a su alcance, es decir la bestialidad contracultural llevada al extremo.

    La novela de marras relata lo ocurrido con un bombero arrepentido que se une a las fuerzas de la resistencia, pero en el mundo real se piensa que solo en el régimen nazi y en el comunista del pasado han sucedido estos hechos aberrantes de la censura más brutal. No es así, no solo en los regímenes totalitarios de hoy se sucede con más o menos desparpajo la acción de la policía de pensamiento sino en lugares que se dicen parte del mundo libre se llevan a cabo episodios de muy diversas maneras de censura encubierta y no tan encubierta vía restricciones a la libertad de prensa.

    Pero en esta nota periodística quisiera mantenerme en el eje central de la trama que nos presenta Bradbury: bomberos que incendian. Eso es precisamente lo que tiene lugar cuando asumen gobiernos cuya misión consiste en garantizar y proteger derechos de los gobernados pero henos aquí que los conculcan, los atropellan, los barren aunque pretendan disfrazar las medidas con cosméticas varias para engañar a incautos. Pero falsos bomberos que en verdad incendian, vaya paradoja macabra.

    Como se ha dicho una y otra vez los pronosticadores que más han acertado con los sucesos del futuro son los Julio Verne de antes y de ahora. Aldous Huxley en su memorable Mundo feliz revisitado constituye otro caso sobresaliente donde el autor reexamina su obra original de 1932 y corrige algunos conceptos clave y publica en 1958 esta nueva versión que resulta extraordinaria excepto su preocupación sobre el exceso de población planetaria con que abre su libro.

    Me detengo un minuto en este aspecto inicial para luego zambullirme en otros de sus lados muy fértiles por cierto. Ya Malthus había escarbado y advertido sobre el asunto de la llamada sobrepoblación lo cual fue actualizado por el Club de Roma. Ambas posiciones erradas son refutadas por la experiencia de crecimientos vegetativos inmensos y simultáneamente mejoras notables en el nivel de vida, lo cual ilustra del mejor modo Thomas Sowell. Este último autor invita a considerar un ejercicio muy ilustrativo que llevó a cabo en los 70: tomar toda la población del orbe y dividirla por cuatro para acercarse a una familia tipo y colocarla en la imaginación en el estado de Texas lo cual daba como resultado 650 metros cuadrados por familia que es el equivalente del espacio habitacional de una familia tipo en Estados Unidos. También muestra que Somalía y Estados Unidos tienen la misma densidad poblacional, igual que ocurre con Calcuta y Manhattan. Esta gimnasia la realiza Sowell para demostrar que el problema no es de sobrepoblación sino de marcos institucionales que en unos casos conducen a la pobreza y en otros a la prosperidad. Agregamos nosotros al margen que las características en general de las estadísticas poblacionales ponen de manifiesto una caída en el crecimiento con lo que aparece un envejecimiento con los consiguientes problemas agudos que ponen aun más al descubierto la trampa de los sistemas de inseguridad antisocial basados en procedimientos que no se necesita ser un actuario para descubrir la encerrona y la necesidad de abandonar los sistemas de reparto quebrados para recostarse en los de capitalización.

    Pero dejemos estas disquisiciones respecto a los andamiajes poblacionales para ir a las reflexiones de Huxley en línea con la trama de Bradbury. En primer lugar, el espanto que se traduce en los consejos de “ajustarse a los demás” lo cual destruye la individualidad que es lo más preciado y característico del ser humano. En lugar de estimular lo distinto, lo creativo, lo diferente se aplasta al ser humano insistiendo que la nivelación es constructiva, repitiendo como loros que la uniformidad y la igualación es la meta con lo que se convierte a lo humano en animalismo. Escribe Huxley que “cuando se subordina los fines a los medios aparecen los Hitler y Stalin” y concluye en este apartado que debe estarse muy alerta y prevenidos con los ingenieros sociales que pretenden imponer desde el poder sus esquemas.

    Mantiene este pensador que las muchedumbres son peligrosas ya que “son caóticas puesto que no tienen propósitos propios y son incapaces de nada excepto de acciones inteligentes y pensamiento realista. Reunidas en asambleas la gente pierde su capacidad de razonar de elección moral. Se sugestionan fácilmente a un punto que dejan de lado juicios personales y voluntad propia. Son sensibles a la propaganda, a los slogans vacíos y alas sobresimplificaciones.” Es por ello que destaca la importancia decisiva de la lectura que es una faena privada y no colectiva que requiere silencio y concentración.

    Este es el cuadro de situación que permite que afloren los demagogos, es decir “la imbecilidad moral” que convierten a los súbditos en cosas que hay que manipular a costa de ellos mismos. Los cánticos, las marchas y los gritos sofocan todo indicio de razonabilidad.

    Todos nosotros, dice Huxley, decimos que “queremos la paz y la libertad pero muy pocos de nosotros mostramos entusiasmo por los pensamientos, los sentimientos y las acciones que conducen a la paz y la libertad. También se dice que se rechaza la guerra y la tiranía pero son muchos los que se regocijan con las ideas, sentimientos y acciones que conducen a la guerra y a la tiranía. Las mayores tonteras que avergonzarían a cualquiera que las escribiera o dicha puede ser cantada y coreada” en grupos vociferantes puesto que “el propio gobierno está en relación inversa a los números” en cuyo contexto “los grandes temas del día deben ser tratados a lo más en cinco minutos” ya que “el método para vender a los candidatos políticos como si fueran desodorantes”.

    Y viene luego el clímax del libro con el adoctrinamiento en lugar de la educación y en última instancia la invención de químicos que haga dóciles a la gente. En este sentido el Gran Hermano de Orwell -Eric Blair pues lo orwelliano era un pseudónimo- muestra el horror de la bota totalitaria pero la trama de Huxley va más allá y sugiere la ayuda de químicos que darán la sensación de felicidad como cobertura para imponer los caprichos del aparato estatal. En otros términos si bien es horrendo el cuadro orwelliano de los abusos del poder político esto que sugiere Huxley es mucho peor pues son las personas las que pedirían ser esclavizadas no solo vía los químicos sino a través del uso desaprensivo y temerario de herramientas tecnológicas para el control y el vaciamiento de todo vestigio humano.

    Para dejar de lado a Huxley no puedo resistir la tentación de reiterar una vez más una de las conclusiones vitales de este pensador de fuste. Escribe en Ends and Means que “En mayor o menor medida, entonces, todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están formadas por un pequeño grupo de de gobernantes corruptos por demasiado poder y por una cantidad grande de gobernados corruptos por demasiada obediencia pasiva e irresponsable.”

    Entonces el asunto radica en fortalecer la educación que remite a la trasmisión del valor central del respeto recíproco y en el plano político debemos abrir debates al efecto de introducir nuevos límites al poder porque lo que viene ocurriendo es que se naturalizan avasallamientos a las libertades que conducen a los peores resultados, especialmente para los más vulnerables. Tenemos que repensar las salvaguardas del sistema para no ser ahogados en mares embravecidos que no nos darán tregua a menos que encontremos los botes salvavidas.

    Es muy pertinente referirnos a cuatro opiniones de muy distintas épocas para ilustrar el tema del abuso del poder en el contexto de la falsificación de la democracia. En primer lugar en la antigüedad el tribuno Cicerón: “El imperio de la multitud no es menos tiránico que el de un hombre solo y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y nombre de pueblo”. En segundo lugar el padre de la Constitución estadounidense James Madison que diferencia una facción de un partido político: “Por una facción entiendo un número de ciudadanos, sea mayoría no minoría, a los que guía el impulso, la pasión o los intereses comunes en dirección al conculcamiento de los derechos de otros ciudadanos”. En tercer lugar el decimonónico Herbert Spencer: “La gran superstición política del pasado era el derecho divino de los reyes. La gran superstición política del presente es el derecho divino de los parlamentos”, Y por último el contemporáneo Bertrand de Jouvenel: “Para proclamar la soberanía de cada uno sobre sí mismo es preciso que cada miembro de la sociedad tenga un dominio propio en donde sea su propio señor […] La soberanía del pueblo no es, pues, más que una ficción y es una ficción que a la larga no puede ser más que destructora de las libertades individuales.”

    Los bomberos que incendian no debieran ser tolerados, de lo contrario terminamos como vaticinó Algernon Sidney -el precursor de John Locke- ”unos pocos tienen coronas sobre sus cabezas mientras que todos los demás tienen monturas sobre sus espaldas”.

    Antes he apuntado que Leonard E. Read subrayaba su admiración a los Padres Fundadores en Estados Unidos pero escribió que se equivocaron al recurrir a una expresión que venía de larga data y es “gobierno” ya que significa mandar y dirigir y concluía que cada uno debe hacer eso con su persona, “lo contrario es el mismo desacierto que llamarlo gerente general al guardián de una empresa”. Efectivamente, “gobierno” deriva del verbo latino “gubernare” que es “controlar” que remite al sustantivo “mens” que aplica en última instancia al control de la mente. En base a eso es que uno de mis libros lleva el título Hacia el autogobierno publicado en Buenos Aires, por EMECÉ en 1993 con prólogo del premio Nobel en economía, James M. Buchanan. En realidad para ser precisos el monopolio de la fuerza debiera denominarse Agencia de Seguridad, Agencia de Justicia o equivalentes, precisamente dos responsabilidades que en gran medida se eluden para encarar otras actividades que son impropias de un sistema republicano. Sin duda que mucho más importante que la cuestión semántica es la dimensión deformada y sobredimensionada del aparato estatal cualquiera sea la denominación que adopte.

    Cierro este texto con una referencia autobiográfica que remite a cinco pensamientos que me resultan decisivos para calibrar una buena vida y para defenderse de los falsos bomberos que pretenden incendiar. El primero es de William Faulkner: “Nunca hay que estar satisfecho con lo que se hace. Nunca es tan bueno como podría serlo. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que es posible hacer. No hay que preocuparse simplemente por ser mejores que los contemporáneos o que los predecesores. Hay que tratar de ser mejor que uno mismo”. Segundo Kim Bassinger para eliminar la soberbia: “Si lo quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, que se vincula con la reflexión de Viktor Frankl que puede aparecer como contrapuesta pero que bien mirada es complementaria para alimentar proyectos sin cerrazones mentales y consecuentes dogmatismos: “No dejes que lo que es alcance a lo que debe ser”. Cuarto, Rosa Montero como proyecto de epitafio: “Nunca se conformó con lo que sabía”. Y por último una autodefinición que me recuerda a una producción cinematográfica en la que Jack Nicholson era su protagonista que hacía de psicólogo que reunía a un grupo y les pedía a cada uno que se defina a sí mismo. Cuando habló el primero comenzó a recitar su curriculum a lo que Nicholson interrumpe para aclararle que no pidió saber qué hace cada uno sino quien es, lo cual es un ejercicio muy fértil. En esta línea argumental, Inés Berton transmitió una autodefinición con la que me siento identificado: “Soy una persona-esponja puesto que absorbo mucho y pretendo entregar mucho”.

  • Las embajadas del diablo: los Estados

    El Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI) acaba de publicar su informe sobre el comercio mundial de armas. Por primera vez desde 2005, en los últimos cinco años (2016-2020) se compró menos armamento que en el lustro precedente (-0.5 %), por algo más de 95.000 millones de dólares al año. La caída de las exportaciones rusas y chinas contrasta con el aumento de las ventas de EE.UU., Francia y Alemania.

    EE.UU. elevó sus ventas un 15 % y se consolida como el principal exportador global con el 37 % del total, Rusia 20 %, Francia 8 %, Alemania casi lo mismo que China un 5.5 % y Gran Bretaña 3 % lo mismo que España. Arabia Saudí, gobernada por una violenta tiranía oscurantista, se afianzó como el primer importador global, al elevar sus adquisiciones un 61 %. En tanto que Qatar multiplicó casi por cinco sus compras de material militar.

    Por caso, los roces de Turquía con Grecia y Egipto por los hidrocarburos en el Mediterráneo han provocado que Atenas y El Cairo refuercen su capacidad naval. El régimen egipcio, tercer receptor mundial, compró un 136 % más de armamento que en los cinco años anteriores. Y, por cierto, hay muchas dudas sobre la transparencia en el manejo de los fondos, por no decir que resulta obvia la corrupción que suele acompañar al tráfico de armas.

    Los mayores importadores son Arabia Saudí con el 11 % del total global, India 10 %, Egipto 6 % y Australia 5 % al igual que China. Por otro lado, el Gobierno británico decidió ampliar su arsenal de armas nucleares por primera vez desde la caída de la URSS y elevará el arsenal de ojivas de 180 a 260, un aumento de casi 45 %, citando a Rusia, y en menor medida a China, como las principales amenazas.

    En fin, si algo queda claro de este informe es que los compradores de armas son los Estados, los “ilegales” -por fuera del Estado- ni siquiera son tomados en las estadísticas ya que son completamente marginales. Otra cosa que queda muy clara es que las razones “defensivas” son, precisamente, a partir de las imposiciones estatales. Por caso, “la defensa” de las fronteras y límites impuestos por los políticos, ya que los ciudadanos comunes no tienen problema en cruzar las líneas divisorias, diseñadas por los burócratas, para comerciar o simplemente visitar amigos y lugares.

    Por supuesto que la excusa de los Estados “pacíficos” es que quieren las armas para “disuadir” cualquier ataque. Mas allá de que la defensa es algo arbitrario, ya que todos los atacantes dicen defenderse de algo, si las armas fueran disuasivas no existiría el terrorismo, que tiene una capacidad militar muy inferior, ni a la guerra de Vietnam la hubieran ganado los guerrilleros.

    La verdad inconfesable de todo esto es que los Estados son el monopolio de la violencia, son la violencia, con la que imponen desde sus fronteras, y pasando por la necesaria exigencia coactiva de tributos sin la cual no podrían existir, hasta “leyes” de todo tipo que, precisamente, son imposiciones coactivas en contraposición con las leyes de la naturaleza como la de la gravedad o la necesidad de un hombre y una mujer para la procreación.

    Corolario: sería utópico pensar que los Estados desaparezcan, pero si queremos menos armas y más producción para la vida, si queremos paz, debemos trabajar para que se vayan achicando, para que recurran cada vez menos a la violencia y a sus imposiciones coactivas.

  • Panamá empeora su Índice de Paz Global (IPG) publicado por Institute for Economics and Peace.

    La décimo cuarta edición del informe anual del Índice de Paz Global (IPG), la medida líder mundial que elabora el Institute for Economics & Peace (IEP) desde 2007, revela que en 2020 el nivel promedio de paz global se deterioró por novena vez en doce años. En general, 81 países mejoraron la paz en el informe 2020, mientras que 80 se deterioraron (Panamá uno de ellos).

    Para analizar esta realidad a lo largo y ancho del globo, los responsables del estudio recurren a 23 indicadores cualitativos y cuantitativos, como el nivel de criminalidad violenta, las cifras de cuerpos de seguridad o la posibilidad de actos terroristas, abarcando el 99,7% de la población mundial.

    Europa sigue siendo la región más pacífica del mundo. Grecia y Bélgica tuvieron la mayor mejora en la paz.  Islandia sigue siendo el más pacífico, una posición que ha ocupado desde 2008. Se une en la parte superior del índice Nueva Zelanda, Austria, Portugal y Dinamarca.

    Afganistán sigue siendo el país menos pacífico, posición que ocupa desde hace dos años, seguido de Siria, Irak y Sudán del Sur.

    Los 10 países más seguros (o pacíficos) del mundo, según el estudio, son:

    1 – Islandia

    2 – Nueva Zelanda

    3 – Portugal

    4 – Austria

    5 – Dinamarca

    6 – Canadá

    7 – Singapur

    8 – República Checa

    9 – Japón

    10 – Suiza

    Los disturbios civiles se han duplicado globalmente desde 2011: 96 países registraron una manifestación violenta en 2019. Los ciudadanos protestan contra una variedad de problemas, desde las dificultades económicas y la brutalidad policial hasta la inestabilidad política.

    Sin embargo, y aunque la paz se ha deteriorado en la última década, la militarización está mejorando en general, y 100 países han disminuido sus gastos militares desde 2008. El impacto económico de la violencia en 2019 mejoró debido a la disminución de la intensidad del conflicto interno, sin embargo, la violencia le costó a la economía global $14.5 billones o 10.6% del PIB mundial. Las muertes por terrorismo caen por cuarto año consecutivo, un 75% menos.

    En cuanto al impacto económico de la pandemia, el índice concluye que afectará negativamente la estabilidad política, las relaciones internacionales, los conflictos, los derechos civiles y la violencia, deshaciendo muchos años de desarrollo socioeconómico.

    A medida que aumenta la volatilidad económica, las naciones esperan dividirse en aquellas que se estabilizan o deterioran en paz y prosperidad, aquellas que dependen de la ayuda o con altas deudas particularmente susceptibles de sufrir una recesión. Italia, Grecia, Letonia y Polonia están entre los países con menos probabilidades de resistir bien a COVID-19 debido a los desafíos económicos y el bajo desempeño en ‘resiliencia social’, mientras que Noruega, Australia y Nueva Zelanda están en mejores condiciones para manejar el futuro.

    También se señala que es probable que la recesión económica conduzca a una disminución del apoyo a las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, lo que dificultará la construcción de la paz, aunque también podría provocar una caída en las guerras por el poder.

    Resumen regional:

    Sudamérica experimentó la mayor caída de todas las regiones, seguida de América Central y el Caribe, y fue la única región que registró deterioros en los tres dominios de IPG: Seguridad y protección, Militarización y Conflicto en curso.

    El índice 2020 atribuye esta caída a las medidas de militarización y seguridad, mientras que la caída de América Central y el Caribe fue causada por un aumento en el conflicto en curso.

    A pesar de un año de disturbios políticos y sociales, Costa Rica sigue siendo el país más pacífico de la región. Su tasa de homicidios aumentó de 11.9 homicidios por cada 100,000 personas a 12.3 en el último año.

    Panamá ocupa el cuarto mejor puesto del índice de la región latinoamericana, y el segundo mejor en Centro américa y el Caribe, con el puesto 56 a nivel global, estando dentro del grupo de alta paz y baja exposición al riesgo, aunque también es el país con el sexto mayor retroceso de la región respecto al año pasado. Ha empeorado su posición, ya que en 2019 estaba en el puesto 47. Ha obtenido 1,875 puntos, con lo que empeora su puntuación respecto al informe de 2019, en el que obtuvo 1,804 puntos (-71 puntos). Asimismo, el índice detalla que Panamá experimentó disturbios políticos y sociales en el último año, que se refleja en un deterioro en la política del país y en el puntaje de inestabilidad y su intensidad de puntaje de conflicto, también afectado por el proceso de reforma de la constitución en los primeros meses de gobierno de Laurentino Cortizo. Las diferencias de posición sobre las reformas constitucionales presentarán un riesgo latente para la estabilidad a medida que el gobierno avance con el proceso de reforma, indica el informe.

    Panamá – Índice de Paz Global
    Fecha Índice de Paz Global Ranking Paz Global
    2020 1,875 56º
    2019 1,804 47º
    2018 1,826 50º
    2017 1,835 49º
    2016 1,837 49º
    2015 1,903 64º
    2014 1,877 57º
    2013 1,893 56º
    2012 1,894 59º
    2011 1,816 49º
    2010 1,929 68º
    2009 1,862 66º
    2008 1,679 43º

     

    Mientras que Honduras es uno de los cinco países con más mejoría del mundo, impulsado por «mejoras particularmente notables», en terror político y muertes por conflictos internos, Nicaragua, Venezuela y Chile se encuentran entre los cinco más deteriorados.

    El tercer mayor retroceso en la región lo protagoniza un país que, años atrás, nadie hubiera esperado. Se trata de Chile, que pasó de ser el país más pacífico de América Latina, 28º a nivel mundial, a caer hasta el puesto 45. Esto se debe a las mayores protestas desde el retorno de la democracia, que estallaron a mediados de octubre del año pasado y se extendieron durante meses en reclamo de una mayor igualdad.

    Nicaragua vio la mayor disminución de la paz en Centroamérica, debido a las muertes por conflictos internos, la probabilidad de crímenes violentos y un empeoramiento del terror político.

    Venezuela es el país menos pacífico de América del Sur y uno de los 15 menos pacíficos del mundo. Su clasificación se deterioró un 7,5% en el último año a medida que continuaron los disturbios políticos y civiles.

    El índice mostró que la relación entre la paz positiva y los fundamentos económicos sólidos indica que los países menos pacíficos tienen más probabilidades de sufrir debilidad macroeconómica y experimentan ciclos de auge y caída más frecuentes que conducen a una mayor volatilidad y menores tasas de crecimiento económico. Además, la relación señala que los países con niveles más altos de Paz Positiva tienen una mejor estabilidad de precios, lo que reduce la incertidumbre y la ineficiencia en el mercado, lo que a su vez facilita una mayor inversión empresarial. En promedio, el crecimiento económico es casi tres veces mayor en los países de Paz Positiva muy altos en comparación con los menos pacíficos.