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  • Avispas y Nuestra Visión del Mundo

    Avispas y Nuestra Visión del Mundo

    Esta mañana nuestra chef y mayordoma, al verme caminar hacia nuestro mirador selvático me alertó: “Tenga cuidado, Sr. Bennett, que ahora que la rama del árbol de mango se bajó, entre sus hojas hay un nido de… ¿abejas serán? Le tomé foto con el celular y agrandé la imagen… ¡nop!, son avispas; de manera que consulté con la IA quien me obsequió un mundo de conocimientos de fábula; de esa fábula que está a nuestro alrededor, en nuestros patios y tal, y que pasamos por alto e inconsecuente. Nuevamente ¡nop!, está lejos de “inconsecuente” y es penoso que no lo veamos. Adentrémonos a ese mundo de maravillas.

    El asunto es que nuestra pasarela cubierta con lajas de piedra conduce a nuestro mirador selvático, a dónde a diario voy a meditar y hablar con Madre Natura.

    De salida, como soy fan de las abejas, avispas, abejorros y de la naturaleza en general, al ver que el nido estaba justo sobre nuestra pasarela empedrada; y allí, entre las nuevas hojas primaverales de verde claro del mango, había un curioso nido o colmena.

    Y sí, en esta época, pasado abril y entrando en mayo, es nuestra primavera que decimos no tenemos; pero… ¡vaya si no la tenemos! Otra cosa es que no la vemos y que llamemos invierno a nuestros veranos y veranos a nuestros inviernos. El asunto es que todo ello me lanzó en una aventura de investigación de la naturaleza; entre la cual no sólo están las avispas, abejas, árboles, sino también los humanos, que somos parte de circo o… “círculo” o anillo de la vida.

    avispasChat GPT me dijo que eran “avispas papeleras”, también conocidas como cartoneras, de la subfamilia Polistinae, de regiones tropicales; que construyen su nido con celdas hexagonales bajo el paraguas protector de una hoja doblada. Les llaman “papeleras” pues con saliva y hojas secas trituradas construyen su hogar de papel. Y mi mente vagabunda me llevó a explorar la palabra “avispa”, con la cual forme el título de este artículo.

    Avispas, naturaleza y la gestión de la escasez.

    La palabra “avispa” viene del latín vespa, que tomó la inicial “a” debido a la influencia analógica con la palabra “abeja”. El nombre ha evolucionado a partir del indoeuropeo, tal como el lituano vapsà y el prusiano wobse. Es curioso que el latín vespa y sus derivados vespula y vespillo o vispillo, designen a los enterradores y oficios fúnebres de cremación; en particular de los pobres que solían hacer sus entierros al anochecer.

    Pero… a todo esto, en la foto principal verán que las hojas del mango obstruyen el paso al mirador; lo cual no era así hace unas semanas. ¿Por qué habría de bajarse la rama del mango?; lo cual me llevó a formular una hipótesis, que luego me la confirmó la AI. Durante el inicio nuestra época seca invernal, nuestros árboles, como el mango, algarrobo y otros tantos, cambian a hojas con pocas estomatas, estructuras que controlan la transpiración, para no botar el agua escasa de la temporada seca. Al llegar la primavera, los árboles vuelven y cambian con hojas nuevas con cantidad de estomatas que transpiran agua o savia absorbida desde las raíces. Y, resulta que el galón de agua pesa 3.76 kg o 8.24 libras; y al llenarse todas las hojas del árbol provocan que las ramas se doblen con el peso.

    En fin, las avispas de papel no son agresivas, pero si le meto la cabeza se emberracan y pican. La AI me explicó como mudar el nido o subir la rama y ahora tendré que ver como resuelvo.

  • Educado

    Educado

    ¿Alguna vez alguien te preguntó por el significado de “educado”? No es una pregunta común y mucho menos común es recibir una respuesta educada. Diccionarios como el de la Real Academia Española lo devienen así: “Que tiene buena educación o urbanidad”; lo cual, apenas es una pista somera e incipiente del significado y alcance de este trascendental vocablo. Sobre “educación”, lo único que dice la RAE es: “Acción y efecto de educar☹”

    La palabra “educado” en su origen significa

    criar, alimentar o nutrir”

    y “educar” origina en

    sacar fuera, extraer o conducir hacia afuera”;

    por lo cual yo diría que se trata de sacar de nuestro interior el potencial que tenemos; que requiere instrucción y guía de lo latente en nuestro interior. Es crianza, formación, transmisión de conocimientos, con miras a desarrollar potencialidades que corresponden primordialmente al núcleo de la familia y que no corresponde delegar a los gobiernos del Estado.

    A través del tiempo el vocablo “educar” lo hemos ido asociando a la escuela y, en especial a la “superior”, que no me parece que ello es verdadera garantía para llegar a ser educado; particularmente cuando veo a tantos licenciados maleducados. Lo que señalo nos deja con el reto de entender cómo hemos de educar a nuestros hijos. Pero, si ni siquiera entendemos significado del término, el asunto anda mal.

    La gran y trágica desviación en el proceso educativo de nuestros hijos nació cuando los glotones del poder gubernamental lograron convencer a las masas que los gobiernos eran el mejor instrumento para educar; ese que hoy llamamos, erradamente, MEDUCA. El problema es que gobernar y educar no “conjugan”; término que significa…

    unir o juntar bajo el mismo yugo”.

    Al yugo de los gobiernos estatales desbocados cuyo interés no es, necesariamente, educar a la población; ya que una población educada no votaría por gobernantes podridos, tal como ha ocurrido en nuestra hermosa Panamá desde la llegada de Cristobal.

    Fue un error garrafal haber centralizado los centros educativos bajo la egida de las corruptas mafias políticas; las cuales, para facilitar la inmensa tarea procuraron estandarizar los currículos que ensañar a todos como si todos fuesen igualitos. ¡Craso error!” u “horror”; ya que los aventajados se aburrían y los desaventajados languidecían en la oscuridad, lo cual me consta ya que yo ocupé los últimos puestos durante mi primaria y parte de la secundaria. Ello era y sigue siendo el embuste del igualitarismo, como si los humanos fuésemos igualitos todos. La igualdad sólo se logra en la pobreza, tanto económica, cultural y educativa; lo cual le encanta a los zorros del gallinero.

    La otra palabra interesante es “inteligente”, que se refiere a quien ve y entiende las cosas como en realidad son y no como las pintan en las escuelas NODUCA. Tal es el lastimoso caso cuando llamamos “verano” al invierno, e “invierno” al verano; y también nos enseñaron que en Panamá no hay ni otoño ni primavera; lo cual es una barbaridad. Ahorita en Panamá, el 20 de abril, si te paras a las 12 mediodía al sol y miras a tus pies, verás que no tienes sobra debajo de ti; ya que el sol estará en su cénit a los 9° de latitud norte en que está Panamá. Los términos verano, otoño, invierno y primavera son términos astronómicos y no de si llueve o no llueve.

    Y… ¿cómo no ver la primavera, en estos días?: en el canto de la choroteca, la cas-cas, capisucia, primavera o ‘mirlo’. Esta ave que anuncia a todo trino sus amores. ¿Y cómo no ver el reverdecer, las flores, cocuyos, abejas y la algarabía de la época de cría… los huevos de iguana? Educado es conocer el mundo.