Etiqueta: redes sociales

  • Bots, trolls y granjas de interacción coordinada. Cómo funcionan.

    Las redes sociales suelen presentarse como “plazas públicas digitales”, espacios donde individuos intercambian ideas libremente. Sin embargo, desde hace varios años ese ideal se encuentra profundamente distorsionado por un fenómeno que combina tecnología, incentivos económicos y manipulación de percepción: bots, trolls y granjas de interacción coordinada.

    Entender cómo funcionan no es solo un ejercicio técnico, sino también económico. Desde una perspectiva cercana a la economía austríaca, estas prácticas pueden analizarse como mercados artificiales de atención dado su control gubernamental disfrazado, donde señales falsas reemplazan a intercambios genuinos.

    Bots, trolls y granjas: qué son y por qué se combinan

    Un bot es una cuenta automatizada que publica, comenta o interactúa siguiendo reglas programadas. Su fortaleza es el volumen y la velocidad.
    Un troll es una persona real que interviene deliberadamente para provocar, desgastar o desviar conversaciones. Su fortaleza es el lenguaje humano, el sarcasmo y la improvisación.
    Las granjas de cuentas combinan ambos: redes de bots y personas coordinadas para amplificar narrativas, atacar usuarios específicos o generar la ilusión de consenso.

    Hoy casi ninguna operación relevante es 100 % automática. Las plataformas detectan bots puros con relativa facilidad, por lo que las campañas más efectivas mezclan:

    • cuentas nuevas con cuentas antiguas “dormidas”,

    • automatización con intervención humana,

    • agresión directa con comentarios aparentemente moderados.

    El resultado es lo que las propias plataformas llaman comportamiento coordinado no auténtico.

    El incentivo económico detrás del ruido

    Un error común es creer que estas cuentas “opinan”. En muchos casos, operan bajo incentivos económicos claros.

    En X, gran parte de las campañas paga:

    • replies (comentarios),

    • menciones,

    • participación en hilos conflictivos.

    No suelen pagar RT ni likes porque:

    1. el comentario genera más visibilidad algorítmica,

    2. el conflicto prolonga la exposición,

    3. el ida y vuelta aumenta el “tiempo en pantalla”.

    Desde una lógica de mercado, estas granjas no buscan convencer, sino distorsionar señales. No quieren que cambies de opinión; quieren que el lector silencioso perciba que “todos piensan lo mismo”, o que el emisor original se desgaste y se retire.

    Es una forma de externalidad negativa informacional: el costo lo paga quien produce contenido genuino; el beneficio lo captura quien vende atención artificial.

    El problema desde una mirada austríaca

    La economía austríaca pone el foco en:

    • acción humana,

    • incentivos,

    • información dispersa,

    • señales de mercado.

    Las granjas de interacción funcionan exactamente al revés, y no sería un problema si quien está detrás es el mercado. En general, son políticos, gobiernos y organizaciones afines quienes contratan estas actividades para generar opinión favorable a sus políticas:

    • no hay acción genuina, sino simulación,

    • los incentivos están ocultos,

    • la información es centralmente coordinada,

    • las señales (popularidad, rechazo, consenso) son falsas.

    Así como los precios intervenidos distorsionan mercados reales, el engagement artificial distorsiona el mercado de ideas. El problema no es el desacuerdo, sino la falsificación sistemática de señales.

    Por qué debatir en replies suele ser un error

    Desde esta lógica, debatir en comentarios tiene tres problemas principales:

    1. Alimenta el incentivo
      Cada respuesta valida el modelo económico de la granja. Si hay replies, hay pago.

    2. No hay contraparte real
      Muchas cuentas no están ahí para intercambiar argumentos. Ignoran datos, repiten consignas y escalan el tono. No maximizan verdad; maximizan fricción.

    3. Desplaza el foco del mensaje
      El contenido original queda sepultado bajo ruido, ataques y falsas polémicas. El costo lo paga quien produce valor.

    Cerrar comentarios como decisión racional

    Cerrar replies no es censura ni debilidad. Es una decisión estratégica comparable a:

    • no negociar con precios controlados,

    • no competir en mercados intervenidos,

    • no responder a señales falsificadas.

    Cerrar comentarios:

    • reduce el incentivo económico del ataque,

    • corta la amplificación artificial,

    • protege el mensaje original,

    • obliga a que la crítica se haga desde cuentas propias (con costo reputacional).

    En términos austríacos, es una forma de retirar recursos de un mercado distorsionado.

    Una política racional de interacción en X

    Una política coherente para X debería partir de principios simples:

    • No todo comentario es orgánico.

    • No todo engagement es gratuito.

    • No todo desacuerdo merece respuesta.

    Responder solo cuando:

    • la cuenta muestra comportamiento humano real,

    • la pregunta es genuina,

    • la respuesta aporta valor a terceros.

    Responder una sola vez, sin ida y vuelta, y luego retirarse.

    Silenciar, bloquear o cerrar comentarios no es emocional: es higiene digital.

    X no es un mercado libre de ideas: es un entorno con incentivos distorsionados, actores coordinados y señales falseadas. Pretender debatir ahí como si todos jugaran bajo las mismas reglas es ingenuo.

    Desde una perspectiva tecnológica y económica, la respuesta no es indignarse ni “ganar discusiones”, sino alinear la conducta con los incentivos reales. A veces, la acción más racional no es hablar más, sino retirarse del ruido y dejar que el mercado genuino —el de las ideas reales— opere en otros planos.

  • Bluesky: La Red Social Descentralizada que Gana Terreno

    En los últimos meses, Bluesky ha emergido como una de las alternativas más atractivas para los usuarios de X (anteriormente Twitter), especialmente entre los que buscan una opción menos centralizada y más alineada con principios de libertad en internet. A medida que figuras públicas, como Barbara Streissand, Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona o el empresario inversor Mark Cuban, se suman a la plataforma, Bluesky está ganando tracción. Este fenómeno no solo es el reflejo de un cambio de tendencia, sino también una respuesta a las preocupaciones sobre la toxicidad y desinformación en redes sociales como X.

    La Descentralización como Pilar Fundamental

    Bluesky, fundada en 2019 por Jack Dorsey, el creador de Twitter, tiene una misión clara: crear una red social descentralizada. Esta cualidad ha atraído a una base de usuarios que siente que otras plataformas están cada vez más controladas por grandes corporaciones, con algoritmos que determinan lo que los usuarios ven y limitan su libertad de interacción. En lugar de depender de servidores centralizados, Bluesky utiliza un protocolo descentralizado llamado AT Protocol, que permite a los usuarios tener un mayor control sobre sus datos y el contenido que consumen.

    Este enfoque descentralizado no solo significa que Bluesky no está bajo el control de una sola entidad, sino que, en teoría, ofrece una mejor experiencia para los usuarios y desarrolladores. Como explicó Jay Graber, la CEO de Bluesky, «las redes sociales existentes están bloqueando a los usuarios y desarrolladores, encerrándolos en sistemas que favorecen el control centralizado y la manipulación de contenido». Bluesky permite que los desarrolladores construyan sobre la plataforma sin las restricciones impuestas por los gigantes tecnológicos.

    El Auge de Bluesky: Un Éxito Rápido

    Desde su lanzamiento, Bluesky ha experimentado un crecimiento impresionante. En agosto de 2023, contaba con 6.8 millones de usuarios; para finales de noviembre, esa cifra ya había alcanzado los 20 millones, con un millón de nuevos usuarios cada día. Este rápido crecimiento ha sido impulsado por el abandono de plataformas como X, particularmente por figuras de izquierda que critican el rumbo que ha tomado la red social bajo la dirección de Elon Musk.

    Este éxodo de figuras públicas y medios de comunicación, como The Guardian y La Vanguardia, destaca el deseo de encontrar una alternativa más sana y respetuosa para la interacción digital. El medio británico The Guardian fue explícito al expresar las razones por las que se iba de la plataforma de Musk, al considerarla «tóxica» y altavoz de «teorías conspiratorias de extrema derecha y racismo».

    Jay Graber: Líder de Bluesky elegida por Dorsey

    La persona detrás de esta revolucionaria propuesta es Jay Graber, la directora ejecutiva de Bluesky. Nacida en 1991 en Tulsa, Oklahoma, Graber es una ingeniera de software con una formación sólida en Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad de Pensilvania. Antes de asumir el liderazgo de Bluesky, Graber trabajó en diversas áreas tecnológicas, desde la minería de criptomonedas hasta el desarrollo de software para la empresa SkuChain. Su experiencia en el mundo de la criptografía y las tecnologías descentralizadas la convirtió en una figura clave para liderar el proyecto de Bluesky.

    Graber ha señalado en varias entrevistas que su visión para la red social no es solo ofrecer una alternativa a X, sino también cambiar la forma en que los usuarios interactúan con la información en línea. En su opinión, las redes sociales tradicionales como Facebook y X están diseñadas para mantener a los usuarios atrapados, no solo en sus algoritmos, sino también en una burbuja informativa que limita la diversidad de opiniones. En contraste, Bluesky permite a cada usuario crear su propio algoritmo, determinando qué contenido ver y cómo interactuar con él.

    La Influencia de la Tecnología Blockchain

    Bluesky ha llamado la atención también por su vinculación con el mundo de la blockchain. La plataforma ha recibido inversiones de empresas que están en la vanguardia de las criptomonedas, como Zcash, Protocol Labs y Blockchain Capital. Este apoyo financiero sugiere que Bluesky no solo es un proyecto social, sino también una apuesta a largo plazo por un internet más descentralizado y autónomo. Este enfoque en la blockchain es una de las razones por las que Bluesky se destaca de otras redes sociales como Mastodon o Threads, que aunque también buscan alternativas descentralizadas, no cuentan con el mismo nivel de infraestructura.

    Bluesky vs. X: Un Debate Abierto sobre la Libertad de Información

    El debate sobre Bluesky y X no es solo técnico, sino también ideológico. A medida que más usuarios abandonan X, algunos argumentan que, aunque Bluesky promete más libertad y autonomía, también corre el riesgo de fomentar lo que se conoce como «burbujas informativas». Al permitir que cada usuario configure su propio algoritmo y feed, Bluesky podría crear entornos más homogéneos donde los usuarios solo vean lo que quieren ver, sin exposición a una variedad de puntos de vista.

    A diferencia de X, que utiliza un sistema de algoritmos centralizados para dirigir el contenido, Bluesky ofrece una red social más personalizada, pero que podría resultar en una mayor polarización, si los usuarios no se exponen a diferentes fuentes de información. Este desafío pone a Bluesky ante una disyuntiva: cómo equilibrar la descentralización con el acceso a una información diversa y veraz.

    El Futuro de Bluesky

    Bluesky está en una fase temprana de crecimiento, pero su modelo descentralizado y su enfoque en la autonomía de los usuarios le otorgan un potencial significativo. Mientras que plataformas tradicionales como X se enfrentan a un escrutinio cada vez mayor por el papel de Elon Musk en su actividad como parte del gobierno de Trump y la toxicidad de contenido que se le atribuye, Bluesky podría representar una alternativa más ética y equilibrada, especialmente para aquellos que buscan una red social menos controlada por grandes corporaciones.

    Si la plataforma continúa creciendo y manteniendo su compromiso con la descentralización, podría convertirse en un líder en el espacio de las redes sociales, ofreciendo un refugio para quienes buscan más libertad, privacidad y control sobre su experiencia en línea.

  • “La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea»: Freedom House alerta sobre riesgos para la democracia

    Un informe de Freedom House publicado el miércoles indica que por décimocuarto año consecutivo hay un declive de la libertad global en Internet. Varios países de América Latina no escapan de esta tendencia.

    BOGOTÁ/ SAN SALVADOR/ SANTIAGO DE CHILE- — Informar a través de Internet es cada vez menos viable para países de la región como Venezuela, donde muchos comunicadores son amenazados y hasta condenados por ejercer el oficio o simplemente se autocensuran debido al temor infundido desde el poder, explicó una periodista venezolana* a la Voz de América.

    Este y otros testimonios obtenidos coinciden con los resultados divulgados el miércoles en el informe «Libertad en la red 2024: La lucha por la confianza en Internet» [FOTN 2024 /Freedom on the Net]según el cual «los ataques violentos y la intimidación para silenciar la libertad de expresión en línea se generalizaron durante el año pasado».

    El reporte evaluó la libertad en Internet en 72 países, equivalente al 87 % de los usuarios de Internet del mundo y abarcó los acontecimientos ocurridos entre junio de 2023 y mayo de 2024.

    La libertad en este ámbito -explica el documento- disminuyó en 25 de 72 países estudiados por Freedom House. China tiene uno de los peores entornos del mundo, contrario a Chile, con fuertes salvaguardas en los derechos humanos.

    El texto de Freedom House indicó que el empeoramiento de las condiciones para informar en línea coincidió con el hecho de que muchas personas en el mundo, entre ellos los venezolanos, «se preparaban para ir a las urnas».

    Uno ya no puede utilizar las redes sociales para informar, para decir qué está pasando porque a los periodistas, aquí en Venezuela, nos pueden buscar, privar de libertad y nos pueden hasta condenar aplicándonos la ley del odio».
    Periodista venezolana

    El informe de la organización sin fines de lucro y enfocada en crear un mundo democrático, concluyó que las protecciones a los derechos humanos en línea disminuyeron en 27 de los 72 países cubiertos por Freedom on the Net 2024, y 18 de ellos obtuvieron mejoras.

    Los gobiernos -afirma la investigación- también recurrieron a arrestos, violencia y otras formas de represión para silenciar el discurso en línea fuera de los periodos electorales.

    «En al menos 56 países, los usuarios de Internet fueron arrestados debido a su expresión política, social o religiosa. Las personas fueron atacadas físicamente o asesinadas en represalia por sus actividades en línea en un récord de al menos 43 países», indicó el documento.

    Este es – de acuerdo con Freedom House- el décimocuarto año consecutivo en el que se presenta este tipo de declive de la libertad global en Internet, relacionado con la intromisión electoral, la censura y la manipulación de contenido que el año pasado terminaron socavando la capacidad de los votantes de tomar decisiones informadas en las elecciones de todo el mundo.

    Proliferación de contenidos falsos y engañosos en elecciones

    Nicole Bibbins Sedaca, presidenta interina de Freedom House, explicó que algunos de los abusos más graves se produjeron en el contexto de conflictos armados, sumiendo a los civiles a vacíos de información e impidiéndoles el acceso a ayuda vital.

    “La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea, y la proliferación de contenido falso o engañoso está alimentando la duda sobre los resultados electorales y sembrando una desconfianza a largo plazo en las instituciones democráticas”, dijo Bibbins Sedaca.

    Admitió además que generar «un espacio seguro y confiable para la expresión en línea es esencial no solo para defender la libertad en Internet, sino también para salvaguardar y fortalecer la democracia».

    La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea, y la proliferación de contenido falso o engañoso está alimentando la duda sobre los resultados electorales y sembrando una desconfianza a largo plazo en las instituciones democráticas”.
    Nicole Bibbins Sedaca, presidenta interina de Freedom House

    La periodista venezolana consultada para este artículo aseguró que tras las disputadas elecciones presidenciales del pasado 28 de julio en Venezuela ha sido aún peor lo que describió como «la arremetida» contra los comunicadores de parte del gobierno de Nicolás Maduro, a quien las autoridades electorales dieron el triunfo, a pesar de que la oposición ha mostrado actas, videos y otras pruebas por las cuales se consideran los «legítimos» vencedores en la pasada elección.

    «El mismo gobierno le crea a uno esa autocensura, por el miedo a represalias y ellos están aquí a la orden a meter preso a quienes mejor les provoquen o a quien no les guste”, agregó la periodista que aludió a que las condenas para profesionales de la prensa pueden oscilar entre los 5 y 10 años de cárcel.

    El gobierno de Maduro a menudo desconoce y desacredita a la prensa que está fuera de su control, a la que no le ofrece información ni accesos a las fuentes oficiales, que es un exclusivo privilegio de los medios afines a los intereses de la llamada «revolución bolivariana».

    Ambiente complejo

    Los hallazgos muestran que 25 gobiernos de los 72 países analizados “cortaron el acceso a Internet, restringieron el acceso a las plataformas de redes sociales o bloquearon sitios web que albergaban discursos políticos, sociales y religiosos durante los períodos electorales, a menudo con la intención de dar forma a los resultados”.

    En Venezuela, por ejemplo, de acuerdo con la ONG Espacio Público, en lo que va de 2024 la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ha cerrado 14 emisoras y, entre 2003 y 2023, al menos 297.

    “Muchas emisoras del país, en varios estados de Venezuela, fueron cerradas por el gobierno justamente porque no son complacientes”, afirmó la periodista venezolana. Agregó que las páginas digitales opositoras y sus espaciones en redes sociales como X, antes Twitter, también han sido bloqueadas y para poder acceder a ellas, el usuario debe contar con una VPN o red privada virtual.

    El informe también resaltó cómo previo a la primaria de la oposición venezolana, organizada de forma independiente en octubre de 2023, “el régimen autoritario de Nicolás Maduro ordenó el bloqueo de los sitios que permitían a los votantes localizar los centros de votación” y, en julio, tras el recuento de votos de la oposición que daba por ganador a Edmundo González, “el régimen intensificó su aparato de censura para apoyar las afirmaciones de victoria de Maduro”.

    De los países cubiertos por FOTN 2024 /Freedom on the Net, se registró un récord según el cual al menos 43 personas fueron atacadas o asesinadas en represalia contra su discurso y activismo en línea. En al menos 56 países, los usuarios de Internet fueron arrestados debido a su expresión política, social o religiosa y, en ocasiones, condujeron a sentencias de prisión que superaron los 10 años.

    Nosotros nos sentimos amenazados porque hace unos días intentaron bajar la página web del medio Redacción Regional , esto luego de que publicamos dos investigadores sobre el clan Bukele, y su incremento patrimonial».
    Jaime Quintanilla, periodista salvadoreño.

    Además, comentaristas progubernamentales manipularon la información en línea, a menudo promoviendo información falsa sobre las elecciones y los candidatos.

    En ese propósito, fueron utilizadas las herramientas de la Inteligencia Artificial para crear información falsa y engañosa, aumentando los métodos más antiguos de manipulación de contenido. Esta se usó como una herramienta no regulada que se empleó “de diversas maneras, desde inocuas hasta altamente engañosas”.

    Chile, un “modelo global”

    El informe indicó que Chile y los Países Bajos, quienes fueron evaluados por primera vez este año, “sirven como modelos globales de libertad en Internet”. El país latinoamericano se ubicó en tercer lugar, con 86 puntos, los mismos que Canadá.

    Ingrid Bachmann, académica en la Universidad Católica de Chile y Directora del Núcleo Milenio de Desigualdades y Oportunidades Digitales, NUDOS, explicó a la VOA que actualmente, en ese país, “en los últimos años se ha demostrado que todavía se defiende la libertad de expresión, también en internet, sobre otros tipos de controles”.

    “El ejercicio del periodismo y del activismo en Internet no es algo que suponga que te arresten o que te maten, como sí ocurría en tiempos de dictadura”, dijo la académica, pero aclaró que “sería un poco complaciente” afirmar que el país está bien en la materia, sino que “en realidad” es que se compara con otros países, como los de la región, “que están muy mal”.

    En Chile, “cualquier asomo de regular contenidos, muchas veces genera una reacción bastante inmediata de que esto atentaría contra la libertad de prensa o de expresión, e incluso, se tacha como censura”, agregó.

    Para Bachmann, hay periodistas y activistas independientes que “podrían considerar que el espacio digital no es tan seguro, a pesar de que no hay grandes pérdidas de vida que lamentar aún”, pues las amenazas son latentes. Sin embargo, aún se cataloga como “un hito” que un periodista muera ejerciendo su profesión, pues no es muy común en ese país.

    Otros hallazgos

    Los indicadores de FOTN que evalúan los límites a los contenidos, también cayeron este año a su puntuación media más baja en más de una década. “La censura y la manipulación en línea son cada vez más extremas”, indica el informe.

    Para Sergio Arauz, subjefe de redacción del medio salvadoreño El Faro, en su país el contexto es “hostil y que le da miedo a cualquiera”. Además, viven en medio del régimen de excepción desde hace más de dos años, lo que significa una “suspensión de garantías constitucionales, no hay debido proceso, no hay independencia judicial y entonces los periodistas somos sujetos de un arresto probable y arbitrario”.

    Y, en ese “contexto de miedo”, añadió en entrevista con la VOA, se termina en la autocensura o en “no investigar, por no decir por no expresarse”.

    «Nosotros nos sentimos amenazados porque hace unos días intentaron bajar la página web del medio Redacción Regional, esto luego de que publicamos dos investigaciones sobre el clan Bukele, y su incremento patrimonial», agregó Jaime Quintanilla, periodista salvadoreño.

    Una Internet libre y abierta es indispensable para el buen funcionamiento de la democracia en el siglo XXI».
     Allie Funk, coautora de investigación de tecnología y democracia de Freedom House

    Por otro lado, en medio de un sombrío panorama, el informe de Freedom House resaltó que en más de la mitad de los 41 países de la FOTN que celebraron o se prepararon para elecciones nacionales durante el período de cobertura, los gobiernos tomaron medidas destinadas a hacer más confiable el espacio informativo.

    Algunos también “intentaron abordar el contenido falso, engañoso o incendiario”, a través de la aplicación de normas de eliminación de contenido entre las empresas de tecnología. Y se ha apoyado la verificación de datos y la alfabetización digital.

    La coautora del informe Allie Funk, directora de investigación de tecnología y democracia de Freedom House afirmó que un rol importante para revertir la tendencia de los últimos 14 años pasa por la acción de los decisores públicos.

    «Para revertir el declive global de la libertad en Internet, los responsables políticos y las empresas deberían renovar sus compromisos de proteger la libertad de expresión, salvaguardar el acceso a información diversa e impulsar el apoyo a la sociedad civil local”, concluyó Funk.

    [*La periodista venezolana entrevistada para este artículo pidió no ser identificada por temor a represalias]

  • La generación Z muestra en las calles de Kenia el poder del activismo digital

    Hashtags como #OccupyParliament y #RejectFinanceBill2024 han sido tendencia en las redes sociales durante varios días, lo que pone de manifiesto el poder del activismo digital para movilizar apoyos y mantener el impulso de las protestas.

    Miles de kenianos, jóvenes en su mayoría, han tomado las calles de la capital, Nairobi, y de otras ciudades y pueblos del país en protesta contra la propuesta de subir los impuestos, que según ellos encarecerá el coste de la vida de quienes ya tienen dificultades para llegar a fin de mes. Las protestas han contado con una importante participación de jóvenes que utilizan los medios digitales para organizarse y expresar su oposición al Gobierno.

    Muchos de los agitadores pertenecen a la Generación Z, nacidos aproximadamente entre finales de la década de 1990 y principios de la de 2010, y caracterizados por su destreza digital y su conciencia social. Han creado este movimiento orgánico de base que ha utilizado plataformas, como las redes sociales, para movilizarse y coordinar esfuerzos rápidamente.

    A través de mi trabajo he documentado hasta qué punto los medios digitales han sido esenciales para la participación política en Kenia en la última década, especialmente entre las comunidades marginadas, como los jóvenes y las mujeres.

    En las protestas actuales estamos viendo lo innovadores que pueden ser los activistas a la hora de utilizar los medios digitales. Las herramientas y estrategias digitales empleadas hoy llevan el activismo a un nivel completamente nuevo. Muestran una sofisticación y un alcance difíciles de imaginar, desplegando una serie de estrategias antiguas y nuevas.

    Entre las nuevas se encuentra la Inteligencia Artificial (IA), que se ha utilizado para crear imágenes, canciones y vídeos que amplifican los mensajes del movimiento y llegan a un público más amplio.

    La IA también se utilizó para ayudar a educar a un público más amplio sobre el proyecto de ley. Los desarrolladores, por ejemplo, crearon modelos GPT especialmente diseñados para responder a preguntas sobre la ley de finanzas.

    Se están utilizando plataformas como Tiktok y X para compartir vídeos de personas que explican la ley de finanzas en varios dialectos keniatas.

    Hashtags como #OccupyParliament y #RejectFinanceBill2024 han sido tendencia en las redes sociales durante varios días, lo que pone de manifiesto el poder del activismo digital para movilizar apoyos y mantener el impulso de las protestas.

    También ha tenido mucho éxito la financiación colectiva a través de plataformas digitales. Esto ha permitido a los simpatizantes enviar dinero para el transporte, permitiendo que más personas se unan a las protestas en el distrito central de negocios de Nairobi.

    Otra ha sido el uso del pirateo de sitios web gubernamentales, interrumpiendo los servicios y llamando la atención sobre su causa.

    Se filtró información personal, como los números de teléfono de dirigentes políticos, para que los manifestantes pudieran enviarles spam con mensajes SMS y WhatsApp. Esto obligó a la oficina del comisario de protección de datos a emitir un comunicado advirtiéndoles de que dejaran de hacerlo.

    Los activistas también crearon un sitio web con un “muro de la vergüenza” que enumera los nombres de los políticos que apoyan la Ley de Finanzas. Esto ayudó a los manifestantes a aumentar la presión sobre los parlamentarios para que cambiaran su postura. Algunos electores están tomando medidas para destituir a sus diputados.

    Una bomba de relojería

    Estas protestas son orgánicas y los jóvenes están desempeñando un papel fundamental. Llevan mucho tiempo sintiéndose ninguneados y desatendidos por el gobierno. Este sentimiento generalizado de privación de derechos era una bomba de relojería, y finalmente ha estallado en un ferviente activismo.

    A diferencia de las protestas anteriores, estas manifestaciones surgieron espontáneamente de las bases. Este cambio subraya una transición significativa en la política keniana. Estamos asistiendo a un cambio de la movilización basada en el origen étnico al activismo basado en cuestiones concretas. La gente no se une por su tribu. Se están uniendo para luchar por cuestiones que afectan a su vida cotidiana, como las políticas económicas, la responsabilidad del gobierno y la justicia social.

    Esta nueva forma de activismo refleja la creciente madurez política de los kenianos, que dan prioridad a las preocupaciones comunes frente a las divisiones étnicas. Establece un nuevo precedente para abordar los problemas sociales y políticos del país.

    Lo que también ha destacado es cómo el activismo digital ha impulsado las protestas físicas a escala nacional. Los jóvenes han salido de sus pantallas y se han echado a la calle, obligando a los dirigentes a escuchar e incluso a hacer enmiendas a la Ley de Finanzas antes de que fuera aprobada. Esto demuestra cómo los movimientos en las redes pueden traducirse en cambios en el mundo real. Demuestra el poder y la eficacia del activismo digital para dar forma al discurso político.

    El activismo digital ofrece una poderosa plataforma para que se oigan voces diversas, catalizando el cambio. Ha permitido una rápida movilización de apoyos, ha acortado distancias entre grupos diversos y ha llamado la atención sobre problemas acuciantes en tiempo real.

    ¿Existen inconvenientes en este uso del espacio digital?

    Durante muchos años, el activismo en los medios digitales ha sido etiquetado como “slacktivism”, un término que se refiere a actividades de mínimo esfuerzo como gustar, compartir o hacer comentarios en las redes, es decir, acciones de escaso impacto en el mundo real.

    Sin embargo, los últimos acontecimientos demuestran que los líderes políticos pueden sucumbir a la presión de las redes sociales. Demuestran que incluso pequeños cambios iniciados en internet pueden provocar resultados sustanciales.

    Los medios digitales son vulnerables a la censura y las injerencias gubernamentales. Durante las recientes protestas en Kenia, hubo presuntos indicios de ralentización de Internet, lo que se tradujo en retrasos en la descarga de archivos e interrupciones de los servicios en determinadas apps.

    A pesar de estos problemas, no se puede subestimar el impacto del activismo digital. Ha revolucionado la forma en que la gente se moviliza, se comunica y aboga por el cambio.The Conversation

    Job Mwaura, Postdoctoral Researcher, Wits Centre for Journalism, University of the Witwatersrand

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Por qué los algoritmos se llaman algoritmos?

    Los algoritmos se han convertido en parte integral de nuestras vidas. Desde las aplicaciones de redes sociales hasta Netflix, son programas que aprenden tus preferencias y priorizan el contenido que se te muestra. Google Maps y la inteligencia artificial no son nada sin ellos.

    Pero ¿de dónde viene la palabra? Más de 1 000 años antes de internet y las aplicaciones para teléfonos inteligentes, el científico y polímata persa Muhammad ibn Mūsā al-Khwārizmī inventó el concepto de algoritmo.

    De hecho, la propia palabra proviene de la versión latinizada de su nombre, algorithmi. Y, como se puede sospechar, también está relacionado con el álgebra.

    Perdido en el tiempo

    Al-Khwārizmī vivió entre los años 780 y 850, durante la Edad de Oro Islámica. Se le considera el “padre del álgebra” y, para algunos, el “abuelo de la informática”.

    Sin embargo, se conocen pocos detalles sobre su vida. Muchas de sus obras originales en árabe se han perdido en el tiempo.

    Se cree que nació en la región de Jorasmia, al sur del mar de Aral, en la actual Uzbekistán. Vivió durante el Califato abasí, una época de notable progreso científico en el Imperio islámico.

    Sabemos que realizó importantes contribuciones a las matemáticas, la geografía, la astronomía y la trigonometría. Corrigió el clásico libro de cartografía de Ptolomeo, Geografía, para que el mapa del mundo fuera más preciso.

    También hizo cálculos para seguir el movimiento del Sol, la Luna y los planetas. Además, escribió sobre funciones trigonométricas y elaboró la primera tabla de tangentes.

    Eruditos en una biblioteca abasí. Maqamat de al-Hariri, ilustración de Yahya al-Wasiti, 1237.
    Zereshk / Wikimedia Commons, CC BY

    Por todas sus cualidades, Al-Khwārizmī ejerció como erudito en la Casa de la Sabiduría (Bayt al-Hikmah) de Bagdad. En este centro intelectual, los eruditos traducían al árabe conocimientos de todo el mundo y los sintetizaban para lograr avances significativos en diversas disciplinas.

    Un matemático devoto

    Primera página del Compendio de cálculo por reintegración y comparación.
    Al-Khwarizmi / Wikimedia Commons, CC BY
    Página escaneada de un libro que muestra texto en árabe con diagramas geométricos sencillos.
    Página del libro Compendio de cálculo por reintegración y comparación.
    World Digital Library

    Al-Khwārizmī era un hombre religioso. Sus escritos científicos comenzaban con dedicatorias a Alá y al profeta Mahoma. Y uno de los principales proyectos que emprendieron en la Casa de la Sabiduría fue desarrollar el álgebra.

    Las matemáticas eran, en general, un campo profundamente relacionado con el Islam.

    Alrededor del año 830, el califa Al-Mamún animó a Al-Jwārizmī a escribir un tratado sobre álgebra, Al-Jabr (o Compendio de cálculo por reintegración y comparación), que se convertiría en su obra más importante.

    A estas alturas, el álgebra ya existía desde hacía cientos de años, pero Al-Khwārizmī fue el primero en escribir un libro definitivo sobre ella. Pretendía ser una herramienta de enseñanza práctica y su traducción latina fue la base de los manuales de álgebra de las universidades europeas hasta el siglo XVI.

    Padre del álgebra

    En la primera parte del libro, introduce los conceptos y las reglas de esta materia, así como los métodos para calcular los volúmenes y las áreas de las figuras. En la segunda, plantea problemas de la vida real y elabora soluciones, como casos de herencia, la partición de tierras y cálculos para el comercio.

    Al-Khwārizmī no utilizaba la notación matemática moderna con números y símbolos. En su lugar, escribía en prosa sencilla y empleaba diagramas geométricos:

    Cuatro raíces son iguales a veinte, entonces una raíz es igual a cinco, y el cuadrado que se forma de ella es veinticinco, o la mitad de la raíz es igual a diez.

    En notación moderna lo escribiríamos así:

    4x = 20, x = 5, x2 = 25, x / 2 = 10

    Abuelo de la informática

    Los escritos matemáticos de Al-Khwārizmī introdujeron los números hindúes-árabes a los matemáticos occidentales: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 0.

    Estos símbolos son importantes para la historia de la informática porque utilizan el número cero y un sistema decimal de base diez, el sistema numérico en el que se basa la tecnología informática moderna.

    Además, el arte de Al-Khwārizmī para calcular problemas matemáticos sentó las bases del concepto de algoritmo.

    Proporcionó las primeras explicaciones detalladas sobre el uso de la notación decimal para realizar las cuatro operaciones básicas (suma, resta, multiplicación, división) y el cálculo de fracciones.

    los algoritmos
    Ilustración medieval que muestra a una persona utilizando un ábaco por un lado y manipulando símbolos por el otro.
    El contraste entre los cálculos algorítmicos y los cálculos con ábaco, como se muestra en Margarita Philosophica (1517).
    The Bavarian State Library

    Se trataba de un método de cálculo más eficaz que el ábaco. Para resolver una ecuación matemática, recorría sistemáticamente una secuencia de pasos hasta hallar la respuesta. Este es el concepto subyacente de un algoritmo.

    Algoritmo, término latino medieval que debe su nombre a al-Khwārizmī, se refiere a las reglas para realizar operaciones aritméticas utilizando el sistema numérico hindú-árabe. Traducido al latín, el libro de al-Khwārizmī sobre los números hindúes se titulaba Algorithmi de Numero Indorum.

    A principios del siglo XX, la palabra adquirió su definición y uso actuales: “Conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”.

    Así que la próxima vez que utilicemos cualquier tecnología digital –desde las redes sociales hasta la cuenta bancaria en línea o la aplicación de Spotify–, ya sabemos que nada de esto sería posible sin el trabajo pionero de un antiguo polímata persa.The Conversation

    Debbie Passey, Digital Health Research Fellow, The University of Melbourne

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Cómo afectan la tecnología digital y las redes sociales al cerebro de niños y adolescentes?

    La digitalización es algo imparable, como también lo es el uso de redes sociales. Según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) a mediados de 2023, los adolescentes y los jóvenes pasan en promedio entre 3 y 4 horas diarias pendientes de las redes sociales. La duda es ¿qué efecto produce en su cerebro y, por extensión, en su vida mental y social? Actualmente se dispone de una gran cantidad de datos, procedentes de diversos estudios científicos, que permiten ver el alcance que tiene utilizar tecnología digital y redes sociales en exceso. Pero no resulta sencillo sacar conclusiones.

    Se dice que el abuso de tecnología digital en general, y de las redes sociales en particular, durante la preadolescencia y la adolescencia está detrás de la epidemia de salud mental que afecta a los más jóvenes. Sin embargo, los datos que se han obtenido hasta la fecha resultan, en algunas ocasiones, contradictorios.

    Las redes sociales cambian el cerebro… ¿a peor?

    Uno de los trabajos científicos más completos llevados a cabo es una metaanálisis que se publicó a finales de 2023 en la revista Early Education and Development. Los autores concluyen que el uso de tecnología digital durante la infancia y la adolescencia produce cambios en la conectividad de diversas áreas del cerebro.

    Ahora bien, que haya cambios no indica, de entrada, si son perjudiciales o beneficiosos. El cerebro es un órgano plástico y maleable, que va haciendo y rehaciendo sus conexiones neuronales, las sinapsis, en base no sólo a programas genéticos internos sino también, de forma muy especial, en interacción con el exterior, a partir de las experiencias que la persona tiene y los aprendizajes que va realizando. Y también en función de los estados emocionales con los que vive estas experiencias o realiza los aprendizajes.

    Se trata de un sistema fantástico que se asegura de que, por aprendizaje, conseguimos adaptarnos a casi cualquier situación. Ahora bien, estas mismas sinapsis también contribuyen a regular el comportamiento de la persona. Y eso incluye cómo se percibe a sí misma, cómo percibe el entorno y cómo se relaciona en su entorno social.

    Cuando las redes sociales son el eje de las experiencias diarias

    El hecho de que el uso de tecnología digital durante la infancia y la adolescencia modifique las conexiones neuronales no es, de entrada, una mala noticia. El cerebro se adapta al entorno que encuentra, también al digital y al de las redes sociales, y aprende a gestionarlo. Y eso es positivo.

    Pero ¿qué ocurre cuando el uso de tecnología digital en general y de las redes sociales en particular se convierte, durante la infancia y la adolescencia, en el eje central de las experiencias diarias, de los contactos sociales y de los aprendizajes? Se ha demostrado que en ese caso se altera la conectividad en diversas áreas del cerebro, entre las que destacan la corteza prefrontal, la amígdala y el estriado.

    La corteza prefrontal se ocupa de gestionar los comportamientos más complejos, las llamadas funciones ejecutivas. Incluyen la capacidad de reflexionar y de razonar, de planificar, de tomar decisiones basadas en razonamientos previos y de racionalizar y gestionar los estados emocionales, para evitar en lo posible las respuestas meramente impulsivas.

    En cuanto a la amígdala cerebral, se encarga de generar los estados emocionales, especialmente pero no únicamente los vinculados a sensaciones de estrés y amenaza.

    Finalmente, el cuerpo estriado gestiona las sensaciones de recompensa por las actividades que hacemos o los pensamientos que tenemos, y también permite que anticipemos las recompensas futuras tomando de base las experiencias pasadas.

    Más impulsivos pero también más escépticos

    Todo ello propicia que el abuso de tecnología digital durante la infancia y la adolescencia se relacione directamente con retrasos en el desarrollo psicomotriz y con un incremento de la impulsividad, lo que incluye una disminución en lo relativo a la frustración y de la resiliencia. Abusar de la tecnología digital hace que los niños y los adolescentes se pierdan muchas experiencias vitales presenciales que son cruciales para un buen desarrollo físico y mental, entre ellas el juego con otros niños y adolescentes y la socialización vivencial, también con la familia.

    En este sentido, se ha visto que el abuso de redes sociales (y no hacer un uso racional de ellas) cambia la manera de pensar y expresarnos. Además, nos hace comportarnos de forma más impulsiva y se incrementa la confianza hacia personas desconocidas. Paradójicamente, también nos vuelve más escépticos en cuanto a las noticias que recibimos.

    También se ha visto que los adolescentes que miran muy a menudo las redes sociales para estar pendientes de lo que se dice muestran una trayectoria de neurodesarrollo diferente en algunas regiones del cerebro, que comprenden las redes emocionales, motivacionales y de control cognitivo en respuesta a la anticipación de recompensas sociales. Esto sugiere que la verificación habitual de las redes sociales en la adolescencia puede estar asociada con cambios en la sensibilidad neural a la anticipación de recompensas, lo que podría tener implicaciones psicológicas.

    Faltan certezas absolutas

    Decimos “podría”. Y este es el quid de la cuestión: la falta de certezas absolutas nos obliga a usar siempre el condicional.

    ¿Ciertamente el abuso de las redes sociales está recableando de forma extensa el cerebro, y estos cambios son la causa de la epidemia de salud mental que afecta especialmente, pero no únicamente, a adolescentes y jóvenes? No cabe duda de que contribuye, pero hay muchos otros aspectos implicados, como por ejemplo el incremento constante de estrés social y también de sensación de soledad, que al mismo tiempo se combina a menudo con sobreprotección.

    En cualquier caso, tanto los responsables políticos como los educativos, y toda la sociedad en general, deberíamos estar muy pendientes de la salud mental de todos, generando políticas y espacios de convivencia donde los contactos presenciales y la sensación de acompañamiento no sobreprotector fuesen los auténticos protagonistas de la vida de niños, adolescentes y jóvenes.The Conversation

    David Bueno i Torrens, Profesor e investigador de la Sección de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo. Director de la Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st, Universitat de Barcelona

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El mundo es un pañuelo

    El mundo es un pañuelo. Donde hay una red social podemos hablar de distancias. Y tal como funcionan hoy las redes sociales, las distancias se van acortando cada vez más.

    Chiquito de la Calzada no está tan lejos de Charlton Heston; de hecho están a distancia 2. Y quien les habla, está a distancia 5 de Stephen Hawking. Déjenme explicarme. Donde hay una red social podemos hablar de distancias. Y tal y como funcionan hoy las redes sociales, las distancias se van acortando cada vez más.

    De acuerdo, no he dicho qué es una red social. Intuitivamente, es un conjunto de personas (o entidades) relacionadas por un determinado criterio. Éste puede ser amistad, colaboración científica, o compartir el mismo grupo favorito de música.

    Medir las distancias

    Pensemos en Facebook, quizás la mayor red social actualmente. Sus usuarios (cerca de 3 000 millones en enero de 2023, según datos de DataReportal) están relacionados, como cabe imaginar, si son amigos.

    Ya tenemos la red social, con cientos de miles de personas que guardan relación entre sí. Pero volvamos a la distancia. Si José es amigo de María, entonces están a distancia 1. Por otra parte, si José no es amigo de Pilar pero Pilar es amiga de María, entonces José y Pilar están a distancia 2. Es decir, puedo encontrar un camino de amistad entre José y Pilar de longitud 2 (y no más corto).

    Pues ya lo tenemos: la distancia en Facebook entre Fulanito y Menganito será x si existe un camino de amistad entre ellos de longitud x y no hay ningún camino más corto entre ellos.

    A lo que vamos: las redes sociales son más densas de lo que en principio podríamos pensar. Aquí, entendamos por densidad la distancia media entre dos miembros aleatorios de la red. Por ejemplo, si la distancia media entre los miembros de una red social es 5, estamos diciendo que si sumamos las distancias entre todas las parejas posibles de miembros de la red y dividimos entre dicho número de parejas, el resultado es 5. Puede haber parejas que estén a distancia 3, 7 o 50, pero la media es 5.

    Los seis grados de separación comienzan en un cuento

    Estas ideas sobre la cercanía entre los miembros de una red social aparecieron en el cuento Eslabones, del escritor húngaro Frigyes Karinthy, publicado en 1929. En el relato, uno de los protagonistas, para demostrar lo cercanos que están los habitantes de la Tierra entre sí, apuesta que es posible encontrar una cadena de amistad que le relacione con cualquier persona del mundo.

    Así nace la famosa teoría de los seis grados de separación, que trató de corroborarse mediante diferentes experimentos sociales.

    El más conocido es el que llevó a cabo Stanley Milgram en 1967, The small world problem. Quizás le suene lo de small world a la famosa atracción de los parques de atracciones Disney; y digo bien lo de suene, pues quien haya subido a la atracción se habrá quedado con el soniquete de la canción retumbando en su cabeza. Small world quiere decir, en esencia, que el mundo es un pañuelo.

    Las distancias se acortan

    Volviendo a Milgram, en su experimento pidió a varios habitantes del medio oeste estadounidense que hicieran llegar una carta a un cierto destinatario en Massachussets. Si no lo conocían directamente, debían mandarlo a algún conocido que pensaran que podía conocer al destinatario, pidiéndole a su vez que, si tampoco lo conocían, reenviara la carta con el mismo criterio.

    Como media, las cartas llegaron mediante cadenas de entre 5 y 6 personas. Ahí tenemos los seis grados de separación.

    La ciencia avanza, y las distancias se acortan. Facebook tiene una distancia media de 4,57 (de media, 3,57 amigos separan a cada par de usuarios), y esta distancia sigue disminuyendo.

    La distancia entre Chiquito de la calzada y Charlton Heston

    Por cierto, aún no he dicho por qué Chiquito de la Calzada y Charlton Heston están a distancia 2.

    Hay una curiosa web, llamada el Oráculo de Kevin Bacon, que calcula la distancia entre cualquier par de actores. El criterio por el que se relacionan no es la amistad, sino haber trabajado en una misma película.

    Chiquito de la Calzada y Charlton Heston nunca trabajaron en una misma película, pero Chiquito de la Calzada y Leslie Nielsen trabajaron juntos en Spanish Movie, y Leslie Nielsen y Charlton Heston lo hicieron en Counterpoint.

    La distancia entre matemáticos tiene nombre propio: el número Erdös

    Y termino con un último ejemplo. Paul Erdös (1913-1996) fue un prolífico matemático húngaro que publicó unos 1 500 artículos con más de 500 colaboradores. Era una especie de matemático eremita, que de pronto aparecía en casa de un colega y le pedía asilo por una temporada mientras trabajaban en cualquier problema.

    El número de Erdös de un matemático es la distancia que le separa de Erdös, ahora tomando como relación entre dos matemáticos tener una publicación común. Así, los 500 colaboradores de Erdös tienen número de Erdös 1, y a partir de los colaboradores de los colaboradores, vamos expandiendo la red. Por cierto que mi número de Erdös es 4. Y claro, esta red permite calcular la distancia entre cualquier par de matemáticos, de ahí que yo esté a distancia 5 de Stephen Hawking.

    Pues eso, que el mundo es un pañuelo.The Conversation

    Juan Ángel Aledo Sánchez, Catedrático de Universidad, Departamento de Matemáticas, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • (Des)información y democracia

    La debilidad creciente de los sistemas democráticos es una percepción social cada vez más compartida, pero también una tendencia más analizada y confirmada por las ciencias sociales. En los últimos 15 años, la mayoría de democracias han ido viendo cómo se debilitaban sus mecanismos de autodefensa hasta perder parte del valor de lo que significa vivir en democracia. Mientras, de forma paralela, aumentaba la preocupación social e institucional por la desinformación y su importancia a la hora de desestabilizar sistemas democráticos más o menos consolidados.

    Las percepciones –pero también sus limitaciones– se explican mejor con datos. En el Democracy Index de The Economist publicado en 2007, el número de democracias plenas era de 28. En la última edición de 2022 eran 24 países.

    Tabla sobre la evolución del número de democracias en el mundo entre 2006 y 2022.
    TELOS / Democracy Index / The Economist

    Pero no solo se han reducido el número de países que cuentan con estándares de mayor calidad democrática, también lo ha hecho el porcentaje de la población mundial. Si en 2007 el porcentaje de la población mundial que vivía en un régimen democrático pleno era el 13 %, en la actualidad es del 8 %. Si en el informe de 2007 había 55 países considerados regímenes autoritarios, en la actualidad la cifra alcanza los 59 países.

    Hay varias explicaciones a este fenómeno. Entre ellas, destacan la consolidación de redes de colaboración entre países autocráticos, el aumento de las tecnologías de la vigilancia para monitorizar voces críticas, la importancia de la calidad democrática de los países vecinos, el papel de las redes sociales para amplificar movimientos populistas, pero también sociedades más polarizadas, la creciente desconfianza ciudadana en los medios de comunicación, la falta de transparencia de los gobiernos o las distintas estrategias de lawfare para debilitar los sistemas democráticos en diferentes países.

    Tabla resumen de los factores que explican el debilitamiento de los países democráticos.
    Magallón Rosa (2023), Author provided

    Por su parte, los resultados de Varieties of Democracy señalan que las democracias liberales alcanzaron su punto máximo en 2012. Los datos de The Global State of Democracy Report del año 2022 destacaban que, entre 2016 y 2021 el número de países que se dirigían hacia el autoritarismo era más del doble del número de países que habían avanzado hacia la democracia.

    Durante ese período, 27 países experimentaron una rebaja en su clasificación, mientras que solo 13 mejoraron .

    Como podemos observar, y bajo el discontinuo espejismo tecnológico de progreso, éxito y sociabilidad, los distintos informes nos señalan que los sistemas democráticos han perdido parcialmente la capacidad para creer en ellos mismos.

    (Des)información y polarización, un fenómeno global que se adapta a lo local

    En la última década hemos hablado mucho del papel de las redes sociales, de la pérdida de confianza en los medios de comunicación, de una tecnología que nos iba a permitir aumentar el número de países democráticos de nuestro entorno, de las posibilidades para luchar contra la desigualdad de la globalización, etc.

    Sin embargo, la realidad es que hay –al menos– una generación que está determinada por la crisis de 2008, la pandemia y ahora las consecuencias de la guerra en Ucrania y el consiguiente aumento de las desigualdades sociales y generacionales. Este nuevo escenario ha planteado cambios en la manera de consumir información –desde la saturación hasta la fatiga informativa–, pero también en lo que significa hoy en día estar informados.

    Más información no ha traído un mundo donde nos sintamos mejor informados, pero tampoco un mundo más democrático. En el escenario actual, la desinformación se ha convertido en una disfunción más o menos normalizada e integrada en el sistema.

    El clima de desinformación (in)voluntaria ha hecho que antes de hablar de cómo informarnos bien, tengamos que crear y pensar las herramientas necesarias para no sentirnos desinformados. ¿Puede llegar a ser la sobreinformación una nueva forma de censura y control social?

    Si algo hemos aprendido desde el referéndum del Brexit o las elecciones en EE. UU. de 2016 es que la desinformación funciona mejor en escenarios de incertidumbre y desconfianza creciente en el sistema.

    Si algo aprendimos de los años precedentes a la pandemia es que la desinformación no solo afecta a la política, sino también a la ciencia, la inmigración, los derechos sociales y, sobre todo, está vinculada a los ciclos de actualidad.

    Si algo nos deja la resaca de estos acontecimientos es que hay narrativas globales que se adaptan a contextos locales.

    La alfabetización mediática, digital y algorítmica en la lucha contra la desinformación

    Hay muchas medidas y respuestas identificadas que se pueden tomar para mitigar y resolver determinados vectores de desinformación, pero todas necesitan pasar de los discursos a los hechos en lo que hace referencia a la alfabetización mediática, digital y algorítmica.

    Si tomamos una cifra moderada del tiempo de uso y consumo de redes sociales por parte de las generaciones más jóvenes –unas cuatro horas diarias– tendríamos un total de 1 460 horas anuales de consumo de redes sociales. Pensemos que se estima que un estudiante de secundaria pasa entre 1 000 y 1 050 horas anuales en clase.

    Es evidente que –si nuestros jóvenes pasan más tiempo en las redes que en las aulas– necesitamos integrar la formación sobre las posibilidades, riesgos, oportunidades, limitaciones, etc. de esas redes sociales en el currículo escolar. Y, como ocurrió con la alfabetización mediática, cualquier implementación de esta evidencia llega tarde.

    Por lo tanto, retrasar su integración no hace sino ampliar los problemas que genera la normalización de sus disfunciones.

    En este diálogo generacional, más que de competencias o conocimiento hay una brecha pasional y temporal, pero también de poder. Esas nuevas formas de contar y vivir en sociedad también nos enseñaron que detrás de un relato de innovación hay una lucha soterrada por el mantenimiento del poder y por la sustitución de sus correspondientes oligopolios.

    La alfabetización digital y algorítmica ha de explicar también ese tipo de relatos, así como su influencia en la esfera pública digital. La desinformación no sólo está vinculada a la información falsa o errónea sino también a la falta de información contextualizada para entender escenarios de complejidad creciente.

    Por el contrario, en comunicación siempre está la duda de la decisión correcta a la hora de distinguir entre “la comunicación del riesgo” y el “riesgo de la comunicación”. En una democracia, la respuesta más correcta –por encima del resultado– es aquella que busca generar más transparencia y confianza de la ciudadanía hacia nuestro sistema democrático.

    Información, tecnología y democracia: retos y deberes

    ¿Cómo vincular las ideas de progreso, tecnología y democracia? ¿Qué papel tiene la información en esta relación?

    Es evidente que la aparición continuada de nuevas tecnologías ha acabado desafiando nuestra percepción social sobre sus propias posibilidades. Entre otras razones por la saturación, sus propias limitaciones o, simplemente, por las brechas generacionales que estas inicialmente crean dependiendo de su acceso, pero también de su uso e interpretación.

    En este escenario creciente y global de polarización son las batallas culturales vinculadas a los ciclos de actualidad las que determinan las narrativas preferentes de los debates públicos y políticos y en ellos muchos medios de comunicación no han sabido repensar su función para dejar de ser altavoces (a)críticos de los partidos políticos y establecer un marco de discusión orientado más hacia el medio y el largo plazo sobre qué diseño de políticas púbicas se están planteando.

    En la actualidad, el periodismo no está más en conflicto que en otro tiempo con la búsqueda de la objetividad, la honestidad y la profundidad sino con la fragmentación, la falta de explicaciones a la complejidad creciente de nuestras sociedades y la omisión de posibles soluciones.

    Si algo hemos aprendido de la última década es que la relación entre información y democracia no sólo está basada en la cantidad de información que circula, sino en las preguntas que hacemos antes y después de que esa información circule.


    Una versión de este artículo fue publicada originalmente en la revista Telos de Fundación Telefónica.The Conversation


    Raúl Magallón Rosa, Profesor del Departamento de Comunicación, Universidad Carlos III

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Privacidad comprometida: cómo lo hacen?

    La privacidad no es un valor en alza. Muchas personas no temen exponerse en las redes sociales o en internet. Al contrario, con frecuencia les mueve un deseo de celebridad, de ser vistos y oídos en el espacio digital, detectados por el mayor número posible de internautas. Por eso no perciben sus datos personales como algo valioso que no puede regalarse a cualquiera. No son conscientes de que, al perder su privacidad, también pierden libertad.

    Este artículo se refiere a los tratamientos automatizados de los datos personales de los usuarios de webs, plataformas o redes sociales. A la posibilidad de crear perfiles humanos mediante algoritmos y tecnologías de inteligencia artificial, para después tomar decisiones sobre qué hemos de pensar y comprar, o a quién debemos votar.

    Yo no soy afín a ese partido político

    Comencemos por un caso real. En una sentencia dictada el 15 de abril de 2021, el Tribunal Supremo austriaco sostuvo que el dato sobre la afinidad de un sujeto con un determinado partido político constituye una categoría especial de su información personal. Ello implica que dicha información no puede difundirse sin el consentimiento expreso de la persona concernida.

    La empresa demandada en el pleito vendió datos personales de diversos individuos para fines de marketing, para que otras empresas pudieran remitirles publicidad de bienes y servicios. La información recopilada por la empresa vendedora incluía datos sobre la afinidad partidista de los nacionales austriacos.

    El demandante era un particular que decidió ejercitar su derecho de acceso es decir, solicitar a la empresa que le informara sobre los datos personales que tenía en su poder y que estaba vendiendo a terceros. De esta manera se enteró de que la empresa le había ubicado dentro del grupo de sujetos con afinidad política hacia el Partido Liberal de Austria (FPÖ).

    La información relativa a esta supuesta afinidad con el partido ultraconservador se había obtenido mediante el uso de un algoritmo para definir las “direcciones del grupo objetivo” según las características sociodemográficas, sin que nuestro protagonista hubiera dado el consentimiento respecto a este tratamiento automatizado de sus datos personales. Estos eran su nombre, teléfono, dirección postal y correo electrónico, además del registro de sus búsquedas en internet mediante las cookies instaladas en su ordenador.

    El demandante negó que fuera verdad la afinidad política que se le imputaba, y solicitó que se le abonara una cantidad de dinero para resarcirle por el descrédito que para su imagen (digital) suponía la difusión de esa información.

    ¿Qué saben de nosotros las empresas de internet?

    Las empresas que trabajan en el sector privado online van mucho más allá de la mera venta de sus productos, lo que buscan es elaborar, mientras realizan su negocio, verdaderos estudios de mercado, crear perfiles de sus clientes. Para ello manejan dos tipos de información:

    • El primero podría considerarse información real, derivada de los datos concretos proporcionados por los clientes (nombre, lugar de residencia, profesión, estado civil, teléfono de contacto, correo electrónico).
    • El segundo engloba otros parámetros como son las pautas de comportamiento, preferencias culturales o patrones de consumo. Aquí es donde interviene la tecnología y el aprendizaje de los mecanismos de inteligencia artificial, capaces de recrear patrones humanos.

    Ambos tipos de información quedan almacenados en enormes bases de datos y permiten identificar o reconstruir la identidad de cada usuario atribuyéndole una información sobre su religión, ideología, clase social, salud, etc. Esta información puede ser cierta o no, porque no proviene de datos objetivos cedidos por su dueño, sino que se obtiene mediante la triangulación y organización de la información real obtenida de cada individuo.

    Perfiles automatizados

    Por tanto, a través de los tratamientos automatizados y partiendo de datos no sensibles proporcionados por los usuarios, las empresas digitales de una cierta magnitud son capaces de llegar, al menos de forma presunta, a una información que tanto los ciudadanos como el legislador consideran datos de categoría especial o datos sensibles (origen étnico o racial, convicciones religiosas o filosóficas, afinidad política, vida sexual etc.).

    A partir de ahí, la tecnología “encasilla” a los sujetos en modelos estándar de personas de un estrato socioeconómico determinado, un grupo que responde a los mismo patrones predeterminados de comportamiento.

    Estos patrones sirven de guía al mercado y retroalimentan la publicidad, siempre del mismo tipo de productos o de servicios, que encajan en el perfil creado previamente. El resultado es que las personas son “conducidas” hacia unos hábitos de consumo cada vez más estandarizados y, por tanto, menos libres.

    En definitiva, es necesario que seamos más conscientes cuando emitimos el consentimiento para el tratamiento de nuestros datos personales. Es ahí donde hemos perdido la batalla, porque no solo cedemos nuestros datos de identificación sino que consentimos la creación de perfiles automatizados. No solo perdemos privacidad sin apenas ser conscientes de ello, sino que también perdemos libertad.The Conversation

    Paloma de Barrón Arniches, Profesora Agregada de Derecho Civil, Universitat de Lleida

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Presentadores en inteligencia artificial de China difunden desinformación en las redes sociales

    El grupo de investigación estadounidense Graphika dice que los presentadores de inteligencia artificial (IA) están reforzando la propaganda de Beijing y hablando mal de Washington.

    Los presentadores de noticias generados por inteligencia artificial se han desplegado por primera vez para hacer propaganda de contenido político en las redes sociales, dijo una firma de investigación estadounidense en su último informe.

    Graphika, con sede en Nueva York, dijo en el informe ‘Deepfake It Till You Make It‘ que Spamouflage, una operación de influencia alineada con el estado de China, ha estado utilizando personas ficticias generadas por IA para promover el papel global de China y difundir desinformación contra Estados Unidos desde finales de 2022.

    Spamouflage, una combinación de Spam y Camouflage, es una táctica utilizada por los spammers para evadir los filtros de spam de correo electrónico reemplazando ciertas letras con números. Los investigadores de seguridad cibernética usan el término, así como otros términos como Dragonbridge o Spamouflage Dragon, para referirse a la red de propaganda pro china en Internet.

    Spamouflage es responsable de publicar, a través de cuentas falsas dirigidas a usuarios de redes sociales, miles de activos que elogian a China, critican a Estados Unidos y atacan el movimiento prodemocracia de Hong Kong, así como la independencia de Taiwán.

    Recientemente ha estado “promoviendo una forma nueva y distintiva de contenido de video en plataformas de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube”, dijo Graphika.

    Los investigadores de la empresa detectaron y analizaron dos videos «únicos» que mostraban a un presentador masculino y femenino, ambos hablando inglés y con aspecto caucásico.

    Los videos usaban el logotipo de una «compañía de medios probablemente ficticia» llamada ‘Wolf News’ con el eslogan que lo acompañaba «Enfóquese en los puntos calientes y transmita en tiempo real».

    El presentador masculino criticó al gobierno de EE. UU. por su «repetición hipócrita de retórica vacía» al abordar la violencia armada, mientras que la mujer destacó la importancia de la cooperación entre China y EE. UU. para la recuperación económica mundial.

    Ambos videos reflejaron “esfuerzos anteriores de Spamouflage para pasar como medios de comunicación legítimos”, dijo el informe de Graphika.

    Alex, Jason y James

    Las abundantes similitudes detectadas en los videos y otros activos de Spamouflage en Internet llevaron a la conclusión sobre la conexión entre los dos.

    China aún no ha respondido al informe de Graphika que apunta al alarmante posible mal uso de la sofisticada tecnología de IA en campañas de desinformación por parte de actores estatales.

    Hasta ahora, las operaciones de influencia en línea se han limitado a rostros falsos generados por computadora y videos fabricados, pero los nuevos videos presentaban personas ficticias generadas por IA que parecían casi reales.

    “A primera vista, los presentadores de Wolf News se presentan como personas reales. Nuestra hipótesis inicial fue que eran actores pagados que habían sido reclutados para aparecer en los videos”, dijo el equipo detrás del informe.

    Después de una mayor investigación, detectaron el habla robótica de los presentadores que no se sincroniza con los movimientos de los labios, así como numerosos errores gramaticales en los subtítulos.

    El equipo de Graphika dijo que los anclajes probablemente se crearon con tecnología proporcionada por Synthesia, una compañía británica de video de IA.

    Encontraron varios videos de marketing usando el mismo dúo generado por IA que hablaba varios idiomas además del inglés. El avatar masculino, llamado Alex en el video de Wolf News, también se llamaba Mr Curtis, Jason y James.

    “El principal beneficio de esta tecnología para los creadores de videos de Spamouflage parece ser una mayor eficiencia, específicamente la producción de contenido de alta velocidad y bajo costo”, dice el informe, y agrega que los productos de Synthesia pueden crear videos generados por IA en cuestión de los minutos y las suscripciones comienzan en solo US $ 30 por mes.

    ‘Deepfakes, problemas reales’

    Los actores de operaciones de influencia “continuarán experimentando con tecnologías de IA, produciendo artefactos de medios cada vez más convincentes que son más difíciles de detectar y verificar”, advirtió Graphika.

    En 2018, la agencia de noticias estatal china Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo, que era una imagen masculina con voz, expresiones faciales y acciones de una persona real.

    El avatar fue desarrollado conjuntamente por Xinhua y la empresa china de motores de búsqueda Sogou.com.

    Xinhua dijo que el presentador de habla inglesa “puede trabajar las 24 horas del día en su sitio web oficial y en varias plataformas de redes sociales, reduciendo los costos de producción de noticias y mejorando la eficiencia”.

    presentadores
    Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo en 2018. Crédito: Xinhua

     

    En la última década, China ha puesto gran atención en el desarrollo de tecnología de IA.

    El Índice de IA 2022 de la Universidad de Stanford , que evalúa los avances en IA en todo el mundo, clasifica a China en el segundo lugar en inversión privada total en IA y en el número de empresas de IA recién financiadas, solo después de Estados Unidos.

    Beijing introdujo la primera regulación de su tipo sobre imágenes y videos generados por IA, o «deepfakes», en enero. Según él, «los servicios de síntesis profunda no pueden usar la tecnología para difundir noticias falsas».

    La nueva regulación también dijo que está prohibido el contenido que pone en peligro la seguridad y los intereses nacionales, daña la imagen nacional o perturba la economía.

    Sin embargo, la regulación no se aplica a las falsificaciones profundas generadas fuera del país. Los críticos dicen que su prioridad es reforzar la censura en línea y sofocar la disidencia.