Etiqueta: Redistribución de la riqueza

  • La economía, Jesús y las parábolas

    Si, ya sé que suena raro, dado que, como bien señaló el apóstol “porque ellos viendo no ven; y escuchando no escuchan, como tampoco entienden…” Mateo en 13:13

    Y es que a pesar de que en la época de Jesucristo el concepto de “economía” era desconocido; al menos, en los sentidos en que hoy se puede ver y entender, ello no quiere decir que la economía y el economizar no era parte integral de la vida humana en sociedad; y, como tal, que dichos conceptos y su entendimiento estuviesen presentes en las palabras o parábolas de Jesús.

    La realidad expuesta anteriormente, y tal como lo señala el padre Robert Sirico en su obra “The Economics of the Parables” (la economía de las parábolas): “Hay ciertas verdades fundamentales en torno a la dimensión económica de nuestras vidas que permanecen inalterables…, tal como el mismo sentido del término “economía”, cuyo concepto es economizar o ahorrar; es medir nuestros ingresos tal como los gastos, procurando la mejor medida. O, como me gusta decirlo en panameñés: “Es ver cómo ponemos la paila con lo poco que tenemos.”

    Más allá, igualmente nos señala Sirico, que a pesar de que a través del tiempo los recursos naturales, la ciencia y la tecnología y nuestra capacidad de crear riqueza han aumentado inmensamente, en el mundo aún persisten las carencias; y, lo que debemos ver y entender es que para superar dichas carencias lo importante no es fijarnos tanto en la pobreza sino en la riqueza. Los motivos de la pobreza no son tan difíciles de ver y entender; pero a demasiados no les es tan fácil entender el origen de la riqueza bien habida.

    De salida, pocos entienden la misma palabra “riqueza”; la cual ven como acumulación de dinero y propiedades, prendas, casa y tal. Lo que no es tan obvio, es que riqueza se refiere a aquellas cosas que son ricas o sabrosas; y no hablo de comida, sino de salud, amor, familia, risa, inteligencia, bondad, auténtica subsidiaridad y tal; cosas que no se puede repartir o redistribuir.

    El otro problema está en ver la riqueza y los bienes materiales como un pastel finito: el cual, debido al aumento poblacional, cada vez debemos partirlo en pedazos más pequeños para que alcance; cuando la realidad es que la riqueza es como el universo, es infinita; y, que el gran reto está en la creación de la riqueza. No debía ser tan difícil advertir los descubrimientos que a través del tiempo han enriquecido nuestras vidas; y que lo lamentable no está sino en tantas bajas pasiones que, tanto en la población como en sus gobiernos, dificultan la creación de más riqueza; tanto material como social y moral.

    Y, ligado a todo el tema de lo o la economía, tenemos las instituciones humanas que son esenciales para la creación y mantenimiento de la riqueza; es decir: La propiedad, la libertad de intercambiar o, mejor dicho, el mercado, la competencia, la división del trabajo y la cooperación social. Pero, estos cinco elementos o instituciones, debido a su complejidad o simple falta de entendimiento, son tema para otro escrito que preparo.

    Pero, Jesucristo o, como dice Sirico en la introducción de su obra, “el poder perdurable de las parábolas” persiste. En este sentido, lo que no vemos es que la economía no es más que la vida, la cual, tristemente, algunos descarriados o peor, tienden a pervertir; tal como cuando hablan de repartir cosas que son imposibles de repartir, y en eso va naciendo el confisca, parte y reparte que tanto aman los politicastros del mundo.

    Jesús habló en parábolas por diversas razones: Una, debido a las restricciones impuestas por los romanos a todo discurso que estos consideraban como “sedicioso”. Pero, más allá, Jesús buscaba analogías o paralelos (de allí “parábola”) que son verdades presentadas en formas que nos inducen a la meditación; la cual, a su vez, es el mejor camino a la razón y el entendimiento.

    En fin, a ver si el lector descubre en la siguiente parábola de Jesús, su verdad económica: “Nuevamente, el reino de los cielos es como un tesoro oculta en un campo; que cuando alguno lo descubre, lo esconde, y por alegría o placer sale a vender todo lo que posee, y compra ese campo.” (Mateo 13:44)

  • Redistribución de la riqueza?

    Me llamó la atención un comentario de Ana Matilde Gómez que fue replicado en Facebook y comentado, pero desde un enfoque limitado. “¿Hacia dónde se está yendo toda la riqueza que genera el país, qué es lo que está pasando en Panamá que nuestro modelo económico no ha podido hacer una redistribución de riqueza?” El comentario se presta a interpretación y merece mayor profundidad si es que hemos de nadar en él. ¿Qué significa eso de “redistribución de riqueza”? O ¿a qué ‘modelo’ económico se refiere? En todo caso, por regla, la riqueza no se redistribuye; se crea, particularmente cuando se trata de riqueza espiritual. Pero, intentemos enfocar el asunto por otros lados.

    Comencemos por ‘riqueza’. ¿De qué riqueza estamos hablando? Algunos dirán que se trata de abundancia de bienes materiales, tal como propiedades inmuebles, dinero, joyas, prendas y tal.

    También se suele medir la riqueza de capitales. La etimología del término “capital” proviene del latín “capitalis” o cabeza, que es donde reside la inteligencia; cosa que es muy difícil de redistribuir, tal como lo demuestra el MEDUCA.

    Pero el término “capital” o capitales tiene mayores sentidos, tal como vemos en el cristianismo cuando se habla de ‘los pecados capitales’; que son vicios que dan lugar a la comisión de otros vicios. Son pecados capitales la soberbia, pereza, lujuria, avaricia, gula, ira, y la envidia. Entonces, bien podemos asegurar que quien no peca en lo capital posee una gran riqueza; aquella que conduce a la felicidad.

    Pero, cuando Ana Matilde habla de “nuestro modelo económico”, el asunto se pone interesante y también se presta a la interpretación. La palabra “modelo” o arquetipo, se refiere a un ideal que sirve para ser reproducido reiteradamente. Por ejemplo, cuando un fabricante de aviones saca un modelo nuevo, se le otorga un certificado de tipo, de manera que todos los aviones que luego se produzcan tendrán una certificación de vuelo en virtud de ser iguales al modelo. Por tanto, dudo que lo que tenemos en Panamá sea un ‘modelo’; a menos que sea tétrico.

    Se supone que nuestro “modelo económico” nace en nuestra Constitución; la cual está lejos de ser modelo; comenzando por su Título X el cual creo fue redactado para un film de Cantinflas. Y de ser modelo, lo es socialista tirando a comunista.

    Pero, buscando lo positivo el comentario de Ana Matilde, con aquello de “redistribuir la riqueza” (repartirla); creo que no lo dijo en el sentido de como lo hacen sus colegas diputados con las partidas circuitales, contratos y tal. La única forma de redistribuir riqueza material, ya que las otras no se pueden redistribuir, es a través de un “modelo” de “libre mercado”; en donde la riqueza se crea y se permuta en forma voluntaria, en donde ambas partes salen beneficiadas.

    Más allá, y como bien citó el abogado Raúl Eduardo Molina a Ayn Rand: “Quien reclama el “derecho” a “redistribuir” la riqueza producida por otros, está reclamando el “derecho” a tratar a los seres humanos como esclavos”.

    La única forma en que el estado, sus gobiernos y autoridades pueden contribuir con una mejor “repartición” de riqueza es si se apegan al mandato de tutelar la vida, libertad y propiedad. Si ni eso pueden hacer nuestros democráticos políticos ¿para que el resto de la pollera? Si queremos mejor distribución de riqueza, pongamos mucha más atención a la justicia y dejemos el relajo de la corrupción.