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  • La Doctrina de la Obediencia

    Un MEDUCA (Ministerio de Educación) no puede más que vender doctrina de obediencia a los gobiernos del estado; y vemos que cada gobierno tiende a imponer sus intereses más que los de la comunidad. Pero la tiranía no conjuga con el verdadero espíritu humano, ese que crece y florece en libertad, tal como dice nuestra Constitución en el mero principio de su Preámbulo. En los gobiernos de la Cosa Nostra es natural la emergencia del despotismo y vaya que si se tiene la herramienta ideal para adoctrinar no la van a usar.

    En el MEDUCA será raro encontrar espontaneidad, diversidad, y personas independientes, el producto de la educación centralizada son caminos de servidumbre semejantes a los rebaños de semovientes. Aún, históricamente, las manifestaciones estudiantiles han sido más instrumentos de la Cosa Nostra, en dónde sus clanes se baten furiosamente por ganarse el Palacio de las Garzas.

    ¿Crees que el estatista o el estatismo no va a procurar el servilismo? Las opciones están entre el control parental o estatal. Y si creen que exagero, sólo tienen que fijase en nuestro Panamá en dónde el estado, a través de sus gobiernos los tenemos metido hasta en el agua de nuestros retretes.

    La educación no siempre la manejaron los gobiernos del estado. Y en esto vale hacer un alto y distinguir entre “estado y gobierno”. El estado es la población, mientras que los gobiernos son los organismos que crea el estado para arbitrar el partido de la nación. Y perdonen que lo diga, pero hasta para robar. El asunto es que con la centralización educativa no se logró mejorar ni la educación ni los educados. En los EE.UU. lo que si se logró en los primeros 5 años luego de la centralización fue un aumento de 750% en los salarios de los funcionarios encargados del adoctrinamiento; con el perdón de los verdaderos educadores que sé los hay pero como dice el refrán: “La excepción confirma la regla”.

    La otra fue la educación compulsoria, en dónde o vas al MEDUCA o a las escuelas privadas que son tuteladas por el MEDUCA. Al comienzo de la centralización la educación en casa era muy mal vista o hasta prohibida. Recuerdo el caso de una familia alemana que se mudó a los EE.UU. para educar en casa a sus hijos. Un día entró el SWAT derribando pureta y armados hasta los dientes, y se llevaron esposados a los padres, frente a sus hijos; porque habían recibido una orden de captura por INTERPOL.

    Y, con el centralismo viene apareado el síndrome de la igualdad o equidad; lo cual es absurdo dado que si algo caracteriza este mundo es la desigualdad. ¿Se imaginan un mundo en dónde todos son iguales en la ignorancia? En el aula lo peor es la uniformidad en la enseñanza, ya que el aprendizaje no es parejo. Yo fui uno de los alumnos más retrasados en mi primaria y parte de la secundaria y, sin embargo, miren que no escribo tan mal.

    La igualdad en el salón hace que los aventajados se aburran y los retrasados se frustren. Cada niño aprende a su ritmo y en virtud de la emoción. ¿Crees que en un partido de futbol hay igualdad? Aún, la tendencia de una educación centralizada e igualitaria es tornarse represiva, lo cual destruye el proceso educativo. La igualdad no puede ser obligada; lo cual ha llevado a aguar la sopa para que todos sean igualmente ignorantes.

  • MicroStrategy apunta a convertirse en un banco de Bitcoin.

    El 11 de octubre de 2024, Michael Saylor, presidente ejecutivo de MicroStrategy, reveló un ambicioso plan: convertir a su empresa en un banco de Bitcoin, basado en éste como activo financiero. Según Saylor, el objetivo es ofrecer productos financieros respaldados por Bitcoin (BTC), tales como acciones convertibles, renta fija y otros instrumentos financieros.

    MicroStrategy ya es conocida por ser uno de los mayores inversores institucionales en Bitcoin, con unas reservas que alcanzan los 252.220 BTC, lo que representa aproximadamente el 1,2% del suministro total de Bitcoin, valuado en unos USD $16.000 millones. Además, Saylor estima que la estrategia comercial de la compañía podría expandirse exponencialmente a medida que Bitcoin continúe aumentando de valor, apostando a que la criptomoneda podría representar el 7% del capital financiero mundial para 2045. Esto, en su visión, implica que cada Bitcoin podría llegar a cotizarse a USD $13 millones.

    Desafíos y contradicciones en el concepto de «banco de Bitcoin»

    El concepto de un «banco de Bitcoin» plantea algunas paradojas interesantes. En un ecosistema financiero diseñado para eliminar intermediarios, la propuesta de Saylor podría contradecir uno de los principios fundamentales de Bitcoin: la descentralización. El propósito de Bitcoin ha sido, desde su creación, permitir transacciones y almacenamiento de valor sin depender de entidades centralizadas, como bancos o instituciones financieras. Al crear un banco que gestiona productos financieros basados en Bitcoin, MicroStrategy parece reintroducir el rol de un «intermediario» en un sistema diseñado para funcionar sin ellos.

    Si bien Saylor argumenta que la empresa se basará en un activo «descentralizado» como Bitcoin, la creación de estructuras financieras centralizadas alrededor de este activo —como bonos, acciones preferentes y deuda— plantea preguntas. ¿No estaríamos volviendo al viejo esquema de intermediación financiera, donde un solo actor gestiona grandes volúmenes de capital? La idea de un «banco de Bitcoin» centralizado podría entrar en conflicto con los principios de libertad financiera que ha defendido la comunidad cripto durante más de una década.

    Centralización vs. Descentralización: ¿un retroceso?

    MicroStrategy podría consolidar un papel dominante en el mercado de Bitcoin, al gestionar grandes reservas y emitir productos financieros que, en esencia, estarían bajo su control. A pesar de que Saylor defiende la idea de que Bitcoin es un activo que se valorizará exponencialmente, su propuesta de crear un «banco» abre la puerta a una centralización del poder financiero alrededor de una empresa o un grupo reducido de actores. Esto no solo introduce riesgos asociados a la concentración de poder, sino que también va en contra de la filosofía de un sistema financiero donde los individuos mantienen el control sobre sus propios activos.

    Imaginemos que un banco como el que propone Saylor se consolida y gestiona billones de dólares en Bitcoin. Aunque el activo subyacente sigue siendo descentralizado, los productos financieros asociados a él estarían completamente centralizados. El riesgo aquí es que se crearían mecanismos que dependen de la intermediación y confianza en la gestión de MicroStrategy, algo contrario a la premisa original de Bitcoin, que es eliminar ese «middle man».

    ¿Es sostenible esta estrategia?

    Otra cuestión relevante es la sostenibilidad de la propuesta de Saylor. La estrategia de MicroStrategy se basa en la premisa de que Bitcoin aumentará su valor de manera constante y casi sin límites. Sin embargo, como en cualquier mercado, la volatilidad siempre está presente. Aunque Saylor parece convencido de que Bitcoin alcanzará los millones de dólares por unidad, también es posible que este activo, por su naturaleza volátil, pueda ver fuertes fluctuaciones que afecten la rentabilidad de los productos financieros propuestos por MicroStrategy.

    Si el precio de Bitcoin no sigue la trayectoria que Saylor prevé, los instrumentos financieros respaldados por BTC podrían volverse mucho más arriesgados de lo que la empresa sugiere. Además, si bien la estrategia de deuda de MicroStrategy es escalable, depender constantemente de la revalorización del activo para sustentar ese crecimiento presenta desafíos significativos.

    Retos adicionales: ¿cómo adaptarse a la naturaleza de Bitcoin?

    Finalmente, hay un reto inherente a la naturaleza de Bitcoin que no debe ser ignorado: su carácter programático y resistente a la censura. Las transacciones en Bitcoin son públicas, y su blockchain está diseñada para ser inmutable. Crear productos financieros complejos, como los que propone MicroStrategy, requeriría encajar estos productos en un ecosistema donde las reglas ya están claramente definidas por el código y no por la intermediación humana.

    Este enfoque puede generar fricciones con reguladores y con la propia comunidad cripto. La idea de un banco que opera sobre Bitcoin, en teoría, podría aumentar la adopción institucional, pero también plantea preguntas sobre cómo se alinearía con el ethos descentralizado del espacio cripto. ¿Se trataría simplemente de una nueva forma de control centralizado bajo la apariencia de un activo descentralizado?

    La propuesta de MicroStrategy de convertirse en un banco de Bitcoin es ambiciosa, pero también controvertida. Si bien podría ayudar a consolidar a Bitcoin como un activo financiero mainstream, existe el riesgo de que se reintroduzca una centralización indeseada en un sistema que fue diseñado específicamente para evitarla. Al mismo tiempo, la sostenibilidad de la estrategia depende de la continua apreciación de Bitcoin, lo cual no está garantizado. En última instancia, si no se plantea un modelo que respete la esencia de la descentralización, podríamos estar presenciando el resurgimiento de un viejo sistema financiero disfrazado de nueva tecnología.

  • Mt. Gox: a 9 años del colapso mucho más grave que FTX

    El 24 de febrero de 2014 será recordado como el día en el que Mt. Gox suspendió operaciones comerciales, dejando a todos sus usuarios sin acceso a un estimado de 800.000 BTC.

    Tal vez los menos familiarizados con el ecosistema cripto no hayan oído hablar de Mt. Gox, pero lo cierto es que esta empresa fue una de las más relevantes en los primeros años de Bitcoin.

    Hace unos diez años, Mt. Gox se situaba como uno de los mayores y más exitosos exchanges de Bitcoin. De hecho, fue uno de los primeros en surgir en la historia de las criptomonedas, y también uno de los primeros en colapsar, sacudiendo fuertemente al sector.

    Hace unos pocos meses, un evento similar causó estragos en el mundo de las criptomonedas: la dramática implosión de FTX, un imperio dirigido por Sam Bankman-Fried, que estafó a inversores, clientes y empleados por unos 8 mil millones de dólares. Aunque esta cifra parece insignificante en comparación con las pérdidas de cerca de 19 mil millones de dólares de su predecesor.

    Tras el colapso de FTX, muchos se apresuraron a declarar la muerte de Bitcoin y todo el ecosistema, sin recordar que este espacio ya ha vivido y superado eventos similares en el pasado. Por lo tanto, parece importante recordar la historia de Mt. Gox y algunas de las valiosas lecciones que dejó su caída, a modo de perspectiva. Al fin y al cabo, el mundo cripto siguió su curso.

    El medio Bitcoin Magazine ha recordado esta historia. A continuación repasaremos un poco la historia de la antigua compañía y los acontecimientos que la hacen merecedora de un lugar muy importante en la historia de Bitcoin.

    Qué era Mt. Gox?

    Mt. Gox fue uno de los primeros exchanges importantes que surgieron dentro del ecosistema de Bitcoin (BTC), aunque en sus inicios no era exactamente eso.

    La historia de Mt. Gox se remonta a 2007, cuando Jed McCaleb, banquero, programador y empresario estadounidense, fundó una empresa llamada «Magic: The Gathering Online Exchange», que era un portal en línea para intercambiar cartas coleccionables del juego Magic: The Gathering. Años después, cuando Bitcoin apareció en el mundo, McCaleb decidió convertir este servicio en un espacio donde los usuarios de Bitcoin pudieran comprar y vender la moneda digital. Esto sucedió a finales de 2010 y se fortaleció aún más con la llegada de Mark Karpelès a la compañía, quien se convirtió en CEO y uno de los principales accionistas.

    El auge de Mt. Gox fue tan significativo que entre 2013 y 2014 el exchange llegó a representar el 70% de las operaciones comerciales del mercado Bitcoin a nivel mundial, con más de 127,000 cuentas operativas con fondos BTC. Además, fue responsable de que el precio de la moneda digital pasara de USD 5 a más de USD 1,000 en tan solo dos años.

    Cabe resaltar que Jed McCaleb años después fue conocido principalmente por operar como CTO para la compañía Ripple Labs, la conocida criptomoneda bancaria XRM.

    Mt. Gox se derrumba

    En 2011, Mt. Gox experimentó su primer problema de seguridad después de un robo de USD $8.75 millones en Bitcoin. Sin embargo, fue en febrero de 2014 cuando la plataforma reportó un presunto hackeo en el que perdió alrededor de 850,000 BTC, lo que hoy equivale a más de USD $19 mil millones. Aunque los detalles del incidente eran confusos, ya que se especulaba tanto sobre un hackeo como sobre la pérdida accidental de los fondos, lo cierto es que una gran cantidad de BTC quedó inaccesible. Los usuarios del exchange se vieron afectados, ya que no pudieron recuperar sus criptomonedas, lo que llevó a Mt. Gox a suspender sus operaciones comerciales el 24 de febrero de 2014.

    Este hecho marcó el fin de Mt. Gox, ya que su colapso afectó la confianza de los usuarios e inversionistas de Bitcoin en la moneda digital. Aunque la plataforma logró recuperar 200,000 BTC, los problemas operativos y su mala reputación la llevaron a cerrar definitivamente, lo que generó una profunda crisis de confianza en el mercado y provocó una fuerte caída en el precio de Bitcoin.

    Lecciones aprendidas

    El colapso de Mt. Gox fue un evento que tuvo un gran impacto sobre Bitcoin, ya que significó la caída de uno de los principales referentes de su mercado. Aunque la historia ha demostrado que la criptomoneda pudo recuperarse de este golpe, hubo algunas lecciones valiosas que quedaron de este acontecimiento:

    1. Not Your Keys, Not Your Coins (NYKNYC): Los exchanges son servicios de terceros donde se comercian criptomonedas. Los usuarios deben enviar sus fondos a una cartera externa para hacer las operaciones de intercambio. Dejar allí los BTC por un período prolongado supone un riesgo importante, ya que podrían quedar inaccesibles si algo llega a pasar con el portal o su empresa asociada. Si el usuraio no está en control de sus claves o llaves criptográficas, entonces no está en control de su dinero y a merced de lo que hagan y dispongan terceros.
    2. Bitcoin está sujeto a la volatilidad: Tras los eventos de Mt. Gox, el precio de BTC pasó de cotizarse por encima de los USD $1.100 por unidad a menos de USD $200. Esto demuestra que los acontecimientos positivos y negativos en su ecosistema afectan directamente su precio, aún cuando el problema en sí no fue la moneda digital.
    3. Los peligros de la centralización del mercado: Al manejar Mt. Gox más del 70% de las operaciones con Bitcoin, se hizo evidente la necesidad de contar con una mayor cantidad de participantes dentro del mundo de los exchanges.
    4. La necesidad de un marco regulatorio para muchos o la verdadera responsabilidad individual: Aunque uno de los principales valores de Bitcoin es su carácter descentralizado y su independencia de los gobiernos, lo ocurrido demostró que los exchanges no contaban con normativas jurídicas que les obligasen a proteger los fondos de sus usuarios. Desde entonces, muchos han visto la necesidad de regulaciones, al menos para este tipo de servicios. Para otra mirada, en un todo de acuerdo al punto primero, tener las claves o llaves privadas es estar en control de la moneda y eso implica responsabilidad, como tener un banco propio en una casa, que no necesita un regulador externo que le proteja contra sus propias irresponsabilidades como no cuidar o proteger el bien más preciado. Para la segunda mirada, el exchange sólo se usa para operaciones puntuales y sólo sirve como medio de cambio, no de almacenamiento o custodia.

    Situación actual de Mt. Gox

    A pesar de lo que muchos puedan pensar, la historia de Mt. Gox sigue siendo relevante hoy en día, ya que aún es responsable de compensar a sus usuarios después de declararse en bancarrota ante las autoridades japonesas.

    Hace algunos años, las investigaciones llevadas a cabo permitieron a la empresa encontrar parte de los fondos perdidos, que se han guardado a la espera de que las autoridades inicien el plan de compensación destinado a las víctimas.

    Después de numerosos retrasos, los informes más recientes indican que el programa de compensación podría comenzar oficialmente en marzo de este año. Según el plan presentado ante los tribunales, los afectados podrán recibir parte de sus fondos en dinero fiduciario, Bitcoin o Bitcoin Cash.

  • Educación estatal, la vaca sagrada de nuestro tiempo

    No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión. Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    Hay justificadas quejas por la politización y el consiguiente adoctrinamiento en instituciones de enseñanza y, sin embargo, se acepta que los aparatos estatales impongan criterios curriculares en esos centros, sean estatales o privados, que en este último caso están privados de independencia.

    La característica medular de la educación estriba en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo. Nadie debiera tener la facultad de imponer estructuras curriculares puesto que de ese modo se cierran las puertas y ventanas de un sistema que requiere el máximo oxígeno en un proceso competitivo en el que se establecen auditorías cruzadas para lograr los mayores niveles de excelencia. Uno de los pilares de cualquier educación que se precie de tal consiste en fomentar el pensamiento independiente y en la capacidad de cuestionar el statu quo y despejar telarañas mentales, lo cual pretendemos hacer en esta nota periodística. Los aparatos de la fuerza debieran ser ajenos a la educación. No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión.

    Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    No se trata de sostener en modo alguno que en las instituciones estatales no hay excelentes profesores y profesoras. Por otra parte, no sería consistente con mi propia trayectoria fuera de ámbitos universitarios privados si pensara que toda la enseñanza estatal es deficiente ya que también me he desempeñado en universidades estatales. No se trata de refutar el hecho de lo mucho y bueno aprendido en entidades gubernamentales de enseñanza merced a las esforzadas y meritorias tareas de maestras y maestros. Salvando las distancias, tampoco es el caso de discutir en nuestro medio la faena formidable de Sarmiento en un territorio virgen, aun con las críticas por haber desplazado la enseñanza privada debido a la «gratuidad» de su propuesta (recordemos al pasar que nada es gratis).

    A esta altura de los acontecimientos, se trata de revisar el fondo del asunto y no para circunscribirlo al caso argentino, sino para formular un análisis global que cabe a todas las instituciones estatales de educación en todas las latitudes. No es un asunto de mala voluntad, sino de independencia y de incentivos puesto que no es lo mismo cuando uno paga las cuentas que cuando fuerza a otros a pagarlas.

    Las acreditaciones, en los casos en que se requieren, serían realizadas, tal como sucedía originalmente, a través de academias e instituciones privadas que, en el proceso, además, sirven también de auditorías cruzadas y en competencia por la calidad de los programas.

    Por otra parte, es menester contemplar las características únicas de cada uno de los que aplican para la educación formal, que incluso lo son de un modo multidimensional en la misma persona, por lo que se requiere un proceso dinámico y cambiante.

    Debe comprenderse que todos pagamos impuestos, especialmente los más pobres, que pueden no haber visto nunca un formulario fiscal. Esto es así porque aquellos que son contribuyentes de jure reducen sus inversiones, lo cual, a su turno, disminuye salarios e ingresos en términos reales, una secuencia que tiene lugar debido a que las tasas de capitalización constituyen la única explicación por la que se eleva el nivel de vida.

    Más aún, si tomamos en cuenta el concepto de utilidad marginal resulta claro que una unidad monetaria –a pesar de que no son posibles las comparaciones intersubjetivas de utilidad ni tampoco pueden referirse a números cardinales– en general no es lo mismo para una persona pobre que para una persona rica. En el primer caso, manteniendo los demás factores constantes, el efecto negativo del tributo será mayor, lo cual hace que el impacto impositivo recaiga en definitiva con mayor peso en los más pobres como consecuencia de la antedicha contracción en las inversiones.

    Desde otra perspectiva, los costos por estudiante en las entidades estatales de educación son habitualmente más elevados que en instituciones privadas, por la misma razón que opera «la tragedia de los comunes» en cuanto a incentivos que hacen que las mal llamadas «empresas estatales» sean ineficientes. Por ende, debieran venderse las instituciones estatales de enseñanza, por ejemplo, a los mismos encargados de los respectivos claustros con todas las facilidades del caso. Y en la transición, para financiar a los que no cuentan con ingresos suficientes, pero tienen condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes, se ha sugerido el sistema de vouchers en repetidas ocasiones. Este sistema exhibe un non sequitr: esto significa que de la premisa de que otras personas debieran ser forzadas a financiar la educación de terceros no se sigue que deban existir instituciones estatales de educación, ya que el voucher (subsidios a la demanda) permite que el candidato en cuestión elija la entidad privada que prefiera.

    Se ha dicho repetidamente que la educación es un bien público, pero esta afirmación no resiste un análisis técnico ya que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión propios de los bienes públicos.

    También se ha dicho una y otra vez que la educación estatal debe incorporarse porque le da sustento a la idea de la «igualdad de oportunidades». Esta figura, prima facie parece atractiva pero es del todo incompatible y mutuamente excluyente con la igualdad ante la ley. El liberalismo y la sociedad abierta promueven que la gente disponga de mayores oportunidades, no iguales, debido a que las personas son distintas. La igualdad es ante la ley, no mediante ella.

    Se argumenta que los niños debieran contar con un minimum de enseñanza tal como el aprendizaje de la lectura y la escritura, pero si los padres de familia consideran que eso es importante, es eso a lo que se le otorgará prioridad tal como ha ocurrido a través de la historia por medio de pagos directos o por medio de becas. Es muy cierto que la educación es fundamental, pero más importante aún es el estar bien alimentado y ninguna persona de sentido común, a esta altura, propondrá que la producción de alimentos esté en manos del Estado, porque la hambruna es segura.

    Si prestamos atención a los escritos de historiadores, comprobaremos que, comenzando con Atenas, la Roma de la República antes del Imperio, el mundo árabe en España y en el comienzo de las colonias estadounidenses no había interferencia estatal en materia educativa. Cualquiera podía instalar un colegio y competir para atraer alumnos a muy diferentes precios y condiciones, lo cual produjo como resultado la mejor educación del mundo de entonces. Debido a que el control gubernamental poco a poco se fue apropiando de la educación, desde el siglo XVII se instaló el primer sistema estatal en Alemania y en Francia. Ya en el siglo XVIII la mayor parte de Europa estuvo bajo la influencia de este sistema (excepto Bélgica, que lo impuso en 1920).

    Por último, destaco que, en una sociedad abierta, cuando se estima que padres lesionan derechos de sus hijos sea en materia educativa, alimentaria o física, quienes detectan esas conductas pueden actuar como subrogantes ante la Justicia.

  • Hay que leer la letra menuda, en especial, la que impone el estado.

    Los contratos masivos de adhesión son un uso común del comercio. En éstos, un comerciante ofrece un contrato de compraventa, de alquiler o de servicios, en el cual las condiciones son estándares para todos los clientes. No se negocia el contrato con cada cliente, sino que se le pide a cada cliente que se adhiera a un contrato estándar preexistente.

    Las redes sociales trabajan así, cuando uno se da de alta en Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter, uno firma un contrato de adhesión. Contrato que muy pocos leemos.

    No sabemos que cedemos la propiedad de las fotos que subimos a ciertas redes sociales a la compañía dueña de la red, no sabemos que autorizamos a las compañías a recabar información sobre nosotros y lo que es peor, a compartirla con empresas de mercadeo y publicidad. Nadie lee la letra menuda.

    Por eso no nos sorprendamos cuando una compañía de éstas vende fotos nuestras y éstas aparecen en una publicidad sin nuestro consentimiento o si una compañía de estudios de mercado termina con información personal nuestra.

    La información de que una compañía llamada Cambridge Analytica recibió 50 millones de perfiles individuales para poder atacarlos con propaganda política es solo el principio. Facebook no ha calificado esta información como un robo de información ni como una fractura de la seguridad, pero, tampoco aceptan que compartieron la información libremente. El resultado es que es extrajeron datos de la plataforma y se usaron en cosas que sus usuarios no consintieron.

    Y es que el gran negocio de Facebook y de muchas redes sociales no solo es la publicidad pagada, sino el recabar información sobre sus usuarios. Sus gustos, ideas y demás. Saben tu nombre, tus gustos, tus ideas, lo que te interesa, tus amigos: tienen algoritmos que sugieren amigos, lugares, o páginas de acuerdo con tus gustos y tu idioma. Saben más sobre ti que muchos familiares o amigos tuyos. Eso las convierte en una mina de información para las publicitarias. Pero las redes sociales protegen usualmente esta información, porque después de todo, es una ventaja competitiva sobre las demás redes sociales lo cual hace el fallo de Facebook más grave para Facebook. La compañía violó el acuerdo que tenía con Facebook y Facebook no pudo hacer nada porque pensaron que la información se compartía para usos científicos.

    Facebook se encuentra en una tormenta relacionada con plataforma de publicidad, sus técnicas de recolección de datos, y la privacidad del usuario.

    Pero nos olvidamos de algo. Adherirse a una red social es voluntario. Nadie te pone una pistola en la cabeza y de dice que te metas en Twitter, Facebook, Instagram, Linkedin, Snapchat, Tinder. En cambio, mientras la gente se escandaliza por Facebook, cede de manera obligatoria información sobre sus vidas a una red social manejada de manera autoritaria, a escala mundial sin decir nada ni protestar.

    Cedemos nuestras vidas al fisco. El fisco ahora está cada vez más informatizado, y a diferencia de las redes sociales, no es de adhesión voluntaria sino obligatoria. Y con cosas como la factura electrónica, cada vez va a poder conocer más de nuestras vidas, de nuestros hábitos de consumo, de nuestros gustos, de nuestros movimientos en el espacio y tiempo. Y peor, con los intercambios automáticos de información entre los Estados, esta red puede poco a poco ser de alcance mundial.

    Y es una red donde no puedes demandar, renunciar o por lo menos bloquear ciertos datos tuyos u omitirlos como puedes hacer con las redes sociales de carácter voluntario. No puedes evitar que el Estado abuse de la información que obtenga de tí. Y recuerden algo, los algoritmos son cada vez mejores en lo que hacen. Así que los gobiernos, pueden de sus fuentes de datos sacar una información impresionante sobre sus ciudadanos.

    El gran hermano fiscal es una realidad, y no vemos que las personas se escandalicen por esto de la misma manera que se escandalizan por Facebook. Poco a poco vivimos en un panóptico fiscal, que a diferencia de otros panópticos, como las redes sociales, es irrenunciable. Pero esta red social es la que nadie critica, y la que todos vemos como necesaria, porque el Estado debe tener el derecho a hacer lo que sea para cobrar impuestos. Aunque terminemos entregando nuestras vidas en bandeja de plata.