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  • ‘Neuroderechos’: ¿Qué sucede cuando la tecnología aprende a leer nuestra mente?

    La promesa de la neurotecnología de mejorar la vida está creciendo. Esto causa preocupación de que estos adelantos tecnológicos pueda usarse para registrar los datos mentales de las personas, así como para modificarlos, por lo que, ¿necesitamos un nuevo conjunto de derechos para proteger la integridad de nuestras mentes?

    El concepto relativamente incipiente de «neuroderechos», que pretende salvaguardar los «neurodatos» de las personas y establecer límites sobre cómo se pueden analizar y modificar los contenidos del cerebro, sigue una serie de innovaciones médicas recientes, en particular la tecnología de interfaz cerebro-computadora (BCI), que tiene el potencial de revolucionar el campo de la neurociencia.

    La terapia basada en BCI puede ser útil para la rehabilitación motora posterior al accidente cerebrovascular y puede ser un método potencial para la detección y el tratamiento precisos de enfermedades neurológicas como el Alzheimer. Los defensores afirman que, por lo tanto, existe un imperativo moral para usar la tecnología, dados los beneficios que podría traer.

    En esta línea, la empresa Synchron, se convirtió en la primera empresa del mundo, por delante de competidores como Neuralink de Elon Musk, en obtener la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA) para realizar ensayos clínicos de interfaces cerebro-computadora (BCI) en humanos, introduciendo con éxito electrodos en el cerebro de pacientes paralizados a través de sus vasos sanguíneos. Los electrodos registran la actividad cerebral y transmiten los datos de forma inalámbrica a una computadora, donde se interpretan y utilizan como un conjunto de comandos, lo que permite a los pacientes enviar correos electrónicos y mensajes de texto.

    Pero, ¿qué sucedería si tales capacidades pasaran de la medicina a un mundo comercial no regulado? Es un escenario distópico que podría conducir a un deterioro progresivo e implacable de nuestra capacidad para controlar nuestros propios cerebros, pudiendo conducir a excesos corporativos y estatales, incluida la vigilancia policial discriminatoria y las violaciones de la privacidad, dejando nuestras mentes tan vulnerables a la vigilancia como nuestras comunicaciones.

    Incluso la neurociencia ha abierto la posibilidad de diseñar humanos híbridos con habilidades cognitivas mejoradas artificialmente, con el riesgo de alterar los pensamientos de las personas, empleando algoritmos a través de Internet para reprogramar su cableado, para dictar sus intereses, preferencias o patrones de consumo.

    Y si bien es una progresión que sigue siendo hipotética, no es impensable. En algunos países, los gobiernos ya se están moviendo para proteger a los humanos de esta posibilidad.

    Sin ir más lejos, en el conteniente latinoamericano, los legisladores chilenos aprobaron en octubre del año pasado, una ley que establece los derechos a la identidad personal, el derecho a la privacidad mental, el libre albedrío de pensamiento, el acceso equitativo a las tecnologías que aumentan las capacidades humanas y la protección contra la discriminación. Convirtiéndose en el primer país del mundo en legislar sobre neurotecnología que puede manipular la mente.

    Este proyecto de ley, podría ser la base de futuras legislaciones en materia de derechos humanos en otros países ante los avances tecnológicos aplicados a la mente y el cerebro.

    Durante los debates previos a la votación, el senador Guido Girardi, uno de los más acérrimos promotores de la ley, dijo que su objetivo es proteger «la última frontera» del ser humano: la psique humana. «Estamos felices de que este sea el comienzo de una evaluación global sobre cómo se debe usar la tecnología para el bien de la humanidad», dijo Girardi en Twitter.

    La Cámara de Diputados dijo en un comunicado que “la ley de Chile establece que el desarrollo científico y tecnológico debe estar al servicio de las personas y que se realizará con respeto a la vida y a la integridad física y psíquica”.

  • Zippedi, el robot chileno que podría revolucionar el mundo del retail

    Chile está por delante de otros países de la región en lo que respecta al sector tecnológico. Últimamente, se ha centrado en la inteligencia artificial (IA) para aumentar la productividad, especialmente en el sector laboral. El gobierno está decidido a convertir el país en un líder regional en tecnología para el año 2030 siguiendo el modelo de Silicon Valley. Para ello, han comenzado a establecer la política oficial del país en materia de IA que incluye la creación de un nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

    En este contexto, surgió un nuevo emprendimiento pionero a nivel mundial en el campo de la IA aplicada al retail, que ya se gestaba desde 2017 y que ha sido desarrollado por ingenieros de la Universidad Católica de Chile con el apoyo de la Corporación de Fomento de la Producción, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica y de cadenas locales del retail.

    El robot Zippedi, mide 1,70 centímetros, pesa 30 kilos y se recarga automáticamente. Mediante IA, revisa cada noche los precios y el correcto posicionamiento de más de 10.000 productos dispuestos en las góndolas de los locales, detectando así rótulos de precios faltantes o incorrectos, controlando que el stock de productos sea adecuado y posibles artículos mal ubicados, entre otras funciones.

    Los robots de Zippedi ya rodaban por los pasillos de 16 supermercados entre Santiago, Rancagua y Viña del Mar, ayudando a los minoristas a gestionar sus existencias cuando llegó la pandemia del coronavirus. Y teniendo en cuenta la facilidad con que el virus puede propagarse en estos lugares, la startup ha acelerado el lanzamiento de nuevas herramientas para ayudar a los proveedores a afrontar la situación.

    Esta semana, la compañía reveló que ha agregado una función de mapeo para que las plataformas de terceros, como las nuevas empresas de logística, la utilicen, desarrollado la captura y envío de imágenes para una mejor visualización de inventario y optimización del surtido de productos.

    Ariel Schilkrut, cofundador de Zipeddi, indicó que el piloto de la herramienta de mapas fue presentada hace un mes y permite que el robot capture imágenes cuando se mueve y son utilizadas además para construir un plano completo y en tiempo real del supermercado.

    “La lista de productos que hace una persona a través de una app nos llega a nuestro sistema y la devolvemos en forma de mapa, una ruta de circulación para el comprador con el orden de cómo tiene que recoger los productos. Hemos hechos simulaciones y vemos que mejora un 30% la productividad”, explicó.

    Zippedi actualmente cuenta con presencia en Latinoamérica en Colombia y Chile, con importantes clientes como Jumbo o Tottus, además de trabajar con 7 proveedores del retail como Unilever. Zippedi también ha llegado de forma sigilosa pero constante al mercado estadounidense. La marca pasará de tener presencia en 2 locales a estar en un total de 30 en todo el país, según afirma Schilkrut. Asimismo, planean ingresar al mercado mexicano y cerrar este año con 3 nuevos supermercados y 20 proveedores para contar con 80 robots operativos.

    Por ahora, las creaciones robotizadas de nuevas empresas como Zippedi, pueden parecer algo extraño en supermercados, hospitales y áreas públicas en general, pero pronto pueden ser los mejores aliados para una mejor gestión de espacios que permita apoyar aquellas tareas complejas de realizar por los humanos. Para sus creadores además, el robot es un ejemplo de la gran capacidad de la ingeniería nacional para crear tecnologías de clase mundial.

  • La Tesorería General de la República de Chile pone en marcha proyecto Blockchain

    La Tesorería General de la República de Chile (TGR) se sube al carro de la transformación Digital, poniendo en marcha un proyecto que le permitirá hacer más eficientes sus procesos y lograr más cercanía con la gente.

    Hace un tiempo, que la TGR comenzó un proceso de modernización de sus procesos, digitalizando y buscando tecnologías y herramientas que potencien el camino de la transformación digital. Luego de un largo trabajo, que contó con la asesoría de Gobierno Digital, inauguró el proyecto blockchain.

    Este proyecto tecnológico se plantea como una solución al problema de cuadratura que la TGR presentaba entre sus proveedores (municipalidades, instituciones, etc.) y los medios de pago (bancos), lo que se traducía que en fin de mes la cuadratura de transacciones no era completamente exacta entre estas tres entidades, debido a la información que se perdía en el camino.

    Por ejemplo, cuando un ciudadano paga sus contribuciones o una patente, ese dinero va del banco a la municipalidad, en cuyo caso la TGR es un mero observador de este flujo de dinero. Pero cuando a fin de mes tienen que hacer cuadrar las cajas del banco, de la Tesorería y de la Municipalidad, a veces se presentan pequeñas discrepancias.

    El proyecto TGR Blockchain consta de generar un sistema de cuadratura automático que permite tener un sistema de múltiples nodos que contienen exactamente la misma información, de forma incorruptible y en tiempo real. Cada vez que se hace una transacción, se almacena en un bloque junto con la información de la transacción y el hash del documento anterior, generando una cadena de bloques (Blockchain). Estos bloques se transmiten a todos los nodos que están participando, teniendo exactamente la misma información de forma inalterable. Si alguien tratase de modificar algún bloque, los demás nodos notarán este cambio al no cuadrar con la información que tienen en su cadena de bloques, rechazando la operación.

    En resumen, este proyecto permitirá a la Tesorería tener una cuadratura automática, confiable, transparente y segura entre todas las entidades, minimizando a prácticamente cero información perdida en cada transacción. Además, en favor de los ciudadanos, podría haber un menor costo en las transacciones y en la verificación de cada institución.

    Miembros del equipo de Gobierno Digital chileno

    “La Transformación Digital es una enorme oportunidad que tiene la Tesorería General de la República, por nuestro rol, nuestra misión y por la calidad de servicio que tenemos que entregar a nuestros usuarios contribuyente y a nuestros funcionarios. Hoy día la Transformación Digital nos va a permitir ser mucho más eficientes, más eficaces, tener una mayor cercanía con nuestros contribuyentes y así también con nuestros propios usuarios. Vamos a poder dar continuidad, un mejor servicio. La tecnología está presente y hay que usarla, pero esto va implicar que tenemos que hacer una gestión de cambio, capacitar, romper paradigmas y en eso el equipo de Gobierno Digital nos está apoyando, tenemos cuatros proyectos, comenzando con blockchain, el que nos permitirá dar trazabilidad a todas las operaciones, seguridad de la información” indicó la Tesorera, Ximena Hernández.

    “La digitalización de estos procesos es un desafío importante para TGR, en el contexto de la modernización e innovación que estamos impulsando en nuestras funciones”, concluyó.

    Es importante recordar que esta no es la primera iniciativa del gobierno chileno por implementar tecnología blockchain a sus operaciones. Por ejemplo, la Comisión Nacional de Energía implementó un sistema basado en DLT para certificar información en el sector energético.

    Por otra parte, el Ministerio de Economía instauró mesas de trabajo para determinar los usos potenciales de la tecnología blockchain en operaciones gubernamentales financieras, de comercio, de verificación de identidad, salud y energía.

    Sin embargo, no han mostrado tanta apertura con relación a las criptomonedas, en medio de una constante disputa entre los bancos más importantes de la nación y las casas de cambio de criptomonedas.