Etiqueta: control gubernamental

  • El Poder Solapado

    El Poder Solapado

    En 2014 escribí el libro intitulado “Educación ¿estatal o particular?» en el cual enfocaba realidades de las vertientes educativas por la vía estatista o de ese mercado que es la sociedad, en la cual se intercambia lo que sea que otros buscan tener. Al respecto se manifiesta Agustín Toptschij en un artículo en el Mises Institute, destacando que, en las sociedades del 2026, aunque no son las mismas presentes en dictaduras o sistemas estatistas del ayer, nos llama a darnos cuenta que el poder centralista se administra vía los gobiernos estatales:

    “…funciona mejor cuando dicho mandar es solapado en vez de flagrante, haciendo ver que es benigno, racional e invisible, engendrando conformidad a través de una superación social en vez de hacerlo impositivamente a las patadas.

    Ya hoy día es mucho más engorroso imponer el estatismo del siglo pasado, dado que hoy existen maneras más insidiosas, sutiles y de control solapado, que presentan a quienes gustan de arrear en vez de dar el buen ejemplo. O, como acabo de escuchar en un chat, que debemos combatir la mentira con mentiras porque si lo haces con la verdad, pierdes. En ello está el caso o ejemplo del centralismo educativo NODUCA que sirve intereses estatistas económicos, sindicales y culturales y no de un estadismo.

    Hoy la gran mayoría de los argumentos en medios son, más que nada, anecdóticos, que señalan lo que tal o cual autoridad se robó; pero casi nunca vemos el fondo de ello. Es decir, ¿cómo es que resulta tan fácil robarle a todo el país? En cortito, cómo no va a ser así si estamos chuecos a partir de la misma Constitución; cuya torcedura nace de nuestra historia estatista, centralista y corrupta. Y es que el poder desbocado navega por encima de las instituciones, democracia, leyes, rendición de cuentas y la transparencia; vale decir:

    Un estatismo invasivo y generalizado que anula elecciones, parlamentos y tribunales, destruyendo mercados, la propiedad y sanos elementos afines.

    Para cerrar esta reflexión, debemos entender que el problema no radica simplemente en los nombres de quienes ocupan las sillas presidenciales o las curules legislativas. El verdadero peligro del estatismo moderno es que ha logrado colonizar la mentalidad colectiva, haciéndonos creer que fuera del arbitrio estatal solo existe el caos. Desde el centralismo educativo —diseñado más para fabricar súbditos dóciles que mentes críticas e independientes— hasta la hiperregulación que sofoca al emprendedor, la sociedad civil ha sido sistemáticamente desarmada y domesticada.

    Nos hemos acostumbrado a la ilusión del voto, ignorando que una democracia vaciada de contrapesos reales y de respeto absoluto a la propiedad privada es solo una fachada cosmética. Cuando la ley deja de ser un escudo para el individuo y se convierte en el garrote del gobernante, el contrato social se rompe de raíz. La corrupción rampante que vemos a diario no es una falla accidental del diseño institucional; es el sistema funcionando exactamente para lo que fue creado: un mecanismo de transferencia forzosa de riqueza desde quienes producen hacia la casta burocrática y sus allegados.

    Estas enormes burrocracias con asambleas que no descubren la ley sino la inventan con la finalidad de abonar la base servil que los mantiene en el curul lucrativo a las autoridades electas, desde el presidente, van y vienen, dejando endémico el sistema putrefacto que engendra deterioro y pobreza.

    Más allá está el estado profundo que en vez de potenciar el libre mercado, potencia un capitalismo de compinches. Y triste que todo ello no es invisible, pues hoy lo vemos en un mercado laboral que ya anda por el 50% de la actividad emprendedora en Panamá. Sin embargo, el corrupto mar de fondo en el poder permanece y permea a la sociedad.

  • La Obediencia del Rebaño

    La obsesión de los malos gobiernos se denota en su afán de poder. El grave problema del control central que busca una igualdad ilusa es que lleva a disminuir la racionalidad; ésa que lleva al ser racional a leer estas cosas que escribo y a objetar el intervencionismo central irrazonable. Y otro problema con la intromisión central en la educación es que no sólo se busca controlar al ciudadano de mañana sino a sus padres de hoy; esos que andan convencidos de que el MEDUCA educa y, peor, que realmente es “gratuito”. ¿Crees que podrías ponerle cifra $ al daño que produce MEDUCA en nuestros hijos y en el país?

    Por otro lado, el estudiante aventajado no conviene a los gobiernos de la Cosa Nostra, que afanadamente buscan la equidad dónde esta no anda; vale decir, en la igualdad de la sopa aguada. Y, por supuesto que todo ese control central y adoctrinamiento tienen que ser los más disimulados posible, ya que no son tantos que comulgan con semejante barbaridad. Y, hablando de dignidad, vean que hasta nuestra Constitución habla de ello en su Preámbulo cuando dice “exaltar la dignidad humana”; lo cual trae la pregunta de cómo hemos de lograr eso, ¿acaso a través del adoctrinamiento y el intervencionismo gubernamental en cosas que no son gobernar?; tal como vender electricidad, agua, comida, transporte, educación, y hasta perdón de infracciones por un precio. Pero esto último lo hacen los agentes de la ATTT… ¡Aja!, ¿y sus jefes ni se enteran y menos actúan?.

    Tengamos claro que la función gubernamental no consiste en dirigir las acciones del pueblo más allá de inhibir las faltas y los delitos. Así, bien podemos decir que una gran cantidad de actividades que han asumido los gobiernos en Panamá o las que se han apropiado, no son gobierno sino propias de la comunidad a través del mercado. Tomemos la educación, como ejemplo: ¿cómo es que los gobiernos no han podido acabar con las escuelas privadas, Y ¡vaya si no ha tratado!, incluyendo las brujas y las rancho? El que la respuesta no sea obvia lo dice todo.

    La función propia y productiva de los gobiernos del estado es la de evitar que algunos malandrines agredan a quienes están en lo suyo creando prosperidad propia y generalizada. Pero… ¿qué hacer cuando el gobierno con su MEDUCA, IDAAN, etc., es el violador? ¿De verdad crees que la solución está en la ACODECO? O sea, que el gobierno se preocupara de castigar al gobierno… ¡qué lindo!, e iluso.

    La enseñanza y educación no es interventora sino promotora de la función propia autodidacta. ¿Pero como hacer cuando el propio MEDUCA es intervención y fracaso? ¿Acaso no están enterados de que mientras más invertimos en el MEDUCA peores resultados tenemos? No sólo en Panamá, en Gringolandia pasa igual. En contraposición, la función parental de la familia en la educación de sus hijos depende de que sean los padres quienes estén al frente ya que, de lo contrario, ocurrirá lo que vemos; que sean tantos los padres que le dejen el asunto al MEDUCA mientras ellos andan en otras cosas.

    La intervención gubernamental con el MEDUCA es, en sí, una agresión en contra no sólo de la familia y de sus hijos sino en contra del futuro del país; ya que, entre otras, no deja claro ni promueve la independencia del pueblo sino el servilismo en los caminos vacunos de la mente. Si los padres se equivocan en la educación de sus hijos, ello no justifica y da lugar a la entrada del MEDUCA. Algunos padres se equivocarán, pero mientas más deleguen lo indelegable a los gobiernos del estado las cosas irán de mal en peor. 

  • Pirmeras palabras en libertad de Julian Assange en el Consejo de Europa

    En su primer discurso como hombre libre ante el Consejo de Europa, Julian Assange expuso una serie de preocupaciones profundas y análisis sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la privacidad, la vigilancia y el poder militar. Con su sólida formación como científico de la computación, Assange compartió una visión crítica sobre la intersección entre la inteligencia artificial (IA) y la vigilancia, advirtiendo sobre los riesgos que esto implica para la sociedad y los derechos humanos.

    La Criptografía como Protección

    Assange comenzó su intervención destacando su interés por la tecnología desde una edad temprana, donde se formó en áreas como la matemática, la física y la criptografía. Este último, según él, es un pilar fundamental para proteger tanto a las fuentes como a las organizaciones que se dedican a la verdad y la transparencia, como WikiLeaks. Mostró un optimismo cauteloso hacia los avances recientes en criptografía, que podrían ofrecer alternativas a la creciente concentración de poder en los medios de comunicación, controlados por unos pocos multimillonarios. Sin embargo, subrayó que estas tecnologías todavía están en sus primeras etapas y requieren un desarrollo más significativo para cumplir su potencial.

    La Revolución Snowden

    Otro aspecto crucial de su discurso fue la revolución desencadenada por las revelaciones de Edward Snowden. Assange explicó que estos eventos no solo revelaron la magnitud de la vigilancia masiva, sino que también inspiraron a ingenieros y programadores a convertirse en defensores de la privacidad. A partir de ese momento, muchos comenzaron a ver su trabajo como una misión para proteger los derechos de las personas frente a los abusos de poder. Esta radicalización ha llevado al desarrollo de herramientas tecnológicas que permiten a los ciudadanos salvaguardar su privacidad, en particular la comunicación entre periodistas y sus fuentes.

    La Amenaza de la Inteligencia Artificial

    Sin embargo, el mensaje de Assange tomó un giro sombrío al abordar el papel de la inteligencia artificial en la guerra moderna. Al salir de prisión, expresó su preocupación por cómo la IA se está utilizando para llevar a cabo «asesinatos masivos». En su opinión, la distinción entre asesinato y guerra se ha vuelto difusa, y muchos de los ataques en Gaza son el resultado de sistemas de IA que seleccionan objetivos. Esta integración de IA en el ámbito militar no solo plantea cuestiones éticas, sino que también pone de manifiesto la peligrosidad de dejar en manos de algoritmos decisiones que afectan vidas humanas.

    Vigilancia y Algoritmos: Un Vínculo Peligroso

    Assange enfatizó la importancia de la relación entre la inteligencia artificial y la vigilancia. Señaló que la IA requiere grandes volúmenes de datos para ser efectiva, y estos datos provienen principalmente de la vigilancia masiva, incluyendo información obtenida de teléfonos e internet. Esta recolección de datos se convierte en un recurso esencial para entrenar algoritmos que, a su vez, se utilizan para la toma de decisiones en tiempo real, muchas veces sin la intervención humana.

    La implicación de esto es alarmante: el uso de IA para seleccionar objetivos en contextos bélicos, apoyado por datos de vigilancia, crea un ciclo vicioso donde la privacidad individual es sacrificada en nombre de la seguridad. Assange instó a la audiencia a reflexionar sobre cómo esta dinámica podría normalizar la violencia y deshumanizar a las personas al convertirlas en meras cifras en un algoritmo.

    Oportunidades y Riesgos en el Futuro

    Assange concluyó su discurso señalando que, a pesar de los cambios drásticos en el ámbito tecnológico, muchos problemas fundamentales siguen sin resolverse. Se enfrenta a un panorama lleno de oportunidades, especialmente en el desarrollo de herramientas para proteger la privacidad, pero también de riesgos considerables. La pregunta que queda es: ¿cómo podemos asegurarnos de que la tecnología se utilice para empoderar a las personas en lugar de someterlas?

    El desafío para la sociedad será encontrar un equilibrio entre aprovechar los avances tecnológicos y proteger los derechos fundamentales. En un mundo cada vez más interconectado, donde la vigilancia y la inteligencia artificial se entrelazan, es imperativo que los ciudadanos, los legisladores y los desarrolladores trabajen juntos para garantizar que la tecnología sea un instrumento de liberación y no de opresión.

    El discurso de Julian Assange en el Consejo de Europa subraya la necesidad urgente de un debate informado sobre el papel de la tecnología en nuestra sociedad contemporánea. Su análisis crítico nos invita a reflexionar sobre los riesgos asociados con la vigilancia y la inteligencia artificial, y nos recuerda que, mientras avanzamos hacia un futuro digital, debemos estar alerta ante las implicaciones éticas y sociales de estos desarrollos. La defensa de la privacidad y la verdad nunca ha sido tan crucial, y es una responsabilidad compartida por todos nosotros.

  • Derecho a Pagar en Efectivo: Un Escudo Contra el Control Gubernamental

    En un mundo donde la tecnología financiera avanza a pasos agigantados, el debate sobre el uso del efectivo y la privacidad de las transacciones ha cobrado un nuevo y ardiente significado. El reciente anuncio del canciller austriaco, Karl Nehammer, sobre la propuesta de consagrar el derecho a pagar en efectivo en la constitución del país, refleja la creciente preocupación en Europa por el declive del uso del efectivo y la consiguiente pérdida de anonimato en las transacciones financieras.

    El uso creciente de pagos electrónicos, tarjetas de crédito y aplicaciones móviles ha planteado inquietudes sobre la privacidad y el control gubernamental en la vida financiera de los ciudadanos. La noticia sobre la inclusión del derecho a pagar en efectivo en la constitución austriaca es una respuesta directa a esta preocupación, enmarcada en el contexto de una guerra cultural en curso en la Unión Europea.

    El movimiento político encabezado por el Partido de la Libertad de Austria y su llamado a proteger el uso del efectivo surge como una reacción a la creciente popularidad de los pagos electrónicos y sin contacto en Europa. Este partido de derecha ha acusado al gobierno de conspirar para eliminar el efectivo, alegando que esta medida podría convertirse en una herramienta de seguimiento y control masivo de la población.

    El derecho a pagar en efectivo no solo es una cuestión económica, sino que también tiene implicaciones culturales y políticas. El efectivo ha sido durante mucho tiempo un símbolo de independencia financiera y un recordatorio tangible de la libertad individual en las transacciones. La posibilidad de pagar en efectivo permite a los ciudadanos tener un mayor control sobre su dinero y proteger su privacidad, evitando que terceros, ya sean gobiernos o empresas, rastreen y analicen sus movimientos financieros.

    La inclusión del derecho a pagar en efectivo en la constitución austríaca no solo busca mantener viva esta tradición, sino que también envía un mensaje fuerte sobre la importancia de salvaguardar la privacidad financiera en una era digital. Al reconocer el efectivo como opción de pago y garantizar el suministro básico de papel moneda, el gobierno austríaco está tomando medidas para proteger la elección individual y la autonomía financiera.

    El declive en el uso del efectivo se ha observado en varios países, como Estados Unidos y algunas economías avanzadas de Europa. Si bien los pagos electrónicos pueden ofrecer comodidad y eficiencia, también plantean preocupaciones sobre la seguridad de los datos y la invasión de la privacidad. Las empresas de tarjetas de crédito y otras instituciones financieras han estado vendiendo datos de transacciones personales a anunciantes y especialistas en marketing, lo que ha suscitado inquietudes sobre el uso indebido de la información financiera de los individuos.

    La tokenización, aunque diseñada para preservar la privacidad, no siempre es infalible y puede permitir que las empresas correlacionen datos anónimos con perfiles individuales. Esta posibilidad de rastrear patrones de consumo y otros aspectos de la vida de las personas plantea cuestiones éticas y de privacidad, especialmente en un mundo donde la información personal se ha convertido en una moneda de cambio en el mercado publicitario.

    El debate sobre el derecho a pagar en efectivo y la privacidad de las transacciones financieras no se trata solo de la elección de un medio de pago. Es una discusión fundamental sobre los valores democráticos, la autonomía financiera y la protección de la privacidad individual en un entorno digital cada vez más conectado. El paso dado por Austria para consagrar este derecho en su constitución es un recordatorio importante de que la libertad de pagar en la forma que elijamos es un pilar esencial de una sociedad democrática y diversa.