Etiqueta: crimen sin víctimas

  • Keonne Rodríguez y otro caso de crimen sin víctima

    Keonne Rodríguez y otro caso de crimen sin víctima

    A fin de Enero, conocemos otra entrega, la «Carta #4: Notas desde adentro», que el desarrollador Keonne Rodríguez escribe desde su celda americana, donde cumple una sentencia de 5 años. «A menudo siento que estoy atrapado en una pesadilla de la que no puedo despertar», escribe Keonne, desarrollador de Samourai Wallet, sobre su primer mes en FPC Morgantown.

    Estamos presenciando un horror que no debería ser normalizado. Un desarrollador, una mente brillante, una persona que ha creado valor para la sociedad, que no ha cometido ningún crimen, es destruido por el aparato estatal.

    Su único “delito” ha sido desafiar a gobiernos que no toleran límites a su control y que, para preservarlo, diseñan crímenes donde no existen víctimas.

    La imagen que nos entrega la carta es brutal: alguien que dedicó su vida a pensar más allá de lo convencional, hoy limpiando baños en un penal. No es un accidente del sistema; es su herramienta más eficaz. Sirve para domesticar almas libres, para quebrar emocionalmente, y sobre todo para enviar un mensaje ejemplificador al resto: este es el garrote legal del que puede valerse un gobierno cuando quiere frenar el avance de la libertad.

    La carta escrita desde la cárcel es casi insoportable de leer. No por falta de palabras, sino por exceso de verdad. Necesitamos reunir valor y fortaleza para llegar hasta el final. No es justo para Keonne. Pero tampoco lo es para la sociedad. Ni para los desarrolladores que todos los días escriben código en un mundo donde los acuerdos libres y voluntarios deberían ser la base de la cooperación pacífica.

    No se puede acusar al cuchillo por el uso que otros hagan de él. Sirve tanto para cortar carne como para matar a una persona. Criminalizar herramientas, ideas o código es una forma burda y una práctica muy peligrosa cuyo verdadero fin es mantener al rebaño miedoso y obediente.

    No queremos volver a ser testigos, durante años, de muertes sin sentido como la de Irwin Schiff. Ni de los encarcelamientos de Bernard von NotHaus, el encierro casi perpetuo de Ross Ulbricht, los juicios y el muy probable encarcelamiento de Roman Storm, entre otros. Tampoco del fishing expedition permanente, del estado de sospecha que pesa sobre tantos otros cuyos nombres no alcanzamos a enumerar: desarrolladores, innovadores, disruptores que nos ayudan, aunque sea un poco, a quitarnos la bota de la cabeza.

    Porque hoy vivimos una distopía orwelliana. “Si quieres imaginar el futuro, imagínalo con una bota aplastando un rostro humano para siempre”. No podemos ni siquiera imaginar lo que debe taladrar la mente de personas éticas, comprometidas con las ideas de la libertad, cuando son humilladas y despojadas de su dignidad. No lo merecen ellas. No lo merecemos nosotros como sociedad que se dice civilizada.

    Seguiremos difundiendo estas ideas. No importa cuántas veces nos denigren o nos acosen por no acomodarnos a narrativas políticas. Los derechos fundamentales vienen con nosotros mucho antes de que un puñado de mediocres llegue al poder. No hay crimen sin víctimas. Y no hay civilización si dejamos de repetirlo.

  • Criminalizar conductas para generar pseudoproblemas para justificar la burocracia

    Criminalizar conductas que no dañan a terceros, solo generan pseudoproblemas  que contribuyen a mantener al político que luego debe resolverlos.

    En mi diario vagabundear por todo el mundo, me he dado cuenta que los políticos en diferentes países ven diferentes cuestiones como un problema, pero cuál es un problema en un país, en otro no lo es. Y viceversa.

    Este  «problema » fabricado es generalmente sólo una herramienta de la agenda del político, ya sea populista  de izquierda, nacionalista, religiosa o de otra índole. Algo de lo que «protegen» a sus votantes y así resaltan su «importancia e irreemplazabilidad».

    Por lo tanto, me referiré a estos  «problemas » como «pseudo problemas».

    Los verdaderos problemas son aquellos que afectan por igual a todos los ciudadanos de todos los países del mundo como la violencia, los robos, etc.

    En Eslovaquia,  la marihuana «destruye la vida» de los ciudadanos, mientras que en la mitad de los EE. UU. o los Países Bajos, nadie tiene un problema con ello.

    En la India, el gobierno va a prohibir el Bitcoin porque es «muy peligroso y se utiliza para el blanqueo de dinero», pero Salvador acaba de legalizarlo como una moneda más de curso oficial del estado («curso legal «).

    Europa está siendo «amenazada por los inmigrantes», sin embargo en Panamá, casi toda la economía está basada en ellos.

    Los cigarrillos mentolados «son un peligro» para la UE y deben prohibirse, pero se puede comprarlos en todas partes de América Latina.

    Escribo sobre esto porque son estos «pseudo temas» los que crean una gran cantidad de crímenes sin víctimas en un país dado, gracias a los cuales personas inocentes terminan en la cárcel.

    Los políticos van cumpliendo su agenda de «protectores» y nuestra libertad está cada vez más restringida.

    La peor parte es que la mayoría de las personas en un país dado no se pueden dar cuenta lo suficientemente bien  sobre qué es un «pseudo problema», ya que no tienen idea de que hay muchos otros países en los que el «pseudoproblema» no existe. Por eso defienden la existencia de instituciones estatales para luchar contra estos «pseudo problemas» y no tienen ningún problema en cambio con sus conciudadanos por ejercer algún «pseudoproblema», con criminalizarlos y enviarlos a prisión.

    La Polícia Slovenskej republiky es un hermoso ejemplo de institución para luchar contra los pseudoproblemas, criminalizando a personas inocentes, que defienden constantemente el sentido de la existencia con su activismo intenso contra los «pseudoproblemas».

    En definitiva, funciona de la siguiente manera:

    1. Políticos identifican cualquier pseudoproblema en la sociedad (como las drogas, Bitcoin, inmigrantes, cigarrillos mentolados, etc,..) que encaja en su agenda política.

    2. Prohíben este pseudoproblema. Al hacerlo, automáticamente crean una gran cantidad de personas que de repente violan la ley.

    3. Crearán instituciones estatales para luchar contra un determinado  pseudoproblema.

    4. Crearán una peligrosa ilusión social de que este pseudoproblema es un verdadero problema: ¡hay un gran número de personas que demuestran violar la ley!

    5. Comenzarán a amenazar con que este problema será aún más grave cuando dejen de luchar contra él.

    6. Hay muchas personas que violan la ley y eso es una clara evidencia de que las instituciones estatales necesitan un presupuesto más grande para luchar contra el pseudoproblema.

    7. Todavía hay mucha gente que viola la ley, por lo que el presupuesto para luchar contra el pseudo problema ¡necesita aumentar aún más!

    8. El hecho de que tengamos muchas instituciones con un gran presupuesto para luchar contra los pseudo problemas es una evidencia clara de que ¡éste es un problema realmente serio!

    ¿Se imaginan cómo sería la seguridad en nuestros países sin estas instituciones, en la que no debería haber nadie para luchar contra estos «pseudoproblemas ′′?.

  • El problema de la penalización de la evasión fiscal

    Panamá está en una encrucijada, la inversión extranjera directa ha caído, los activos líquidos han bajado, el desempleo aumenta y el crédito se contrae. Ante esto cediendo presiones de los organismos internacionales, el gobierno nacional busca penalizar la evasión fiscal.

    Las razones son dobles. La primera es que Panamá puede mostrarle al Fondo Monetario Internacional que evadir impuestos es delito en Panamá, y a la vez, mostrarle a la Unión Europea que podemos ahora acoger las solicitudes de investigar penalmente la evasión fiscal porque en Panamá también es delito.

    Sin embargo las presiones del Fondo Monetario Internacional parecen más enfocadas en hacerle un favor a los Europeos que en buscar aumentar las recaudaciones.

    Hay maneras de aumentar la recaudación fiscal en Panamá que no requieren la penalización de la evasión fiscal. Para empezar deben hacer el trámite fiscal más barato en tiempo y dinero, más sencillo y amigable a los usuarios. Mejorar la información fiscal que suele ser desconocida para los contribuyentes, reducir las tasas y simplificar los impuestos que son demasiado altos para que la gente los pague.

    Todo esto no se ha hecho. Sin embargo en lugar de darnos a elegir entre una zanahoria o un garrote, solo se nos muestra el garrote. Y lo que es mas preocupante, el hecho de que Panamá adquiera todo tipo de compromisos con la OCDE, el GAFI y el FMI en materia fiscal no nos quita el peso de encima, a cada cesión de terreno nuestra, se responde con nuevas exigencias. Y lo peor, el gobierno se ha ido comprometiendo a cumplir cosas pensando que con firmar nos van a dejar tranquilos, cuando no tenemos la capacidad institucional para cumplir con lo que firmamos y quedamos mal cuando nos piden un acuerdo de intercambio de información y no se da, bien por falta de capacidad, que es vista por Francia y otros de nuestros críticos como falta de voluntad en cumplir lo pactado.

    El tema es que penalizar la evasión fiscal, es un grave error conceptual,  aunque en el borrador de proyecto de ley está escrito que es para personas que ganen más de un millón de dólares al año para caer en el monto a evadir penalizable. Esto significa que el grueso de los contribuyentes en Panamá por ahora no se ven amenazados por la persecución penal de la evasión fiscal, pero una vez que nos acostumbremos a que el Estado penalice la evasión fiscal es cuestión de tiempo para que gobiernos sucesivos bajen el monto perseguible penalmente. Y todos recordamos que en Panamá existe una tradición de usar la evasión fiscal como un instrumento para perseguir opositores políticos. Que el actual gobierno no lo haya hecho no implica que un gobierno anterior no lo hizo, y que un gobierno futuro no lo vaya a hacer.

    Si al Fondo Monetario Internacional realmente le interesara aumentar la recaudación fiscal para el gobierno de Panamá, tendría que sugerir otras medidas. Al FMI lo que realmente le interesa es que Panamá pueda colaborar con los gobiernos Europeos en la persecución penal de la evasión fiscal sin mirar los efectos institucionales y políticos que esto pueda tener en Panamá.

    Porque simplificar los trámites y bajar los impuestos podría lograr aumentar la recaudación sin recurrir a medidas penales. Muchas personas evaden impuestos no porque no quieran sino porque son demasiado caros. Y están los temas tecnológicos e institucionales. Pero está claro que el FMI vela más por los intereses de la Unión Europea que por los de Panamá…. Y pareciera que nuestras autoridades hacen más o menos lo mismo.