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  • Jeff Bezos coincide con Goldman Sachs y JPMorgan sobre posible recesión económica

    “Lo peor está por venir”, advirtió hace unos días el FMI, mientras el CEO de JPMorgan calificó la situación económica como “muy, muy seria”. Jeff Bezos, ha sido el último en unirse al comentario sobre una posible recesión.

    La economía mundial se sigue tensando y los líderes corporativos de EE. UU. anticipan que se avecinan momentos difíciles.

    El fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha sido el último en unirse a las advertencias sobre el estado de la economía estadounidense. En un tweet reciente, el antiguo presidente de la gigante de comercio electrónico se mostró de acuerdo con las declaraciones del CEO de Goldman Sachs, David Solomon, quien dijo el martes pasado que veía una buena posibilidad de recesión.

    “Sí, las probabilidades en esta economía te dicen que bajes las compuertas“, escribió Bezos, haciéndose eco de los comentarios de Solomon.

    El multimillonario creador de Amazon adjuntó en la publicación una entrevista realizada el martes al CEO del banco, en la que este sugirió a los inversores a mantenerse cautelosos y prepararse ante un posible escenario de recesión económica.

    “Creo que hay que esperar que ahora haya más volatilidad en el horizonte. Eso no significa que tengamos un escenario económico realmente difícil. Pero en la distribución de los resultados, hay una buena posibilidad de que tengamos una recesión en los Estados Unidos”, dijo Solomon en una entrevista con CNBC.

    El representante de la reputada institución financiera destacó el endurecimiento de las condiciones en el mercado de cara a la galopante inflación económica. La Reserva Federal de EE. UU. ha sido estricta con las subidas de tasas de interés este 2022 en un intento por frenar la mayor inflación que ha visto el país en cuatro décadas. Los mercados han enfrentado presión, con las acciones deslizándose durante gran parte del año, mientras las criptomonedas también han registrado un comportamiento similar.

    Ante la posibilidad de que este panorama se extienda por otro año, Solomon aconsejó ampliamente a los inversores a mesurar su apetito por el riesgo. “Es un momento para pensar con más cautela sobre su caja de riesgo, su apetito por el riesgo”, comentó, y agregó más adelante: Ese entorno que se dirige hacia 2023 es uno para el que debe ser cauteloso y estar preparado.».

    Lo peor está por venir

    Aunque no todos los líderes parecen coincidir sobre la gravedad del estado de la economía, otro ejecutivo de un megabanco estadounidense también había sonado las alarmas recientemente sobre la posibilidad de una recesión.

    El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ya había calificado hace unos días la situación económica de EE. UU. como “muy, muy seria”. En una entrevista del 10 de octubre, abordó algunos de los mismos indicadores, como los aumentos de tasas de la FED, así como la guerra en Ucrania, para alertar sobre el advenimiento de un panorama desalentador a nivel global en los próximos meses.

    “Estas son cosas muy, muy serias que creo que probablemente empujarán a EE. UU. y al mundo, quiero decir, Europa ya está en recesión, y es probable que pongan a EE. UU. en algún tipo de recesión dentro de seis a nueve meses”, dijo Dimon a CNBC.

    El ejecutivo del banco más grande de EE. UU. fue reacio a predecir un tiempo preciso de duración para la recesión, pero pareció coincidir con Solomon en la necesidad de reducir la exposición al riesgo. Apuntó a que desde JPMorgan se están preparando para el peor escenario, por lo que serán “muy conservadores” en sus inversiones.

    Los comentarios de Dimon se produjeron la misma semana en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó nuevamente sus expectativas de crecimiento económico global. En un informe de la semana pasada, el organismo indicó una proyección negativa para el crecimiento mundial de 2,7% el próximo año, con un 25% de probabilidad de que caiga por debajo del 2%.

    “Más de un tercio de la economía mundial se contraerá este año o el próximo, mientras que las tres economías más grandes (Estados Unidos, la Unión Europea y China) seguirán estancadas”, dijo Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, según citó CNN. El organismo mencionó factores como la guerra, la alta inflación y la desaceleración en China, y vino con una advertencia poco alentadora: Lo peor está por venir, y para muchas personas 2023 se sentirá como una recesión.

    ¿Momento para Bitcoin?

    Así como han habido pronósticos contradictorios sobre el crecimiento económico global, los expertos también han mostrado algunas posturas encontradas sobre el lugar de Bitcoin en medio de los posibles escenarios de mayor deterioro económico.

    Si bien la política agresiva de la FED ha reducido el apetito de los inversores por los activos de riesgo, causando una vertiginosa caída en los precios de Bitcoin y las demás criptomonedas este año, algunos inversores reputados parecen coincidir en que la moneda digital insigne podría ofrecer una salida e incluso un alivio en tiempos difíciles.

    El famoso inversor de valor y administrador de fondos, Bill Miller, reiteró recientemente su postura a favor de Bitcoin, que calificó como un activo “incomprendido” con capacidad de brindar beneficios en catástrofes financieras. Es “una póliza de seguros contra un desastre financiero”, dijo sobre la cripto en un evento de Forbes, haciéndose eco de declaraciones anteriores.

    Otras figuras reputadas, como el escritor y gurú financiero, Robert Kiyosaki, también han sido particularmente optimista con Bitcoin este año, en medio del contexto de inflación, aumento de tasas y temores de recesión.

    Kiyosaki, quien ha compartido pronósticos económicos aún más pesimistas, ha aconsejado en varias oportunidades comprar oro, plata y Bitcoin como protección ante un escenario de crisis global. Si bien ha anticipado que estos activos podrían caer más de precio, cree que se desempeñarán mejor que activos tradicionales como las monedas fiduciarias y las acciones.

    Fuente: DiarioBitcoin.

  • Dolarizar Argentina. Dolarizar Colombia. Dolarizar Venezuela

    Los latinoamericanos somos la cultura más irresponsable manejando dinero por lo que veo.

    Panamá tuvo que dolarizar o mejor dicho no permitió un Banco Central hace más de 100 años, estatuyendo constitucionalmente el artículo 117 en la Constitución de 1904, que reza: No podrá haber en la República papel moneda de curso forzoso. En consecuencia, cualquier individuo puede rechazar todo billete u otra cédula que no le inspire confianza, ya sea de origen oficial o particular. El Salvador y Ecuador han dolarizado en los 90s. Parece que es la única manera que tiene un estado latinoamericano para garantizar una política monetaria seria. No queda otra. Ahora hay tres países con malos manejos monetarios crónicos que empiezan a discutir la dolarización: Colombia, Argentina y Venezuela.

    El peso colombiano, desde el 2014, ha perdido más de 45% de su valor con respecto al dólar. Colombia no es un país capitalista, es realmente una sociedad feudal mercantilista. Y como tal, tienen roscas muy cerradas en lugar de libres mercados. Y una macroeconomía keynesiana muy marcada, gobierno tras gobierno. El resultado es que si bien Colombia va a los lugares correctos, lo hace como una procesión, 3 pasos adelante, 2 atrás. Y es un país que depende de las actividades extractivas, porque el resto de la economía es de roscas cerradas con una carga fiscal enorme. El resultado es que cuando cae el precio de las exportaciones mineras, cae la economía y la moneda. Y como en toda América Latina, cuando caen los ingresos del Estado, la tentación no es bajar el gasto, sino endeudarse e imprimir moneda. Y por supuesto eso crea inflación monetaria, crisis cambiarias, crisis bancarias, lo cual no lleva ciertamente a una mayor estabilidad macroeconómica y a mayor crecimiento, aunque a muchos políticos les gusta exhibir cierto “crecimiento” tirando moneda artificial al mercado. Las experiencias de Panamá, El Salvador, Ecuador y hasta cierto punto del Perú, donde el dólar circula a la par del Sol demuestran lo contrario, que la prudencia fiscal es la base del crecimiento.

    Argentina está en una situación aún más urgente que Colombia. En Colombia por lo menos se ha logrado esta década manejar la inflación a niveles aceptables. Argentina ha demostrado década tras década, que su clase política es incapaz de un manejo monetario serio. Argentina tiene períodos crónicos de hiperinflación, y la inflación es algo normal. Entre 1935 y el 2013 la tasa de inflación compuesta argentina era del 53%. La inflación actual hoy supera al 50% y el peso ha caído con respecto al dólar más de un 80% en unas cuantas semanas. Pero dudamos que Macri, en lugar de dar por finalizada su carrera política y buscando legarle a Argentina algo bueno para el futuro, elija el camino de dolarizar. Argentina seguirá siendo un país donde quieren vivir como suecos pero produciendo como nigerianos, donde la idea de gastar lo que se ingresa no existe para el Estado Argentino, un país donde los déficits son crónicos, y los gobiernos se financian con inflación y con deuda.

    Luego tenemos a Venezuela, otro país donde pareciera que la tentación de vivir más allá de sus medios es modo de vida local. Inclusive cuando el petróleo ha tenido sus precios históricos más altos, como durante el gobierno de Carlos Andrés Perez en los 1970s o de Hugo Chávez en los 2000s, el estado ha tenido gastos deficitarios, inflaciones promedio del 30% y se ha ido endeudando hasta llegar al paroxismo de Maduro.

    Todos estos estados latinoamericanos han demostrado una total inhabilidad para tener manejos monetarios serios. Todos son candidatos a dolarizar.

    Los partidarios de la “nueva teoría monetaria” neo keynesiana, tratan de mixtificar el problema, diciendo que “la inflación tiene múltiples causas”. Los austríacos llaman al perro por su nombre. La inflación es un fenómeno monetario. La prueba es comparar la inflación anual y por década en los países dolarizados versus los países no dolarizados. En los países donde el banco central no controla la masa monetaria, la inflación anual y por década es mucho más baja. La inflación es un fenómeno monetario. Eliminando la capacidad de los bancos centrales de emitir dinero se controla la inflación. O mejor todavía, eliminando a los bancos centrales del todo.

    Pero vamos a ver si algún día dolarizan. Porque aún a las bocas del infierno los políticos no quieren perder la capacidad de imprimir papeles para pagar gastos. Vemos como se refugian en el nacionalismo de la “soberanía monetaria”, o sea a la capacidad de estafar a sus propios ciudadanos, demostrando así la frase de Lord Acton, “el nacionalismo es el último refugio de los miserables”.

    Porque en fondo creen que ellos lo van a hacer mejor. Por eso Macri no dolariza, ni tampoco lo propone Fernández. Por eso no dolariza Duque, por eso no propone dolarizar Guaidó, pese a que es la única manera de salvar a Venezuela. No quieren perder el poder de estafar y poner impuestos inflacionarios a los asalariados. Y esa es la verdadera tragedia.