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Dolarizar Argentina. Dolarizar Colombia. Dolarizar Venezuela

Los latinoamericanos somos la cultura más irresponsable manejando dinero por lo que veo.

Panamá tuvo que dolarizar o mejor dicho no permitió un Banco Central hace más de 100 años, estatuyendo constitucionalmente el artículo 117 en la Constitución de 1904, que reza: No podrá haber en la República papel moneda de curso forzoso. En consecuencia, cualquier individuo puede rechazar todo billete u otra cédula que no le inspire confianza, ya sea de origen oficial o particular. El Salvador y Ecuador han dolarizado en los 90s. Parece que es la única manera que tiene un estado latinoamericano para garantizar una política monetaria seria. No queda otra. Ahora hay tres países con malos manejos monetarios crónicos que empiezan a discutir la dolarización: Colombia, Argentina y Venezuela.

El peso colombiano, desde el 2014, ha perdido más de 45% de su valor con respecto al dólar. Colombia no es un país capitalista, es realmente una sociedad feudal mercantilista. Y como tal, tienen roscas muy cerradas en lugar de libres mercados. Y una macroeconomía keynesiana muy marcada, gobierno tras gobierno. El resultado es que si bien Colombia va a los lugares correctos, lo hace como una procesión, 3 pasos adelante, 2 atrás. Y es un país que depende de las actividades extractivas, porque el resto de la economía es de roscas cerradas con una carga fiscal enorme. El resultado es que cuando cae el precio de las exportaciones mineras, cae la economía y la moneda. Y como en toda América Latina, cuando caen los ingresos del Estado, la tentación no es bajar el gasto, sino endeudarse e imprimir moneda. Y por supuesto eso crea inflación monetaria, crisis cambiarias, crisis bancarias, lo cual no lleva ciertamente a una mayor estabilidad macroeconómica y a mayor crecimiento, aunque a muchos políticos les gusta exhibir cierto “crecimiento” tirando moneda artificial al mercado. Las experiencias de Panamá, El Salvador, Ecuador y hasta cierto punto del Perú, donde el dólar circula a la par del Sol demuestran lo contrario, que la prudencia fiscal es la base del crecimiento.

Argentina está en una situación aún más urgente que Colombia. En Colombia por lo menos se ha logrado esta década manejar la inflación a niveles aceptables. Argentina ha demostrado década tras década, que su clase política es incapaz de un manejo monetario serio. Argentina tiene períodos crónicos de hiperinflación, y la inflación es algo normal. Entre 1935 y el 2013 la tasa de inflación compuesta argentina era del 53%. La inflación actual hoy supera al 50% y el peso ha caído con respecto al dólar más de un 80% en unas cuantas semanas. Pero dudamos que Macri, en lugar de dar por finalizada su carrera política y buscando legarle a Argentina algo bueno para el futuro, elija el camino de dolarizar. Argentina seguirá siendo un país donde quieren vivir como suecos pero produciendo como nigerianos, donde la idea de gastar lo que se ingresa no existe para el Estado Argentino, un país donde los déficits son crónicos, y los gobiernos se financian con inflación y con deuda.

Luego tenemos a Venezuela, otro país donde pareciera que la tentación de vivir más allá de sus medios es modo de vida local. Inclusive cuando el petróleo ha tenido sus precios históricos más altos, como durante el gobierno de Carlos Andrés Perez en los 1970s o de Hugo Chávez en los 2000s, el estado ha tenido gastos deficitarios, inflaciones promedio del 30% y se ha ido endeudando hasta llegar al paroxismo de Maduro.

Todos estos estados latinoamericanos han demostrado una total inhabilidad para tener manejos monetarios serios. Todos son candidatos a dolarizar.

Los partidarios de la “nueva teoría monetaria” neo keynesiana, tratan de mixtificar el problema, diciendo que “la inflación tiene múltiples causas”. Los austríacos llaman al perro por su nombre. La inflación es un fenómeno monetario. La prueba es comparar la inflación anual y por década en los países dolarizados versus los países no dolarizados. En los países donde el banco central no controla la masa monetaria, la inflación anual y por década es mucho más baja. La inflación es un fenómeno monetario. Eliminando la capacidad de los bancos centrales de emitir dinero se controla la inflación. O mejor todavía, eliminando a los bancos centrales del todo.

Pero vamos a ver si algún día dolarizan. Porque aún a las bocas del infierno los políticos no quieren perder la capacidad de imprimir papeles para pagar gastos. Vemos como se refugian en el nacionalismo de la “soberanía monetaria”, o sea a la capacidad de estafar a sus propios ciudadanos, demostrando así la frase de Lord Acton, “el nacionalismo es el último refugio de los miserables”.

Porque en fondo creen que ellos lo van a hacer mejor. Por eso Macri no dolariza, ni tampoco lo propone Fernández. Por eso no dolariza Duque, por eso no propone dolarizar Guaidó, pese a que es la única manera de salvar a Venezuela. No quieren perder el poder de estafar y poner impuestos inflacionarios a los asalariados. Y esa es la verdadera tragedia.

About the author

Ricardo Soto

Ricardo Soto Barrios, abogado, especialista en políticas públicas, egresado de la Universidad Santa María la Antigua. Políticamente liberal, ha participado en muchos proyectos donde se analizan las políticas públicas de Panamá desde un punto de vista liberal y se proponen alternativas. Ha trabajado en la Policía Nacional de Panamá, el Ministerio de Gobierno, y AMPYME, además de ejercer la práctica privada.

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