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  • Que el dólar deje de ser moneda de reserva mundial tendrá implicaciones geopolíticas

    El dólar estadounidense es la moneda dominante en el comercio y las finanzas globales y representa casi el 60 % de los bancos centrales del mundo (en 1999 era el 71 %). Además, la economía estadounidense es la más grande del mundo, por lo que sus éxitos y fracasos tienen un impacto significativo en la economía global.

    Cuando, en 1944, se firmaron los Acuerdos de Bretton Woods, se estableció el dólar estadounidense como moneda de reserva mundial.

    Esa vinculación de monedas nacionales al dólar estadounidense es lo que se conoce como dolarización.

    Desvincularse del dólar

    En la cumbre de los BRICS (foro de países emergentes integrado hasta 2024 por Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) celebrada el pasado verano en Johannesburgo se planteó la desdolarización de sus países miembros. La desvinculación de las monedas nacionales de la moneda estadounidense ha venido ganando interés por el progresivo aumento de poder de los países asiáticos y la paulatina pérdida de hegemonía de EE UU.

    Los BRICS buscan ahora desafiar el liderazgo global estadounidense. Una de las razones de la creación de un nuevo mundo multipolar es económica: debilitar económicamente a Estados Unidos e intentar destronar al dólar estadounidense.

    China y Rusia son dos de los países que más han estado presionando, mediante el control del precio del petróleo y el gas, para lograr la desdolarización, pues son importantes rivales geopolíticos y económicos de Estados Unidos.

    Con la incorporación –el 1 de enero de 2024– de Irán, Arabia Saudí, Egipto, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos, la alianza, que ha pasado a llamarse BRICS+, gana en poder geopolítico. Y en caso de desdolarización ganaría independencia económica.

    Hay numerosos factores que explican porqué los BRICS+ pueden querer dejar de alinear sus monedas con el dólar. Buscan incrementar su influencia en la geopolítica y la economía global, ser más independientes de la moneda estadounidense, minimizar su vulnerabilidad ante las políticas monetarias de EE. UU., aumentar su soberanía económica, diversificar el riesgo-moneda, promover la integración económica en sus regiones y, finalmente, también desafiar la hegemonía norteamericana en el sistema financiero mundial.

    Desafiar el liderazgo mundial

    Algunos expertos apuntan a que las sucesivas crisis de los últimos años y los avances tecnológicos en el área financiera han impulsado el interés en reducir la dependencia del dólar estadounidense ya motivado por las preocupaciones relativas a la influencia política y la estabilidad económica.

    El dólar estadounidense, en su papel de moneda de reserva mundial, no sólo ha proporcionado a EE UU fuerza y poder económico sino que, además, le ha otorgado un lugar importante en la geopolítica global.

    Tras la gran recesión de 2008, los problemas provocados por el confinamiento, los cortes en la cadena de suministros y la subida de la inflación pusieron de relieve las debilidades del sistema financiero estadounidense que, por la dolarización, han afectado a las economías de otros países que dependen de las tasas de interés, la deuda y la producción económica de EE UU.

    Si estos factores económicos internos afectan negativamente a los países que tienen al dólar como moneda de reserva, la inestabilidad que esto conlleva contribuye al impulso hacia la desdolarización.

    A cambio, la puesta en riesgo de la estabilidad del sistema económico global sería la mayor amenaza económica en caso de una desdolarización globalizada.

    Diversificación y equilibrio

    Si bien el dólar estadounidense perdería gran parte de su valor, la desdolarización conduciría a un sistema monetario global más diversificado y equilibrado, fortalecería las monedas locales, mejoraría la estabilidad económica de los países en desarrollo y reduciría su vulnerabilidad ante las crisis externas.

    Pero, por otra parte, estos países también quedarían expuestos a una mayor volatilidad del tipo de cambio y a mayores costos de endeudamiento si los tipos de interés de su sistema financiero dejan de depender de una institución tan estable como la Reserva Federal estadounidense. Además, sus instituciones financieras emitirían deuda en otra moneda fuerte que podría ser más cara que el dólar.The Conversation

    José Antonio Clemente Almendros, Profesor Titular de Universidad, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja ; Florin Teodor Boldeanu, Lecturer in Economics, SKEMA Business School y Samer Ajour El Zein, Profesor de Finanzas , EAE Business School

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Inflación global: cerrar los Bancos Centrales?

    No sé si Milei tiene razón en cuanto a la oportunidad y el método, pero definitivamente los bancos centrales son como un cáncer al que debería ponérseles fin.

    El petróleo se ha desplomado un 20% desde su máximo de junio, situándose en un mercado bajista, mientras que el oro perdió un 8% en el segundo trimestre, lo que supone su peor trimestre en cinco. Aunque varios factores macroeconómicos y relacionados con la demanda son importantes para los descensos, el máximo de dos décadas del dólar es sin duda el factor más definitorio.

    El billete verde no ha dejado de avanzar logrando la paridad con el euro por primera vez en 20 años y parece no tener techo a pesar de la subida récord del IPC y menos ahora que, por segunda vez consecutiva, la Fed decidió subir en otros 75 puntos base a las tasas de interés de referencia, en línea con su tendencia restrictiva o hawkish “para controlar la inflación” histórica de 9,1% en EE.UU.

    Por supuesto, como buenos burócratas que jamás reconocen la propia culpa ni lo destructivo de sus acciones, la Fed nada dice de la astronómica emisión y culpan a «la pandemia, el aumento de los alimentos y la energía y las presiones generales sobre los precios. La guerra de Rusia contra Ucrania”. No tienen vergüenza ni remordimiento alguno sabiendo que “en última instancia, la Fed quiere una desaceleración económica significativa para frenar la inflación, y un dólar más fuerte es parte de ese coctel». O sea, no les importa empobrecer sus ciudadanos con la inflación y, encima, castigarlos con una desaceleración de la economía.

    La subida del 16% del dólar en el último año -y el 6% de ganancia sólo desde finales de mayo- es «lo más extremo que se puede hacer, históricamente hablando» según muchos analistas. La última vez que el índice dólar (DXY) superó los 112 fue en mayo de 2002. El billete verde también ha despertado el interés de los inversionistas. En primer lugar, el halo de refugio que rodea ahora al dólar. Sí, el oro puede ser lo que típicamente viene a la mente cuando se habla de la necesidad de protegerse contra la inflación pero, insólitamente, el dólar ha superado al oro, arrebatándole la corona de refugio.

    Gráfico diario del oro, de skcharting.com con datos de Investing.com

    Ahora, por qué ocurre esto, no se supone que el oro es el refugio por excelencia frente a la inflación. Empecemos por aclarar que el dólar se fortalece frente a las otras monedas porque, a pesar de que EE.UU. se encamina a una recesión ya que el PIB se contrajo 1,6% en el primer trimestre y si las lecturas del segundo trimestre también fueran negativas el país ya estaría en recesión, aun así, seguiría estando mejor que Europa debido al desastre que trajeron las cuarentenas y las actuales sanciones a Rusia.

    Si hasta México tiene menos inflación que su vecino norteño y más de uno, cerca de las fronteras con Argentina, ahorra en paraguayos y bolivianos antes que en pesos argentinos o dólares.

    Suba del IPC mexicano comparado con el de EE.UU.

    Volviendo al tema, los bancos centrales han logrado inflacionar hasta el mismísimo oro -que para ellos es como la luz para los vampiros- y por ello no aumenta.

    Peter Hambro, una de las mayores autoridades mundiales en el mercado del oro, ha descrito detalladamente algo que es público y notorio pero pocos comentan. El detonante de estos comentarios fue el siguiente gráfico de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de EE.UU. que, debido a una reclasificación de datos que comenzó en el primer trimestre de 2022, ahora muestra la enorme medida en que los bancos de lingotes como JP Morgan han acumulado contratos de derivados de metales preciosos para mantener bajo el precio del oro.

    En este gráfico pueden verse los aumentos interanuales de los derivados de metales preciosos en bancos comerciales de EE.UU. hasta el 31 de marzo de 2022. O sea, lo que están haciendo es aplastar el precio del oro físico mediante la producción alquímica de ‘oro de papel’ con “la ayuda de los mercados de futuros y la connivencia de los alquimistas, los comerciantes de lingotes”, según describe Hambro.

    Lograron crear una percepción inquebrantable de que las onzas de oro que se acreditan en una cuenta con un banco o un distribuidor de lingotes eran los mismos que los reales. ¡Y mucho más fácil! No tienes que almacenarlo ni asegurarlo”. Ahora, esta inflación del oro por parte de la banca privada jamás hubiera sido posible sin el reaseguro de los bancos centrales y las directivas de BIS (el Banco Internacional de Pagos de Basilea, el “central de los centrales”).

    Explica Hambro que “para hacer que el oro papel exagerado pareciera aún más seguro, el Banco de Inglaterra esta dispuesto a prestar oro físico a los Miembros del Mercado del Oro de Londres, en caso de que las cosas se pongan complicadas y las bóvedas estuvieran vacías”. En 1987, el central de Inglaterra instruyó a los bancos de lingotes para que formalizaran su cartel, lo que se hizo mediante el lanzamiento de la London Bullion Market Association (LBMA). Así, hoy el Banco de Inglaterra y la LBMA están entrelazados simbióticamente a través del mercado de préstamos de oro en el que los bancos centrales prestan oro físico.

    Por cierto, este esquema global de ‘oro de papel’ tiene una oferta ilimitada ya que, como dice Hambro, los gobiernos y los bancos centrales y el BIS «pueden imprimir hasta el infinito» total que después coactivamente imponen sus caprichos sobre el mercado. De momento, el único peligro para este esquema de falsificación de oro, es que grandes tenedores de lingotes como Vladimir Putin y Xi Jinping, decidan romper el juego.

    Por si acaso, para que no queden dudas de que los “valores tradicionales” no solo no han bajado de precio sino que han aumentado en relación al IPC-como debería haber ocurrido con el oro- les dejo esta tabla, el índice global de precios de la vivienda de Knight Frank, para el primer trimestre del 2022:

  • “Prepárense para Bitcoin a USD $1 millón” sostiene ex CEO de BitMEX.

    El ex CEO de BitMEX había pronosticado que Bitcoin podría alcanzar el millón de dólares para 2030. Los poderosos argumentos detrás de su teoría que vuelve a reafirmar.

    A pesar de las condiciones adversas del mercado, algunos parecen seguir apostando en grande por Bitcoin. El antiguo director ejecutivo de BitMEX, Arthur Hayes, a hecho una osada predicción alcista para la criptomoneda insigne, asegurando que su precio podría eventualmente alcanzar el elevado nivel de USD $1 millón.

    «Prepárese para BTC a USD $1 millón», escribió Hayes en un tweet este lunes, haciendo referencia al panorama macroeconómico más amplio de inflación y señalando el hecho de que el euro y el dólar estadounidense están cerca de alcanzar la paridad por primera vez en 20 años. Sin embargo, dijo que los comerciantes deberán tener “paciencia” ya que alcanzar el citado precio podría «tomar algún tiempo».

    El pasado jueves, el Banco Central Europeo confirmó que había subido los tipos de interés por primera vez desde 2011 debido a la alta inflación. Sin embargo, puede ser extremadamente desafiante para el BCE lograr un «aterrizaje suave» muy codiciado.

    Mientras tanto, el dólar está disfrutando de un impulso extremadamente fuerte, con el índice del dólar estadounidense subiendo a 108,191 ayer, alcanzando el nivel más alto desde octubre de 2002.

    Hayes redobla su predicción 

    El empresario reiteró su pronostico alcista, ya que su comentario se hizo eco de una entrada de blog de abril. En esa publicación, Hayes había proporcionado un desglose completo de cómo la criptomoneda líder alcanzaría el récord de un millón de dólares en ocho años, una subida potencial de más 2.500% en relación con su precio actual.

    Titulada “The Doom Loop” o “El bucle de la fatalidad“, la entrada compartía una visión pesimista para el futuro de las economías de Estados Unidos y en especial de la Unión Europea debido al conflicto armado entre Rusia y Ucrania y las dificultades de suministro de alimentos y gas que esto ha causado. De cara a este escenario, Hayes anticipa que se producirá un giro en la geopolítica y en la economía, que podría desfavorecer tanto a China como a las democracias occidentales.

    Estas tensiones geopolíticas en curso exacerban aún más las ya altas tasas de inflación. Sin embargo, en algún momento, cree Hayes, los bancos centrales no tendrán más remedio que recurrir al control de la curva de rendimiento (YCC), una estrategia para evitar la quiebra, lo que, en última instancia, será un punto de inflexión para Bitcoin.

    «YCC es el juego final», había escrito el ex CEO en la entrada de su blog. “YCC es cómo llegamos a USD$ 1 millón por Bitcoin”.

    De acuerdo con Hayes, este denominado bucle fatal en la política financiera de Occidente también podría motivar a los ahorristas a acudir a “activos duros como el oro y Bitcoin”. Esto, combinado con el crecimiento de la “cultura HODL” (mantener Bitcoin a largo plazo ante la creencia de su apreciación futura), podría impulsar la criptomoneda insigne hacia nuevas alturas de precio.

    ¿Bitcoin a USD $1 millón? Muchos más también lo creen

    Hayes ha hecho otros pronósticos osados de precio en el pasado. En marzo, el empresario ya había publicado otra entrada de blog donde argumentaba cómo algunos factores macroeconómicos como la inflación y el aumento de interés por parte de los bancos centrales podía motivar un aumento en los precios de Bitcoin y el oro. En ese momento también predijo Bitcoin a USD $1 millón.

    Más recientemente, en medio de la pronunciada caída en los precios de las criptomonedas, el ex CEO se vio obligado a modificar un poco su discurso, destacando que antes del meteórico aumento podrían producirse varias caídas. Hayes había pronosticado que Bitcoin podría retroceder por debajo del umbral de USD $ 30.000 para el segundo trimestre debido a la agresiva política de ajuste de la Reserva Federal de EE. UU. También dijo que las altcoins podrían caer más del 90%.

    El tweet más reciente de Hayes, en el que afirma el comienzo de su anticipado “bucle fatal”, coincide con un ligero retroceso de precio para Bitcoin, que ronda los USD $20.500 este lunes. El mercado de criptomonedas podría enfrentarse a presiones bajistas ante las expectativas de la publicación del informe de inflación de junio en EE. UU., que se espera salga esta semana.

    Mientras, otros nombres reputados del criptoespacio, como Cathie Wood, de Ark Invest, y Mike Novogratz, también han hecho la audaz predicción de un millón de dólares para Bitcoin. Hace unos días, el multimillonario y capitalista de riesgo, Tim Draper, coincidió un tanto con la opinión de Hayes cuando dijo que la gente podría huir del dólar estadounidense y recurrir al Bitcoin.

    Fuente: DiarioBitcoin. Arthur Hayes blog.

  • 5 formas en que incumplimiento de deuda de EE. UU. repercutiría en la economía global

    El daño de un incumplimiento de deuda de EE. UU. no se limitaría solo al país. Los valores emitidos por EE. UU. han sido tan confiables durante tanto tiempo que se tratan como esencialmente libres de riesgo en los mercados financieros.

    Los legisladores estadounidenses tienen menos de tres semanas para evitar un incumplimiento de la deuda soberana del país elevando el límite a la cantidad de dinero que el Departamento del Tesoro puede pedir prestado. De no hacerlo, Estados Unidos incumpliría intencionalmente sus deudas por primera vez en la historia.

    A estas alturas, se ha informado ampliamente sobre el alcance del daño que los economistas predicen que sufriría la economía estadounidense en caso de incumplimiento provocado por un amargo conflicto entre los demócratas y los republicanos en el Congreso.

    Una estimación de Moody’s Analytics a principios de este mes predijo que en un escenario de incumplimiento prolongado, Estados Unidos entraría en recesión, con una caída del Producto Interno Bruto de casi un 4%. Se perderían unos seis millones de puestos de trabajo, lo que elevaría la tasa de desempleo al 9%. La venta masiva resultante del mercado de valores borraría 15 billones de dólares en riqueza familiar. A corto plazo, las tasas de interés se dispararían y, a largo plazo, nunca volverían a caer a los mínimos previos al incumplimiento.

    Pero el daño de un incumplimiento de deuda de EE. UU. no se limitaría solo a la nación. Los valores emitidos por EE. UU. han sido tan confiables durante tanto tiempo que se tratan como esencialmente libres de riesgo en los mercados financieros y se utilizan para respaldar una gran cantidad de contratos financieros globales.

    «El mercado del Tesoro de Estados Unidos es el activo ancla del mundo», dijo Jacob Kirkegaard, investigador principal del Peterson Institute for International Economics. «Si resulta que ese activo en realidad no está libre de riesgos, pero que en realidad puede incumplir, eso básicamente detonaría una bomba en el medio del sistema financiero global. Y eso será extremadamente complicado».

    Secuelas inmediatas

    En caso de incumplimiento, generalmente se asume que habría una venta masiva de valores del Tesoro, conocidos como bonos del Tesoro. Esto sucedería por múltiples razones, desde inversionistas individuales asustados por el incumplimiento, hasta compañías que tenían préstamos garantizados con bonos del Tesoro obligados a reemplazarlos con algo que el prestamista considera más seguro.

    La venta masiva haría que a Estados Unidos le resulte más caro pedir prestado en el futuro, lo que haría subir las tasas de interés en Estados Unidos y reduciría el valor del dólar frente a otras monedas del mundo.

    A continuación cinco formas en que esos efectos se harían eco en la economía global:

    Reducción del comercio mundial

    Si un incumplimiento llevara a Estados Unidos a la recesión, los consumidores y las empresas estadounidenses reducirían la cantidad de bienes y servicios que compran fuera del país.

    Si bien esto afectaría prácticamente a todos los países hasta cierto punto, los países de mercados emergentes que dependen de las exportaciones a Estados Unidos para obtener gran parte de sus ingresos se verían particularmente afectados.

    La devaluación esperada del dólar tendría un impacto similar, lo que haría más costoso para las empresas estadounidenses comprar suministros en el extranjero, lo que haría que el comercio se redujera aún más.

    Las economías dolarizadas sufrirían

    El dólar estadounidense es una moneda común en gran parte del mundo. Algunos países lo han adoptado como moneda oficial, mientras que en otros existe al lado de una moneda local que a menudo está «vinculada» al dólar para mantener estable su valor.

    En el caso de que un incumplimiento redujera el valor del dólar, los países con economías altamente dolarizadas verían disminuido el poder adquisitivo de las existencias de divisas existentes.

    «Los mercados emergentes sufrirían mucho por esto, porque no tendrían una moneda nacional que fuera muy creíble», dijo Kirkegaard.

    Contratos comerciales afectados

    En todo el mundo, muchas transacciones transfronterizas conllevan requisitos de liquidación en dólares estadounidenses. En tiempos normales, esto se considera una forma práctica de asegurarse de que los cambios repentinos en el valor de una moneda local no perjudiquen dramáticamente a una de las partes en una transacción que se liquidará en el futuro.

    Una caída repentina y pronunciada en el valor del dólar significaría que las personas y las empresas que anticipan el pago de los contratos existentes en dólares, de hecho recibirían menos de lo que esperaban por sus bienes y servicios.

    Los contratos comerciales más sofisticados pueden contener cláusulas anti-incumplimiento que requieren que los acuerdos sean renegociados en caso de incumplimiento que reduzca el valor de una moneda de reserva. Si bien esto mantendría a ambas partes en un contrato completo, también complicaría y probablemente ralentizaría muchas transacciones.

    El capital fluye fuera de EE. UU.

    Una de las ventajas económicas que ha disfrutado Estados Unidos durante mucho tiempo es que es un imán para el capital mundial. Cuando la economía global es fuerte, los inversores que buscan crecimiento canalizan dinero a empresas estadounidenses. Cuando los tiempos son malos, los inversores buscan refugio en los bonos del Tesoro de Estados Unidos. De cualquier manera, los mercados globales están dirigiendo capital a EE. UU.

    Pero cuando las tasas de interés suben por una razón equivocada, porque los inversores no confían en que el gobierno de Estados Unidos pague sus deudas, ese sistema se rompe.

    El resultado es que, hasta cierto punto, los inversores que buscan refugio serían más cautelosos al asumir que los valores del Tesoro son la inversión a la que recurrir para proteger el valor de sus activos. El movimiento lógico sería que comenzaran a dirigir al menos parte de sus inversiones a valores emitidos por otros gobiernos y denominados en diferentes monedas.

    Nueva moneda de reserva

    Un efecto secundario de esos nuevos flujos de capital podría ser un desafío para el dólar como «moneda de reserva» mundial.

    Una moneda de reserva es el dinero en poder del banco central de un país y de las grandes instituciones financieras para facilitar el comercio mundial de las empresas nacionales, cumplir con las obligaciones de la deuda internacional e influir en los tipos de cambio de la moneda nacional, entre otras razones.

    La estabilidad del dólar lo ha convertido en la moneda de reserva global dominante desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Esto ha generado una demanda mundial constante de dólares, lo que ha hecho posible que el gobierno de Estados Unidos pida préstamos a tasas de interés más bajas que otras naciones grandes.

    Los competidores globales de Estados Unidos, incluidos China y Rusia, pero incluso aliados, como la Unión Europea, han sugerido durante años que sería mejor si el dominio del dólar no fuera tan completo como es.

    Ha habido pocos movimientos para desbancar al dólar en las últimas décadas, pero una conmoción como un incumplimiento de la deuda estadounidense podría persuadir a algunos países de cubrir sus apuestas tomando otras monedas, como el euro o el renminbi, como adiciones a sus tenencias de reservas.

    «Si eres China o, en realidad, la zona del euro, has querido reemplazar o suplantar el papel dominante del dólar en la economía global con el renminbi o el euro», dijo Kirkegaard. «No se puede pedir nada mejor».

  • ¿Sabía que el origen del dólar está en la pequeña ciudad checa de Jáchymov?

    La semana pasada se cumplieron 500 años desde la acuñación de las primeras monedas Joachimsthaler en Jáchymov, una pequeña ciudad minera en República Checa de 2700 habitantes cerca de la frontera alemana, y que ha jugado un papel importante en la historia del hombre moderno.

    La ciudad acaba de ser nombrada Patrimonio Mundial por la Unesco. Y probablemente muchos no saben que, la moneda que impulsa al mundo libre se originó en esta ciudad que aún se tambalea irónicamente por el colapso del comunismo, y donde actualmente el dólar no es aceptado.

    Ubicada en una zona rica en minerales en las montañas, la ciudad de Jáchymov fue fundada en 1516, el mismo año en que se abrieron sus minas de plata. Las monedas de plata se acuñaron por primera vez 2 años después. La propiedad comprada para establecer la casa de la moneda se encontraba junto a la casa de Jeroným Šlik, un noble local y hermano del fundador de la ciudad, el Conde Hieronymus Schlick, bautizó el área como Joachimsthal o “Valle de Joachim” en honor al santo patrón local de los mineros.

    Las monedas locales se llamaban en alemán «joachimsthaler silber groß Denar”. El nombre imprácticamente largo fue acortado gradualmente ; primero a “joachimsthaler”, luego a “thaler” y finalmente al “tolar” en checo. La familia Šlik floreció a partir de la minería y la acuñación, hasta que las minas de plata declinaron y la operación de la ceca cesó en 1671. Todo el mundo, en casa y en el extranjero, intentó imitar el estándar exitoso introducido por la dinastía Schlick en los siglos siguientes.

    En 1524 había 613 minas de plata y adits en la ciudad, con rendimientos que ascendían a 166.023 tolares. 6 años después, en 1530, ya había en la ciudad 1.000 minas de plata que empleaban a 8.000 mineros. En 1533, Joachimsthal era la segunda ciudad más grande de Bohemia después de Praga, con 18.200 habitantes. A mediados del siglo XVI, se calculó que unos 12 millones de táleros extraídos de estas montañas se habían extendido por Europa, mucho más que cualquier otra moneda del continente. Además, el tálero se fabricó con el mismo peso y diámetro que la moneda Guldengroschen de 29,2 g que se usaba en gran parte de Europa central, lo que facilitó que los reinos vecinos la aceptaran.

    Posteriormente, en 1566, el tálero era tan conocido en toda Europa que cuando el Sacro Imperio Romano Germánico trató de establecer un tamaño estándar y un contenido de plata para muchas de sus monedas locales del reino, eligió el tálero, llamando a todas las monedas aceptables de plata «Reichsthalers» o «táleros del imperio». A principios del siglo XVII, los minerales de plata se agotaron en la región y la atención se centró en el níquel, el cobalto, el bismuto y el arsénico.

    A medida que el tálero se extendió por el continente y más allá, los gobernantes locales cambiaron el nombre de las monedas en sus propios idiomas. Pero fue el leeuwendaler holandés, o daler para abreviar, el que dio su nombre a la moneda estadounidense. Primero fue traído a Nueva Amsterdam, colonia de los Nuevos Países Bajos en América del norte, por colonos holandeses y rápidamente se extendió por todo el país. En 1792, se convirtió en la moneda oficial de los Estados Unidos.

    Sin embargo, a día de hoy, Jachymov ha dado la espalda al dólar por completo. Los visitantes extranjeros solo pueden pagar sus gastos en moneda local (coronas), euros o rublos rusos. El billete verde nacido de estas minas de plata y convertido en el becerro de oro del planeta, no es nada habitual en esta ciudad, tanto pintoresca como histórica. Solo se menciona en su museo, que presenta a los visitantes el auge de la acuñación de monedas cuya producción había circulado en Europa y en el resto del mundo durante 400 años.

    Actualmente, según el FMI, el 62% de las reservas financieras del mundo están en dólares estadounidenses, más del doble de euros, yenes y renminbi juntos. 31 naciones la han adoptado como moneda oficial , más de 66 países le fijan el valor de sus monedas y es aceptada en lugares tan recónditos como Corea del Norte o Siberia. Y claro, la moneda que usamos en Panamá, que aún cuando por Constitución es de uso no forzoso, día a día al usarla,  la validamos permanentemente.

  • J.P.Morgan: el dólar estadounidense podría perder su estatus de moneda de reserva mundial

    Este cambio en el poder ya es un hecho a nivel mundial con el auge de las economías orientales y el mercado de las criptomonedas.

    JPMorgan Chase, el banco más grande de Estados Unidos, declaró públicamente que el dólar estadounidense tendrá dificultades para mantener su posición como la moneda dominante del mundo en las próximas décadas. Según el gigante bancario, el dólar estadounidense podría caer debido a «razones estructurales así como a impedimentos cíclicos«.

    Incluso, este cambio en el poder ya es un hecho a nivel mundial con el auge de las economías orientales y el mercado de la criptomoneda, asi como con JPMorgan lanzando JPM Coin, una stablecoin (moneda estable) vinculada al dólar estadounidense.

    Cambio: Lo único constante

    Según el reporte, Michael Cembalest, de JPMorgan, predijo en 2012 que el dólar estadounidense perdería su estatus de moneda de reserva mundial, culpando a las políticas monetarias destructivas por la disminución gradual. No obstante, el dólar estadounidense ha mantenido su estatus como la moneda más dominante durante más de un siglo, y los inversionistas extranjeros continúan teniendo reservas considerables en dólares (USD).

    También dijo que el predominio del dólar estadounidense se produjo con el establecimiento del sistema de reserva federal, que ayudó a los EE UU a tener una política monetaria coordinada a nivel nacional, resultando en un alto crecimiento económico.

    Sin embargo, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, explicó, este crecimiento económico se ha desplazado gradualmente a Asia, con China convirtiéndose en un jugador prominente casi de la noche a la mañana. Ahora, China iguala a EE UU en su participación en el PIB mundial, y se dice que este porcentaje crecerá en el futuro. China se ha transformado de ser un fabricante de productos baratos a un centro de tecnologías emergentes.

    Mientras tanto, continuó, otros países han estado experimentando el desarrollo de sus propios sistemas de pago en lugar de USD. Dado que los pagos vía criptomonedas se aceptan gradualmente en todo el mundo, las criptomonedas como Bitcoin podrían convertirse en una forma de reserva dominante en el futuro.

    JPM Coin: La apuesta

    El CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, era conocido en la comunidad de las criptomonedas por criticar a esta clase de activos en múltiples ocasiones. Sin embargo, en enero de 2018, Dimon dijo que lamentaba llamar fraude a Bitcoin y que «ahora» creía en el potencial de la tecnología subyacente.

    JPMorgan luego anunció su propia moneda digital bajo el nombre de JPM Coin. La moneda estará respaldada por el «balance general sólido» del banco. Por ahora, la compañía ha anunciado que la moneda solo será probada por un pequeño número de clientes institucionales de JPMorgan. Según se informa, la moneda se construyó sobre Quorum, una plataforma de Blockchain basada en Ethereum desarrollada en asociación con Microsoft.

    Umar Farooq, jefe de Blockchain en JPMorgan, dijo que JPM Coin permitiría la entrega instantánea de bonos. Además, predijo que la entrega de valores será digital o tokenizada en el futuro. Por ahora, sin embargo, JPM Coin se verá simplemente como una stablecoin, con cada token equivalente a un dólar estadounidense.

    Fuente: BeincryptoZerohedge.

    Traducción de Arnaldo Ochoa /DiarioBitcoin.