Etiqueta: educación pública

  • Cuando el MEDUCA Noduca

    El fenómeno del colapso de las instituciones educativas gubernamentales se está dando alrededor del mundo, desde sitios como Nueva Delhi, Islamabad, Lagos y México; y obvio que Panamá no se queda por fuera. Por supuesto que no tiene sentido seguir haciendo más de lo mismo pensando que la culpa es de Lucy. Hay que ser muy ingenuo para pensar así; y en todo caso los problemas de Lucy son de Lucy y los de la educación, como el MEDUCA, son de todos. Pero invito a todo el que tiene Internet de colocar en su buscador de Internet “Makoko Lagos”, y luego “imágenes” y entraran el inframundo de uno de los barrios más pobres del planeta. Lo curioso es que allí lado a lado nos podemos encontrar con una escuela construida con retazos de madera carcomida, huecos por ventanas, porta focos sin focos y abanicos que no abanican. Y sin embargo en ese sitio inesperadamente está surgiendo una educación muy superior a la que se imparte en una escuela gubernamental cercana en dónde los estudiantes se rascan la cabeza esperando a un profesor que no vendrá. ¿Qué hay detrás de todo esto?

    Las investigaciones muestran que estas escuelas de bajo costo de los pobres para los pobres en Lagos, Nigeria, suman arriba de 18,000 y cientos más abren cada año. El costo promedio de colegiatura es como de $35 por período lectivo (7,000 nairas); y algunas cobran hasta 3,000 nairas. En comparación las escuelas de gobierno suman apenas 1,600 y casi ninguna dentro del arrabal. Algunas escuelas son de órdenes religiosas y otras de grupos caritativos; pero la mayoría es de empresarios educadores del mismo arrabal, cuyos clientes ganan menos de $2 al día.

    El gran problema de escuelas por y para pobres es que de acuerdo al gobierno “no existen”; y aun cuando llevas a los funcionarios y se las muestras te dicen algo como, “no, eso no es una escuela, ¿Quién sabe qué será?” Pues sepan que esa es la respuesta del pueblo a la carencia o estafa educativa gubernamental.

    El fenómeno que se observa en países como Nigeria es que sus ciudadanos ya toman conciencia que si no actúan por cuenta propia no habrá futuro para sus hijos. En muchos países del sureste de Asia, más de la mitad de los graduandos de escuelas gubernamentales apenas saben leer y su vocabulario no pasa de unas 300 palabras.

    Algunos piensan que la solución está en construir más escuelas gubernamentales, pero se equivocan. Necesitamos más ciudadanos independiente y no más gobierno metiche. A fin de cuentas, para las privadas ser mejor que el MEDUCA no es difícil y, menos frente a los clientes que te exigen calidad; lo cual no existe con el MEDUCA.

    Un caso interesante es el de cuatro provincias en Pakistán en dónde el gobierno ha decidido no construir más escuelas gubernamentales y en su defecto están canalizando esos fondos al sector privado a través de la Punjab Education Foundation (Fundación Educativa de Punjab); una asociación civil sin fines de lucro que se enfoca en los más pobres. Y una de las ventajas de las escuelas privadas es que tienen mucha más flexibilidad a la hora de contratar y descontratar educadores.

    Me da mucha pena ver la guerra que le arman los del MEDUCA a las escuelas rancho; y es que no ven que el secreto del aprendizaje no está en las paredes de cemento sino en la motivación de los buenos educadores y buenos emprendedores; esos que igual que hacen los negocios asiáticos en Panamá, buscan a su clientela colocando sus establecimientos en los barrios y dando buen servicio.

  • La Terrible Educación Pública

    Hace años escribí un libro intitulado “¿Educación Gubernamental o Particular?” en dónde expuse el grave error de delegar la educación a una institución de gobierno que engaña al llamarle “educación pública” a lo que es un monopolio gubernamental. Pero, lastimosamente, el error queda plasmado en la misma Constitución que por un lado establece los monopolios oficiales, para luego en su artículo 295 prohibir todo aquello que “tienda a restringir efectos de monopolio en perjuicio del público; y… ¡vaya si la actividad del MEDUCA no es perjudicial al interés público. Y, el mismo hecho de que no lo veamos y entendamos lo dice todo.

    Lastimosamente y, como bien lo señaló el poeta Sam Walter Foss en su poema “El Sendero de la Vaca”, los humanos somos dados a seguir los caminos vacunos de la mente. ¿Es que no advertimos los terribles resultados de la “noducación del MEDUCA; ese que NODUCA”? Lo mismo ocurre en los EE.UU., en dónde cada día hay más padres de familia que se dan cuenta el inmenso error de haber delegado a los gobiernos aquello que nos es gobernar; pero…. ¡vaya si no se presta para adoctrinar y controlar a una gran masa de funcionarios gubernamentales que hacen las veces de educadores. Algunos lo serán, pero…

    ¿Realmente crees que los funcionarios del NODUCA se esmeran por enseñar a sus víctimas el arte del emprendimiento?; cuando sus centros monopólicos, aunque no eduquen jamás quiebran; y cuando las víctimas de su monopolio no son “clientes”. Por lo menos los comunistas no andan con engaños y no dejan duda cuando declaran que tus hijos no son tus hijos pues estos pertenecen al dios estado.

    Y… cuando quieres un buen producto, sea una estufa, refrigerador, auto y tal ¿acaso los vas a buscar al gobierno? ¡Ajá!, pero si buscas una buena educación vas al MEDUCA que NODUCA. ¡Eso es absurdo! Con las montañas del despilfarro del NODUCA, podríamos enviar a todos los niños del país a escuelas privadas, en dónde no sólo serían “clientes” sino que si lo les gusta el producto educativo que compran, pueden ir a otro negocio educativo. Pero muchos dicen que no se debe comerciar la educación, lo cual es curioso porque no parece molestar que se comercie la salud, el agua, el transporte, el gas licuado, etc.

    Pero, llevemos el tema a la Constitución, si es que podemos llamar “constitución” a lo que tenemos; la misma comienza diciendo que la función del gobierno es velar por la libertad. ¿Acaso hay libertad cuando los más pobres no tienen otra que colocar a sus hijos en la perversión MEDUCA? Ideal sería que fuesen los padres que decidan no sólo la escuela de sus hijos sino el currículo y tal. ¿Somos libres cuando no podemos escoger la escuela y lo que se enseña? Y ¿de dónde creen que sale el “no a la privatización”? que es tan popular con el pueblo. No sólo de dónde sale sino lo que quieren decir con ello.

    Y aquello que tantos llaman “igualdad” en realidad es igualdad en la ignorancia y en la pobreza, ya que eso es lo que buscan los malos políticos; al ciudadanos sumiso, servil e ignorante. Si no cerramos el MEDUCA seguiremos los caminos lemúridos de la mente.

    En fin, para quienes realmente les interese la dignidad humana, el progreso y el desarrollo de la persona en una sociedad verdaderamente libre; elegir si deben ser los padres o los políticos los que deciden no sólo es elemental sino fundamental. Si realmente amamos a nuestros hijos deberíamos tener el coraje de cerrar el NODUCA.

  • Los Orígenes de la Educación Gubernamental

    » El advenimiento e intrusión de la influencia gubernamental en la industria o servicio educativo también puede ser analizada o vista como el intento por “empresas” ineficaces de limitar la competitividad, cosa que es típica de todo poder central».

    Les dan a tragar a los niños información conscientemente concebida para producir servilismo al statu quo.

    *Es raro encontrar quienes sustenten que las escuelas gubernamentales son muy imperfectas; tal como se puede atestiguar a través de los resultados en exámenes, en la violencia que va en aumento y en la poca acogida que tienen los graduados en las plazas de trabajo. Y mientras tanto los mismos personajes de siempre siguen con la gastada excusa que es por falta de recursos, o que falta equiparar a los niños pobres con las ventajas que tienen los más afluentes. Otros que ya van aceptando la realidad del fracaso inherente del sistema central, comienzan a emigrar hacia peldaños intermedios, tales como los sistemas de vales dirigidos – “vouchers” – o las escuelas chárter, como medio de acabar con el monopolio político estatal. La realidad va por otro lado y tiene que ver con las equivocadas razones por las cuales la educación particular fue remplazada por la estatal, con todas las consecuencias no previstas de todo ello. Lástima que hoy día, frente a una abrumadora evidencia, todavía la mayoría no lo ve, o simplemente es asunto de inercia.

    El historiador Michael Kats relata como en los EE.UU., en dónde el padre del monopolio académico fue Horace Mann y John Dewey, el asunto jamás fue tan lindo como lo han pintado; ya que el propósito central del movimiento estaba orientado hacia un sistema de control social más efectivo, y su principal legado era el logro de una comunidad más sumisa a los edictos gubernamentales. Jamás fue un asunto ni de calidad ni mayor alfabetización como se ha querido hacer ver.

    La educación particular desplazada

    Antes de 1830 la educación era mayormente informal y asunto comunitario, en dónde las escuelas católicas y protestantes competían por los alumnos.¹ Era común que los gobiernos locales diesen una modesta ayuda a las escuelas, aunque la misma no fuese sistemática. Pero lo cierto es que no existía la concepción de una escuela gubernamental – hoy mal llamada “pública,” ya que la particular también está disponible al público igual que todo servicio o producto privado – ni en los EE.UU. ni en ninguna otra parte de mundo Occidental. La distinción entre escuela particular y gubernamental no comenzó a plasmarse sino hasta las “guerras escolares”² de los 1840s, cuando se dejaron de utilizar fondos públicos para las escuelas católicas.³

    ¿Qué fue lo que produjo el desplazamiento de la actividad académica particular al sistema central? Para quien estudia el período es imposible dejar de notar que la razón medular del cambio se debió al gran influjo de inmigrantes pobres protestantes. Entre 1821 y 1850 emigraron a los EE.UU. unos 2.5 millones de europeos, de los cuales un millón eran católicos irlandeses. Esto provocó movimientos “nativistas,”⁴ también conocidos en los EE.UU. como “Know Nothing,” que traduce literalmente a “No sabe nada.”⁵ Esto llevó a la quema de escuelas católicas así como otras formas de intolerancia.⁶ Muchos veían a los católicos como leales al Papa, lo cual llevó a un editor a escribir que “de las minorías romanista, entrenada por curas y monjas… salían la mayoría de los criminales.

    Claro está que el aumento de emigrantes católicos produjo un aumento en las escuelas católicas y muchos protestantes sintieron la necesidad de tomar acción para detener la prevalencia de este falso credo. No cabe duda que muchas de estos locales estarían predispuestos a respaldar la formación de escuelas gubernamentales de orientación protestante. El pripio Horace Mann se lamentaba de que “nunca había existido un gobierno cristiano en el mundo.”⁷ Afortunadamente el respeto hacia la tolerancia religiosa prevaleció sobre semejante movimiento que resultó políticamente inviable. Por ello fue que el control religioso fue astutamente disfrazado e instituido a través del sistema de educación estatal; y así fue que la educación centralizada llegó a constituirse en un importante institución socializante que remplazo a la iglesia americana nacional, tal como lo expuso Susan Rose.⁸

    La educación “no religiosa,” que fue elocuentemente descrita por Horace Mann, era una farsa, ya que en las escuelas se cantaban himnos protestantes, así como rezos, y se utilizaba la Biblia del Rey James. Así fue que en 1874 se formó el sistema parroquial católico como respuesta a la falta de neutralidad.

    Tal como ocurre con todo el que llega a depender del gobierno, los protestantes llegarían a lamentarse de la impía alianza entre el estado y la escuela; y así fue que a medida de que los estadounidense fueron aumentando su secularización, igual ocurrió con la educación gubernamental. Como reacción es ello los protestantes se sintieron compelidos a formar sus propias escuelas particulares para proteger a sus hijos de una educación humanista y agnóstica que comenzaron a recibir a manos del estado,⁹cuando sus antepasados no llegaron a ver los peligros inherentes a toda coerción democrática. No se dieron cuenta que llegaría el día en que la cómoda mayoría se encontrase dentro de la minoría oprimida.

    La escuela y el proteccionismo

    Aunque en el fondo la razón de la consolidación central de las escuelas tuvo un origen religioso, el advenimiento e intrusión de la influencia gubernamental en la industria o servicio educativo también puede ser analizada o vista como el intento por “empresas” ineficaces de limitar la competitividad, cosa que es típica de todo poder central. Tal llegó a ser que en Oregon la educación particular fue prohibida hasta que un fallo de la Corte Suprema en 1927 declaró que dicha prohibición era inconstitucional.¹⁰ El objetivo escondido en la estandarización curricular, así como la dotación económica centralizada, estaba impulsada por quienes prosperarían financieramente de ello. En particular eran los gremios sindicales, cuyos miembros se veían favorecidos con la exclusión de muchos jóvenes del mercado laboral, así como la clase media superior cuyos hijos podrían asistir a esas escuelas “gratuitas,” lo cual no era el caso de los hijos de familias pobres que tenían que poner la comida en la mesa. Así fue que las familias más humildes llegaron a subsidiar a las más pudientes; cosa que sigue igual hoy día en todas partes, y más aun en universidades estatales como la UP.

    Hoy día, pasados más de cien años de todo esto, pocos recuerdan como se inició todo y aunque se quejan amargamente de las deficiencias del sistema central, se oponen con furia a lo que llaman “privatización.” Esto es algo que debíamos estudiar, porque no tiene mayor base que la ignorancia y la envidia. En septiembre de este año – 2012 – vimos en Chicago a los sindicatos magisteriales en huelga exigiendo aumentos salariales en una municipalidad en banca rota; a pesar que el promedio salarial de estos “educadores” es de unos $75,000 al año, que está por encima de lo que reciben educadores en el sistema particular que los supera en rendimiento.

    Una de las mayores y peores consecuencias ha sido el alargamiento de la cadena de rendición de cuentas; ya que en el sistema particular es directo, mientras que en el estatal es sumamente indirecto y quinquenal, si acaso. Y digo que “si acaso” ya que a pesar de los cambios de liderazgo el problema sigue empeorando.

    ¿Qué es una conspiración?

    ¿Sería posible que las escuelas gubernamentales no se prestaran a ser instrumentos de adoctrinamiento? Por supuesto que se prestan ya que para llegar al contenido educativo se tiene que hacer a través de una decisión y escogencia consiente, en donde la neutralidad no es opción. Bajo semejante esquema, ¿cómo sería posible que la élite reinante no llegase a utilizar semejante instrumento como vehículo de sus valores? En el sistema educativo particular la oferta es naturalmente variada, más no así en el sistema estatal. ¿Qué ocurriría en una escuela estatal si un educador critica el sistema democrático o niega la primacía del tamborito sobre la danza indígena como cultura nacional? Y peor sería de un profesor que “tergiversa” la santificada historia de las relaciones entre EE.UU. y Panamá, por más que dicho profesor se mantuviese apegado a la realidad histórica; tal como ocurre con el Incidente de la Tajada de Sandía.

    El sistema educativo central también resultó como la herramienta perfecta para formar los trabajadores a la medida de las necesidades fabriles de la industria. El gran propósito no era el de formar personas con criterio propio, sino de conformarles con las necesidades del statu quo. Aun hoy día vemos a mucho que sostienen que la escuela existe para preparar a los alumnos para trabajar en el comercio y tal. En mi caso, llegué a entrevistar a un gran número de ingenieros agrónomos para una posición en nuestra empresa particular y cuando les preguntaba por qué no habían logrado empleo, todos me contestaban que era porque “no los habían contratado en el gobierno.” ¿Casualidad?

    Jamás debemos perder de vista que quienes controlan el monopolio educativo central, controla la orientación de las próximas generaciones.

    1. Anthony S. Bryk, Catholic Schools and the Common Good (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1993), p. 18

    2 Guerras escolares: Conatos de violencia por sentimiento anti-católico en la época de 1850 en los EE.UU., como resultado de la gran emigración de católicos germanos e irlandeses.

    3 Ibid., p.23.

    4 Nativismo: Una posición política que demanda un estatus favorable para ciertos habitantes establecidos en una nación en comparación con los reclamos de los advenedizos o emigrantes. Es la tendencia de disminuir el estatus legal de ciertos grupos étnicos culturales por considerarlos hostiles o alienígenas a la cultura local, como resultado de su falta de asimilación a la cultura local. El nativismo está asociado a la xenofobia.

    5 Know Nothing: Movimiento nativista estadounidense o facción política de los 1850, caracterizado por la xenofobia política, y el sentimiento anti-católico, que provocó trifulcas conocidas como “Las Guerras Escolares.”

    6 Mary A. Grant and Thomas C. Hunt, Catholic School Education in the United States (New York: Garland Publishing, Inc., 1992), p. 43

    7 Louis Filler, Horace Mann sobre la Crisis Educativa – Yellow Springs, Ohio: Antioch Press, 1965 – p. 29.

    8 Susan D. Rose, Keeping Them Out of the Hands of Satan (New York: Rousledge, Champion, and Hall, Inc., 1988), p. 29

    9 Ibid., p. 39

    10 See Btyk, p. 28

    *ADAPTACIÓN DE ESTUDIO EFECTUADO POR ROBERT P. MURPHY, ACADÉMICO DEL INSTITUTO LUDWIG VON MISES. MURPHY TAMBIÉN ES AUTOR DEL LIBRO “THE POLITICALLY INCORRECT GUIDE TO THE GREAT DEPRESSION.”

     

  • Definamos “educación”

    Educación, en cuanto se aplica al ser humano, es aquel proceso que nos desarrolla los procesos cognitivos desde cero en el vientre materno hasta dónde sea que podemos llegar según una inmensa amplitud de variables. Y, el buen desarrollo de la cognición implica o involucra el proceso de analizar la naturaleza de la Creación en la cuan nos encontramos inmersos. Nacemos y evolucionamos inmersos en las increíbles realidades de un complejo universo que nos llama y reta a su exploración. Y, mientras mejor lo logramos entender, mejor nos puede ir.

    Visto así, la educación se inicia en el hogar en asociación con nuestros padres, hermanos y más allá; es decir, es un proceso de socialización, dado que el ser humano es un ser social, incluyendo lo emocional, cuyo desarrollo cognitivo está íntimamente relacionado con los demás miembros de nuestra especie.

    En cuanto a lo “emocional”, es esencial y elemental entender que el motor de la educación está en las emociones; esas que abundan en el jugar que nos invita a sentir y disfrutar la vida y la aventura de exploración en risas junto a otros. Por ello, los claustros gubernamentales que osamos llamar “educativos” no pasan de ser una aberración; sitios en dónde se extingue el juego y la risa, y con ello el deseo de explorar el universo que nos rodea.

    A todo ello, y desde muy temprano en el proceso educativo en la familia, vamos aprendiendo y adaptando en un sentido moral, vocablo que nos viene del término “moris” o “costumbres”; que abarcan nuestras valoraciones del mundo, de dónde formamos normas de subsistencia, adaptación y desarrollo que nos permiten vivir en armonía con los demás.

    El problema con lo social se complica y agudiza cuando pasamos de la interacción de la familia, el barrio y, eventualmente llegamos al estado y a sus gobiernos; esos que, idealmente, procuran mejorar la seguridad del rebaño. Tristemente, los gobiernos o la gobernanza, que típicamente se traduce en ‘poder’ son sumamente corrompibles, pues como ya debíamos saber, el poder corrompe, y si es absoluto corrompe de manera absoluta. De hecho, a través de la historia, los gobiernos han surgido a través o de las invasiones y las conquistas; ¿acaso no es eso lo que estamos viendo hoy entre Rusia y Ucrania?

    Y, cuando enfocamos lo moral, nos adentramos en el ámbito de lo religioso, con lo cual todo se complica aún más; o, tal vez, se simplifica, dependiendo del enfoque moral o sobrenatural. A través de la historia la educación privada fue diversa y flexible, mientras que la gubernamental tendía a ser inflexible y controladora.

    Es más, desde que llamamos a las escuelas gubernamentales “públicas”, entramos en el mundo del engaño, ya que las privadas también están disponibles al público. Más aún, las escuelas gubernamentales son un afronte a la libertad humana, al derecho de escoger; particularmente cuando consideramos que las gubernamentales se financian con dinero de la gente, que si no tienen la capacidad económica para ir a las privadas quedan condenadas a las gubernamentales que suponen ser seculares.

    Resulta contradictoria la educación centralizada cuando consideramos el mandato preambular constitucional que anuncia en su mismo inicio el “garantizar la libertad”. Y más aún, de “exaltar la dignidad humana”. ¿Acaso es “digno” que te quiten el dinero a punta de pistola para luego meterte forzadamente en mazmorras gubernamentales que poco o nada educan? Un sistema politiquero que lo que sí logra es empoderar a los sindicatos magisteriales cuyo enfoque primario está no está en la creación de emprendedores sino el mejoramiento de salarios y tal.

    En fin, si valoramos la libertad, debíamos valorar el derecho a escoger la educación de nuestros hijos.

  • El pensamiento lateral es imprescindible

    Hay infinidad de autores que han tratado este tema desde tiempo inmemorial, pero hay dos que se destacan nítidamente en nuestra época: Edward de Bono -egresado en medicina y psicología de Oxford y Cambridge- con su propuesta tan fértil de lo que bautizó como “pensamiento lateral” y Rollo May con sus consideraciones sobre “el coraje de crear”.

    Una de las premisas fundamentales en el proceso educativo consiste en enseñar a pensar lo cual requiere transmitir la necesidad del espíritu crítico, en no dar nada por sentado y cuestionarlo todo, masticarlo, digerirlo y luego arribar a las propias conclusiones a sabiendas que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeta a refutaciones.

    Esto nada tiene que ver con el relativismo puesto que una proposición verdadera es aquella en la que hay una correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado. Las cosas son independientemente de las opiniones, ese es el sentido de los departamentos de investigaciones en las casas de estudio, si todo fuera relativo nada habría que investigar ya que todo sería cuestión de gustos y por otra parte el relativismo hace relativa la afirmación de su propia tesis. El conocimiento demanda un difícil y constante peregrinaje con distintos matices de luces y sombras al efecto de reducir nuestra ignorancia.

    El enemigo de esta línea argumental es la memorización y el repetir como loro lo que dice el supuesto profesor. En clase resulta vital el intercambio con alumnos en el contexto de reiteradas invitaciones a mirar el asunto abordado desde diversos ángulos y perspectivas. El primer día de mis clases repito un latiguillo que me da mucho resultado en el transcurso del semestre: si lo que digo no resulta claro, interrúmpanme, si no están de acuerdo, discutan, pero si les parece que soy claro y están en principio de acuerdo hagan de abogado del diablo pues esto ayuda mucho a clarificar temas que cuando se presentan pueden aparecer razonables pero cuando comienza el debate resulta que se pone de manifiesto que había que pulir distintos aspectos del asunto.

    Por otra parte, es de especial relevancia destacar que cada persona es única e irrepetible en la historia de la humanidad de modo que resulta esencial estimular las potencialidades de cada cual y nunca pretender el pensamiento único ni buscar promedios intelectuales para lo cual se necesitan climas de libertad, es decir, de respeto recíproco. Todas las concepciones totalitarias naturalmente conspiran contra el conocimiento, además de hacerlo contra la decencia.

    Hay infinidad de autores que han tratado este tema desde tiempo inmemorial, pero hay dos que se destacan nítidamente en nuestra época: Edward de Bono -egresado en medicina y psicología de Oxford y Cambridge- con su propuesta tan fértil de lo que bautizó como “pensamiento lateral” y Rollo May con sus consideraciones sobre “el coraje de crear”.

    Seguramente hay amplia aceptación de estos postulados formulados de la manera en la que lo hacemos pero cuando se concretan propuestas que en lugar de comprender como dice el citado Edward de Bono que no resulta fértil seguir escarbado en el mismo pozo en lugar de emprender la faena en otro lugar donde se encuentra la solución, resulta que las telarañas mentales empujan a la rutina de mantenerse en el mismo pozo debido al espíritu conservador. Un espíritu que no se refiere al respeto por la vida, la libertad y la propiedad sino que se encadena al statu quo incapacitado de explorar otras propuestas porque se asientan en la falacia ad populum, es decir si todos lo hacen está bien y si nadie lo hace está mal. Con este criterio cavernario nuestros ancestros no hubieran pasado del taparrabos y el garrote porque el primero que pretendió usar el arco y la flecha era nuevo y por ende inaceptable.

    Probemos este razonamiento con el tema educativo. Otra vez aquí prácticamente todos acordarán que la educación es un tema crucial pero cuando vamos a lo concreto resulta que se anquilosan en lo de siempre con lo cual se torna muy difícil avanzar. Pero antes de entrar en este tema consignamos una nota al pie de carácter general muy deseducativo y es la mala práctica de pseudo empresarios que viven del privilegio en alianza con el poder de turno que todo lo contaminan y desfiguran completamente la idea del empresario como servidor del prójimo en un mercado libre puesto que si dan en la tecla ganan y si yerran incurren en quebrantos, al contrario de los fantoches que viven de la cópula con los gobiernos y, por tanto, sus patrimonios proceden del atraco a sus semejantes.

    Veamos ahora a esta vaca sagrada de nuestra época denominada “educación pública”. De entrada señalamos un error semántico: la educación privada es también para el público de modo que aquella denominación no define nada, se trata en verdad de educación estatal, pero se pretende ocultar esta etiqueta pues se revela en tan desafortunada como arte estatal, periodismo estatal o la literatura estatal por lo que se apunta a disfrazarla con lo de educación pública.

    Pero lo primero es entender que el proceso educativo requiere de puertas y ventanas abiertas para recibir la mayor dosis de oxígeno posible en un contexto competitivo donde las auditorías cruzadas operen con el mayor rigor al efecto de lograr la excelencia académica. En este contexto resulta un insulto a la inteligencia la pretensión de imponer estructuras curriculares desde el vértice del poder vía ministerios de educación o cultura.

    Lo segundo que deriva de lo anterior es aceptar que el proceso educativo -siempre en un contexto evolutivo de prueba y error donde nadie tiene la precisa para abrir cauce a las corroboraciones siempre provisorias abiertas a refutaciones- debe ser ajeno a la fuerza, es decir a las botas, en otros términos ajeno a la politización y consiguientes riesgos de adoctrinamiento.

    Entonces, independientemente de lo que haya ocurrido en otros momentos de la historia rodeada de otras situaciones y recorridos, es del caso prestar debida atención al tema de incentivos. No es necesariamente un problema de malos profesores en el ámbito estatal, es problema estriba en incentivos de los administradores del fruto del trabajo ajeno: no es lo mismo como se toma café o se encienden las luces cuando uno paga las cuentas respecto a cómo se procede cuando se obliga a otros a pagarlas. Personalmente estaría escupiendo al cielo si dijera que se trata de malos profesores puesto que sin perjuicio que mis dos doctorados proceden de universidades privadas, fui titular en la UBA en Ciencias Económicas, Derecho, Ingeniería, Sociología y en Filosofía y Letras, además de haber sido director del Departamento de Doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Plata.

    Como han explicado, entre otros, autores como Ronald Coase, Douglass North y Harlod Demsetz, el asunto es de incentivos para manejar lo propio alejado de lo que en ciencias políticas se conoce como “la tragedia de los comunes”, a saber, lo que es de todos no es de nadie con el consiguiente despilfarro de los siempre escasos recursos lo cual perjudica a toda la comunidad pero muy especialmente a los más vulnerables. Estos últimos en definitiva se hacen cargo vía sus salarios por aplicar concepciones de voracidad fiscal que apuntan a un segmento pero debido a la retracción de las inversiones terminan por flagelar a los más necesitados. Incluso a pesar de los estudios alarmantes del costo por año por graduado en instituciones estatales frecuentemente se observa que se limitan a gastos corrientes eludiendo el aspecto central de la inmovilización de capital (sin mencionar las frecuentes paralizaciones por movimientos sindicales ni la mugre y pegatinas de aulas y pasillos). En este plano medir “rendimientos” resulta irrelevante puesto que no toma en cuenta las alternativas de lo que hubiera hecho la gente si hubiera podido disponer libremente del fruto de sus trabajos.

    Entonces una medida de fondo en el campo educativo consiste en desprenderse de todas las instituciones estatales ya sea entregando sin cargo al mismo claustro que al momento las administran o vendiéndoselas a precios sumamente accesibles con lo que las inmovilizaciones de activos fijos y la administración de gastos corrientes serán de características sustancialmente distintas por las razones que dejamos registradas, las que erróneamente pretenden refutarse con el argumento de “los bienes públicos” sin percatarse que el terreno que analizamos no calzan los principios medulares de no rivalidad y de no exclusión.

    Es de trascendental importancia que en esta transición todos los que teniendo las condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes, en adición a las becas existentes en el ámbito privado se les otorguen vouchers, es decir, créditos educativos para que puedan aplicar a la entidad privada de su agrado y elección. En otras palabras, en lugar de financiar la oferta con todos los problemas de incentivos se financie la demanda, pero no se diga que esta propuesta desconoce a los que no pueden hacerse cargo de las matrículas y las cuotas respectivas, en verdad la sola argumentación para no cambiar el sistema sería el deseo de politizar y adoctrinar.

    Desde luego que en este cuadro se situación las carreras y estudios que necesiten acreditación será realizada también por auditorías en competencia tal como ocurría originalmente en buena parte del continente europeo y especialmente durante el período colonial en tierras estadounidenses tal como lo relata detalladamente Andrew J. Coluson en su formidable historia de la educación privada en ausencia del aparato estatal en muy distintos lugares y época en su tratado titulado Market Education. The Unknown History.

    He aquí una prueba del indispensable pensamiento lateral que somete a un examen riguroso a las mentes que dicen ser abiertas y libres de prejucios que debe ser complementado por la nutrida bibliografía hoy disponible que apunta a deshacerse de enquilosamientos tradicionales como son los casos, por ejemplo de Thomas Sowell refierido al otrora baluarde del mundo libre Inside American Education o , en la misma línea argumental, de Alan Charles Kors y Harvey Silvergate una investigación detallada titulada The Sahadow University. The Betrayal of Liberty on American´s Campuses y finalmente para limitarnos a mencionar lo más relevante, el notable trabajo de James Tooley Education Without the State. Son muchos los que alardean de tener una mente abierta pero resulta que cuando se pone a prueba nos encontramos que de las cejas para arriba está clausurado con un pesado candado reiterando lo de siempre, en este caso sin argumentos y sin aceptar una apertura competitiva dando lugar a posibilidades de nuevos paradigmas en el contexto del indispensable juicio crítico, en cambio aferrados a la administración y enseñanza de aparatos estatales.

    Cuanto más abierto y competitivo el sistema mayores son las posibilidades de zafar del adoctrinamiento puesto que detectar esa cerrazón ahuyenta clientes, por eso el hecho de estar impregnados de lo estatal sea de modo directo o indirecto vía la capacitación de profesores necesariamente conduce a la aparición de fulanos y fulanas que irrumpen en marchas agresivas blandiendo en las manos el librito de Mao y similares, por más que la situación brinde la posibilidad de que literalmente todos sean multimillonarios. El tema no es del bolsillo sino de las neuronas. Y nuevamente no se trata de la sandez de contar con “un buen ministro de educación” ya que no hay tal cosa: cualquier política que se imponga desde el poder en materia educativa estará mal ya que el aire distintivo, fresco y renovado es lo que se necesita para escapar de la trampa del igualitarismo de la guillotina horizontal.