Etiqueta: emisión monetaria

  • Inflación, Gobierno y Familia

    Si te interesa estudiar más y mejor estos temas está el libro “Inflation and the Family” -inflación y la familia; obra que llena un vacío vital en la economía que nos viene como alud, impactando lo que dice su título… a la familia.

    De por medio y tal como señala el autor, Degner, está la ética de la producción monetaria; a lo cual yo añadiría, la ética del uso del dinero ajeno por parte de los gobiernos y sus políticos; lo cual no está mal, siempre que no se desboquen y menos que sea para el pillaje. Como ya he dicho en otros escritos, todo esto lleva a la destrucción de la familia y ¡vaya si eso no está ocurriendo hoy día!

    Por otro lado, ya todo indica que la moneda “fiat” o de fiar o confianza, en que se convirtió el dólar luego de abandonar el estándar de oro, ya llega a su fin. ¿Confía usted en el dólar? Si respondes que sí, te aconsejo que le metas algo de estudio a estas cosas y a lo que es y no es o debe ser un gobierno. Precisamente, hoy escuché a una genial economista decir que: se conocen los gobiernos socialistas marxistas cuando estos se meten a ser actores en el mercado.

    A riesgo de ser cansón, repito que…

    los árbitros de un partido de futbol no deben patear el balón; y los gobiernos no deben vender educación, agua, electricidad, comida, etc., ya que esas son actividades propias del mercado.

    El tema gira en torno a la cultura y particularmente al matrimonio y los hijos; mientras que el gran interés de las tendencias socialistas y del comunismo esta en controlar a través de la misma familia. Pero no sólo los socialistas, ya que los supuestos gobiernos capitalistas de Panamá también han estado en lo mismo; aunque con propósitos y razones más rastreras. Detrás del control no hay nada bueno; ya que la riqueza no la encontraremos en dictaduras sino en la libertad.

    El problema no sólo se encuentra en las políticas de la emisión monetaria sino en el uso de esos billetes que llamamos “dinero”; lo cual es curioso, ya que el dinero, los billetes, no tienen más valor en sí que el papel de servicio y, cuidado que el de servicio tiene más valor real, ya que limpia caca y los dólares sólo la riega dejándonos con un trasero embarrado.

    Otro terrible aspecto del dinero papel es que luego de salir de la imprenta sirven primero a los cocotudos que lo reciben, cuando aún guardan su valor. Luego, cuando la gente ve que hay exceso de papelitos verdes devaluados, los mismos pierden valor y son los que le llegan a Tío Pueblo; lo cual es asqueroso engaño.

    Lo que señalo anteriormente nos dice que se trata de aprovecharse no sólo de la ignorancia de la población, sino que impacta en la destrucción de la misma familia que es la base de la sociedad. Pero lo más importante y trascendental es que poco o nada de esta realidad se aborda en los medios, acerca de la relación entre las políticas gubernamental, la economía y la familia; que, como ya dije, la estamos destruyendo. Por algo hoy día las mujeres jóvenes poco se casan y van dilatando tener hijos; lo cual altera por completo la constitución social para el mal.

    El reto que aún queda por delante es el de despertar ante estas realidades de cómo las malas políticas de inflación y mal uso de los fondos públicos termina alterando la formación de la familia, así como la misma fertilidad y el divorcio. Las respuestas ya asoman en los notorios y preocupantes cambios y comportamientos en la sociedad de la familia; particularmente en las de menos recursos que son más afectadas y alteradas. Uno de los fenómenos observados se da en el aumento del endeudamiento. Y ni hablar la enfermiza dependencia al estado regalón que premia a los serviles y castiga a los que aman la libertad. 

  • Caminos deprimentes

    Disculpen el escrito desalentador pero mejor que pongamos atención a los caminos que tomamos, a ver si evitamos la devastación. Me refiero a la actuación política demagógica y delictiva que ha permeado a la actividad bancaria y bursátil, predisponiendo a la misma población planetaria a una depresión económica sin igual. Todo el drama de crisis económica actual fue sembrado hace más de un siglo con la ideología de un supuesto progresismo que en realidad era y es regresismo; veamos.

    Desde el 2020 la reserva federal de los EE.UU. que había bajado los requerimientos de las reservas bancarias a cero por ciento; lo cual quería decir que los bancos dejaron de tener límite en cuanto a las reservas para hacer frente para apagar conatos de incendio económico y no dar lugar a conflagraciones mayores. El lado oscuro de semejante medida, cuya justificación la apodaron de incentivo a la inversión, es que con ello se da un gran aumento en la emisión de papel moneda; a tal grado que entre el 2020 y el 2021 dicho suministro aumentó en un 35%.

    Según parece, ya ni a los gobiernos ni a buena parte de la comunidad parece importarle el endeudamiento; pero… ¡vaya! si chillan con el aumento de los precios o, mejor dicho, la disminución del valor del dinero que mal llaman “inflación”. Los efectos de semejante estupidez colectiva son inimaginables y escapan a la gran mayoría; para muestra un diminuto botón: En casa ya no compramos posturas de gallina sino cosechamos las que nos dan las cuatro gallinitas que tenemos en el patio. Y ya no queremos las posturas del súper dado que no se comparan en sabor con las de casa. Moraleja: ¿qué creen que pasará con la industria avícola si esta tendencia sique en aumento?

    ¡Ah sí!, y como ñapa ya en nuestro patio no hay alacranes, culebras, cucarachas y otras sabandijas pues las hemos engullido. Es decir, nuestras gallinitas las convirtieron en deliciosas posturas.

    La crasa estupidez de la Fed fue la adopción de la política de ‘relajamiento cuantitativo’, o como me gusta apodarle, “relajo cuantitativo”, que consiste en, entre otras, crear dinero de la nada para, disque, incentivar y rescatar a los negocios malos o como les apodaban: “too big to fail”, que traduce a “muy grandes para dejar que quiebren”. ¡Qué lindo!, salvan a los grandotes y al rayo con los medianos y chiquitos. Las nubes tormentosas que ya acechan son el resultado directo de toda esta política demencial y corrupta.

    Quizá la mejor forma de entender lo que ocurre hoy es estudiando a la Gran Depresión estadounidense ocurrida entre 1929 y 1939, la cual tuvo efectos por todo el mundo. Si así fue entonces, imaginen como sería hoy día. Y es que las depresiones económicas siempre salen luego de un boom económico insostenible; en el caso presente, insostenible dado que fue artificial o artificioso. Existe una íntima relación entre las tasas de intereses y los ahorros, esos que son vitales. En períodos de sana actividad económica la gente ahorra y consume: restaurantes, ropa, viajes, etc.

    El chiste con el putrefacto intervencionismo central se da cuando el gobierno hace andar las imprentas del dólar y luego dan a ciertos bancos facilitando que estos presten a bajos intereses. Así, la gente siente que la economía y el país va viento en popa ya toda vela, cuando, en realidad lo que ocurre es que se están sembrando tempestades; tal como las sembró en Panamá Martinelli.

    En síntesis, los desastres económicos los siembra el intervencionismo central politiquero. Simplemente no entendemos que los gobiernos no están para que les demos las riendas del dinero.

  • Zimbabwe introduce monedas de oro de curso legal para frenar la inflación

    El Banco Central de Zimbabwe ha introducido monedas de oro que espera alivie la demanda de divisas (dólares americanos) por parte de los inversores y la población en general.

    La confianza en la moneda de Zimbabwe es baja después de que la hiperinflación de 2008 acabara con los ahorros de la gente. En junio último, la inflación saltó al 191,6 %, desde el 132 % de mayo, aunada a un 90 por ciento de desempleo y una producción manufacturera en declive.

    En el lanzamiento oficial de las monedas de oro en Harare el lunes, John Mangudya, director del Banco de la Reserva de Zimbabwe, dijo que las monedas están diseñadas para reducir la demanda de dólares estadounidenses en el país. Los zimbabwenses están evitando en gran medida el débil dólar local en favor de los dólares estadounidenses, que los zimbabwenses ven como más aceptables en el extranjero y mejores para mantener su valor a largo plazo.

    Mangudya dijo que esperaba que los zimbabwenses opten ahora por las monedas de oro, que cuestan unos 1.800 dólares cada una. “Ahora estamos proporcionando esta reserva de valor para garantizar que las personas no corran al mercado paralelo en busca de divisas para almacenar valor”, dijo. “Y no hay otro producto mejor que pueda usarse para resguardar valor que no sea el oro”. Mangudya dijo que la moneda es una señal de respeto por el pueblo de Zimbabwe. “Sabemos por lo que han estado pasando en términos del factor miedo de perder valor y, por lo tanto, estamos proporcionando esta moneda de oro”, dijo. Es una moneda de oro genuina para garantizar que se guarde e invierta allí”. Mangudya dijo que se fabricarán 2000 monedas y que la producción futura dependerá del apetito del público.

    Llamadas Mosi-oa-Tunya, que en el idioma local de Tonga se refiere a las Cataratas de Victoria, las monedas «tendrán un estado de activo líquido», lo que significa que «serán capaces de convertirse fácilmente en efectivo y serán negociables a nivel local e internacional». dijo el banco central en su anuncio, y agregó que las monedas «también pueden usarse con fines transaccionales».

    Los tenedores solo podrán canjearlos por efectivo después de 180 días a partir de la fecha de compra.

    Los particulares o empresas podrán comprarlos en puntos de venta autorizados como bancos y guardarlos en un banco o llevárselos a casa, según el anuncio. Los extranjeros solo pueden comprar las monedas en moneda extranjera.

    El primer lote se acuñó fuera del país, pero eventualmente se producirán localmente, señaló también el funcionario. Agregó que las monedas de 22 quilates se pueden usar para compras en tiendas, dependiendo de si la tienda tiene suficiente cambio, así como garantía para préstamos y facilidades de crédito.

    Su precio estará determinado por la cotización del mercado internacional de una onza de oro, más un cinco por ciento por el costo de producción de la moneda. En el momento del lanzamiento el lunes, el costo de un Mosi oa Tunya era de $1824.

    Prosper Chitambara, investigador principal y economista del Instituto de Investigación de Desarrollo Económico y Laboral de Zimbabwe, dijo que, a pesar de las esperanzas del banco, duda que las monedas reduzcan drásticamente la demanda de dólares estadounidenses.

    “Incluso la demanda de dólares estadounidenses como reserva de valor también aumentará porque todavía hay muchas incertidumbres relacionadas con la convertibilidad de estas monedas de oro: ¿son ellas negociables internacionalmente, especialmente dados los problemas de confianza? ” sostuvo Chitambara. Y  también expresó su cautela sobre la moneda: “Es posible que la mayoría de la gente no tenga dinero para comprarlas, ya que la mayoría de los ciudadanos viven literalmente al día”, dijo Chitambara.

    Una de esas zimbabwenses que luchan por salir adelante es Christine Kayumba, profesora de secundaria en Harare. “El tema de las monedas de oro para nosotros, los maestros en Zimbabwe, es algo con lo que no podemos soñar”, dijo Kayumba. “Significa que un maestro que recibe un salario de $ 190 a $ 200 necesitaría de nueve a 10 meses para comprar una moneda de oro”.

    Para Kayumba, esos $200 de salario pagan transporte, alimentación, alquiler y dinero para enviar a los niños a la escuela. Es dinero para vivir, dijo, no para comprar una moneda de oro. “Entonces, creo que las monedas de oro están destinadas a la gente rica, no al maestro común ni a ningún funcionario público en Zimbabwe”, dijo.

    El Director de la Reserva les comentó a los periodistas que en el futuro se acuñarían monedas de oro de menor valor para atender a las personas con menos recursos.

    El economista independiente con sede en Harare, Victor Bhoroma, le expresó a la cadena Al Jazeera que «las monedas de oro son una buena idea en términos de almacenamiento de valor… pero probablemente estarán indexadas en dólares estadounidenses, lo que significa que es un esquema de recaudación de fondos para obtener dólares estadounidenses del mercado por parte del banco central». . El éxito «dependerá entonces de la confianza en el banco central como vendedor de las monedas y las garantías que las respaldan».

    A nivel internacional, las monedas de oro se usan en países como China, Sudáfrica y Australia para protegerse contra la inflación y como una oportunidad de inversión, aunque no se usan tanto como moneda como prevé el banco central de Zimbabwe.

    Harare tiene importantes depósitos de oro y las exportaciones del metal precioso son una de las principales fuentes de ingresos de divisas del país del sur de África. Sin embargo, el contrabando de oro ha sido rampante. El contrabando le está costando al país unas 33 toneladas de oro al año, según un informe emitido el mes pasado por el Centro para la Gobernanza de los Recursos Naturales.

    Se supone que todo el oro extraído en Zimbabwe se vende al banco central, pero muchos productores prefieren sacarlo de contrabando del país para recibir el pago en dólares estadounidenses.

  • La banca central necesariamente se equivoca

    Se ha dicho que la autoridad monetaria se establece para preservar el valor del poder adquisitivo de la unidad monetaria, pues ninguna banca central ha hecho semejante cosa.

    La llamada autoridad monetaria es el fetiche de nuestra época; si expande la base monetaria, si la contrae o si la deja inalterada siempre altera los precios relativos. Téngase en cuenta que los precios son los únicos indicadores para saber dónde asignar y dónde no asignar los siempre escasos recursos. Mal guiar factores productivos inexorablemente se traduce en derroche de capital lo cual, a su turno, significa menores salarios e ingresos en términos reales puesto que las tasas de capitalización constituyen la única causa de mayor riqueza y, por ende, mitiga y revierte la pobreza.

    El premio Nobel en economía Friedrich Hayek ha escrito que la humanidad ha demorado doscientos años en percatarse del peligro y la inconveniencia de atar la religión al poder político, es de esperar que no nos demoremos otro tanto en darnos cuenta del daño inmenso de atar la moneda al gobierno. En el origen del proceso evolutivo de la moneda la gente abandonó el cambio directo o trueque porque se dio cuanta del embrollo que significaba encontrar alguien que quisiera lo que uno posee, que al mismo tiempo contara con un bien o servicio que uno desea y, sobre todo, al tipo de cambio aceptable para ambas partes. Desde luego que resultaba muy complicado el obtener un trozo de pan para el experto en tocar la flauta, puesto que es poco probable que el panadero aceptara entregar su bien a cambio de una lección de flauta, y así sucesivamente se presentaban las más variadas complicaciones.

    En una versión sobresimplificada y telegráfica, así es como la gente decidió recurrir al cambio indirecto, es decir, llevar a cabo las transacciones vía una mercancía considerada de aceptación general debido a sus usos no monetarios (industriales, para comestibles etc.). Este fenómeno en la jerga moderna se conoce como el teorema de la regresión monetaria. En este cuadro de situación se usó el tabaco en la Virginia colonial, el cacao en Centroamérica, el hierro en África, las sedas en India, el ganado en Grecia y otros bienes, lo cual facilitó el comercio. En esta especie de competencia monetaria tuvieron éxito generalizado el oro y la plata debido a sus destacadas propiedades de homogeneidad, fraccionabilidad y durabilidad.

    Luego, para facilitar la calidad y peso del metal, se optó por la acuñación y más adelante, para brindar mayor seguridad y comodidad, se abrieron casas de depósito que entregaban recibos denominados billetes, y los emisores se conocieron como bancos. Pero en medio de este proceso los gobiernos siempre tentados de echar mano a nuevos canales de financiación impusieron primero la acuñación estatal y luego el monopolio de la convertibilidad también a través del Estado. Si prestamos atención a la historia monetaria observaremos que en esa instancia se sucedieron interrupciones en la convertibilidad hasta que en líneas generales finalmente irrumpió la banca central.

    Los Acuerdos de Bruselas y Génova del los años 20 acordaron eliminar el metal aurífero como respaldo de la moneda y sustituirlo por el dólar y la libra (este signo monetario a poco andar quedó sin efecto) con una ratio convencional dólar-oro pero con la estipulación implícita de no reclamar el oro a Fort Knox, situación que quedó expuesta cuando Jacques Rueff desde el gobierno francés deliberadamente para poner al descubierto la trampa reclamó el oro, desde luego sin éxito. De todos modos, el nuevo sistema permitió expansiones monetarias por parte de Estados Unidos lo cual a su vez generaba reservas para la banca central extranjera que les permitía emitir dinero local. Esto condujo al boom previo a la crisis del 29 que arrastró al planeta a una debacle sin precedentes y a nuevas medidas por todos conocidas hasta nuestros días donde estamos inmersos en la banca central, con el apoyo logístico de instituciones nefastas como el FMI que financian gobiernos fallidos con recursos detraídos coactivamente a contribuyentes de distintos países.

  • Deuda nacional de EE. UU. supera los 30 billones de dólares por primera vez en la historia

    Los 30 billones de dólares en deuda pendiente se deben a una amplia variedad de acreedores, incluido el propio gobierno federal.

    El Departamento del Tesoro informó la semana pasada que la deuda nacional total de Estados Unidos superó los 30 billones de dólares por primera vez en la historia, una cantidad equivalente a casi el 130 % de la producción económica anual de Estados Unidos, conocida como producto interno bruto. La cifra convierte a Estados Unidos en una de las naciones más endeudadas del mundo.

    La deuda federal ha sido alta y en aumento durante décadas, pero la respuesta del gobierno federal a la pandemia de coronavirus, que implicó inyecciones masivas de efectivo en la economía de EE. UU., aceleró en gran medida su crecimiento.

    A finales de 2019, antes de la pandemia, la deuda nacional era de 22,7 billones de dólares. Un año después, había aumentado 5 billones de dólares adicionales, a 27,7 billones de dólares. Desde entonces, la nación ha agregado más de 2 billones de dólares en deuda adicional.

    Un recordatorio sombrío

    Si bien la cifra de 30 billones de dólares, por sí sola, no tiene un significado significativo, puede servir para centrar la atención en lo que algunos ven como una preocupación importante para la salud futura del país.

    «Alcanzar la marca de 30 billones es un recordatorio de cuán alta es nuestra deuda y cuánto hemos estado pidiendo prestado», dijo Marc Goldwein, vicepresidente senior y director de políticas senior del Comité para un Presupuesto Federal Responsable.

    “La deuda del público, que es la medida que preferimos usar, es casi tan grande como la economía”, dijo Goldwein a VOA. «En una década, será más grande que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, tenemos la tasa de inflación más alta que hemos tenido en 40 años, y no parece haber ninguna señal de que los préstamos vayan a disminuir».

    Diferentes deudores

    Los 30 billones de dólares en deuda pendiente se deben a una amplia variedad de acreedores, incluido el propio gobierno federal.

    Según el Departamento del Tesoro, al 31 de enero, 6,5 billones de dólares de la deuda nacional se clasificaron como «tenencias intragubernamentales». Esto incluye valores del Tesoro en poder de varias agencias del gobierno federal, principalmente la Administración del Seguro Social, que mantiene un fondo fiduciario para proporcionar ingresos a las personas mayores.

    La porción mucho más grande de la deuda se clasifica como deuda en poder del público, que asciende a 23,5 billones de dólares. El término «público» puede ser algo engañoso porque la categoría incluye no solo los instrumentos de deuda en poder de inversores individuales, sino también las deudas en poder de la Reserva Federal, los grandes fondos de inversión y los gobiernos extranjeros.

    Según el Departamento del Tesoro, los gobiernos extranjeros tienen alrededor de 7,7 billones de dólares en deuda estadounidense, aunque ningún país tiene más del 5% del total. A finales de noviembre, según los datos más recientes disponibles, Japón era el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense, con 1,3 billones de dólares. China fue el segundo mayor tenedor de deuda estadounidense, con 1,1 billones de dólares, mientras que el Reino Unido ocupó un distante tercer lugar, con 622.000 millones de dólares.

    El costo de la deuda

    El costo del servicio de la deuda pendiente del país se ha convertido en una parte importante del presupuesto federal a medida que ha crecido la deuda pendiente. En 2021, el gobierno realizó 562.000 millones de dólares en pagos de intereses sobre la deuda pendiente. Eso es más que el presupuesto anual de cada agencia federal individual, excepto el Tesoro, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (que administra los programas gubernamentales de seguro de salud de Medicare y Medicaid) y el Departamento de Defensa.

    Sorprendentemente, durante la primera parte de la pandemia, los pagos de intereses del gobierno federal cayeron incluso cuando la deuda aumentó, debido a una amplia disminución de las tasas de interés.

    Sin embargo, con la Reserva Federal a punto de comenzar a aumentar las tasas de interés en un intento por evitar el aumento de la inflación, la tasa que el Tesoro tiene que pagar por la deuda recién emitida probablemente aumentará, lo que significa que el costo total del servicio de la deuda federal probablemente aumentará en un futuro relativamente cercano.

    Comparación con otros países

    La relación deuda/PIB de Estados Unidos, la medida más utilizada para medir el nivel de endeudamiento de un país, lo ubica entre los países más endeudados del mundo.

    Según los datos recopilados por el Banco Mundial en octubre, el país con la relación deuda/PIB más alta del mundo es Japón, que tiene una deuda equivalente al 257% de su producción económica. Otras economías desarrolladas con relaciones deuda/PIB muy altas son Grecia, con un 207 %, e Italia, con un 155 %.

    Con una proporción del 133%, EE. UU. es el duodécimo país más endeudado en general y el cuarto más endeudado entre las economías desarrolladas que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. El promedio de la OCDE es una relación deuda-PIB del 80%.

    Ambos partidos aumentaron la deuda

    La deuda nacional es el total acumulado de los déficits federales anuales. Estados Unidos ha visto superávits federales en solo cuatro de los últimos 50 años, de 1998 a 2001, que abarcan los últimos tres años de la administración de Bill Clinton, demócrata, y el primer año de la administración de George W. Bush, republicano.

    En las últimas décadas, tanto los demócratas como los republicanos han contribuido al aumento de los niveles de endeudamiento federal, con un aumento regular de la deuda, independientemente del partido que controle el Congreso y la Casa Blanca.

    Es un hecho que hace que algunos miembros del Congreso expresen frustración con sus colegas por una aparente falta de preocupación por el problema.

    “Treinta billones de dólares en deuda es una cifra obscena, pero lo que es aún más deprimente es el hecho de que a la mayoría de los políticos de ambos partidos realmente no les importa”, dijo el senador Ben Sasse, republicano de Nebraska, en un comunicado. «Alguien tendrá que pagar ese dinero cuando estos políticos se hayan ido y no lo pagarán ellos, sino nuestros hijos».

  • Jefe de la Fed admite que inflación en EE. UU. es una amenaza «persistente»

    Una ola de aumentos de precios que ha complicado la recuperación de Estados Unidos en plena pandemia puede durar más de lo anticipado, según el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que advirtió este martes sobre la amenaza de una «inflación alta y persistente» en el país.

    La Fed redujo la tasa de interés de referencia a cero en el inicio de la pandemia, y su director Jerome Powell ha dicho que no aumentarán las tasas hasta que termine el programa de compra de bonos. Durante meses, el titular de la Fed (banco central) ha calificado de «transitoria» la explosión de la inflación, argumentando atascos en la cadena de suministro y la escasez de bienes y trabajadores. Sin embargo, este martes dijo ante la Comisión Bancaria del Senado que es hora de «retirar» ese término.

    El indicador de precios de referencia del banco central registró un aumento del 5% en los 12 meses que terminaron en octubre, muy por encima del objetivo del 2% de la Fed.

    «Claramente, el riesgo de una inflación más persistente ha aumentado», dijo Powell a los legisladores.

    Pero dijo que la Fed «utilizará sus herramientas para asegurarse de que la inflación más alta no se afiance».

    La Fed ya ha empezado a retirar sus medidas de estímulo puestas en marcha para amortiguar el golpe de la pandemia en la economía, pero Powell, a quien el presidente Joe Biden había nominado la semana pasada para un segundo periodo al frente del banco central, había mostrado previamente paciencia respecto a subir las tasas de interés, argumentado que los problemas de suministro se resolverían en los próximos meses.

    Sin embargo, en esta audiencia sugirió que se podría acelerar el ritmo de la retirada de las compras mensuales de activos. Eso significaría que la Fed estaría en condiciones de subir antes de lo esperado el tipo de interés de referencia.

    Escalada de la tasa interés

    En su última reunión, la Reserva Federal decidió comenzar a reducir sus compras mensuales de bonos, lo que al ritmo actual acabarían a mediados de 2022.

    No obstante, desde entonces los datos han mostrado «presiones inflacionarias elevadas, una rápida mejora en muchos de indicadores del mercado laboral» y «fuerte gasto», que indica un «crecimiento importante en los próximos meses», indicó Powell.

    Es por ello que es «apropiado, desde mi perspectiva, considerar terminar la disminución de las compras de nuestros activos… quizá unos meses antes».

    La Fed redujo la tasa de préstamos de referencia a cero en el inicio de la pandemia, y Powell ha dicho que no aumentarán las tasas hasta que termine el programa de compra de bonos.

    Un grupo creciente de funcionarios de la Reserva Federal ha apoyado públicamente poner fin más rápidamente las compras de bonos, con uno o dos aumentos en la tasa el próximo año, mientras que algunos economistas privados están abogando por tres incrementos.

    A nivel mundial, Powell ha reconocido que los banqueros centrales no tomaron en cuenta en sus predicciones el impacto que tendría en los precios los cuellos de botella de la cadena de suplementos.

    Estos inconvenientes globales han causado escasez en una variedad de productos, mientras que la demanda acumulada de bienes también contribuyó al estallido de los precios.