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  • Bassel Khartabil, pionero y mártir por una Internet libre, cumpliría 40 años esta semana

    “La cárcel no son los muros, no es el verdugo y los guardias. Es el miedo oculto en nuestro corazón lo que nos hace prisioneros”. Bassel Khartabil

    «Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Yo puedo apoyarme en el lado izquierdo de la política y tú puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. Lo siento: el radical en mí se apoderó de lo humano por un momento. Me gustaría continuar la conversación, ¿por qué no? Pero no encuentro mis palabras. Un segundo de silencio y ya estamos desincronizados. Tengo una duda. Algo en mi pasado me impide conectarme contigo. Algo en tu pasado te impide conectarte conmigo. Nos separamos el uno del otro. Ambos sufrimos una pizca de tristeza.

    Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Puedo apoyarme en el lado izquierdo del espectro político y tu puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. ‘Oh’, me encojo de hombros, ‘nuestros caminos pueden divergir sobre este tema, pero estoy agradecido de que podamos compartir este momento juntos y aprender desde una perspectiva diferente’. Un segundo de silencio y sonríes. ‘Caminemos juntos’, propones. Yo te devuelvo la sonrisa. Algo en mi pasado se desencadenó, lo sentí en mi corazón. Algo en tu pasado te permitió dejar atrás la diferencia. Al soltarnos, disfrutamos de nuestra libertad interna. Una mirada, una sonrisa, un reconocimiento: más allá de las 148 categorías impuestas por la sociedad, nos permitimos no discriminar por prejuicios. ¿Dónde está el asunto que lo hace posible? Quiero llamar a este asunto: libertad.»

    Este capítulo citado, Internal Freedom,  creado por Hellekin, un nómada global, activista del software libre, miembro de la Fundación Dyne.org y mantenedor del consenso GNU, es parte de un libro escrito en Pourrières, Francia, en cinco días, del 2 al 6 de noviembre de 2015. Solo dos semanas antes, se había impulsado la necesidad de llamar la atención global sobre la difícil situación de Bassel Khartabil, un desarrollador de software de código abierto sirio que tenía paradero desconocido desde su detención en 2012. El 11 de noviembre de 2015, surgieron rumores de que Khartabil había sido condenado a muerte en secreto. En agosto de 2017, su esposa hizo público que Khartabil había sido ejecutado por el gobierno sirio poco después de su desaparición en 2015.

    Khartabil nació y se crió en Damasco, en Siria, donde se especializó en el desarrollo de software de código abierto. Fue director de tecnología y cofundador de la empresa de investigación colaborativa Aiki Lab y fue CTO de Al-Aous, una institución editorial y de investigación dedicada a las ciencias y artes arqueológicas en Siria. Se  desempeñó como líder del proyecto y afiliado público de Creative Commons Siria,  y contribuyó con Mozilla Firefox, Wikipedia, Openclipart, entre otros proyectos de código abierto. A él se le atribuye la apertura de Internet en Siria y la ampliación enorme del acceso y el conocimiento en línea al pueblo sirio, cuyo papel fue clave para que los activistas sirios pudieran sortear la censura en internet impuesta por el régimen de Damasco. Mohammed Najem, activista libanés, colaborador de Global Voices y cofundador de Social Media Exchange,  con quien forjó una profunda amistad fue terminante al respecto: «Bassel era una amenaza para el régimen porque hablaba un idioma que ellos no entendían».

    Su último trabajo incluyó una reconstrucción virtual en 3D abierta de la antigua ciudad de Palmyra en Siria (destruída por ISIS), la visualización en tiempo real y desarrollo con Fabricatorz para el marco de programación web Aiki Framework. Este proyecto fue desarrollado y exhibido más tarde en su honor.

    El libro citado, escrito mayormente por personas que escriben, codifican y participan en proyectos relativos al free software o free culture, lo denominaron “El costo de la libertad”, dedicado a Bassel Khartabil como a tantos otros desaparecidos repentinamente, quienes pagaron un precio muy alto, su vida, sólo por haber ejercido sus derechos como personas libres. La semana pasada, el 22 de Mayo, Bassel habría cumplido tan sólo 40 años.

  • Qué se discute detrás de las medidas tomadas por las redes sociales??

    Voy a intentar hacer algunos puntos aquí sobre la discusión generada a partir del cierre de cuenta de Twitter a Trump.

    A mediados de los 90s, casi al final, Internet comenzaba a masificarse; el auge de las páginas web, los foros, los incipients chat rooms y demás, llevaron a que los que participaban de la industria comenzaran a discutir si era posible una neutralidad de la red de redes, para preservar los derechos básicos de los participantes.

    Un joven idealista abogado californiano fue uno de los precursores  y contribuyentes a la redacción de la Communications Decency Act, la famosa 230, que puso en vigencia Bill Clinton en 1996. Lo recuerdo perfecto porque fue la imagen que tomé en su momento para mi ponencia (Es posible una regulación en Internet?) en ECOMDER, el primer congreso sobre Derecho y Tecnología en la red, hosteado por la Universidad de Buenos Aires, pionera en su momento sobre estos asuntos.

    La 230, fue estatuída para mantener la neutralidad en la red, esto es, eximir a quienes en esos momentos eran emprendedores en la red, a mantenerse exentos de responsabilidad por los contenidos que los usuarios compartían, subían, hosteaban, como quieran llamarlo. Al estar protegidos legalmente, la explosión de la red fue imparable.

    Gracias a ello, el mundo es otro hoy día, no tengo dudas. Siempre fui defensora de la 230 y pretendo que así se mantengan las cosas.

    Sin embargo, un poco de historia sobre la prístina 230, nos da cuenta que se fue manchando de a poco, quizás algunos de ustedes recuerden las subastas de artículos nazis en Ebay y el conflicto en su momento que generó, algún que otro pedófilo, o ataques terroristas que fueron de a poco siendo justificativos para alguna enmienda a la 230. Por ejemplo, la pedofilia ya está excluída de esta eximición de responsabilidad legal que les cabe a estas plataformas.

    Pero lo que ha estado siempre protegido, incluso cuando hubo algunas causales que ponen a uno a pensar (utilización de las redes para comunicar actos terroristas, violentísimos actos de persecuciones civiles, llamados atentatorios contra gobiernos legítimos instaurados, etc), fue la libertad de expresión. Siempre, porque si se ponían a los dueños de las plataformas (se habrán dado cuanta ahora quienes dicen «mi muro» es una irrealidad?) a ser responsables de lo que cada loco anda por ahi proclamando, se terminaba con la neutralidad en la red e incluso los costos de ejercer esos vetos (fact checking hoy día) implicaban que se hiciera imposible el acceso a todos «gratuitamente». La cuestión es que esto último es lo que hace la diferencia en la discusión en estos días.

    Cuando Facebook o Twitter vetan opiniones, cierran cuentas o demás acciones respecto a un posteo de un usuario, hacen editorial y dejan de ser neutrales. ¿ por qué editorializan se preguntarán? la respuesta es simple, con esas acciones de permitir/vetar se produce la opinión. Y la opinión no es neutral.

    Sin embargo,  aún existe el otro argumento, el que subraya: «son empresas privadas, pueden hacer lo que quieran, cuando uno accede firma términos y condiciones».

    Pues bien, la idea del contrato de adhesión, porque esto es lo que uno hace cuando pone «I agree» al colocar sus datos en cualquiera de estas plataformas, significa que uno acepta lo que venga, no hay posibilidades de discusión para modificar alguna cláusula o discutir algunos artículos. Se pone el gancho y voilá, estamos adentro. Si cuento con los dedos de la mano quienes han leído eso, me sobran dedos. No importa, el asunto es que siempre, siempre, al final, cualquier contrato debe tener para ambas partes un sentido de justicia, donde ambos ganan. Es pasar de una situación menos satisfactoria a una mejor. Acción humana.

    Ahora bien, entendiendo lo anterior, la empresa brinda acceso «gratuito» y el user brinda primeramente sus datos y luego contenido, luego contactos, y así van creciendo estas redes. Lo «gratuito» no es tal, dado que lo más valioso es la persona que entrega contenido; en fin, para no dar tanta vuelta, el «producto» termina siendo uno. Cuando uno da «like» o cuando uno cuenta algo en esa plataforma social (que reitero, no es propiedad de uno el famoso muro, es de los dueños de esa red), se genera una ganancia para los accionistas de esa compañía. Eso podría ser en definitiva el intercambio final, datos por servicio, aún cuando los términos y condiciones digan lo que digan.

    Cuando la compañía decide cancelar unilateralmente ese servicio, se alteran los términos de ese contrato, se produce un desequilibrio y en cualquier instancia de la vía civil o comercial, uno podría demandar tal situación. Y aquí nos encontramos que será inútil, porque esa compañía podrá ser demandada, pero finalmente la demanda será desestimada por la 230 famosa. Aquí cabe aclarar que mientras la 230 permanece incólume frente al free speech, los «términos y condiciones» impuestos por cada plataforma cambian a cada rato sin que el «user » pueda hacer algo. Me dirán, «puede salirse», es cierto. Pero no es tan fácil salirse sin costos para el user, pérdidas de contactos, incluso memorias de negocios, dado que hoy muchos negocios se hacen por allí, etc, etc. Y si ese costo pudiese ser demandado, reitero, no habría problemas.

    Entonces, no es tan cierto que este asunto es sobre una empresa privada y se pide regulación para la misma. Al contrario, lo que se pide es que se siga cumpliendo con la 230, que es un reflejo de la autoregulación que las mismas empresas pioneras se dieron (no éstas nuevas, que surgieron gracias o al amparo de esa 230). Si eso no se hace, lo que sí entonces va a suceder es que se regule, más tarde o más temprano, y nos vayamos a una red de redes controlada y mientras la controlen los «buenos», no pasa nada, pero parafraseando a Popper, debemos tener instituciones para que cuando gobiernen los malos, no nos hagan daño, o hagan el menos posible.

    Por último, lo maravilloso del mercado, es que habrá muchas soluciones que encuentren una respuesta más adecuada a los usuarios. También otra enseñanza es que nunca, nunca, hay almuerzo gratis. Si el pago somos nosotros, quizás es hora de reflexionar y buscar soluciones descentralizadas. Así comenzó Bitcoin, así habrá muchas más soluciones de pago, de comunicaciones o de intercambios más equilibrados.

    Unos consejos no solicitados, pero ahi van: utilicen soluciones que tengan mejores protecciones para su privacidad. Tor, Brave, incluso Firefox son mejores que Google. Signal en lugar de whatsapp, protonmail en lugar de gmail. Alojen sus webs en servidores por fuera de AWS, (ya incluso por una cuestión ética en esta última), hay millones de proveedores de hosting en el mercado. Y si van a salirse de Facebook, les aconsejo que vayan a el sector de settings, luego ingresen a Your FB information, y de ahi, acceden a Download your info y se bajan a su disco toda su información guardada ahi desde el día que se afiliaron. Facebook igual ya tiene una copia suya de toda su vida, pero al menos usted la recuperará para una futura migración a otro lado. Aquí les dejo unas capturas de pantalla sobre cómo se hace. Espero les sea útil.

    No se trata hoy de Trump, se trata de libertad lo que estamos discutiendo. La defensa es para que a futuro, no seamos nosotros mismos víctimas de una cancelación.