Etiqueta: Guy Sorman

  • La era de los superricos: ¿beneficio o amenaza a la democracia?

    En su artículo “La era de los superricos”, Guy Sorman reflexiona sobre la creciente influencia de los multimillonarios en la economía global y la política contemporánea, planteando una crítica tanto moral como estructural sobre el papel que estas élites juegan en nuestras sociedades modernas.

    Sorman parte de una observación estadística: según cálculos de la prensa económica anglosajona, el mundo cuenta con alrededor de 3 000 multimillonarios, una cifra sin precedentes en la historia. Para él, este número no solo refleja un auge sin igual de la acumulación extrema de riqueza, sino también una transformación en la distribución del poder económico y político a escala global.

    El economista francés distingue varias categorías entre estos superricos. Por un lado están los herederos, que representan aproximadamente la mitad de los multimillonarios y que, según Sorman, viven de rentas sin aportar contribuciones significativas al progreso económico o social. Por otro lado, distingue entre creadores —como Bill Gates, cuya innovación tecnológica expandió el acceso a la informática— y depredadores, aquellos cuya fortuna se sustenta principalmente en la especulación financiera.  Esta segunda categoría es particularmente polémica para Sorman, ya que sitúa a figuras como George Soros, Stephen Schwartzmann o Warren Buffett en un grupo que obtiene enormes beneficios sin necesariamente contribuir al bien común.

    Una de las preocupaciones centrales que Sorman plantea es la proximidad entre dinero y poder político. Argumenta que muchos multimillonarios han acumulado parte de su riqueza gracias a sus vínculos con gobiernos y élites políticas, una tendencia que se observa no solo en Estados Unidos, sino también en países como China, India, Rusia y Nigeria. Esta interconexión, advierte, plantea un riesgo para la democracia liberal porque los intereses de un puñado de individuos ricos pueden llegar a prevalecer sobre los de las mayorías ciudadanas.

    Además de su influencia política, Sorman subraya que los superricos tienen cada vez más control sobre los medios de comunicación y las plataformas digitales, lo que les permite moldear narrativas públicas a su favor. En Francia, por ejemplo, el oligarca del sector del lujo Bernard Arnault no solo mantiene relaciones estrechas con el poder político, sino que también ejerce control sobre medios escritos, ampliando así su capacidad de influencia cultural y social.

    Sorman no ignora las aportaciones filantrópicas de algunos multimillonarios, especialmente en el contexto de Estados Unidos, donde figuras como Rockefeller, Carnegie, Gates o Buffett han donado importantes sumas a causas humanitarias y educativas.  Sin embargo, el autor señala que esta filantropía representa una excepción y no la regla, y en muchos casos también se retuerce para fines fiscales o de prestigio personal.

    La crítica de Sorman va más allá de un juicio moral: sugiere que la concentración extrema de riqueza puede generar distorsiones estructurales en la economía global, disminuyendo la equidad, reforzando monopolios y distorsionando los mecanismos de competencia.  También advierte que esta concentración puede debilitar la base de la democracia representativa, ya que los superricos tienen recursos para influir en elecciones, políticas públicas e incluso en la legislación fiscal a su favor.

    “La era de los superricos” de Guy Sorman plantea una pregunta inquietante: ¿puede una democracia liberal prosperar cuando una minoría acumula niveles de riqueza y poder comparables a los de los Estados nacionales? Sorman sugiere que si no se toman medidas para limitar la influencia política y económica de estas élites —sea a través de políticas fiscales, regulación mediática o controles antimonopolio— la democracia y la equidad social podrían verse seriamente debilitadas. La discusión libertaria está servida.

  • El futuro de las democracias con Trump, según Guy Sorman

    En su artículo para  el periódico español ABC, «Trump, ¿el futuro de las democracias?», Guy Sorman analiza la reelección de Donald Trump, presentándola no solo como un triunfo electoral, sino como un fenómeno ideológico que revela una tendencia global hacia la política identitaria y el populismo. Sorman argumenta que el «trumpismo» encarna una idea de «identidad» nacionalista que desplaza las divisiones clásicas entre derecha e izquierda, convirtiéndose en una corriente ideológica que redefine la democracia occidental. Esta transformación, asegura, es emblemática del papel histórico de Estados Unidos como precursor de cambios culturales y políticos en Occidente.

    1. El Fin de la Divisón Izquierda-Derecha y el Ascenso de la Identidad
    Sorman observa que el trumpismo desafía el eje político tradicional de derecha e izquierda. En su lugar, señala, surge una polarización basada en la «identidad», centrada en ideales de una América «eterna» y «blanca», que apela a una noción de pasado y valores patriarcales. Para Sorman, este fenómeno se debe en parte a la «crisis de la izquierda», que carece de un mensaje unificador. Al reducirse a una serie de demandas de intereses particulares, la izquierda, tanto en EE.UU. como en Europa, ha perdido la capacidad de ofrecer una visión cohesionada. Esto, dice, deja un espacio fértil para movimientos populistas como el de Trump, que exalta una identidad homogénea.

    Desde una óptica libertaria, la idea de una identidad nacional impuesta es problemática. Aunque la fragmentación de la izquierda en demandas particulares puede ser vista como la manifestación de la diversidad y autonomía individual, un enfoque basado en la identidad como la define el trumpismo corre el riesgo de centralizar el poder en torno a un ideal común y excluir a quienes no se ajusten a él.

     2. La Era de los Medios y el «Político Espectáculo»
    Sorman atribuye gran parte del éxito de Trump a su habilidad para convertirse en un ícono mediático, potenciado por su fama en la televisión. Esta «política de la apariencia» ha permitido que Trump gane seguidores que no necesariamente se preocupan por sus propuestas concretas, sino que lo ven como un símbolo de los valores y tradiciones que perciben como amenazados. En este sentido, Sorman sugiere que en el futuro la política podría depender aún más de figuras populares de los medios, en lugar de líderes tradicionales.

    La «política del espectáculo» choca con los valores libertarios, ya que fomenta un liderazgo centrado en la popularidad y la personalidad en lugar de los principios. Esto promueve figuras autoritarias que manipulan la opinión pública y consolidan el poder mediante tácticas de «seducción» mediática, en detrimento de las instituciones y de una verdadera participación democrática.

    3. La Identidad como Motor del Populismo y su Potencial de Violencia
    Para Sorman, el trumpismo se nutre de la división social y la exclusión de minorías étnicas y sexuales, lo que genera una atmósfera que podría derivar en un aumento de la violencia política. Trump, dice, ha mostrado actitudes que pueden interpretarse como incitaciones implícitas a la confrontación, apelando a un electorado que, según Sorman, defiende una identidad que considera propia y teme perder.

    Desde el punto de vista libertario, el riesgo de violencia inherente a estas políticas de identidad es una seria amenaza. La política debería basarse en el respeto a las libertades individuales, evitando cualquier forma de coacción estatal o social hacia quienes no comparten una visión particular de la identidad nacional. Además, el fomento de divisiones internas puede justificar un poder gubernamental más represivo, en contradicción con la visión libertaria de un Estado limitado y protector de los derechos individuales.

    4. El Desafío para Europa y el Futuro de la Democracia
    Sorman señala que este fenómeno de polarización identitaria podría expandirse en Europa, como ya se ha observado en casos como el Brexit o los movimientos independentistas en Cataluña. Aunque Sorman advierte que las democracias europeas pueden estar mejor equipadas institucionalmente para resistir estos impulsos, también considera que el trumpismo podría debilitar las normas democráticas y la estabilidad de las instituciones políticas en el largo plazo.

    En este sentido, el activismo liberal deberá ser mayor ante la necesidad de una vigilancia activa para que los sistemas europeos no caigan en la política de identidad, defendiendo una pluralidad de ideas y evitando una deriva hacia el autoritarismo. La resistencia a estos movimientos debe estar basada en una sólida defensa de los derechos y libertades individuales, garantizando que las instituciones democráticas continúen siendo parte de una sociedad cada vez más abierta y no tribal.

    5. El Papel de la Izquierda y el Liberalismo en el Mundo del Trumpismo
    Finalmente, Sorman reflexiona sobre la necesidad de que la izquierda y el liberalismo se reinventen. Mientras que la izquierda necesita trascender su fragmentación actual, los liberales enfrentan el desafío de adaptar su visión individualista y «racional» a una realidad donde la identidad nacional parece ocupar un lugar preponderante.

    Desde este punto de vista, la solución radica en reafirmar los principios de autonomía y derechos individuales sin ceder ante colectivismos nacionalistas o identitarios. El liberalismo y la democracia no deben sacrificarse en pos de una identidad homogénea, sino reforzarse en sus valores fundamentales de respeto y diversidad. Así, el trumpismo podría ser contrarrestado mediante una defensa activa de la libertad individual y la descentralización, oponiéndose a cualquier tendencia hacia el autoritarismo, ya sea en nombre de la identidad nacional o de cualquier otra forma de control político.

    Sorman presenta el «trumpismo» como una fuerza que redefine el panorama político contemporáneo, impulsando la identidad como un nuevo eje de polarización. Desde una perspectiva libertaria, esta tendencia plantea grandes desafíos y riesgos, especialmente en cuanto al mantenimiento de una sociedad libre, pluralista y democrática.

  • La Economía no Miente: Reflexiones de Guy Sorman sobre la Ignorancia Económica

    En su artículo «La economía no miente» publicado en ABC el 26 de agosto de 2024, Guy Sorman argumenta que la economía es una de las ciencias más incomprendidas por el gran público. Mientras que la mayoría de las personas tiene conocimientos básicos de historia, geografía o incluso de idiomas extranjeros, pocos poseen una comprensión adecuada de los principios económicos. Según Sorman, esta falta de conocimiento permite que la ciencia ficción y las fantasías políticas reemplacen a la economía basada en hechos verificables, generando un terreno fértil para las manipulaciones y las promesas vacías de los políticos.

    Sorman sostiene que tanto la izquierda como la derecha tienden a explotar esta ignorancia económica, aunque observa que la izquierda, por su mayor inclinación a la imaginación, es más propensa a ofrecer promesas irrealizables. Como ejemplo, Sorman menciona las recientes declaraciones del presidente estadounidense Joe Biden, quien atribuyó el supuesto éxito de su política económica a un control inflacionario que, en realidad, es un mérito de la Reserva Federal y no del gobierno. Asimismo, señala las campañas de Donald Trump y Kamala Harris, que están basadas en afirmaciones económicas no verificadas y promesas que no podrían cumplirse en una economía de mercado liberal.

    El autor destaca que la economía, como ciencia, se basa en hechos y principios comprobables. Un principio fundamental es que el crecimiento económico no es producto de la intervención gubernamental, sino del dinamismo de los empresarios que crean riqueza. Sorman argumenta que el papel del gobierno debe limitarse a proporcionar un marco jurídico, fiscal y judicial estable que permita el florecimiento de la iniciativa privada. En los países donde el Estado es débil, corrupto o no garantiza un sistema legal robusto, la pobreza y la falta de desarrollo empresarial son inevitables.

    Uno de los puntos centrales del artículo es la importancia de una moneda estable para el crecimiento económico. Sorman se remite a los trabajos de Friedrich Hayek y Milton Friedman, quienes demostraron que la estabilidad monetaria es esencial para la prosperidad económica. En economías con monedas inestables, como Argentina, la especulación prevalece sobre la inversión, resultando en un crecimiento nulo o negativo. La estabilidad y previsibilidad de una moneda, según Sorman, depende de la independencia del banco central de las influencias políticas. Cuando un banco central imprime dinero para cubrir déficits públicos, la moneda se devalúa y pierde su valor, generando inflación y desinversión.

    Sorman elogia a países como Estados Unidos y los de la Unión Europea que han mantenido bancos centrales independientes, como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE), respectivamente. La independencia de estos bancos centrales ha permitido una gestión monetaria enfocada en la estabilidad, más allá de las ambiciones políticas de turno. Sorman argumenta que sin el BCE y el euro, los países del sur de Europa, que tradicionalmente han sido propensos al gasto público excesivo, no habrían podido desarrollarse a un ritmo tan satisfactorio.

    Sin embargo, Sorman también advierte sobre los peligros de la manipulación política de la economía. Cita a Trump, quien en su campaña insinúa que presionaría a la Reserva Federal para reducir las tasas de interés y debilitar el valor del dólar si fuera reelecto. Según Sorman, tales acciones socavarían la estabilidad económica global, demostrando la necesidad de un mayor conocimiento económico entre la opinión pública para evitar caer en promesas económicas vacías y perjudiciales.

    Finalmente, Sorman aboga por la inclusión de la economía en los programas educativos desde temprana edad. Argumenta que, al igual que otras ciencias, el conocimiento económico es esencial para formar ciudadanos bien informados que no sean fácilmente manipulados por discursos políticos simplistas. Alemania es citada como un ejemplo de una nación que, debido a su experiencia con la inflación, valora profundamente la estabilidad monetaria y la independencia del banco central. Para Sorman, es fundamental que otras naciones sigan este ejemplo y eleven el nivel de comprensión económica de sus ciudadanos para evitar que la política económica se reduzca a «palabrería».

     

  • Los idiotas funcionales a Hamas en Occidente

    El texto de Guy Sorman titulado «Hamás y los idiotas» presenta una análisis crítico sobre la naturaleza de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo por parte de ciertos sectores de la sociedad. A continuación, analizaremos y explicaremos los principales puntos del texto de Sorman, publicado hace unos días en ABC.

    Sorman comienza destacando que ningún Estado árabe apoya a Hamás, sino que, por el contrario, muchos están del lado de Israel en el conflicto con esta organización. Define a Hamás como una secta fundamentalista cuya meta es establecer un califato islámico y no representar a los palestinos ni buscar la creación de un Estado palestino musulmán. Este punto es crucial para entender la dinámica del conflicto en Medio Oriente y desmitificar la percepción de Hamás como un movimiento de liberación palestino. » Hamás no representa en ningún caso a los palestinos, ni prevé la creación de una Palestina musulmana. Basta con remitirse a su Carta Fundacional, que está a disposición de todo el mundo. ¿Alguien la ha leído? Esta carta prevé la desaparición de Israel, pero también la eliminación de todos los regímenes clericales o laicos de la región a la espera de la restauración del Califato.»

    El autor argumenta que los únicos aliados reales de Hamás se encuentran en Occidente, donde algunos sectores menos informados o con motivaciones antisemitas pueden respaldar al grupo. Destaca el antisemitismo persistente en la ideología de la izquierda como una razón para este apoyo, aunque reconoce que el antisemitismo ya no es predominante en la doctrina cristiana. Esta afirmación sugiere una compleja intersección entre ideología, ignorancia y prejuicio en el apoyo occidental a Hamás.

    Además, Sorman señala que el mundo árabe-musulmán espera con cautela la eliminación de Hamás por parte de Israel, ya que la organización representa una amenaza para la estabilidad regional. Sin embargo, critica la falta de demanda de un alto el fuego por parte de los países árabes, lo que contrasta con las posturas occidentales que buscan detener la violencia. Esta discrepancia refleja las diferentes prioridades y agendas en juego en el conflicto.

    El autor resalta el papel de Hamás en obstaculizar cualquier avance hacia la paz en la región, señalando que el terrorismo del grupo se intensifica cuando se vislumbra un acuerdo entre Israel y los palestinos. Este punto subraya la naturaleza disruptiva de Hamás y su falta de compromiso con una solución pacífica al conflicto.

    Finalmente, Sorman sugiere una alternativa para la gestión de los territorios palestinos, proponiendo un protectorado liderado por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Esta propuesta busca desvincular a los palestinos de la dependencia de la ayuda internacional y restaurar la estabilidad política y económica en la región. «No es concebible que Occidente pueda nombrar representantes palestinos legítimos en lugar de Hamás en Gaza o de la OLP en Cisjordania. Queda una alternativa: confiar a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes un protectorado sobre Cisjordania y Gaza, con la responsabilidad de restaurar las instituciones civiles y una economía que no dependa de las subvenciones de la UE y de Naciones Unidas. Esta propuesta, que circula en Estados Unidos, es la única realista.»

    El texto de Guy Sorman ofrece una visión crítica de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo. Destaca la complejidad del conflicto en Medio Oriente y aboga por soluciones realistas que tengan en cuenta las dinámicas geopolíticas y culturales en juego. Y que algunos sectores en Occidente dejen de ser los idiotas útiles.

  • Cómo nos empobrece el estado según Guy Sorman

    El artículo de Guy Sorman, «Así nos empobrece el Estado», publicado en ABC, ofrece una crítica incisiva sobre el estancamiento económico en Europa y Estados Unidos, respaldada por datos concretos y comparaciones entre regiones. Sorman comienza citando a Winston Churchill, quien afirmaba que las estadísticas eran una forma elaborada de mentir, insinuando así la manipulación de datos por parte de los gobiernos para respaldar sus decisiones. Destaca la importancia de utilizar series temporales consistentes para realizar comparaciones significativas a lo largo del tiempo.

    El autor hace referencia al ‘Economics Observatory’, que ha publicado un cuadro comparativo de la renta per cápita en los últimos diez años, contrastando específicamente Europa y Estados Unidos. Señala que, mientras la renta per cápita en Europa Occidental ha experimentado un crecimiento prácticamente nulo del 1% anual, países como España y Portugal se benefician ligeramente del turismo, mientras que Europa del Este, particularmente Polonia, ha experimentado un crecimiento per cápita del 4% anual. Por otro lado, Estados Unidos ha mantenido un crecimiento promedio del 2.4% anual, reflejando su liderazgo en innovación y libertad empresarial.

    Sorman plantea interrogantes sobre las razones detrás de este desfase económico entre Europa y Estados Unidos. Atribuye parte de esta disparidad a la preferencia europea por la solidaridad colectiva sobre el éxito individual, lo que se refleja en las políticas de «redistribución de la riqueza». Además, destaca la influencia de la agenda ambiental en el estancamiento económico europeo, señalando que el costo de las políticas ambientales recae en los ingresos personales de los ciudadanos.

    El autor propone reflexionar sobre la eficacia y gestión de estas políticas de redistribución y medio ambiente, y cuestiona si se están tomando en consideración adecuadamente las opiniones y preocupaciones de los ciudadanos. Critica la imposición de estas políticas por parte de élites y tecnocracias, sin un examen crítico de su eficacia económica y social.

    Además, destaca la creciente resistencia contra estas políticas, evidenciada por movimientos antiinmigración y protestas agrícolas en Europa. Sorman concluye instando a una mayor participación ciudadana en la formulación de políticas y a un nuevo equilibrio entre la supuesta salvación del planeta y la exigencia de remuneración por el esfuerzo en el trabajo.

    En resumen, el análisis de Sorman ofrece una visión crítica y provocadora sobre el papel del Estado en la economía y la sociedad, destacando la importancia de considerar las implicaciones económicas y sociales de las políticas gubernamentales intervencionistas. Su análisis exhaustivo proporciona una base sólida para el debate sobre el futuro de la economía y el bienestar social en Europa y Estados Unidos. Con una reflexión más amplia sobre las implicaciones de las políticas estatales, se puede fomentar un diálogo más informado y una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones políticas, puede evitar lo que empobrece el estado, a las personas y sus negocios . Es fundamental que los gobiernos escuchen las preocupaciones y necesidades de sus ciudadanos y busquen un equilibrio entre la solidaridad social que pretenden implementar y el dejar fluir al emprendimiento y la innovación. En definitiva, el texto de Sorman invita a una reflexión profunda sobre el rol del Estado en la sociedad contemporánea.

  • Guy Sorman y su Análisis del Cambio Geopolítico: Un Nuevo Mapa Mundial en Gestación

    Guy Sorman, reconocido por sus agudas reflexiones geopolíticas, presenta un panorama en constante transformación, esculpido por la dinámica de las guerras, las coaliciones entre naciones y la diplomacia. En su análisis para ABC, Sorman destaca el surgimiento de un nuevo escenario geopolítico, una revelación que desafía la suposición de un fin de la historia tras el colapso de la Unión Soviética.

    El eje tradicional de confrontación entre Oriente y Occidente ha evolucionado hacia una nueva polaridad entre el Norte Global y el Sur Global, un cambio menos geográfico y más ideológico. Esta transición se consolidó durante el conflicto en Ucrania, donde potencias como Brasil, India y China mostraron reservas al condenar enérgicamente la expansión rusa, generando perplejidad en las democracias occidentales.

    Desde la perspectiva de Sorman, el Sur Global se perfila como una amalgama heterogénea, que abarca desde China hasta Brasil, donde se cuestiona el orden internacional forjado tras la Segunda Guerra Mundial. Esta visión lo considera como un legado colonial que perpetúa la hegemonía blanca y menosprecia las culturas locales.

    En este escenario, el Norte Global, históricamente alineado con Occidente y representado por Estados Unidos y la Unión Europea, defiende fervientemente los valores democráticos y la economía de mercado. Sorman enfatiza la importancia estratégica de la colaboración entre estas regiones para mantener la estabilidad económica, la diplomacia efectiva y la preservación de la paz mundial.

    A pesar de reconocer la necesidad de introspección en el Norte, comprendiendo las críticas del Sur Global respecto al legado colonial, Sorman defiende la efectividad y el progreso que los valores democráticos y la economía de mercado han brindado a las naciones que los han adoptado, comparándolos con aquellos que han optado por otras vías.

    La resistencia al orden internacional establecido, sostenida por las naciones del Sur Global, destaca un cambio significativo en el sistema geopolítico mundial. Esta confrontación ideológica redefine las alianzas y las narrativas históricas, desafiando la idea de una convergencia global hacia un modelo más democrático y liberal.

    En este contexto, Sorman insta a un análisis crítico en el Norte Global, una reflexión sobre las políticas y las percepciones que podrían haber perpetuado el legado colonial, pero también defiende la importancia de no abandonar los valores fundamentales que han demostrado su eficacia en la promoción del progreso y la estabilidad.

    Fuente: ABC | Autor: Guy Sorman