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  • Sora 2 y la nueva frontera de los videos generados por IA

    OpenAI ha presentado Sora 2, una aplicación que permite generar videos realistas a partir de descripciones, incorporando a una persona real dentro de escenas ficticias con una calidad técnica que impresiona: sincronización de diálogos, sonidos, físicas realistas, iluminación, efectos visuales.

    La versión social de la app permite “cameos”: un usuario puede subir su imagen para integrarse en escenarios generados por la IA. OpenAI afirma que el usuario mantiene control sobre su imagen, puede revocar permisos o borrar videos que lo incluyan.

    Este salto tecnológico plantea interrogantes técnicos, legales y normativos: ¿cómo cambiará el panorama de los medios tradicionales? ¿cuál será la responsabilidad sobre falsificaciones visuales? ¿qué límites marcar para proteger identidad y derechos?

    Aspectos técnicos y capacidades nuevas

    1. Mejora en controlabilidad y seguimiento de instrucciones complejas
      Sora 2 promete seguir indicaciones “multitoma”, escenas complejas, animaciones coherentes en diferentes planos. Esto genera contenidos más sofisticados, menos “artificiales”.
    2. Simulación de leyes físicas realistas
      No sólo rostros o gestos, sino objetos en interacción (rebotes, colisiones, gravedad). Eso hace que el contenido no parezca un “pegote” digital sino una escena plausible.
    3. Recomendaciones personalizadas y control de consumo
      OpenAI integra algoritmos que ajustan el “feed” mediante lenguaje natural, con mecanismos para sondear el bienestar del usuario y limitar el consumo excesivo.
    4. Controles para menores y aparición en cameos
      Se establecen límites de creación y visualización para adolescentes, y restricciones para los cameos. Este control es esencial para mitigar abusos.

    Estas características técnicas permiten que las falsas “actuaciones” con personas reales resulten cada vez más creíbles, lo que hace que la línea entre contenido legítimo y manipulación digital se vuelva borrosa.

    Impacto en medios tradicionales y redes sociales

    Los medios de comunicación —que han confiado por décadas en cámaras, reportajes, imágenes verificadas— ahora enfrentan una competencia donde los “videos reales” pueden ser fabricados sin rodaje físico alguno. Un medio tradicional que difunde un video debe cuestionarse su autenticidad.

    Redes sociales y plataformas de video se enfrentarán a mayores exigencias de moderación y verificación: detectar deepfakes en video será tan necesario como detectar noticias falsas de texto.

    Además, el modelo de consumo cambia: alguien podría protagonizar anuncios, discursos o escenas ficticias sin su consentimiento. La reputación, la propaganda política, la difamación, todo eso entra en un terreno más riesgoso.

    Riesgos, regulaciones y desafíos

    • Derechos de imagen e identidad
      Aunque OpenAI promete control del usuario sobre su imagen, la aplicación real de esas promesas es lo que importa. ¿Quién supervisa que la revocación funcione? ¿Cómo se sanciona el uso indebido?
    • Responsabilidad y atribución
      Si un video generó daños (difamación, manipulación), ¿quién es responsable: quien lo generó, la plataforma, la IA? Las leyes vigentes no están preparadas para esto.
    • Regulación ética y técnica
      Se requieren normas específicas para IA de generación de video: identificación implícita de que es IA, marcas de agua, registros verificables de origen.
    • Riesgo de saturación y escepticismo
      Si todo video puede ser falso, la credibilidad colapsa. La gente podría dejar de creer en lo que ve, lo que socava medios legítimos.

    Ver y no creer

    Sora 2 representa un punto de inflexión: pasamos de imágenes generadas estáticas a videos generados por IA casi indistinguibles de los reales. Desde el punto de vista técnico, el salto es enorme; desde el punto de vista social, supone un reto: revalidar la confianza, redefinir responsabilidad, inventar nuevos métodos de verificación.

    Los medios tradicionales ya no pueden asumir que lo que llega ante sus ojos es auténtico. Las leyes deben adaptarse, y los usuarios deben ganar herramientas de defensa. En esta nueva era, “ver” ya no es creer: debemos saber cómo y quién lo hizo.

  • ¿Qué tipo de fotos triunfan en Instagram cuando hablamos de turismo?

    ¿Qué hace que unas fotos turísticas se vuelvan relevantes en redes sociales?

    Una pareja sonríe frente a una catedral. Una joven se toma un selfie con un pincho en la mano. Un grupo de amigos se abraza en medio de una plaza empedrada. Estas escenas, cotidianas en Instagram, van mucho más allá del simple recuerdo personal. Cada imagen compartida es un pedacito de la imagen que millones de personas forman sobre un destino turístico.

    Instagram se ha convertido en la gran vidriera del turismo contemporáneo.
    Tiene más de 1 300 millones de usuarios activos, y hashtags como #travel superan los 680 millones de publicaciones. Sin embargo, hasta hace poco era difícil saber con precisión qué tipo de contenido conecta realmente con la audiencia.

    ¿Qué imágenes generan más interacción?

    ¿Influye que las comparta un turista o un residente?

    ¿Afecta que haya personas en la fotografía, o no?

    Por el Camino de Santiago

    Plaza Mayor de León. Imagen promocional.
    Portal oficial de turismo de España
    Catedral de León. Imagen promocional.
    Portal oficial de turismo de España

    Para responder a estas preguntas, hemos realizado un análisis de alrededor de 150 000 publicaciones de 43 000 usuarios anónimos de Instagram. Tras su filtrado y limpieza, en torno a 27 000 publicaciones de Instagram de la ciudad de León, una de las paradas principales del Camino de Santiago, han sido tratadas mediante inteligencia artificial para estudiar tanto el contenido visual como textual de las fotos: qué mostraban, quién las compartía y cuántos likes y comentarios recibían. Nuestro objetivo era entender qué hace que una foto turística se vuelva relevante en redes sociales.

    Los resultados sorprenden por su coherencia. Las imágenes que muestran lugares emblemáticos –monumentos, calles históricas, paisajes– generan mucha más interacción que aquellas centradas en bares o restaurantes. Además, las fotos que incluyen personas reciben más likes y comentarios que las que no lo hacen. Es decir, ver a alguien viviendo la experiencia hace que quien observa pueda imaginarse en su lugar, empatice mejor y reaccione a ese contenido.

    Y hay algo más: las publicaciones compartidas por turistas logran mayor impacto que las de los propios residentes. Tal vez porque el turismo tiene algo de excepcional, de novedad, que capta mejor la atención. Incluso, cuando aparece una persona en la foto, el efecto positivo en la interacción es aún mayor si quien la publica es un turista.

    Esto no significa que los residentes no tengan un papel relevante. Al contrario, también ellos contribuyen activamente a la construcción de la imagen del destino. Pero sus publicaciones parecen generar una conexión diferente, quizá más cotidiana, menos aspiracional.

    Agente de destino

    En este contexto, cada usuario de Instagram se convierte, sin saberlo, en un agente de marketing territorial. Sus fotos moldean la percepción de miles de potenciales viajeros. Esto abre un abanico de oportunidades (y también de responsabilidades) para los destinos turísticos.

    ¿Y si en lugar de limitarse a lanzar campañas institucionales fomentaran que los visitantes compartiesen ciertos tipos de imágenes? ¿Y si diseñaran espacios pensados para ser fotografiados, como puntos selfie diferentes a los más visitados, con el fin de luchar contra la masificación? ¿Y si invitaran a los propios ciudadanos a mostrar lugares de su ciudad desde su propia mirada?

    Hoy, más que nunca, una foto puede ser el inicio de un viaje. Y entender qué imágenes emocionan, inspiran y generan interacción es clave para construir destinos más visibles, atractivos y deseados, pero también más responsables y sostenibles. Esta investigación no busca decirle a nadie qué fotografiar, pero sí invita a reflexionar sobre el poder de lo que compartimos.

    Porque en cada publicación, en cada “me gusta”, se va tejiendo la imagen –real o idealizada– de los lugares que visitamos… o que soñamos visitar.The Conversation

    Sofía Blanco Moreno, Profesor ayudante doctor, Área de Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de León; Ana M. González-Fernández, Profesora Titular de Universidad. Área de Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de León; Luis Vicente Casaló Ariño, Catedrático de Universidad en Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de Zaragoza y Pablo Antonio Muñoz-Gallego, Catedrático de Universidad en Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de Salamanca

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Por qué a menudo suenan igual todos los políticos?

    Si nos preguntan qué diferencia al ser humano del animal, creemos que casi todos responderíamos lo mismo: la racionalidad. Sin embargo, esa racionalidad no se emplea en muchas decisiones que tomamos, pues en multitud de ocasiones nos guiamos por emociones o sentimientos. Podríamos decir que el ser humano vive una pugna constante entre el yo que piensa y el yo que siente. Y esto lo trasladamos al caso de las decisiones políticas, donde a menudo intervienen muchos aspectos nada racionales a la hora de dar nuestro apoyo a un político o a otro. Los expertos en comunicación política saben que la imagen que proyectan los políticos resulta determinante para que los ciudadanos depositen su confianza en ellos. Y en esa imagen, el estilo de comunicación posee un peso fundamental.

    Comunicación verbal, no verbal y paraverbal

    La capacidad de comunicar del ser humano trasciende el uso de las palabras. Sin necesidad de hablar, estamos comunicando a través de la expresión facial, los gestos, los movimientos e incluso nuestra indumentaria y nuestro peinado revelan mucha información de nosotros mismos. Es más, comunicamos hasta cuando no queremos comunicar, porque el hecho de que una persona no conteste a un mensaje ya nos está transmitiendo información.

    La comunicación tiene tres componentes: los no verbales (gestos, postura, expresión, facial, vestimenta y hasta el espacio en que está), los paraverbales (todo lo que se transmite a través de la voz: volumen, entonación, velocidad, vocalización o pausas) y los verbales (las palabras que pronunciamos).

    Gestos, actitudes e imagen

    Los manuales de oratoria han prestado mucha atención a las palabras (lo que se conoce como comunicación verbal), si bien en las últimas décadas somos más conscientes de que las cualidades paraverbales y no verbales son determinantes en la transmisión de un mensaje oral.

    La comunicación paraverbal posee una importancia enorme en la imagen que proyecta el hablante, ya que influye poderosamente para que entendamos a la perfección las palabras emitidas y nos anima a seguir escuchando o a empatizar con el otro.

    Por ejemplo, un hablante que pronuncie con una vocalización muy deficiente o con un volumen muy bajo enseguida pierde la atención de su oyente, o incluso el uso constante de muletillas o retardatarios innecesarios influye de manera negativa en la imagen que emite.

    Con respecto a la comunicación no verbal, es la que tiene que ver con los gestos, los movimientos, la expresión de la cara, la mirada y la vestimenta. También en el proceso de comunicación adquiere gran protagonismo el espacio, con elementos como la decoración, la temperatura o el ruido.

    Cómo transmiten la información los políticos

    En la esfera política se escenifican las estrategias propias de la oratoria. Una utilizada muy frecuentemente es la creación de binomios (lo propio es bueno y lo perteneciente a la oposición malo) y se sirven de recursos intensificadores o atenuantes (también denominados enmascaradores o mitigadores). Entre los primeros, podemos destacar:

    1. Repeticiones léxicas. Ejemplo: “Siempre hemos obrado desde el respeto, porque mostramos respeto a la nación, igual que respetamos a los ciudadanos y, por supuesto, siempre hemos respetado a esta institución”.
    2. Series enumerativas, que consiste en estructuras sintácticas paralelas que embellecen el lenguaje. Ejemplo: “Confío profundamente en nuestra capacidad de resolución de problemas, confío profundamente en el equipo del que formo parte y confío profundamente en que al final todos los ciudadanos conocerán la verdad”.
    3. Interrogaciones retóricas, destinadas a hacer reflexionar al oyente sin que este responda a tal pregunta; en dicha intervención se deja muy claro el posicionamiento del hablante al formularla y no se incluye ningún elemento de duda. Ejemplo: “¿Por qué su partido propone un modelo nuevo de relaciones laborales?”
    4. Ironía, que consiste en una forma muy descortés de desprestigiar al adversario sin utilizar, en muchas ocasiones, ni un discurso comprometido ni palabras malsonantes. Determinados políticos la utilizan como una seña de identidad. Ejemplo: “¡Qué bien vivimos desde que ustedes están al frente del Gobierno!”
    5. Concesión como mecanismo de refuerzo argumentativo. Ejemplo: “Es normal que usted desconfíe ante esta propuesta, pero nosotros no vamos a utilizar una doble vara de medir como han hecho ustedes”.
    6. Contraste, que refuerza las diferencias. Ejemplo: “Cuando ustedes gobernaban todo eran problemas, con nosotros todo son soluciones; con ustedes había déficit económico, con nosotros hay superávit”.

    Y entre los mecanismos atenuantes o enmascaradores, que se usan para disimular determinadas cuestiones comprometidas, podemos distinguir tres tipos:

    1. Eufemismos. En la última etapa de Gobierno de Rodríguez Zapatero, su partido político no hablaba de “crisis” sino de “ajuste”, “escenario de crecimiento debilitado”, “desaceleración”, “coyuntura económica adversa” o “debilidad de crecimiento económico”.
    2. Lenguaje vago, como son las expresiones de cantidades no precisas (“demasiado”, “mucho” o “poco”), adjetivos con significado no preciso (“importante” o “interesante”), adverbios de duda (“probablemente”, “quizá(s)” o “tal vez”) o sustantivos genéricos (“cosa”, “asunto” o “tema”).
    3. Lenguaje redundante, donde hay muchas palabras y poco contenido. La redundancia se cifra a través de repeticiones léxicas, de incluir palabras de más que no aportan apenas significado y también puede poseer carácter semántico (“patria común” o “logros alcanzados”).

    Estas estrategias lingüísticas pueden resultar obvias para el lector avezado y, sin embargo, siguen teniendo un efecto en nuestra percepción de los discursos que las usan. Nuestro yo que piensa intenta aislarlas, pero nuestro yo que siente sigue siendo susceptible a ellas.The Conversation

    Susana Ridao Rodrigo, Profesora catedrática en el Área de Lengua Española (UAL), Universidad de Almería y José Torres Álvarez, Profesor en la Facultad de Educación, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Desde cuándo una imagen vale más que mil palabras

    La amplia difusión de esta sentencia de aparente coherencia la ha convertido en una especie de aforismo que se propone como pauta en la ciencia o el arte.

    Una frase publicitaria de la industria del automóvil, “one look is worth a thousand words”, condujo a Fred Barnard a publicar un artículo en 1921 elogiando la efectividad de la ilustración en la publicidad, con el título One picture is worth a thousand words, en el que atribuye la frase a Confucio, tal vez para darle más credibilidad.

    Origen publicitario del aforismo y anuncio de F. R. Barnard en 1927.

    Esta idea de confrontación de valor entre texto e ilustración ya aparecía en una novela de Turgueniev (1862), cuyo protagonista, cuando observa las imágenes de unas montañas, es interpelado a que, como geólogo, haría mejor en consultar libros que no dibujos. Él responde que “un dibujo me representa, de un golpe a la vista, aquello que en el libro ocupa diez páginas enteras”. Es la misma idea que subyace en la publicidad moderna.

    Recopilación de citas (O’Toole, 2022)

    Comparaciones similares (como las de la figura), no siempre referidas a la imagen, nos indican que, más que elogiar el valor de la imagen, se refleja una impresión desfavorable hacia el discurso, quizás como respuesta a la preferencia histórica por el texto.

    No siempre ha sido así…

    El proverbio inglés “pictures are the books of the unlearned” define las imágenes crudamente como los libros del ignorante. Una idea reflejada en los primeros libros ilustrados y difundida, entre otros, por el reformador Calvino, que perdura en la actualidad:

    “Lamentablemente, nada ha cambiado hoy, excepto que las imágenes se han multiplicado exponencialmente junto con lo no aprendido”

    Paul Derengowski, 2018.

    Texto e imagen siempre han estado enfrentados como modelo o paradigma de la representación humana. En la comparación clásica ut pictura poesis, que refiere la poesía como “pintura que habla” frente a la pintura como “poesía muda”, la literatura siempre salía reforzada, al atribuir al poeta una especie de don creativo de tipo espiritual, frente al carácter manual de la imitación artesanal del artista visual.

    El tratado de Da Vinci da la vuelta a esta consideración:

    “¿Qué poeta podría presentarte con palabras la verdadera imagen de tu capricho con tan gran fidelidad como el pintor? No vemos cosa alguna de las que habla, cosas que sí veremos si alguien habla por pinturas, las cuales entenderemos como si hablasen”.

    Un precedente de comparaciones posteriores que irán favoreciendo el valor social de la imagen, especialmente cuando comienza a ser fácilmente reproducible y accesible. Esta accesibilidad técnica comienza con la cámara oscura de los pintores y nos conducirá, a través de la fotografía y el cine, hasta las pantallas actuales.

    Narrativas y niveles de lectura

    La comparación conciliadora permite compartir espacio entre la creación literaria y la visual, comprendiendo sus diferentes narrativas. Si para construir la imagen digital de las modernas pantallas se necesita escribir gran cantidad de palabras o signos alfanuméricos, estos tienen poco sentido por sí mismos. De igual forma, las palabras son signos que para ser asociados a un concepto van a requerir una gran cantidad de imágenes mentales, que por si mismas pierden entidad. Por tanto, si bien una imagen vale mil palabras, un texto podría valer mil imágenes.

    En defensa de la lectura, se suele hablar de la categoría del “falso lector”: persona que valora positivamente la lectura pero que no tiene hábito lector y busca producir la impresión de parecer lector, cercana a la deseabilidad social.

    Si llevásemos esta descripción a la narrativa visual, podríamos igualmente hablar de falsos lectores que, aunque no poseen el hábito lector de las imágenes, tendrían una consideración alta de su valor en esta época de alfabetización visual.

    Niveles de lectura y comprensión

    La comprensión lectora se caracteriza por la interpretación activa de lo leído, al crear significados y hacernos más conscientes de la lectura en general. En el otro extremo, se sitúa el nivel más superficial de la lectura, caracterizado por la eficiencia lectora de textos e imágenes, con contenidos concretos y breves.

    Esta lectura superficial se puede dar por igual en ambas narrativas y leemos imágenes de forma superficial y eficiente. Basta observar los hábitos adquiridos en determinadas aplicaciones.

    La lectura activa, de imagen o texto, nos permite profundizar en el significado a través de los aspectos formales y gramaticales. Ambas lecturas ofrecen aspectos interpretables a partir de elementos estructurales, sujetos a normas de la gramática verbal o visual.

    Ni la imagen es de ignorantes, ni el texto goza de especial espiritualidad. Aunque con resultados diferentes, ambas representaciones reflejan la misma capacidad de abstracción del pensamiento humano. La creación humana es visual y textual y la alfabetización, en ambos lenguajes, adquiere hoy un especial valor ante la potencialidad de la inteligencia artificial para crear textos e imágenes complejas.The Conversation

    Pedro Urchegui Bocos, Doctor en Pedagogía. Profesor Colaborador, Universidad de Valladolid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Presentadores en inteligencia artificial de China difunden desinformación en las redes sociales

    El grupo de investigación estadounidense Graphika dice que los presentadores de inteligencia artificial (IA) están reforzando la propaganda de Beijing y hablando mal de Washington.

    Los presentadores de noticias generados por inteligencia artificial se han desplegado por primera vez para hacer propaganda de contenido político en las redes sociales, dijo una firma de investigación estadounidense en su último informe.

    Graphika, con sede en Nueva York, dijo en el informe ‘Deepfake It Till You Make It‘ que Spamouflage, una operación de influencia alineada con el estado de China, ha estado utilizando personas ficticias generadas por IA para promover el papel global de China y difundir desinformación contra Estados Unidos desde finales de 2022.

    Spamouflage, una combinación de Spam y Camouflage, es una táctica utilizada por los spammers para evadir los filtros de spam de correo electrónico reemplazando ciertas letras con números. Los investigadores de seguridad cibernética usan el término, así como otros términos como Dragonbridge o Spamouflage Dragon, para referirse a la red de propaganda pro china en Internet.

    Spamouflage es responsable de publicar, a través de cuentas falsas dirigidas a usuarios de redes sociales, miles de activos que elogian a China, critican a Estados Unidos y atacan el movimiento prodemocracia de Hong Kong, así como la independencia de Taiwán.

    Recientemente ha estado “promoviendo una forma nueva y distintiva de contenido de video en plataformas de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube”, dijo Graphika.

    Los investigadores de la empresa detectaron y analizaron dos videos «únicos» que mostraban a un presentador masculino y femenino, ambos hablando inglés y con aspecto caucásico.

    Los videos usaban el logotipo de una «compañía de medios probablemente ficticia» llamada ‘Wolf News’ con el eslogan que lo acompañaba «Enfóquese en los puntos calientes y transmita en tiempo real».

    El presentador masculino criticó al gobierno de EE. UU. por su «repetición hipócrita de retórica vacía» al abordar la violencia armada, mientras que la mujer destacó la importancia de la cooperación entre China y EE. UU. para la recuperación económica mundial.

    Ambos videos reflejaron “esfuerzos anteriores de Spamouflage para pasar como medios de comunicación legítimos”, dijo el informe de Graphika.

    Alex, Jason y James

    Las abundantes similitudes detectadas en los videos y otros activos de Spamouflage en Internet llevaron a la conclusión sobre la conexión entre los dos.

    China aún no ha respondido al informe de Graphika que apunta al alarmante posible mal uso de la sofisticada tecnología de IA en campañas de desinformación por parte de actores estatales.

    Hasta ahora, las operaciones de influencia en línea se han limitado a rostros falsos generados por computadora y videos fabricados, pero los nuevos videos presentaban personas ficticias generadas por IA que parecían casi reales.

    “A primera vista, los presentadores de Wolf News se presentan como personas reales. Nuestra hipótesis inicial fue que eran actores pagados que habían sido reclutados para aparecer en los videos”, dijo el equipo detrás del informe.

    Después de una mayor investigación, detectaron el habla robótica de los presentadores que no se sincroniza con los movimientos de los labios, así como numerosos errores gramaticales en los subtítulos.

    El equipo de Graphika dijo que los anclajes probablemente se crearon con tecnología proporcionada por Synthesia, una compañía británica de video de IA.

    Encontraron varios videos de marketing usando el mismo dúo generado por IA que hablaba varios idiomas además del inglés. El avatar masculino, llamado Alex en el video de Wolf News, también se llamaba Mr Curtis, Jason y James.

    “El principal beneficio de esta tecnología para los creadores de videos de Spamouflage parece ser una mayor eficiencia, específicamente la producción de contenido de alta velocidad y bajo costo”, dice el informe, y agrega que los productos de Synthesia pueden crear videos generados por IA en cuestión de los minutos y las suscripciones comienzan en solo US $ 30 por mes.

    ‘Deepfakes, problemas reales’

    Los actores de operaciones de influencia “continuarán experimentando con tecnologías de IA, produciendo artefactos de medios cada vez más convincentes que son más difíciles de detectar y verificar”, advirtió Graphika.

    En 2018, la agencia de noticias estatal china Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo, que era una imagen masculina con voz, expresiones faciales y acciones de una persona real.

    El avatar fue desarrollado conjuntamente por Xinhua y la empresa china de motores de búsqueda Sogou.com.

    Xinhua dijo que el presentador de habla inglesa “puede trabajar las 24 horas del día en su sitio web oficial y en varias plataformas de redes sociales, reduciendo los costos de producción de noticias y mejorando la eficiencia”.

    presentadores
    Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo en 2018. Crédito: Xinhua

     

    En la última década, China ha puesto gran atención en el desarrollo de tecnología de IA.

    El Índice de IA 2022 de la Universidad de Stanford , que evalúa los avances en IA en todo el mundo, clasifica a China en el segundo lugar en inversión privada total en IA y en el número de empresas de IA recién financiadas, solo después de Estados Unidos.

    Beijing introdujo la primera regulación de su tipo sobre imágenes y videos generados por IA, o «deepfakes», en enero. Según él, «los servicios de síntesis profunda no pueden usar la tecnología para difundir noticias falsas».

    La nueva regulación también dijo que está prohibido el contenido que pone en peligro la seguridad y los intereses nacionales, daña la imagen nacional o perturba la economía.

    Sin embargo, la regulación no se aplica a las falsificaciones profundas generadas fuera del país. Los críticos dicen que su prioridad es reforzar la censura en línea y sofocar la disidencia.