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  • El FMI es una verdadera vergüenza

    Una vez más el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorga facilidades al gobierno argentino que se caracteriza por endeudarse para luego instalarse en su condición de incumplidor serial. Siempre un explosivo para el próximo gobierno y así sucesivamente en una calesita macabra que se va cayendo a pedazos pero en todos los casos el derrumbe lo sufre la gente de a pie que sistemáticamente ve encogidas sus perspectivas.

    En un país en el que se vienen repitiendo medidas empobrecedoras con una monotonía exasperante no hay más remedio que reiterar las alarmas y sugerir medidas que reviertan los graves problemas que suscita el estatismo que venimos sufriendo desde hace largas décadas a contramano de valores alberdianos que hicieron de nuestro país la admiración del mundo hasta que irrumpió el siempre devastador estatismo.

    Nuestros gobiernos mendigan préstamos para financiar un aparato estatal elefantiásico que carcome todo vestigio de productividad en el contexto de cargas tributarias insoportables, déficit crónicos, inflaciones astronómicas, regulaciones asfixiantes, economía cerrada y mercado laboral anti-trabajo, y henos aquí que en una segunda ronda alardean con que no hay que “pagar con el hambre del pueblo” (que los mismos gobernantes provocan) sin percatarse que los acreedores no pretenden cobrase con hambrunas sino con dólares.

    Henry Hazlitt el economista estrella de Newsweek durante décadas y el célebre autor de La economía en una lección y del detallado y voluminoso análisis de la teoría keynesiana titulada Los errores de la nueva economía, escribió una columna el 11 de noviembre de 1963 que parece preparada para las instancias que corren. Se titulaba “Deshagan el FMI” donde explica que esa institución se estableció en reemplazo de la disciplina monetaria que establecía el patrón oro clásico al efecto, en su lugar, de dar rienda suelta a los procesos inflacionarios. Una vez establecidos los Acuerdos de Génova y Bruselas de los años 20 que permitieron abrir los grifos de la inflación a través de las bancas centrales, se instaló este “banco central de bancos centrales” que luego se transformó en prestamista de gobiernos fallidos. Hazlitt recuerda que “los padres de la entidad fueron Harry Dexter White por los Estados Unidos y Lord Keynes por Inglaterra. White sirvió como director ejecutivo del FMI quien en 1945 fue denunciado por el FBI como espía ruso lo cual fue ratificado por la Justicia en Estados Unidos […] Y Keynes -el mayor apóstol de la inflación de todos los tiempos- en el Parlamento británico el 23 de mayo de 1944 aseguró:”Si tengo alguna autoridad para decir en que es y que no es la esencia del patrón oro, diría que este plan es su exacto opuesto es decir el derrumbe de la moneda independiente del poder político”.

    En esta línea argumental es pertinente recordar que en su prólogo a la edición alemana de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, en 1936, en plena época nazi, Keynes escribió que “la teoría de la producción global que es la meta del presente libro, puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario que a la producción y distribución de un determinado volumen de bienes obtenido en condiciones de libre concurrencia”.

    En este contexto Hazlitt concluye que “la solución real consiste en desmantelar el Fondo Monetario Internacional […] ya que es una gigantesca máquina de inflación mundial” y más adelante subraya que “es realmente asombroso que este sistema fabricado en Breton Woods en 1944 es no solo tolerado sino considerado sacrosanto”.

    Por su parte el cuatro veces candidato a la presidencia en Estados Unidos y ex congresista Ron Paul en el Ron Paul Institute, el 24 de marzo de 2015, en una columna titulada “Eliminen, no reformen al FMI” reitera que esa institución es coactivamente financiada por los contribuyentes de distintos países para dar sustento a gobiernos corruptos y quebrados como consecuencia de aplicar medidas estatistas, y cuando están por renunciar o reconocer sus fracasos reciben carradas de dólares a tasas de interés menores a las de mercado y con repetidos períodos de refinanciación y perdones de diversa envergadura. A título de ejemplo muestra la financiación que recibía del FMI Saddam Hussein y al último apoyo escandaloso a Grecia.

    Al decir de economistas de la talla de Peter Bauer, Doug Bandow, Robert Barro, Karl Brunner, Ronald Vauvel y Raymond Mickesell esta institución sirve para financiar a gobernantes ineptos empujados por la realidad de sus desaciertos, en lugar de permitir que se reviertan sus fracasadas políticas estatistas reciben cuantiosos recursos del Fondo. Sostienen estos profesionales que ese ha sido el caso repetidamente en Argentina, México, Bolivia, República Dominicana, Haití, Indonesia, Irak, Pakistán, Tanzania, la ex Camboya, Filipinas, Ghana, Nigeria, Sri Lanka, Zambia, Uganda, Turquía, El Salvador, Egipto y Etiopía.

    En su visita a Buenos Aires, Yuri Yarim Agaev, enviado por Vladimir Bukouvsky -uno de los más destacados disidentes de la ex Unión Soviética junto con Alexander Solzhenistin- informó que luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza liberales rusos estuvieron a punto de acceder al gobierno “si no fuera por la apresurada irrupción del FMI que dotó de millones de dólares a miembros de la nomenclatura de donde finalmente surgió el actual gobierno”.

    Fue muy difundido el caso del general Mobutu Sese Seko que usurpó el poder en Zaire que fue el mayor receptor de ayuda por parte del FMI en relación a su población. El poder de Mobutu fue absoluto condenando a la gente a los suplicios más horripilantes en un contexto de saqueo permanente que permitió que ese sátrapa acumulara una fortuna de ocho mil millones de dólares de esa época.

    A lo consignado debe agregarse el jugoso ensayo de Anna Schwartz (la coautora con el premio Nobel en Economía Milton Friedman de la muy difundida historia monetaria estadounidense) titulado “Es tiempo de terminar con el FMI y el Departamento de Estabilización del Tesoro” y el libro de la doctora en economía por la Universidad de Oxford Dambisa Moyo titulado Cuando la ayuda es el problema, en donde se detallan innumerables casos patéticos de países que reciben cuantiosos recursos en medio de corrupciones alarmantes y dislates económicos fomentados por la ayuda que proviene coercitivamente de bolsillos ajenos.

    En el contexto de la deuda pública externa, es de interés recordar que cuando Thomas Jefferson siendo embajador en París recibió la flamante Constitución norteamericana escribió que “si hubiera podido agregar una cláusula adicional la concretaría en la prohibición al gobierno de contraer deuda” que como lo expresó otro premio Nobel de Economía, James M. Buchanan, “significa comprometer coactivamente patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en el proceso electoral para elegir al gobierno que contrajo la deuda.”

    Entonces el Fondo Monetario Internacional alimenta a burócratas que son remunerados con honorarios colosales a costa de los contribuyentes para en definitiva incentivar el despilfarro y, por ende, el empobrecimiento de todos pero muy especialmente de los más vulnerables cuyos salarios se ven reducidos por el creciente estatismo.

    En este escenario, los gobiernos que se encuentren en serias dificultades por sus mayúsculos desaciertos tendrán dos opciones: rectificar sus errores abriendo el mercado y fortaleciendo marcos institucionales civilizados o, de lo contrario, continuar con los desatinos pero financiados por Corea del Norte, Cuba o similares…si es que allí encontraran dólares, pero no de parte de Washington y sus aliados. Entonces, el fondo del Fondo estriba en terminar cuanto antes con esta entidad que tanto daño ha causado y lo sigue haciendo.

    Recomiendo a los lectores interesados en este tema que consulten los muchos textos recopilados en el Ludwig von Mises Institute donde múltiples autores coinciden en base a muy diversas documentaciones que el FMI debe liquidarse a la brevedad para bien del mundo libre. En ese escenario, como queda dicho, las pesadas burocracias desaparecerían y la banca privada dirigirá sus recursos donde predominen marcos institucionales serios y, por ende, una economía exenta de estatismo crónico y de corrupciones alarmantes.

    En Britannica se lee que “El impacto de los préstamos del FMI ha sido ampliamente debatido. Oponentes al FMI argumentan que sus préstamos incentivan a que los estados miembros apliquen muy malas políticas económicas domésticas, sabiendo que si lo necesitan el FMI los sacarán del apuro. Esta red de contención, sostienen los críticos, demoran las necesarias reformas y crean dependencias de largo plazo. Los oponentes también apuntan que los rescates del FMI se extienden a la banca que ha realizado préstamos a insolventes, por ende los alientan a que aprueben inversiones aun más riesgosas.”

    Se podrá preguntar y repreguntar cómo es posible que el FMI insista en prestar una y otra vez a gobiernos espantosamente irresponsables pero debe advertirse que a diferencia de los que prestan asumiendo riesgos con recursos propios, los burócratas de esta entidad internacional lo hacen coactivamente con el fruto del trabajo ajeno y -vuelvo a remarcar- percibiendo ellos salarios monumentales. No es para hacer algo ad hominem sino al solo efecto ilustrativo pero es preciso subrayar que a esta altura necesitamos una política cristalina y no Kristalina.

  • La contradicción del FMI sobre las criptomonedas en las Islas Marshall.

    Hilda Heine, la presidenta de la República de las Islas Marshall, recientemente sobrevivió por poco a un voto de confianza (que es como un intento de juicio político), lo que fue motivado por sus planes de introducir criptomonedas en el país. Se informó que el Parlamento de las islas se dividió 16-16 sobre si hacer que Heine dimita de su cargo o no. Si bien el país había respaldado inicialmente la idea de crear una moneda digital nacional, que se llamaría  Soberano (SOV), el Parlamento pareció cambiar de opinión y esto provocó las mociones de censura. Se suponía que el Soberano se usaría junto con el USD, la moneda principal del país. Sin embargo, algunos de los críticos de la presidente la han acusado de armar el plan que empaña la reputación del país;  los senadores disidentes, junto con el ex presidente Casten Namra, fueron serios detractores del plan que casi hizo que la presidente perdiera su posición.

    Antes de este incidente, el país ya había perdido $ 1 mil millones de dólares del Fondo Fiduciario de Marshall Island, que fue creado por los Estados Unidos para compensar a los ciudadanos por los ensayos nucleares que se realizaron cerca de allí. También, el plan chino de convertir el atolón de Rongelap en una zona administrativa con un puerto libre de impuestos y una compañía offshore había causado tensiones políticas en la isla porque Heine lo ve como una incursión china en el país y su soberanía. Debido a esto, parece que todo podría ser mucho más una lucha política que una lucha contra las criptos.

    Según los informes de los medios de comunicación de la región, el gobierno aún planea seguir adelante con los planes para lanzar el Soberano. Sin embargo, ahora que los legisladores decidieron mantener a la presidente en el gobierno, todavía tendrán que esperar a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Estados Unidos y Europa evalúen la iniciativa antes del lanzamiento final.

    En septiembre, el FMI emitió una advertencia a las Islas Marshall con respecto a sus planes para introducir el Soberano, declarando: «Los beneficios potenciales de las ganancias en los ingresos parecen considerablemente más pequeños que los costos potenciales … En ausencia de medidas adecuadas para mitigarlos, las autoridades deberían reconsiderar seriamente la emisión de la moneda digital como moneda de curso legal «.

    Es importante señalar que esta entidad no ha presentado siempre esta posición con las divisas digitales. Por ejemplo, luego de que instaron a las Islas Marshall a renunciar a sus planes de  emitir una criptomoneda nacional bajo amenaza de sanción,  Christine Lagarde, presidenta del Fondo , comentó que los gobiernos de todo el mundo deberían considerar seriamente emitir versiones digitales de sus monedas fiduciarias para evitar que los criminales se adueñen de estos mecanismos de pagos.

    Durante su participación en el Festival FinTech de Singapur, la presidenta comentó que si los Bancos Centrales toman el control de este sistema, los servicios financieros del tercer mundo y los pobres de los países desarrollados podrían crecer considerablemente sin necesidad de someterse a los riesgos inherentes a las criptomonedas privadas.

    “Creo que deberíamos considerar la posibilidad de emitir divisas digitales. Puede que el Estado pueda jugar un rol en el suministro de dinero hacia la economía digital,” comentó.

    Asimismo, estos comentarios suceden tan sólo un día después de que el FMI publicara un reporte sobre las divisas digitales emitidas por Bancos Centrales, señalando los pros y contras de las mismas.

    “Si se hace correctamente, las divisas digitales podrían satisfacer las metas de políticas públicas y fomentar la inclusión financiera, mejorar la seguridad y la protección de los usuarios y la privacidad en los pagos,” añadió Lagarde.

    De acuerdo a esta contradicción en pocos días, quizás lo cierto sea que el FMI está desconcertado ante la imposibilidad de tener control sobre la criptomoneda y la sola chance de hacerse realidad, como en las Islas Marshall hace probable que las instituciones internacionales terminen demorando, aún más, el lanzamiento. O terminarlo para siempre si logran presionar lo suficiente para evitar el apoyo en el país para mantenerlo.