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  • Los supermateriales que transformarán nuestras vidas en 2025

    Baterías de ánodos de silicio a partir de nanomateriales; nanotubos de carbono reciclables; tejidos y órganos vivos creados en laboratorio… El impacto de los supermateriales en nuestras vida ya ha comenzado. La salud es el ámbito donde la evolución de la ciencia e ingeniería de materiales resulta más impactante.

    ¿Será posible fabricar nuevos órganos artificiales? ¿Serán posibles los implantes que, una vez colocados en nuestro cuerpo, se absorban y al mismo tiempo se regeneren con nuestro propio hueso? ¿Será posible personalizar cualquier implante al límite del diámetro de nuestras arterias? ¿Será posible replicar enfermedades en órganos artificiales para probar tratamientos antes experimentar en seres vivos? ¿Alcanzaremos el sueño de la eterna juventud?

    La respuesta es sí. No solo es posible sino que pronto lo veremos.

    La revolución de los implantes y los tejidos artificiales

    El equipo del proyecto HUMANeye ha desarrollado y probado un implante corneal con memoria de forma. Está hecho con nitinol, una aleación de níquel-titanio que ya se utiliza en stents, alambres dentales, tornillos ortopédicos y otros suministros quirúrgicos. Los resultados de HUMANeye son una puerta abierta a solucionar enfermedades de la córnea, una de las principales causas de ceguera en todo el mundo.

    Pero las puertas que se abren con los materiales con memoria de forma van mucho más allá. Se espera que el mercado de aleaciones con memoria de forma crezca a una tasa compuesta anual del 11.2 % de 2022 a 2029.

    Un ejemplo innovador de este avance tecnológico se ha presentado en la Hannover Messe: el primer frigorífico del mundo que se enfría utilizando músculos artificiales hechos de nitinol.

    Los implantes de nitinol ya se están fabricando en laboratorio con una forma personalizada según el paciente gracias a la impresión 3D. Estos implantes se autoexpanden una vez instalados y evitan posteriores tratamientos muchas veces agresivos después de la primera cirugía.

    La impresión 4D de los materiales con memoria permite que la pieza fabricada evolucione con el tiempo tanto en forma como en composición. Este revolucionario proceso promete nuevas oportunidades en regeneración de tejidos y cirugías reconstructivas.

    La bioimpresión combina células y biomateriales para crear tejidos y órganos vivos que pueden utilizarse para sustituir estructuras dañadas o envejecidas, así como para reemplazar modelos animales en ensayos farmacológicos o en la generación de modelos de enfermedades.

    La creación de tejidos artificiales (como tendones bioinspirados) ya es una realidad.

    Baterías con más memoria a partir de nanomateriales

    Por fin, los nanomateriales llegarán a la industria con el desarrollo de nuevas baterías y nuevos materiales compuestos.

    A partir de nanofibras de silicio, se pueden fabricar ánodos para baterias de Ion-Li con mucha más capacidad de almacenamiento que los ánodos de grafito que se emplean ahora (que además es un material crítico) y requiere muchos más ciclos de recarga.

    Estos ánodos se construyen a partir de un producto que es como una hoja de papel y que es ya una realidad que se está fabricando en planta piloto en la spin-off del Instituto IMDEA Materiales Floatech. Pero las innovaciónes en las baterías de Ion-Li, van más allá de los materiales que constituyen el ánodo y el cátodo. El empleo de nanopartículas permite evitar (o amainar) el riesgo de deflagración tanto de los electrolitos como de las carcasas.

    Nanotubos de carbono reciclables

    También se está avanzando en uno de los problemas considerados “endémicos” de los nanotubos de carbono: su reciclado.

    Un trabajo recientemente publicado en la prestigiosa revista Carbon avanza la posibilidad de reciclarlos siguiendo el mismo esquema de una construcción de LEGOⓇ.

    Los nanotubos reciclados podrían volver a su estado inicial, como bloques de construcción. Podrían disolverse y convertirse en soluciones cristalinas líquidas, que luego podrían ser rehilados en una nueva fibra de alta calidad.

    Estos avances, como también el desarrollo de polímeros “más” reciclables, abren el futuro a nuevos materiales compuestos que contribuirán, entre otras cosas, a propiciar un sector aeronáutico más sostenible.

    Los nanomateriales, además, ayudarán a desarrollar sensores que nos permitan monitorizar cualquier daño estructural que pueda originarse durante el vuelo. Con todo esto, tendremos aviones más sostenibles y mucho más seguros.

    Materiales ductiles, resistentes y multifuncionales a la vez

    La irrupción en 2004 de las aleaciones de alta entropía abrió muchos caminos de desarrollo, poniendo toda la tabla periódica en manos de los que diseñamos aleaciones.

    Hoy estamos muy cerca de utilizar estas aleaciones para producir mejoras en ámbitos tan dispares como la alta temperatura necesaria en un motor de aviación y desarrollar propiedades magnéticas y/o eléctricas especiales, fundamentales en el desarrollo de las nuevas maneras de generar energía.

    Las aleaciones de alta entropía nos permiten desarrollar materiales impensables hace no mucho tiempo. Nos acercamos al sueño de lo que no hace mucho resultaba una contradicción: materiales resistentes y dúctiles a la vez.

    Más allá de la propia sustancia: los metamateriales

    Cuando ya no se puede llegar más lejos modificando la composición química de un material, podemos jugar a dar a sus componentes básicos disposiciones que le confieran propiedades excepcionales. Y así surgen los metamateriales.

    Podemos modificar la superficie de un material creando estructuras que obliguen a las ondas a moverse, desviarse, reflejarse… Así podemos conseguir materiales invisibles (si es la luz la que manipulamos), o indetectables al radar, o que aíslen totalmente del ruido. Manipulando la arquitectura interna del material, podemos obtener propiedades mecánicas imprevisibles. Son, auténticamente, materiales que rozan la magia.

    La IA lo acelera todo

    Todo el desarrollo de materiales en estos momentos está apoyado en tres pilares básicos: las nuevas técnicas de fabricación (con especial relevancia de la impresión 3D), la irrupción de la IA, y que todo desarrollo tiene que estar alineado con la sostenibilidad y el uso eficiente de materias primas.

    El número de estudios que aplican inteligencia artificial a la ciencia de los materiales ha crecido a un ritmo de 1,67 veces por año durante la última década.. Pero la sostenibilidad hace que ahora las cosas no sean tan simples.

    Para cualquier desarrollo hay que contemplar qué metales tenemos disponibles en el planeta. Además, debemos considerar muchos más criterios de diseño que antes no se contemplaban. Por ejemplo, si pensábamos en resistencia, esta era a costa de la ductilidad, y no se pensaba en que un mismo material pudiera tener múltiples funciones.

    Con todo esto, en este siglo XXI el número de combinaciones de variables es inmenso. Y es ahí donde entra la IA para hacerlo todo, o casi todo, posible.

    La ciencia de los materiales se está expandiendo como la espuma y su impacto está ya transformándonos. Año nuevo, desafíos nuevos.The Conversation

    José Manuel Torralba, Catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, IMDEA MATERIALES

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Lanzan primera solución de pago inalámbrica implantada en el cuerpo humano.

    Un microchip no más grande que un grano de arroz, insertado en la mano de una persona, pretende revolucionar la forma de pago para crear un proceso más fluido sin contacto.

    Su artífice, una empresa emergente británico-polaca llamada Walletmor especializada en implantes de pago en forma de chips, afirma que se convirtió en la primera empresa en ofrecer estos microchips a la venta en 2021. Puede utilizarse en lugar de una tarjeta de crédito sin contacto y la empresa afirma que ha vendido más de 500 de estos chips.

    Una encuesta de 2021 en el informe Panorama de Pagos Europeos en 2030 encontró que el 51% de los consumidores en Europa consideraría un microchip implantado en su mano para pagar si cumpliera con ciertos criterios, particularmente en relación con cuestiones de seguridad y privacidad.

    El implante basado en Near Field Communication (NFC) es un dispositivo completamente pasivo que no requiere fuente de alimentación. No emite ondas de radio y solo se activa cuando se acerca a un terminal. Los usuarios simplemente pasan la mano implantada sobre una máquina de pago para pagar artículos en cualquier lugar con sistemas de pago sin contacto ya implementados. El dispositivo se puede vincular con un proveedor de soluciones de billetera digital que permitirá al usuario mantener un saldo en la billetera y controlar los pagos a través del dispositivo. Su coste es de unos $250.

    El diminuto dispositivo tiene aproximadamente el tamaño de un imperdible, con menos de 0,5 mm de grosor. Consiste en un circuito integrado y una cubierta metálica que actúa como antena y viene encerrado en una biocarcasa hermética hecha de un biopolímero, completamente seguro ya que está hecho de un tipo especial de material de grado médico.

    “Hay muchos riesgos cuando pones algo dentro de tu cuerpo. Debido a esto, realizamos una variedad de pruebas médicas para garantizar que no cause reacciones adversas. El dispositivo y los materiales de los que está hecho han superado todos los procedimientos médicos que prueban la inflamación, la toxicidad, etc. Incluso probamos el dispositivo con calor para asegurarnos de que sea completamente biocompatible”, dijo Wojtek Paprota, fundador y director ejecutivo de Walletmor.

    El implante se puede insertar en uno de los 100 proveedores de instalación certificados de Walletmor, que incluyen hospitales, clínicas y centros de modificación corporal.
    Estos centros registrados están presentes en Reino Unido, Estados Unidos y toda Europa en países como Francia, Alemania, España, Portugal, Polonia, Noruega, etc.

    No se puede negar que los avances tecnológicos harán que los procesos de pago sean cada vez más fáciles y rápidos. También se puede ver como una puerta de entrada a una nueva era de biohacking: una versión de bricolaje de la edición de su cuerpo para mejorar el rendimiento físico y cognitivo.

    Pasará un tiempo antes de que los microchips se generalicen. En primer lugar, debe haber más confianza en las empresas que los desarrollan, y debe haber garantías de que se respetará la privacidad de las personas. Dicho esto, un microchip en la mano utilizado para pagos sin contacto presenta un interesante caso de estudio inicial en la nueva ola de pagos sin contacto.