Etiqueta: inmigración

  • Guy Sorman sostiene que Trump, va de fracaso en fracaso

    En su artículo “Trump, de fracaso en fracaso”, publicado originalmente en ABC y retomado en medios como El Almendrón, el economista y pensador francés Guy Sorman traza un balance crítico de la presidencia de Donald Trump tras un año de su elección. Lejos de adherirse a la retórica triunfalista que el propio Trump suele emplear, Sorman presenta una mirada crítica y fundamentada en resultados concretos, poniendo en cuestión la eficacia de las políticas y el impacto real de su gestión sobre la economía, la democracia y la política exterior estadounidense.

    Desde el inicio, Sorman sostiene que Trump —quien proclama ser “el mejor presidente de la historia de Estados Unidos”— ha acumulado fracasos palpables en elementos que afectan directamente a la vida cotidiana de los ciudadanos. Como ejemplo, el autor menciona la subida del precio del café, producto emblemático del consumo estadounidense, tras la imposición de aranceles elevados a las importaciones de Brasil. Sorman utiliza esta anécdota para ilustrar que las políticas proteccionistas de Trump no han producido los beneficios prometidos, sino que han generado incertidumbre y volatilidad en sectores clave como el comercio y la agricultura, donde el empleo y la producción se han resentido.

    Un punto central de la crítica de Sorman es que la economía estadounidense, aunque muestra crecimiento en términos agregados, lo hace gracias al dinamismo empresarial y a su liderazgo en tecnologías avanzadas, más que por las decisiones de la Casa Blanca. Esto sugiere que los beneficios observados no se deben al mando presidencial, sino al mercado y a los empresarios que operan independientemente del entorno político. En cambio, la imposición variable de aranceles y la hostilidad hacia la inmigración, según Sorman, están debilitando sectores como la construcción y la agricultura, elevando el desempleo y deteriorando la estabilidad de las cadenas de producción.

    Más allá de la economía, Sorman también aborda la erosión de las instituciones democráticas bajo el liderazgo de Trump. Afirma que el Estado de derecho, durante años considerado un pilar de la democracia estadounidense, se ha visto debilitado. Señala que el Departamento de Justicia, tradicionalmente independiente, ha sido utilizado como instrumento político para perseguir adversarios, y que la ampliación del uso del derecho de gracia —como en el caso de los indultos a participantes del asalto al Capitolio de enero de 2021— refleja una preocupante falta de respeto por la justicia imparcial.

    En ámbitos internacionales, Sorman destaca fracasos significativos en política exterior. Trump se jactó de haber alcanzado acuerdos de paz y haber terminado conflictos, pero la realidad muestra conflictos persistentes y relaciones deterioradas con aliados europeos. La negociación de un alto el fuego en Ucrania, por ejemplo, se describe como débil y sin avances sustantivos, mientras que la política hacia América Latina carece de foco y resultados claros.

    Asimismo, Sorman cuestiona la coherencia de la estrategia global de Trump, especialmente su aparente volatilidad en temas clave como comercio y alianzas. Más que una visión estratégica, el autor sugiere que las decisiones parecen responder a estados de ánimo o preferencias personales, lo que genera desconfianza y una mayor aversión de actores internacionales a involucrarse con la economía estadounidense.

    Finalmente, Sorman califica a Trump como un “accidente” en la historia estadounidense: un líder cuya prioridad personal por la gloria y el enriquecimiento propio ha eclipsado los intereses de la población y el fortalecimiento de instituciones democráticas. Según este análisis, incluso muchos de los seguidores de Trump, divididos y desencantados, se darían cuenta de que las promesas transformadoras no se han traducido en realidades que mejoren su calidad de vida.

    En conjunto, el artículo de Sorman presenta una crítica sustantiva y argumentada sobre los resultados de la presidencia de Trump: un tablero de fracasos más que de logros, especialmente cuando se evalúan con criterios económicos, institucionales y de política exterior. Este enfoque invita a reflexionar sobre la eficacia de liderazgos centrados más en la retórica personal que en políticas coherentes y sustentables.

  • La culpa no es del inmigrante: es del sistema

    La discusión sobre el inmigrante suele nublarse con emociones, prejuicios y simplificaciones. Pero si realmente queremos entender qué pasa —y qué no pasa— lo primero es recordar un principio básico de pensamiento crítico: correlation is not causation.
    Es decir: que dos cosas ocurran juntas no significa que una cause la otra.

    En fenómenos complejos, como la economía, la seguridad o la movilidad social, no existe una única causa suficiente. Siempre hay múltiples variables interactuando al mismo tiempo. Y adjudicarle toda la responsabilidad a un solo grupo —por ejemplo, los inmigrantes— no solo es conceptualmente incorrecto: es políticamente funcional, porque desvía la atención de quienes sí diseñan la estructura de incentivos de una sociedad.

    Argentina, Chile, Panamá o los Estados Unidos, son un caso ejemplar. Estos países fueron construidos por olas migratorias que buscaban libertad, trabajo, paz y la posibilidad de “hacerse la América”. Y lo lograron —no porque el continente fuera perfecto, sino porque el marco institucional permitía a cada persona trabajar, arriesgar, emprender y prosperar sin esperar subsidios ni protecciones especiales.

    Ese punto es clave: el inmigrante histórico venía detrás de libertades, no detrás de beneficios. No buscaba refugiarse en un Estado paternalista, sino en un sistema que lo dejara desarrollar su propio destino.

    El problema contemporáneo es distinto, y no por culpa del inmigrante. Si un país ofrece acceso irrestricto a bienes y servicios financiados con impuestos locales —sin requisitos claros de residencia, aportes o integración— la responsabilidad es de la política pública, no del individuo que responde racionalmente a los incentivos disponibles. Lo mismo ocurre con los temores que hoy circulan sobre religión, violencia o choques culturales: imputar colectivamente delitos, valores o intenciones a millones de personas que migran es tan irracional como injusto. La evidencia global muestra que la inmensa mayoría migra para trabajar, estudiar, escapar de regímenes opresivos o simplemente buscar una vida más segura. La violencia no “viene” con una nacionalidad, ni con una religión; emerge cuando los Estados fallan en asegurar justicia, garantizar la paz y hacer observar las reglas, que deben ser claras para todos.

    El error no está en abrir las puertas, sino en no fijar condiciones transparentes y parejas para quienes entran y para quienes ya están dentro. Criminalizar al migrante es siempre más fácil que admitir fallas estructurales —pero es, además, profundamente equivocado. Por eso, cuando alguien afirma que “la inmigración genera costos”, habría que corregir la frase: no es la inmigración; es la mala política migratoria.

    Si una reglamentación incumple la Constitución o crea beneficios que generan distorsiones, la solución no es cerrar la puerta a quienes vienen a trabajar, sino corregir la norma, ordenar el sistema y alinear incentivos.

    Culpar al inmigrante por aprovechar un marco institucional mal diseñado es tan absurdo como culpar al consumidor por comprar productos en oferta. Las personas —locales o extranjeras— actúan siguiendo su interés. Los incentivos los define el Estado.

    Además, la evidencia global contradice la narrativa simplista de que “los inmigrantes cuestan y no aportan”. La comunidad india en Estados Unidos, por ejemplo, duplica el ingreso medio del país, domina sectores de alta tecnología y registra el promedio de IQ y nivel educativo más alto en segunda generación. Este dato no es necesario para un argumento libertario —que se basa en la igualdad de derechos, no en coeficientes intelectuales—, pero sí desmonta el prejuicio de que solo algunos grupos “valen la pena”. Hostigar a alguien que produce, programa, trabaja y general valor en la sociedad no solo es moralmente miserable: es económicamente suicida.

    Si queremos mejorar, empecemos por el diagnóstico correcto: los problemas no vienen de afuera. Vienen de un sistema roto que nadie quiere arreglar.

  • El impacto de los aranceles de Trump

    En un reciente discurso, Donald Trump anunció su intención de imponer aranceles del 25% a las importaciones de México y Canadá, y del 10% a las de China. Esta política, que revive su enfoque proteccionista, busca abordar el déficit comercial estadounidense y presionar a México para detener la migración ilegal. Aunque resuena con su base electoral, esta propuesta tiene profundas implicancias económicas y políticas.

    Efectos económicos inmediatos

    Imponer aranceles generalizados impactará negativamente a las cadenas de suministro integradas de Norteamérica. México y Canadá, socios del T-MEC, comparten sectores clave como el automotriz y el agroindustrial, que dependen de la fluidez comercial. Si bien los aranceles suelen ser presentados como herramientas para equilibrar las relaciones comerciales, en la práctica tienden a generar costos significativos para los consumidores. Los aranceles del 25% encarecerían los productos importados, impactando directamente en los precios al consumidor en Estados Unidos. Además, muchos economistas han advertido que estas medidas podrían elevar la inflación y reducir la competitividad global de las empresas estadounidenses, al alterar cadenas de suministro establecidas desde hace décadas.

    Para México, las consecuencias podrían ser igualmente serias. Estados Unidos es el principal socio comercial de México, y medidas de este tipo amenazan con desestabilizar sectores clave como el automotriz y el agroindustrial. Además, podrían aumentar la volatilidad económica, afectando la inversión extranjera y el empleo.

    En el caso de China, los aranceles agravarían una relación comercial ya tensa, repercutiendo en el acceso a bienes tecnológicos y en insumos críticos para la producción estadounidense.

    Impacto en las relaciones diplomáticas

    La propuesta desafía principios fundamentales del T-MEC, que busca promover el libre comercio en la región. Medidas unilaterales como estas erosionan la confianza entre socios comerciales, debilitan la cooperación regional y podrían motivar disputas legales. Además, utilizar el comercio como herramienta para abordar la migración genera tensiones políticas innecesarias, en lugar de incentivar el diálogo para soluciones multilaterales.

    La retórica política detrás de los aranceles

    Trump asocia esta medida a la defensa de los empleos y la seguridad estadounidense. Sin embargo, los expertos coinciden en que los aranceles no garantizan el retorno de la industria a EE.UU., ya que las empresas buscan costos laborales competitivos y estabilidad regulatoria. Su discurso responde más a una estrategia política para movilizar votantes, que a un plan económico sostenible.

    Alternativas a los aranceles

    Un enfoque más equilibrado incluiría fortalecer el T-MEC mediante mejoras en infraestructura fronteriza, incentivos para inversiones conjuntas y políticas migratorias más coordinadas. Estas medidas fomentarían la competitividad sin sacrificar relaciones comerciales ni perjudicar a consumidores.

    La propuesta de los aranceles de Trump revive un proteccionismo que ignora la interdependencia económica y el costo para los consumidores. Si bien refuerza su narrativa política, plantea riesgos significativos para la economía y diplomacia global. En un mundo interconectado, soluciones cooperativas y estratégicas son esenciales para enfrentar desafíos como el comercio y la migración.

    Para ver más sobre las declaraciones de Trump, puedes consultar el video aquí.

  • Estudio revela multimillonario impacto económico de los inmigrantes indocumentados en EEUU

    Los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos representan una significativa contribución económica para el país, aportando miles de millones de dólares en impuestos a pesar de trabajar en condiciones inestables y mal remuneradas, según estudio

    Los inmigrantes indocumentados representarían un aporte multimillonario para las arcas del estado en forma de impuestos, según se desprende del más reciente estudio del Instituto de Impuestos y Política Económica (ITEP, por sus siglas en inglés).

    El informe de la organización de política fiscal no partidista basada en Washington, D.C. estima que hay unos 10,9 millones de personas sin documentos legales para trabajar en el país, y que por cada millón de inmigrantes bajo esa condición, los servicios públicos reciben unos 8.900 millones de dólares por los trabajos realizados, mayoritariamente en economías inestables y trabajos mal remunerados en sectores como la construcción o la agricultura.

    “[Son] trabajos que solo los inmigrantes sin papeles quieren hacer y los estadounidenses o gente con papeles, no”, apuntó Agustina Berguersi, investigadora del Instituto Ayn Rand, en declaraciones a la Voz de América.

    Los reclamos para traer inmigrantes legalmente

    Los estados de California, Texas, Nueva York, Florida, Illinois y Nueva Jersey recaudaron más de 1.000 millones de dólares cada uno de las contribuciones fiscales de indocumentados, según el reporte. De hecho, si se otorgara autorización de trabajo a todos aquellos que actualmente están sin documentos, las contribuciones aumentarían en 40.200 millones de dólares, hasta los 136.000 millones, calcula el estudio.

    Berguersi subrayó que “hay que resaltar que las restricciones en inmigración también son hacia los estadounidenses porque ellos no pueden contratar la mano de obra legal que se necesita”, en referencia a las trabas burocráticas y el largo proceso legal que se requiere para contratar personal temporal en ciertos sectores.

    Esa es la misma demanda que hacen muchos empleadores, que han exigido soluciones durante años a la Casa Blanca, sin importar el partido gobernante. Muchos, como Chalmers Carr, propietario de Titan Farms en Carolina del Sur, aseguran que se ven obligados a hacer contratos ilegales por las dificultades.

    “La industria agrícola estadounidense necesita acceso a este tipo de trabajadores porque simplemente nuestra fuerza laboral está en declive y no tenemos personas que deseen trabajar en empleos agrícolas”, expuso el empresario a la VOA.

    Sin embargo, un informe del Comité de Educación y Fuerza Laboral del Congreso de Estados Unidos contrasta con esas declaraciones. “Muchas personas suponen erróneamente que la mayoría de los inmigrantes sin papeles trabajan en granjas, pero esto no ha sido así durante muchas décadas. De hecho, solo alrededor del 1 % de toda la fuerza laboral estadounidense está empleada en la agricultura, por lo que es imposible que los trabajadores agrícolas representen una gran parte de todos los indocumentados”, aclara la investigación.

    Otros informes, como el del Centro de Estudios de Inmigración y del Centro de Investigaciones Pew, fechado en 2018, arrojan una cifra similar. “Aunque los inmigrantes ilegales representan una parte significativa de los trabajadores en este pequeño sector, solo una pequeña parte de todos los inmigrantes ilegales son trabajadores agrícolas”, agregan las instituciones.

    Los empleos relacionados con la limpieza, la cocina o la construcción ocupaban los primeros puestos de la lista de ocupaciones con el mayor número de personal indocumentado en Estados Unidos.

    El estudio de ITEP también expone que más de un tercio de los impuestos procedentes de los indocumentados se destinan al Seguro Social y al cuidado de la salud, beneficios a los que, a pesar de aportar tributariamente, los migrantes en esa condición no tienen acceso.

    El impacto de la economía de los latinos en Estados Unidos

    Se estima que alrededor del 13 % de los 62 millones de latinos en Estados Unidos son indocumentados, según el Departamento de Seguridad Nacional, por lo que su impacto económico es igualmente importante.

    La economía de los latinos en Estados Unidos ha alcanzado los 3,2 billones de dólares, según el Informe Oficial del Producto Interior Bruto Latino de 2023 del centro de pensamiento Latino Donor Collaborative (LDC). Esta cifra representa un crecimiento del 14 % interanual en este grupo poblacional.

    “Este crecimiento es espectacular porque se desprende que los latinos continúan creciendo entre dos y tres veces más que el resto”, dijo Ana Valdés, directora general de LDC, convencida de que “todos tienen que ser conscientes de donde viene el crecimiento”.

    “Es un estudio muy importante para todos los estadounidenses, es un estudio de negocios para saber donde está el crecimiento. Porque no puedes hacer crecer tu negocio si no sabes cuál es la comunidad que está creciendo más”, agregó Valdés, tras la presentación del informe.

    Según la responsable de LDC, todo parte en el acceso a la educación superior, lo que ha permitido que los hispanos de segunda y tercera generación puedan ascender socialmente y acceder a puestos de trabajo mejor remunerados que sus padres o abuelos.

    “Los niños latinos se están graduando a niveles récord. Por ejemplo, los licenciados latinos de ingeniería se han multiplicado por cuatro en 10 años y eso se traduce en crecimiento en salarios y compra de propiedades, crecimiento en la fundación de negocios”, subraya Valdés, aclarando que este crecimiento también “es de calidad”.

    Patty Juárez, responsable de asuntos hispanos de la entidad financiera Wells Fargo, también cree que el acceso a la educación ha sido clave para que esta comunidad se desarrollara con éxito. “Todo eso viene a agrandar la contribución de los latinos a la economía, estamos muy orgullosos de lo que representamos para Estados Unidos”, comentó a la VOA.

  • «Inmigración, afrodisiaco de la política», una crítica de Guy Sorman

    Guy Sorman, en su artículo «Inmigración, afrodisiaco de la política» publicado en ABC, ofrece una crítica profunda sobre la manera en que la inmigración es utilizada por los políticos europeos como una herramienta de distracción y movilización, alejándose de las preocupaciones reales de los ciudadanos. A través de un análisis exhaustivo, Sorman subraya la desconexión entre el discurso político y las verdaderas inquietudes de la población, resaltando cómo la inmigración se convierte en un tema central para los políticos mientras que para los ciudadanos otras cuestiones como la economía y la seguridad son más apremiantes. Señalaremos algunas:

    Contradicción entre el discurso político y preocupaciones ciudadanas

    Sorman destaca que, a pesar del énfasis en la inmigración en los debates públicos, los sondeos revelan que los europeos están más preocupados por su poder adquisitivo, el aumento de los precios de la energía, la inflación y su seguridad. La preocupación por la inmigración aparece en un lugar mucho menos prioritario. Esta divergencia, según Sorman, se debe a que los políticos han adoptado la inmigración como un tema que, aunque no refleja las preocupaciones inmediatas de la ciudadanía, les permite generar miedo y movilización.

    Realidad vs. Percepción de la inmigración

    El artículo de Sorman desmitifica la percepción de una inmigración masiva y descontrolada. Señala que el número de inmigrantes que solicitan asilo en Europa, alrededor de un millón y medio por año, es relativamente pequeño en comparación con la población total del continente. Además, estos inmigrantes no se distribuyen uniformemente, sino que se concentran en países con mayores oportunidades laborales y menor hostilidad, como Reino Unido, Escandinavia y Alemania. Esta concentración refleja una búsqueda de integración laboral y no una amenaza cultural.

    Uso político y realidades económicas

    Sorman critica duramente la instrumentalización política de la inmigración, ejemplificada en las políticas restrictivas y a menudo inhumanas de ciertos líderes europeos. Menciona cómo la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, externaliza la protección fronteriza a países con regímenes cuestionables, demostrando una contradicción entre sus acciones y los valores democráticos que proclama. Asimismo, Sorman elogia la política de acogida de Alemania durante la crisis siria, donde los inmigrantes se han integrado y contribuyen positivamente a la economía.

    Propuestas pragmáticas para la inmigración

    El autor presenta soluciones pragmáticas para manejar la inmigración de manera eficaz y humana. Entre ellas, propone el aumento de visados temporales para trabajadores, facilitando el movimiento entre los países de origen y destino, y la venta de visados de trabajo, una medida que podría financiarse mediante una contribución inicial de los inmigrantes. Estas propuestas, según Sorman, no solo beneficiarían a los inmigrantes y a los países de acogida, sino que también reducirían la dependencia de discursos demagógicos y medidas ineficaces como la militarización de fronteras y las deportaciones masivas.

    Guy Sorman concluye que las soluciones realistas y humanitarias para la inmigración son posibles, pero requieren un alejamiento de la retórica política basada en el miedo y la manipulación (que ha ayudado mucho a la emergencia de partidos de derechas extremadamente radicalizados). Argumenta que estas medidas podrían resolver muchos problemas asociados con la inmigración, como las travesías peligrosas y la explotación por parte de traficantes, promoviendo una integración efectiva y beneficiosa para todos. Sin embargo, reconoce la dificultad de cambiar la narrativa política y convencer a los líderes de abandonar sus «afrodisíacos» discursivos. El artículo de Sorman es una llamada a la reflexión sobre cómo se debe abordar la inmigración, no como una herramienta política, sino como un fenómeno que requiere soluciones prácticas y humanas.

  • Inmigración y Liberalismo: Una Perspectiva Reflexiva

    En un artículo reciente para ABC, Guy Sorman aborda el tema candente de la inmigración y el auge del populismo en Europa.

    En un mundo azotado por la desinformación y las interpretaciones sesgadas, la reciente cobertura de las elecciones parlamentarias en Países Bajos ha ilustrado cómo los titulares pueden distorsionar la realidad. La victoria aparente del partido de Wilders se ha presentado como un triunfo rotundo de la extrema derecha. No obstante, una mirada más detallada revela una situación matizada: 35 escaños de 150 no equivalen a un dominio absoluto ni a una señal de asunción del poder.

    ¿Por qué temer al partido de Wilders? La etiqueta de «extrema derecha» parece más una representación simplista. Sería más preciso definirlo como populista, una ideología que, ya sea de derecha o izquierda, niega la diversidad y busca la uniformidad cultural y nacionalista. Este populismo, arraigado en la hostilidad hacia la inmigración, ha ganado terreno en varios países europeos, planteando cuestionamientos sobre su compatibilidad con la democracia.

    Es crucial discernir que si bien los populistas pueden rechazar la diversidad, cuando acceden al poder, su actuación tiende a ser más moderada de lo que sus discursos proclaman. Esta moderación ha sido evidente en países como Italia, Suecia y Eslovaquia, aunque Hungría presenta un panorama más preocupante para la democracia.

    Resulta injusto demonizar a los populistas opuestos a la inmigración. Representan una parte significativa de la población y encarnan preocupaciones legítimas. Si bien es válido no compartir esas inquietudes, no se puede tachar de fascistas a todos los votantes que respaldan estos partidos. Es fundamental aceptar los resultados y analizarlos desde una perspectiva liberal.

    El paradigma liberal exige reconocer la dignidad de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias, siempre y cuando respeten la Constitución. El aumento del voto populista en Europa es sintomático de una inquietud real. Podemos cuestionar a aquellos hombres blancos que temen la supuesta islamización de la sociedad, pero ¿podrían tener razón en sus temores? Desde una óptica liberal, comprender la naturaleza de esta migración es primordial.

    La migración no está exclusivamente compuesta por los más desfavorecidos, sino también por individuos emprendedores. Su arduo viaje hacia Europa merece compasión. A nivel demográfico, estos inmigrantes contrarrestan el envejecimiento de la población europea. Aportan mano de obra en sectores desatendidos por locales, aunque también se benefician de servicios públicos financiados por impuestos europeos.

    El debate migratorio carece de reflexión. Los populistas se oponen, pero ofrecen pocas soluciones realistas. Los demás partidos, a menudo, evitan abordar la problemática. ¿Existe una solución? Los principios liberales podrían proporcionar un camino viable.

    Los liberales abogan por dos enfoques en materia migratoria. Uno de ellos, planteado por economistas como Gary Becker, sugiere que los inmigrantes paguen una tasa de entrada, dado que acceden a un capital acumulado del que no han contribuido. Esta teoría, aunque no implementada, ilustra las implicaciones económicas de la migración.

    Otra alternativa, la «solución helvética», adoptada por Suiza hasta 2016, establecía cuotas anuales de inmigración basadas en las necesidades laborales. Esta propuesta, promovida por Daniel Cohn-Bendit, propone que la Eurocámara adopte cuotas periódicas de inmigración legal, legitimando así la inmigración bajo parámetros controlados.

    En lugar de temer una toma de poder de la extrema derecha o abrazar la inmigración sin restricciones, aboguemos por una solución realista, humana y aceptable para todas las partes involucradas. Los liberales tienen la responsabilidad de elevar su voz en este debate y ofrecer soluciones fundamentadas en los valores de dignidad, libertad y respeto.

    El texto original de Guy Sorman plantea una perspectiva desafiante y reflexiva sobre la inmigración, destacando la necesidad de soluciones pragmáticas en consonancia con los principios liberales. La inmigración, vista desde este prisma, se convierte en un tema complejo que requiere un análisis profundo y soluciones innovadoras para abordar sus múltiples facetas con humanidad y sensatez.

  • Doctor Q, de saltar el muro como ilegal, a saltar a las pantallas de Netflix y Walt Disney Company

    Walt Disney Studios está desarrollando un proyecto de largometraje basado en la historia real de un inmigrante ilegal de México que se convirtió en jefe de cirugía de tumores cerebrales en el Hospital John Hopkins y ahora trabaja como médico, profesor e investigador en la también prestigiosa clínica Mayo.

    El 2 de diciembre de 1987, un día antes de cumplir los 19 años, Quiñones-Hinojosa, quien había crecido como el mayor de seis hijos dentro de una familia con dificultades económicas en Mexicali, México, ingresó ilegalmente a los Estados Unidos. Su primer intento ese día de ingresar a California saltando la valla fronteriza fracasó cuando fue capturado por la policía fronteriza. Pero decidió volver a intentarlo; estudió el paso de la patrulla de inmigración, cronometró el tiempo que tenía entre una ronda y otra, volvió a trepar, saltó y esta vez consiguió su objetivo. «Tú eres el creador de tu propio destino», fue la lección que extrajo.

    En ese momento, no planeaba convertirse en ciudadano estadounidense. Había pasado varios veranos, comenzando a los 14, como trabajador agrícola migrante en EE.UU. para ganar dinero y ayudar a su familia. Esta vez su plan era ganar mucho dinero y luego regresar a México, donde había estado trabajando como maestro de escuela primaria. “Como mucha gente, pensé que ganaría suficiente dinero para regresar triunfante a mi país”, dijo. Pero pronto se dio cuenta de que para alguien que ganaba $ 3.35 la hora, ese «sueño no era real».

    Quiñones-Hinojosa trabajó después como soldador para una empresa de ferrocarriles cuando, a los 21 años, cayó 18 pies en un tanque de petróleo vacío. Comenzó a trepar por una cuerda que le arrojaron sus compañeros de trabajo. Pero cuando llegó a la parte superior del tanque, los vapores lo abrumaron y volvió a caer. Se despertó al día siguiente en una unidad de cuidados intensivos. Cuando se dio cuenta de lo cerca que había estado de la muerte, comenzó a llorar. «Estuve sollozando durante cinco o diez minutos», dijo. “Siempre he sentido que todo lo que ha pasado desde entonces ha sido un regalo. Eso cimentó en mí la necesidad de seguir trabajando muy duro».

    En 1991 decidió que necesitaba seguir una educación si quería escapar de la pobreza. “Muy inocentemente le conté a uno de mis primos sobre mi idea”, dijo Quiñones-Hinojosa. “Me dijo que vivía en La La Land”.

    Había obtenido la green card gracias a una ley de California que otorgaba el estatus de inmigrante legal a las personas que pudieran demostrar que estaban empleadas como trabajadores agrícolas. En 1991, se matriculó en San Joaquin Delta College. Un año después recibió una beca y fue transferido a la Universidad de California, Berkeley, donde obtuvo una licenciatura en psicología.

    Posteriormente, eligió estudiar medicina porque su abuela en México era una curandera de aldea y consiguió otra beca para la Facultad de Medicina de Harvard. En su segundo año de estudios, caminaba por un pasillo del Hospital Brigham & Women’s cuando el jefe de neurocirugía, Peter Black, lo llevó a un lado. «¿Alguna vez has visto una cirugía cerebral?», preguntó Black. Quiñones-Hinojosa, que no lo había hecho, entró en el quirófano. «El paciente estaba despierto, el cerebro latía», recordó. “Fue mágico, increíble. Me enganché».

    Ese mismo año tomó otra decisión importante. Buscaría la ciudadanía estadounidense. Se convirtió en ciudadano en 1999, el mismo año en que pronunció el discurso de graduación después de graduarse cum laude de Harvard. Siguió una serie de pasantías, becas y residencias antes de unirse a Johns Hopkins en 2005.

    “Tú no puedes ser mexicano, eres demasiado inteligente”, recuerda que le dijo una docente: un refuerzo de la creencia de la inteligencia inferior que mejor frenar con un muro. Fue por ese comentario que Dr. Q, como ahora se le conoce, pasó años intentando disimular su acento latino, algo que ya no hace.

    El Dr Q, trabajando como soldador para el ferrocarril

    Cuando la Clínica Mayo se acercó a Dr. Q, era director del Laboratorio de Células de Tumores Cerebrales en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y director del Programa de Cirugía de Tumores Cerebrales en el Centro Médico Johns Hopkins Bayview.

    Si bien es un neurocirujano de renombre, Quiñones-Hinojosa dijo que considera que el trabajo que hace en el quirófano es una extensión del trabajo que hace en el laboratorio de investigación. «Es un investigador increíble», dijo Tatum, su colega de Mayo. ”Tiene una energía interminable y la visión y la previsión para tratar de identificar lo no identificable. Tiene sed de curar el mundo.″ A veces pregunta: ‘¿Crees que podemos curar el mundo?’ Antes de conocerlo, probablemente la respuesta sea no. Pero cuando lo conoces, su carisma y nivel de confianza son tan contagiosos que querrás decir que sí «.

    “Tener miedo me ha ayudado mucho. Tuve miedo de brincar el muro en aquel entonces, miedo de fallar. Sigo teniendo miedo hoy cada vez que entro al quirófano, miedo de fallarle a mis pacientes, fíjate que los neurocirujanos caminamos por una línea muy fina entre la vida y la muerte. Pero he logrado que ese miedo no me paralice, sino que resulte en algo mucho más poderoso: en la capacidad de concentrarme para luchar contra las cosas adversas, las cosas que la gente dice que no podemos cambiar”, afirmó en una entrevista a Infobae.

    El equipo de investigación de Quinones-Hinojosa de 30 personas, aproximadamente la mitad de las cuales lo siguieron desde Hopkins, ocupa aproximadamente 6,000 pies cuadrados de espacio de laboratorio en el edificio Griffin. “Nuestro lugar es una comunidad, un crisol de ideas”, dijo. «Estamos encontrando curas, dando esperanza, cambiando el mundo».

    El 2010 publicó su primer libro, ‘Dr. Q: La historia de cómo un jornalero migrante se convirtió en neurocirujano’. En 2015, la revista Forbes lo eligió como “una de las mentes más brillantes de México en el mundo”. Quiñones lleva escritos ocho libros de neurocirugía y otros seis que están por salir, publicó más de 450 artículos y 100 capítulos de libros. Hoy, además, dirige la investigación financiada por la máxima autoridad estadounidense en salud (NIH) para curar el cáncer cerebral y una ONG llamada Mission: BRAIN, para pacientes de cualquier parte del mundo que no puedan pagar procedimientos neuroquirúrgicos avanzados.

    “Mira, yo de niño creía mucho en superhéroes y ahora creo que mi superpoder no es lo que hago con mis manos, no es lo que hago con el cerebro, sino lo que hago con mi corazón para conectarme con los pacientes cuando los toco, cuando les digo ‘yo estoy ahí contigo’, te voy a cuidar como si fueras mi hermano, mi hermana, mi esposa, mi hijo, mi hija. Creo que al final del día no importan los premios, los libros, los logros: al final del día no hay nada más poderoso que darle al paciente esperanza”, concluyó a infobae.

    Quiñones-Hinojosa, es ahora uno de los cuatro cirujanos que aparecen en una nueva serie de Netflix , «The Surgeon’s Cut», un documental de cuatro episodios, realizado por la BBC, sobre cirujanos de todo el mundo.

    Mientras tanto, su historia también ha llamado la atención de Hollywood. Plan B Entertainment, propiedad de Brad Pitt y dirigida por Dede Gardner y Jeremy Kleiner, ganadores del Oscar por «Twelve Years a Slave» y «Moonlight», adquirió los derechos de la historia de vida de Quiñones-Hinojosa en 2007 después de que Kleiner se enterara de él en la radio. Actualmente hay planes para una coproducción de “Dr. Q ”de Plan B y Walt Disney Company.

  • Posibles escenarios post Covid en materia de inmigración y trabajo. Ranking de los mejores pasaportes 2020

    ¿Qué nos depara el futuro post Covid? Bajo un escenario distópico, el futuro del trabajo se caracterizará por la pérdida masiva de trabajo debido a la aceleración de los desarrollos en materia de automatización, la robótica y la inteligencia artificial. Los políticos y líderes empresariales caracterizarán el desplazamiento humano resultante como una «interrupción» inevitable y un subproducto del cambio. Los avances tecnológicos diezmarán familias, comunidades y formas de vida completas. Para muchos, el trabajo estable se convertirá en una cosa del pasado y la tecnología en un instrumento de marginación y discriminación. Los algoritmos se utilizarán para “perpetuar el sesgo de género” (OIT 2019, 35), enfrentar a los trabajadores entre sí y exprimirles la máxima productividad para obtener la mínima compensación. El «uso inapropiado» y la «gobernanza débil» de los algoritmos conducirán a «sesgos, errores y actos maliciosos». (Albinson, Krishna y Chu 2018). Grandes franjas de ciudadanos del mundo se convertirán (en el mejor de los casos) en infelices dependientes de los estados y las élites mundiales. (Donal Kermin, Centro de Estudios para la Migración en New York).

    El futuro de la migración parece igualmente desalentador. Las tendencias actuales sugieren que el número de migrantes internacionales continuará aumentando debido al desplazamiento laboral, la violencia, la desaceleración económica Post Covid y los estados que no pueden o no cumplirán con sus responsabilidades fundamentales. Políticos sin escrúpulos y medios también continuarán culpando a los migrantes por el desplazamiento económico y cultural de sus electores, la xenofobia aumentará y los migrantes encontrarán hostilidad en las comunidades de acogida. Los nativos criticarán a sus gobiernos e instituciones por no proteger sus intereses y necesidades, y los trabajadores migrantes serán atrapados en el medio.

    Para esta visión distópica, la mejor forma de preservar el escaso trabajo es mantener el status quo, tanto en materia laboral como migratoria. No hay espacio para reforma ni flexibilización laboral/migratoria alguna.

    ¿Cómo trazar un camino diferente para el futuro?¿Existe otra visión diferente?

    Hay otra visión más optimista del futuro que la visión distópica, una visión caracterizada por la cooperación internacional y la solidaridad. Reconoce el potencial de la tecnología «para hacer que el trabajo duro lo sea menos, liberando a los trabajadores para potenciar su desarrollo», también para «liberar a los trabajadores del trabajo arduo, de la suciedad, el trabajo pesado, el peligro y las precariedades ‘y’ para reducir el estrés relacionado con el trabajo y las posibles lesiones «(OIT 2019, 43). Reconoce la forma en que el miedo al desplazamiento puede conducir al nacionalismo excluyente y la xenofobia, pero también la posibilidad de unidad basada en los valores compartidos integrados en las culturas de diversas personas. Reconoce los costos de la migración, pero también sus inmensas contribuciones a las comunidades de acogida. La idea aboga por sistemas y políticas centrados en la persona que promuevan la libertad, los derechos y la dignidad de los trabajadores, los migrantes y que fortalezcan las comunidades y países.

    Los migrantes altamente calificados seguirán teniendo una gran demanda y serán objeto de competencia mundial por sus servicios (CFR 2018, 19; OIT 2018b). La automatización y la inteligencia artificial eliminarán los trabajos principalmente ocupados por personas menos calificadas y de menores ingresos (CFR 2018, 3). Sin embargo, el rápido envejecimiento de la fuerza laboral en los países desarrollados crea una creciente demanda de servicios personales difíciles de automatizar y trabajos de enfermería y cuidado de ancianos (OIT 2018b), que los migrantes ocupan a tasas elevadas. La «economía del cuidado», empleos que requieren «corazón», podría generar 475 millones de empleos para 2030 (OIT 2019, 46). Se estima que el 19 por ciento de los 1,6 millones de trabajadores domésticos del mundo viven en estados árabes donde las tendencias a largo plazo, como una mayor esperanza de vida, la cuadruplicación proyectada de la población de adultos mayores para 2050 y el creciente número de mujeres en la fuerza laboral, conducirán a una mayor demanda de trabajadoras domésticas migrantes para cuidar a los ancianos y niños (Kagan 2017, 3-4).

    El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA) informa que el número de migrantes internacionales aumentó de 173 a 272 millones de personas entre 2000 y 2019 (UN DESA 2019; UN DESA 2017a, 4). Se proyecta que el número de migrantes internacionales aumentará a 457 millones para 2050 (Cuadro).

    La transformación del mercado laboral mundial será un importante impulsor de la migración internacional en el futuro. Las empresas digitales, que funcionan independientes de la ubicación física, están prosperando con la creación de imperios de consultoría digital y los vendedores de Amazon que compran y venden productos a escala global. Básicamente,  se puede ganar dinero en cualquier parte del mundo si hay una conexión a Internet.

    Entonces, las premisas cambian radicalmente. En lugar de creer que un país tiene el monopolio del estilo de vida perfecto y el entorno empresarial, ahora hay países que compiten por la estadía del inversor para generar el consumo, porque el negocio es la persona misma y no las instalaciones físicas o logística o aduanas. El negocio se trasladó a la nube y se puede operar desde cualquier parte del mundo en forma ininterrumpida mientras se viaja.

    Así, donde parecería que la visión distópica se quiere imponer, el Covid viene a acelerar a este nuevo tipo de migrantes, los llamados nómades capitalistas, nómades digitales. Ellos son empresarios e inversores exitosos, estrechamente vinculados a la tecnología, que buscan opciones para estancias reducidas, para reducir su factura de impuestos, aumentar la riqueza en el extranjero y convertirse en ciudadanos globales. Esta franja que fluctúa en edades entre los 20 y los 50 años, son viajeros perpetuos buscando mas dinero, mas libertad y mas opciones para un estilo de vida donde la calidad de la misma en parte está definida por Internet y por la posibilidad de movilizarse fluídamente. Y allí es donde el ranking del Pasaporte cobra una importancia relevante. La idea detrás de este movimiento es “ir donde a uno lo traten mejor”. Los países, especialmente aquellos que buscan acceso inmediato al capital para sostener o acelerar su crecimiento, están buscando estos dueños de negocios exitosos, inversionistas e individuos de alto patrimonio para mudarse a su país.

    El índice de pasaporte de Nomad está basado en 199 ciudadanías combinadas con cinco factores, para un entendimiento más profundo de lo que significa ser ciudadano global. Está diseñado para resaltar las mejores ciudadanías del mundo en base no solo a los viajes que no necesitan visa ( 50 %  de peso) , sino también a las leyes fiscales internacionales (20%), la percepción global (10%), la doble ciudadanía (10%)y la libertad personal (10%).

    Con un puntaje de 114, Suecia es el primer pasaporte del mundo, junto a Irlanda y Luxemburgo, fundamentado en los viajes sin visa a 186 países, un alto nivel de libertad personal y una excelente reputación mundial. El segundo lugar lo comparten Suiza y  Belgica. Finlandia y Portugal en el tercer puesto. Singapur, República Checa y Malta ocupan el cuarto puesto. Dinamarca, Corea del Sur, Austria, Alemania y Reino Unido quedan ubicados en el quinto puesto del ranking preparado para los ciudadanos globales sofisticados y de alto patrimonio.

    Con un puntaje de 141, Panamá queda muy lejos de este ranking de los mejores, ocupando el puesto número 66 del total listado de 199 países.

    Quedan muchas reformas por hacer para atraer a estos nuevos ciudadanos globales, a menos que nos interese quedarnos en el status quo y quedar fuera de competencia en la economía global altamente competitiva y que se potenciará post Covid.

  • Detector de mentiras con inteligencia artificial en la UE para controlar el ingreso de extranjeros.

    Varios puntos de control de fronteras en la Unión Europea están trabajando en un nuevo método de control migratorio basado en inteligencia artificial. Este sistema, llamado iBorderCtrl, es parte de un programa piloto de 6 meses que escanea y analiza gestos faciales y el comportamiento de extranjeros que ingresen a la región, pretendiendo detectar indicios que revelen si la persona miente u oculta algo.

    Este programa se encuentra en fases experimentales y ha sido desarrollado por la compañía European Dynamics. De hecho, este sistema automatizado fue modelado después de otro sistema creado por algunas personas del equipo de iBorderCtrl, pero solo fue probado en 30 viajeros. En esta prueba, la mitad de las personas dijeron la verdad, mientras que la otra mitad mintió al agente virtual. Tenía una tasa de precisión del 76%. Keeley Crockett, de la Universidad Metropolitana de Manchester, Reino Unido, y miembro del equipo iBorderCtrl, dijo que están » bastante seguros» de que pueden elevar la tasa de precisión hasta un 85%.

    El sistema registra las caras de los viajeros y es capaz de analizar 38 micro gestos, al más puro estilo de doctor Carl Lightman en la serie Lie to me. El agente virtual se ha personalizado según el género, la etnia y el idioma del viajero. Los que pasan la prueba, recibirán un código QR que les permitirá cruzar la frontera, si no lo hacen, el agente virtual se volverá más estricto y el viajero será entregado a un agente humano que evaluará su informe.

    Según el New Scientist, por el momento, este programa piloto no impedirá a nadie cruzar la frontera. Este sistema será utilizado de manera opcional y se ofrecerá a los usuarios como un mecanismo para cruzarla de manera más rápida, por lo que, por ahora, se podrá seguir optando por los mecanismos tradicionales. Igualmente, los controles biométricos ya se están usando en algunos aeropuertos para reemplazar a la tarjeta de embarque (istock).

    El agente virtual de control de frontera hará preguntas a los viajeros como: “¿Qué hay en tu maleta?” Y “Si abres la maleta y me muestras lo que hay dentro, ¿confirmará que tus respuestas fueron ciertas?». Toda la información recogida por este sistema se vinculará a un historial de entradas y salidas de cada persona. Además del análisis facial, tomará muestras de huellas dactilares y hará un escaneo de las arterias y venas de la mano de cada viajero.

    «Estamos empleando tecnologías existentes y probadas, así como novedosas, para capacitar a los agentes y aumentar la precisión y la eficiencia de los controles fronterizos», dijo a la Comisión Europea el coordinador del proyecto, George Boultadakis, de European Dynamics en Luxemburgo. «El sistema de iBorderCtrl recopilará datos que irán más allá de la biométrica y pasarán a los biomarcadores de engaño.»

    Este programa, que costó a la UE más de $5 millones y se viene desarrollando desde 2016, solo se está implementando en algunos países seleccionados; de momento solo Letonia, Hungría y Grecia, pero se prevee se extienda a otros países como España, que también tomó parte en esta iniciativa. El financiamiento ha estado a cargo, en su totalidad, de la Unión Europea.

    Es crucial para un sistema de este tipo recopilar tantos datos de capacitación y de un grupo de viajeros tan diverso como sea posible. Pero los sistemas que dependen del aprendizaje automático, especialmente aquellos que involucran tecnología de reconocimiento facial, hasta la fecha siguen siendo muy defectuosos y están muy sesgados. Según la Comisión Europea , más de 700 millones de personas viajan a través de la UE cada año, por lo que ese porcentaje conduciría a un número preocupante de «mentirosos» mal identificados si el sistema se implementara en toda la UE.

    De momento la Comisión Europea lo ha calificado como una iniciativa exitosa en una publicación en su sitio web oficial. El objetivo final por parte de la UE sería el de reducir los costos de la protección fronteriza y acelerar los procesos de aceptación de entrada de extranjeros. Pero, en un momento en que cruzar las fronteras ya es polémico e injustamente sesgado, incluir un «agente» parcial e imperfecto en esta mezcla ¿sería la mejor solución?

  • ¿Cómo hace Hong Kong para atraer inmigración altamente calificada?

    Hong Kong está buscando atraer talentos de todo el mundo con especialidades en tecnologías innovadoras, incluida Blockchain a través de una política de inmigración especial. Los solicitantes de empleo de todo el mundo con talento y experiencia en tecnología de cadena de bloques tendrían una gran oportunidad en esta ciudad.

    Esta semana, el gobierno de Hong Kong presentó su primera «Lista de talentos para atraer a personas de calidad» de todo el mundo que se especializan en 11 profesiones determinadas como los perfiles de trabajo más importantes necesarios para el desarrollo económico, que agreguen valor y diversifiquen la economía.

    Los profesionales talentosos elegibles bajo la «Lista de Talentos» recibirán facilidades y prioridad a través del Sistema de Admisión de Migrantes de Calidad (QMAS). Los «expertos en innovación y tecnología» en tecnología de blockchain, junto con inteligencia artificial (IA), ingeniería de datos, robótica, biometría e ingeniería industrial/química se encuentran entre las especialidades más buscadas. QMAS tiene una cuota para 1000 solicitantes seleccionados de acuerdo con el objetivo del plan.

    Los solicitantes deben cumplir ciertos requisitos previos optando a ser evaluados en virtud de una «prueba de puntos generales» o una «prueba de puntos basada en el rendimiento». Los especialistas de Blockchain tendrán ‘bonificaciones’ otorgadas bajo la prueba de puntos generales del QMAS, confirmó el gobierno.

    Los aspirantes también deberán demostrar independencia financiera con una formación académica, normalmente un primer grado de una universidad reconocida o una institución de educación terciaria. Se tomarán en cuenta las habilidades profesionales probadas o las calificaciones técnicas como excepciones a los títulos de educación básica, ser ampliamente reconocidos como talentos líderes en el mundo o tener ejemplos de invención. Ellos, por supuesto, también deberán saber cómo aplicar blockchain en los servicios financieros, además de tener competencias en chino e inglés.

    No se requiere que los solicitantes exitosos hayan obtenido una oferta de empleo local antes de su ingreso a Hong Kong para su visa laboral, en comparación con otras categorías de visas relacionadas con el trabajo comúnmente elegidas por profesionales que buscan ingresar y trabajar en Hong Kong que sí lo necesitarían.

    El esfuerzo llega en un momento en que el gobierno de Hong Kong está siendo pionero en la adopción de blockchain para impulsar la competitividad de la ciudad en tecnología financiera. Además, la Autoridad Monetaria de Hong Kong y el Banco Central están esperando lanzar una red de contabilidad distribuida entre varios bancos de la ciudad para facilitar las transacciones de financiamiento comercial.

    También BitMEX (Bitcoin Mercantile Exchange) está alquilando las oficinas más caras del mundo en Hong Kong, compartiendo el edificio con los gigantes financieros Bank of America Corp, Barclays Plc, Bloomberg LP, Goldman Sachs Group Inc y la Securities and Futures Commission de Hong Kong, que está legitimando la industria.

    Asimismo, Hong Kong ha lanzado un exchange llamado Coinsuper, que tiene más de 1 millón de usuarios y hasta 250 millones de dólares en transacciones diarias. Están enfocados en ‘Fiat to crypto’ y recientemente han lanzado un ecosistema que conecta a los inversores, las autoridades y los laboratorios de innovación de blockchain.

    Hong Kong además, no aplica impuestos sobre ganancias de capital a la criptoinversión, lo que lo convierte en un gran incentivo para los inversores y por lo tanto impulsa la industria. El gobierno de Hong Kong está tomando medidas adicionales para educar al público sobre las ICO  ( Initial coin offering u oferta inicial de monedas) y las inversiones en criptomonedas, llegando a ellos a través de una variedad de puntos de contacto, como sistema de metro, televisión y redes sociales.

    Hong Kong está impulsando enormemente este mercado, buscando una infraestructura para nuevas empresas y negocios existentes para asegurar que la tecnología y las innovaciones sigan siendo un factor clave para el crecimiento del sector financiero. Deberíamos tomar nota.