Etiqueta: intervencionismo

  • “Soluciones” Impuestas: arrear

    “Soluciones” Impuestas: arrear

    No puedo más que insistir en que no es asunto de arrear sino de liderar mediante sanos principios y buenos ejemplos. Y por allí me parece escuchar algún centralista paternalista y condescendiente que me dice algo como: “Sí, Bennett, lo que no entiende es que eso puede funcionar con una población educada. Aquí no queda otra más que arrear.” Lo cual dicho de otra manera sería: “Aquí, no queda otra que regalar pescado y no enseñar a pescar”.

    ¿De veras?, que simplemente nos quedamos así bajo la esperanza e ilusión de que en algún futuro lejano e incierto lograremos cultura y educación? ¿Acaso no existirán formas de enderezar un poco más rapidito los caminos del servilismo? ¡Claro que hay!; pero, educar al pueblo no apetece nuestra cultura partitocrática parasitaria, de políticos para quienes el gobierno es el negocio. Tirar por borda ingentes esfuerzos de adoctrinamiento en las aulas del NODUCA y tal es impensable. Un pueblo en servidumbre es esencial para el gallinero lleno de gallinas y posturas.

    “Y dígame, don Bennett”: ¿Cuáles son esas formas de enderezar malos caminos en el Panamá de los “¿…viejos senderes retorcidos que el pie, desde la infancia, sin tregua recorrió…?” Habría que recurrir a la utopía de sanos principios que deberían quedar grabados en la constitución y llevados a la práctica política y gubernamental.

    ¿Se imaginan como sería si uno de los Diez Mandamientos dijese algo cómo?: “No es malo mentir si es para regir.” Artículo 91 de nuestra constitución: “…los padres de familia tienen el derecho de participar en el proceso educativo de sus hijos.” ¡Qué magnanimidad!, que la constitución nos conceda un derecho que existe más allá de la misma. ¿Qué buscaban los constitucionalistas con eso? Queda claro en la primera parte del Artículo 91, en dónde el estado y sus políticos se abrogan la “organización y dirección de la educación.” ¿Qué tal nos va con eso?

    La peor ley es la imposible de cumplir. El ejemplo ridículo y absurdo sería una ley que prohíbe respirar. Y, sin embargo, mucha de nuestra Constitución y sus reglamentos van por esos laberintos caminos. Y menos mal, pues de aplicarse sería trágico; como trágica ha sido la creación del NODUCA.

    He sacado a relucir lo anterior en aquellos momentos del COVID, que nos mueve a mirar con mayor detenimiento esas políticas de encierro dictadas con la supuesta finalidad de resguardarnos del virus. Pero, lo que no sabíamos entonces ni ahora, es que el más virulento de los virus se llama “gobierno desbocado”, que es el creador de la peor anarquía.

    Igual ocurre con el NODUCA, creado para educarnos… en la servidumbre será; que es como salvar a un náufrago aventándole un ancla. Papa dios no nos puso grilletes de control sino que nos permitió acceso al fruto del bien y del mal; diciendo: “Creced y multiplicaos como las estrellas del cielo”. Pero para “crecer” hace falta ser libre.

    Para cuidar al ganado se le encierra en corrales, pero no al ser humano. Pero— ¿cómo cambiar el desordenado apetito de quienes se creen reyes? La encerrona sólo alargó el proceso natural de una infección que no termina sino con la inmunización del rebaño. Sólo había que resguardar a los vulnerables; cosas que, en muchos casos, no se hizo, como en ciertos hogares para ancianos.

    Aprender no es fácil. Allí les dejo otro caso histórico que saca a relucir la mentalidad centralista burrocrática, que es mi caricatura de ocasión. Muestra un histórico y verdadero edicto gubernamental supuestamente dirigido a evitar que los caballos se asustasen cuando pasaban los primeros automotores. Parte de la historia dejada en olvido. ¿Tal vez por pena?

  • La Importancia de los Pelé del Mundo

    Cuando me refiero a los “Pelé” o Ronaldo del mundo, a lo que apunto es hacia esas personas que tienen talentos productivos y que logran desarrollarlos aportando al resto de la comunidad. Esta idea o enfoque me llegó al leer un artículo del 5 de enero ppd., de Andrés Ignacio Pozuelo en el sitio del Instituto Liberal en Cartago, Costa Rica, en el cual Pozuelo destaca el impacto socioeconómico de la migración del talento humano de Venezuela a causa de una ideología que yo describo como “diabólica” y propia del Anticristo.

    ¿Y por qué del “Anticristo”? Pues, porque los mensajes que nos trajo Jesús al mundo fueron los mensajes propios de la Naturaleza del Universo que es la del planeta. Hay diversas maneras de explicar y sacar a relucir el asunto, y una de ellas es señalando la diferencia entre la ley del hombre en comparación con la ley natural o de la naturaleza universal.

    La tendencia humana pérfida, para mí, es el elemento clave en ello; y la clave está en el vocablo “perfidia” cuya etimología está compuesta de dos pedazos: 1) es “per”, prefijo que tiene un sentido peyorativo o desfavorable que se refiere a lo que está más allá o que está en detrimento de, algo excesivo y destructivo; y 2) el sufijo “fides” que significa “fe”, “confianza”, “lealtad”. En otras palabras, la perfidia de no reconocer y tener fe en la Naturaleza de la Creación, y paso a ampliar lo señalado.

    Tomemos como ejemplo la Constitución de Panamá, la cual es ley creada no a partir de la naturaleza humana sino a partir de la naturaleza de la corrupta visión politiquera humana. El elemento clave aquí es que la ley no la debemos inventar sino descubrir. Por ejemplo, no hay que inventar el no matar, robar, fornicar, y tal. Pero, si nos vamos, por ejemplo, al Artículo 284 de nuestra Constitución, este establece que:

    El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para los siguientes fines… regular… tarifas… servicios… precios… eficacia… calidad… coordinar los servicios y la producción…” y añado yo que también podría el “Estado”, quien sea que se tal sujeto, entrar a las alcobas nupciales a regular la fecunda cópula.

    ¿Cree el lector que el 284 proviene de la Ley Natural, del Creador de Cielo y Tierra? Obviamente que no, el 284 se origina en la pérfida tendencia humana de revelarse contra el Creador de Cielo y Tierra.

    Hablo de “Pelé” y “Ronaldo” porque son ejemplos de personas que han logrado destacarse y ser productivos, igual que tantas otras personas de las cuales depende el bienestar de la población. ¿O cree el lector que el sano y próspero desarrollo de Venezuela saldría de las fauces sangrientas de un Chávez o un Podrido… eee… digo, Maduro?

    El problema fatal con los dictadores pérfidos es que es muy difícil dictar imbecilidades a una comunidad ilustrada; y, por tanto, así es que nacen constituciones como la que padecemos en Panamá o nacen instituciones como el NODUCA, que es un instrumento que asegura una población mansa a los intereses bastardos de terribles autoridades.

    Y lo peor es que cuando sale un presidente que no tiene el alma podrida, le resulta casi imposible enderezar el rumbo de las cosas debido a que ya gran parte de la estructura gubernamental está infectada de tanta perfidia; tal como está la fábrica de botellas, o instituciones como la ATTT que de autoridad sólo tiene el nombre. El presidente Mulino tendrá que convertirse en mago para sacar adelante a Panamá.

  • Economía y Cultura

    Hay muchas maneras de definir lo que es la economía y les dejo dos de ellas: 1) Un sistema que describe cómo hace la gente para producir, comerciar y consumir bienes y servicios y; 2) la definición mía, la economía es ver como pones la paila en casa con lo poco que te entra. En resumen, se trata de una actividad que existe en el dominio social, la cual involucra la administración de los recursos escasos con los que podemos subsistir y prosperar. Y mi intención en este escrito es la de explicar como el desgobierno, típico de la gobernanza estatal desbocada y prostituida, afecta la capacidad ciudadana productiva; veamos.

    Lo primero que debemos destacar es la importancia primordial de una cooperación voluntaria libre de interferencia política centralizada es esencial para dar riendas sueltas al corcel del desarrollo humano. Al escribir esto, de inmediato me viene a mente la coerción central de leyes de control de precios o descuentos obligados que son impuestas, no porque las mismas mejoran los resultados finales en lo económico sino porque mejoran las perspectivas de que villanos políticos logren llegar y permanezcan en puestos de poder y rapiña.

    Otro elemento natural, básico y esencial en lo económico es la una libre interacción que de lugar al florecimiento de la infinita creatividad e intelecto humano; cosas que no germinan, crecen y fructifican en los sistemas centralizados; tal como queda claro y patente en el Título X de la supuesta Constitución panameña; título que instituye el intervencionismo castrante y rapaz.

    Más aún, estos enunciados que les presento nos hablan de libertad; que es el derecho de hacer lo bueno, ya que no hay derecho de hacer lo malo o perverso, tal como intervenir en la vida ajena, no para ayudar sino para robar y pelechar. De hecho, el breve Preámbulo de nuestra perversa Constitución, esa que, más que nada, constituye el intervencionismo, instituye el “fin supremo de fortalecer la Nación garantizar la libertad…”. Pero triste que en discusiones que expertos en ley, éstos me recriminan que el Preámbulo no es parte de la Constitución; lo cual es como decir que nuestra cabeza no es parte del cuerpo.

    De hecho, y como lo dice Jesús Huerta de Soto, y digo en paráfrasis, el mercado no requiere un rescate de parte de la politiquería central; lo que requiere es que lo dejen en paz. Y digo yo, que el mercado es como el intestino, que no requiere ayuda política para digerir los alimentos. Y no, no hablo del sobrante en caca, sino de los nutrientes que entran y alimentan el cuerpo.

    Más aún, es arrogancia fatal la de políticos que creen que pueden conocer y controlar todos los procesos y actividades en un mercado. O peor, no es que se sientan capacitados de controlar, pero sí para robar y despilfarrar. La realidad es que hemos llegado al presente no gracias a la interferencia politiquera sino a los procesos naturales de interacción humana. Decidir su gastos en carnavales o en arreglar la casa no es asunto de políticos; a menos que éstos se dediquen a usar los recursos impuestos para despilfarrarlos en festejos del Rey Momo.

    Y hay muchísimas formas de rapiña, tal como la de repartir subsidios que no subsidian sino distraen a las vacas mientras las ordeñan. Y qué triste que estas cosas ya las advertían los jesuitas escolásticos en épocas olvidadas hoy. Las normas económicas nacidas con la Escuela Austríaca de Economía, están fundamentadas en la naturaleza humana y alejada del desastroso intervencionismo en el mercado que hoy nos infecta, lacera y empobrece.