Etiqueta: Israel

  • Tres escenarios tras el ataque de EE UU a Irán

    Tras titubear sobre si Estados Unidos entraría en la guerra de Israel contra Irán, el presidente Donald Trump finalmente tomó una decisión. En la madrugada del domingo, aviones de combate y submarinos estadounidenses atacaron tres instalaciones nucleares en Natanz, Isfahán y Fordow, donde los iraníes tienen una planta de enriquecimiento de uranio enterrada a unos 80 metros bajo una montaña.

    Estos ataques deben considerarse parte de una secuencia que comenzó con la guerra de Gaza tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, y que continuó con los ataques de Israel contra Hezbolá (el grupo militante respaldado por Irán en el Líbano) y la caída del régimen de Assad, respaldado por Irán, en Siria.

    Irán nunca ha estado tan débil como ahora. Y cuando Trump dijo que podría tardar dos semanas en decidir si bombardear Irán, es probable que los israelíes le presionaran para que actuara antes.

    Podemos suponer que hubo mucha presión israelí sobre Trump para que utilizara los proyectiles de munición masiva, los bunker buster de 13 600 kilogramos. «bunker buster», que solo Estados Unidos puede desplegar con sus bombarderos B2.

    ¿Qué puede ocurrir ahora? Hay varios escenarios posibles.

    Irán contraataca

    Los iraníes saben que no tienen la fuerza necesaria para enfrentarse a EE. UU. y que los estadounidenses pueden causar enormes daños a su país e incluso poner en peligro la estabilidad del régimen iraní.

    Esta es siempre la principal consideración del régimen clerical liderado por el líder supremo Alí Jamenei: todo lo demás es secundario.

    Para evaluar la posible reacción de Irán, podemos fijarnos en cómo respondió al asesinato del jefe de la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica, Qassem Soleimani, en enero de 2020.

    Irán dijo que habría una gran reacción, pero lo único que hizo fue lanzar una lluvia de misiles contra dos bases estadounidenses en Irak, que no causó víctimas mortales ni daños significativos. Tras esa represalia simbólica, Irán declaró que el asunto estaba zanjado.

    Es probable que la reacción de Irán a los nuevos ataques siga esta línea. Probablemente no querrá entrar en una espiral de represalias lanzando ataques contra instalaciones estadounidenses en la región. Trump ha prometido responder con la fuerza:

    Irán, un matón de Oriente Medio, debe ahora hacer las paces. Si no lo hace, los futuros ataques serán mucho mayores y mucho más fáciles.

    Tampoco está claro cuánto tiempo podrá Irán continuar esta guerra. Depende en gran medida del número de misiles balísticos y lanzadores que le queden.

    Existen diversas estimaciones sobre cuántos misiles balísticos puede tener Irán en sus arsenales. Se creía que tenía unos 2 000 misiles capaces de alcanzar Israel al comienzo de la guerra. Algunas estimaciones afirman que Irán ha disparado 700 de ellos; otros hablan de unos 400. Sea cual sea la cifra, sus reservas están disminuyendo rápidamente.

    Israel también ha destruido aproximadamente un tercio de los lanzadores de misiles balísticos de Irán. Si consigue destruirlos todos, Irán tendría una capacidad muy limitada para contraatacar.

    Irán da marcha atrás

    Antes de que Estados Unidos se involucrara en el conflicto, Irán dijo que estaba dispuesto a negociar, pero que no lo haría mientras Israel siguiera atacando.

    Así pues, una posibilidad es que ahora se alcance algún tipo de compromiso, en el que Israel anuncie un alto el fuego e Irán y Estados Unidos acuerden reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán.

    El gran problema es que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que no confía en el proceso de negociación y que no quiere detener las acciones militares hasta que todas las instalaciones nucleares de Irán hayan sido completamente destruidas. También ha estado bombardeando las terminales petroleras y las instalaciones de gas para ejercer aún más presión sobre el régimen.

    Pero el régimen se ha mostrado increíblemente decidido a no perder prestigio. Sufrió una gran presión en diferentes momentos durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y nunca consideró rendirse hasta que un misil estadounidense derribó por error un avión de pasajeros iraní, matando a 290 personas.

    Irán aceptó entonces un alto el fuego negociado por la ONU. Pero la guerra entre Irán e Irak duró ocho años y causó aproximadamente un millón de muertos. Y cuando el entonces líder supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini, aceptó el alto el fuego, dijo que era «peor que beber veneno».

    Dado el estado de las capacidades militares de Irán, Jamenei, el actual líder supremo, podría rendirse simplemente para intentar preservar el régimen. Pero esto supondría un gran retroceso para él.

    El régimen es muy impopular, pero, según mi experiencia, el pueblo iraní es muy patriota, leal a su país, si no al régimen. Aunque es difícil evaluar la opinión en un país de 90 millones de habitantes, muchos iraníes no querrían que Estados Unidos o Israel les ordenaran nada y preferirían seguir luchando.

    Netanyahu ha dicho que quiere crear las condiciones para que el pueblo iraní se levante contra el régimen.

    Pero vale la pena tener en cuenta que lo contrario de la autocracia no es necesariamente la democracia. Podría ser el caos. Irán tiene una gran variedad de grupos étnicos y podría haber enormes desacuerdos sobre qué debería sustituir al régimen clerical en caso de que cayera.

    En esta etapa, es probable que el régimen logre mantenerse unido. E incluso si Jamenei falleciera repentinamente, el régimen probablemente podría reemplazarlo rápidamente.

    Aunque no sabemos quién será su probable sucesor, el régimen ha tenido mucho tiempo para planificarlo. Los altos cargos también saben que una lucha por la sucesión tras Jamenei pondría realmente en peligro al régimen.

    La implicación de EE. UU. es limitada

    Según la nueva encuesta de The Economist y YouGov, publicada el 17 de junio, el 60  % de los estadounidenses se oponía a unirse al conflicto entre Israel e Irán, con solo un 16 % a favor. Entre los republicanos, el 53 % se oponía a la acción militar.

    Por lo tanto, estos ataques no son una medida claramente popular entre los estadounidenses en este momento. Sin embargo, si se trata de un hecho aislado y logra poner fin rápidamente a la guerra, es probable que Trump reciba el aplauso de la mayoría de la población.

    Otra cuestión es si los 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 % de Irán han sido destruidos en el ataque estadounidense.

    Si no han sido destruidos, y dependiendo del daño causado a sus centrifugadoras, Irán podría reconstruir su programa nuclear con relativa rapidez. Y podría tener más incentivos para enriquecer aún más este uranio hasta alcanzar un 90 % de pureza, o un nivel apto para fabricar armas, con el fin de construir un dispositivo nuclear.The Conversation

    Ian Parmeter, Research Scholar, Middle East Studies, Australian National University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Más peligro nuclear hoy que en 1962?

    En 1962, el mundo se paralizó ante la Crisis de los Misiles en Cuba. Estados Unidos y la URSS, con John F. Kennedy y Nikita Jrushchov al mando, estuvieron a un paso real de la guerra nuclear. Y sin embargo, a último momento, se impuso la diplomacia, el miedo mutuo, la cordura: ambos líderes comprendieron que no habría vencedores si apretaban el botón.

    Hoy, más de 60 años después, cabe preguntarse: ¿Los líderes actuales —Putin, Trump, Netanyahu, Jamenei— tienen la misma lucidez racional y sentido histórico que sus antecesores?

    ¿Qué ha cambiado?

    En la Guerra Fría:

    • Solo dos superpotencias nucleares marcaban el tablero: EE.UU. y la URSS.
    • Existían canales diplomáticos activos, incluso en el clímax del enfrentamiento.
    • El miedo era estructural: la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada (MAD) actuaba como freno.

    Hoy:

    • Rusia amenaza con armas nucleares tácticas en Ucrania casi como parte de su retórica oficial.
    • EE.UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes (Fordow, Natanz, Isfahán) abriendo un nuevo frente global.
    • Israel e Irán se han convertido en actores estratégicos con capacidad de arrastrar a las potencias a un conflicto regional con consecuencias globales.
    • Las plataformas digitales aceleran los impulsos, y los líderes toman decisiones bajo presión mediática constante —sin el mismo tiempo para la reflexión estratégica que tenían Kennedy o Jrushchov.

    ¿Jugaban Israel o Irán un rol como el actual en la Guerra Fría?

    No. Durante la Guerra Fría:

    • Israel era un actor militar relevante pero periférico, sin declarada capacidad nuclear hasta fines de los 60s.
    • Irán era un aliado estratégico de EE.UU. hasta la Revolución Islámica de 1979. No tenía ambiciones nucleares declaradas ni protagonismo militar regional como hoy.

    Hoy, ambos son nodos claves en el equilibrio de poder:

    • Israel, con un arsenal nuclear no declarado y doctrina de represalia inmediata.
    • Irán, decidido a desafiar la hegemonía regional y, tras los ataques, más expuesto que nunca a tomar decisiones extremas.

    ¿Qué hay del liderazgo?

    Kennedy tenía 45 años, estaba rodeado de asesores científicos, militares y diplomáticos que lo presionaban para atacar, pero él optó por el diálogo, el bloqueo y el intercambio secreto de misiles en Turquía por misiles soviéticos en Cuba.

    Trump hoy se jacta de haber ordenado bombardeos nucleares preventivos. Putin habla del “uso legítimo de lo nuclear” si Rusia se ve amenazada. La contención emocional parece haber cedido espacio al orgullo nacionalista.


    Entonces: ¿subestimamos o sobrestimamos el peligro?

    Puede que el miedo colectivo al hongo atómico haya disminuido —por distancia generacional—, pero los riesgos no son menores.
    Hoy hay más actores, menos tratados, y líderes más impredecibles.

    Einstein dijo:

    “No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y piedras.”

    ¿Estamos haciendo algo —como humanidad— para evitar que tenga razón?

  • El Domo de Hierro: Historia, Funcionamiento y Desafíos

    El  Domo de Hierro o Cúpula de Hierro, conocido en inglés como Iron Dome y en hebreo como Kipat Barzel, es un sistema de defensa aérea desarrollado por Israel que ha ganado reconocimiento mundial por su capacidad para interceptar y destruir cohetes de corto y mediano alcance. Este sistema ha sido un elemento clave en la defensa de Israel frente a los constantes ataques con cohetes provenientes de la Franja de Gaza y otros territorios circundantes, como el Líbano o vital ayer contra el ataque producido desde Irán.

    Origen y Necesidad del Domo de Hierro

    El desarrollo del Domo de Hierro fue impulsado por la creciente amenaza de ataques con cohetes que enfrentaba Israel, especialmente después de la Segunda Guerra del Líbano en 2006. Durante este conflicto, Hezbolá lanzó más de 4,000 cohetes desde el sur del Líbano hacia el norte de Israel, exponiendo la vulnerabilidad de las poblaciones civiles. A esta amenaza se sumó el continuo lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza, principalmente por parte de la organización terrorista Hamás. En ese contexto, surgió la necesidad de un sistema de defensa que pudiera contrarrestar estas amenazas de manera efectiva.

    El proyecto fue diseñado y desarrollado por Rafael Advanced Defense Systems, una empresa israelí especializada en tecnología de defensa, con un fuerte respaldo del gobierno de Israel. La primera interceptación exitosa del sistema tuvo lugar en 2011, cuando el Domo de Hierro neutralizó un cohete lanzado desde Gaza hacia la ciudad de Ashkelon. Desde entonces, ha demostrado ser una herramienta crucial en la protección de las ciudades israelíes.

    Cómo Funciona el Domo de Hierro

    El Domo de Hierro está diseñado para interceptar cohetes, morteros y proyectiles de artillería lanzados desde distancias de entre 4 y 70 kilómetros. El sistema se compone de tres componentes principales:

    1. Radar de Detección: El radar detecta el lanzamiento de un proyectil enemigo y rastrea su trayectoria. Esta información se transmite en tiempo real a un centro de control.

    2. Centro de Control y Gestión de Batalla: Este centro analiza los datos recibidos del radar y calcula la trayectoria del proyectil. Si se determina que el cohete o misil impactará en una zona habitada o de importancia estratégica, el sistema activa un interceptor.

    3. Misiles Interceptores Tamir: El interceptor Tamir es lanzado desde una batería del Domo de Hierro para interceptar el proyectil enemigo en el aire. Este misil cuenta con sensores avanzados que le permiten detonar cerca del cohete o misil entrante, destruyéndolo antes de que alcance su objetivo.

    El sistema toma decisiones en cuestión de segundos, permitiendo una respuesta rápida y efectiva. Además, tiene la capacidad de discriminar entre proyectiles que caerán en áreas deshabitadas y aquellos que representan una amenaza, lo que evita el uso innecesario de interceptores y reduce los costos operativos.

    Efectividad y Tasa de Éxito

    El Domo de Hierro ha demostrado tener una tasa de éxito impresionante. Según datos oficiales, el sistema ha interceptado entre el 85% y el 90% de los cohetes dirigidos a áreas pobladas. Esta cifra es notable, considerando que los sistemas de defensa aérea suelen enfrentar grandes desafíos para interceptar múltiples proyectiles lanzados de forma simultánea.

    Un claro ejemplo de su eficacia fue durante los enfrentamientos entre Israel y Hamás en mayo de 2021, donde el sistema logró interceptar la gran mayoría de los 4,300 cohetes lanzados desde Gaza. En ocasiones más recientes, como ayer, el sistema también fue puesto a prueba ante un ataque con decenas de misiles balísticos lanzados por Irán como represalia por la muerte de líderes clave de Hamás, Hezbolá y un general iraní. Las imágenes en directo desde ciudades como Tel Aviv mostraron cómo el Domo de Hierro operaba de manera constante para defender a la población.

    Costos y Desarrollo

    El desarrollo inicial del Domo de Hierro fue financiado por Israel, pero el proyecto ha contado con un apoyo económico significativo de los Estados Unidos, que ha proporcionado más de 1.600 millones de dólares en financiamiento desde 2011 para mejorar su capacidad. Esta colaboración ha permitido a Israel mejorar las capacidades del sistema, incrementar el número de baterías desplegadas y desarrollar versiones más avanzadas del interceptor.

    Una de las principales críticas al Domo de Hierro es el elevado costo de sus interceptores. Cada misil Tamir tiene un costo estimado de entre 40,000 y 50,000 dólares, lo que representa un desafío económico cuando se trata de interceptar grandes volúmenes de cohetes lanzados desde Gaza, que son mucho más baratos de producir. Por ejemplo, un cohete Qassam, utilizado comúnmente por Hamás, puede costar alrededor de 300 a 800 dólares, lo que supone una desproporción en términos de costos de ataque y defensa.

    A pesar de ello, el costo de no tener una defensa efectiva sería mucho mayor en términos de vidas humanas y daños materiales, por lo que el Domo de Hierro sigue siendo una pieza clave en la estrategia defensiva de Israel.

    Expansión y Futuro del Sistema

    El Domo de Hierro ha evolucionado desde su primera implementación. Actualmente, Israel ha desplegado alrededor de 10 baterías de este sistema en todo el país, aunque se estima que la cantidad ideal sería entre 13 y 15 baterías para ofrecer una cobertura completa. Estas baterías están distribuidas estratégicamente para proteger las principales ciudades, así como puntos críticos cerca de la frontera con Gaza y el Líbano.

    En términos de mejoras tecnológicas, se ha trabajado en aumentar el alcance del sistema y mejorar su capacidad para interceptar misiles de mayor tamaño y con trayectorias más complejas. Además, el Domo de Hierro es parte de un sistema de defensa multicapa en Israel, que incluye otros sistemas como el David’s Sling y el Arrow, diseñados para interceptar amenazas de mayor alcance como misiles balísticos.

    Resumiendo, puede decirse sin duda alguna, que el Domo de Hierro ha sido un factor decisivo en la defensa de Israel contra las amenazas de cohetes y misiles de corto y mediano alcance. Su capacidad para proteger a la población civil ha sido ampliamente probada en múltiples conflictos, y su tasa de éxito lo convierte en uno de los sistemas antimisiles más avanzados del mundo. A pesar de los elevados costos asociados a su operación, sigue siendo una herramienta indispensable en la estrategia defensiva de Israel, como sucedió ayer, con apoyo continuo tanto en términos de financiamiento como de desarrollo tecnológico.

  • ¿Es inevitable la guerra total después del error de cálculo de Irán al atacar a Israel?

    Irán lanzó más de 300 drones y misiles contra Israel en el primer ataque directo del régimen islámico contra el Estado judío. Al margen de los drones militares, también hubo varias oleadas de misiles balísticos, misiles de crucero y cohetes, procedentes de Irán, Irak, Yemen y Líbano. Este ataque múltiple sin precedentes constituye una declaración de guerra de facto. Sin embargo, a pesar de la escala de la operación, constituye un fracaso táctico.

    Si Irán quería poner a prueba la capacidad de Israel para hacer frente a un asalto aéreo con múltiples frentes, entonces el resultado israelí es casi perfecto. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), el 99% de los más de 330 proyectiles disparados (al menos 185 drones, 110 misiles tierra-tierra y 36 misiles de crucero) fueron interceptados, en su mayoría sobre otros países.

    Sólo se produjeron daños menores en la base aérea de Nevatim (cerca de Be’er Sheva, en el sur). Una niña de 7 años resultó gravemente herida por metralla, posiblemente de una unidad interceptora.

    Por qué Irán sintió que tenía que actuar

    El ataque fue una respuesta directa al asesinato del general iraní Mohammad Reza Zahedi (también conocido como Hassan Mahdawi) en ataques aéreos israelíes el 1 de abril.

    Zahedi, alto mando de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní en Siria y Líbano, era presuntamente responsable de atentados terroristas contra Israel y de armar a agentes iraníes en la región. Su muerte se produjo mientras se encontraba en un edificio adyacente al consulado de Irán en Damasco, un lugar que, según los iraníes, está protegido por el derecho internacional.

    Este incidente representa un punto de inflexión. El régimen de Teherán, indignado por la muerte de Zahedi, prometió fuertes represalias. En la memoria colectiva de Teherán, el historial de ataques de Israel incluye numerosos ataques contra instalaciones nucleares iraníes, asesinatos de científicos dentro del país y acciones contra apoderados iraníes en Siria, Líbano, Irak y Yemen.

    A pesar de estas provocaciones, los contraataques de Irán contra Israel han sido hasta ahora mínimos o insignificantes. La respuesta al asesinato estadounidense del general iraní Qassem Soleimani en 2020, por ejemplo, fue débil.

    Debido a la presión a la que se enfrenta el liderazgo extremista de Teherán, evidentemente sintió que ya no podía ignorar tales insultos. El régimen está cada vez más preocupado por su propia estabilidad, lidiando con una economía en quiebra maltratada por décadas de sanciones.

    A pesar de la opresión violenta y del creciente número de ejecuciones, persiste la disidencia interna. Ésta se ha visto alimentada por años de protestas populares (la más reciente tras la muerte en 2022 de la joven iraní de 22 años Mahsa Amini) y atentados terroristas afiliados al ISIS dentro del país.

    Pero el ataque de este fin de semana parece un grave error de cálculo de sus dirigentes. Estados Unidos y otros países occidentales se movilizaron rápidamente para apoyar a Israel. Aunque las tensiones entre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente estadounidense, Joe Biden, son elevadas debido a la guerra en curso en Gaza, Washington sigue apoyando firme e inequívocamente a Israel.

    La mayoría de los proyectiles iraníes fueron interceptados mediante un esfuerzo coordinado por Israel y los ejércitos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Cabe destacar que Jordania también interceptó los drones iraníes a pesar de las amenazas de Teherán de no intervenir tras semanas de intentos iraníes de desestabilizar el país.

    Ambas partes prefieren evitar una guerra

    Las autoridades israelíes se apresuraron a prometer una respuesta contundente al ataque. El gobierno no puede tolerar otra flagrante violación de la soberanía de Israel, que recuerda lo que Hamás consiguió trágicamente en sus ataques del 7 de octubre.

    Israel dispone de una serie de opciones de represalia, como ciberataques, ataques con misiles de largo alcance en suelo iraní, operaciones aéreas con aviones y drones y operaciones encubiertas.

    Una acción contundente enviaría un poderoso mensaje a Irán y a la región en general: “No te metas con nosotros”. A pesar de los desesperados intentos de los funcionarios iraníes por contener la situación, declarando que las cuentas con Israel están saldadas, se espera que la respuesta sea severa como anticipan y quizá incluso esperan sus aliados de Oriente Próximo.

    El riesgo de una escalada hacia una guerra total sigue siendo real. Sin embargo, ambas partes preferirían evitarlo. El ejército israelí ya está sobrecargado con la guerra en Gaza y los ataques con cohetes de Hezbolá, el representante libanés de Irán en el norte.

    Es probable que a Teherán le preocupe que Israel ataque las instalaciones de su avanzado programa nuclear, que han quedado al descubierto como tapadera para el desarrollo de armas nucleares.

    Mientras tanto, Estados Unidos no quiere verse mas envuelto en el conflicto regional, puesto que ya está lidiando con los ataques de los rebeldes houthi alineados con Irán contra barcos en el Mar Rojo.

    Además, al parecer Biden no confía en el juicio de Netanyahu. Washington no cree que Israel haya sido totalmente transparente con Estados Unidos sobre sus planes operativos en Gaza y el asesinato del general iraní este mes.

    Demasiadas muertes de civiles palestinos también están creando un problema moral y político para la campaña de reelección del presidente. Biden contactó rápidamente con el primer ministro israelí cuando comenzó el ataque de este fin de semana, advirtiendo contra un contraataque.

    Los próximos días serán cruciales: una prueba de la capacidad de la comunidad internacional para estabilizar el atormentado Oriente Medio. Desgraciadamente, las señales por el momento no son alentadoras.The Conversation

    Ran Porat, Affiliate Researcher, The Australian Centre for Jewish Civilisation, Monash University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Los idiotas funcionales a Hamas en Occidente

    El texto de Guy Sorman titulado «Hamás y los idiotas» presenta una análisis crítico sobre la naturaleza de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo por parte de ciertos sectores de la sociedad. A continuación, analizaremos y explicaremos los principales puntos del texto de Sorman, publicado hace unos días en ABC.

    Sorman comienza destacando que ningún Estado árabe apoya a Hamás, sino que, por el contrario, muchos están del lado de Israel en el conflicto con esta organización. Define a Hamás como una secta fundamentalista cuya meta es establecer un califato islámico y no representar a los palestinos ni buscar la creación de un Estado palestino musulmán. Este punto es crucial para entender la dinámica del conflicto en Medio Oriente y desmitificar la percepción de Hamás como un movimiento de liberación palestino. » Hamás no representa en ningún caso a los palestinos, ni prevé la creación de una Palestina musulmana. Basta con remitirse a su Carta Fundacional, que está a disposición de todo el mundo. ¿Alguien la ha leído? Esta carta prevé la desaparición de Israel, pero también la eliminación de todos los regímenes clericales o laicos de la región a la espera de la restauración del Califato.»

    El autor argumenta que los únicos aliados reales de Hamás se encuentran en Occidente, donde algunos sectores menos informados o con motivaciones antisemitas pueden respaldar al grupo. Destaca el antisemitismo persistente en la ideología de la izquierda como una razón para este apoyo, aunque reconoce que el antisemitismo ya no es predominante en la doctrina cristiana. Esta afirmación sugiere una compleja intersección entre ideología, ignorancia y prejuicio en el apoyo occidental a Hamás.

    Además, Sorman señala que el mundo árabe-musulmán espera con cautela la eliminación de Hamás por parte de Israel, ya que la organización representa una amenaza para la estabilidad regional. Sin embargo, critica la falta de demanda de un alto el fuego por parte de los países árabes, lo que contrasta con las posturas occidentales que buscan detener la violencia. Esta discrepancia refleja las diferentes prioridades y agendas en juego en el conflicto.

    El autor resalta el papel de Hamás en obstaculizar cualquier avance hacia la paz en la región, señalando que el terrorismo del grupo se intensifica cuando se vislumbra un acuerdo entre Israel y los palestinos. Este punto subraya la naturaleza disruptiva de Hamás y su falta de compromiso con una solución pacífica al conflicto.

    Finalmente, Sorman sugiere una alternativa para la gestión de los territorios palestinos, proponiendo un protectorado liderado por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Esta propuesta busca desvincular a los palestinos de la dependencia de la ayuda internacional y restaurar la estabilidad política y económica en la región. «No es concebible que Occidente pueda nombrar representantes palestinos legítimos en lugar de Hamás en Gaza o de la OLP en Cisjordania. Queda una alternativa: confiar a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes un protectorado sobre Cisjordania y Gaza, con la responsabilidad de restaurar las instituciones civiles y una economía que no dependa de las subvenciones de la UE y de Naciones Unidas. Esta propuesta, que circula en Estados Unidos, es la única realista.»

    El texto de Guy Sorman ofrece una visión crítica de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo. Destaca la complejidad del conflicto en Medio Oriente y aboga por soluciones realistas que tengan en cuenta las dinámicas geopolíticas y culturales en juego. Y que algunos sectores en Occidente dejen de ser los idiotas útiles.

  • Nunca Olvidar, Siempre Actuar: Un Compromiso en el Día de la Shoá

    En estos días, precisamente el pasado 27 de Enero, recordamos con profundo pesar y respeto a las víctimas del Holocausto, la Shoá, un capítulo oscuro de la historia que nos confronta con la crueldad y la inhumanidad que puede infligir el hombre sobre su propio prójimo. Nos duele recordar las vidas perdidas, las familias desgarradas y las comunidades destruidas durante este periodo sombrío.

    Sin embargo, en medio del dolor, también debemos recordar la firme determinación de no olvidar nunca. No podemos permitir que estas atrocidades caigan en el olvido, pues al recordar, honramos la memoria de quienes sufrieron y aseguramos que las futuras generaciones comprendan la importancia de la tolerancia, la compasión y la justicia.

    La Shoá nos deja una lección amarga sobre el peligro de las ideas que niegan la libertad y perpetúan el sojuzgamiento del hombre por el hombre. Nos recuerda la necesidad de resistirnos a cualquier ideología que devalúe la vida humana y socave los principios fundamentales de la libertad y la igualdad ante la ley. La historia nos enseña que cuando las malas ideas se convierten en instrumentos de opresión, el sufrimiento humano alcanza proporciones inimaginables.

    En este día, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar incansablemente para que nunca más debamos lamentarnos de una tragedia similar. Debemos promover la educación, la tolerancia y el respeto mutuo como antídotos contra la intolerancia y la discriminación. Al abrazar las ideas de libertad, podemos construir un mundo donde la diversidad sea celebrada y donde la dignidad humana sea respetada en todo momento.

    Nos preguntamos si personas maravillosas por sus contribuciones a la humanidad como Einsten, Freud, Popper, Celan, Zweig y Polanski lograron ser supervivientes del holocausto. ¿ Cuántos genios se perdió la humanidad por culpa del genocidio más atroz de todos los tiempos?, más allá de que obviamente TODAS las vidas humanas son valiosas y maravillosas y nadie merecía morir por el hecho de no encajar en la narrativa nazi.

    Que el atroz recuerdo de la Shoá nos inspire a todos a ser guardianes de la memoria, defensores de la justicia y promotores incansables de un mundo en el que nunca más seamos testigos de tal horror. En honor a las víctimas, afirmamos nuestro compromiso de construir un futuro más justo, donde la paz y la tolerancia sean los pilares que guíen nuestras acciones y decisiones.

    Siempre tengamos presente la advertencia realizada por Karl Popper en “Utopía y violencia”, Conjeturas y refutaciones: «El nazismo y el fascismo han sido derrotados, pero debo reconocer que esta derrota no implica que la barbarie y el salvajismo hayan sido aniquilados. Al contrario, no debemos ocultar el hecho de que estas ideologías inspiradas en el odio experimentaron una especie de victoria en la derrota. Para mí está claro que Hitler logró sacudir los valores de Occidente, y que el mundo hoy admite más violencia y manifestaciones incontroladas de fuerza de las que se toleraron incluso en la década posterior a la Primera Guerra Mundial ». 

    Nunca olvidemos. Nunca más.

  • «El destino de los judíos» según Guy Sorman

    En su artículo, «El destino de los judíos», publicado esta semana en el periódico español ABC, Guy Sorman aborda la complejidad de la identidad judía, destacando la persistencia de ataques antisemitas y explorando la singularidad del pueblo judío a lo largo de la historia. El autor, nacido de padres judíos que sobrevivieron al Holocausto, reflexiona sobre el miedo arraigado en la identidad judía y la falta de claridad en torno a la definición de lo que significa ser judío.

    El Miedo como Componente de la Identidad:

    Sorman introduce el miedo como una parte inherente de la identidad judía, vinculándolo a la historia milenaria del pueblo judío. Este miedo se manifiesta actualmente en los ataques antisemitas, alimentados por la confusión entre la diáspora judía y las acciones del Ejército israelí en conflictos como el de Gaza. La conexión entre el miedo y la identidad se presenta como un elemento constante a lo largo de la historia judía.

    La Continuidad del Pueblo Judío:

    Sorman destaca el enigma de la supervivencia del pueblo judío a través de los siglos, incluso cuando otras tribus y civilizaciones han desaparecido. Claude Lévi-Strauss señala que el Holocausto podría haber erradicado a los judíos, lo que plantea interrogantes sobre las razones detrás de la continuidad del pueblo judío. Sorman sugiere que la supervivencia judía es un misterio aún sin resolver.

    La Identidad Judía como Concepto Difuso:

    El autor cuestiona la definición de lo que significa ser judío, explorando dimensiones culturales, étnicas y religiosas. Destaca la diversidad dentro de la comunidad judía, señalando que la Biblia, a menudo vista como un vínculo unificador, es fuente de disputas en lugar de unidad. Sorman también aborda la dificultad de definir la judaicidad, lo que lleva a la tesis de Jean-Paul Sartre de que el judío existe solo en relación con el antisemita. «Puesto que el ser judío se presenta como algo sin definir, el filósofo Jean-Paul Sartre dedujo de ello que el judío solo existía como tal en la medida en que hubiera antisemitas. El antisemita sería quien hace al judío, una tesis fascinante, pero absurda. Hay antisemitas que nunca han conocido a un judío, y tampoco es necesario que un judío conozca a un antisemita para sentirse judío. En última instancia, ¿qué nos une? Sin duda el vago sentimiento de una experiencia compartida siglo tras siglo y cuyo conocimiento intentamos transmitir. Ser judío no es pertenecer a una religión singular o a una raza singular o a una civilización singular, sino sentirse heredero de una historia larga e incomprensible.»

    La Incomprensibilidad del Judaísmo y el Antisemitismo:

    Sorman sugiere que la incomprensibilidad del judaísmo puede ser la raíz del antisemitismo y de la perplejidad de los no judíos hacia los judíos. A pesar de que las sociedades occidentales han otorgado derechos a los judíos, persiste un sentimiento de culpa o hostilidad. El conflicto en Gaza sirve como ejemplo de la doble moral en las expectativas occidentales hacia Israel en comparación con otras situaciones de conflicto.

    Dimensión Metafísica y el Rol de Dios:

    El autor concluye su artículo con una anécdota que destaca la dimensión metafísica del destino judío. Sorman sugiere que la eternidad del Estado de Israel es menos segura que la del pueblo judío y plantea la intervención divina como factor determinante. La mención de Dios genera reacciones diversas, ilustrando la complejidad de abordar la identidad judía desde una perspectiva metafísica.

    En resumen, el texto de Guy Sorman proporciona una reflexión profunda sobre la identidad judía, el antisemitismo, la diversidad dentro de la comunidad judía y la relación entre la continuidad del pueblo judío y la intervención divina. Su enfoque histórico y filosófico invita a la reflexión sobre la complejidad de definir y comprender la judaicidad en el contexto de la historia y la contemporaneidad.

  • El papel del liberalismo en la resolución del conflicto Israel-Palestina

    En medio del debate sobre el conflicto Israel-Palestina, Guy Sorman propone una perspectiva que integra el liberalismo en el análisis. Mientras muchos argumentan sobre la naturaleza territorial, nacional o religiosa del conflicto, Sorman sugiere que el liberalismo, una combinación de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel significativo en su resolución.

    Los palestinos, atrapados en un conflicto que ha perdurado por generaciones, nunca han tenido la oportunidad de experimentar la democracia liberal y la economía de mercado. Sus elecciones han sido manipuladas y sufre el control de regímenes autocráticos en los territorios palestinos. Estos regímenes han perdurado en gran parte debido a la asistencia internacional, proporcionada por la ONU y la UE. Esta ayuda ha aumentado a lo largo de los años, lo que ha permitido que una cleptocracia se mantenga en el poder, y solo migajas de esta ayuda llegan a la población.

    La ayuda internacional, sin cuestionar su uso, ha permitido que estas organizaciones operen en Gaza, siendo aliados objetivos de Hamás. El sistema político «iliberal» de los palestinos es en gran medida una consecuencia de esta ayuda internacional.

    En lo que respecta a la economía palestina, la ausencia de iniciativa empresarial se atribuye a la dependencia de las subvenciones. Aunque históricamente los palestinos fueron comerciantes exitosos en Oriente Próximo, esta capacidad ha sido destruida. En lugar de oportunidades empresariales, a los palestinos se les ofrecen empleos públicos financiados por la ONU o se les alienta a involucrarse en la violencia.

    La comparación con Israel es relevante, ya que Israel pasó de ser un país pobre y socialista a una economía de mercado abierta al mundo. Esta transición permitió a Israel convertirse en un actor fuerte en los mercados agrícolas mundiales y en la tecnología de la información.

    El análisis de Sorman no anula las explicaciones convencionales del conflicto, sino que las complementa. En lugar de centrarse únicamente en la lucha actual entre civilización y barbarie, Sorman propone un enfoque liberal que podría ofrecer un futuro realista y positivo. Sugerir una especie de comunidad económica en Oriente Próximo en lugar de la idolatría de un Estado palestino es una alternativa. La creación de un Estado palestino bajo el liderazgo de autócratas no sería beneficioso para los palestinos. La democracia liberal y la economía de mercado pueden ser la clave para un futuro pacífico.

    Sorman plantea el ejemplo de cómo Francia y Alemania hicieron las paces a través del comercio después de siglos de guerras, y cómo la unión del carbón y el acero en 1950 marcó el inicio de la reconciliación que dio lugar a la Unión Europea. Los comerciantes lograron lo que diplomáticos y políticos no pudieron durante siglos.

    En resumen, el liberalismo, en forma de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel importante en la resolución del conflicto Israel-Palestina, según opinión de Guy Sorman en ABC la semana pasada, ofreciendo un camino hacia la paz y la prosperidad para ambas partes.

  • El Horror de Hamas y el Precio del Populismo: Un Análisis por Yuval Noah Harari

    El reconocido autor y profesor de Historia, Yuval Noah Harari, ofrece un análisis profundo en un artículo aparecido originalmente en el periódico ABC  sobre la actual crisis en Israel, enfocándose en un factor clave: el populismo. Mientras Israel enfrenta una situación sin precedentes, Harari explora cómo las decisiones políticas y la figura de líderes populistas han contribuido a esta calamidad y plantea preguntas importantes sobre su impacto y las lecciones para otras democracias del mundo.

    Un Desastre sin Precedentes

    Harari comienza señalando que el presente conflicto no puede compararse con la guerra de Yom Kippur de 1973. A diferencia de entonces, en esta ocasión se enfrenta a un enemigo que ha perpetrado atrocidades similares a algunas de las horas más oscuras del pueblo judío. Se ha recordado la masacre de aldeanos judíos a manos de los Einsatzgruppen nazis durante el Holocausto y los pogromos en el Imperio ruso. La escala de violencia y brutalidad es estremecedora.

    Impacto Personal

    Harari comparte su experiencia personal, ya que tiene familiares y amigos en las comunidades de Be’eri y Kfar Aza, dos zonas fuertemente afectadas. Hamás mantuvo un control cruel sobre estas áreas, y sus terroristas llevaron a cabo una masacre sistemática. Este relato personal agrega una dimensión humana a la tragedia.

    Un Estado Impotente

    El artículo se pregunta cómo Israel, fundado para evitar que los judíos se convirtieran en víctimas indefensas, terminó en medio de una crisis tan devastadora. Además, se cuestiona por qué Israel no pudo detener la masacre en tiempo y forma. A pesar de la historia del Holocausto, la nación judía se encontró en una situación de impotencia durante este conflicto.

    El Precio del Populismo

    La explicación principal para la disfunción de Israel, según Harari, es el populismo. Atribuye la responsabilidad a años de gobierno bajo un liderazgo populista, en particular, el mandato de Benjamín Netanyahu. Aunque reconocido como un experto en relaciones públicas, Harari lo califica como un primer ministro incompetente. Señala que Netanyahu priorizó sus intereses personales por encima del bienestar nacional y contribuyó a dividir a la nación.

    La coalición gubernamental formada por Netanyahu se describe como una alianza de fanáticos mesiánicos y oportunistas que han pasado por alto los problemas de Israel y se han centrado en acumular poder. Harari critica cómo han adoptado políticas divisivas y teorías conspirativas, al tiempo que demonizan a las élites. Señala que a pesar de las advertencias sobre el peligro que esto representaba para Israel, Netanyahu se negó a recibir a quienes lo alertaron, lo que llevó a una calamidad.

    Una Llamada a la Reflexión

    Harari concluye su artículo instando a Israel y al mundo a prestar atención a las lecciones que se pueden aprender de esta tragedia. Recuerda que, aunque el pasado no se puede cambiar, Israel aún puede revertir la situación. Alienta a los israelíes a responsabilizar a su Gobierno y a abandonar las tendencias populistas y mesiánicas. Sugiere que es hora de trabajar en la construcción de una democracia sólida y la paz.

    En resumen, el artículo de Yuval Noah Harari arroja luz sobre el horror del conflicto actual y destaca cómo el populismo ha contribuido a la situación en Israel. Su llamado a la reflexión no se limita a su país, sino que resuena como una advertencia global sobre los peligros de la polarización y el liderazgo irresponsable en las democracias modernas.

  • El Origen y la Ideología Extremista de Hamas

    Hamas, el Movimiento de Resistencia Islámica, es un grupo palestino conocido por su ideología extremista y su historial de violencia contra Israel. Fundado en 1987 durante la Primera Intifada, Hamas ha mantenido su objetivo de destruir Israel. Este artículo explora el controvertido origen del grupo y su ideología, que busca la aniquilación de sus vecinos, y cómo ha evolucionado a lo largo de las décadas.

    Origen en la Primera Intifada

    El origen de Hamas se remonta a la Primera Intifada, un levantamiento palestino en respuesta a la ocupación israelí en los Territorios Palestinos. Fue fundado como un movimiento radical que rechazaba la ocupación y abogaba por la resistencia armada. En su Carta Fundacional, Hamas declaró: «Israel existirá hasta que el Islam lo destruya.»

    Raíces en los Hermanos Musulmanes

    Hamas tiene vínculos con los Hermanos Musulmanes, un movimiento islamista fundado en 1928. Aunque las opiniones varían sobre el momento exacto de su origen, es claro que Hamas se desarrolló en el contexto del activismo político islámico y la lucha por la recuperación de Palestina histórica.

    Líderes Influyentes

    Ahmed Yassin, un clérigo tetrapléjico, desempeñó un papel crucial en la formación de Hamas. Desde su primera comunicación, Hamas se destacó por su postura amenazante y su apoyo a la resistencia. Yassin también había estado involucrado en actividades islámicas y filantrópicas antes de liderar Hamas, y esto le permitió ganarse la confianza de la sociedad.

    Evolución hacia la Violencia

    Hamas inicialmente cooperó con Israel, que lo veía como un contrapeso al grupo Fatah dentro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Sin embargo, Hamas pronto se distanció de la OLP, considerándola demasiado moderada. El grupo buscó la implantación de un Estado islámico y utilizó la violencia como medio para lograr sus objetivos. Sus Brigadas Qassam han perpetrado numerosos ataques con kamikazes y ataques convencionales.

    Ideología Extremista

    La Carta Fundacional de Hamas, emitida en 1988, expresa su ideología extremista. Entre sus puntos clave, la Carta rechaza soluciones pacíficas y conferencias internacionales, abogando por la Yihad. También hace afirmaciones antisemitas, acusando a los judíos de controlar los medios y promover la corrupción.

    La Carta Fundacional incluye puntos violentos como:

    Artículo 22: «Los judíos se esforzaron por amasar una grande y sustantiva riqueza material, que dedicaron a la realización de su sueño. Con su dinero tomaron el control de los medios de comunicación del mundo, las agencias de noticias, la prensa, las empresas editoriales, las emisoras de radio y otros. Con su dinero atizaron revoluciones en distintas partes del mundo para alcanzar sus fines. Estuvieron detrás de la Revolución Francesa, de la revolución comunista y de la mayoría de las revoluciones de las que hemos sabido».

    Artículo 28: «Los judíos buscan socavar las sociedades, destruir los valores, corromper las conciencias, deteriorar el carácter y aniquilar el islam. Están detrás del comercio de drogas y el alcoholismo en todas sus formas para facilitar su control y expansión».

    Artículo 32: «Los planes sionistas no tienen fin y, después de Palestina, desearán la expansión desde el Nilo hasta el Éufrates. Después de asimilar la zona en la que hayan plantado las manos pensarán en seguir expandiéndose, y así sucesivamente».

    Desafíos Internacionales

    Hamas es considerado una organización terrorista por varios países, incluyendo Estados Unidos y la Unión Europea. No ha aceptado demandas clave de la comunidad internacional, como el reconocimiento de Israel y el abandono de la violencia terrorista. A pesar de esto, algunos países y grupos árabes lo ven como un movimiento legítimo de resistencia.

    Conclusión

    El origen y la ideología de Hamas son controvertidos y han llevado a décadas de conflicto en Oriente Medio. Su postura radical y su historial de violencia han complicado los esfuerzos de paz y han llevado a la clasificación internacional de Hamas como organización terrorista. La resolución de este conflicto sigue siendo un desafío complejo en la región.