Etiqueta: liberalismo

  • Explorando la Esencia Humana a Través de la Simpatía en Adam Smith

    En la obra Teoría de los Sentimientos Morales, especialmente en los capítulos referidos a «De la Simpatía», Adam Smith nos invita a adentrarnos en el complejo mundo de las relaciones humanas y la empatía, destacando la importancia de comprender y validar los sentimientos de los demás como elementos fundamentales de nuestra naturaleza humana. A lo largo de sus páginas, Smith nos sumerge en una profunda reflexión sobre la simpatía y su papel en nuestras interacciones sociales, ofreciendo una visión integral de cómo esta capacidad moldea nuestras relaciones personales, nuestra percepción del mundo y nuestros juicios morales.

    La simpatía, esa capacidad innata de sentir y compartir las emociones de los demás, nos conecta de manera intrínseca con nuestros semejantes. A través de la imaginación, somos capaces de ponernos en el lugar del otro y experimentar su felicidad o sufrimiento como si fuera propio. Esta conexión emocional no solo nos permite compartir alegrías y penas, sino también fortalecer los lazos sociales y construir relaciones significativas basadas en la comprensión mutua y el apoyo emocional.

    La reciprocidad de los sentimientos ajenos juega un papel crucial en nuestras interacciones sociales. El placer que experimentamos al compartir nuestras emociones con los demás se ve potenciado por la validación y el entendimiento que recibimos a cambio. La simpatía mutua nos brinda una sensación de conexión emocional, alimentando nuestra necesidad innata de ser comprendidos y aceptados por los demás. Sin embargo, la falta de simpatía puede generar alienación y descontento en nuestras relaciones personales, destacando la importancia de cultivar esta habilidad para fortalecer nuestros lazos sociales y construir una comunidad basada en el apoyo y la comprensión mutua.

    La percepción de los sentimientos ajenos y su aprobación están influenciadas por la armonía o disonancia con nuestros propios sentimientos. Cuando las emociones de una persona se alinean con las nuestras, tendemos a aprobar sus acciones y sentimientos como justos y adecuados. Por el contrario, cuando percibimos una discrepancia entre sus sentimientos y los nuestros, es más probable que desaprobemos sus acciones. Esta dinámica resalta la importancia de la empatía en la formación de nuestros juicios morales y en la manera en que nos relacionamos con los demás.

    La simpatía, además, no solo implica compartir las emociones de los demás, sino también comprender sus circunstancias y perspectivas. A través del entendimiento de las experiencias y motivaciones de los demás, podemos ofrecer un apoyo más significativo y constructivo. La empatía nos permite trascender nuestras propias experiencias y puntos de vista, abriendo espacio para la comprensión y la tolerancia hacia aquellos que son diferentes a nosotros.

    Adam Smith nos recuerda: «Cada facultad de un hombre es la medida por la que juzga de la misma facultad en otro. Yo juzgo de tu vista por mi vista, de tu oído por mi oído, de tu razón por mi razón, de tu resentimiento por mi resentimiento, de tu amor por mi amor. No poseo, ni puedo poseer, otra vía para juzgar acerca de ellas.» Esta reflexión resalta la idea central de la obra: nuestra capacidad de simpatizar y comprender a los demás está intrínsecamente ligada a nuestra propia experiencia y percepción del mundo.

    En resumen, «De la Simpatía» nos ofrece una profunda reflexión sobre la importancia de la empatía en nuestras vidas. Desde nuestra capacidad para compartir las emociones de los demás hasta la influencia de la simpatía en nuestras relaciones personales y juicios morales, la empatía emerge como un elemento fundamental de nuestra naturaleza humana. Al comprender y valorar la simpatía y la aprobación de los sentimientos ajenos, podemos cultivar relaciones más empáticas y significativas, contribuyendo así a un mundo más compasivo y solidario.

  • La Pequeña Casa en la Pradera: Un Retrato Liberal de la Vida Pionera

    La serie de libros «La pequeña casa en la pradera», escrita por Laura Ingalls Wilder, es una serie de relatos semi-autobiográficos que detallan la vida de la autora y su familia mientras se establecen en la frontera estadounidense durante la segunda mitad del siglo XIX. La serie captura la esencia de la vida pionera y contiene elementos que reflejan valores asociados con el liberalismo clásico, como la independencia, la libertad individual y la autosuficiencia.

    En las vastas extensiones de la pradera estadounidense, donde el viento susurra entre los pastizales, la familia Ingalls escribió una historia que trasciende el tiempo. «La Pequeña Casa en la Pradera», obra semi-autobiográfica de Laura Ingalls Wilder, no solo narra las experiencias de una familia pionera, sino que también destila valores fundamentales asociados con el liberalismo clásico.

    Independencia y Autonomía:
    La vida de los Ingalls estuvo marcada por la independencia y la autosuficiencia. Al establecerse en la frontera, construyeron su propia casa, cultivaron sus alimentos y dependieron en gran medida de sus propios esfuerzos para prosperar. Esta independencia refleja el énfasis del liberalismo en la libertad individual y la capacidad de las personas para forjar su propio destino.

    Comunidad Voluntaria:
    A medida que los Ingalls se encontraron con otros pioneros en la pradera, surgieron comunidades voluntarias basadas en la cooperación mutua. La serie resalta cómo estas comunidades se formaron sin la intervención del gobierno central, subrayando la capacidad de las personas para organizarse y colaborar por elección propia.

    Educación y Empoderamiento:
    La importancia de la educación también se destaca en la serie. A pesar de las dificultades, la familia Ingalls valora la educación y trabaja arduamente para asegurar que sus hijos reciban una formación sólida. Este énfasis en la educación como medio de empoderamiento personal refleja los valores liberales de la capacidad individual para buscar conocimiento y mejorar.

    Conclusión:
    «La Pequeña Casa en la Pradera» se erige como un testimonio literario de la vida pionera, pero también encapsula valores que resuenan con el liberalismo clásico. La independencia, la comunidad voluntaria, la educación y el empoderamiento personal son temas que perduran en la narrativa de los Ingalls. Al explorar la vida en la pradera a través de los ojos de la familia Ingalls, descubrimos una historia que va más allá de la mera narración de eventos históricos. «La Pequeña Casa en la Pradera» nos ofrece un retrato intemporal de los principios liberales que han moldeado la historia de los Estados Unidos y continúan inspirando a aquellos que buscan la libertad y la autodeterminación.

  • Por qué la gente desea líderes autoritarios?

    La historia nos ha mostrado momentos en los que líderes autoritarios han surgido en contextos de crisis, prometiendo soluciones rápidas y efectivas. Sin embargo, la idea de que la salida autoritaria sea la única alternativa viable no es necesariamente cierta ni sostenible a largo plazo.

    Las soluciones autoritarias a menudo sacrifican libertades individuales y derechos democráticos en aras de la estabilidad o el progreso a corto plazo. Aunque estos líderes puedan implementar reformas aparentemente efectivas, frecuentemente lo hacen a expensas de la participación ciudadana, la diversidad de opiniones y la rendición de cuentas. Esto puede generar problemas más graves a largo plazo, como la falta de representación, la corrupción sistémica y la erosión de las libertades fundamentales.

    La solicitud de autoritarismo en lugar de democracia puede surgir de la desesperación y la falta de confianza en las instituciones existentes para abordar los problemas de manera efectiva. A veces, las democracias enfrentan obstáculos para brindar soluciones rápidas debido a la burocracia, la corrupción o la falta de consenso político.

    La atracción hacia líderes mesiánicos, en ocasiones con rasgos autoritarios, se nutre de dos motivos fundamentales.

    Primero, la desesperación ante la crisis económica, moral y social puede llevar a la búsqueda de líderes que prometan estabilidad y soluciones inmediatas. Estos líderes, presentándose como salvadores, pueden captar la atención de quienes ven en ellos la posibilidad de restaurar el orden y la prosperidad perdidos.

    Segundo, la desconfianza en las instituciones democráticas existentes puede generar un vacío de poder, donde líderes carismáticos se presentan como alternativas viables en medio del desencanto con la clase política tradicional. Su discurso enérgico y su capacidad para conectar emocionalmente con la población los convierten en figuras atractivas para aquellos que sienten que el sistema actual no les representa.

    A menudo, la gente puede votar por modelos autoritarios por frustración con el status quo, preocupaciones económicas, miedo a la inseguridad o una sensación de falta de representación por parte de la clase política tradicional. En algunos casos, la retórica populista o el carisma de ciertos líderes pueden influir en las decisiones de voto.

    Es importante tener en cuenta que las elecciones son un reflejo de una variedad de opiniones, perspectivas y circunstancias individuales y colectivas. No todas las personas que votan por modelos autoritarios lo hacen necesariamente porque apoyan todas las facetas del autoritarismo, sino que pueden ver en ciertos líderes una solución a problemas específicos que consideran urgentes.

    Estos líderes, cuando alcanzan el poder, muchas veces casi de casualidad, enfrentan el desafío de gobernar sin una mayoría clara en el parlamento o congreso. La ausencia de respaldo legislativo puede conducir a intentos de consolidar su poder mediante decretos ejecutivos o modificaciones institucionales, planteando un riesgo para la estabilidad democrática.

    Es esencial comprender que la concentración de poder en manos de líderes que asumen el poder sin mayorías puede representar un peligro latente para la democracia. Gobernar sin el respaldo parlamentario adecuado puede desencadenar decisiones unilaterales y socavar los controles necesarios para evitar el abuso de poder.

    Esta concentración de poder en manos de un ejecutivo sin el contrapeso adecuado puede ser preocupante y llevar a un aumento del autoritarismo si no se maneja con cautela.

    La falta de equilibrio de poder entre los diferentes poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) es una preocupación legítima en términos de mantener la democracia funcional. La separación de poderes es esencial para evitar el abuso de poder y garantizar la rendición de cuentas. Cuando un líder carece de mayoría en el parlamento, es crucial buscar consensos, negociar y trabajar en alianzas para avanzar en políticas que beneficien a la sociedad en su conjunto.

    La construcción de mayorías a través del diálogo político, la negociación y el compromiso son fundamentales para garantizar una gobernanza efectiva en democracia. Los líderes que llegan al poder en circunstancias de fragmentación electoral deben enfocarse en la cooperación y la construcción de consensos en lugar de buscar concentrar un poder excesivo en el ejecutivo.

    La clave para abordar esta situación radica en fortalecer la participación ciudadana, promover una educación cívica robusta y trabajar en la construcción de consensos políticos. Es necesario fomentar una democracia participativa, donde el diálogo, la negociación y el respeto por la separación de poderes sean pilares fundamentales.

    En tiempos de incertidumbre, la sociedad necesita líderes comprometidos con la colaboración, la transparencia y el fortalecimiento de las instituciones democráticas. Solo así se podrá mitigar el riesgo de caer en el ciclo peligroso del autoritarismo que, aunque prometa soluciones rápidas, compromete los pilares mismos de la libertad y la justicia en una sociedad.

  • Feliz día de las madres

    Seguramente muchos recordarán a Laura Ingalls, de la famosa serie La casita de la pradera o La Familia Ingalls. Resulta que fue la mamá de esa gran precursora libertaria Rose Wilder Lane, junto a Ayn Rand e Isabel Patterson. La historia de Laura y Rose nos recuerda que las relaciones entre madres e hijas pueden ser intrincadas y desafiantes, pero también pueden dar origen a algo excepcional. Es una narrativa que nos insta a reflexionar sobre las complejidades de la colaboración y el amor familiar, aun en medio de pensamientos divergentes.

    El libro «Pioneer Girl: The Annotated Autobiography» revela la tensa relación madre-hija detrás de «Little House on the Prairie». Laura Ingalls Wilder y su hija Rose Wilder Lane colaboraron en la serie de libros icónicos, pero su relación fue una montaña rusa de conflictos y colaboraciones. Aunque los libros son famosos por sus descripciones de la vida pionera en el Oeste, la dinámica entre Laura y Rose, plagada de dificultades, desafíos creativos y una común visión política, estuvo intrínsecamente entrelazada con la creación de esta obra literaria icónica.

    La colaboración entre Laura y Rose, aunque fundamental en la creación de la serie, no se reconoce en los libros. Sin embargo, su influencia es evidente. Laura compartió su relato autobiográfico en 1930 bajo el título «Pioneer Girl», pero fue Rose quien lo transformó, llevándolo a la ficción y adaptándolo para el público infantil.

    La dinámica madre-hija se refleja en los márgenes del libro, con Rose imponiendo cambios y Laura cediendo ante las demandas de su hija. Rose, reconocida como autora, veía los esfuerzos de su madre como modestos. A pesar de esto, la carrera de Rose declinaba, y encontró en el material de su madre una fuente nueva y rica para su propia ficción.

    La reconciliación entre madre e hija llegó con el éxito del primer libro, «La Casita de la Pradera».

    «Pioneer Girl» revela cómo la creación de la serie «Little House» fue un producto de la colaboración y negociación constante entre madre e hija. Rose, una autora exitosa en su propio derecho, se embarcó en la adaptación de las experiencias de su madre en la infancia para convertirlas en historias atractivas para los jóvenes lectores. Esta transformación se hizo a costa de modificaciones significativas en la narrativa original de Laura, con Rose tomando el control creativo de manera decisiva, incluyendo fuertes mensajes detrás de estos relatos, que sugieren una ideología política anti-gobierno y una exaltación de la autosuficiencia familiar.

    La influencia política de Laura y Rose añadieron profundidad a la serie, convirtiéndola en algo más que historias sobre la vida en el Oeste. La colaboración entre ambas, aunque tumultuosa, dio lugar a una obra literaria icónica liberal que ha dejado una marca indeleble en la literatura y en la relación entre madre e hija.

    Cuando Laura ya estaba anciana, escribe una Carta a los niños, en 1947, que en forma de consejo de mamá entrada en años y experiencia deja como legado. Una de sus frases la tomamos hoy para homenajear a todas esas madres que hacen para sus hijos el mejor mundo posible. Feliz día para todas aquellas madres!

    «La forma en que vivimos y sus escuelas son muy diferentes ahora, por lo que muchos cambios han hecho que la vida y el aprendizaje sean más fáciles. Pero las cosas reales no han cambiado. Todavía es mejor ser honesto y veraz; aprovechar al máximo lo que tenemos; a ser feliz con los placeres sencillos y a ser alegre y tener valor cuando las cosas van mal.» Laura Ingalls Wilder.

  • Analicemos el discurso de ganador de contienda presidencial de Javier Milei

    El discurso de Javier Milei en su aceptación como ganador de la contienda electoral como presidente de Argentina es, ante todo, un llamado apasionado a la acción y al cambio radical. Desde el inicio, Milei establece un tono emocional, totalmente calmo, contrastando fuertemente con su pasado, agradeciendo a los presentes y a aquellos que contribuyeron a esta noche histórica. Resalta el comienzo de una «reconstrucción de Argentina», enfatizando la transformación que se avecina.

    El presidente electo agradece a su equipo y a figuras relevantes que lo acompañaron en su camino hacia la presidencia, reconociendo especialmente a Santiago Caputo como un actor fundamental en este proceso. Además, muestra gratitud hacia los fiscales por su labor en la defensa de los votos y destaca el gesto desinteresado de figuras políticas como Macri y Bullrich por apoyar el cambio que, según Milei, Argentina necesita.

    El discurso se fundamenta en la promesa de un cambio drástico, el fin de lo que denomina como la «decadencia argentina». Propone la adopción de ideas liberales, resumidas en tres premisas claves: en un gobierno limitado, el respeto a la propiedad privada y el comercio libre. Este enfoque está en marcado contraste con el modelo actual, que, según Milei, ha llevado al país a una situación crítica, con altos índices de pobreza e indigencia.

    El presidente electo hace un llamado a la acción inmediata, rechazando el gradualismo y la tibieza. Destaca la necesidad de implementar cambios estructurales de manera rápida y drástica para evitar la peor crisis en la historia del país. Destaca la colaboración y el trabajo conjunto como factores esenciales para resolver los problemas, como la inflación, el estancamiento económico, la inseguridad y la falta de empleo genuino.

    En el ámbito internacional, Milei enfatiza el compromiso de Argentina con la democracia, el comercio libre y la paz, mostrando disposición a trabajar con otras naciones para contribuir a un mundo mejor.

    El discurso concluye con una exaltación a la libertad y una invitación a festejar, pero también a ponerse a trabajar desde el primer día de su mandato para llevar adelante las soluciones que Argentina necesita.

    En su totalidad, el discurso de Javier Milei es apasionado, directo y firme en su convicción de traer un cambio radical a la política argentina. Propone un modelo basado en las ideas liberales y pide acciones rápidas y decididas para enfrentar los desafíos del país. Su llamado a la acción y su tono enérgico reflejan su compromiso con el cambio y su creencia en que la adopción de ideas liberales de Alberdi es crucial para el futuro de Argentina.

    «A los argentinos quiero decirles que a pesar de los problemas enormes que tiene el país, a pesar de lo sombrío que luce la situación, quiero decirles que Argentina tiene futuro, pero ese futuro existe si ese futuro es liberal.»

    Que así sea.

  • Mi entusiasmo por el liberalismo

    “No emperor has the power to dictate to the heart.”
    Friedrich Schiller

    El “huracán” Milei trajo consigo muchas sorpresas. Este histórico caso de “revolución cultural” bajo la bandera del liberalismo (revolución y liberalismo son contradicciones en términos. Lo sé, pero permítanme la licencia poética), presenta tantas aristas que es mucha la gratitud que los científicos sociales le debemos, ya que nos da incontables ángulos para analizar y desmenuzar.

    De ellas particularmente me interesa hoy considerar el fanatismo que se percibe en las redes sociales en los seguidores de Javier Milei. ¿Cómo se traduce ese fanatismo? ¿Cómo se define, o en qué -concretamente- consiste? En mi opinión, el fanatismo es sinónimo de “ideología”. Ha sido el profesor Alberto Benegas Lynch (h) quien nos machacó la importancia de evitar incurrir en la trampa ideológica, entendida como “una pseudocultura alambrada” que “es la antítesis del espíritu liberal, puesto que esta tradición de pensamiento requiere puertas y ventanas abiertas de par en par al efecto de incorporar nuevo conocimiento, ya que este demanda debates entre teorías rivales, puesto que el conocimiento es siempre provisorio, abierto a refutaciones”.

    Formada en las enseñanzas del Dr. Benegas Lynch (h), por supuesto que entre otros innumerables autores de la tradición liberal, el violento choque entre la intolerancia demostrada en infinidad de ocasiones por quien hoy se presenta como el potencial presidente “liberal” que regirá los destinos de Argentina, y esta característica troncal del liberalismo me resulta cada día más incongruente.

    Por «incongruencia» me refiero a la concepción totalizadora del ideario liberal, y el recurso a insultos e improperios dirigidos a otros individuos. Con el agravante de haberse convertido en el liderazgo de cientos de miles de personas que -arrastradas por el fanatismo- se creen con “derecho” a propiciar insultos y amenazas a quienes cuestionan las premisas del líder; o simplemente plantean observaciones o desafíos a las conclusiones que -como numerus clausus– ofrece el candidato.

    La tecnología sirve de óptimo conducto para la liberación de estas fuerzas fundamentalistas. Tras el telón del anonimato, o no, Twitter se ha convertido en un campo de batalla ilimitado, en el que los costos son nulos y los beneficios de la verborragia bélica -en su imaginario, al menos- muchos. Los usuarios se convierten en “soldados de Milei”; “organizadores de hostigamientos”, o “integrantes de las fuerzas del Cielo”. Todas ellas concepciones diametralmente opuestas al ideario liberal que -como también enseña el afamado Profesor Benegas Lynch (h), y su discípulo dilecto no se cansa de repetir, es el “respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión en defensa de la vida, la libertad y la propiedad”.

    El respeto “irrestricto” implica que no deberían admitirse excepciones a la práctica respetuosa; la concepción de “prójimo” trasunta una visión igualitaria, en tanto las acepciones de la palabra que en este sentido aplican, y ofrece la RAE son “individuo cualquiera” y “Persona respecto de otra, consideradas bajo el concepto de la solidaridad humana”. Y en cuanto al principio de “no agresión”, profundizar sería sobreabundante e irrespetuoso para con quienes dedican tiempo y esfuerzo a leer estos pensamientos en voz alta.

    Entiendo que es consecuencia directa de esta definición de liberalismo concluir que es parte troncal del ideario liberal asumir la RESPONSABILIDAD por los actos propios. De ahí que las múltiples evidencias de faltas de respeto a los proyectos de vida ajenos, que conllevan una percepción antagónica de lo que sería un “prójimo”, y -consecuentemente- la agresión sostenida del líder y sus seguidores a quienes ejercemos nuestra libertad de pensar distinto, o simplemente, planteamos desafíos o críticas que intentan ser constructivas,  hacen que me resulte muy difícil adherir a Javier Milei, como candidato político. Y esto debido a que me resultaría imposible hacerlo sin caer en una insostenible incongruencia con los principios que desde hace muchísimos años sostengo, luego de descubrir los fundamentos racionales, morales y epistemológicos que fundaban mi intuitivo descontento con el status quo, y con la Matrix a la que la formación de la escuela secundaria, y fundamentalmente, el CBC de la UBA me habían enchufado.

    El fanatismo y el entusiasmo.

    Observar los resultados del liderazgo político de Milei conlleva una sana preocupación por el futuro. ¿Cómo podría definirse, o al menos encuadrarse, el liderazgo de Milei? ¿Cuál es el impacto en sus seguidores? Y ese impacto, ¿es de la persona Javier Milei, o del ideario liberal? (o, en su defecto, aunque más incongruente todavía, del libertarianismo).

    Avolio et al. (2004) sostienen que los profundos y estresantes desafíos que afrontan las sociedades hoy en día demandan “(…)  a new leadership approach aimed at restoring basic confidence, hope, optimism, resiliency, and meaningfulness”. Definitivamente, las ideas liberales son, precisamente, las que refuerzan los valores de autoestima, esperanza, optimismo, resiliencia y significancia. Pero estos valores implican, ineludiblemente, la contracara de la convicción de que no existe el “derecho” a ser rescatados de las malas decisiones que cotidianamente los individuos tomamos. Y es esa cara de la “moneda liberal” la que no se le escucha a Javier Milei.

    Sin este componente en su oferta electoral, los seguidores de Milei encuadran perfectamente en el fanatismo. Los planetas se alinearon para que en mis típicos hallazgos “por casualidad” me encontrara con la obra de Mdme. Germaine de Staël, a quien conocí por intermedio del profesor de la University of Illinois at Champaign-Urbana, Aurelian Craiutu, y su artículo  que condensa magistralmente dos de las obras de Mdme. Staël más importantes: Réflexions sur la paix intérieure (1795) y De l’Influence des passions sur le bonheur des individus et des nations (1796)

    Germaine de Staël fue una pensadora francesa contemporánea de la Revolución Francesa de 1789, cuya preocupación -por la observación de los hechos revolucionarios- se focalizó en la existencia de extremistas y fanáticos, de lado y lado, así como en su defensa de la moderación política.

    Para Mdme. de Staël, los fanatismos surgen de estados de convulsión social, en los que la situación facilita el apasionamiento y los desbordes que conducen a las posiciones extremas. En el Siglo XVIII adelantó lo que considero son  los condicionantes de cualquier populismo, en la medida en la que, para esa doctrina, la adhesión a un partido demanda una obediencia ciega al líder, con independencia del contenido propuesto por ese liderazgo:

    Then the spirit of party takes full control and «seizes upon the mind like a kind of dictatorship,» which silences every other authority, including reason and sentiment.[9]. A dominating idea absorbs all others and is proclaimed supreme. This leads to a new form of slavery that commands to those under its yoke both the goals and the means that they ought to choose. Once the means and ends are determined, they become an article of faith, a dogma, not subject to discussion any longer.

    Este fanatismo puede llevar a justificar la violencia, de ser necesario, en la medida en la que la convicción sostenida implica ineludiblemente un utilitarismo basado en el Maniqueísmo del “nosotros” y “ustedes”. La existencia de un “enemigo” también se traduce en términos modernos a uno de los pilares del populismo, con absoluta independencia de que se trate de un populismo de izquierdas o de derechas [*l].

    La intransigencia que se percibe en Milei implica un agravamiento de la situación que podría presentarse en el futuro. Dice Mdme. de Staël que los fanatismos contienen, en sí mismos, un purismo que no distingue entre lo conveniente y lo inconveniente para la misma fuerza política (sin entrar a discutir sobre lo conveniente o inconveniente para la nación en su conjunto). Esto significa que cualquier legítima e imperativa negociación, en un marco democrático, implicaría transigir, una cesión, un abandono de la posición fundamental y una “traición” a la ideología abrazada con fundamentalismo. El utilitarismo, en este caso, se desdibuja por completo, y el sacrificio de una parte del ideario es intolerable, aunque ese sacrificio resulte en un beneficio mayor (tanto para el propio partido como, eventualmente, para la sociedad en general).

    Considero que esto último agrava la situación de La Libertad Avanza, en la medida que el contenido liberal de su propuesta, es completamente contrario a -precisamente- cualquier fanatismo, idolatría o fundamentalismo. Los liberales estamos convencidos de NO entronizar, ninguna idea (ni siquiera las propias), y menos aún a un  individuo.

    Esta intransigencia viene siendo una marca de nacimiento para lo que ya me animo a designar como “Mileismo”. Entonces, ¿cuáles serían las reacciones de los fanáticos seguidores cuando, Javier Milei se vea en la obligación de ejercer de político, de ejercer de “casta”, y, en el mejor de los casos, tener que negociar con sindicatos, piqueteros, gobernadores, intendentes, peronistas, kirchneristas…? ¿Y cómo nos afectaría a quienes no estamos ni de un lado ni del otro de la contienda? ¿Podríamos resultar casualties of war de esta batalla entre dos fanatismos de signo contrario? Salvo que esa negociación sea parte del intercambio político de Milei con Massa, o de Massa con Milei, mejor dicho; y el fanatismo de sus seguidores la haga encuadrar en la justificación del líder. Ojalá!… llegado el caso.

    On this view, truth is always on one side, error on the other; those who defend the same cause are labeled good, the others evil.The practical implications of this intolerant forma mentis are significant. We have no duties toward those who think differently from us other than to try to convince and re-educate them. The road to the most abominable crimes is thus wide open”

    Como alternativa de solución a los fanatismos, Mdme. de Staël sugiere el entusiasmo. Para ella,  «Enthusiasm is tolerant, not through indifference, but because it makes us feel the interest and the beauty of all things,» she writes. «Enthusiasm finds, in the musing of the heart, and in depth of thought, what fanaticism and passion comprise in a single idea or a single object.»

    Más allá de los desafíos que esta propuesta genera (como por ejemplo, cómo evitar que el entusiasmo se convierta en fanatismo), la respuesta estaría dada en la moderación, el equilibrio, la introspección, el desapasionado razonamiento y el pensamiento crítico. Para quienes nos consideramos liberales, sería un simple ejercicio de (i) nuestra libertad individual, y (ii) de la disciplina y la congruencia epistemológica, que nos impone la obligación de pensar, observar y arribar a conclusiones, con honestidad intelectual, y sin miedo a las consecuencias de hacer públicas esas conclusiones.

    Por ahora, así funciono. Pero ya hay algunos amigos sugiriendo que no me exprese tanto… a ver si todavía caigo en las garras del @GordoChoto, o del @GordoDerechoso.liberalismo

  • Repasar a Tocqueville y sobre golpes de Estado

    En los momentos difíciles por los que atraviesa nuestro atribulado mundo, es saludable tomar distancia y releer pasajes de Alexis de Tocqueville a los efectos de tomar fuerzas para enfrentar los desafíos de la época.

    Siempre resulta aleccionador releer las obras de un personaje descollante por sus sustanciosos consejos pero en tiempos de elecciones resulta aún más provechoso abarcar los dos temas del título debido a que, salvo honrosas excepciones, en el mundo libre se viene desvirtuado el sentido de la democracia para enfatizar su aspecto secundario y accesorio del recuento de votos para opacar lo esencial que es el respeto a los derechos de todos tal como también lo han destacado los Giovanni Sartori de nuestra época. En nuestro caso, el espíritu alberdiano primó con resultados extraordinarios hasta que irrumpió el estatismo como consecuencia de otra de las advertencias del gran Alexis de Tocqueville en cuanto al abandono de la lucha por las ideas de la libertad, intercalados con ciertas amenazas veladas y no tan veladas a la prensa libre.

    En el libro más conocido de Tocqueville sobre las instituciones democráticas en los EEUU -como es sabido titulado La democracia en América, se lee: “Bien veo que de este modo se conserva la libertad individual en los negocios más importantes; pero se anula en los pequeños y en los particulares. Se olvida que en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra” (edición del Fondo de Cultura Económica, 1963, p. 635). Todo lo cual alude a las medidas que pasan de contrabando con distintos disfraces pero que van carcomiendo los cimientos de la libertad.

    En la misma obra se refiere a una noción tan degradada en nuestra época de la misma democracia. En este sentido Tocqueville escribe: “Durante mi permanencia en los Estados Unidos, observé que un estado social democrático [y advierto que…] el despotismo me parece particularmente temible en las edades democráticas. Me figuro que yo habría amado la libertad en todos los tiempos, pero en los que nos hallamos me inclino a adorarla […] En los tiempos democráticos en que nos hallamos, es en los que los verdaderos amigos de la libertad y de la grandeza humana deben estar dispuestos a impedir que el poder social sacrifique los derechos particulares de algunos individuos” (págs. 632, 636 y 639).

    He aquí el problema medular de nuestro tiempo: la degradación del ideal original de la democracia para en cierto sentido convertirla en cleptocracia, un riesgo que vieron los Padres Fundadores en Estados Unidos por lo que no mencionaron el vocablo democracia en su Carta Magna e insistieron en la noción de República (lo mismo ocurrió con la original argentina), al efecto de poner énfasis en los cinco preceptos de una República: la responsabilidad de los gobernantes por sus actos ante los gobernados, la transparencia de los actos gubernamentales, la alternancia en el poder, la división de poderes y la igualdad ante la ley. Este último atributo republicano está indisolublemente atado a la noción de Justicia como el “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” remite a los derechos de propiedad fundamentalismos para la cooperación social, puesto que no se trata de ser iguales ante la ley para ir todos a prisión, se trata de proteger a las personas de la invasión a sus derechos inalienables.

    Tocqueville nos estaba alertando acerca del peligro manifiesto y presente de tomar la democracia como el simple recuento de votos en lugar de contemplar su aspecto central cual es el respeto y la garantía a los derechos individuales. En esta línea argumental vuelvo a citar al constitucionalista argentino Juan González Calderón al escribir que los demócratas de los números ni de números entienden puesto que parten de dos ecuaciones falsas: 50%+1%=100% y 50%-1%=0%. Esta degradación la han señalado muchos autores de la ciencia política como Bertrand de Jouvenel y Giovanni Sartori.

    Si fuera correcta la interpretación de la democracia circunscrita al recuento de votos, diríamos que el régimen del asesino serial de Hitler era democrático porque ganó con la primera minoría o los actuales de Corea del Norte, Cuba, Venezuela o Nicaragua.

    También en la misma obra aparece su preocupación por la libertad de prensa. Allí resume que “la prensa es, por excelencia, el instrumento democrático de la libertad”. El cuarto poder tiene un doble propósito, en primer lugar la crítica al aparato estatal al efecto de mantenerlo en brete y en segundo término como aprendizaje esencial vía debates abiertos de diferentes ideas puesto que como nos enseña Karl Popper el conocimiento tiene la característica de la corroboración provisoria sujeto a refutaciones.

    Resulta especialmente necesaria la indagación por parte del periodismo cuando los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno pretenden ocultar información bajo los mantos de la “seguridad nacional” y los “secretos de Estado” alegando “traición a la patria” y esperpentos como el “desacato” o las intenciones “destituyentes” por parte de los representantes de la prensa.

    Por supuesto que nos estamos refiriendo a la plena libertad sin censura previa, lo cual no es óbice para que se asuman con todo el rigor necesario las correspondientes responsabilidades ante la Justicia por lo expresado en caso de haber lesionado derechos de terceros pero es pertinente aclarar que no hay tal cosa como “delitos de prensa” como no hay delitos de pistola o delito de cuchillo, delito en una sociedad libre es lesionar el derecho de otro. Esta plena libertad incluye el debate de ideascon quienes implícita o explícitamente proponen modificar el sistema, de lo contrario se provocaría un peligroso efecto boomerang (la noción opuesta llevaría a la siguiente pregunta, por cierto inquietante ¿en qué momento se debiera prohibir la difusión de las ideas comunistas de Platón, en el aula, en la plaza pública o cuando se incluye parcial o totalmente en una plataforma partidaria?).Las únicas defensas de la sociedad abierta radican en la educación y las normas que surgen del consiguiente aprendizaje y discusión de valores y principios.

    Hasta aquí lo básico de este tema, pero es pertinente explorar otros andariveles que ayudan a disponer de elementos de juicio más acabados y permiten exhibir un cuadro de situación algo más completo. En primer lugar, la existencia de ese adefesio que se conoce como “agencia oficial de noticias”. No resulta infrecuente que periodistas bien intencionados y mejor inspirados se quejen amargamente porque sus medios no reciben el mismo trato que los que adhieren al gobierno de turno en cuanto a la distribución de la pauta publicitaria o los que la juegan de periodistas y son directamente megáfonos del poder del momento. Pero en verdad, el problema es aceptar esa repartición estatal en lugar de optar por su disolución, y cuando los gobiernos deban anunciar algo simplemente tercericen la respectiva noticia o lo hacen en conferencia de prensa. La constitución de una agencia estatal de noticias es una manifestación autoritaria a la que lamentablemente no pocos se han acostumbrado.

    Es también conveniente para proteger la muy preciada libertad a la que nos venimos refiriendo, que en este campo se de por concluida la figura atrabiliaria de la concesión del espectro electromagnético y asignarlo en propiedad para abrir las posibilidades de subsiguientes ventas, puesto que son susceptibles de identificarse del mismo modo que ocurre con un terreno. De más está decir que la concesión implica que el que la otorga es el dueño y, por tanto, tiene el derecho de no renovarla a su vencimiento y otras complicaciones y amenazas a la libre expresión de las ideas que aparecen cuando se acepta que las estructuras gubernamentales se arroguen la titularidad, por lo que en mayor o menor medida siempre pende la espada de Damocles.

    En su libro sobre El antiguo régimen y la Revolución Francesa, este autor conjetura que en los lugares en donde existe gran progreso moral y crematístico, la gente tiende a darlo por sentado lo cual indefectiblemente conduce al momento fatal, puesto que son otras las ideas que ocupan los espacios vacantes. Esto ocurrió en no pocos lares (incluyendo la Argentina de mediados del siglo pasado).

    Esta referencia constituye una pieza esencial para poder vivir en libertad. Cada uno de nosotros es responsables de la existencia o la extinción de la sociedad libre. Como muchas veces se ha consignado, no es posible que actuemos como si estuviéramos cómodamente instalados en la platea de un teatro mirando y responsabilizando por los sucesos a quienes están en el escenario sin percatarnos que ese modo de proceder invariablemente conducirá al desmoronamiento del teatro.

    Con mucha razón los Padres Fundadores en Estados Unidos machacaban que “el costo de la libertad es su eterna vigilancia”. El respeto no es algo que proceda del aire automáticamente, se trata del resultado del esfuerzo cotidiano de todos, de lo contrario vienen las sorpresas desagradables por parte de quienes desconocen el derecho a la vida, a la propiedad y a la libertad.

    Una cita clave y muy poco trabajada se consigna en el volumen cinco (pag. 89) de Ouvres Complétes del célebre observador francés y en este caso es tomada del libro de Paul Johnson titulada A History of the American People donde ilustra la trascendencia de la responsabilidad individual y el significado del gobierno (en la página 390 de la edición de Harper Collins, 1998). Escribió Tocqueville;

    “Una de las consecuencias mas felices de la ausencia de gobierno (cuando la gente tiene la suerte de poder operar sin ella, lo cual es raro) consiste en el desarrollo de la fuerza individual que inevitablemente se sigue de ello. Cada hombre aprende así a pensar, a actuar por si mismo, sin contar con el apoyo de algo externo que, por mas vigilante se supone que sea, nunca responderá por todas las necesidades sociales. El hombre acostumbrado a lograr su bienestar solo a través de sus propios esfuerzos, se eleva ante la opinión de los demás y de la suya propia, su alma es así mas grande y más fuerte al mismo tiempo”.

    Esta cita clave en el pensamiento de Tocqueville demuestra su espíritu innovador que se adelantó a paradigmas estudiados mucho más adelante, como el dilema del prisionero, la asimetría de la información, los errores presentes en el teorema Kaldor-Hicks y el equilibrio Nash y en general lo referido a los bienes públicos y las externalidades.

    En los momentos difíciles por los que atraviesa nuestro atribulado mundo, es saludable tomar distancia y releer pasajes de Alexis de Tocqueville a los efectos de tomar fuerzas para enfrentar los desafíos de la época. Y para finalizar otro tema clave: las revoluciones.

    Desde John Locke los espíritus libres subrayan el derecho a la resistencia contra gobiernos que oprimen la totalidad de las libertades de las personas. Tal vez la única revolución exitosa ha sido la Norteamericana que parió un ejemplo de respeto recíproco y consecuente progreso moral y material extraordinario hasta que contemporáneamente ha comenzado a declinar y renunciar a los valores de los Padres Fundadores. La nuestra por la que nos independizamos como colonia española pero tardamos casi medio siglo en dejar de ser colonias de los gobiernos propios como señaló Alberdi, para recién ser libres a partir de la Constitución liberal de 1853 hasta el golpe fascista del 30 y peor aún a partir del golpe militar del 43 que nos tiene a los tumbos hasta el presente.

    Luego el golpe contra el peronismo de las torturas y cárceles a los opositores (“al enemigo ni justicia”), mordaza a la prensa y catástrofe económica. Como declaró Churchill a los medios internacionales a poco de dejar su cargo de primer ministro, el jueves 6 de octubre de 1955: “Perón es el único soldado que ha quemado su bandera y el único católico que ha quemado sus iglesias.” He escrito varias veces antes en detalle sobre los dos alzamientos que siguen pero es pertinente resumir el tema. Luego el entusiasmo de liberales por deshacerse de aquella peste totalitaria vía la revolución del 55 pero que nos defraudó con repetidas decisiones oprobiosas. Incluso en otro plano algunas de sus figuras destacadas han reiterado que si hubieran accedido a los postulados del liberalismo no hubieran adoptado los imperdonables hechos en que incurrieron. Finalmente la del 76 otra vez contra el escándalo en todos los órdenes pero que se convirtió en un horror inaceptable para cualquier persona decente ya que copiaron la metodología de los criminales terroristas en la guerra antiterrorista. A esta altura cualquier golpe sería agravar mucho más los problemas tal como ocurrió con el golpe de Castro contra Batista que convirtió a Cuba en una cárcel.

    Estas son las enseñanzas clave de Tocqueville puestas en contexto de temas institucionales y la muy peligrosa aventura de revoluciones que a esta altura pretenden que las mentes de otros estén exentas del veneno estatista siempre avasallador como una absurda coartada que apunta a saltearse el tratamiento de fondo cual es el tema educativo en una sociedad libre.

  • Advertencia de Guy Sorman sobre el iliberalismo

    El artículo «Amenaza a la democracia» de Guy Sorman en ABC hace unas semanas, aborda el creciente fenómeno del iliberalismo y su impacto en la democracia. El autor critica la visión propuesta por líderes como Viktor Orbán, quien argumenta que las democracias liberales impiden a las mayorías cumplir plenamente con su programa político. Orbán aboga por una forma de democracia iliberal en la cual la victoria electoral otorga a la mayoría el poder absoluto para implementar su ideología sin restricciones.

    Sorman hace una clara advertencia sobre los peligros del iliberalismo, haciendo referencia al precedente histórico de Adolf Hitler en la Alemania nazi. Sostiene que la democracia no se define simplemente por elecciones y la victoria de la mayoría, sino por la protección de los derechos intangibles de las minorías, garantizados por la Constitución. Destaca el papel crucial de los derechos de las minorías en las democracias liberales, como el estatus del líder de la oposición en el Reino Unido, que garantiza esos derechos y su potencial para liderar un futuro gobierno.

    El autor señala que el iliberalismo está avanzando en todo el mundo occidental, desde Orbán en Hungría hasta Trump en Estados Unidos, y menciona otros ejemplos como el gobierno polaco, la India de Modi y la Turquía de Erdogan. Estos líderes han erosionado las garantías de las minorías una vez en el poder. Sorman atribuye este avance a la exaltación de la identidad nacional, étnica y religiosa por parte de estos líderes iliberales. Niegan la pertenencia y los derechos a aquellos que no se ajustan a su definición de la verdadera nación, lo que lleva a la exclusión y la marginalización de grupos como católicos no fundamentalistas, kurdos, no suníes, laicos, ateos, musulmanes y diversos grupos en cada país respectivamente.

    El autor destaca la importancia de que los liberales definan y defiendan con elocuencia un mundo cambiante, diverso y progresista. Reconoce que el mensaje de los iliberales es simplista y atrae a aquellos que desean aferrarse a un pasado ficticio idealizado. Sin embargo, también reconoce que la complejidad del mensaje liberal puede ser una debilidad política, ya que los iliberales a menudo no escuchan o no entienden el mensaje liberal, mientras que los liberales se esfuerzan por escuchar y respetar a todos.

    En resumen, Guy Sorman plantea una advertencia sobre el iliberalismo y destaca la importancia de proteger los derechos de las minorías en las democracias liberales. Critica la visión de líderes iliberales que buscan concentrar el poder y erosionar las garantías democráticas fundamentales. El autor enfatiza la necesidad de que los liberales defiendan y promuevan un mundo diverso, cambiante y progresista como respuesta a los desafíos del iliberalismo en el mundo actual.

  • Carlos Alberto Montaner, el héroe de la libertad

    Una de las veces que tuve el gusto de presentarlo ante una nutrida audiencia en Buenos Aires, recordé que mi querido Carlos Alberto un tiempo antes en una conferencia en Miami fue interrumpido a poco de comenzar por una oyente que le preguntó cuándo iba a cantar confundiéndolo con Ricardo Montaner. Cuenta mi amigo con el sentido del humor que lo caracteriza que se levantaron “unos doscientos espectadores desilusionados”.

    Cuando leí la despedida de Carlos Alberto anunciado que no publicaría más sus columnas semanales debido a una enfermedad cerebral, se me partió el alma. Sus textos distribuidos en diversos medios en todo el mundo constituyen un recopilado de enseñanzas notables escritas con una pluma privilegiada y siempre en defensa de la libertad.

    Nació en Cuba en 1943, al principio apoyó a Castro en su derrocamiento de Batista pero a poco andar se percató del peligro y la catástrofe del régimen comunista. Lo detuvieron en 1960 a los 17 años de edad y fue condenado a veinte años de prisión. Pudo escapar y refugiarse en la embajada de Honduras y luego se exilió a Estados Unidos donde estudió literatura en la Universidad de Miami que luego completó en la Universidad Complutense de Madrid.

    Escribió veinticinco libros, tal vez los más conocidos sean Libertad: el camino al progreso y Viaje al corazón de Cuba pero el más renombrado ha sido su obra en inglés que lleva por título Latin Americans and the West que me envió con una muy afectuosa dedicatoria y donde tengo el privilegio que me cita. Allí desarrolla con magistral enjundia la historia latinoamericana, sus errores y aciertos junto a las recetas clave para el adelantamiento moral y material que básicamente se resumen en el respeto recíproco, desafortunadamente tan abandonado por muchos gobiernos que actúan como megalómanos con la pretensión de dirigir vidas y haciendas ajenas que indefectiblemente desembocan en fracasos estrepitosos. Todo a contramano de lo que hacen las naciones libres cuyos éxitos irrumpen en la medida en que incorporan políticas liberales de limitación al poder político.

    Ha cosechado reconocimientos, premios y galardones por doquier por una labor extraordinaria. No soy afecto a la utilización de la expresión “héroe” pero en este caso se aplica con justicia como a ninguna otra persona. Sus faenas son de un valor imposible de catalogar pero apreciadas por todos los partidarios de la sociedad libre. Una máquina de producir piezas memorables.

    Tuvo la generosidad de escribir recientemente para un libro en mi homenaje que me emocionó vivamente, en especial la referencia a mi padre a quien le debo ser liberal pues a pesar de haber completado dos doctorados nunca escuché desde la cátedra algo razonable sobre esa tradición de pensamiento. Su perseverancia por mostrarme otros lados de la biblioteca lo cual junto con sus trabajos de difusión e invitación de profesores liberales me permitió zafar del estatismo reinante.

    Al efecto de ilustrar lo dicho sobre Carlos Alberto con quien he tenido la inmensa satisfacción de haber compartido eventos en distintos países, transcribo unos poquísimos pasajes de algunas de sus miles de columnas publicadas durante décadas como una muestra infinitesimal para que el lector no adentrado en sus textos pueda espiar los quilates de este formidable escritor. La mejor manera de homenajearlo es leerlo.

    -”En Cuba no se elige entre diversas opciones, sino se ratifica, se reitera, a la espera de que una vez la chispa encienda la pradera. Los técnicos del Partido Comunista son expertos en buscar excusas a las crisis que les inflige el sistema, pero no son magos imaginando soluciones. Queda la de largarse de la isla, pero eso es útil siempre que se corrijan las causas de la espantada”.

    – “Se llama Nayib Bukele -nombre palestino- ha hecho algo antes de cumplir los 41 años que para sus numerosos partidarios es un acierto, pero para sus adversarios es la confirmación de sus peores pesadillas. Inauguró una cárcel que albergará 40.000 pandilleros presos. La llaman CECOT: “Centro de Confinamiento de Terroristas”. No importa que no sean exactamente terroristas. Estamos en la lucha por apropiarnos de las palabras. A los efectos del Estado de Derecho producen los mismos daños que el terrorismo […] Hay que dormir sobre el concreto. Cero visitas conyugales. Ni hay la posibilidad de redención o cambio. Hay sólo dos inodoros y una ducha por 100 de los posibles reos. La cárcel está a prueba de fugas. En torno a la cárcel existe una red de alambre de púas electrificada con una carga de 15,000 voltios. Basta un paso en falso para presentir el calor y el olor del cadáver quemado […] Me imagino que el señor Bukele sabe que el más despiadado de los mareros tiene derechos, y ello incluye ciertas prestaciones obligatorias en cuanto a personas por baños, y el acceso a visitas conyugales. Precisamente, el Estado no puede dedicarse a la venganza, ni a torturar, y debe tratar a los delincuentes con un seco respeto. Exactamente el comportamiento que ellos no tuvieron en la comisión de sus delitos […] Bukele posee todos los poderes del Estado. Los tres clásicos: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. A lo que habría un cuarto poder: “Internet”, en el que Bukele es un maestro. La capacidad de informar a la opinión pública (o no informar), o informar distorsionadamente mal”. (Por mi parte recuerdo mi nota en este mismo medio titulada “Revueltas varias: la clave es la educación” donde subrayo que cualquiera sea el país, el asunto no es agarrárselas con los poderes constituidos sino trabajar en lo que forma las cabezas de los votantes, lo contrario es ocuparse de los efectos pero no de las causas del problema).

    -”Vladimir Putin se ha encontrado la horma de sus zapatos en la resistencia casi suicida que halló en Ucrania. Cada muerto civil o militar ucranio se ha sacrificado por su país de origen y por Europa. Putin quisiera que su zona de influencia incluyera a Polonia y los países bálticos. A Hungría, a Bulgaria y a Rumanía, a los checos y a los eslovacos. No así en Alemania, donde los rusos han admitido su derrota total, porque se trata de una zona absorbida por una región mayor (la de los aliados, Estados Unidos más Inglaterra y Francia). Pese a que Alemania era el más desarrollado de los países satélites, (más que Moscú). Lo que no era mucho que decir de la economía comunista. Estaba herida de muerte […] Me parece injusto sostener que los ucranios deban pelear con un brazo atado a la espalda. Mientras ellos tengan que limitarse a reñir una guerra defensiva, la Rusia de Putin cuenta con la posibilidad de devastar las ciudades con sus inclementes bombardeos. Además, les puede decir a sus compatriotas cualquier cosa sobre el estado de la guerra […] Putin no se envalentonará y no le declarará la guerra a la OTAN por lo mismo que ocurrió en 1962 durante la Crisis de los Misiles. La perderían irremisiblemente. Si no pudieron derrotar a Ucrania en tres días, como se habían propuesto, y ya llevan más de un año, una acción concertada de los 30 países que forman la OTAN sería inderrotable”.

    – “Lo que quiero decir es que se trata de un despropósito siquiera enunciar que se puede solucionar el hecho de que muchos son pobres porque hay unos ricos que no desean pagar impuestos. Eso, sencillamente, no es verdad. Es preferible que exista la propiedad privada, aunque ciertas personas alcancen unas fortunas enormes, a lo contrario: Estados donde se prohíbe la existencia de propiedad privada. ¿Cómo se puede asegurar una cosa tan potencialmente dañina? Porque del año 1917, en que se realizó la revolución bolchevique, a la década de los noventa, hubo un Estado que fracasó totalmente experimentando la no existencia de la propiedad privada. No se trata de la libertad en abstracto, sino de las trabas que ponen los Estados al sueño de los emprendedores. Pocos Estados hay más libres que Inglaterra e Israel. Pero hasta que la señora Margaret Thatcher y el señor Menájem Beguín no comenzaron la liberación del mercado, seguían vigentes las ideas de Clement Atlee y sus sospechas de las actividades privadas. En el caso del señor Beguín no parece haber un permanente debate sobre las condiciones del mercado -como sí fue una constante en la señora Thatcher- sino una coincidencia en el tiempo. La población israelí se dio cuenta de que era una rémora el presupuesto ideológico de las cooperativas, y hoy son menos del 2% de las propiedades. El caso de Suecia es todavía más claro en la involución de los impuestos. Ingmar Bergman, el director de cine y teatro, se vio obligado a pagar el 109% de sus ingresos para continuar subsidiando el “Estado de Bienestar”. Ello ocurrió en 1976 cuando se cumplían 40 años de la ascensión al poder del Partido Socialdemócrata Sueco. Ese mismo año sucedió lo que no podía ocurrir. Carl Bildt derrotó a los socialdemócratas con su partido “Moderado” y le arrebató el poder a quienes lo habían ejercido durante varias décadas. No creo que el ejemplo de Bergman sea ajeno a este fenómeno. Fue muy sonado en Suecia. En especial, el hecho de que Bergman cuenta en sus memorias de cómo los dos agentes lo obligaron a dejar la puerta entreabierta del cuarto de baño (por miedo a la fuga), mientras él se aliviaba de un retortijón estomacal generado por la propia visita de la policía fiscal. En todo caso, se ha visto en España con especial antipatía el ataque de Ione Belarra, Ministra de Podemos -comunista- al valenciano Juan Roig, propietario de los supermercados Mercadona, una empresa modelo en el competitivo mundillo de los alimentos (la sexta empresa de España, de acuerdo con el ranking que ha establecido la Advice Strategic Consultant). La señora Belarra quiere formular un tope para los precios de los alimentos y ha llamado al mejor empresario de España “capitalista despiadado”, sin percatarse de que el aumento de los precios es producto de la guerra que ha desatado Rusia contra Ucrania. Por otra parte, desde Adam Smith se sabe que el mercado, con su mano invisible, donde existe una fuerte competencia es mucho más eficaz que las policías fiscales para bajar los precios. Ergo la señora Belarra, si quisiera, realmente, bajar los precios, debería fomentar la propiedad privada en la distribución de alimentos. Pero eso contradice sus ideas comunistas. Es pedirle peras al olmo”.

    Estos párrafos telegráficos tomados al azar y a vuelo de pájaro permiten saborear la pluma de Montaner, el héroe de nuestra historia cuyos testimonios quedarán grabados en el firmamento liberal.

  • El desafío de la democracia liberal y el endeudamiento público en Panamá

    La democracia liberal en Panamá se enfrenta a desafíos significativos, especialmente en lo que respecta al endeudamiento público. Desde la transición democrática posterior a la invasión, el país ha experimentado un crecimiento económico notable, pero también ha acumulado una deuda considerable. En este artículo, analizaremos la interrelación entre la democracia liberal, el peligro populista y el endeudamiento público en Panamá, examinando datos desde la democracia post invasión hasta la situación actual en el contexto de la post-pandemia.

    El auge del populismo y su impacto en el endeudamiento público en Panamá

    En los últimos años, se ha observado un aumento del populismo en Panamá, con líderes políticos que han prometido soluciones rápidas y sencillas a los desafíos del país. Estas políticas populistas, aunque atractivas para muchos,  han llevado a un aumento en el endeudamiento público. Enfrentar estas políticas irresponsables y garantizar una gestión financiera responsable se vuelve fundamental para la estabilidad económica y el futuro del país.

    El endeudamiento público en Panamá: de la democracia post invasión al estado actual post pandemia

    Desde la transición democrática en 1990, Panamá ha experimentado un crecimiento económico constante, pero también un incremento en el endeudamiento público. Antes de la pandemia, el país ya enfrentaba una deuda significativa, con un porcentaje de deuda sobre el PIB que se encontraba en niveles preocupantes. Sin embargo, la crisis sanitaria y sus consecuencias económicas han generado un aumento adicional en el endeudamiento, exacerbando los desafíos financieros a los que se enfrenta el país.

    El desafío de la sostenibilidad de la deuda

    El endeudamiento público descontrolado puede tener consecuencias negativas para la economía panameña. Un alto nivel de deuda dificulta la inversión en infraestructura y programas esenciales a cargo del gobierno como seguridad, justicia, educación o salud, limitando el desarrollo económico y la calidad de vida de los ciudadanos. Además, la dependencia excesiva de los mercados financieros internacionales puede aumentar la vulnerabilidad del país a las crisis económicas externas. Es crucial abordar el endeudamiento de manera responsable y buscar soluciones sostenibles para garantizar la estabilidad y el crecimiento a largo plazo.

    Preservando la democracia liberal y abordando el endeudamiento público en Panamá

    Para preservar la democracia liberal y abordar el endeudamiento público, es esencial fortalecer las instituciones democráticas, fomentar la transparencia y la rendición de cuentas, y promover una gestión fiscal responsable. Panamá debe buscar políticas que impulsen el crecimiento económico sostenible y diversificado, reduzcan la dependencia de la deuda y fomenten la inversión en sectores clave decididos por la propia ciudadanía. La participación ciudadana informada y el compromiso político son fundamentales para abordar estos desafíos y construir un futuro próspero para el país. Pero de ello no se desprende que para financiar el despilfarro se persiga a los ciudadanos con herramientas oficiales de recaudación impositiva y lograr el «equilibrio fiscal». Si la ciudadanía no logra abordar el pago de los impuestos es porque no puede porque sus ingresos han mermado o son demasiado altos para su rentabilidad empresarial. La clave está en que sus candidatos políticos no continúen irresponsablemente gastando a cuenta de futuros pagadores de la fiesta. Y en la ciudadanía en saber elegir.

    Conclusión:

    Panamá enfrenta el desafío de sostener la democracia liberal, evitar el populismo y disminuir el endeudamiento público. La gestión responsable de la deuda y la promoción de políticas económicas austeras y responsables son cruciales para garantizar un desarrollo económico equitativo y duradero. Al fortalecer las instituciones democráticas y fomentar una cultura de responsabilidad fiscal, Panamá puede superar estos desafíos y sentar las bases para un futuro próspero y estable. La participación ciudadana activa y el liderazgo político comprometido son clave para lograrlo. Y decirle al político en busca de votos, que la ciudadanía sabe que no hay tal cosa como un almuerzo gratis.