Etiqueta: libertad de expresión

  • El ministerio de la desinformación

    Luego del ataque a las Torres Gemelas, el gobierno de los EE.UU. creó el Departamento de Seguridad Doméstica (Department of Homelando Security – DHS), que hoy día se gasta la frívola suma de $52 millardos anuales y hoy, justo luego de anunciar Elon Musk la compra de Twitter, corre a crear una nueva entidad para combatir la “desinformación” (Disinformation Governance Board).

    La DHS asevera que “la desinformación puede afectar la seguridad fronteriza, la seguridad estadounidense durante desastres, y la confianza pública en las instituciones democráticas”. Como diría un buen chiricano “¡meto!” Ahora los mayores desinformadores de la humanidad, los políticos en general y sus gobiernos en particular se instituirán en los oráculos de la verdad… ¡Ah la gran flauta!

    Como dice la canción: “No se tú, pero yo…” quedo con inmensas dudas al ver eso de la creación de un ¡Departamento de la Desinformación! Realmente el grado de desvergüenza del gobierno supuestamente democrático y definitivamente centralista gringo no tiene límites. Hablan y actúan incoherentes porque saben que su discurso está dirigido a la masa semoviente de la cual dependen para continuar a cargo del hato de ganado ciudadano.

    Como dice Jon Miltimore, administrador editor de FEE, refiriéndose a la obra de George Orwell 1984: “Aún los nombres de los cuatro ministerios mediante los cuales somos gobernados exhiben cierta impudencia en su deliberado torcer de los hechos. El Ministerio de Paz se encarga de las guerras, el Ministerio de la Verdad, con la mentira, el Ministerio del Amor, con la tortura y el Ministerio de la Abundancia con la inanición.” Si los pseudo demócratas gringos trataran de ser más torpes, sería imposible. Su éxito en la estupidez no parece tener parangón. En simple resumen, Orwell salió en espanto del colectivismo y su obra de ficción estuvo basada en la realidad del conflicto entre fascistas y comunistas durante la Guerra Civil española.

    Y, como nos cuenta Jon Miltimore, vale la pena ahondar en el cuento de Orwell cuando relata que “en el exterior del Ministerio de la Verdad aparecen tres eslóganes: “LA GUERRA ES PAZ,” “LA LIBERTAD ES ESCLAVITUD,” y “LA IGNORANCIA ES LA FUERZA.” El problema, como ya he señalado, es que lo que estamos viendo no es ficción sino una grotesca realidad. Ya el trabajo de girar a los EE.UU. de su exitoso rumbo de libertad en una sociedad judeo-cristiana hacia un centralismo autoritario comunista va viento en popa y a toda vela… ¿o es que no nos damos cuenta?

    Si hay algo importante en una democracia liberal y capitalista es la libertad de expresión; particularmente dentro del recinto legislativo. El problema es que la humanidad avanza o evoluciona hacia una nueva realidad tecnológica que nos exige a todos un grado de educación completamente nuevo de nueva dimensión; para poder diferenciar entre la mentira y la verdad. Entre lo real e irreal. Pero ¿cómo lograr esa evolución educativa cuando hemos entregado el sistema educativo a los zorros del gallinero; al NODUCA? ¿Cómo atender la salud y la jubilación cuando la CSS, que es una empresa privada, la controlan los zorros de gallinero? Y, ahora que está a punta del colapso, todos esos zorros salen en estampida y se desentienden del asunto, no sea que se hunden con el barco.

    En resumen, si le preguntas a cualquiera que te defina el término “la verdad”, sería rarísimo que te lo puedan definir; y menos si les preguntas que es el bien. Pero le vamos a delegar a los politicastros que se encarguen de decir y controlar lo que es “desinformación”, cuando ¡ellos son la mayor fuente de toda desinformación!.

  • Bassel Khartabil, pionero y mártir por una Internet libre, cumpliría 40 años esta semana

    “La cárcel no son los muros, no es el verdugo y los guardias. Es el miedo oculto en nuestro corazón lo que nos hace prisioneros”. Bassel Khartabil

    «Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Yo puedo apoyarme en el lado izquierdo de la política y tú puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. Lo siento: el radical en mí se apoderó de lo humano por un momento. Me gustaría continuar la conversación, ¿por qué no? Pero no encuentro mis palabras. Un segundo de silencio y ya estamos desincronizados. Tengo una duda. Algo en mi pasado me impide conectarme contigo. Algo en tu pasado te impide conectarte conmigo. Nos separamos el uno del otro. Ambos sufrimos una pizca de tristeza.

    Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Puedo apoyarme en el lado izquierdo del espectro político y tu puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. ‘Oh’, me encojo de hombros, ‘nuestros caminos pueden divergir sobre este tema, pero estoy agradecido de que podamos compartir este momento juntos y aprender desde una perspectiva diferente’. Un segundo de silencio y sonríes. ‘Caminemos juntos’, propones. Yo te devuelvo la sonrisa. Algo en mi pasado se desencadenó, lo sentí en mi corazón. Algo en tu pasado te permitió dejar atrás la diferencia. Al soltarnos, disfrutamos de nuestra libertad interna. Una mirada, una sonrisa, un reconocimiento: más allá de las 148 categorías impuestas por la sociedad, nos permitimos no discriminar por prejuicios. ¿Dónde está el asunto que lo hace posible? Quiero llamar a este asunto: libertad.»

    Este capítulo citado, Internal Freedom,  creado por Hellekin, un nómada global, activista del software libre, miembro de la Fundación Dyne.org y mantenedor del consenso GNU, es parte de un libro escrito en Pourrières, Francia, en cinco días, del 2 al 6 de noviembre de 2015. Solo dos semanas antes, se había impulsado la necesidad de llamar la atención global sobre la difícil situación de Bassel Khartabil, un desarrollador de software de código abierto sirio que tenía paradero desconocido desde su detención en 2012. El 11 de noviembre de 2015, surgieron rumores de que Khartabil había sido condenado a muerte en secreto. En agosto de 2017, su esposa hizo público que Khartabil había sido ejecutado por el gobierno sirio poco después de su desaparición en 2015.

    Khartabil nació y se crió en Damasco, en Siria, donde se especializó en el desarrollo de software de código abierto. Fue director de tecnología y cofundador de la empresa de investigación colaborativa Aiki Lab y fue CTO de Al-Aous, una institución editorial y de investigación dedicada a las ciencias y artes arqueológicas en Siria. Se  desempeñó como líder del proyecto y afiliado público de Creative Commons Siria,  y contribuyó con Mozilla Firefox, Wikipedia, Openclipart, entre otros proyectos de código abierto. A él se le atribuye la apertura de Internet en Siria y la ampliación enorme del acceso y el conocimiento en línea al pueblo sirio, cuyo papel fue clave para que los activistas sirios pudieran sortear la censura en internet impuesta por el régimen de Damasco. Mohammed Najem, activista libanés, colaborador de Global Voices y cofundador de Social Media Exchange,  con quien forjó una profunda amistad fue terminante al respecto: «Bassel era una amenaza para el régimen porque hablaba un idioma que ellos no entendían».

    Su último trabajo incluyó una reconstrucción virtual en 3D abierta de la antigua ciudad de Palmyra en Siria (destruída por ISIS), la visualización en tiempo real y desarrollo con Fabricatorz para el marco de programación web Aiki Framework. Este proyecto fue desarrollado y exhibido más tarde en su honor.

    El libro citado, escrito mayormente por personas que escriben, codifican y participan en proyectos relativos al free software o free culture, lo denominaron “El costo de la libertad”, dedicado a Bassel Khartabil como a tantos otros desaparecidos repentinamente, quienes pagaron un precio muy alto, su vida, sólo por haber ejercido sus derechos como personas libres. La semana pasada, el 22 de Mayo, Bassel habría cumplido tan sólo 40 años.

  • Congresistas de EE.UU. interrogan a jefes de gigantes tecnológicos, piden reformas

    Los políticos acusaron a Facebook, Twitter y Google de alimentar ideologías extremistas.

    Por Voz de América – Redacción

    WASHINGTON DC – Legisladores del la Cámara de Representantes estadounidense interrogaron el jueves a los directores de las principales compañías tecnológicas (Facebook, Google y Twitter) del país, y les acusaron de no hacer lo suficiente para evitar la desinformación, por lo que insistieron en regular las prácticas de las empresas de internet.

    “Su modelo de negocios se ha convertido en el problema y se acabó la era de la autorregulación, es hora de legislar para hacerlos responsables”, sentenció el congresista Mike Pallone en una audiencia en la que los directores ejecutivos de estas tres compañías participaron de manera virtual.

    Es la primera vez que Mark Zuckberger (Facebook), Jack Dorsey (Twitter) y Sundar Pichai (Google) testifican frente al Congreso desde el asalto al Capitolio por parte de seguidores del expresidente Donald Trump. Los legisladores culparon a los empresarios de alimentar las ideologías extremistas que llevaron a los disturbios y de agravar la división en el país.

    «Su modelo de negocios se ha convertido en el problema y se acabó la era de la autorregulación». Mike Pallone, congresista de EE. UU.

    “El ataque y el movimiento que lo motivó comenzó y fue alimentado por sus plataformas”, señaló el congresista Michael Doyle.

    Ante la pregunta de si ellos consideraban que las redes sociales tuvieron o no responsabilidad de los ataques, solo el CEO de Twitter respondió que sí. El director de Alphabet, la compañía matriz de Google, sostuvo que se trataba de una pregunta compleja pero que la compañía tenía cierto tipo de responsabilidad.

    Por su parte, Zuckerberg evadió la respuesta y culpó directamente al exmandatario republicano y a los insurrectos que se tomaron el edificio del Congreso. “Creo que el expresidente debe responsabilizarse por sus palabras”, dijo el jefe de Facebook.

    Los legisladores del Congreso de EE.UU. han intentado por varios años imponer legislación que regule a las compañías tecnológicas, a quienes acusan de promover desinformación, ideologías extremistas y, en el caso de Facebook, de mantener un monopolio sobre el mercado.

    Con respecto a la libertad de expresión y el contenido que se publica en redes sociales, el debate en el Capitolio se centra en la sección 230 de la ley de Decencia en la Comunicación, que evita que las compañías tecnológicas sean responsables legalmente de los contenidos de los usuarios. Los congresistas están presionando por reformar esa ley.

    El CEO de Facebook presentó en la audiencia una propuesta para modificar la legislación, en la que las compañías podrían tener inmunidad legal respecto a lo que los usuarios publiquen sólo si se adhieren a políticas que permitan eliminar material dañino. Tanto Dorsey como Pichai vieron con buenos ojos la propuesta, agregando que debe ser pulida.

  • Restricciones a los medios en pandemia han limitado el acceso a la información

    Por Maria Elena Little Endara

    Las medidas de emergencia introducidas durante la pandemia de coronavirus dieron como resultado un aumento en los arrestos por ‘noticias falsas’, a los periodistas se les negó el acceso a reuniones informativas o funcionarios de salud y se bloquearon sitios web de noticias, alegan expertos en derechos de los medios.

    Un año después de que la Organización Mundial de la Salud declarara una pandemia mundial, los periodistas de varios países todavía sienten el impacto de las leyes y regulaciones mientras los gobiernos buscan controlar la narrativa o silenciar los informes críticos.

    Los grupos de derechos de los medios sostienen que las restricciones han negado a los ciudadanos el acceso a noticias e información.

    ‘La pandemia presenta una grave amenaza para la libertad de prensa, en un momento en que la difusión de información real y fáctica es vital para la vida de las personas’, dijo a la VOA Amy Slipowitz, directora de investigación del informe anual ‘Freedom in the World’ de Freedom House. ‘Los periodistas han sido objeto de arrestos, violencia e intimidación, y los gobiernos han ejercido control sobre el contenido’.

    En su informe de 2020, “Democracy under Lockdown”, Freedom House descubrió que 91 de 192 países impusieron algún tipo de restricción a los medios como parte de su respuesta oficial a la pandemia.

    Se introdujeron leyes y medidas para tratar de proteger y promover la seguridad, pero en varios países las regulaciones se utilizaron para restringir o acosar a los medios de comunicación.

    El Instituto de Prensa Internacional (IPI) con sede en Viena descubrió que las medidas de emergencia a menudo incluían disposiciones destinadas a combatir las ‘noticias falsas’ que se utilizaban para encarcelar o limitar la libertad de expresión.

    “Algunos gobiernos, especialmente los autoritarios, aparentemente creen que la crisis de salud requiere limitar la libertad de prensa y la libertad de expresión. La verdad es lo contrario: la crisis de salud ha hecho que la libertad de prensa sea más importante que nunca ”, dijo a la VOA Scott Griffen, subdirector del IPI.

    “El tremendo impacto y los cambios que hemos visto en tantas partes de nuestra sociedad hacen que sea esencial que se permita al periodismo desempeñar su función de guardián”, dijo Griffen.

    Todavía se están introduciendo nuevas regulaciones un año después de la pandemia. Malasia a principios de este mes utilizó poderes ampliados en virtud de las leyes de emergencia para imponer penas más duras por lo que el gobierno considera noticias falsas, incluidas penas de cárcel de hasta tres años.

    Esas leyes ‘pretenden combatir la desinformación pero, en muchos casos, en realidad tratan de reprimir el discurso crítico’, dijo Griffen.

    La pandemia ha dado a los regímenes autoritarios licencia para tomar medidas enérgicas contra la disidencia y los críticos, dijo el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) con sede en Nueva York.

    «Los países con antecedentes deficientes en materia de libertad de prensa como China, Egipto y Turquía están ciertamente a la vanguardia cuando se trata de países que han hecho todo lo posible por acabar con el periodismo», dijo a la VOA Courtney Radsch, directora de defensa del CPJ.

    Las autoridades tomaron represalias contra los reporteros solo por hacer su trabajo y crearon condiciones que hicieron que la cobertura fuera «casi imposible», dijo Radsch, y agregó: «[Estos países] lideran el mundo en el encarcelamiento de periodistas, utilizan las leyes de salud pública o de emergencia como armas y ponen a periodistas encarcelados en riesgo mortal «.

    En su censo de 2020 de periodistas encarcelados a nivel mundial, el grupo de libertad de prensa registró un récord de 274 tras las rejas, incluidos varios arrestados por su cobertura de la pandemia. Al menos dos murieron por COVID-19, encontró el CPJ.

    El CPJ se encuentra entre los medios de comunicación y los grupos de derechos humanos que han pedido a los gobiernos que liberen a periodistas y presos políticos de los encierros o custodias carcelarias, debido a los mayores riesgos para la salud del COVID-19.

    «Nos gustaría ver a todos los periodistas liberados de prisión, donde el coronavirus podría equivaler a una sentencia de muerte», dijo Radsch, y agregó que el CPJ también aboga por «la revocación de la legislación opresiva y la puesta en marcha de salvaguardias para los periodistas que están en la primera línea de la pandemia «.

    Datos de la Pandemia

    Durante el año pasado, el IPI rastreó más de 600 violaciones a la libertad de prensa relacionadas con COVID 19, incluidos arrestos por acusaciones de noticias falsas, bloqueo de sitios web y periodistas restringidos de asistir a conferencias de prensa o hablar con funcionarios de salud.

    «Las acciones del gobierno chino para tomar medidas enérgicas contra los periodistas ciudadanos que estuvieron entre los primeros en informar sobre el virus y advertir sobre su impacto no pueden olvidarse», dijo Griffen. «[Pero] varios otros países se han destacado en términos de su respuesta de mano dura al escrutinio periodístico».

    India, con 84 casos de periodistas llevados para interrogarlos o acusados ​​por la cobertura relacionada con COVID, encabezó el rastreador de libertad de prensa del IPI, pero Griffen dijo que Rusia también amplió las leyes de «noticias falsas» para apuntar a los informes críticos y Zimbabwe se destacó con uno de los peores índices en África, con varios arrestos, incluido el periodista de investigación Hopewell Chin’ono.

    El acceso limitado a la información y el bloqueo de sitios web fueron los mayores problemas en América Latina, donde Venezuela fue el país más restrictivo, y el IPI documentó 66 violaciones.

    Slipowitz, de Freedom House, dijo que las políticas restrictivas dirigidas a los medios de comunicación «se sintieron más agudamente en las democracias en lucha y en los estados altamente represivos».

    FILE - A pro-democracy activist holds placards with the picture of Chinese citizen journalist Zhang Zhan outside the Chinese central government's liaison office, in Hong Kong, Dec. 28, 2020

    Los casos que se destacaron para ella incluyeron a China en diciembre que sentenció a la periodista ciudadana Zhang Zhan a cuatro años de prisión por sus reportajes desde Wuhan, y Egipto expulsando a una reportera del medio británico The Guardian, debido a la cobertura crítica de la respuesta del gobierno a la pandemia.

    Los grupos de derechos humanos esperan señales de que las leyes represivas introducidas como parte de las medidas de emergencia serán revocadas.

    “El IPI dijo desde el principio que cualquier restricción o interferencia con los derechos de los periodistas debía ser proporcionada, necesaria y limitada en el tiempo”, dijo Griffen. «Nos preocupa que se mantengan las nuevas formas de injerencia en la libertad de expresión introducidas durante la pandemia».

  • Es urgente reiterar la importancia de la libertad de prensa

    La libertad de expresión no solo es una manifestación básica de respeto sino que el contraste de distintas ideas resulta vital para adquirir conocimientos

    La condición humana remite al libre albedrío que constituye el cimiento de la tradición liberal, solo así tienen sentido las ideas autogeneradas, la posibilidad de revisar nuestros juicios, las proposiciones verdaderas y falsas, la moral, la responsabilidad individual y la mismísima libertad. El pensamiento resulta imprescindible para evaluar los medios pertinentes al efecto de lograr fines apetecidos y la expresión del pensamiento constituye no solo una manifestación de la libertad sino que es el aspecto medular que permite alimentar el conocimiento, puesto que como ha señalado Karl Popper este tiene la característica de la provisionalidad abierta a refutaciones. Las críticas y las autocríticas son esenciales para el progreso de la insustituible aventura del pensamiento que es una consecuencia de la racionalidad.

    En algunos ocasiones cuando se estima que alguien está equivocado o no sigue las reglas de la lógica se le endilga la etiqueta de “irracional”, lo cual no es así: todo lo que hace el ser humano es racional a diferencia de los actos reflejos de la biología, cuando la medicina antigua propiciaba ciertas recetas hoy consideradas erradas no es que aquellos médicos eran irracionales, es que no contaban con el conocimiento que hoy disponemos y así sucesivamente.

    Se ha dicho, por otra parte, que la verdad debe estar sustentada en verificaciones empíricas a lo que Morris Cohen ha replicado que esa proposición no es verificable y el antes mencionado Popper ha explicado que nada en la ciencia es verificable, es solo de momento corroborable. La verdad se sustenta en la correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado, el relativismo epistemológico, cultural, ético y hermenéutico echan por tierra con toda posibilidad de investigación, además de convertir en relativas las mismas aseveraciones del relativismo.

    Como ha sostenido Einstein, “todos somos ignorantes, solo que en temas distintos” y en el campo específico de cada cual también hay una dosis grande de ignorancia que se intenta contrarrestar en un difícil peregrinaje en el mar de ignorancia en busca de algo de tierra fértil en que sostenernos sin llegar nunca a un puerto definitivo puesto que la navegación es permanente. Por eso me resulta tan atractivo el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, es decir, no hay palabras finales.

    El debate de ideas resulta imprescindible para ensanchar el conocimiento, de allí que la libertad de expresión no solo es una manifestación básica de respeto sino que el contraste de distintas ideas resulta vital para adquirir conocimientos. En esto estriba el progreso intelectual del que deriva todo progreso humano.

    Antes he escrito sobre la libertad de prensa -que es la manifestación de la antedicha liberad de pensamiento- pero dado el clima amenazador que se vive en distintas latitudes, se hace necesario reiterar lo dicho. Después del derecho a la vida le sigue en importancia el derecho de propiedad una de cuyas manifestaciones centrales es precisamente la facultad de expresar las propias perspectivas y contrastarlas con otras opiniones, para lo cual se requiere un ámbito de puertas y ventanas abiertas al efecto de permitir la mayor dosis de oxígeno, sin limitaciones de ninguna naturaleza. Este es el sentido por el que los Padres Fundadores en Estados Unidos otorgaron tanta importancia a la libertad de prensa y es el motivo por el que se insertó con prioridad en la mención de los derechos de las personas en su carta constitucional, la cual, dicho sea al pasar, fue tomada como punto de referencia en la sanción de la argentina. Jefferson escribió en 1787 que “si tuviera que decidir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en elegir lo último”.

    Este es el sentido por el que mi distinguido amigo, el eminente constitucionalista Gregorio Badeni, sostuvo en su Tratado de libertad de prensa la trascendencia de este valor fundamental para la existencia de la sociedad libre y, asimismo, el correlato con la indispensable preservación de las fuentes de información.

    Esta libertad es respetada y cuidada como política de elemental higiene cívica en el contexto de una sociedad abierta, no solo por lo anteriormente expresado sino porque demanda información de todo cuanto ocurre en el seno de los gobiernos para así velar por el cumplimiento de sus funciones específicas y minimizar los riesgos de extralimitación y abuso de poder.

    Resulta especialmente necesaria la indagación por parte del periodismo cuando los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno pretenden ocultar información bajo los mantos de la “seguridad nacional” y los “secretos de Estado” alegando “traición a la patria” y esperpentos como el “desacato” o las intenciones “destituyentes”. Debido a su trascendencia y repercusión pública internacional, constituyen ejemplos de acalorados debates sobre estos asuntos los referidos a los llamados “Papeles del Pentágono” (tema tan bien tratado por Hannah Arendt) y el célebre “Caso Watergate” que terminó derribando un gobierno.

    Por supuesto que nos estamos refiriendo a la plena libertad sin censura previa, lo cual no es óbice para que se asuman con todo el rigor necesario las correspondientes responsabilidades ante la Justicia por lo expresado en caso de haber lesionado derechos de terceros. Esta plena libertad incluye el debate de ideas con quienes implícita o explícitamente proponen modificar el sistema, de lo contrario se provocaría un peligroso efecto boomerang (la noción opuesta llevaría a la siguiente pregunta, por cierto inquietante ¿en qué momento se debería prohibir la difusión de las ideas comunistas de Platón, en el aula, en la plaza pública o cuando se incluye parcial o totalmente en una plataforma partidaria?). Las únicas defensas de la sociedad abierta radican en la educación y las normas que surgen del consiguiente aprendizaje y discusión de valores y principios.

    Hasta aquí lo básico del tema, pero es pertinente explorar otros andariveles que ayudan a disponer de elementos de juicio más acabados y permiten exhibir un cuadro de situación algo más completo. En primer lugar, la existencia de ese adefesio que se conoce como “agencia oficial de noticias”. No resulta infrecuente que periodistas bien intencionados y mejor inspirados se quejen amargamente porque sus medios no reciben el mismo trato que los que adhieren al gobierno de turno o a los que la juegan de periodistas y son directamente megáfonos del poder del momento. Pero en verdad, el problema es aceptar esa repartición estatal en lugar de optar por su disolución, y cuando los gobiernos deban anunciar algo simplemente tercericen la respectiva publicidad. La constitución de una agencia estatal de noticias es una manifestación autoritaria a la que lamentablemente no pocos se han acostumbrado.

    Es también conveniente para proteger la muy preciada libertad a la que nos venimos refiriendo, que en este campo se de por concluida la figura atrabiliaria de la concesión del espectro electromagnético y asignarlo en propiedad para abrir las posibilidades de subsiguientes ventas, puesto que son susceptibles de identificarse del mismo modo que ocurre con un terreno. De más está decir que la concesión implica que el que la otorga es el dueño y, por tanto, tiene el derecho de no renovarla a su vencimiento y otras complicaciones y amenazas a la libre expresión de las ideas que aparecen cuando se acepta que las estructuras gubernamentales se arroguen la titularidad, por lo que en mayor o menor medida siempre pende la espada de Damocles.

    De la libertad de expresión se sigue la de asociación y de petición que deben minimizar las tensiones que eventualmente generen batifondos extremos y altos decibeles que afectan los derechos del vecino, lo cual en un sistema abierto se resuelve a través de fallos en competencia como mecanismo de descubrimiento del derecho y no como ingeniería legislativa y diseño arrogante.

    Fenómeno parecido sucede con la pornografía y equivalentes en la vía pública que, en esta instancia del proceso de evolución cultural, hacen que no haya otro modo de resolver las disputas como no sea a través de mayorías circunstanciales. Lo que ocurre en dominios privados no es de incumbencia de los gobiernos, lo cual incluye la televisión que con los menores es responsabilidad de los padres y eventualmente de las tecnologías empleadas para bloquear programas. En la era moderna, carece de sentido tal cosa como “el horario de protección al menor” impuesto por la autoridad, ya que para hacerlo efectivo habría que bombardear satélites desde donde se trasmiten imágenes en horarios muy dispares a través del globo. Las familias no pueden ni deben delegar sus funciones en aparatos estatales como si fueran padres putativos, cosa que no excluye que las emisioras privadas de cualquier parte del mundo anuncien las limitaciones y codificadoras que estimen oportunas para seleccionar audiencias.

    Otra cuestión también controversial se refiere a la financiación de las campañas políticas. En esta materia, se ha dicho y repetido que deben limitarse las entregas de fondos a candidatos y partidos puesto que esos recursos pueden apuntar a que se les “devuelva favores” por parte de los vencedores en la contienda electoral. Esto así está mal planteado, las limitaciones a esas cópulas hediondas entre ladrones de guante blanco mal llamados empresarios y el poder, deben eliminarse vía marcos institucionales civilizados que no faculten a los gobiernos a encarar actividades más allá de la protección a los derechos y el establecimiento de justicia. La referida limitación es una restricción solapada a la libertad de prensa, del mismo modo que lo sería si se restringiera la publicidad de bienes y servicios en diversos medios orales y escritos.

    Afortunadamente han pasado los tiempos del Index Expurgatoris en el que papas pretendían restringir lecturas de libros y donde irrumpen en la escena comisarios que limitan o prohíben la importación de libros, dan manotazos a la producción y distribución de papel, interfieren en la cibernética o, al decir del decimonónico Richard Cobden, establecen exorbitantes “impuestos al conocimiento”. La formidable invención de la imprenta por Pi Sheng en China y más adelante la contribución extraordinaria de Gutemberg y ahora Internet, los medios digitales y las redes sociales no han sido del todo aprovechadas sino que a través de los tiempos se han interpuesto cortapisas de diverso tenor y magnitud pero en estos momentos han florecido (si esa fuera la palabra adecuada) megalómanos que arremeten con fuerza contra el periodismo independiente.

    Esto ocurre debido a la presunción del conocimiento de gobernantes que sin vestigio alguno de modestia y a diferencia de lo sugerido por Einstein, se autoproclaman sabedores de todo cuanto ocurre en el planeta, y se explayan en vehementes consejos a obligados y obsecuentes escuchas en imparables verborragias.

    Dados los temas controvertidos aquí brevemente expuestos -y que no pretenden agotar los vinculados a la libertad de prensa- considero que viene muy al caso reproducir una cita de la obra clásica de John Bury titulada Historia de la libertad de pensamiento: “El mundo mental del hombre corriente se compone de creencias aceptadas sin crítica y a las cuales se aferra firmemente […] Una nueva idea contradictoria respecto a las creencias que sustenta, significa la necesidad de ajustar su mente […] Las opiniones nuevas son consideradas tan peligrosas como molestas, y cualquiera que hace preguntas inconvenientes sobre el por qué y el para qué de principios aceptados, es considerado un elemento pernicioso”.

    El cuarto poder tiene prelación para la preservación de la libertad respecto a los otros tres, la sociedad libre se derrumba sin este valor. También he escrito antes para rendir homenaje al periodismo independiente (un pleonasmo pero por las situaciones que atravesamos vale el énfasis) pero en esta ocasión insisto en este muy sentido tributo pues dan batalla con un coraje y una perseverancia por lo que en gran medida le debemos la supervivencia, en contraste con sujetos disfrazados de periodistas pero vendidos al espíritu cavernario del autoritarismo siempre empobrecedor moral y materialmente.