Etiqueta: libertad de expresión

  • Viernes Santo

    Viernes Santo

    Viernes Santo, incluso quien no es creyente, puede detenerse un momento ante un hecho humano.

    Más allá de la fe, de la liturgia y del dogma, la historia no trata a Jesús como una invención. Lo reconoce, con algunas observaciones, como a un hombre real: alguien que vivió, habló, reunió seguidores, incomodó al poder y terminó ejecutado por el Imperio. No hace falta creer para entender el contexto: un disidente, vuelto peligroso por su palabra, aplastado por el orden establecido. ¿Suena familiar?

    Y cuando decimos “ejecutado”, no hablamos de una muerte abstracta. Hablamos del aparato romano del castigo. La crucifixión.

    Primero, la flagelación. El instrumento no era un simple látigo: era el flagrum, varias correas de cuero con incrustaciones de metal y hueso. Cada golpe no solo hería: desgarraba. Las bolas de plomo hundían la carne; los fragmentos afilados la arrancaban. La piel cedía primero, luego el tejido, luego el músculo. No había límite de golpes. La intención no era solo castigar, sino llevar al cuerpo al borde del colapso sin permitirle morir aún. Una crueldad que nos trae náuseas mientras las describimos.

    Después, la humillación. Un manto, una caña, golpes en la cabeza. Y una corona de espinas trenzadas y presionadas sobre el cráneo, una burla cruel que punzaba, abría la piel y convertía el dolor en espectáculo. Porque sí, una inmensa masa lo contemplaba no sin cierto deleite, aunque nos parezca increíble.

    Luego, el camino. El condenado cargando el madero, debilitado, sangrando, cayendo. Y finalmente la cruz romana: un método no solo para matar, sino para exhibir. El cuerpo fijado, elevado en lo más alto, expuesto. La muerte no llegaba de inmediato, sino lentamente, entre asfixia, agotamiento y pérdida de sangre. Era una ejecución pensada para quebrar no solo al hombre, sino a cualquiera que lo mirara. El garrote legal de nuestro tiempo para cualquiera que se atreva y enfrente el poder, de ahí la idea de la exposición aleccionadora.

    Por eso, incluso desde una posición secular, el Viernes Santo nos dice algo. Tal vez Jesús no murió “por nosotros” en el sentido religioso. Pero sí murió por sostener una palabra que desordenaba el mundo de su época; por decir algo distinto de lo permitido; por encarnar una idea que el poder consideró intolerable. Por ser un disidente desafiando al orden establecido con el sólo poder de las ideas, de la palabra.

    Y eso sí nos abarca a todos.

    Porque el mecanismo no ha cambiado tanto. Ya no tenemos látigos ni cruces. Ahora tenemos otras formas, más limpias, más aceptables, de castigar al disidente: desacreditarlo, aislarlo, ridiculizarlo, expulsarlo. La violencia se ha refinado pero el impulso de censura es el mismo. El poder sigue reaccionando ante quien incomoda.

    Recordar hoy a Jesús, incluso sin fe, es recordar a quienes han sido castigados por decir algo distinto, por señalar una injusticia, por negarse a obedecer lo establecido.

    Consideramos que Viernes Santo puede conmemorarse no solo como el recuerdo y luto de una pasión sagrada, sino como la memoria de un hombre al que el poder llevó hasta el extremo de la crueldad y la maldad porque sus ideas resultaban peligrosas.

    Y si algo exige este día, incluso para quienes no creen, es una toma de posición.

    Porque la historia no solo recuerda a quien fue llevado a la cruz, también recuerda a quienes lo permitieron.

    A Poncio Pilato, que se lavó las manos. A Herodes Antipas, que convirtió el dolor y la crueldad en espectáculo. A la muchedumbre, que miró, se acostumbró y siguió adelante.

    Y ese guion no ha desaparecido. Hoy ya no hay cruces en las plazas, pero sigue existiendo el poder que castiga al que incomoda, y multitudes que aplauden, callan o miran hacia otro lado.

    Por eso, si algo significa ser libres, de verdad libres, es decidir de qué lado estamos cuando alguien es señalado, castigado o silenciado por pensar distinto.

    No seremos Pilato. No nos lavaremos las manos frente a la injusticia. No confundiremos prudencia con cobardía.

    Y tampoco dejaremos de nombrar a los Herodes de nuestro tiempo, aunque muchos sigan aplaudiendo y celebrando la destrucción de quien incomoda, reducido ya a la indefensión frente a la omnipotencia del Estado.

    Porque cada época tiene su cruz, cada poder sus métodos, y cada sociedad su momento de decidir si repite la historia o finalmente aprende de ella.

  • Speaker’s Corner: El Santuario del Discurso Libre en Londres

    En el corazón de Hyde Park, Londres, existe un rincón que es mucho más que un simple espacio público. Speaker’s Corner es un verdadero símbolo de la libertad de expresión, un territorio sagrado donde la palabra se convierte en el arma más poderosa de la democracia.

    Desde mediados del siglo XIX, este lugar ha sido testigo de momentos históricos que marcaron la defensa del derecho a opinar libremente. Aquí, cualquier ciudadano se puede subir a un pequeño podio o una escalera y expresar sus ideas sin temor a represalias, sin importar lo controversial que pueda parecer su discurso.

    Oradores Legendarios

    Por este rincón han pasado voces que transformaron el pensamiento social y político. Karl Marx utilizó Speaker’s Corner para desarrollar ideas que luego influencerían movimientos revolucionarios mundiales. Vladimir Lenin, antes de liderar la Revolución Rusa, practicaba sus discursos en este espacio. Líderes del movimiento sufragista británico, como Sylvia Pankhurst, también encontraron aquí su tribuna para defender los derechos de las mujeres.

    Los domingos, especialmente, el lugar se convierte en un hervidero de ideas. Oradores improvisados debaten sobre política, religión, filosofía, con un público que escucha, cuestiona e interrumpe. La tolerancia es la única regla: puedes no estar de acuerdo, pero jamás silenciar. Tradicionalmente, había leyes que prohibían hacer declaraciones sediciosas o difamatorias contra la Corona. Sin embargo, en la práctica moderna, estas restricciones se han flexibilizado considerablemente. Hoy en día, el espacio mantiene su espíritu de libertad de expresión, pero aún existen límites legales generales que aplican en todo el Reino Unido, como: No se puede incitar al odio; No se pueden hacer llamados a la violencia; No se puede difamar gravemente.

    La Paradoja Contemporánea

    Sin embargo, la realidad actual presenta una ironía demoledora. Mientras el verdadero espíritu de Speaker’s Corner radica en la capacidad de escuchar voces diferentes, incómodas, disruptivas, fomentando la crítica y discusión pública ciudadana, los políticos que deberían ser los primeros defensores de esta libertad parecen ser sus mayores enemigos. Donald Trump, Javier Milei, Pedro Sánchez – por mencionar algunos – han protagonizado ataques sistemáticos contra periodistas y medios que no siguen su narrativa.

    La democracia no se construye eliminando voces críticas, sino permitiendo que todas encuentren su espacio.

    Un Territorio Sagrado

    Lo fascinante de Speaker’s Corner es su carácter universal. No discrimina por origen, clase social, ideología. Aquí, un jubilado puede debatir con un estudiante, un predicador religioso puede compartir espacio con un activista político. La única condición es el respeto por el derecho del otro a expresarse.

    En tiempos de polarización global, donde los gobernantes parecen más interesados en controlar el relato que en escuchar, este pequeño rincón de Londres se convierte en un recordatorio necesario: la libertad de expresión no es un privilegio, es un derecho fundamental.

    El mundo necesita más «Speaker’s Corners»: espacios donde la palabra sea libre, donde el diálogo sea más importante que tener la razón, donde la diversidad de pensamiento sea celebrada y no temida.

    Información para el Viajero

    Si visitas Londres, Speaker’s Corner es una parada imperdible para los amantes de la historia y la libertad de expresión. Ubicado en el lado noreste de Hyde Park, es más fácil de acceder por las estaciones de metro de Marble Arch o Lancaster Gate. Los domingos por la mañana es cuando encontrarás más actividad, con oradores improvisados que dan vida al espacio.

    Consejo práctico: llega temprano, lleva una chaqueta ligera (el clima de Londres puede ser impredecible), y mantén una mente abierta. No solo observarás un espacio histórico, sino que experimentarás una tradición única de debate público que resume la esencia de la libertad democrática.

    La democracia no se declama, se practica. Y en ese ejercicio, cada voz cuenta.

  • “La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea»: Freedom House alerta sobre riesgos para la democracia

    Un informe de Freedom House publicado el miércoles indica que por décimocuarto año consecutivo hay un declive de la libertad global en Internet. Varios países de América Latina no escapan de esta tendencia.

    BOGOTÁ/ SAN SALVADOR/ SANTIAGO DE CHILE- — Informar a través de Internet es cada vez menos viable para países de la región como Venezuela, donde muchos comunicadores son amenazados y hasta condenados por ejercer el oficio o simplemente se autocensuran debido al temor infundido desde el poder, explicó una periodista venezolana* a la Voz de América.

    Este y otros testimonios obtenidos coinciden con los resultados divulgados el miércoles en el informe «Libertad en la red 2024: La lucha por la confianza en Internet» [FOTN 2024 /Freedom on the Net]según el cual «los ataques violentos y la intimidación para silenciar la libertad de expresión en línea se generalizaron durante el año pasado».

    El reporte evaluó la libertad en Internet en 72 países, equivalente al 87 % de los usuarios de Internet del mundo y abarcó los acontecimientos ocurridos entre junio de 2023 y mayo de 2024.

    La libertad en este ámbito -explica el documento- disminuyó en 25 de 72 países estudiados por Freedom House. China tiene uno de los peores entornos del mundo, contrario a Chile, con fuertes salvaguardas en los derechos humanos.

    El texto de Freedom House indicó que el empeoramiento de las condiciones para informar en línea coincidió con el hecho de que muchas personas en el mundo, entre ellos los venezolanos, «se preparaban para ir a las urnas».

    Uno ya no puede utilizar las redes sociales para informar, para decir qué está pasando porque a los periodistas, aquí en Venezuela, nos pueden buscar, privar de libertad y nos pueden hasta condenar aplicándonos la ley del odio».
    Periodista venezolana

    El informe de la organización sin fines de lucro y enfocada en crear un mundo democrático, concluyó que las protecciones a los derechos humanos en línea disminuyeron en 27 de los 72 países cubiertos por Freedom on the Net 2024, y 18 de ellos obtuvieron mejoras.

    Los gobiernos -afirma la investigación- también recurrieron a arrestos, violencia y otras formas de represión para silenciar el discurso en línea fuera de los periodos electorales.

    «En al menos 56 países, los usuarios de Internet fueron arrestados debido a su expresión política, social o religiosa. Las personas fueron atacadas físicamente o asesinadas en represalia por sus actividades en línea en un récord de al menos 43 países», indicó el documento.

    Este es – de acuerdo con Freedom House- el décimocuarto año consecutivo en el que se presenta este tipo de declive de la libertad global en Internet, relacionado con la intromisión electoral, la censura y la manipulación de contenido que el año pasado terminaron socavando la capacidad de los votantes de tomar decisiones informadas en las elecciones de todo el mundo.

    Proliferación de contenidos falsos y engañosos en elecciones

    Nicole Bibbins Sedaca, presidenta interina de Freedom House, explicó que algunos de los abusos más graves se produjeron en el contexto de conflictos armados, sumiendo a los civiles a vacíos de información e impidiéndoles el acceso a ayuda vital.

    “La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea, y la proliferación de contenido falso o engañoso está alimentando la duda sobre los resultados electorales y sembrando una desconfianza a largo plazo en las instituciones democráticas”, dijo Bibbins Sedaca.

    Admitió además que generar «un espacio seguro y confiable para la expresión en línea es esencial no solo para defender la libertad en Internet, sino también para salvaguardar y fortalecer la democracia».

    La gente tiene dificultades para acceder a información creíble en línea, y la proliferación de contenido falso o engañoso está alimentando la duda sobre los resultados electorales y sembrando una desconfianza a largo plazo en las instituciones democráticas”.
    Nicole Bibbins Sedaca, presidenta interina de Freedom House

    La periodista venezolana consultada para este artículo aseguró que tras las disputadas elecciones presidenciales del pasado 28 de julio en Venezuela ha sido aún peor lo que describió como «la arremetida» contra los comunicadores de parte del gobierno de Nicolás Maduro, a quien las autoridades electorales dieron el triunfo, a pesar de que la oposición ha mostrado actas, videos y otras pruebas por las cuales se consideran los «legítimos» vencedores en la pasada elección.

    «El mismo gobierno le crea a uno esa autocensura, por el miedo a represalias y ellos están aquí a la orden a meter preso a quienes mejor les provoquen o a quien no les guste”, agregó la periodista que aludió a que las condenas para profesionales de la prensa pueden oscilar entre los 5 y 10 años de cárcel.

    El gobierno de Maduro a menudo desconoce y desacredita a la prensa que está fuera de su control, a la que no le ofrece información ni accesos a las fuentes oficiales, que es un exclusivo privilegio de los medios afines a los intereses de la llamada «revolución bolivariana».

    Ambiente complejo

    Los hallazgos muestran que 25 gobiernos de los 72 países analizados “cortaron el acceso a Internet, restringieron el acceso a las plataformas de redes sociales o bloquearon sitios web que albergaban discursos políticos, sociales y religiosos durante los períodos electorales, a menudo con la intención de dar forma a los resultados”.

    En Venezuela, por ejemplo, de acuerdo con la ONG Espacio Público, en lo que va de 2024 la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ha cerrado 14 emisoras y, entre 2003 y 2023, al menos 297.

    “Muchas emisoras del país, en varios estados de Venezuela, fueron cerradas por el gobierno justamente porque no son complacientes”, afirmó la periodista venezolana. Agregó que las páginas digitales opositoras y sus espaciones en redes sociales como X, antes Twitter, también han sido bloqueadas y para poder acceder a ellas, el usuario debe contar con una VPN o red privada virtual.

    El informe también resaltó cómo previo a la primaria de la oposición venezolana, organizada de forma independiente en octubre de 2023, “el régimen autoritario de Nicolás Maduro ordenó el bloqueo de los sitios que permitían a los votantes localizar los centros de votación” y, en julio, tras el recuento de votos de la oposición que daba por ganador a Edmundo González, “el régimen intensificó su aparato de censura para apoyar las afirmaciones de victoria de Maduro”.

    De los países cubiertos por FOTN 2024 /Freedom on the Net, se registró un récord según el cual al menos 43 personas fueron atacadas o asesinadas en represalia contra su discurso y activismo en línea. En al menos 56 países, los usuarios de Internet fueron arrestados debido a su expresión política, social o religiosa y, en ocasiones, condujeron a sentencias de prisión que superaron los 10 años.

    Nosotros nos sentimos amenazados porque hace unos días intentaron bajar la página web del medio Redacción Regional , esto luego de que publicamos dos investigadores sobre el clan Bukele, y su incremento patrimonial».
    Jaime Quintanilla, periodista salvadoreño.

    Además, comentaristas progubernamentales manipularon la información en línea, a menudo promoviendo información falsa sobre las elecciones y los candidatos.

    En ese propósito, fueron utilizadas las herramientas de la Inteligencia Artificial para crear información falsa y engañosa, aumentando los métodos más antiguos de manipulación de contenido. Esta se usó como una herramienta no regulada que se empleó “de diversas maneras, desde inocuas hasta altamente engañosas”.

    Chile, un “modelo global”

    El informe indicó que Chile y los Países Bajos, quienes fueron evaluados por primera vez este año, “sirven como modelos globales de libertad en Internet”. El país latinoamericano se ubicó en tercer lugar, con 86 puntos, los mismos que Canadá.

    Ingrid Bachmann, académica en la Universidad Católica de Chile y Directora del Núcleo Milenio de Desigualdades y Oportunidades Digitales, NUDOS, explicó a la VOA que actualmente, en ese país, “en los últimos años se ha demostrado que todavía se defiende la libertad de expresión, también en internet, sobre otros tipos de controles”.

    “El ejercicio del periodismo y del activismo en Internet no es algo que suponga que te arresten o que te maten, como sí ocurría en tiempos de dictadura”, dijo la académica, pero aclaró que “sería un poco complaciente” afirmar que el país está bien en la materia, sino que “en realidad” es que se compara con otros países, como los de la región, “que están muy mal”.

    En Chile, “cualquier asomo de regular contenidos, muchas veces genera una reacción bastante inmediata de que esto atentaría contra la libertad de prensa o de expresión, e incluso, se tacha como censura”, agregó.

    Para Bachmann, hay periodistas y activistas independientes que “podrían considerar que el espacio digital no es tan seguro, a pesar de que no hay grandes pérdidas de vida que lamentar aún”, pues las amenazas son latentes. Sin embargo, aún se cataloga como “un hito” que un periodista muera ejerciendo su profesión, pues no es muy común en ese país.

    Otros hallazgos

    Los indicadores de FOTN que evalúan los límites a los contenidos, también cayeron este año a su puntuación media más baja en más de una década. “La censura y la manipulación en línea son cada vez más extremas”, indica el informe.

    Para Sergio Arauz, subjefe de redacción del medio salvadoreño El Faro, en su país el contexto es “hostil y que le da miedo a cualquiera”. Además, viven en medio del régimen de excepción desde hace más de dos años, lo que significa una “suspensión de garantías constitucionales, no hay debido proceso, no hay independencia judicial y entonces los periodistas somos sujetos de un arresto probable y arbitrario”.

    Y, en ese “contexto de miedo”, añadió en entrevista con la VOA, se termina en la autocensura o en “no investigar, por no decir por no expresarse”.

    «Nosotros nos sentimos amenazados porque hace unos días intentaron bajar la página web del medio Redacción Regional, esto luego de que publicamos dos investigaciones sobre el clan Bukele, y su incremento patrimonial», agregó Jaime Quintanilla, periodista salvadoreño.

    Una Internet libre y abierta es indispensable para el buen funcionamiento de la democracia en el siglo XXI».
     Allie Funk, coautora de investigación de tecnología y democracia de Freedom House

    Por otro lado, en medio de un sombrío panorama, el informe de Freedom House resaltó que en más de la mitad de los 41 países de la FOTN que celebraron o se prepararon para elecciones nacionales durante el período de cobertura, los gobiernos tomaron medidas destinadas a hacer más confiable el espacio informativo.

    Algunos también “intentaron abordar el contenido falso, engañoso o incendiario”, a través de la aplicación de normas de eliminación de contenido entre las empresas de tecnología. Y se ha apoyado la verificación de datos y la alfabetización digital.

    La coautora del informe Allie Funk, directora de investigación de tecnología y democracia de Freedom House afirmó que un rol importante para revertir la tendencia de los últimos 14 años pasa por la acción de los decisores públicos.

    «Para revertir el declive global de la libertad en Internet, los responsables políticos y las empresas deberían renovar sus compromisos de proteger la libertad de expresión, salvaguardar el acceso a información diversa e impulsar el apoyo a la sociedad civil local”, concluyó Funk.

    [*La periodista venezolana entrevistada para este artículo pidió no ser identificada por temor a represalias]

  • El Arresto de Pavel Durov: Un Pasaje a la Distopía Orwelliana

    El reciente arresto de Pavel Durov, el fundador de Telegram, es un claro ejemplo de cómo los gobiernos alrededor del mundo están utilizando su poder para silenciar a aquellos que se atreven a desafiar sus normas. Durov fue detenido en un aeropuerto de París bajo acusaciones de «permitir actividades criminales» en su plataforma de mensajería, una detención que nos lleva peligrosamente cerca de un mundo Orwelliano donde la innovación y la protección de las libertades individuales son castigadas con mano dura.

    La Innovación Como Crimen

    Telegram, una de las pocas plataformas que se ha resistido a ceder ante las presiones gubernamentales para espiar a sus usuarios, ha sido un baluarte de la privacidad y la libertad de expresión en un mundo cada vez más vigilado. La detención de Durov no es más que un intento desesperado por parte del gobierno francés de amedrentar a quienes se niegan a ser el brazo ejecutor de las políticas de vigilancia masiva. Acusar a Durov de «complicidad en tráfico de drogas» y «delitos contra menores» por las actividades de usuarios en su plataforma es tan absurdo como responsabilizar a un fabricante de cuchillos por los crímenes cometidos con sus productos.

    El argumento de que Durov es culpable por permitir que su plataforma sea utilizada para actividades ilegales ignora por completo la verdadera naturaleza de la tecnología: una herramienta que puede ser usada para el bien o para el mal, dependiendo de las manos en las que se encuentre. No es Telegram el problema, sino aquellos que buscan controlar lo incontrolable, eliminando cualquier posibilidad de que las personas puedan comunicarse libremente sin ser observadas.

    Un Mundo Orwelliano

    Estamos entrando en una era donde la resistencia a la vigilancia es vista como un acto criminal. El arresto de Durov es solo el último de una serie de ataques a aquellos que se atreven a desafiar el status quo. Recordemos el caso de Julian Assange, quien expuso las verdades incómodas de los gobiernos y si bien ahora se encuentra en libertad, ha enfrentado por años una persecución implacable y la cárcel. O Ross Ulbricht, el creador de Silk Road, quien fue condenado a cadena perpetua por ofrecer una plataforma que desafiaba las leyes tradicionales de comercio. Estas figuras representan un desafío al poder establecido, y su castigo es una advertencia a los demás: no desafíen al sistema o enfrentarán consecuencias drásticas.

    El Paralelismo con los Panamá Papers

    Un paralelo inquietante puede trazarse con el caso de los Panamá Papers, donde la creación de sociedades anónimas legales fue demonizada porque algunos las usaron para evadir impuestos. Los abogados y las herramientas legales que facilitaron la creación de estas sociedades fueron vilipendiados, como si la herramienta misma fuera culpable de los crímenes de algunos de sus usuarios. Esto es equivalente a culpar a la tecnología de Durov por los crímenes cometidos por terceros en Telegram.

    Así como las sociedades anónimas son una herramienta que puede ser utilizada para la gestión legítima de riqueza, Telegram es una plataforma que permite la libre comunicación. Sin embargo, en ambos casos, los gobiernos han decidido que es más fácil atacar la herramienta y a sus creadores que enfrentar los problemas sistémicos que permiten que estos abusos ocurran.

    La Amenaza Real

    El verdadero crimen que Pavel Durov parece haber cometido es su negativa a convertirse en un cómplice de la vigilancia estatal. En un mundo que se asemeja cada vez más a la distopía de Orwell, donde la libertad individual está bajo constante amenaza, los innovadores que protegen estas libertades son tratados como enemigos del estado. La detención de Durov es una señal clara: aquellos que se nieguen a ceder ante el poder autoritario serán perseguidos sin piedad.

    Este arresto no solo es un ataque a Durov, sino una advertencia para todos los que valoran la libertad y la privacidad. Estamos viendo cómo los gobiernos están dispuestos a utilizar el garrote legal para intimidar y silenciar a aquellos que se oponen a su control total, llevando al mundo cada vez más cerca de la distopía Orwelliana que tanto tememos.

  • Julian Assange: Símbolo de la Libertad de Expresión, LIBRE!

    Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, es un nombre que ha resonado en el ámbito internacional durante más de una década. Su liberación reciente, bajo fianza y tras un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos, marca un hito en un largo y complicado conflicto legal que ha mantenido al mundo en vilo. Este evento no solo representa la resolución de un caso judicial prolongado, sino que también reaviva el debate sobre la libertad de expresión, la transparencia gubernamental y las amenazas a la libertad individual en la era digital.

    El Tribunal Superior de Londres concedió la libertad bajo fianza a Assange el 24 de junio de 2024, después de más de cinco años en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh. Este desenlace fue el resultado de una campaña global que involucró a defensores de la libertad de prensa, legisladores y organizaciones de derechos humanos, quienes presionaron para que se reconsiderara su caso. La libertad de Assange se logró tras llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el cual se declaró culpable de ciertos cargos a cambio de su liberación.

    Julian Assange es una figura controvertida pero fundamental en la lucha por la libertad de expresión. Desde la creación de WikiLeaks en 2006, su plataforma ha publicado millones de documentos clasificados que han revelado crímenes de guerra, corrupción gubernamental y abusos de los derechos humanos a nivel global. Las filtraciones más significativas de WikiLeaks, que incluyen los documentos del ejército estadounidense sobre las guerras en Irak y Afganistán, así como cables diplomáticos secretos, han expuesto la opacidad de los gobiernos y las acciones encubiertas que de otro modo permanecerían ocultas al público.

    Assange ha sido un defensor incansable de la transparencia y la rendición de cuentas, valores esenciales en cualquier sociedad democrática. Sin embargo, su trabajo también lo ha puesto en la mira de poderosos adversarios. La acusación de espionaje por parte del Gobierno de Estados Unidos y su posterior arresto en 2019, tras ser expulsado de la embajada de Ecuador en Londres, ilustran los riesgos inherentes a desafiar el statu quo y revelar verdades incómodas.

    La figura de Assange nos invita a reflexionar sobre las amenazas a la libertad individual y la libertad de expresión. En un mundo donde la información es poder, los gobiernos y las corporaciones a menudo intentan controlar y censurar el flujo de datos. Las acciones de Assange han subrayado la importancia de proteger a los denunciantes y a las organizaciones que exponen la verdad, pero también han destacado los peligros que enfrentan quienes se atreven a hablar en contra de las estructuras de poder establecidas.

    El caso de Assange también nos recuerda que las mayores amenazas para la libertad individual no siempre provienen de regímenes autoritarios o dictaduras, sino también de democracias que, en nombre de la seguridad nacional, cada vez con mayor frecuencia socavan los derechos fundamentales. La extradición y el procesamiento de Assange nos han indicado muy claramente lo que es un ataque directo a la libertad de prensa y una advertencia velada a otros periodistas y activistas si se atreven a desafiar la narrativa oficial.

    En términos de simbolismo, la figura de Assange es comparable a la de un mártir moderno por la libertad de información. Su lucha y su sacrificio nos han inspirado a defender los principios de transparencia y justicia. También ha planteado preguntas difíciles para defensores del llamado » contra terrorismo» sobre los límites de la libertad de expresión y el equilibrio entre la seguridad nacional y el derecho del público a saber.

    La liberación de Julian Assange es una victoria significativa para el mundo libre y un momento de reflexión para todos aquellos que valoran la libertad de expresión. Su caso subraya la importancia de proteger a aquellos que se atreven a revelar la verdad, incluso cuando enfrenta a fuerzas poderosas. En un mundo donde la información es ffrecuentemente manipulada y ocultada, la valentía de Assange para desafiar estas fuerzas nos recuerda que la verdadera libertad solo puede florecer en un entorno de transparencia y responsabilidad. La lucha por estos principios continúa, y Assange seguirá siendo un faro para quienes creemos en la libertad y el poder de la verdad.

  • Periodista de Hong Kong incomunicada y se teme detenida en Beijing

    La periodista del South China Morning Post, Minnie Chan, está desaparecida después de una misión en octubre.

    Minnie Chan, reportera principal del South China Morning Post, ha estado incomunicada desde que viajó a Beijing para cubrir un foro de seguridad regional en octubre, lo que generó una creciente preocupación de que haya sido detenida. Kyodo News informó el 30 de noviembre que Chan, un alto reportero de defensa y asuntos exteriores, había estado inalcanzable durante un mes.

    Chan es el primer periodista de Hong Kong que desaparece mientras trabajaba en China desde que el ex reportero del Straits Times , Ching Cheong, fue condenado a cinco años de prisión por «espionaje» en 2005, después de recopilar material sobre el difunto primer ministro derrocado Zhao Ziyang.

    El South China Morning Post , propiedad del gigante tecnológico chino Alibaba, respondió a una pregunta el viernes con una breve declaración de que Chan está «de vacaciones», que actualmente se encuentra a salvo, pero que ha pedido a la compañía que «respete su privacidad».

    «La seguridad de nuestros periodistas es de suma importancia y continuaremos manteniendo contacto y comunicación con la familia de Minnie Chan y brindándoles todo el apoyo que necesitan», dijo el periódico.

    Las repetidas llamadas a los familiares de Chan y a la editora en jefe del periódico, Tammy Tam, quedaron sin respuesta durante el horario de oficina el viernes.

    La libertad de prensa en Hong Kong ha caído en picada en medio de una continua represión de las críticas a las autoridades en virtud de una ley de seguridad nacional y leyes de sedición de la era colonial, y ahora más medios ofrecen contenido de China continental y propaganda respaldada por el Estado a espectadores y oyentes.

    Una fuente familiarizada con la situación dijo a RFA Cantonese que «otros partidos» están trabajando con las autoridades, en un intento de minimizar la reacción del público ante la desaparición de Chan.

    La Asociación de Periodistas de Hong Kong dijo en un comunicado en su sitio web que estaba «profundamente preocupada por la seguridad [de Chan]», y añadió que había solicitado más información al South China Morning Post.

    El presidente de la Asociación de Periodistas de Hong Kong, Ronson Chan, dijo que no había recibido más noticias de Chan cuando RFA Cantonese lo contactó el viernes.

    «Hay muchas cosas que quiero saber, pero todavía no hay noticias, nada específico», dijo. «Estamos muy preocupados por su situación y esperamos que todos puedan echarle una mano para que pueda regresar a casa y reunirse con su familia lo antes posible».

    Últimos puestos del ranking de libertad de prensa

    Dijo que tanto la sentencia de Ching Cheong como la desaparición de Chan resaltan los peligros de informar en China, que el año pasado ocupó el puesto 177 entre 180 en el índice global de libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras, con más de 100 periodistas actualmente tras las rejas.

    La última vez que se supo de Chan públicamente fue cuando informó sobre el Foro Xiangshan, que se celebró en Beijing del 29 al 31 de octubre. Su última publicación en Facebook fue el 11 de noviembre, donde publicó varias selfies, lo que llevó al experto en defensa Andrey Pinkov a preguntarle dónde estaba. Pinkov comentó en una publicación posterior de Facebook: «Ella es una persona muy educada. A menudo le paso contenido de Facebook a ella y a otros amigos que creo que es importante y ella siempre responde con un me gusta».

    «A ella no le ha gustado nada ni ha leído nada [que le he enviado] desde principios de noviembre», dijo. «Estoy empezando a pensar que esto es raro».

    «Leo su cobertura todo el tiempo, su cobertura no es política en absoluto, y el South China Morning Post es un periódico [de propiedad] china», escribió Pinkov, y agregó que Chan entrevista con frecuencia a figuras militares sobre los acontecimientos militares chinos.

    Los periodistas extranjeros que trabajan en China siguen enfrentándose a la interferencia del gobierno cuando intentan hacer su trabajo, en medio de una «moral maltrecha» vinculada a repetidas expulsiones de periodistas y problemas de visas, según un informe de marzo de 2023 del Club de Corresponsales Extranjeros de China, mientras que los ciudadanos chinos que trabajan Los medios de comunicación extranjeros también son frecuentemente acosados ​​y detenidos.

    Ojos vigilando

    Ching Cheong se negó a especular sobre los detalles de la situación de Chan. Pero dijo que ha habido un énfasis creciente en la «seguridad nacional» bajo el presidente Xi Jinping.

    «En tales circunstancias, los periodistas pueden ser fácilmente investigados por el Ministerio de Seguridad Nacional si no tienen cuidado», afirmó. «Hay personas que tienen la tarea especial de vigilar a todos los periodistas extranjeros».

    «Después de llegar a China, cada movimiento que haga estará bajo vigilancia», dijo Ching. «Los periodistas en China caminan sobre hielo fino: es muy peligroso.»

    Ching dijo que es poco probable que las autoridades de Hong Kong, que ahora están dedicadas a perseguir toda forma de disidencia, sean de mucha ayuda para Chan, si ella ha entrado en conflicto con las autoridades.

    «El gobierno ya no se atreve a dar un paso al frente y la sociedad civil ha sido derrotada. Si me sucediera lo mismo ahora, no recibiría el tipo de apoyo que recibí de Hong Kong en aquel entonces», afirmó.

    El politólogo independiente Chen Daoyin estuvo de acuerdo y añadió que cualquier tema que el gobierno considere delicado puede ser tratado como un asunto de «seguridad nacional».

    «Incluso apoderarse del gobierno mediante la divulgación de información antes que ellos parecerá un desafío a su autoridad y los hará sentir inseguros», dijo Chen.

    «Cuando el gobierno empieza a buscar seguridad absoluta, ninguna industria está a salvo», afirmó.

    El comentarista de actualidad de Hong Kong, To Yiu-ming, dijo que las recientes enmiendas a la Ley de Contraespionaje de China podrían significar que es probable que las autoridades chinas consideren más actividades como «espionaje», incluido el periodismo.

    «Puede que no sea esta periodista [acusada de] espionaje; puede que estén persiguiendo a quien le haya proporcionado información», dijo To. «Podría ser un funcionario, tal vez alguien de un grupo de expertos».

    Pero «en términos generales, incluso las actividades periodísticas normales se consideran a menudo como extracción de secretos oficiales y podrían caer dentro del ámbito de investigación de la Ley de Contraespionaje», afirmó.

    Cuando se le pidió información sobre Chan, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, dijo en una conferencia de prensa regular en Beijing el viernes: «No estoy al tanto de eso».

    Traducido por Luisetta Mudie. Editado por Malcolm Foster. RFA

  • SIP: América Latina desciende a su nivel más bajo en promedio de libertad de prensa

    Los países de América Latina descendieron a su nivel más bajo en el promedio de libertad global de libertad de prensa, anunció la SIP que este año centra sus preocupaciones en la seguridad de los periodistas y el aumento de ataques a instalaciones de medios y sus trabajadores.

    Por primera vez en cuatro años, el promedio global de libertad de prensa en América Latina descendió a su nivel más bajo, según un barómetro continental de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), divulgado el viernes.

    Los países experimentaron un descenso por debajo de los 50 puntos, en el Índice de Chapultepec, una medición de 100 variables de las libertades de prensa y expresión que elabora la SIP.

    Según el organismo, frecuentes amenazas a la vida y seguridad de los periodistas son las razones que más destacan.

    Una de las mayores preocupaciones de expuestas este año en la 79 Asamblea Anual de la SIP que concluye este domingo, es la seguridad de los periodistas y el aumento que han registrado de ataques a instalaciones de medios y a sus trabajadores.

    Según la SIP, la mayoría de estas amenazas tienden a generar autocensura, lo cual va en detrimento de la democracia y tala uno de los principales derechos ciudadanos, que es el de expresarse libremente.

    Andrea Miranda, directora de contenido Grupo Debate México, relata que los episodios de violencia se han recrudecido considerablemente.

    “Nos han puesto granadas en la redacción, nos han balaceado todas nuestras instalaciones. Hace un año ejecutaron a uno de nuestros principales columnistas”, expone.

    En esta edición la SIP también ha ahondado en temas como desinformación, el uso de la propaganda por parte de entes gubernamentales y la amenaza a los medios para generar autocensura.

    Además, se enfocan en el uso que hacen los entes gubernamentales de la ley para discriminar y restringir el trabajo de los medios, conocido como lawfare o guerra legal, por lo que la SIP hace un llamado de acción para fijar una estructura robusta que defienda a la prensa en el continente.

    Si bien Cuba, Venezuela y Nicaragua siguen ostentando la calificación de naciones sin libertades, Honduras, El Salvador y Bolivia acompañan ahora a Guatemala en la lista de países con alta restricción a la libertad de prensa.

    Además, República Dominicana, por primera vez, se ubica como el único territorio con plenas libertades, destronando a Canadá y Jamaica, cambios significativos con respecto a 2022.

    En esta área de protecciones y restricciones, sobresale el vínculo, no siempre armonioso, de los gobiernos con la prensa.

    Al respecto, para Marta Ramos Sosa, presidenta de la Comisión de Género de la SIP, la relación con los medios no tiene que ser una “de amistad ni de incondicionalidad”.

    “Al contrario, es una relación que permite tener una sociedad mucho más fuerte, mucho más informada, que permite gobiernos más transparentes y democracias más sólidas”, afirma.

  • La Cultura de la Cancelación: ¿Defensa de los Valores o Deriva Totalitaria?

    En la era digital, la «cultura de la cancelación» se ha convertido en un término omnipresente en los debates contemporáneos sobre la libertad de expresión y la corrección política. Aunque su objetivo declarado es promover la justicia social y responsabilizar a quienes perpetúan el discurso de odio o la intolerancia, su deriva hacia un totalitarismo cultural plantea serias preocupaciones sobre la salud de nuestra democracia y la protección de las libertades fundamentales. En este contexto, es crucial recordar las palabras atribuídas a Voltaire: «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo.»

    La cultura de la cancelación, en su forma más benigna, puede ser vista como un intento de corregir desigualdades históricas y luchar contra la discriminación. Sin embargo, cuando se utiliza para silenciar voces disidentes o imponer una única visión del mundo, se convierte en una amenaza para la diversidad de pensamiento, un pilar esencial de cualquier sociedad democrática.

    La primera pregunta que debemos plantearnos es: ¿dónde trazamos la línea entre la protección de los valores y la supresión de la libertad de expresión? La respuesta a esta pregunta es fundamental para evitar que la cultura de la cancelación caiga en la deriva totalitaria. Si censuramos ideas con las que no estamos de acuerdo, estamos socavando el principio mismo de la democracia, que se basa en el debate abierto y la confrontación de ideas.

    La tolerancia hacia las opiniones divergentes es un signo de una sociedad madura y pluralista. No podemos avanzar como sociedad si no estamos dispuestos a escuchar y debatir incluso las opiniones más impopulares. Voltaire entendió esto claramente, y su afirmación de que defendería con su vida el derecho de los demás a expresar sus opiniones, incluso si no compartía esas opiniones, es una lección atemporal sobre la importancia de la libertad de expresión.

    Sin embargo, en la era de las redes sociales y la cultura de la cancelación, esta tolerancia parece estar en peligro. Las redes sociales pueden convertirse en tribunales de linchamiento virtuales, donde las opiniones impopulares pueden destruir la vida de una persona en cuestión de horas. Esto crea un ambiente de autocensura, donde las personas tienen miedo de expresar sus opiniones por temor a represalias.

    Además, la cultura de la cancelación a menudo carece de un proceso justo y debido. En lugar de permitir un debate abierto y la presentación de pruebas, se basa en la acusación y el juicio sumario en el tribunal de la opinión pública. Esto puede llevar a la destrucción de la reputación y la carrera de personas que pueden ser inocentes o que han cambiado sus puntos de vista con el tiempo.

    Otro aspecto preocupante es la arbitrariedad en la aplicación de la cultura de la cancelación. Algunas voces son perseguidas de manera implacable, mientras que otras reciben un trato preferencial. Esto crea una sensación de injusticia y división en la sociedad.

    La cultura de la cancelación también puede tener un efecto paralizante en el arte, la literatura y la creatividad en general. Los artistas pueden sentirse coaccionados para seguir una línea ideológica específica en lugar de explorar temas controvertidos o desafiar las normas establecidas.

    Para evitar la deriva totalitaria de la cultura de la cancelación, es esencial promover un enfoque más equilibrado. Esto significa proteger la libertad de expresión, incluso cuando las opiniones expresadas nos resulten incómodas o desafiantes. Significa promover el debate abierto y la discusión civilizada en lugar de la censura y la exclusión. También significa recordar las palabras atribuídas a Voltaire y defender el derecho de todos a expresar sus opiniones, sin importar cuán impopulares puedan ser.

    La democracia y la diversidad de pensamiento son valores inestimables que debemos proteger en todo momento, incluso cuando enfrentamos desafíos difíciles. La frase de Voltaire sigue siendo una guía valiosa en este sentido: «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo.»

  • Freedom House revela esfuerzos de China para dominar medios globales

    El estudio deja patente que el Partido Comunista Chino y sus aliados han aumentado sus tácticas “sofisticadas y coercitivas” para controlar la narrativa. Un informe de la organización Freedom House divulgado el jueves hace sonar las alarmas sobre los esfuerzos de China para ejercer y mantener una influencia en los medios de prensa globales, recurriendo a métodos que van desde la coacción a la intimidación para acallar críticas a sus políticas.

    El texto, titulado ‘Influencia de Beijing en los medios globales: expansión autoritaria y el poder de la solidez democrática’, examina detalladamente en un documento de 40 páginas los mecanismos de infiltración de China en la prensa de 30 países, en 16 de los cuales dice que el grado de la misma es Alta o Muy Alta.

    En el estudio, que cubre el período desde enero de 2019 a diciembre de 2021, queda reflejado que el Partido Comunista Chino y sus aliados aumentaron sus tácticas “sofisticadas y coercitivas” para modelar la “narrativa de la prensa y suprimir los reportes críticos”.

    El informe enumera acosos e intimidaciones a los medios que publican noticias u opiniones desaprobadas por Beijing, y el uso de acoso cibernético, cuentas falsas en las redes sociales y campañas de desinformación, y llama a los gobiernos democráticos a cerrar filas para proteger la libertad de prensa.

    Métodos

    Freedom House dice que en la preparación de este reporte identificó cinco estrategias clave de los esfuerzos del Partido Comunista Chino para influir en la prensa extranjera:

    • Propaganda y promoción de narrativas favorables, como avenidas abiertas y encubiertas, directas e indirectas, para transmitir contenido producido o influenciado por el Estado chino a las audiencias locales.
    • Campañas de desinformación, definidas para los propósitos del reporte como la diseminación intencionada de contenido falso o engañoso, especialmente a través de actividades no auténticas, como cuentas falsas, en las plataformas globales de redes sociales.
    • Censura e intimidación, incluyendo restricciones a los periodistas en China, que afectan la cobertura global de noticias, y acciones coercitivas tomadas por actores vinculados al Estado chino para suprimir o penalizar los reportes y los comentarios críticos en el exterior.
    • Control sobre la infraestructura de distribución de contenido, principalmente por las compañías establecidas en China con propiedad del Estado u otros lazos estrechos con el Partido Comunista, y un historial de complicidad en censura politizada o vigilancia dentro de China o en el exterior.
    • Diseminación del modelo de normas y gobernanza del Partido Comunista, en formas como entrenamientos para periodistas y funcionarios extranjeros sobre las prácticas de la “administración de noticias” del partido, o la exportación de equipos para filtrar los sitios web.

    Según el reporte, las inversiones de China ya han logrado algunos resultados, con el establecimiento de nuevas rutas a través de las cuales el contenido de su prensa estatal puede llegar a grandes audiencias, incentivando, entre otras cosas, la autocensura en temas que son incómodos para el Partido Comunista.

    También funcionarios y propietarios de medios quedan captados en algunos países para colaborar en la propagación de propaganda o suprimir coberturas importantes.

    El informe advierte que las acciones de Beijing tienen implicaciones duraderas y su posible impacto no debe ser subestimado.

    Respuestas

    Sin embargo, señala que los esfuerzos de Beijing a veces son contrarrestados por la prensa independiente, la actividad de la sociedad civil y las leyes locales que protegen la libertad de prensa.

    Periodistas, académicos y grupos de la sociedad civil en todos los 30 países han respondido a las campañas de influencia con métodos que aumentan la transparencia y aseguran la diversidad de cobertura. Las leyes que protegen la libertad de información, presentes en muchas democracias, aseguran la transparencia y aíslan a los ecosistemas de prensa de la influencia china.

    A pesar de ello, la capacidad de las democracias para contrarrestar la in influencia es “alarmantemente” desigual, señala el informe. Sólo la mitad de los países examinados alcanzaron una categoría de Solidez, mientras que el resto fueron designados como Vulnerables.

    Según el estudio, Taiwán se enfrentó a los esfuerzos de influencia más intensos del Partido Comunista Chino, pero también desplegó la respuesta más contundente, seguido en ambos aspectos por Estados Unidos. Nigeria resultó el más vulnerable a las campañas de influencia a los medios de Beijing.

    Las respuestas inadecuadas de los gobiernos dejan vulnerables a los países y empeoran el problema, considera Freedom House. Donde se haya debilitado la libertad de prensa y reducido la solidez democrática, hay más oportunidades para la influencia de Beijing.

    En 23 países, apunta el informe, los líderes políticos han lanzado ataques contra la prensa doméstica o explotado preocupaciones legítimas sobre la influencia china para imponer restricciones arbitrarias, la emprenden contra medios críticos o promueven un sentimiento xenofóbico.

    Optimismo

    El reporte es optimista sobre la capacidad de las democracias para hacer frente con éxito a la ofensiva mediática de China, pero insiste en que la solidez a largo plazo necesitará de una respuesta coordinada.

    Los gobiernos, los medios de prensa, la sociedad civil y las firmas de tecnología tienen todos que asumir su papel para aumentar la solidez democrática a los esfuerzos cada día más agresivos del Partido Comunista Chino.

    Para ello propone fomentar un conocimiento independiente sobre China en cada país, respaldar al periodismo investigativo, mejorar la transparencia sobre la propiedad de los medios y las campanas de desinformación, y apuntalar las protecciones subyacentes de la libertad de prensa, como componentes esenciales de una estrategia efectiva de defensa.

    Los gobiernos, añade, deben resistirse también a tomar acciones fuertes que limiten el acceso a la información o conflictos con los principios de derechos humanos, forjando alianzas con la sociedad civil y con los medios para asegurar que todas las respuestas legislativas y políticas fortalezcan las instituciones democráticas en lugar de debilitarlas.

    Los 30 países que participaron en el estudio fueron Argentina, Australia, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, España, Francia, Filipinas, Gran Bretaña, Ghana, la India, Israel, Indonesia, Italia, Kuwait, Kenya, Malasia, México, Mozambique, Nigeria, Polonia, Sudáfrica, Rumania, Taiwán, Túnez, Panamá, Perú, Senegal y Sri Lanka.

  • El encarcelamiento de Julian Assange es una vergüenza para el mundo occidental

    En estos días, el Ministerio del Interior del Reino Unido recibe  miles de cartas, correos electrónicos y llamamientos a la ministra del Interior, Priti Pate, para la liberación del periodista australiano. Actualmente, ella tiene la clave del futuro destino de Julian Assange. Ella decide si este hombre puede ser extraditado o no a los Estados Unidos, al estado cuyos crímenes de guerra en Irak y Afganistán fueron publicados por Julian Assange en la plataforma WikiLeaks en 2010.

    Si bien WikiLeaks se volvió una palabra peligrosa para los gobiernos del mundo debido a la gran cantidad de documentos filtrados elaborados por sus embajadas (incluso la de Panamá) y que pusieron al descubierto sus estrategias e intereses en diferentes países, una de sus publicaciones más serias fue, sin duda, los llamados “Papeles de Afganistán” que dejaron al descubierto las prácticas en la guerra en ese país, así como también en Iraq y en el centro de detención de Guantánamo. Desde entonces, Estados Unidos ha estado persiguiendo ferozmente al hacker periodista.

    Yendo un poco atrás, los hechos que están a punto de resolverse en pocas semanas más, son acerca de la extradición o no a los Estados Unidos por parte de Reino Unido. El problema, especialmente para los que estiman que en el caso Assange se está juzgando el derecho a la información, es que el Tribunal inglés denegó la extradición exclusivamente por los problemas de salud y las condiciones de las prisiones estadounidenses, pero no porque considerara que los hechos que se le han imputado a Assange no son delitos en el Reino Unido. Por el contrario, la sentencia afirma que la condición de periodista no lo exonera de la responsabilidad penal por violar las leyes, lo cual ha generado un enorme rechazo y crítica contra la sentencia, que representa un gran fracaso ante la libertad de información.

    Para el internacionalista Francisco Belaunde Matossian, esta última situación «es más complicada porque tiene que ver con el derecho a la libertad de prensa, pues él se puso en contacto con los medios más importantes del mundo para que se publicaran documentos considerados secretos de Estado». Para el internacionalista, este asunto es el más complejo pues derivará en una larga discusión sobre la libertad de expresión y podría llegar hasta la Corte Suprema estadounidense.

    ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Como es de público conocimiento, Wikileaks publicó en octubre de 2010 miles de documentos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que evidenciaban claramente la inutilidad de la invasión de Irak y sobre todo, revelaba las cifras reales de muertos, en especial, entre la población civil en ese país y en Afganistán. Esa información había sido hackeada y filtrada por la ex analista del Ejército norteamericano Chelsea Manning. Un Tribunal militar condenó a Manning a 35 años de prisión, pero tras cumplir siete años fue indultada por el Presidente Obama. El indulto de Manning sin embargo, no alcanzaba a Assange, acusado de diversos delitos, entre ellos, la conspiración para acceder a la información confidencial y clasificada (se afirma que fue él quien instruyó a Chelsea sobre cómo hackear al sistema), conducta que se encuadra en la Ley de Espionaje de 1917, que contempla incluso la pena de muerte; pero a su vez,  hubiera sido imposible aplicarla sin la presencia de la indultada Manning, que fue su vía de acceso a la documentación.

    No parece coherente que Manning fuera indultada del delito de sustracción por hackeo de documentos oficiales mientras que la acusación contra el divulgador de lo sustraído ha permanecido invariable durante todos estos años. Esa grave doble vara solo puede explicarse por el posible interés de la Administración americana en mantener su jurisdicción, dar un poderoso escarmiento público y en luchar contra la existencia misma de una fuente de información como Wikileaks, lo cual va, lógicamente, más allá del caso Manning.

    Este caso también ha elevado a discusión pública sobre si existe el legítimo derecho de los Estados a tener secretos en nombre de su seguridad. Al igual que en el otro caso Snowden, ¿qué sucede cuando ese mismo estado comete acciones reprobables, a veces contra sus mismos gobernados y para ocultarlas acude a la figura de secreto de Estado?. El Estado debe ser transparente hacia sus ciudadanos, no a la inversa como nos están queriendo forzar a creer. Especialmente en Panamá lo venimos sufriendo a partir de los Panama Papers (obtenidos a partir de un hackeo/robo a un ente privado), que ha impuesto una narrativa sobre la transparencia de los ciudadanos hacia el gobierno. Pues no. Es exactamente al revés: quien maneja fondos del público, quien compromete a los ciudadanos en nombre del estado debe ser transparente en sus actuaciones.

    Los hombres nacen libres, tienen derecho a su vida, propiedad y perseguir sus sueños y su felicidad siempre y cuando no dañen a terceros. El gobierno se erige para garantizar ese disfrute: ningún funcionario nunca podrá estar por encima de esta ley natural ( «las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados».). Por cientos de años el mundo occidental se ha encargado con mayor o menor éxito, de perpetuar estos valores. Por lo mismo, lo que contemplamos hoy día, y no sólo con Julian Assange, es una vergüenza para el mundo occidental: un estado que controla la vida de sus ciudadanos, espía sus cuentas, accede a sus condiciones de salud, lo fuerza a poner su cuerpo por encima de su propio y privado interés; en fin, el lector podrá pensar y tener una idea mínima de cuántas cosas sobre él, sabe, controla y diseña el estado, y siempre en nombre de un bien superior que vaya uno a saber quién lo ha definido, siempre otros, menos uno mismo. Foucault nos contó sobre vigilar y castigar; Assange nos mostró sólo una parte de lo que se cuece en oficinas oscuras con funcionarios más oscuros aún que no rinden cuentas a nadie sobre su actuar.

    El mundo está actualmente esperando la decisión de la Ministro del Interior británico, a quien ahora le toca el turno en el largo y muy complicado procedimiento legal y quien anunciará su decisión a la esfera global a mediados de este mes.

    Si desea adherirse al movimiento global en contra de la extradición de Assange a los Estados Unidos, los mismos solicitan se les envíen cartas y/o correos electrónicos pidiéndoles que rechacen la extradición:
    1. Correo electrónico firmado a Priti Patel (y Boris Johnson): dontextraditeassange.com
    2. Carta a Priti Patel (franqueo: 1,10 €):
    Rt Honorable Priti Patel
    Secretaria del Interior
    2 Marham Street
    London
    SW1 P4 D7
    UK