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  • BIP-110: ¿Quién decide el uso correcto de Bitcoin?

    BIP-110: ¿Quién decide el uso correcto de Bitcoin?

    Cada cierto tiempo, Bitcoin deja de discutir sobre tecnología y vuelve a discutir sobre filosofía. Eso es exactamente lo que está ocurriendo con BIP-110.

    A primera vista, parece un debate técnico: cómo limitar el almacenamiento de datos arbitrarios en la blockchain, cómo reducir el «spam», cómo evitar que imágenes, tokens, inscripciones u otros contenidos ocupen espacio que muchos consideran destinado al dinero. Pero esa descripción es engañosa.

    La verdadera discusión no es qué tipo de datos deben entrar en Bitcoin, sino una de mayor profundidad filosófica que responde a ¿Quién tiene autoridad para decidir cuál es el uso correcto de Bitcoin?. Y esa ya no es una cuestión técnica. Nos involucra como liberales.

    El problema nunca fue el espacio.

    El espacio dentro de un bloque siempre fue escaso y eso lo supo quien sea Satoshi desde el primer día. Toda blockchain es, por definición, un recurso limitado. Y es justamente la escasez uno de los méritos, por lo cual el debate ha sido siempre cómo asignarla o gestionarla mejor dicho.

    Y Satoshi eligió una respuesta extremadamente simple para ello: es sólo el mercado. No un comité, tampoco un regulador o consejo de sabios.

    El mercado.

    Quien quiera utilizar espacio en un bloque debe competir pagando una comisión. Si millones desean usar la red al mismo tiempo, el precio sube. Si la demanda cae, el precio baja. Eso no es un defecto del sistema. Es precisamente su mecanismo de asignación.

    Lo que escribió Satoshi

    Muchos dentro de la comunidad sostienen que Bitcoin nació exclusivamente como dinero. Es cierto desde que el white paper habla de un sistema de efectivo electrónico entre pares.

    Pero también es cierto que, apenas unos días después del bloque génesis, Satoshi discutía públicamente aplicaciones mucho más amplias. En sus correos de enero de 2009 imaginaba pagos acompañados de mensajes, servicios de correo electrónico pagados con Bitcoin, mecanismos económicos para combatir el spam e incluso sistemas donde enviar un mensaje tuviera un costo precisamente para desalentar abusos.

    Lo interesante no es que imaginara esos casos de uso.Lo verdaderamente importante es cómo proponía resolver los problemas que ellos generaban. Nunca planteó prohibir esos usos. Lo que planteó es ponerles precio. En ese punto, el spam no debería combatirse mediante censura, sino por mecanismos de mercado, no la planificación central.

    Un pequeño documento histórico

    Permítannos ahora una experiencia personal. El 22 de diciembre de 2017, mucho antes de que existieran Ordinals, Runes o cualquier discusión parecida, decidimos utilizar CryptoGraffiti para grabar un mensaje navideño en la blockchain. No era una imagen. No era un NFT. No buscábamos especular.

    Simplemente nos fascinaba la idea de que un mensaje pudiera sobrevivir a las empresas, a nosotros, a los servidores y al paso del tiempo. Y pagamos por ello. ¿Por qué aparece en BCH? Porque en diciembre de 2017 el fork llevaba apenas cuatro meses. Muchísimos servicios seguían funcionando indistintamente con BTC y BCH, e incluso algunos migraron a BCH por las comisiones muchísimo más bajas.

    Y el mensaje quedó grabado.

    Éste fue el texto:

    «We believe that, like the Blockchain, our commitment with freedom and prosperity are forever and that our agreements and business relations are defined voluntarily by individuals.

    We trust this technology is returning the power to the people, making us more conscious, responsible and free. Let’s trust each other.

    Mr. John Bennett N., President, Mrs. Irene Giménez, General Manager, and the Staff at Goethals Consulting would like to wish you Seasons Greetings and Best Wishes for 2018.»

    9 años después ocurre algo curioso. CryptoGraffiti desapareció. El enlace original dejó de funcionar, como tantos servicios de Internet, el sitio quedó en el camino, pero el mensaje sigue existiendo y seguirá allí para la posteridad. No porque una empresa como Goethals lo conserve, ni porque exista una copia de seguridad. Sino porque quedó incorporado permanentemente a la blockchain.

    Puede verificarse todavía hoy en la transacción:

    TXID

    41f8540763550901d6325133b7b41f411274b988dfd571319f0335c4cf178575

    Fecha

    22 de diciembre de 2017.

    El mensaje puede verificarse en los primeros 23 outputs de la transacción, donde aparece codificado en hexadecimal dentro del pkscript.

    La empresa desapareció. La aplicación desapareció también, pero el protocolo permanece. Y ahí está precisamente la diferencia entre una aplicación y una infraestructura descentralizada.

    El error de fondo

    Los defensores de BIP-110 parten de una preocupación legítima e innegable. Muchos consideran que Ordinals, inscriptions, Runes y otros mecanismos están utilizando Bitcoin como almacenamiento permanente de datos, elevando costos y alejándolo de su función monetaria. Puede discutirse.

    No creemos que almacenar imágenes dentro de la blockchain sea el uso más interesante del espacio disponible, pero esa no es la cuestión.

    Porque incluso si aceptamos que se trata de un uso poco eficiente…la pregunta sigue siendo la misma: ¿Quién decide qué constituye un uso legítimo del espacio de bloque?

    Ahí aparece exactamente el problema que Friedrich Hayek describía como la pretensión del conocimiento. Alguien supone conocer mejor que millones de usuarios cuál debería ser el destino «correcto» de un recurso escaso. Es el mismo error intelectual que Hayek criticó durante toda su vida.

    El mercado ya tiene un mecanismo.

    Los economistas en general y los entusiastas de Bitcoin, sobre todo los nuevos adoptantes, suelen olvidar algo elemental, que Bitcoin ya posee un sistema para asignar espacio. Se llama fee market.

    Si alguien desea gastar cientos de dólares para grabar una fotografía en la blockchain, aunque nos parezca absurdo ese gasto, lo cierto es que no está confiscando espacio. Lo está comprando.

    Exactamente igual que quien alquila un cartel publicitario para anunciar un producto ridículo. Podremos reírnos de su decisión, pero no por ello vamos a crear un Ministerio del Uso Correcto de las Vallas Publicitarias.

    El conocimiento que nadie posee

    Hay otro aspecto todavía más importante, incluso mencionado por Satoshi en sus correos, no en estos términos, pero sí insinuado: Nadie sabe para qué servirá Bitcoin dentro de veinte años.

    En 1993 nadie imaginó YouTube.

    En 1995 nadie imaginó Uber.

    En 2005 nadie imaginó ChatGPT.

    ¿Por qué alguien cree poder anticipar todos los usos futuros de una red monetaria descentralizada?Quizá dentro de una década existan aplicaciones que hoy parecen absurdas y que dependan precisamente de la posibilidad de incluir determinados datos en la cadena. O quizá no. En realidad nadie lo sabe. Y precisamente por eso resulta peligroso cerrar puertas desde hoy.

    Bitcoin nunca pidió permiso

    Hay una diferencia enorme entre decir: «No me gusta este uso de Bitcoin.» Y decir: «Ese uso debería dejar de ser posible.» Mientras que la primera es una opinión, la segunda modifica las reglas del juego para todos.

    Bitcoin jamás prometió que todos utilizarían la red de forma inteligente. Sostuvo algo mucho más revolucionario: que nadie necesitaría permiso.

    La lección liberal

    El verdadero conflicto de BIP-110 no enfrenta a monetaristas contra partidarios de Ordinals. Enfrenta dos formas completamente distintas de entender una sociedad libre.

    Una sostiene que los recursos escasos deben asignarse mediante decisiones descentralizadas tomadas por millones de individuos que pagan el costo de sus elecciones.

    La otra sostiene que ciertos usos son objetivamente superiores y que el protocolo debe reflejar esa preferencia.

    La primera confía en el mercado, pero la segunda, aunque persiga un objetivo noble, termina peligrosamente confiando en un comité.

    Y la historia económica lleva más de dos siglos enseñándonos cuál de las dos ideas genera más libertad.

    Porque el día que Bitcoin deje de preguntarse simplemente si una transacción cumple las reglas y empiece a preguntarse si le gusta el propósito para el cual fue creada, habrá empezado a parecerse demasiado al sistema del que intentó escapar.


    Una reflexión final

    No afirmamos que Satoshi hubiera apoyado los Ordinals. Nadie puede hablar en su nombre. En 2009 ni siquiera existía esa discusión. Además, como hemos demostrado con nuestra propia experiencia personal, la utilización de una blockchain para preservar información no nació con Ordinals. Existía muchos años antes. Había usuarios (como nosotros) que ya estaban dispuestos a pagar por ello.

    Lo que sí muestran los mails de Satoshi es una intuición constante: cuando aparecía un problema de abuso, su primera reacción no era preguntar qué debía prohibirse, sino qué incentivos económicos podían alinearse para que el propio sistema lo resolviera. Esa diferencia es enorme, porque revela dos maneras opuestas de pensar. Una confía en que unas pocas personas pueden decidir el uso correcto de un recurso escaso. La otra confía en que millones de individuos, actuando libremente y enfrentando los costos de sus propias decisiones, descubrirán por sí mismos los mejores usos posibles.

    Si algo distingue a Bitcoin desde su nacimiento, es precisamente esa segunda idea. Y quizá ese sea el legado más profundo de Satoshi Nakamoto: no haber diseñado un protocolo para imponer un propósito, sino un mercado donde el propósito emerge de la libertad de quienes lo utilizan.

    .

  • Se minó el bloque más grande en la historia de Bitcoin y fue un meme NFT

    El desarrollador independiente, Udi Wertheimer, y la empresa minera de Bitcoin, Luxor, afirmaron esta semana haber hecho historia en la cadena de bloques de Bitcoin tras extraer el bloque más grande hasta la fecha.

    Con un enorme tamaño de 3,96 MB, apenas por debajo del límite de 4 MB de Bitcoin, el bloque contenía —nada más y nada menos que— un NFT. En específico, el bloque almacenaba un archivo JPG tokenizado de lo que parece ser un garabato de un mago calvo y barbudo con gafas de sol. El NFT se acuñó a través del protocolo Ordinals.

    El gigantesco bloque fue minado por el equipo de Luxor Technologies, que aseguró en Twitter que se trataba del bloque y la transacción más grande en la historia de Bitcoin. Wertheimer también compartió orgulloso el hito:

    Por muy curioso o ridículo que pueda parecer la imagen en cuestión, el diseño parece estar inspirado en uno de los primeros memes de Bitcoin que presentaba un mago similar, como recuerda CoinDesk, toscamente representado en Paint, que invitaba a todos a “unirse” al entonces popular foro en Reddit, subreddit r/bitcoin.

    El NFT se acuñó bajo el nombre “Taproot Wizards“, en español “los magos de Taproot“, que hace referencia al meme original, llamado “Magic Internet Money: Bitcoin Wizard“, (“Dinero mágico de Internet: el mago de Bitcoin”).

    NFTs aterrizan en Bitcoin

    El movimiento se produce en medio del revuelo generado por Ordinals y la llegada de los NFT a la cadena de bloques de Bitcoin, un asunto que ha provocado acalorados debates entre los entusiastas de la criptomoneda insigne.

    A inicios de mes debutó Ordinals, un protocolo que busca facilitar a los usuarios la creación de NFT en la red Bitcoin. La solución es posible gracias a la actualización Segwit de 2017, que logró que almacenar datos en la cadena de bloques de Bitcoin fuera un 75 % más económico. Así como a la actualización Taproot, puesta en marcha en 2021, que hizo que almacenar estos datos en transacciones únicas fuera un 10 % más económico y fácil (en lugar de distribuirlos entre varias), como recoge The Block.

    La nueva herramienta ha logrado que almacenar NFT en Bitcoin ahora sea mucho más barato que hacerlo en Ethereum, la principal red para este tipo de desarrollos. De hecho, va más lejos que Ethereum en tanto que la imagen real del coleccionable digital se almacena en la cadena de bloques, en lugar de simplemente vincularse a alguna imagen almacenada en un sitio web externo (como ocurre en la otra).

    Sin embargo, aún quedan algunas complicaciones: Bitcoin sigue siendo fungible. A diferencia del formato ERC-721 de Ethereum, cada moneda de Bitcoin aún se puede usar indistintamente y de forma intercambiable.

    Ordinals soluciona esto utilizando “inscripciones” o contenido arbitrario como texto o imágenes que se pueden agregar a satoshis, o “sats” (las unidades más pequeñas de Bitcoin), numerados secuencialmente para crear “artefactos digitales” únicos que se pueden sostener y transferir a través de la red Bitcoin, como explica su creador, Casey Rodarmor.

    Esto convierte a BTC en un activo no fungible, aunque, como explica The Block, la característica no es compatible de forma nativa con el software de Bitcoin y aún puede hacer las cosas muy complicadas para los usuarios que quieran acuñar NFT en esa red.

    No todos están contentos

    Aunque los NFT no son nuevos en Bitcoin, los esfuerzos más recientes ahora han separado a la comunidad en dos bandos: los puristas que creen que Bitcoin debería limitarse a las transacciones financieras, siguiendo fielmente el concepto original de Satoshi Nakamoto (el creador de Bitcoin); y aquellos que consideran que la red debería abrirse a más casos de uso, incluso si esto significa acuñar memes.

    Cabe señalar que los bloques de transacciones de Bitcoin tienen un límite de 4 MB, mientras que las transacciones individuales están limitadas a 1 MB, a menos que un usuario se acerque directamente a un minero para procesar una transacción no estándar más grande que llena un bloque completo (que fue lo que hizo el masivo NFT).

    Wertheimer colaboró con Luxor para que su meme pudiera acaparar un bloque completo de Bitcoin. El NFT además aparentemente no incurrió en tarifas de transacción, según CoinDesk, (aunque probablemente se pagó una tarifa premium fuera de la cadena).

    Mientras algunos de los puristas se movilizan para frenar el spam (los NFT) en Bitcoin, otros más entusiastas de la iniciativa ya se han apresurado a probar el nuevo protocolo. Los usuarios ya han llevado una copia de los Ether Rocks, uno de los proyectos NFT más antiguos de Ethereum, a Bitcoin, así como también algunos de los coleccionables de Trump, según reportó The Block.

    Los responsables del gigantesco NFT reciente, por su parte, han declarado una guerra a los puristas y han sugerido que esta podría ser tan solo el comienzo de la acuñación de memes en Bitcoin. Luxor alzó un grito en Twitter:

    ¡He aquí, el mago principal, sin ataduras y liberado de su esclavitud! Se niega a ser censurado, se niega a ser silenciado.

    “¿Te unirás a los Guardianes y tratarás de revivir la Maldición? ¿O te unirás a los Magos Taproot y asaltarás las Puertas?“, agregó Wertheimer en un canal de Discord dedicado al proyecto.

    Fuente: DiarioBitcoin