Etiqueta: nanotecnología

  • Google se asocia con el gobierno de EE.UU. para suministrar chips y estimular la innovación

    Los chips utilizados para desarrollar nuevos dispositivos de nanotecnología y semiconductores a menudo tienen un precio alto por lo que son escasos, lo que representa un gran obstáculo para la innovación. Para resolver este problema, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) del Departamento de Comercio de EE. UU. ha firmado un acuerdo cooperativo de investigación y desarrollo con Google para desarrollar y producir estos chips.

    La Ley de Ciencia y Chips de la administración Biden, que fue aprobada recientemente por el Congreso y convertida en ley, autoriza la financiación destinada a impulsar la producción nacional de semiconductores en respuesta a las interrupciones de la cadena de suministro.

    Una serie de empresas han anunciado nuevas plantas de semiconductores como resultado de la aprobación de la legislación, que autorizó alrededor de $ 52 mil millones en subsidios gubernamentales para la producción e investigación de semiconductores de EE. UU., y un crédito fiscal a la inversión para plantas de chips estimado en $ 24 mil millones.

    En el acuerdo, Google pagará el costo inicial de establecer la producción y subsidiará la primera producción, según NIST. Luego, NIST diseñará los circuitos para los chips con la ayuda de socios universitarios como la Universidad de Michigan, la Universidad de Maryland, la Universidad George Washington, la Universidad Brown y la Universidad Carnegie Mellon. Planean diseñar hasta 40 chips diferentes para diferentes usos.

    Los diseños de circuitos serán de código abierto, lo que permite a los investigadores académicos y de pequeñas empresas utilizar los chips sin restricciones ni tarifas de licencia, lo que hace que el uso del chip sea más accesible.

    «Google tiene una larga historia de liderazgo en código abierto», dijo Will Grannis, CEO de Google Public Sector. «Pasar a un marco de código abierto fomenta la reproducibilidad, lo que ayuda a los investigadores de instituciones públicas y privadas a repetir el trabajo de los demás. También democratiza la innovación en la investigación de nanotecnología y semiconductores».

    Dado que el costo de estos chips alcanza los cientos de miles de dólares, la innovación en el espacio se ha limitado a las grandes empresas. Dado que se supone que la colaboración reducirá drásticamente el precio de los chips, el costo ya no será una barrera de entrada para universidades e investigadores emergentes.

    Los dispositivos microelectrónicos modernos tienen componentes apilados, con el chip semiconductor en la capa inferior. La colaboración creará un chip de capa inferior más avanzado que tiene estructuras especializadas para medir y probar el rendimiento de los componentes colocados encima.

    SkyWater Technology fabricará estos chips en forma de discos de silicio estampado de 200 milímetros en su fundición de semiconductores de Bloomington, Minnesota. Las universidades y otros compradores pueden cortar los discos en miles de chips individuales en sus propias instalaciones de procesamiento.

    «Al crear un suministro doméstico nuevo y asequible de chips para investigación y desarrollo, esta colaboración tiene como objetivo liberar el potencial innovador de los investigadores y las nuevas empresas en todo el país», dijo la subsecretaria de Comercio de Estándares y Tecnología y directora del NIST, Laurie E. Locascio. «Este es un gran ejemplo de cómo el gobierno, la industria y los investigadores académicos pueden trabajar juntos para mejorar el liderazgo de EE. UU. en esta industria de importancia crítica».

  • Estamos listos para ser inyectados con robots microscópicos que ejecuten tareas médicas?

    En 1966, en el marco de la Guerra fría entre La Unión Soviética y los Estados Unidos, se estrena la película de ciencia ficción con el título español «Viaje Fantástico»; el argumento supone que ambos países han desarrollado la tecnología necesaria para disminuir los objetos de tamaño.

    El científico Jan Benes, parte del proyecto según el argumento de la película, en un intento de asesinato, queda en situación de coma por un hematoma cerebral y para salvar su vida, se conforma un equipo para tripular un submarino e ir en su ayuda dentro de su cuerpo; submarino y tripulación son reducidos de tamaño e introducidos en el torrente sanguíneo de Jan Benes, para que en una hora puedan alcanzar los tejidos dañados del cerebro y lograr su curación antes de volver a su tamaño natural.

    Debido al éxito de la película, que incluso dio pie a un cuadro de Dalí e inspiró una novela de Isaac Asimov, un similar argumento de ciencia ficción vuelve a repetirse en una nueva película a mediados de los 80s, conocida como «Viaje Insólito». Esta última, nominada a varios Oscar, se alza finalmente con el de Efectos Especiales. Ambas películas mostraban cómo la idea de ingresar al cuerpo humano, era algo de ciencia ficción hasta hace poco tiempo relativamente atrás.

    Hasta ahora.

    Cincuenta años de escalamiento de la ley de Moore en microelectrónica han brindado oportunidades notables para el campo en rápida evolución de la robótica microscópica. Los sistemas electrónicos, magnéticos y ópticos ofrecen ahora una combinación sin precedentes de complejidad, tamaño pequeño y bajo costo, y podrían ser fácilmente adecuados para robots que son más pequeños que el límite de resolución de la visión humana (menos de cien micrómetros).

    Debido a ello, los científicos han creado robots microscópicos que en poco tiempo podrían inyectarse en cuerpos humanos para realizar una cirugía.

    Son los primeros robots microscópicos hechos de componentes semiconductores, según sus creadores de la Universidad de Cornell. Esto significa que se les puede hacer caminar utilizando señales electrónicas estándar. Cada robot tiene cuatro patas compuestas por pequeños transmisores, que están conectados a parches de células solares en el chasis del dispositivo. Cuando se iluminan estos parches con rayos láser, las piernas se doblan para que el robot camine.

    Los robots también son extremadamente pequeños: alrededor de 5 micrones de grosor (0,005 cms), 40 micrones de ancho y entre 40 y 70 micrones de largo. En las pruebas, los investigadores manejaron más de un millón de bots desde una oblea de silicio de cuatro pulgadas.

    «Controlar un pequeño robot es quizás lo más cercano a encogerse», dijo el autor principal del estudio, Marc Miskin, ex investigador postdoctoral en Cornell. «Creo que máquinas como éstas nos llevarán a todo tipo de mundos asombrosos que son demasiado pequeños para ver».

    Los robots son lo suficientemente pequeños como para que enjambres de ellos puedan inyectarse a través de una aguja en un cuerpo. Luego, podrían viajar a través del tejido y la sangre en su camino, coser los vasos sanguíneos o sondear la vena humana.

    Sin embargo, todavía hay que controlarlos desde el exterior, por ahora. Pero algún día podrían estar equipados con ‘cerebros’ artificiales y baterías que les permitan deambular de forma autónoma.

    Ahora imagine querido lector, cómo podrá esto cambiar la forma cómo planificamos nuestros riesgos, cómo cambiarán las compañías de seguros, cómo en definitiva cambiará la forma en cómo definimos la salud y la medicina. Y como siempre se crearán nuevos trabajos, como operador de robots quirúrgicos, para ir avisándoles a los sindicatos también.

    Puede leer más sobre la investigación en la revista Nature.