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  • Freedom House revela esfuerzos de China para dominar medios globales

    El estudio deja patente que el Partido Comunista Chino y sus aliados han aumentado sus tácticas “sofisticadas y coercitivas” para controlar la narrativa. Un informe de la organización Freedom House divulgado el jueves hace sonar las alarmas sobre los esfuerzos de China para ejercer y mantener una influencia en los medios de prensa globales, recurriendo a métodos que van desde la coacción a la intimidación para acallar críticas a sus políticas.

    El texto, titulado ‘Influencia de Beijing en los medios globales: expansión autoritaria y el poder de la solidez democrática’, examina detalladamente en un documento de 40 páginas los mecanismos de infiltración de China en la prensa de 30 países, en 16 de los cuales dice que el grado de la misma es Alta o Muy Alta.

    En el estudio, que cubre el período desde enero de 2019 a diciembre de 2021, queda reflejado que el Partido Comunista Chino y sus aliados aumentaron sus tácticas “sofisticadas y coercitivas” para modelar la “narrativa de la prensa y suprimir los reportes críticos”.

    El informe enumera acosos e intimidaciones a los medios que publican noticias u opiniones desaprobadas por Beijing, y el uso de acoso cibernético, cuentas falsas en las redes sociales y campañas de desinformación, y llama a los gobiernos democráticos a cerrar filas para proteger la libertad de prensa.

    Métodos

    Freedom House dice que en la preparación de este reporte identificó cinco estrategias clave de los esfuerzos del Partido Comunista Chino para influir en la prensa extranjera:

    • Propaganda y promoción de narrativas favorables, como avenidas abiertas y encubiertas, directas e indirectas, para transmitir contenido producido o influenciado por el Estado chino a las audiencias locales.
    • Campañas de desinformación, definidas para los propósitos del reporte como la diseminación intencionada de contenido falso o engañoso, especialmente a través de actividades no auténticas, como cuentas falsas, en las plataformas globales de redes sociales.
    • Censura e intimidación, incluyendo restricciones a los periodistas en China, que afectan la cobertura global de noticias, y acciones coercitivas tomadas por actores vinculados al Estado chino para suprimir o penalizar los reportes y los comentarios críticos en el exterior.
    • Control sobre la infraestructura de distribución de contenido, principalmente por las compañías establecidas en China con propiedad del Estado u otros lazos estrechos con el Partido Comunista, y un historial de complicidad en censura politizada o vigilancia dentro de China o en el exterior.
    • Diseminación del modelo de normas y gobernanza del Partido Comunista, en formas como entrenamientos para periodistas y funcionarios extranjeros sobre las prácticas de la “administración de noticias” del partido, o la exportación de equipos para filtrar los sitios web.

    Según el reporte, las inversiones de China ya han logrado algunos resultados, con el establecimiento de nuevas rutas a través de las cuales el contenido de su prensa estatal puede llegar a grandes audiencias, incentivando, entre otras cosas, la autocensura en temas que son incómodos para el Partido Comunista.

    También funcionarios y propietarios de medios quedan captados en algunos países para colaborar en la propagación de propaganda o suprimir coberturas importantes.

    El informe advierte que las acciones de Beijing tienen implicaciones duraderas y su posible impacto no debe ser subestimado.

    Respuestas

    Sin embargo, señala que los esfuerzos de Beijing a veces son contrarrestados por la prensa independiente, la actividad de la sociedad civil y las leyes locales que protegen la libertad de prensa.

    Periodistas, académicos y grupos de la sociedad civil en todos los 30 países han respondido a las campañas de influencia con métodos que aumentan la transparencia y aseguran la diversidad de cobertura. Las leyes que protegen la libertad de información, presentes en muchas democracias, aseguran la transparencia y aíslan a los ecosistemas de prensa de la influencia china.

    A pesar de ello, la capacidad de las democracias para contrarrestar la in influencia es “alarmantemente” desigual, señala el informe. Sólo la mitad de los países examinados alcanzaron una categoría de Solidez, mientras que el resto fueron designados como Vulnerables.

    Según el estudio, Taiwán se enfrentó a los esfuerzos de influencia más intensos del Partido Comunista Chino, pero también desplegó la respuesta más contundente, seguido en ambos aspectos por Estados Unidos. Nigeria resultó el más vulnerable a las campañas de influencia a los medios de Beijing.

    Las respuestas inadecuadas de los gobiernos dejan vulnerables a los países y empeoran el problema, considera Freedom House. Donde se haya debilitado la libertad de prensa y reducido la solidez democrática, hay más oportunidades para la influencia de Beijing.

    En 23 países, apunta el informe, los líderes políticos han lanzado ataques contra la prensa doméstica o explotado preocupaciones legítimas sobre la influencia china para imponer restricciones arbitrarias, la emprenden contra medios críticos o promueven un sentimiento xenofóbico.

    Optimismo

    El reporte es optimista sobre la capacidad de las democracias para hacer frente con éxito a la ofensiva mediática de China, pero insiste en que la solidez a largo plazo necesitará de una respuesta coordinada.

    Los gobiernos, los medios de prensa, la sociedad civil y las firmas de tecnología tienen todos que asumir su papel para aumentar la solidez democrática a los esfuerzos cada día más agresivos del Partido Comunista Chino.

    Para ello propone fomentar un conocimiento independiente sobre China en cada país, respaldar al periodismo investigativo, mejorar la transparencia sobre la propiedad de los medios y las campanas de desinformación, y apuntalar las protecciones subyacentes de la libertad de prensa, como componentes esenciales de una estrategia efectiva de defensa.

    Los gobiernos, añade, deben resistirse también a tomar acciones fuertes que limiten el acceso a la información o conflictos con los principios de derechos humanos, forjando alianzas con la sociedad civil y con los medios para asegurar que todas las respuestas legislativas y políticas fortalezcan las instituciones democráticas en lugar de debilitarlas.

    Los 30 países que participaron en el estudio fueron Argentina, Australia, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, España, Francia, Filipinas, Gran Bretaña, Ghana, la India, Israel, Indonesia, Italia, Kuwait, Kenya, Malasia, México, Mozambique, Nigeria, Polonia, Sudáfrica, Rumania, Taiwán, Túnez, Panamá, Perú, Senegal y Sri Lanka.

  • Desconexión con la realidad y discurso sibilino

    Vivimos una época en la que en gran medida hay políticos que mantienen un doble discurso a prueba de balas. Prometen y no cumplen o declaman sobre lo que al instante le dan la espalda con un portazo. Así, por ejemplo, los hay que se las pasan parloteando sobre los “derechos humanos” y al mismo tiempo se asocian con cuanto régimen totalitario aparece en el planeta con encarcelamientos y asesinatos a granel. Los hay mentirosos seriales que creen distraer para cubrir corrupciones y emplean la parla en direcciones opuestas según el destinatario como si los receptores fueran idiotas. Y para peor muchas veces lo hacen gritando y retando al auditorio como si todos fueran infantiles menos el orador.

    Antes he escrito sobre la novela y la consiguiente producción cinematográfica que comentaré a continuación y, sobre todo, de su notable creador. Se trata de la fascinación que produce el lenguaje sibilino. Lo vemos en filosofía a través de textos extenuantes de factura incomprensible plagados de neologismos, frases tortuosas y razonamientos circulares. Lo comprobamos en ensayos de economía que parecen fabricados para mofarse del lector inundados de lenguaje críptico, contradicciones permanentes y modelos econométricos inconducentes.

    Karl Popper ha escrito en su colección titulada Conocimiento objetivo que “la búsqueda de la verdad solo es posible si hablamos sencilla y claramente, evitando complicaciones y tecnicismos innecesarios. Para mí, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales: la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen”. Por su parte, Wilhelm Röpke consigna que “cuando uno trata de leer un journal de economía en estos días, frecuentemente uno se pregunta si uno no ha tomado inadvertidamente un journal de química o hidráulica” y, más recientemente, el sonado escándalo que produjeron Alan Sokal y Jean Bricmont quienes luego de pasar por los referatos del caso y publicar en la revista académica Social Text, declararon que se estaban burlando debido a los disparates conceptuales e imposturas que contenía el trabajo.

    En esta ocasión nos detenemos en Jerzy Kosinski como ejemplo de lo dicho, quien fue permanentemente agredido por ramificaciones estalinistas en la universidad de su Polonia natal donde después de infinitos calvarios se doctoró en sociología mientras trabajaba como instructor de ski hasta que logró escaparse a EE.UU. donde trabajó como conductor de camiones de día y en horario parcialmente nocturno de cuidador de un predio de estacionamiento. Al mismo tiempo, estudiaba inglés hasta que pudo aplicar a una beca de la Ford Foundation que obtuvo para estudiar en la Universidad de Columbia donde también se doctoró en psicología social y escribió dos libros de gran éxito editorial: No Third Path donde muestra la inconsistencia de pretender una tercera vía entre la libertad y el totalitarismo y The Future is Ours, Comrade en el que invita al levantamiento de sus coterráneos contra las botas comunistas. Fue profesor de prosa inglesa y crítica literaria en las universidades de Yale y Princeton, recibió el premio de literatura de la American Academy y del National Institute of Arts and Letters y presidió el capítulo estadounidense del PEN Club. Sus múltiples novelas fueron best-sellers, una de ellas -Being There- se llevó al cine (Desde el jardín con la actuación de Peter Sellers) que obtuvo el Best Screen of the Year Award.

    Es a esta novela a la que hacemos breve referencia en estas líneas y la respectiva versión cinematográfica. Alude a un jardinero analfabeto consciente de su ignorancia en los temas que le preguntan y repreguntan audiencias fascinadas por lo que consideran un léxico repleto de sabiduría que estiman hace referencias metafóricas al cuidado de jardines. Muchos fueron los reputados personajes que se hipnotizaban con lo que no entendían y afanosamente buscaban soluciones políticas a los enredos que ellos mismos habían generado. El cuadro de este escrito de ficción resulta que puede fácilmente trasladarse a la no ficción, esto es, como queda dicho a lo que se vive hoy en muchos ambientes políticos en los que los figurones del caso presumen conocimientos que no tienen ni pueden tener puesto que éstos se encuentran dispersos y fraccionados entre millones de personas. Las pretendidas directivas de gobernantes megalómanos, concentran ignorancia al cerrarle las puertas a los procesos abiertos y competitivos compatibles con la sociedad abierta.

    No tiene desperdicio la entrevista del jardinero con el presidente estadounidense quien concluye después de la reunión: “Tengo que admitir que lo que acabo de escuchar es lo más refrescante y optimista que me han dicho en mucho tiempo”, a raíz de la descripción de las estaciones de verano, otoño, invierno y primavera que había realizado con la mayor inocencia aquella persona que no tenía contacto alguno con el mundo exterior como no sea a través de la televisión.

    Todo el clima de los burócratas instalados en Washington, DC se traduce un una sátira a la política cuyo establishment en verdad ha perdido contacto con la realidad. Las reflexiones de quien se ocupa de cultivar un jardín están formuladas de modo literal pero, como decimos, los receptores del mensaje, acostumbrados a complicar las cosas, lo entienden como consideraciones alegóricas.

    Kosinski intenta con éxito subrayar la simpleza de las cosas y el afán de los burócratas por estrangular los hechos hasta convertirlos en fenómenos irreconocibles e imposibles de abordar. No son capaces de entender que, igual que en un jardín, de lo que se trata es de cuidar, preservar y no desnaturalizar ni pervertir en el contexto de una superlativa presunción del conocimiento que ubica a los gobernantes en una posición de pretendida omnisciencia (y omnipotencia).

    Este encuadre que efectúa el autor comentado, puede extenderse a otras áreas como el arte moderno donde también los impostores encajan construcciones que igual que la música confunden el ruido con melodía al exhibir adefesios que en nada reflejan standards de excelencia, con la complicidad de algunos snobs y timoratos que declaran que son obras “demasiado complejas” como para que las entienda una mente normal.

    Estos comportamientos tortuosos aplicados al campo político hacen mucho daño desde el momento que apuntan a colocar a algunos iluminados en pedestales y el resto de los mortales como súbditos obedientes que deben admirar y aplaudir los tejes y manejes sobre las vidas y las haciendas ajenas, en lugar de abrir las puertas y ventanas de par en par al efecto de que las relaciones libres y pacíficas administren lo que les concierne.

    En su libro La visión cuántica del universo Jacques Rueff dice que no alcanza a comprender cómo muchas veces se necesitan microscopios para diferenciar variables continuas de las discretas en pequeñas partículas y, simultáneamente, se trata lo que es a todas luces evidente: el ser humano separado de lo colectivo pero, sin embargo, se lo trata como parte de una masa indiferenciada y se lo administra como manada. Esto es así para obtener poder y funcionarios y reparticiones que lo secunden. Si las cosas fueran simples, sería simple el aparato estatal y no se justificaría tanta pompa ni tanto presupuesto. A su vez, como escribe Erich Fromm en El miedo a la libertad, los gobernantes requieren toda la parafernalia que rodea a los poderosos al efecto de encubrir el vacío existencial y la debilidad de quienes están incrustados en el trono y que deben encadenarse a la multitud dominada sin la cual se desploman.

    El escritor polaco al que nos referimos ha dejado en muchos de sus trabajos un testimonio de gran valor que seguirá influyendo en las generaciones futuras como un grito de libertad y respeto recíproco. En la novela de marras, la ternura y la bondad del jardinero contrasta abiertamente con sus anfitriones que solo buscan aumentar su poder en detrimento de sus congéneres. Como tantos otros casos, también mostró en lo personal la acogedora atmósfera que brinda la sociedad abierta que permite y estimula a quienes se esfuerzan para alcanzar éxitos resonantes.

    En realidad, el trasfondo de la ironía y la comicidad en la novela de Jerzy Kosinski respecto a la política y los políticos se sustenta en la maleabilidad de las muchedumbres y en su fanatismo. Gustav Le Bon lo subraya en su Psicología de las multitudes cuando apunta la incapacidad de juicio crítico y razonamiento en la aglomeraciones humanas donde “lo que se acumula no es el talento sino la estupidez” porque “en el alma de las muchedumbres lo que siempre domina no es la necesidad de libertad sino la de servidumbre”…tal vez se necesiten más voces fuertes como las de los Émile Zola para acusar a los impostores, de frente y sin tapujos ni doble discurso.

    En otro términos, estimo que resulta de mucha actualidad el repasar la novela y el cine del notabilísimo Jerzy Kosinski como un aspecto medular en esta nota periodística al efecto de apreciar en todo su peso la pequeñez mental de los megalómanos de nuestra época, siempre deseosos de atropellar los derechos de los vecinos que con lenguajes ridículos y bajo el grotesco disfraz dicen “ayudar a resolver los problemas de la gente”.