Etiqueta: Siria

  • Por qué es poco probable que la caída de El Asad lleve la paz a Siria

    La reciente toma de la mayor ciudad del país, Alepo, por parte de la oposición siria cogió por sorpresa a gran parte de la comunidad internacional. Tras la implicación de Rusia, Irán y Hezbolá en la prolongada guerra civil siria, muchos observadores asumieron que las fuerzas de Bachar El Asad habían ganado el conflicto.

    Sin embargo, en la guerra nada es estático.

    Después de Alepo, las fuerzas de la oposición continuaron su avance contra el gobierno sirio, culminando en la toma de la capital de Damasco, que ha obligado a El Asad a huir del país hacia Rusia.

    Los sirios celebran la caída de un dictador que les hizo pasar por una prolongada guerra civil y el fin del férreo control de su familia sobre el país durante medio siglo.

    Pero las fuerzas de la oposición que lo derrocaron en 2024 no son las que apoyaron Estados Unidos y sus aliados en 2013. Los grupos fundamentalistas, frente a las organizaciones moderadas preferidas por los estadounidenses, dominan ahora la oposición.

    Es más, es poco probable que la caída de El Asad devuelva la paz al país a corto plazo.

    La guerra civil siria

    La guerra civil siria ha sido uno de los conflictos en curso más prolongados del mundo. En 2011, como parte de la Primavera Árabe, las fuerzas de la oposición intentaron derrocar a El Asad. Al principio, los países occidentales apoyaron a las fuerzas de la oposición. Las tácticas brutales del régimen de El Asad, que provocaron el desplazamiento de más de la mitad de la población del país, concitaron una gran simpatía internacional.

    Sin embargo, este efecto movilizador duró poco. La escasa atención mundial y la aparición del ISIS hicieron que los gobiernos occidentales dieran prioridad a esta amenaza terrorista sobre la guerra. Esto permitió a El Asad recabar el apoyo de otras entidades para apuntalar su régimen.

    Inicialmente triunfante

    Muchos analistas sostenían que El Asad había ganado la guerra civil siria en 2018, y Estados Unidos bajo Donald Trump retiró sustancialmente su apoyo a los rebeldes sirios.

    El gobierno de El Asad, mientras tanto, conservó un apoyo considerable de Rusia, Irán y del grupo armado libanés Hezbolá.

    Pero aunque las fuerzas de El Asad mantuvieron el control de gran parte del país y de sus infraestructuras clave, se mostraron incapaces de derrotar permanentemente a las fuerzas rebeldes sirias. Además, el apoyo al régimen empezó a disminuir entre sus aliados por diversas razones.

    Rusia se vio inmersa en un prolongado conflicto en Ucrania. Israel puso de manifiesto las vulnerabilidades iraníes en una serie de represalias a lo largo del año pasado. Y lo que es aún más significativo, Israel mató a varios dirigentes de Hezbolá en los últimos meses, comprometiendo gravemente su poder militar.

    El régimen de El Asad no poseía una base de apoyo lo suficientemente amplia entre su propio pueblo como para sustituir a sus aliados externos.

    Simultáneamente, sin embargo, las fuerzas rebeldes sirias también experimentaron una transformación.

    La naturaleza cambiante de los rebeldes

    Las fuerzas de la oposición siria han experimentado una marcada evolución tras años de lucha.

    Es importante señalar que estas fuerzas dispares nunca estuvieron totalmente unidas. Al contrario, la oposición siria abarcaba desde elementos liberales y moderados hasta fuerzas fundamentalistas islámicas. Lo único que realmente las unía era la oposición a la tiranía de El Asad.

    La retirada del apoyo por parte de Estados Unidos y muchos de sus aliados socavó la posición de los elementos más moderados de la oposición. Además, las Fuerzas de Autodefensa de Siria sufrieron pérdidas significativas contra Turquía en 2018 y aún no han recuperado su fuerza anterior.

    La pérdida de aliados occidentales y el carácter duradero de la propia guerra civil siria dieron lugar a voces cada vez más radicalizadas. La más destacada de ellas es Hayat Tahrir al-Sham. Se formó en 2017 a partir de la fusión de varios elementos fundamentalistas entre las fuerzas rebeldes sirias.

    Una plétora de países ha designado a Hayat Tahrir al-Sham organización terrorista vinculada a otras organizaciones radicales de la región. Es el grupo armado más poderoso entre las fuerzas rebeldes sirias.

    Aunque Hayat Tahrir al-Sham ha afirmado que ha progresado desde sus orígenes extremistas, eso sigue sin estar claro.

    Panorama de la posguerra

    La cuestión inmediata tras la caída de El Asad es en qué derivará la Siria de la posguerra. El país ha ocupado una importante posición estratégica en los asuntos mundiales desde la Guerra Fría.

    Esa importancia, de hecho, ha aumentado desde el comienzo de la guerra civil a medida que el mundo se ha vuelto cada vez más multipolar en lugar de estar dominado por Estados Unidos y sus aliados.

    Donald Trump ya ha anunciado que Estados Unidos no intervendrá en Siria bajo su mandato. Esto concuerda con su política anterior de retirar las fuerzas estadounidenses de Siria y su postura aislacionista más amplia en términos de política exterior.

    Con Estados Unidos poco dispuesto a actuar y los aliados tradicionales de El Asad incapaces de intervenir, se ha creado un vacío que tiene dos resultados probables.

    La implicación turca

    El primero, y más obvio, es que la oposición siria tome el poder. Hayat Tahrir al-Sham desempeñará un papel importante. Dicho esto, con la destitución de El Asad y la desaparición del único factor unificador entre todos los grupos de la oposición, es probable que se produzcan conflictos internos.

    La segunda posibilidad es que Turquía se implique más en Siria, posiblemente junto con Hayat Tahrir al-Sham.

    Turquía, como varios otros países, ha declarado Hayat Tahrir al-Sham una organización terrorista. Esta designación, sin embargo, no ha impedido a Turquía trabajar con el grupo en el pasado.

    Sin embargo, Turquía considera a las fuerzas kurdas sirias una amenaza mayor que los grupos islamistas. Esto se debe a la importante población kurda que vive en el norte de Siria. Turquía se opone vehementemente al nacionalismo kurdo en todas sus formas debido a la también considerable población kurda que habita su propio territorio.

    No es probable que ninguno de estos acontecimientos devuelva la estabilidad a Siria. Por el contrario, es probable que provoquen el desplazamiento y el sufrimiento continuos del pueblo sirio.The Conversation

    James Horncastle, Assistant Professor and Edward and Emily McWhinney Professor in International Relations, Simon Fraser University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Bassel Khartabil, pionero y mártir por una Internet libre, cumpliría 40 años esta semana

    “La cárcel no son los muros, no es el verdugo y los guardias. Es el miedo oculto en nuestro corazón lo que nos hace prisioneros”. Bassel Khartabil

    «Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Yo puedo apoyarme en el lado izquierdo de la política y tú puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. Lo siento: el radical en mí se apoderó de lo humano por un momento. Me gustaría continuar la conversación, ¿por qué no? Pero no encuentro mis palabras. Un segundo de silencio y ya estamos desincronizados. Tengo una duda. Algo en mi pasado me impide conectarme contigo. Algo en tu pasado te impide conectarte conmigo. Nos separamos el uno del otro. Ambos sufrimos una pizca de tristeza.

    Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Puedo apoyarme en el lado izquierdo del espectro político y tu puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. ‘Oh’, me encojo de hombros, ‘nuestros caminos pueden divergir sobre este tema, pero estoy agradecido de que podamos compartir este momento juntos y aprender desde una perspectiva diferente’. Un segundo de silencio y sonríes. ‘Caminemos juntos’, propones. Yo te devuelvo la sonrisa. Algo en mi pasado se desencadenó, lo sentí en mi corazón. Algo en tu pasado te permitió dejar atrás la diferencia. Al soltarnos, disfrutamos de nuestra libertad interna. Una mirada, una sonrisa, un reconocimiento: más allá de las 148 categorías impuestas por la sociedad, nos permitimos no discriminar por prejuicios. ¿Dónde está el asunto que lo hace posible? Quiero llamar a este asunto: libertad.»

    Este capítulo citado, Internal Freedom,  creado por Hellekin, un nómada global, activista del software libre, miembro de la Fundación Dyne.org y mantenedor del consenso GNU, es parte de un libro escrito en Pourrières, Francia, en cinco días, del 2 al 6 de noviembre de 2015. Solo dos semanas antes, se había impulsado la necesidad de llamar la atención global sobre la difícil situación de Bassel Khartabil, un desarrollador de software de código abierto sirio que tenía paradero desconocido desde su detención en 2012. El 11 de noviembre de 2015, surgieron rumores de que Khartabil había sido condenado a muerte en secreto. En agosto de 2017, su esposa hizo público que Khartabil había sido ejecutado por el gobierno sirio poco después de su desaparición en 2015.

    Khartabil nació y se crió en Damasco, en Siria, donde se especializó en el desarrollo de software de código abierto. Fue director de tecnología y cofundador de la empresa de investigación colaborativa Aiki Lab y fue CTO de Al-Aous, una institución editorial y de investigación dedicada a las ciencias y artes arqueológicas en Siria. Se  desempeñó como líder del proyecto y afiliado público de Creative Commons Siria,  y contribuyó con Mozilla Firefox, Wikipedia, Openclipart, entre otros proyectos de código abierto. A él se le atribuye la apertura de Internet en Siria y la ampliación enorme del acceso y el conocimiento en línea al pueblo sirio, cuyo papel fue clave para que los activistas sirios pudieran sortear la censura en internet impuesta por el régimen de Damasco. Mohammed Najem, activista libanés, colaborador de Global Voices y cofundador de Social Media Exchange,  con quien forjó una profunda amistad fue terminante al respecto: «Bassel era una amenaza para el régimen porque hablaba un idioma que ellos no entendían».

    Su último trabajo incluyó una reconstrucción virtual en 3D abierta de la antigua ciudad de Palmyra en Siria (destruída por ISIS), la visualización en tiempo real y desarrollo con Fabricatorz para el marco de programación web Aiki Framework. Este proyecto fue desarrollado y exhibido más tarde en su honor.

    El libro citado, escrito mayormente por personas que escriben, codifican y participan en proyectos relativos al free software o free culture, lo denominaron “El costo de la libertad”, dedicado a Bassel Khartabil como a tantos otros desaparecidos repentinamente, quienes pagaron un precio muy alto, su vida, sólo por haber ejercido sus derechos como personas libres. La semana pasada, el 22 de Mayo, Bassel habría cumplido tan sólo 40 años.