Etiqueta: tecnología espacial

  • Turismo espacial a bajo costo pronto será una realidad.

    Los viajes espaciales comerciales  ya son una realidad y los primeros han sido ofrecidos por compañías como Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, con su cohete New Shepard por un precio de hasta 28 millones de euros por viaje. Además, Axiom Space ha anunciado que venderá asientos en viajes de 10 días a la Estación Espacial Internacional por 55 millones de euros. Aunque estas opciones son emocionantes, su alto costo hace que el turismo espacial no esté al alcance de la mayoría.

    Sin embargo, la constante innovación tecnológica sigue en marcha, y la startup japonesa Iwaya Giken está liderando el camino con un proyecto verdaderamente audaz: lanzar vuelos comerciales a la estratosfera en cápsulas futuristas impulsadas por helio. Con la intención de reducir la «desigualdad» en el turismo espacial, la start up ha propuesto una alternativa asequible para llevar a los viajeros a la estratosfera. Además, se espera que estos viajes sean lanzados al mercado este mismo año.

    La cápsula en sí misma es una maravilla tecnológica. Tiene un tamaño de unos cuatro metros de diámetro y está hecha de un material compuesto de concreto y fibra de carbono, lo que la hace ligera y resistente al mismo tiempo. Pero lo más impresionante es que la cápsula está propulsada por helio, un gas inerte y no contaminante que se encuentra en la atmósfera terrestre.

    Una vez que la cápsula llega a la estratosfera, los pasajeros pueden disfrutar de una vista espectacular de la Tierra, a más de 30 kilómetros de altura. Además, la cápsula está equipada con una serie de instrumentos que permiten a los viajeros observar y estudiar la atmósfera, el clima y otros fenómenos naturales.

    Pero, ¿por qué querría alguien viajar a la estratosfera en una cápsula impulsada por helio? Según la compañía, la experiencia es única e inolvidable, y es una oportunidad para ver el mundo desde una perspectiva completamente nueva. Y no sólo se trata de turismo espacial, ya que además, la cápsula tiene un potencial enorme en el ámbito científico y de investigación, dado que puede utilizarse para realizar estudios y experimentos en un entorno que es difícil de replicar en la Tierra.

    La startup japonesa tiene planes de lanzar la cápsula al mercado prontamente, y ya ha recibido una gran cantidad de interés por parte de los inversores y los viajeros potenciales. Sin embargo, el proyecto todavía enfrenta muchos desafíos técnicos y regulatorios antes de que pueda convertirse en una realidad.

    Aunque todavía está en fase de desarrollo, ya se han revelado algunos datos interesantes sobre su funcionamiento y costos.

    En primer lugar, la cápsula es impulsada por helio a través de un sistema de propulsión que utiliza motores eléctricos y hélices. El helio se introduce en la cápsula a través de un tubo de admisión, y se utiliza para generar la sustentación necesaria para mantener la cápsula en el aire. Aunque la cabina T-10 Earther es pequeña, es lo suficientemente espaciosa para dos tripulantes quienes estarán asegurados por arneses de seguridad. Con un diámetro ajustado pero cómodo, esta cápsula hermética está construida con una combinación de aluminio y acero.  Además, la cápsula cuenta con presurización y climatización y está equipada con una serie de sensores y cámaras que permiten a los viajeros observar y estudiar la atmósfera y el entorno desde una perspectiva única.

    En cuanto a los costos, todavía no se ha anunciado un precio oficial para los viajes en la cápsula. Sin embargo, se estima que el costo podría rondar los 180.000 dólares por pasajero, lo que lo convertiría en una experiencia exclusiva y de alta gama para aquellos que puedan permitírselo. Aunque es un precio elevado, es notablemente inferior a la oferta de turismo espacial millonaria existente al momento y es comparable al costo de otros viajes y experiencias turísticas de lujo.

    Para hacer realidad este proyecto, la startup japonesa ha recibido una inversión de más de 12 millones de dólares de parte de varios inversores privados y corporativos. Esta inversión les ha permitido continuar con el desarrollo de la cápsula, así como con las pruebas necesarias para garantizar su seguridad y eficacia.

    La cápsula está diseñada para llevar hasta dos pasajeros a la estratosfera, y el viaje completo duraría aproximadamente dos horas. Una vez que la cápsula alcance la altura deseada, los pasajeros tendrán la oportunidad de flotar libremente en el interior de la cápsula mientras disfrutan de la vista panorámica. La cápsula también está equipada con un sistema de comunicación que permite a los pasajeros hablar con el personal en tierra, así como con otros a bordo.

    Aunque el proyecto todavía enfrenta muchos desafíos técnicos y regulatorios antes de que pueda convertirse en una realidad, la cápsula impulsada por helio es una muestra del poder de la innovación tecnológica y de lo que se puede lograr con la creatividad y el ingenio humano. Si se logra llevarlo a cabo, sin duda será una experiencia única e inolvidable de turismo espacial para aquellos que se animen y puedan permitírselo.

  • Agujeros negros: lo que Stephen Hawking no supo de ellos

    Querido Stephen: Lo que menos te sorprenderá de estas líneas es saber que tu recuerdo permanece intacto, tanto en la comunidad científica como en la sociedad. Pero estamos seguros de que, a pesar de que fuiste un optimista impenitente hasta el último día de tu vida, no creerías todo lo que hemos aprendido sobre tus criaturas predilectas, los agujeros negros, desde el infausto 14 de marzo de 2018 en que nos dejaste.

    Los agujeros negros detectados hasta ahora mediante observación de ondas gravitacionales, y su masas (en azul). Estrellas de neutrones (naranja) mediante observación de ondas gravitacionales. Agujeros negros detectados mediante observación electromangnética (rosa) y estrellas de neutrones detectadas por observaciónes electromagnéticas (amarillo)
    LIGO-Virgo-KAGRA / Aaron Geller / Northwestern, CC BY 

    Llegaste a disfrutar de un hito, la primera detección de ondas gravitacionales, y te entusiasmaste al saber que se trató de la fusión de dos agujeros negros a más de mil millones de años luz.

    Estamos seguros de que recreaste en tu cabeza ese instante final en el que dos colosos, que albergaban 29 y 36 masas solares en sus modestos cuerpos de poco más de 100 kilómetros de tamaño, se fundieron violentamente sacudiendo, en dos décimas de segundo, el tejido espacio-temporal con una potencia 50 veces mayor que la de la luz que llena todo el universo observable.

    ¿Y si son estrellas de bosones?

    El historial de detecciones de ondas gravitacionales siguió su previsible camino y hoy ya rondamos las cien. Eso no te sorprenderá. ¿Pero qué nos dices de la que observamos el 21 de mayo de 2019? Ya no es que la fusión se haya producido a 17 mil millones de años luz, sino que las masas de los agujeros negros fueron de 66 y 85 soles.

    Sí, lo sabemos, creerás que hay un error en las cifras. Sabes mejor que nadie que la muerte de una estrella de más de 65 masas solares no debería dar lugar a un agujero negro. Se supone que sufriría un colapso parcial, antes de que le llegase su hora, desencadenando una violenta explosión. No sabemos si hay algún error en estos argumentos, si esos agujeros negros son el resultado de una fusión previa o si, ¡prepárate!, no son agujeros negros sino estrellas de bosones.

    Ya, ya… ya sabemos que dirás que éstas no existen, pero quizás debas empezar a acostumbrarte a la idea de que lo que no existía mientras vivías lo veamos ahora por primera vez. La última palabra la tiene siempre la Naturaleza.

    El anillo de luz que orbita M87

    Te habrías quedado sin aliento, ciertamente, frente a lo que logró la colaboración del Event Horizon Telescope unas semanas antes de aquel 21 de mayo. Sabes mejor que nadie que los astrónomos llevan muchos años estudiando cómo la gravedad afecta a la trayectoria de los rayos de luz. Para ello, usan imágenes de astros lejanos, cuyos rayos pasan fortuitamente cerca de objetos muy masivos (las famosas lentes gravitacionales). Pero hasta 2019 nadie había conseguido explorar ese fenómeno en el régimen de la gravedad más extrema: las inmediaciones de tus queridos agujeros negros.

    Simulación animada de un agujero negro de Schwarzschild con una galaxia pasando por detrás. En el momento de la alineación, se observa una lente gravitacional extrema de la galaxia.
    Wikimedia commons 

    En abril de 2019, vimos por primera vez una imagen hecha por los rayos de luz que estuvieron orbitando muy cerquita del horizonte de sucesos de un agujero negro (concretamente, el que habita en el corazón de la galaxia M87). ¡Cuánto te habría gustado ver esa preciosa imagen! Se trata de un anillo de luz, mayormente formado por los fotones que, tras romper sus órbitas inestables cercanas al agujero negro, escaparon de aquel profundo pozo gravitatorio y comenzaron su viaje de casi 55 millones de años rumbo a la Tierra.

    Ha sido posible lo inimaginable: fotografiar agujeros negros

    Pero la historia no acaba ahí. En 2022, el mismo equipo de astrónomos publicó la imagen de Sagitario A*, el agujero negro que vive en el corazón de nuestra propia galaxia.

    Esos resultados han sido los primeros de una serie de observaciones con un objetivo muy ambicioso. Además de poner a prueba la Relatividad General, pretenden usar sus imágenes para conocer al detalle los mecanismos por los que algunos de los agujeros negros supermasivos (cuásares y blázares) pueden producir esos formidables chorros de materia y radiación que los caracterizan y que pueden alcanzar tamaños mucho mayores que los de sus galaxias anfitrionas.

    Una de las posibles fuentes de energía para esos chorros podría venir de la rotación del agujero negro, que arrastra consigo al espacio circundante y obliga a las líneas de campo magnético a enrollarse a su alrededor, produciendo un extraordinario flujo electromagnético en los polos. En ese caso, el horizonte de sucesos, permeado por líneas de campo magnético, podría estar jugando un papel fundamental en el proceso de producción de los chorros relativistas, tal y como parecen indicar las imágenes polarizadas publicadas por el Event Horizon Telescope.

    Imagen del agujero negro supermasivo en M87 en luz polarizada.
    Colaboración EHT, CC BY 

    A esta altura, ya entenderás por qué nos vimos en la necesidad de escribirte e interrumpir tu descanso. ¡Hay tanto que contarte!

    En su interior se forman islas

    ¿Qué pasó con la paradoja de la información que tan brillantemente descubriste y tantos desvelos te produjo? ¡Ha habido una auténtica revolución! Seguro que recuerdas el trabajo en el que tu antiguo estudiante, Don Page, demostró que el entrelazamiento cuántico de la radiación emitida por un agujero negro y las partículas virtuales atrapadas en su interior, su entropía, tiene que seguir una curva inexorable: empieza siendo cero cuando todavía no hay radiación emitida y acaba siendo cero cuando ya se evaporó el agujero negro. Por lo tanto, debe aumentar inicialmente y luego disminuir. Si esto no se cumple, se perdería inexorablemente la información de la materia que dio lugar al agujero negro o cayó en él a lo largo de su vida.

    Pocos meses después de tu muerte, empezaron a aparecer trabajos que, investigando a nivel teórico el interior de los agujeros negros, han concluido algo sencillamente extraordinario: cuando los agujeros negros envejecen, desarrollan en sus entrañas islas del universo exterior. ¿Nos creerías si te contáramos que dos trabajos lo demostraron, en paralelo, viendo la luz el mismo día? Sí, exacto, ¡el 21 de mayo de 2019! Ese día fuimos desconcertados por partida doble: detectando agujeros negros con masas inesperadas y descubriendo que en el corazón de estos astros, en cuya frontera creíamos que morían el espacio y el tiempo, cuando transitan la segunda mitad de su dilatada vida, quedan preñados de espacio y de tiempo para algún día devolvernos lo quitado. Imaginaste muchas soluciones posibles a la paradoja de la información, pero jamás una tan descabelladamente hermosa.

    Nos vamos despidiendo, pero no porque se agoten las novedades. ¡Tantas cosas sucedieron en apenas cuatro años!

     

    agujeros negros
    Stephen Hawking (1942-2018).
    Jaime Travezán., CC BY-SA

    No te contaremos que Roger Penrose ganó el premio Nobel de Física, porque quizás la alegría tenga un poso agridulce para ti.

    Déjanos despedirnos contándote que algunas de las ondas gravitacionales detectadas sugieren una posibilidad espeluznante: es probable que muchos de los agujeros negros resultantes de las fusiones observadas hayan salido despedidos con tal velocidad que abandonaran sus galaxias para siempre. Esos viajeros, que transitan la inmensidad del cosmos con un universo en sus entrañas, nos llenan de melancolía; nos recuerdan a ti.The Conversation

    José Edelstein, Profesor de Física Teórica, IGFAE, Universidade de Santiago de Compostela y Iván Martí-Vidal, Investigador distinguido en el departamento de Astronomía y Astrofísica, Universitat de València

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Ciencia ficción? No. SpaceChain lanza tecnología Blockchain a la estación espacial internacional

    SpaceChain anunció esta semana que su tecnología de billetera de hardware blockchain está en camino a la Estación Espacial Internacional (ISS), a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 como parte de la misión de servicio de reabastecimiento comercial CRS-19. Esta es la primera demostración de tecnología de hardware blockchain en la ISS, y se instalará en la plataforma comercial de Nanoracks en Station gracias a su acuerdo de Ley Espacial con la NASA. Fundada en 2017, SpaceChain informa que tiene la misión de integrar nodos blockchain en satélites para agregar una nueva «dimensión» al marco central de los libros distribuidos.

    Una vez activada, la carga útil demostrará la recepción, autorización y retransmisión de transacciones de blockchain «multigrado» que requieren múltiples firmas (aprobaciones) para completarse, aumentando la seguridad de la operación. Actualmente es compatible con la cadena de bloques Qtum y la compañía está agregando soporte para Ethereum.

    A principios de este año, SpaceChain recibió fondos de la Agencia Espacial Europea (ESA) en el marco de su programa Kick-start Activity, para desarrollar e identificar casos de uso comerciales para su tecnología de blockchain satelital. Al agregar cargas útiles basadas en el espacio a las redes establecidas, las empresas podrán mejorar la seguridad de la transmisión de activos digitales que pueden ser vulnerables a los ataques cibernéticos y la piratería cuando se alojan exclusivamente en servidores terrestres centralizados. SpaceChain espera haber completado las pruebas de su último despliegue a principios de 2020.

    SpaceChain’s space node. Photo via Eric Desatnik/SpaceChain

    Zee Zheng, cofundador y CEO de SpaceChain, dijo: “La integración de las tecnologías espaciales y blockchain ha descubierto nuevas posibilidades y oportunidades. El tercer lanzamiento de carga útil es un hito importante no solo para SpaceChain sino también para el desarrollo de la Nueva Economía Espacial», dijo Zheng. «Estamos muy entusiasmados con la posibilidad de trabajar estrechamente con proveedores de servicios financieros, desarrolladores de fintech y Bitcoin, proveedores de servicios IoT (Internet de las cosas), instituciones de investigación y agencias espaciales en los próximos meses para avanzar acelerar los avances dentro del ecosistema «.

    Además, a través de la integración con la plataforma comercial Nanoracks, todos los datos se vincularán hacia arriba y hacia abajo. Esto significa que se enviará información entre la billetera y la Tierra. SpaceChain afirma que la implementación de su solución «agrega la lejanía y seguridad de la infraestructura espacial a la tecnología blockchain» y «sentará las bases para una nueva generación de productos basados ​​en su tecnología».

    «Blockchain es el próximo gran disruptor en el espacio», agregó Jeff Garzik, cofundador de SpaceChain y CTO. «SpaceChain aborda las vulnerabilidades de seguridad para los sistemas financieros y los activos digitales en la creciente economía digital. «Mediante la integración de tecnologías, ahora se pueden crear nuevos paradigmas que antes estaban fuera del alcance y agregar elementos interesantes en la Nueva Economía Espacial».