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  • Provocando a los gringos, el Canal y el peligro amarillo.

    Vemos que los Estados Unidos llamaron a consultas a sus embajadores o representantes diplomáticos en varios países que recientemente rompieron con Taiwán para establecer relaciones diplomáticas con China. Esto revela cierta molestia y preocupación en la Administración Trump por el avance del poderío diplomático de China. Para acabar de meter el dedo en la llaga y hurgarlo bien, la administración de Varela ha tomado medidas que parecen una provocación deliberada a los norteamericanos. Como concederle a China una embajada con vista al Canal, algo estratégico en caso de guerra, o concederle terrenos en Amador para que hagan un centro cultural, algo que también ha sido visto como otra provocación. Es como decir, “se fueron los gringos del canal, ahora sus rivales económicos y militares llegaron”. Varela se olvida que tomar partido en la rivalidad entre los dos mejores clientes del Canal no es buena idea. Sobre todo cuando todavía falta una generación para que China pueda ser rival de los norteamericanos en el poderío naval. El conflicto se viene gestando hace rato.

    China despierta.

    Los gringos están preocupados. China ya está cerca de ser la segunda economía del mundo si no lo es ya, superando a Europa, y pronto, en menos de una década sobrepasará a los Estados Unidos.

    La época del Made in América ya se acabó. Hace 40 años usábamos carros Ford o Chevrolet, tomábamos fotos con cámaras Kodak. Usábamos electrodomésticos Whirlpool o Westinghouse. Los televisores y tocadiscos eran RCA o General Electric.

    Hoy nada de eso está hecho en los Estados Unidos. Los carros que usamos son coreanos o japoneses, los electrodomésticos y cámaras también. Y casi todo está hecho con componentes hechos en China. China es el taller del mundo. Casi todos los productos manufacturados desde la ropa que vestimos a los celulares que usamos para chatear, a los componentes de esta computadora con la cual escribo estas líneas, son hechos en China.

    ¿Qué fabrican ahora los Estados Unidos? Aviones, armas de guerra. Los productos donde los Estados Unidos dominaron el mundo, ahora son hechos en China, Corea y Japón. La economía norteamericana vive de la agricultura, pero ésta no emplea a mucha gente y de los servicios. Y allí es donde está el problema. Los servicios financieros dependen mucho del dólar y la FED, lo cual puede ser una burbuja. Y los servicios de entretenimiento como las industrias del cine, la música y en menor lugar los deportes (los gringos no han logrado meter sus deportes con fuerza en el mundo salvo el basquetbol).

    El sector secundario norteamericano es lo que ha decaído, y en parte ésa es una de las razones por las cuales Trump fue electo presidente. Para restaurar la capacidad manufacturera de los Estados Unidos y darle trabajo a los obreros blue collar.

    Los chinos saben todo esto. Y los chinos tienen un hueso que roer. China se llama a sí misma el Renio del Medio. Por más de dos mil años China fue el país más poderoso del mundo. Y el país con mejores estándares de vida desde la Antigua Grecia. Pero vino la revolución industrial y China se quedó atrás para ser humillada por pequeños reinos Europeos. Los portugueses, los alemanes, los franceses y principalmente por los británicos. La guerra del Opio en mediados de los 1840s donde los británicos lograron a manu militaris el derecho de venderle drogas al pueblo chino, es vista como el inicio de la humillación de los cien años por parte de los occidentales. Tiempo que terminó con la victoria comunista en 1948.

    China estaba desde la invasión Manchú en 1700s en estado de perpetua guerra civil. Los chinos sacaron dos conclusiones. Para evitar ser humillada de nuevo China debía industrializarse, y rearmarse. También debería permanecer unida, porque la China humillada por manchúes, británicos y japoneses lo había sido por estar gobernada por señores de la guerra locales en lugar de tener un gobierno fuerte como el del Partido Comunista. Hasta cierto punto China abrazó el comunismo como una manera tener un gobierno monolítico que rearmara e industrializada al país. Económicamente el gobierno fue un fracaso pero políticamente logró su objetivo. Den Xiao Ping cambió la política económica a un capitalismo de Estado pero mantuvo la hegemonía del partido Comunista.

    Los chinos tienen ahora un plan de rearme, que busca crear anillos defensivos en todo el Pacífico, el primero es de Vietnam a Taiwán a Corea. Esto alarma a Japón. El segundo, mucho más polémico,  abarca a las islas del Pacífico en control de los Estados Unidos como Guam, las islas Marshall y las Aleutianas, esto ha despertado alarmas tanto en los Estados Unidos como en Australia. Cuando avance el siglo XXI veremos una rivalidad militar entre China y Estados Unidos con sus aliados por el control del Pacífico. A Panamá le conviene ser neutral en esa rivalidad. Y es allí donde está el problema con Panamá.

    Panamá en la estrategia naval norteamericana.

    El control de los mares ha sido visto como una de las maneras de lograr que una nación se convierta en gran potencia. Los romanos controlaron el Mediterráneo, el llamado Mare Nostrum. Los Españoles y Portugueses, los Franceses y Holandeses y los Británicos lucharon entre los siglos XVI y XVII lucharon por el control de los mares, y el Reino Unido gano esa rivalidad. Rule Britania, Britania Rule the Waves se convirtió en el segundo himno británico después de God Save the King.

    Los norteamericanos, siendo una ex colonia británica sabían esto, y se lanzaron a potenciar su marina, mucho más que su ejército que siempre fue chico hasta 1942. Se esforzaron en convertir al Caribe en su patio trasero, para evitar que las potencias Europeas lo controlaran. Y crearon el triángulo estratégico Cuba, Puerto Rico y Panamá en el Caribe. Cuba y Panamá se convirtieron en cuasi protectorados y Puerto Rico en una colonia. Tras la guerra hispano norteamericana, los norteamericanos se dieron cuenta que pasar buques del Atlántico al Pacífico, para un país con dos costas extensas como los Estados Unidos era vital, y se esforzaron en tener un Canal por Nicaragua o Panamá a toda costa. En esa época los norteamericanos eran segundones de Gran Bretaña, que era su rival más temido aunque hoy resulta difícil creerlo debido a la alianza entre estos dos países. En la Segunda Guerra Mundial esta estrategia les resultó. Pudiendo reforzar su flota del Pacífico rápido tras Pearl Harbor.

    Pero en la guerra fría ya no era tan importante. Los norteamericanos tenían ahora el control de los mares y tenían flotas enormes para cada océano. Además las armas nucleares hacían el canal un cuello de botella demasiado vulnerable para una flota. Después del 9 de enero de 1964, el Canal de Panamá y su zona aledaña se habían convertido en una vergüenza incómoda para los norteamericanos, y se iniciaron una serie de larga negociaciones con Panamá que culminaron con los Tratados Torrijos Carter y la devolución del Canal a Panamá en 1999.

    China desea tener un pie en Panamá

    Los Estados Unidos vieron al Canal de Panamá exclusivamente como un proyecto militar, no vieron su potencial comercial. Tampoco lo vieron los gobiernos de la Dictadura Militar. Las áreas revertidas se convirtieron en botín de los allegados a los militares y su única política era reemplazar una base militar norteamericana por una panameña. Tras la invasión de 1989 y la disolución de las fuerzas de defensa, los civiles panameños tomaron el control, y vieron correctamente al Canal como una empresa comercial. La Autoridad de las Áreas Revertidas se convirtió en la buena administradora de uno de los negocios de bienes raíces más grandes del mundo. Y la Autoridad Portuaria Panameña, una fuente de corrupción y contrabando durante el gobierno militar, fue eliminada al privatizar los puertos en las orillas del Canal de Panamá.

    Es allí donde los norteamericanos saltan. Cuando Hutchinson Wampoa, una compañía privada con capital Chino adquiere la concesión de los puertos de Balboa sobre una compañía Norteamericana. “Los chinos ahora tienen una base en las orillas del Canal” era el grito de los conservadores norteamericanos. Una de las razones por las cuales a Ernesto Pérez Balladares se le negó la visa después de ser presidente no tiene que ver tanto con el tráfico de chinos, después de todo fue peor con Endara, sino por ser presidente durante este período.

    Pese a que Hutchinson Wampoa se maneja puramente como una empresa comercial, ya era claro que los norteamericanos no tomaban a la ligera que los chinos estuvieran presentes en la boca del Canal de Panamá.

    ¿Cuál es el juego de la administración Varela?

    Varela decide romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecerlas con China. Esto en sí no es malo, China es el segundo mayor socio comercial de Panamá, y su gobierno representa a la quinta parte de la población de nuestro planeta. Es una potestad soberana de Panamá establecer relaciones con China Continental sobre Taiwán. Es más, se debió hacer hace mucho tiempo.

    Ese no es el problema. El problema es que pareciera que impulsado por unas expectativas totalmente ilusas de lo que los chinos pueden lograr al corto plazo, el gobierno está provocando a los norteamericanos. Porque las grandes inversiones chinas no se van a materializar hasta el siguiente gobierno, éstas no van a salvar la imagen del actual. Y como el gobierno actual ha elegido firmar todo lo que la OCDE le ponga enfrente, no puede usar a China como una ayuda en evitar las presiones de la OCDE o para compensar los negocios que pierde Panamá tras ceder con la OCDE, como lo está haciendo Hong Kong por ejemplo. En otras palabras, pareciera que el juego del gobierno Varela es provocar reacciones de los norteamericanos por puro deporte.

    Entre tanto el gobierno miopemente, y olvidado la reacción de los gringos en el caso Hutchinson Wampoa, otorga a los chinos terrenos para que hagan su embajada con vista al Canal de Panamá. Y para terminar de hurgar la herida, le otorgan terrenos en Amador, una antigua base militar norteamericana, también con vista al Canal para que hagan un enorme centro cultural. Para los gringos esto es peor que lo que pasó en los noventas del siglo pasado. Ya no se trata de una empresa comercial china que tiene presencia en las orillas del Canal. Ahora es directamente el gobierno Chino quien tiene presencia en las orillas del Canal. Esto le da una ventaja de inteligencia a los Chinos enorme y pone en peligro la neutralidad el Canal. Cuando los Gringos hicieron su embajada nueva la hicieron en Clayton, pero no en las propias orillas del Canal de Panamá.

    No sé si nuestro gobierno tiene una política de provocar directamente a Trump, recordemos cuando Varela hablaba de que los latinoamericanos tenían que unirse para hacerle frente a Trump una vez electo éste, o simplemente es puro autismo político. Autismo que se revela por ejemplo en cómo han ignorado por 4 años los temas económicos. El tema es que en estas cosas no pierde solo el gobierno actual, sino todo Panamá.

    Pero viendo nuestra política exterior en los últimos 4 años, que pierda Panamá no es algo que parece preocuparle a la presente Administración.

  • Como un toro en una tienda de porcelana.

    Donald Trump no es un maestro de la sutileza, es narcisista y vulgar, gusta de los golpes de efectos exagerados, las rabietas y los desafíos para luego negociar. Ese siempre ha sido su estilo. Arma una bulla, insulta y rompe palitos. Luego se hace aspavientos de que logró algo, usualmente exagerando para luego negociar calladamente.

    Su viaje a Europa no es muy distinto. No solo ha criticado duramente a los europeos por no gastar el 2% del producto interno bruto en defensa, sino que ha pedido que se eleve el gasto militar al 4% del producto interno bruto, algo difícil de justificar cuando los países Europeos a duras penas pueden gastar el 2% pactado. Pero es su estilo, para luego negociar.

    Sin embargo Trump tiene un buen punto. Un punto que se pierde entre todas las críticas de los demócratas sobre cómo Trump insulta a los aliados y/o es un títere de Putin.

    La primera pregunta que nadie se hace es, ¿son realmente los países de la Unión Europea los aliados o potenciales rivales de los Estados Unidos? Porque si fueran aliados no tendrían barreras comerciales contra un aliado que ayuda a estos países a defenderse, pero que al mismo tiempo ve que sus exportaciones a los países en los que gasta su tesoro, y en el peor caso su sangre, son bloqueadas por barreras arancelarias y no arancelarias. Además, el hecho de que los Estados Unidos asuman en gran parte el costo de defender Europa, significa que estos países pueden usar recursos que deberían usar en su seguridad, en construir estados del bienestar, invertir en educación y salud, mientas los norteamericanos no lo hacen y lo peor, los europeos subsidian y protegen empresas que van a competir protegidas con las empresas norteamericanas y eliminan puestos de trabajo para esos votantes.

    La otra pregunta, ¿es Rusia realmente la Unión Soviética parte dos?

    No nos engañemos sobre Putin. Es autoritario, ha mandado a matar a sus opositores, se tomó Crimea usando la fuerza, creó un conflicto donde derribar un avión de pasajeros, es amigo de personajes como Maduro y El Assad. Pero no es la Unión Soviética. No busca imponer una ideología mundial como el comunismo. Más bien quiere restaurar la influencia Rusa en Europa Oriental y el Medio Oriente. En eso choca con los alemanes, sobre todo en el tema de la Ucrania. Putin es una vuelta a la política europea de las zonas de influencia anteriores a 1914. Es un nuevo Zar. No un nuevo secretario general del partido comunista. Y su Rusia no es la Unión Soviética. Si no fuera por las armas nucleares, Rusia no tendría tanta influencia. Su economía no es mayor que la de Italia y Brasil. Las economías de los principales países de Europa Occidental, la Alemana, la Francesa, la Británica y la Italiana cada una por separado es mayor que la Rusa. Sin embargo requieren de los Estados Unidos para que los defienda de Rusia. Porque simplemente no quieren gastar en defensa y punto. Eso no evita que personajes como la Merkel tengan una línea dura en el tema urso pese a que ha reducido al otrora temible ejército alemán a niveles risibles. Porque sabe que los gringos van a terminar «cargando el muerto».

    Y es allí donde hay algo de ira de Trump, si bien el exagera en los números, es cierto de que Europa depende mucho en materia energética de los hidrocarburos rusos. Y Rusia, es una economía de monocultivo, que vive del gas natural. Si los europeos quisieran contener a Putin deberían empezar por lastimar a su bolsillo, algo que no están haciendo. Si temen a la modernización de las fuerzas armadas rusas, deberían invertir más en defensa. Algo que tampoco están haciendo. En ambos casos prefieren que sean los norteamericanos los que «les saquen las castañas del fuego».

    Putin quiere debilitar a la Unión Europea porque sabe que una Unión Europea débil va a permitir a Rusia ganar algo de influencia en Europa Oriental aunque no creemos que los rusos sepan para que la quieren.  Trump no es fanático de la Unión Europea, los ve como rivales económicos de los Estados Unidos que sin embargo requieren de los Estados Unidos para su defensa. Para muestras un botón. El ministro de defensa alemán sugirió comprar aviones Loockheed F 35. Al final tuvo que renunciar. La razón, Ángela Merkel quería usar el dinero para comprar unos aviones ya existentes necesarios para enfrentar a la amenaza rusa ahora mismo, en desarrollar con Francia un caza futuro. En otras palabras Alemania prefiere ante la amenaza rusa, posponer un gasto en armamentos para subsidiar a la industria aeroespacial rival de la norteamericana aunque esto signifique no tener un caza moderno por diez años o más. ¿Puede entonces alguien tomar en serio a los socios militares de los Estados Unidos cuando piden mano dura frente a Putin?

    Trump se comporta como un toro en una tienda de porcelana, pero la pregunta es si la diplomacia de Obama y Hillary Clinton realmente logró algo.

    Y la pregunta final es, para qué rayos sirve la OTAN, organización a la que un fantoche como Juan Manuel Santos quiere ingresar a Colombia, como también lo hizo en la OCDE.

    La OTAN tenía una función clara en la guerra fría. La Europa de 1945 tenía 12 millones de soldados soviéticos versus 4 millones de soldados de los aliados occidentales, de los cuales 3 millones eran norteamericanos. Europa, sin la presencia norteamericana, hubiera sido fácilmente invadida por Stalin y este pudo haber impuesto el comunismo más salvaje en una nueva Edad Media.

    La OTAN evitó esto. Durante 44 años, las tropas de la OTAN y las de la URSS se vieron las caras en Alemania. Y países como Canadá, Islandia, Dinamarca y Noruega eran vitales para mantener abiertas las rutas de comunicación que permitieran mandar tropas a Europa en caso de una guerra. Italia,  Grecia y Turquía, enemigos históricos, evitan cualquier avance de la URSS en el Mediterráneo.

    La URSS y su sueño de revolución marxista global murieron en 1991. Pero la OTAN, en lugar de disolverse como su antagonista, el Pacto de Varsovia, se mantuvo, lo cual demuestra que las burocracias buscan siempre sobrevivir cuando se terminan las razones que justificaban su existencia.

    Y las encontró. Primero fue la participación activa en la guerra civil de Yugoeslavia, por motivos humanitarios en los cuales los únicos criminales de guerra juzgados fueron los serbios. Luego en las guerras contra el terror de Bush en Irak y Afganistán. Y aunque no existan enemigos claros, sigue buscando expandirse, metiendo a los países bálticos y a Georgia, actualmente a Colombia.

    Toda alianza militar lo es contra un enemigo común. La OTAN es la primera alianza que primero busca meter gente en ella para luego buscar enemigos que la justifiquen.

    Si Trump ha cometido un error grave es no insistir en la salida gradual de los Estados Unidos de la OTAN. Por lo menos eso iniciaría una discusión clara los fines de la OTAN y sus límites tras la guerra fría. Una discusión que tiene ya casi 30 años pendiente.

    Trump es el toro en la tienda, rompiendo a diestra y siniestra cosas que tenían que romperse hace rato. Por eso es odiado y vilipendiado, el problema es que no vemos los que propongan reemplazar las cosas rotas por cosas nuevas. Y si no lo hace, un Trump que tiene una guerra permanente contra medios hostiles y contra una burocracia estatal hostil, tarde o temprano puede perder y ver cómo el partido demócrata y los neoconservadores republicanos restauran el viejo orden.

  • FMI recomienda a Estados Unidos aumentar los impuestos indirectos

    El Fondo Monetario Internacional ha recomendado que los Estados Unidos aumenten los impuestos indirectos para aumentar los ingresos, como forma de compensar el costo de los recientes recortes de impuestos y el aumento del gasto.

    En su último informe sobre la economía estadounidense, publicado el 3 de julio, el FMI dijo que los directores se congratularon por el buen desempeño de la economía de los Estados Unidos, con un crecimiento acelerado, un bajo desempleo y una inflación moderada. También recibieron con agrado las perspectivas favorables a corto plazo y la perspectiva de marcar la expansión económica más larga registrada en su historia . Al mismo tiempo, los directores observaron una mayor incertidumbre política y vulnerabilidades a mediano plazo, incluida la creciente deuda pública, las tensiones comerciales y la desigualdad de ingresos.

    Hicieron hincapié en que los desarrollos y las acciones de política en los Estados Unidos tienen implicaciones significativas para el resto del mundo, y alentaron a las autoridades a tener en cuenta esa consideración en sus decisiones de política.

    Los directores reconocieron los objetivos de la estrategia fiscal y la reforma fiscal, con sus muchas características positivas, para apoyar el crecimiento y promover cambios estructurales para liberar el potencial económico. Observaron que, en la etapa actual del ciclo económico, la postura expansiva de la política fiscal, al tiempo que impulsa a los EE.UU. y la producción mundial en el corto plazo, podría aumentar los riesgos y las incertidumbres en el mediano plazo.

    Específicamente, los directores advirtieron que la política pro cíclica del presupuesto y los planes de política tributaria afectarían adversamente el déficit fiscal, la sostenibilidad de la deuda y los desequilibrios globales. Alentaron a las autoridades a reequilibrar la política fiscal, aumentar la relación entre el ingreso y el PIB a través de una mayor dependencia de los impuestos indirectos y priorizar el gasto en infraestructura.

    Los directores también vieron un margen para focalizar la desgravación del impuesto sobre la renta personal en los hogares de menores ingresos y mejorar el cumplimiento de las disposiciones fiscales con las obligaciones internacionales.

    El informe se hizo eco de los comentarios previos del FMI sobre las medidas de reforma fiscal, particularmente con respecto a los cambios impositivos corporativos e internacionales, sugiriendo que debería imponerse una mayor tasa impositiva sobre las ganancias no repatriadas, que el impuesto comercial debería reformularse como un impuesto al flujo de efectivo y que las disposiciones internacionales deberían rediseñarse para imponer un impuesto mínimo a las jurisdicciones con bajos impuestos y evitar dar un trato más favorable a las exportaciones que a las importaciones y las ventas nacionales.

    La declaración concluyente del mes pasado de la misión 2018 del FMI a los EE. UU. señaló que la reducción en la tasa impositiva corporativa corporativa cercana al promedio de la OCDE y las mayores provisiones de gasto ayudarán a incentivar la inversión y reducir las motivaciones detrás de la erosión de la base fiscal (BEPS).

    Sin embargo, el FMI también criticó la nueva deducción del 20 por ciento en los ingresos de los negocios transferidos, que, según argumentó, ha creado una gran oportunidad para la evasión de impuestos por parte de personas con altos ingresos. El FMI también dijo que hay margen para fortalecer el diseño de varias de las disposiciones internacionales en el TCJA, particularmente con respecto a los regímenes anti-profit shifting, incluyendo el  Global Intangible Low Taxed Income (GILTI) y el  Foreign Derived Intangible Income (FDII), y el Base Erosion Anti-Abuse Tax (BEAT).

     

  • Cortes sanas y Cortesanas.

    Las «cortesanas» eran mujeres que frecuentaban las cortes de los reyes de antaño, intercambiando favores como compañía, rumores, y sexo a cambio de gozar una cuota del poder que se les negaba legalmente a las mujeres en esas épocas. Las hubo muy famosas, sobre todo en Francia.

    En América Latina las cortes de justicia, en lugar de serlo, de controlar al poder, están básicamente para legitimarlo, son cortesanas y no Cortes Sanas. EL proceso actual que se le lleva al ex presidente Ricardo Martinelli funciona porque éste ya no está en el poder, sino la Corte Suprema de Justicia prácticamente sería impotente ante los abusos de poder de un presidente en el ejercicio de su cargo.

    Esto es agravado por las carencias del sistema jurídico romano germánico o napoleónico que heredamos. El sistema romano germánico presupone una desconfianza en los jueces, los cuales tienen que atenerse a la letra de la ley; por algo la doctrina del positivismo jurídico que equipara el Derecho a la legislación vigente, es tan popular en nuestros países. Los jueces pueden interpretar la ley mediante la jurisprudencia, pero esta no suele tener un carácter tan vinculante como en el caso del sistema anglosajón, donde un fallo de una corte superior obliga a todas las cortes de menor jerarquía a adoptar su interpretación de la norma para todos los fallos futuros.

    En el sistema romano germánico o napoleónico, estas interpretaciones si bien se usan de guía para fallos futuros, no son tan tajantes y por lo tanto permiten no solo a jueces de menor jerarquía no seguir la jurisprudencia de cortes superiores, sino que permite a las cortes superiores cambiar de opinión en casos parecidos. Esto es una fuente de corrupción. En los Wikileaks, una de las críticas que los diplomáticos norteamericanos hacían del sistema de justicia panameño era su tendencia a fallar de maneras distintas en casos similares o hacer fallos totalmente contrarios a la razón y la tradición jurídica previa.

    Otra característica del sistema anglosajón versus el sistema napoleónico es que los anglosajones dan a los usos y costumbres un carácter mucho mayor. La palabra vacío jurídico no existe.  Si algo no está regulado por ley, las cortes todavía pueden fallar sobre esto fundamentadas en la razón y la costumbre. La jurisprudencia permite llenar rápidamente los vacíos de la legislación. Y esta jurisprudencia tiene valor de Ley. Es sistema anglosajón permite tener un sistema judicial mucho más rápido en responder a los desafíos sociales. La costumbre para ellos antecede a la legislación; si algo no está regulado no es excusa para parálisis judicial.

    Esto tiene un precio importante que los anglosajones están dispuestos a pagar. La majestad del juez, su formación y su honestidad son vitales. Porque el Juez, con sus fallos, de hecho está creando legislación. Los jueces suelen ser nombrados por largos períodos, para dar estabilidad al sistema y evitar la corrupción. Por eso los nombramientos no solo de los magistrados de sus Cortes Supremas sino también de los tribunales superiores suelen estar sometidos al control legislativo y al escrutinio de la prensa y opinión pública.

    La carrera profesional del juez, sus fallos, sus escritos, sus opiniones informales en entrevistas, sus escritos como estudiante universitario, sus clases si el juez ha sido docente, su vida privada, todo, es rigurosamente analizado por los senadores o parlamentarios, así como por los periodistas especializados. Todo para asegurar que el juez que va a ser nombrado por un período bastante largo, (de hecho los magistrados del supremo norteamericano son vitalicios), sea el correcto. La idea de los periodos largos es sencilla. Que los magistrados no tengan que preocuparse por su vida al terminar la magistratura, salen del puesto literalmente a esperar la muerte. No tienen que ver a qué bufete se asocian. Por eso el nombramiento suele ser muy cuidadoso; durante este largo período van a sentar jurisprudencia, y la jurisprudencia es igual a la ley para los anglosajones.

    Esto se ve el acontecimiento político y mediático que es el nombramiento de un nuevo magistrado de la Corte Suprema de Justicia en los Estados Unidos.

    Este acontecimiento se va a iniciar ahora mismo en los Estados Unidos con el anuncio del Magistrado Kennedy de que pasa a retiro. Esto le da al presidente Donald Trump la oportunidad de nombrar un nuevo magistrado de la Corte Suprema de Justica. Y por lo tanto dar a la Corte Suprema de Justicia una mayoría conservadora por décadas.  En mi opinión esto sería un legado positivo de la presidencia de Trump. En los Estados Unidos ha existido una tendencia al activismo judicial que extiende la facultad del juez de interpretar la jurisprudencia, de interpretar la costumbre a dictar lo que debe ser. Esto se inició con la Corte Warren en los años sesenta. Pero tiene raíces más profundas.

    La división política entre los jueces que opinan que la constitución debe interpretarse de acuerdo con las intenciones originales de los “framers” o sea de los padres fundadores de los Estados Unidos aplicándolas a temas modernos, o los activistas, que opinan que la constitución se ha quedado corta en muchas cosas, y que los magistrados mediante la jurisprudencia pueden llenar los huecos y “corregir” las carencias de la Constitución. Ambas tienen origen en la cultura legal anglosajona, pero los activistas muchas veces pasan de aplicar la costumbre como es, a aplicar la costumbre como ellos creen que debería ser.

    Los activistas por ejemplo, ante temas como el derecho de portar armas, pese a que está claro que los padres fundadores pensaban que era un derecho individual, muestran una tendencia a vaciar este derecho cediéndolo al estado, porque eso es lo que “debería ser” ya que la posesión personal de armas es un legado del siglo XVIII. Los conservadores, por el contrario, dicen que si es un derecho individual debe seguir siéndolo porque ésa era la intención de los constituyentes. Lo mismo sucede con otros derechos como los derechos de propiedad, que los conservadores ven como fundamentales y los activistas como más sujetos a regulación estatal. O el derecho al aborto, que los conservadores ven como inexistente en la constitución, pero los activistas dicen que es una extensión natural del derecho a la intimidad.

    Kennedy se retira ahora, lo que les da a los republicanos la oportunidad de nombrar un magistrado conservador antes de que los demócratas puedan recapturar el Senado. Esto le daría la oportunidad de tener una corte polarizada con 4 magistrados activistas (rehúso llamarlos liberales porque suelen ser bien estatistas) y cuatro magistrados conservadores, más un juez moderado de magistrado presidente que sería el voto de equilibrio. Las cosas se van a poner interesantes.

     

  • Una nueva forma de ganar la guerra comercial

    Liberar el comercio interno para competir en el comercio internacional

    A partir de 2018 se acabaron los miramientos: Estados Unidos comenzó a castigar a China por sus injustas prácticas comerciales y les advirtió a sus aliados, como Europa o Canadá, de sus políticas de comercio dispares. Desde entonces, el comercio ha estado en todos los titulares, con amenazas y contra amenazas de ambos lados.

    Pero este ir y venir distrajo al mundo del hecho de que estamos en un paradigma anticuado, y que una solución mayor podría resultar ser bastante simple.

    Para el paradigma actual de comercio, cuando se lo ve desde dentro del complejo y rígido sistema de comercio burocrático internacional que es la Organización Mundial de Comercio (OMC) y las diferentes instituciones nacionales con la tarea de administrar el comercio, esta escalada en la guerra comercial de la administración de Trump es entendible y justificada.

    Según las (muy defectuosas) reglas de juego, China se está aprovechando de las políticas de libre comercio de Europa y EE. UU. para avanzar oficialmente con su política de completa dominación de todas las industrias. Europa y el resto de Asia están tratando de ganarle un poco de ventaja a Estados Unidos, aunque en principio están más interesados que China en un comercio justo.

    Para Estados Unidos, la tolerancia de tales prácticas de comercio acabaron en un déficit comercial persistente con el resto del mundo, valuado en cientos de miles de millones de dólares, la pérdida de millones de puestos en fabricación y billones en obligaciones de deuda internacionales. En lo positivo, aumentó el rendimiento de ganancias de corporaciones multinacionales americanas que producen en el extranjero y venden en Estados Unidos. También ha bajado el precio de algunos dispositivos (algunos productivos, muchos otros inútiles) para los consumidores.

    Por eso, el plan de la administración de Trump es igualar el terreno, nivelando más o menos los aranceles en bienes entrantes, que son en promedio 10% en China, 4,8% en la Unión Europea y 3,5% en Estados Unidos. Esos aranceles pueden llegar a ser un termómetro simplificado de las complejas barreras de comercio que maneja cada país, pero proveen una buena estimación de qué tan realmente interesado está determinado país en el libre comercio.

    Quedará por ver si el aumento en los aranceles funciona en última instancia. China tiene más que perder pero también puede suprimir mucho más el descontento que EE. UU., donde algunos estados e industrias se movilizarán políticamente para defender el status quo una vez que sufran las represalias.

    Liberar el comercio interno

    Una mirada rápida al manual de la OMC para aplicar tarifas y contra tarifas, como también las muchas consecuencias inesperadas de controlar el comercio, incluso si son pro EE. UU., muestran que este problema necesita ser resuelto a un nivel más alto, fuera del paradigma del comercio controlado por el gobierno.

    La solución es liberalizar radicalmente el comercio, pero no solo a nivel internacional, la liberalización del comercio interno es más importante.

    ¿Comercio interno? La economía clásica y la prensa nos han adoctrinado para que creamos que solo las naciones comercian. Sin embargo, al igual que las estadísticas económicas, no tiene sentido. Son las compañías e individuos los que comercian y en realidad no importa si es nacional o internacional.

    Si compro un par de barras de chocolate suizo Cailler Frigor en Amazon, yo comercio con la compañía que me los transporta desde Europa por Amazon. Les envío dinero y ellos me envían el producto.

    Pasa lo mismo si compro por Amazon chocolate Hershey producido en el país (mucho más barato pero no tan bueno) y lo hago desde aquí, Estados Unidos.

    Los bienes y servicios son intercambiados por dinero, ya sea dentro del país o internacionalmente. Cada impuesto, arancel o regulación que se impone en el camino es un obstáculo al comercio.

    Para el comercio interno en Estados Unidos, las barreras más importantes al comercio entre individuos y compañías son los impuestos al comprar y vender bienes y servicios (impuesto a las ventas) y más importante, impuestos al vender servicios de trabajo (impuesto a las ganancias, o impuesto a la renta).

    Los impuestos a las ganancias de capital y los impuestos sobre los dividendos obstaculizan el camino del libre flujo del capital. El corrupto sistema de dinero fiduciario de reserva fraccional bajo la administración de la Reserva Federal impide que el capital encuentre lugares adecuados para invertir, produciendo exceso de capacidad en sectores como el de bienes raíces y una completa falta de infraestructura de inversión, por citar solo un problema.

    Falta solo agregar otras regulaciones que limitan o prohiben las transacciones comerciales, especialmente en el mercado laboral, para ver que el comercio interno está gravemente lisiado y opera muy por debajo de su capacidad.

    Es irónico que la mayoría de la gente que pide más fervientemente la liberalización del comercio internacional (en realidad solo quieren regulaciones que los favorezcan) son los que están más en contra de la liberalización del comercio interno.

    Si se liberara completamente el potencial del comercio interno, Estados Unidos no tendría que preocuparse sobre el 10% de tarifas promedio en China o de las exportaciones a China en general, porque los bienes nacionales producidos podrían competir fácilmente con productos que vienen de una economía en desarrollo, semi-planeada por el Estado. Sin los costos regulatorios y de los impuestos, incluso los paneles solares producidos en Estados Unidos serían más baratos y mejores que los subsidiados de China.

    El planeamiento estatal es menos eficiente y efectivo que la operación de los mercados libres; por lo tanto, China no puede ganar el juego a largo plazo, como tampoco pudo la Unión Soviética, ni Japón, cuyos mercados estuvieron fuertemente regulados por el Estado durante sus años de crecimiento. Por supuesto, esto no significa que China no pueda apuntarse algunas victorias aisladas bajando el precio de algunos productos para el mercado estadounidense, virtualmente gratis, y socavar alguna industria. Nada es perfecto. Pero los costos para China serían incluso más altos de los que son hoy en día y agotaría los recursos del país a largo plazo.

    Como resultado de liberar el comercio interno, la gente y compañías en Estados Unidos producirían en el país, debido a que las regulaciones y el costo impositivo serían mucho menores o incluso nulas; o comerciaría con países interesados en el comercio libre real. El escenario ideal sería que casi todo producto que entra ahora de China sea producido en el país por el mismo precio o menor, para que no sean necesarios los aranceles comerciales internacionales.

    El presidente de EE UU. Donald Trump con una proclama en una ceremonia en la Casa Blanca, que establece aranceles a la importación de acero y aluminio. Washington DC, 8 de marzo de 2018. (Leah Millis/Reuters)

    Es interesante que la administración de Trump está encauzada en esta dirección, y la desregulación y baja de impuestos va en la dirección correcta considerando el punto de partida no liberal del comercio interno. No obstante, si Estados Unidos quiere competir con jugadores extranjeros hostiles como China, los impuestos y regulaciones tienen que desaparecer.

    Atrapado en el medio

    Por el momento, Estados Unidos ocupa una incómoda posición media. Sus políticas de comercio internacional son relativamente libres comparadas con sus competidores, y también lo son sus regulaciones y políticas de comercio internas; por esta razón es que Estados Unidos es aún la economía grande más competitiva del mundo según el Índice de competitividad global del Foro Económico Mundial (FEM).

  • El Congreso de los Estados Unidos sella acuerdo sobre las reformas a Dodd-Frank de la era Obama

    La Cámara aprobó el martes una versión idéntica del paquete de alivio regulatorio del Senado, coronando años de negociaciones entre republicanos y demócratas moderados y promulgando el primer conjunto de disposiciones para aliviar la carga de los bancos comunitarios y las cooperativas de crédito desde la Ley Dodd-Frank de 2010.

    El proyecto de ley, que fue aprobado por el Senado en marzo pasado, fue aprobado por el voto favorable de 258 sobre 159 en contra. Se espera que la legislación sea firmada por el presidente Trump en breve. Treinta y tres demócratas apoyaron la legislación, mientras que un republicano se opuso.

    Aunque el proyecto de ley adoptó un enfoque más cauteloso que las propuestas legislativas previas preferidas por los republicanos de la Cámara para derogar a Dodd-Frank, los grupos de la industria bancaria a nivel estatal y nacional elogiaron la legislación.

    ‘La exitosa votación bipartidista de la Cámara de Representantes marca un punto de inflexión en el debate sobre la política bancaria en este país’, dijo Rob Nichols, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Banqueros, en un comunicado.  ‘Por primera vez en casi una década, los legisladores de ambos partidos han optado por establecer el tamaño correcto de las normas financieras que no estaban funcionando como se esperaba y retenían la economía’.

    Algunos en la industria habían advertido a los líderes republicanos de la Cámara, como Jeb Hensarling, presidente de la Comisión de Servicios Financieros, R-Texas, que no intentaran expandir la versión del Senado por temor a que perturbara el delicado acuerdo negociado por el presidente del Comité Bancario del Senado Mike Crapo, republicano de Idaho, y un contingente de moderados demócratas del Senado.

    Al final, los republicanos de la Cámara de Representantes acordaron aprobar el proyecto de ley de Crapo tal como está, pero el Senado considerará por separado las propuestas de alivio adicionales agregadas, independientemente del paquete bipartidista de alivio de distritos aprobado por la Cámara.

    ‘Ojalá hubiera hecho trizas a Dodd-Frank. No fue así ‘, dijo Hensarling sobre la legislación del Senado durante el debate de la Cámara el martes.

    La provisión más significativa del proyecto eleva el umbral de activos para ‘instituciones financieras sistémicamente importantes’ de $ 50 mil millones a $ 250 mil millones, reduciendo el número de esos bancos de 38 a 12. Los bancos entre $ 50 mil millones y $ 100 mil millones en activos verán alivio regulatorio inmediato , ya que no estarán sujetos al escrutinio regulatorio mejorado de la Reserva Federal. Para aquellos entre $ 100 mil millones y $ 250 mil millones en activos, la Fed tiene la discreción de determinar si deben continuar bajo el régimen regulatorio prudencial.

    El proyecto de ley también reduce las restricciones de la regla Volcker sobre el comercio de propiedades, eximiendo a los bancos con menos de $ 10 mil millones en activos y los totales de negociación  de activos y pasivos comerciales por debajo del 5% de los activos totales consolidados.

    Si bien se liberaría a los bancos más pequeños con menos de $ 10 mil millones de activos de la regla de Volcker, ellos no eran los que típicamente se involucraban en los tipos de actividades que la regulación buscaba prohibir después de la crisis, de acuerdo con Marck Nuccio un analista en Ropes & Gray. Pero el proyecto de ley sigue siendo una victoria para los grandes bancos, ya que hace que el mantenimiento de registros para la regla sea menos arduo desde el punto de vista regulatorio.

    ‘La regla de Volcker es muy difícil de cumplir’, dijo Nuccio. ‘Es como tratar de conducir por la carretera con un policía estatal en el asiento trasero’.

    El año pasado, la Cámara de Representantes aprobó la Ley de Elección Financiera, una reversión mucho más radical de Dodd-Frank, pero no obtuvo el apoyo de ningún Demócrata y no pudo alcanzar el umbral de 60 votos en el Senado. Ese proyecto de ley fue dirigido por Hensarling, quien planea dejar el Congreso al final de su mandato este año.

    Incluyó disposiciones controvertidas para eliminar la Regla de Volcker en su totalidad, despojar a la Oficina de Protección Financiera del Consumidor de su independencia y poner fin a la capacidad del Consejo de Supervisión de Estabilidad Financiera para designar a ciertas entidades no bancarias como de importancia sistémica.

    Luego de que el proyecto de ley pasó a la Cámara, la cámara baja lo dividió en medidas más pequeñas con la esperanza de que se incluirían en el paquete del Senado.

    Republicanos en la Cámara, incluidos Hensarling y el representante Blaine Luetkemeyer, republicano por Missouri, pidieron varias veces al Senado que considerara agregar más de sus proyectos de ley más pequeños al paquete del Senado. Pero el Senado les advirtió que los demócratas abandonarían el paquete y finalmente matarían el proyecto.

    La cámara dijo el martes que aún tenían la intención de que el Congreso considerara medidas adicionales para ir más allá.

    ‘La conversación no puede terminar con S. 2155’, dijo Luetkemeyer, refiriéndose al proyecto de ley del Senado. Si bien las disposiciones de esta legislación otorgan un alivio importante, queda mucho por hacer. El Comité de Servicios Financieros ha marcado más de 100 proyectos de ley en este Congreso … [que] merecen ser considerados por nuestros colegas en el Senado ‘.

    En el Senado, Crapo había intentado llegar a un acuerdo sobre la desregulación con el Senador Sherrod Brown, D-Ohio, el miembro de mayor rango en el Comité Bancario, pero no pudieron llegar a un acuerdo. Entonces él procedió a negociar con cuatro demócratas moderados en el comité. Después de esas negociaciones, se unieron un total de 16 demócratas y un independiente.

    ‘Este es un momento de años en desarrollo, y agradezco a mis colegas en el Senado y la Cámara de Representantes por su asociación y contribuciones a este esfuerzo a lo largo de los años’, dijo Crapo en un comunicado el martes. ‘Este paso hacia la regulación correcta permitirá que los bancos locales y las cooperativas de crédito se centren más en los préstamos, a su vez impulsando el crecimiento económico y creando empleos en Main Street y en nuestras comunidades’.

    Pero los demócratas que apoyaron el proyecto de ley enfrentaron reacciones negativas del ala más progresista del caucus, incluyendo a Brown, Elizabeth Warren, D-Mass., y Bernie Sanders, I-Vt., que han argumentado que el Congreso no debería tocar a Dodd-Frank.

    Los moderados que fueron clave para el Senado sin embargo, no mostraron signos de titubeos el martes.

    ‘Las reglas uniformes de Washington han estado estrangulando la economía de Main Street en Montana y amenazando nuestra forma de vida rural’., dijo el senador Jon Tester, D-Mont. , quien jugó un papel central en la negociación del proyecto de ley con Crapo. ‘Al trabajar con republicanos y demócratas, escribimos este proyecto de ley para defender a las empresas de Montana de las sobreregulaciones gubernamentales, impulsar el acceso al capital necesario para impulsar nuestra economía de pequeñas empresas y crear más empleos’.

    Pero los líderes demócratas de la Cámara de Representantes criticaron severamente la legislación, destacando las disposiciones que, según dicen, debilitan las normas de préstamos justos y ayudan a los bancos más grandes del país.

    ‘Abre la puerta a la discriminación crediticia y potencialmente amenaza la estabilidad de nuestro sistema financiero y la economía’, dijo la líder de la minoría de la Cámara, Nancy Pelosi, D-Calif. ‘Este es un trato injusto para el pueblo estadounidense. Los estadounidenses merecen un mejor trato ‘.

    Maxine Waters, D-Calif., el miembro de mayor rango del Comité de Servicios Financieros, dijo que los partidarios están caracterizando erróneamente la legislación como enfocada en el alivio para las instituciones pequeñas.

    ‘ Los republicanos están tratando de pasar este proyecto de ley como un esfuerzo diseñado exclusivamente para beneficiar a los bancos comunitarios pequeños ‘, dijo. ‘Pero la verdad es que la ley está repleta de disposiciones venenosas que benefician a megabancos como Wells Fargo y compañías como Equifax’.

    Gran parte de la retórica que rodea al proyecto de ley asume que, en su mayoría, todos los bancos por debajo de $ 250 mil millones estarán libres de la regulación adicional que prevee una supervisión de la Reserva Federal más estricta.

    Pero el presidente de la Fed, Jerome Powell, dijo recientemente al Comité Bancario del Senado que si la legislación es aprobada, la Fed desarrollará un marco para determinar qué hace que un banco por debajo de $ 250 mil millones siga siendo arriesgado sistemáticamente y  mantendrá la supervisión de esos bancos bajo la mira.

    Aunque es probable que los republicanos de la Cámara sigan impulsando un paquete separado de medidas de desregulación, aún no está claro si el Senado asumirá un segundo paquete, y los demócratas se resisten a proporcionar más alivio. Y el futuro de la desregulación adicional también dependerá de qué partido tenga la mayoría en cualquiera de las cámaras del Congreso después de los períodos intermedios de noviembre.

     

     

  • ¿Por qué Corea del Norte no tiene otra opción que suspender sus pruebas nucleares?

    El líder norcoreano Kim Jong Un anunció el 20 de abril que el país suspenderá las pruebas nucleares y los lanzamientos de misiles. ¿Por qué de repente el dictador decidió someterse a las demandas internacionales de desnuclearización tras el aumento de las pruebas nucleares a lo largo del año pasado?

    Un veterano blogger chino que comenta con frecuencia las noticias económicas nacionales, con el seudónimo Manzu Yongshi, escribió un artículo el 23 de abril, explicando que el cambio de rumbo del régimen norcoreano podría estar asociado con la rápida disminución de su comercio con China como resultado de la presión internacional, amenazando su supervivencia.

    China es el mayor socio comercial de Corea del Norte. Según datos del Banco de Corea, el comercio de Corea del Norte con China representó el 63 por ciento de su comercio total en 2007. Para 2013, ese porcentaje creció hasta el 89.1 por ciento. A pesar de las sanciones de la comunidad internacional, China incrementó su comercio con el régimen, señaló el bloguero. Muchas necesidades, como el petróleo y los medicamentos, se importan desde China, mientras que el régimen norcoreano exporta principalmente su carbón al gigante asiático.

    Después de 2013, debido a los continuos ensayos nucleares de Corea del Norte, Estados Unidos y otros países reforzaron sus sanciones contra Corea del Norte. Así, el comercio entre China y Corea del Norte disminuyó ligeramente, pero se mantuvo en la escala de 5.060 millones de dólares hasta finales de 2017, según los datos aduaneros oficiales de China.

    Debido al continuo apoyo financiero de China, Corea del Norte no se vio desalentada por las sanciones internacionales, e incluso las violó descaradamente, señaló Manzu Yongshi.

    Un reciente informe confidencial de la ONU reveló que en 2017, Corea del Norte había violado las sanciones para ganar casi 200 millones de dólares en exportaciones de productos básicos prohibidos.

    SITIO DE PRUEBAS NUCLEARES DE PUNGGYE-RI, COREA DEL NORTE – Un tren de carros mineros y una nueva estructura están presentes en la pila de escombros del West Portal, 20 de abril de 2018. (DigitalGlobe/38 North via Getty Images)

    En noviembre de 2017, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comenzó a presionar al régimen chino para que cumpliera con las sanciones de la ONU para penalizar a Corea del Norte. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones a varias empresas chinas que realizaban negocios con Corea del Norte en violación de sanciones anteriores. El Bank of Dandong de China fue separado del sistema financiero de Estados Unidos por su participación en el lavado de dinero de Corea del Norte.

    China también comenzó a cerrar empresas norcoreanas dentro de sus fronteras y ordenó a los bancos que dejaran de hacer negocios con clientes norcoreanos.

    La frontera ocupada entre China y Corea del Norte quedó desierta.

    Con la relación entre Estados Unidos y China deteriorándose bajo las recientes tensiones comerciales, China ya no quiere ofender a Estados Unidos en el asunto de Corea del Norte, describió el bloguero.

    Y así, el comercio entre China y Corea del Norte ha caído precipitadamente.

    En el primer trimestre de este año, según los datos oficiales de aduanas de China, el comercio total entre China y Corea del Norte disminuyó a 483 millones de dólares, en comparación con 1.200 millones de dólares en el mismo trimestre del año pasado. Eso representa una caída del 60,2 por ciento. Las exportaciones de China a Corea del Norte también cayeron un 86 por ciento.

    Siguiendo esta tendencia, el comercio entre China y Corea del Norte se reduciría a unos 1.500 millones de dólares para todo el año 2018. Debido a esta situación Corea del Norte probablemente perderá muchos de los productos que confió a China para su suministro. Esto es probablemente lo que obligó a Kim Jong Un a ceder, concluyó Manzu Yongshi.

    Sin embargo, algunos legisladores estadounidenses se muestran escépticos de que Kim cumpla con sus promesas, ya que Kim describió las armas nucleares como una “espada atesorada” en su anuncio de desnuclearización planeada, según un informe de Fox News.

    Por Sunny Chao – La Gran Época

  • La ilusión del libre comercio

    El sistema comercial actual nunca fue libre; los aranceles de Trump simplemente cambian quién obtiene qué

    Cualquier cosa que el presidente Donald Trump haga suele provocar una reacción contraria al status quo. A principios de marzo el foco de atención se concentró en el comercio, ya que Trump pasó a la acción, aplicando aranceles de importación sobre el acero, el aluminio, las lavadoras y los paneles solares no solo de China sino también de otros países.

    La reacción violenta de los medios de comunicación populares y los políticos de los países afectados culpó a Trump por arruinar el hermoso sistema de “libre comercio” creado en torno a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su predecesor, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés).

    Al igual que con cualquier cosa que Trump diga o haga, es importante dar un paso atrás y observar el contexto en el que está actuando desde una perspectiva más amplia.

    No libre

    La primera gran noticia es que (jamás) ni la OMC ni el GATT fueron “libres”. El libre comercio es el comercio sin intervención gubernamental.

    Si un país o industria puede producir y exportar mucho acero, sin recibir subsidio alguno ni aplicar aranceles de importación protectores, entonces le corresponde tener un porcentaje mayor del mercado global por ser el más competitivo. Esto sucede por utilizar los recursos locales de mano de obra y capital de la manera más productiva.

    Otro país puede ser el mejor productor de paneles solares, lo que lo convierte en el líder mundial en paneles solares. Los dos países pueden intercambiar acero y paneles solares y equilibrar su comercio, y cada país hace lo que mejor sabe hacer.

    Siempre y cuando, y con la condición previa de que no haya ninguna interferencia gubernamental en el mercado por el dinero en sí mismo. En otras palabras, si hubiera un estándar monetario global y sólido, entonces los excedentes comerciales de un país con superávit resultarían en entradas de dinero y salidas de bienes, elevando así el nivel de precios y haciendo las exportaciones naturalmente menos competitivas. En un país deficitario, el dinero saldría y las mercancías entrarían, bajando el nivel de precios y haciendo sus exportaciones más competitivas. Por lo tanto, no habría déficits persistentes como lo estamos viendo en Estados Unidos y el resto del mundo.

    Sin embargo, la OMC funciona según un sistema complejo de reglas y sanciones, opuesto a ser un sistema libre de intervención gubernamental, proporcionando a su vez un marco para que los gobiernos puedan microgestionar su comercio. La mala gestión de monedas fiduciarias mundiales y tipos de cambio flotantes, agravaron aún más los desequilibrios.

    Con cada tipo de intervención gubernamental en el mercado, ya sea a través de impuestos o aranceles y cuotas de importación, crea ganadores y perdedores. Estos ganadores y perdedores son diferentes en un sistema competitivo, en el cual por ejemplo: el mejor fabricante de acero que tiene el horno más limpio, que consume menos electricidad, sería el que más ventas realice.

    Ganadores y perdedores

    Los ganadores del dictamen de la intervención gubernamental son a menudo menos competitivos, por lo tanto necesitan la ayuda del Estado para sobrevivir. La industria siderúrgica china en su conjunto solo sigue existiendo debido a los subsidios masivos del gobierno, otorgados en forma de préstamos baratos, transferencias directas y electricidad subsidiada por el estado.

    Las empresas siderúrgicas estadounidenses no recibieron la misma ayuda y por lo tanto muchas tuvieron que retirarse. Ellos fueron los perdedores de este tipo de ejercicio del “libre comercio”, así como millones de trabajadores manufactureros estadounidenses que no podían competir con la mano de obra barata y los subsidios estatales masivos de China.

    Pero también hubo ganadores en el bando estadounidense. Las corporaciones multinacionales como General Motors y Caterpillar se beneficiaron de la exportación a China o de que se les permitiera instalarse en China y comenzar la producción en el país asiático. Este es especialmente el caso de las empresas tecnológicas como Apple, que a través de representantes o apoderados, producen la mayoría de sus aparatos tecnológicos en China, donde el arancel promedio es de un 10 por ciento, en comparación con el promedio del 3,5 por ciento de los Estados Unidos.

    Otro ganador de este desequilibrado libre comercio es el gobierno estadounidense, que podía vender gran parte de su deuda pública a China a través del ya mencionado sistema manipulado de divisas fiduciarias y tipos de cambio fijos y flotantes. Pero también el consumidor promedio estadounidense se benefició de precios de importación más baratos para adquirir sus miles de aparatos electrónicos y otros bienes.

    La lista de ganadores y perdedores sigue y sigue, y es diferente para cada arancel, cada regulación y cada manipulación del sistema de moneda fiduciario.

    Enfoque de Trump

    Volviendo a Trump y sus aranceles, es natural que quiera cambiar la configuración de los ganadores y perdedores en un sistema ya profundamente manipulado. El presidente Trump es un nacionalista económico y su meta es beneficiar a la industria de Estados Unidos y al empleo doméstico. Todas las políticas, desde la inmigración hasta la regulación y la fiscalidad, refleja esta filosofía.

    Por lo tanto, al aumentar los aranceles sobre determinados productos, está seleccionando a los ganadores nacionales que deberían poder ampliar la producción ante la menor competencia internacional y contratar a más trabajadores locales.

    En un verdadero sistema de libre comercio, esto tendría desventajas a largo plazo, porque los trabajadores y las empresas estadounidenses aplicarían sus esfuerzos en algo que las empresas y los trabajadores extranjeros podrían hacerlo mejor.

    Sin embargo, en el régimen comercial actual, cumple la función de nivelar el campo de juego para los productores nacionales y al mismo tiempo hacer la vida más incómoda no solo para las empresas estadounidenses que operan en China, sino también en Europa y Canadá.

    Y viene con todas las consecuencias no intencionadas que conlleva cualquier tipo de intervención gubernamental, probablemente incluso precios más altos para los bienes de consumo doméstico.

    Sin embargo, si los ciudadanos que están ahora mismo quejandose hubieran estado realmente interesados en el libre comercio y no solo en recolectar sus propios beneficios, tendrían que haber pedido hace mucho tiempo a China que reduzca sus aranceles promedio y a la Unión Europea que pusiera fin a sus subvenciones masivas a productos agrícolas europeos.

    Desafortunadamente para ellos, el libre comercio es una calle de una sola dirección que conduce a Estados Unidos y no están contentos que Trump haya puesto la señal de detención.

    Por Valentin Schmid- La Gran Época

  • El colapso comercial debido al proteccionismo es el mayor riesgo para la economía global

    Un colapso en el comercio mundial debido al proteccionismo de los EE. UU. es el principal riesgo para la economía mundial, junto con una caída prolongada en los principales mercados bursátiles.

    La investigación de la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU) muestra que existe una ‘probabilidad moderada’ de una caída del comercio mundial, mientras que  la misma, de suceder, tendría un ‘impacto muy alto’.

    Mientras que los analistas pronostican actualmente un fuerte crecimiento del comercio mundial este año y el próximo, impulsados ​​por el fuerte crecimiento de las exportaciones de los mercados emergentes y el sólido crecimiento económico de China, la amenaza del régimen de Trump ocupa un lugar importante.

    ‘Existe el riesgo de que la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, traduzca su retórica proteccionista en acciones más concretas que perjudiquen gravemente los canales comerciales mundiales’, escribieron los autores del informe. 

    Los dos escenarios centrales son una retirada de los Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y medidas adoptadas por los Estados Unidos contra China que provocan una guerra comercial.

    Mientras las renegociaciones de Nafta están en marcha, el riesgo de que Trump retire a los Estados Unidos del acuerdo con Canadá y México sigue siendo real. El presidente tiene una visión binaria sobre el comercio: usted gana o pierde, y su perspectiva ha sido criticada por no dar cuenta de los muchos matices que los déficits comerciales están cargados.

    Tal escenario ‘crearía grandes fricciones en una de las áreas de libre comercio más grandes del mundo’, dice el informe. No solo alimentaría el proteccionismo en otros lugares, sino que también haría más difícil para las economías liberales como la UE y Japón adherirse a su agenda en una base más amplia.

    Crédito: Economic Intelligence Unit report, The top 10 risks to the global economy

    El segundo escenario, el de los Estados Unidos instigando una guerra comercial con China, se siente realmente real. Estados Unidos ya ha aplicado aranceles a los paneles solares y lavadoras chinos, mientras que Trump ha estado publicando planes para introducir aranceles sobre el aluminio y el acero.

    Según lo informado por el Global Trade Review la semana pasada, esto podría desencadenar toda una serie de consecuencias involuntarias, dañando las cadenas de suministro de exportación en Asia, pero también afectando a la banca, las finanzas y Fintech, dependiendo del coraje de la escalada .

    ‘Los precios y la disponibilidad de los productos de EE. UU. y  China en las cadenas de suministro de empresas de otras naciones se verían gravemente afectados. En consecuencia, el crecimiento mundial se reduciría notablemente a medida que la inversión y el gasto del consumidor cayeran ‘, advierte la EIU.

    Otros grandes riesgos para la economía en 2018 incluyen disputas territoriales en el Mar Meridional de China, grandes ciberataques, una ‘desaceleración económica desordenada y prolongada’ en China, una importante confrontación militar en la Península Coreana, una escalada de conflictos de poder en Oriente Medio, una caída significativa en los precios del petróleo y la retirada de múltiples economías de la zona del euro.

    ‘A pesar de las alentadoras cifras de crecimiento general, la economía mundial se enfrenta al nivel más alto de riesgo en años. De hecho, este panorama económico favorable parece provenir de un mundo completamente diferente a aquel en el que los titulares están dominados por la retórica proteccionista, las principales disputas territoriales, el terrorismo, el creciente ciberdelito e incluso la amenaza de una guerra nuclear ‘, escribieron los autores.