Etiqueta: trump

  • Ross Ulbricht: Un Símbolo del Triunfo de la Libertad y la Justicia

    La reciente decisión del Presidente Donald Trump de otorgar un perdón total e incondicional a Ross Ulbricht, creador de Silk Road, ha generado una ola de celebración entre la comunidad libertaria y defensores de las criptomonedas. Tras más de 10 años en prisión cumpliendo dos cadenas perpetuas más 40 años, Ulbricht camina libre, convirtiéndose en un símbolo de justicia restaurada y una victoria para la libertad individual.

    Un Caso de Exceso Judicial

    Ross Ulbricht fue arrestado en 2013 y condenado en 2015 por múltiples cargos relacionados con la operación de Silk Road, una plataforma de comercio en la dark web que usaba bitcoin para facilitar transacciones, incluidos bienes y servicios ilegales. Aunque la plataforma promovía un enfoque de mercado libre y prohibía explícitamente actividades que generaran víctimas, como la explotación infantil, la narrativa judicial lo trató como un capo de la droga, aplicando la llamada «ley del jefe» destinada a líderes de cárteles y organizaciones criminales violentas.

    El castigo desproporcionado impuesto a Ulbricht, un primer ofensor no violento, se convirtió en un emblema del exceso del sistema judicial estadounidense. Su caso mostró cómo el sistema puede castigar severamente actos de innovación tecnológica y principios libertarios, mientras deja a otros perpetradores de crímenes violentos con penas más indulgentes.

    El Contexto Libertario y Bitcoin

    Desde su encarcelamiento, la comunidad libertaria y de criptomonedas ha abogado por la liberación de Ulbricht, destacando su papel como pionero en la adopción de bitcoin y su defensa del comercio libre. Para el espectro libertario, Silk Road fue un experimento en libertad de mercado, no un espacio para promover actividades ilegales. Ulbricht se convirtió en un mártir de los ideales libertarios: la creencia en la autonomía individual, la privacidad y la descentralización del poder.

    Su liberación ha sido celebrada como una reivindicación de estos principios. Instituciones como el Instituto Satoshi Nakamoto han señalado que Ulbricht demostró cómo bitcoin podía facilitar un comercio más pacífico y libre de intermediarios, sentando las bases de su adopción global. Su caso también subraya los desafíos éticos y políticos de criminalizar tecnologías que promueven la privacidad y el anonimato.

    El Rol Decisivo de Trump y Lyn Ulbricht

    El perdón de Trump representa más que una simple medida política; es una declaración de que la justicia puede corregir errores pasados. Durante su campaña de reelección, Trump prometió indultar a Ulbricht, cumpliendo finalmente su palabra en un gesto que sorprendió incluso a los más optimistas. Además, el perdón total, en lugar de una conmutación de la pena, absuelve a Ulbricht de las consecuencias legales de su condena, dándole una nueva oportunidad para contribuir a la sociedad.

    Un factor clave en este resultado fue la incansable campaña liderada por Lyn Ulbricht, madre de Ross, quien durante más de una década dedicó su vida a abogar por la libertad de su hijo. Lyn se convirtió en un símbolo de perseverancia y determinación, inspirando a miles a unirse al movimiento #FreeRoss.

    Un Camino Hacia la Libertad y la Justicia

    La liberación de Ross Ulbricht no solo es una victoria personal, sino un paso hacia una sociedad más justa. Es un recordatorio de que la lucha por la justicia y la libertad debe ser constante, abarcando casos similares como los de Julian Assange y Edward Snowden, entre muchos más, así como la eliminación de leyes que criminalizan actividades sin víctimas.

    Además, la decisión impulsa el debate sobre el futuro de las criptomonedas y su relación con el gobierno. La creación de una «reserva estratégica de bitcoin» y la eliminación de barreras regulatorias ahora parecen más posibles, lo que podría consolidar a Estados Unidos como líder en la adopción y regulación de criptoactivos.

    Un final feliz 

    El perdón a Ross Ulbricht es un triunfo de la libertad sobre la opresión y la esperanza de que los ideales de justicia y mercado libre aún pueden prevalecer. Sin embargo, la lucha no termina aquí. Este momento debe servir como catalizador para reformas más amplias que promuevan la libertad individual, la innovación tecnológica y un sistema judicial más humano y equilibrado. Ross está libre, pero la causa de la justicia apenas comienza.

  • Trump vs. Bastiat: El Error del Proteccionismo

    El proteccionismo ha sido una de las piedras angulares de la política económica de Donald Trump bajo el lema “America First”. Desde la imposición de aranceles a productos chinos hasta la renegociación de tratados como el NAFTA, su enfoque busca proteger a las industrias estadounidenses de la competencia extranjera. Sin embargo, al analizar las ideas del economista clásico Frédéric Bastiat, podemos entender por qué esta visión proteccionista es un error fundamental que, lejos de fortalecer la economía, termina empobreciendo a los propios ciudadanos.

    Bastiat explica en su ensayo célebre Lo que se ve y lo que no se vé, sobre el proteccionismo, que restringir la importación de bienes más baratos no genera riqueza, sino que la redistribuye de manera ineficiente. Tomemos como ejemplo los aranceles impuestos por Trump al acero y el aluminio en 2018. Si bien estas medidas benefician a los productores nacionales de dichos materiales, obligan a los consumidores estadounidenses a pagar precios más altos, tanto en productos terminados como en bienes intermedios que utilizan estos materiales. De manera similar al caso del “Sr. Prohibidor” de Bastiat, esta política enriquece a un grupo reducido (los productores de acero) a expensas de la mayoría (los consumidores y otras industrias).

    Un punto clave que Bastiat subraya es que la riqueza no se genera por medio de la violencia, ya sea directa o legal, sino a través de la libre colaboración en el mercado. Los aranceles son una forma de “violencia legal” que limita la capacidad de los consumidores para elegir. Cuando se impide la compra de bienes extranjeros más baratos, los consumidores deben gastar más para obtener los mismos productos, lo que reduce su poder adquisitivo y les impide gastar en otros bienes y servicios. Este desajuste tiene consecuencias en toda la economía. Por ejemplo, si una fábrica automotriz en Michigan tiene que pagar más por el acero debido a los aranceles, también subirá el precio de los autos, afectando la competitividad de las exportaciones estadounidenses y el bolsillo de los compradores.

    El proteccionismo también ignora los efectos en el “tercer personaje” que Bastiat menciona. En el caso de los aranceles de Trump, no solo se perjudica al consumidor, sino también a sectores que dependen de bienes importados. Las empresas que fabrican productos finales utilizando insumos extranjeros (como electrodomésticos o maquinaria) ven afectadas sus cadenas de suministro y, en muchos casos, pierden competitividad en el mercado global. Esto demuestra que el proteccionismo no crea empleo de manera neta; simplemente redistribuye recursos de una industria a otra, a menudo destruyendo más riqueza de la que genera.

    Por último, el enfoque de “America First” pasa por alto un principio fundamental del comercio: su naturaleza colaborativa. Al comprar bienes extranjeros, los países no solo obtienen productos más baratos o de mejor calidad, sino que también fomentan relaciones económicas que benefician a ambas partes. Restringir estas relaciones bajo la ilusión de proteger a las industrias nacionales aísla al país y reduce las oportunidades de crecimiento.

    Por tanto, podemos afirmar que las políticas proteccionistas de Trump, inspiradas en su lema “America First”, cometen el error de creer que la riqueza se genera al cerrar las puertas al comercio exterior. Tal como argumenta Bastiat, la verdadera prosperidad surge de la libertad económica y la colaboración internacional. Restringir el comercio no es una solución; es un obstáculo al progreso. Y como también sostuvo Bastiat, donde no pasa el comercio, pasan los soldados.

  • El Canal de Panamá y el retorno de la diplomacia de fuerza bajo Trump

    El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos viene acompañado de un giro drástico en el discurso inaugural. Sorprendiendo a quienes esperaban que reiterara prioridades de campaña como Ucrania, o incluso que mencionara a Canadá o Groenlandia, o a ningun país,  Trump se centró exclusivamente en una declaración de gran peso histórico y geopolítico: “retomar el control del Canal de Panamá”. Esta afirmación, con fuertes implicaciones, nos invita a analizar no solo su viabilidad real sino también lo que significa en un mundo cada vez más multipolar.

    El Canal de Panamá: legado, soberanía y pragmatismo geopolítico

    El Canal de Panamá fue administrado por Estados Unidos hasta 1999, cuando, tras una negociación que comenzó con los Tratados Torrijos-Carter (1977), fue transferido a Panamá. Este cambio marcó un hito de soberanía para el país centroamericano y reforzó el mensaje de que el control de las rutas comerciales clave ya no es monopolio exclusivo de las grandes potencias. Hoy, el Canal es operado de manera eficiente por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), un organismo panameño que asegura su funcionamiento en beneficio del comercio mundial.

    Sin embargo, la retórica de Trump revive un viejo temor: la percepción de que Estados Unidos todavía ve el Canal de Panamá como una extensión de sus intereses estratégicos. Al acusar a Panamá de violar el «espíritu» del acuerdo y culpar a China de una influencia indebida en la región, Trump parece apostar por un retorno a la diplomacia coercitiva, similar al estilo de la Doctrina Monroe en el siglo XIX, pero adaptada al siglo XXI.

    ¿Qué opciones tiene Trump para «retomar» el Canal?

    Desde un punto de vista práctico, las opciones para forzar una renegociación o imponer control directo sobre el Canal de Panamá son limitadas y enfrentan varios desafíos:

    1. Presión económica y sanciones: Trump podría buscar sancionar a empresas relacionadas con el Canal o amenazar con medidas económicas contra Panamá, como aranceles o restricciones comerciales. Sin embargo, esto podría ser contraproducente, afectando la estabilidad financiera de un país aliado y fragmentando aún más las relaciones diplomáticas en América Latina.
    2. Intervención militar: Si bien Trump podría insinuar una acción militar, la realidad es que esta opción sería impopular tanto a nivel interno como internacional. Además, en un contexto donde China y Rusia han expandido su influencia, una intervención estadounidense podría desencadenar reacciones diplomáticas y militares imprevistas.
    3. Negociaciones bilaterales: Una estrategia más viable podría ser presionar para renegociar los términos comerciales de uso del Canal, buscando tarifas más favorables para los buques estadounidenses. Esto, sin embargo, requeriría colaboración diplomática y concesiones mutuas, algo que no encaja del todo en el enfoque de confrontación que caracteriza a Trump.
    4. Apoyo a sectores opositores dentro de Panamá: En un escenario más indirecto, Estados Unidos podría intentar influir en la política interna de Panamá, apoyando a facciones que favorezcan una mayor apertura hacia los intereses estadounidenses. Este tipo de estrategia, aunque sutil, no está exenta de riesgos y puede alimentar el sentimiento antiestadounidense en la región.

    La postura de Panamá: un baluarte de soberanía

    Panamá tiene varios recursos para defenderse ante cualquier intento de presión:

    • Legitimidad internacional: La comunidad internacional reconoce la soberanía panameña sobre el Canal. Cualquier movimiento agresivo por parte de Estados Unidos podría ser condenado en foros como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA).
    • Eficiencia operativa: La ACP ha demostrado que el Canal es administrado con altos estándares, lo que refuerza la narrativa de que Panamá es un gestor competente de esta infraestructura crítica.
    • Apoyo de China y otros actores: Aunque Trump acusa a China de operar el Canal, lo cierto es que la influencia china se limita a la operación de puertos cercanos. Sin embargo, Beijing podría usar su poder económico y político para contrarrestar cualquier intento de intervención estadounidense, fortaleciendo a Panamá.

    Un análisis libertario: la soberanía frente al intervencionismo

    Desde una perspectiva libertaria, la retórica de Trump es problemática porque refuerza la idea de que un Estado, por poderoso que sea, tiene el derecho inherente de imponer su voluntad sobre otro. Este tipo de intervencionismo contradice los principios de soberanía y libre comercio, fundamentales para un orden mundial equilibrado.

    Además, el argumento de que el Canal «debería» pertenecer a Estados Unidos no solo ignora el marco legal de los tratados Torrijos-Carter, sino que también desconoce el espíritu de autogobierno que define a los Estados soberanos. ¿Por qué un país, solo por ser una superpotencia, debería tener derechos sobre un activo clave de otro?

    En un mundo globalizado, los principios de cooperación y respeto mutuo son esenciales para el progreso. Si bien Trump podría usar su retórica para movilizar su base política, sus acciones deben ser cuidadosamente calculadas para evitar socavar las relaciones con América Latina y desencadenar conflictos innecesarios.

    Un desafío para la diplomacia contemporánea

    La declaración de Trump sobre el Canal de Panamá tiene más que ver con proyectar fuerza ante sus seguidores que con una estrategia geopolítica clara. Sin embargo, las implicaciones de este discurso son serias. Panamá deberá prepararse para enfrentar presiones crecientes, mientras que el resto del mundo observará de cerca si Estados Unidos opta por una diplomacia de fuerza o por el diálogo.

    En última instancia, cualquier intento de «retomar» el Canal sería un retroceso para el principio de soberanía y una señal de que los grandes poderes aún consideran que las reglas internacionales pueden ser moldeadas a su antojo. Como dijo el libertario Murray Rothbard: «La verdadera paz solo puede lograrse a través del respeto mutuo y la ausencia de coerción». En este caso, ese respeto comienza por reconocer que el Canal de Panamá pertenece, ante todo, a Panamá.

  • Si Groenlandia estuviera en venta, ¿cuánto valdría?

    Donald Trump ha vuelto a expresar su deseo de que Estados Unidos asuma la “propiedad y el control” de Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca.

    Trump planteó por primera vez la idea de que Estados Unidos comprara Groenlandia en 2019. En ese momento, argumentó, con bastante razón, que él no era el primer presidente estadounidense en tener esta idea.

    La compraventa de territorios es una operación rara en estos tiempos. Está por ver si Trump las recuperará. Pero la cuestión es: si estuviera en venta, ¿cómo se decidiría la oferta por un estado, territorio o nación?

    No es una idea nueva

    La posición estratégica de Groenlandia ha sido de gran valor para EE. UU. desde los primeros días de la Guerra Fría. En 1946, el entonces presidente Harry Truman ofreció comprar el territorio danés por 100 millones de dólares en oro. Se dice que los daneses reaccionaron a esa oferta de forma muy parecida a como lo hicieron en 2019, y de nuevo en 2025: “No, gracias”.

    El presidente estadounidense Harry Truman
    El presidente estadounidense Harry Truman intentó comprar Groenlandia a Dinamarca en 1946.
    Public Domain/National Archives and Records Administration

    Que una nación soberana compre territorio a otra puede parecer extraño hoy en día, pero hay muchos casos en los que esto ha sucedido a lo largo del tiempo.

    Sin ir más lejos, Estados Unidos compró gran parte de su expansión occidental a principios del siglo XIX. Esto incluyó la “Compra de Luisiana”, vastas franjas de tierra en Norteamérica, compradas a Francia en 1803 por 15 millones de dólares (algo así como 416 millones de dólares en cifras de 2024).

    Aproximadamente medio siglo después, Estados Unidos pagó a México por grandes extensiones de territorio tras la guerra mexicano-estadounidense. EE. UU. también adquirió Alaska a Rusia en 1867, por 7,2 millones de dólares (más de 150 millones de dólares en la actualidad).

    Y compró las Islas Vírgenes a Dinamarca en 1917 por 25 millones de dólares (más de 600 millones de dólares actuales) en monedas de oro.

    No se trata sólo de Estados Unidos. Japón, Pakistán, Rusia, Alemania y Arabia Saudí han pagado por territorios, transfiriendo jurisdicción sobre los habitantes locales y ganando tierras, acceso a vías fluviales críticas o, simplemente, amortiguadores geográficos.

    ¿Cuál es el valor de un país?

    Valorar un país (o un territorio autónomo como Groenlandia) no es tarea sencilla. A diferencia de las empresas o los activos, los países encarnan una mezcla de elementos tangibles e intangibles que se resisten a una medición económica directa.

    Un punto de partida lógico es el producto interior bruto (PIB). En pocas palabras, el PIB es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía en un tiempo determinado (normalmente un año).

    Pero ¿capta esto realmente el verdadero “valor” de una economía? Cuando compramos algo, los beneficios derivados de ello perduran –esperamos– en el futuro.

    Por eso, basar el precio de una compra en el valor producido en un periodo de tiempo determinado puede no reflejar adecuadamente el verdadero valor de ese objeto (en este caso, toda una economía) para el comprador. Hay que tener en cuenta la capacidad de seguir generando valor en el futuro.

    Los recursos productivos de Groenlandia incluyen no sólo las empresas, gobiernos y trabajadores existentes utilizados para generar su PIB actual (estimado en unos 3 236 millones de dólares en 2021), sino también su capacidad (difícil de medir) de cambiar y mejorar su PIB futuro. Esto dependerá de lo productivos que se espere que sean estos recursos en el futuro.

    Existen otros atributos de valor que no se reflejan en el PIB. Entre ellos se incluyen la calidad de su capital (tanto humano como de infraestructuras), la calidad de vida, los recursos naturales y la posición estratégica.

    Aerial view of skyline at port of Nuuk, the capital of Greenland
    Vista aérea del horizonte del puerto de Nuuk, capital de Groenlandia.
    Yingna Cai/Shutterstock

    Recursos sin explotar

    Más allá de lo que ya existe, desde una perspectiva de mercado, son los recursos aún sin explotar los que hacen valiosa a Groenlandia.

    Groenlandia lleva décadas extrayendo carbón, con grandes reservas confirmadas. Se ha demostrado que su subsuelo contiene tierras raras, metales preciosos, grafito y uranio. Además de la minería del carbón, hay oro, plata, cobre, plomo, zinc, grafito y mármol.

    Por último, existe el recurso de importantes explotaciones petrolíferas frente a las aguas de Groenlandia. Ninguno de estos potenciales se refleja en el PIB actual de la isla.

    Los activos nacionales son más fáciles

    Poner precio a un gran activo nacional, como el Canal de Panamá (que Trump también quiere bajo control estadounidense), es una perspectiva mucho más fácil.

    View of the Panama Canal with a ship approaching
    El Canal de Panamá conecta el Mar Caribe con el Océano Pacífico, y es propiedad del gobierno de Panamá.
    jdross75/Shutterstock

    La teoría de la valoración de activos es una parte fundamental de la disciplina financiera y se remonta al siglo XVIII.

    El “modelo de valoración de activos” ha evolucionado con el tiempo, pero fundamentalmente consiste en estimar los flujos de ingresos netos futuros de un activo, basándose en unos pocos datos.

    En el caso del Canal de Panamá, se trataría de estimar los ingresos netos que podrían generarse en el futuro, basándose en factores como las tasas generadas por su uso y el nivel de tráfico previsto.

    A continuación, se restarían los costes previstos de mantenimiento del equipamiento y cualquier daño esperado en el estado de la vía navegable. Otro factor a la hora de determinar el precio es el riesgo de obtener realmente esos ingresos netos.

    El valor o “precio” de un activo de este tipo suele determinarse calculando el valor actual de todos estos flujos de ingresos futuros (netos).

    Las ventas territoriales modernas son escasas

    El declive de las ventas territoriales está ligado a varios factores. Históricamente, estas transacciones solían beneficiar más a las élites gobernantes que a los ciudadanos de a pie. En las democracias modernas, es casi imposible vender tierras si los ciudadanos locales se oponen a la idea.

    Estas democracias se basan en el principio de que los bienes nacionales deben estar al servicio del pueblo, no de las arcas del gobierno. Vender un territorio hoy exigiría demostrar beneficios claros y tangibles para la población, una tarea difícil en la práctica.

    El nacionalismo también desempeña un papel importante. La tierra está profundamente ligada a la identidad nacional y venderla suele considerarse una traición. Los gobiernos, como custodios del orgullo nacional, son reacios a aceptar ofertas, por tentadoras que sean.

    People seen singing as part of Greenland's National Day festival
    Gente cantando en el festival del Día Nacional de Groenlandia.
    Lasse Jesper Pedersen/Shutterstock

    A esto se añade una sólida norma internacional contra el cambio de fronteras, nacida del temor a que un ajuste territorial pueda desencadenar una cascada de reclamaciones y conflictos en otros lugares.

    En el mundo actual, comprar un país o uno de sus territorios puede ser poco más que un experimento mental. Las naciones son entidades políticas, culturales e históricas que se resisten a la mercantilización.

    En teoría, Groenlandia puede tener un precio, pero la verdadera cuestión es si una transacción de este tipo podría ajustarse alguna vez a los valores y realidades modernos.The Conversation

    Susan Stone, Credit Union SA Chair of Economics, University of South Australia y Jonathan Boymal, Associate Professor of Economics, RMIT University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Hayes pronostica Bitcoin al alza y posterior corrección a partir de Abril

    Arthur Hayes, cofundador y ex CEO de BitMEX, proyecta un panorama mixto para Bitcoin en el primer trimestre de 2025. Según su análisis, la criptomoneda experimentará un importante repunte inicial, seguido de una corrección significativa que podría redefinir las expectativas del mercado.

    El pronóstico se basa principalmente en una esperada inyección de liquidez de USD $612.000 millones en la economía estadounidense. Esta suma provendría de dos fuentes principales: USD $237.000 millones de la reducción en la facilidad de recompra inversa (RRP) y fondos adicionales de la Cuenta General del Tesoro (TGA), relacionados con medidas extraordinarias por el límite de deuda. A pesar de que la Reserva Federal mantendrá su programa de ajuste cuantitativo (QT), que retirará aproximadamente USD $180.000 millones de liquidez, el balance neto seguirá siendo positivo para el mercado de criptomonedas.

    Sin embargo, Hayes advierte sobre posibles obstáculos políticos hacia Bitcoin. Aunque las promesas pro-criptomonedas de Trump generan optimismo en el mercado, la implementación de estas políticas podría ser más lenta de lo esperado. Esta demora podría decepcionar a los inversores y provocar una corrección en el mercado durante abril, coincidiendo además con el vencimiento de la temporada de impuestos en Estados Unidos.

    El momento actual refleja esta volatilidad: Bitcoin recientemente superó los USD $102.000, pero ha retrocedido hasta los USD $96.000, generando liquidaciones superiores a USD $400 millones en posiciones cortas y largas. Solo en Bitcoin, estas liquidaciones superaron los USD $85 millones, evidenciando la sensibilidad del mercado ante los cambios en las expectativas.

    A pesar de estos desafíos, Hayes mantiene una visión optimista a largo plazo. Sugiere que la inyección de liquidez en dólares compensará temporalmente los riesgos políticos, aunque recomienda a los inversores considerar reducir su exposición al riesgo hacia finales del primer trimestre, buscando nuevas oportunidades más adelante en el año cuando las condiciones vuelvan a ser favorables.

    El análisis de Hayes también contempla factores externos que podrían influir en el comportamiento del mercado. Entre estos se destacan las políticas monetarias de otros bancos centrales, especialmente de China y Japón, así como la posible devaluación del dólar frente al oro. No obstante, enfatiza que los movimientos en la liquidez global serán el factor determinante en el corto plazo para el precio de Bitcoin y otras criptomonedas.

    Las expectativas para Bitcoin siguen siendo elevadas, especialmente considerando la próxima toma de posesión de Trump y sus promesas de crear condiciones favorables para el mercado de las criptomonedas. Sin embargo, como sugiere Hayes, los inversores deberían mantener una perspectiva cautelosa y estar preparados para la volatilidad que podría caracterizar al mercado en los próximos meses, especialmente durante la transición entre el primer y segundo trimestre del año.

  • Estos son los primeros elegidos y los aliados que rodearán a Donald Trump en la Casa Blanca

    WASHINGTON, EEUU — Donald Trump regresará a la Casa Blanca acompañado de un equipo de amigos y ayudantes de toda la vida, así como de nuevos y sonados aliados.

    El presidente republicano electo apenas ha empezado a nombrar a las figuras clave de su gobierno, pero en las últimas semanas ha conservado una serie de colaboradores internos y externos a la campaña que se unieron a él en el escenario a primera hora del miércoles cuando declaró la victoria.

    A continuación, un vistazo a algunas figuras clave en la órbita de Trump mientras se prepara una vez más para ocupar la Casa Blanca.

    Susie Wiles, jefa de gabinete

    Por segunda vez, Trump ha ganado la Casa Blanca con una mujer al frente de su campaña. Wiles, que se incorporó pronto a su campaña para 2024, fue su directora de campaña y fue nombrada el jueves nueva jefa de gabinete. Se le atribuye el mérito de haber sido una fuerza firme y silenciosa detrás de la tercera campaña de Trump a la Casa Blanca, dirigiendo una operación muy disciplinada y, en última instancia, ganadora.

    Wiles ha sido nombrada como la jefa de gabinete del republicano.

    La asesora principal Susie Wiles escucha al hoy presidente electo Donald Trump, la noche de las elecciones en el Centro de Convenciones del Condado de Palm Beach en West Palm Beach, Florida, EE. UU., el 6 de noviembre de 2024. REUTERS/Brian Snyder.
    La asesora principal Susie Wiles escucha al hoy presidente electo Donald Trump, la noche de las elecciones en el Centro de Convenciones del Condado de Palm Beach en West Palm Beach, Florida, EE. UU., el 6 de noviembre de 2024. REUTERS/Brian Snyder.

    Wiles es una veterana estratega republicana afincada en Florida que dirigió la campaña de Trump en el estado en 2016 y 2020. Antes de eso, dirigió la campaña de 2010 de Rick Scott para gobernador de Florida y sirvió brevemente como gerente de la campaña presidencial de 2012 del exgobernador de Utah Jon Huntsman.

    Wiles es hija de Pat Summerall, fallecido jugador de la NFL que se convirtió en locutor.

    Tom Homan, el «zar de la frontera»

    El mandatario electo anunció el domingo por la noche que Homan, exdirector en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) de su primera administración, se encargará de las fronteras del país.

    Trump hizo de la represión de las personas que se encuentran ilegalmente en el país un elemento central de su campaña, prometiendo deportaciones masivas.

    Homan afirmó el lunes que daría prioridad a deportar a los inmigrantes que se encuentren ilegalmente en Estados Unidos y que supongan una amenaza para la seguridad, así como a los que trabajen en centros de trabajo.

    En un post en su plataforma Truth Social, el republicano dijo que Homan estará «a cargo de las fronteras de nuestra nación (‘El Zar de la frontera’), incluyendo, pero no limitado a, la Frontera Sur, la Frontera Norte, toda la Seguridad Marítima y de Aviación», además de responsabilizarse de la deportación de inmigrantes que están ilegalmente en el país.

    Elise Stefanik, embajadora ante la ONU

    Trump anunció el lunes que Stefanik, congresista republicana y firme partidaria del gobernante electo, sería su embajadora ante Naciones Unidas.

    Stefanik, de 40 años, representante federal por el estado de Nueva York y presidenta de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, asumió un puesto de liderazgo en la Cámara de Representantes en 2021, cuando fue elegida para sustituir a la entonces representante Liz Cheney, destituida por criticar las falsas afirmaciones de Trump sobre fraude electoral.

    «Me siento honrado de nominar a la presidenta Elise Stefanik para servir en mi gabinete como embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas», dijo Trump en un comunicado. «Elise es una luchadora increíblemente fuerte, dura e inteligente de America First».

    Stefanik llegará a la ONU tras las audaces promesas de Trump de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania y a la guerra de Israel en Gaza.

    Lee Zeldin, Agencia de Protección Ambiental

    El presidente electo anunció también que nombrará al excongresista Lee Zeldin para dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés).

    «Zeldin garantizará que se tomen decisiones desreguladoras justas y rápidas para liberar el poder de las empresas estadounidenses y, al mismo tiempo, mantener los más altos estándares medioambientales, incluido el aire y el agua más limpios del planeta», dijo Trump en una publicación en su plataforma de redes sociales Truth Social.

    Trump probablemente tratará de revertir muchas normas administradas por la EPA sobre la quema de combustibles fósiles, incluida una que frena las emisiones de carbono de las centrales eléctricas y otra que reduce drásticamente dichas emisiones de los vehículos.

    «Restableceremos el dominio energético de EEUU, revitalizaremos nuestra industria automovilística para que vuelvan los empleos estadounidenses y haremos de EEUU el líder mundial de la inteligencia artificial», dijo Zeldin en la plataforma de redes sociales X, utilizando el acrónimo de inteligencia artificial.

    Marco Rubio, secretario de Estado, según el NYT

    Marco Rubio, senador estadounidense por Florida y candidato presidencial republicano en 2016, habría sido nombrado por Trump como secretario de Estado, según el New York Times.

    De ser así, este político nacido en Florida, de 53 años, se convertiría en el primer latino en ocupar el cargo de máximo diplomático de Estados Unidos una vez que el presidente republicano electo asuma el cargo en enero.

    Rubio lleva mucho tiempo implicado en asuntos exteriores en el Senado, sobre todo en lo que respecta a América Latina, y tiene sólidas relaciones en todo el partido. En el pasado ha abogado por una política exterior enérgica con respecto a los enemigos geopolíticos de Estados Unidos, como China, Irán y Cuba. En los últimos años ha suavizado algunas de sus posturas para alinearse más estrechamente con las opiniones de Trump

    Michael Waltz, asesor de seguridad, según AP

    El representante federal Michael Waltz, un oficial retirado de la Guardia Nacional del Ejército y veterano de guerra, sería el asesor de seguridad nacional de Trump, según Associated Press.

    Este movimiento pondría a Waltz de cara a una serie de crisis de seguridad nacional, que van desde el actual esfuerzo para proporcionar armas a Ucrania y las crecientes preocupaciones sobre la alianza entre Rusia y Corea del Norte hasta los conflictos en Medio Oriente y la búsqueda de un alto al fuego entre Israel y Hamás y Hezbollah.

    Otros importantes aliados de Trump son:

    Elon Musk, empresario y simpatizante

    Una de las figuras más poderosas en la órbita de Trump estos días es Musk, el multimillonario jefe del fabricante de automóviles Tesla y de la compañía de cohetes SpaceX.

    Musk compró Twitter en 2022 y lo transformó en X, impulsando las voces conservadoras y de extrema derecha en la plataforma. Tras haber apoyado en su día al presidente Barack Obama, Musk se ha pasado a la derecha y se ha convertido en una voz destacada entre los conservadores en EEUU.

    Apoyó a Trump después de que el republicano sobreviviera a un intento de asesinato en julio y destinó más de 119 millones de dólares a respaldar la campaña de Trump, incluido un sorteo de un millón de dólares al día entre los votantes de Pensilvania.

    Trump elogia a Musk con frecuencia y cuenta a las multitudes su asombro al ver aterrizar cohetes de SpaceX. Trump ha dicho que dará a Musk, un importante contratista del gobierno, un papel en su gobierno dirigiendo una comisión de eficiencia para auditar todo el gobierno federal.

    John Paulson, posible secretario del Tesoro

    Paulson, multimillonario gestor de fondos de cobertura y gran donante de Trump, es otro de los principales aspirantes a secretario del Tesoro. El veterano financiero ha dicho a sus socios que estaría interesado en el puesto.

    Paulson, partidario desde hace tiempo de los recortes fiscales y la desregulación, tiene un perfil muy similar al de otros posibles miembros del equipo económico de Trump. Ha apoyado públicamente los aranceles específicos como herramienta para garantizar la seguridad nacional de Estados Unidos y combatir las prácticas comerciales desleales en el extranjero.

    En abril, Paulson organizó un acto de recaudación de fondos en el que recolectó más de 50 millones de dólares para el expresidente.

    Otros posibles contendientes al cargo frente al Tesoro son Scott Bessent, Larry Kudlow y Robert Lighthizer, según apunta Reuters.

    Lara Trump, nuera y aliada política

    Tanto en los negocios como en el gobierno, Trump siempre ha mantenido a familiares en puestos clave. Si la proximidad física es un signo de poder, cabe señalar que la persona que estaba a la derecha de Trump en su fiesta de la victoria era Lara Trump.

    Está casada con el hijo mediano del expresidente, Eric, y desde la primavera es la persona elegida por Donald Trump para ocupar la copresidencia del Comité Nacional Republicano.

    Lara Trump, copresidenta del Comité Nacional Republicano, habla ante el candidato presidencial republicano y expresidente Donald Trump en un acto de campaña, el lunes 4 de noviembre de 2024, en Reading, Pensilvania. (Foto AP/Chris Szagola).
    Lara Trump, copresidenta del Comité Nacional Republicano, habla ante el candidato presidencial republicano y expresidente Donald Trump en un acto de campaña, el lunes 4 de noviembre de 2024, en Reading, Pensilvania. (Foto AP/Chris Szagola).

    Lara Trump, exproductora de televisión, fue una destacada colaboradora de su suegro y se planteó su propia campaña en 2022, sopesando una candidatura al Senado en su estado natal de Carolina del Norte, antes de decidir no presentarse.

    En el Comité Nacional Republicano, ha sido una defensora del expresidente preparada para la televisión y encargada de impulsar la recaudación de fondos, ampliar el alcance a los votantes y la iniciativa de “integridad electoral” del partido. También se ha dedicado a su faceta de cantante y ha publicado varias canciones, a veces de contenido político.

    Dana White, presidente de la UFC

    White es el presidente de la Ultimate Fighting Championship y amigo de Trump desde hace mucho tiempo. Su relación se remonta a 2001, cuando White organizó un combate de la UFC en el antiguo casino-hotel Trump Taj Mahal del republicano en Atlantic City, Nueva Jersey.

    Trump ha aparecido en combates de la UFC a lo largo de los años con White, especialmente en su campaña de 2024, cuando buscaba atraer a los votantes masculinos más jóvenes.

    White, a su vez, ha tenido papeles de orador en las convenciones republicanas de 2016, 2020 y 2024 y apareció en el escenario en la fiesta de la victoria de Trump el miércoles, incluso hablando brevemente a la multitud.

    Linda McMahon, amiga de vieja data

    McMahon, que es la otra copresidenta del equipo de transición del presidente electo, es amiga de Trump desde hace mucho tiempo.

    Ella y su marido, Vince, fundaron World Wrestling Entertainment, convirtiendo la organización en una potencia. Trump participó en algunos eventos de la WWE a lo largo de los años, y McMahon fue uno de sus benefactores más generosos en su campaña de 2016. Trump la contrató para dirigir la Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa de Estados Unidos durante su primer mandato. Se marchó para trabajar en su campaña de reelección y pasó los años transcurridos desde que él dejó el cargo como una de las líderes del America First Policy Institute elaborando estrategias para otro mandato de Trump.

    Howard Lutnick, consejero financiero

    Lutnick, consejero delegado de la firma de servicios financieros Cantor Fitzgerald, es el copresidente del equipo de transición de Trump que ayuda a encontrar el equipo que trabajará en el próximo gobierno.

    Lutnick ha hecho donaciones tanto a demócratas como a republicanos en el pasado, apareció una vez en el reality show de Trump en la NBC, “The Apprentice”, y se ha convertido en parte del círculo íntimo del presidente electo. Compartió escenario con Trump en actos en los últimos días de su campaña, incluido el mitin en el Madison Square Garden.

    Fue criticado en los últimos días de la campaña por una entrevista con la CNN en la que repitió las críticas desacreditadas de Robert F. Kennedy Jr. sobre las vacunas.

    Boris Epshteyn, voz clave en lo jurídico

    Epshteyn es un abogado que ha estado coordinando con los diversos equipos legales de Trump y un antiguo ayudante de Trump que fue un sustituto clave en su campaña de 2016. Epshteyn trabajó brevemente como asesor en la Casa Blanca de Trump y como analista político televisivo para Sinclair Broadcast Group. Después de que Trump se negara a aceptar su derrota en 2020, Epshteyn trabajó con el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani en iniciativas para anular el resultado. Fue acusado de llevar a cabo un plan con Giuliani para presentar electores falsos para Trump en Arizona y obstruir la certificación de los resultados por parte del Congreso. Se ha declarado inocente de nueve cargos de delito grave en Arizona relacionados con el caso.

    Epshteyn también ha aparecido al lado de Trump durante sus comparecencias ante los tribunales.

    Stephen Miller, asesor político

    Miller ocupará el cargo de director adjunto de gabinete para políticas en el nuevo gobierno de Trump. Fue asesor principal en el primer mandato de Trump y ha sido una figura central en muchas de las decisiones políticas del expresidente, en particular en su medida de separar a miles de familias migrantes como programa de disuasión en 2018. Miller ayudó a elaborar muchos de los discursos y planes de línea dura de Trump en materia de inmigración.

    Desde que Trump dejó el cargo, Miller ha sido presidente de America First Legal, una organización de exasesores de Trump concebida como una versión conservadora de la Unión Americana de Libertades Civiles, que ha desafiado al gobierno de Biden, empresas de medios de comunicación, universidades y otros sobre temas como la libertad de expresión y religión y la seguridad nacional.

    Se espera que asuma un papel destacado en la ofensiva de Trump contra la inmigración ilegal y prometió la mayor operación de deportación de la historia de Estados Unidos.

    Robert F. Kennedy Jr., el disidente

    Kennedy, activista antivacunas y ecologista, es un vástago del Partido Demócrata cuyo ascenso en la órbita de Trump fue una de las sorpresas de la campaña presidencial de 2024.

    Kennedy entró en la contienda como candidato demócrata, abandonó el partido para presentarse como independiente antes de abandonar su candidatura, y luego apoyó a Trump con la promesa de influir en la política de salud de un futuro gobierno.

    En las últimas semanas, ha hablado de asumir el control del Departamento de Agricultura de Estados Unidos o de obtener el poder para “reorganizar” las agencias sanitarias federales. Ha dicho que Trump, al asumir el cargo, presionaría a los sistemas locales de abastecimiento de agua para que eliminaran el flúor del agua potable –uno de los grandes logros de la salud pública del siglo pasado– y le permitiría investigar la seguridad de las vacunas, sobre las que lleva tiempo promoviendo teorías desacreditadas.

    Brooke Rollins, asesora y amiga

    Rollins es otra asociada de larga data que es vista como una posible contratación en el gobierno entrante. Es la antigua jefa de política interior de Trump y ha sido presidenta y consejera delegada del America First Policy Institute.

    America First Policy pasó desapercibida en comparación con la Heritage Foundation, que dirigió el Proyecto 2025, atacado con frecuencia por los demócratas ante el enfado de la campaña de Trump, que insistió en que el Proyecto 2025 y Heritage no hablaban en su nombre.

    Rollins trabajó anteriormente como asesora del exgobernador de Texas Rick Perry y dirigió la Texas Public Policy Foundation, un instituto de investigación conservador.

    [Con información de The Associated Press y Reuters]

  • Ross Ulbricht y la Promesa de Trump: liberación día 1

    El conteo de votos de las elecciones presidenciales de Estados Unidos está marcando un momento crucial, ya que Donald Trump, el exmandatario que busca regresar a la Casa Blanca, se perfila como el posible ganador. Si este resultado se confirma, su retorno al poder vendría acompañado de promesas que han capturado la atención de muchos, incluida una muy significativa: el perdón presidencial para Ross Ulbricht.

    Las Facultades Presidenciales del Perdón

    En Estados Unidos, el presidente tiene la autoridad constitucional para otorgar indultos y conmutaciones de sentencias, tal como se establece en el Artículo II, Sección 2 de la Constitución. Este poder es amplio y permite al presidente perdonar delitos federales o reducir las penas impuestas, sin necesidad de aprobación del Congreso ni de ningún otro órgano del gobierno.

    El uso de este poder ha sido objeto de debate a lo largo de la historia, a menudo visto como un mecanismo para corregir errores judiciales o mitigar sentencias excesivas. La promesa de Donald Trump de conmutar la sentencia de Ross Ulbricht el primer día de su presidencia (en enero de 2025, cuando oficialmente asumiría el cargo) es un ejemplo poderoso de este potencial para restaurar la justicia.

    ¿Quién es Ross Ulbricht y por qué importa su caso?

    Ross Ulbricht, conocido como el creador de Silk Road, una plataforma pionera en la darknet que permitía el comercio anónimo utilizando Bitcoin, fue arrestado en 2013 y sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Su juicio y condena han sido altamente polémicos, generando críticas sobre la severidad del castigo y las irregularidades en el proceso judicial.

    Como defensores de Ulbricht sostenemos que, si bien Silk Road permitió transacciones de sustancias ilícitas según la ley positiva, lo cierto es que fue el primer mercado libre de acuerdos libres y voluntarios que no hacían daño a nadie y la sentencia fue absolutamente desproporcionada y no tomó en cuenta el potencial de redención.

    ¿Qué implicaría la liberación de Ross Ulbricht?

    Un perdón presidencial o una conmutación de la sentencia permitiría que Ross Ulbricht recupere su libertad después de más de 11 años en prisión. Este sería un hito importante no solo para su familia y seguidores, que han luchado incansablemente por su causa, sino también para la conversación más amplia sobre la reforma del sistema judicial y las penas por delitos relacionados con las drogas, las criptomonedas y el comercio digital. En fin, sobre la intromisión del estado en acuerdos libres y voluntarios, cimiento del libre mercado.

    La liberación de Ulbricht marcaría un precedente importante en la aplicación de la justicia para crímenes cibernéticos y sería vista como un acto de reconciliación hacia todos quienes argumentamos que las tecnologías descentralizadas deben ser tratadas con un enfoque más equitativo y visionario. Además, el regreso de Ulbricht a la sociedad podrá permitirle contribuir positivamente con sus conocimientos y experiencias, inspirando debates sobre libertad y justicia.

    La Importancia de que Trump Cumpla su Promesa

    Si Donald Trump logra la presidencia, será crucial que mantenga su compromiso de liberar a Ross Ulbricht el día 1. El cumplimiento de esta promesa será visto como un acto de justicia para quienes aún no perdemos la fe en ella y como una muestra de que el sistema político puede corregir errores, incluso cuando estos afectan a figuras controvertidas.

    Además, la liberación de Ulbricht será un mensaje poderoso sobre la importancia de la clemencia y la humanidad en la aplicación de la ley, especialmente en un mundo donde las innovaciones tecnológicas desafían las normas legales tradicionales. Como Ulbricht expresó en su reciente tuit, después de más de una década tras las rejas, la posibilidad de una segunda oportunidad es un rayo de esperanza nacido del apoyo incansable de la comunidad.

    Un Momento de Alegría y Esperanza

    Pensar en Ross Ulbricht volviendo a vivir en libertad es motivo de alegría para quienes somos sus seguidores, quienes creen que nunca debió perderla. La esperanza de que un hombre condenado a pasar el resto de su vida en prisión pueda reintegrarse en la sociedad es profundamente conmovedora. Y ahora, con la promesa de Trump de devolverle esa libertad, la comunidad espera con ansias el día en que se haga justicia.

    «Last night, Donald Trump pledged to commute my sentence on day 1, if reelected,» escribió Ross. «Thank you. Thank you. Thank you. After 11 years in prison, it is hard to express how I feel at this moment. It is thanks to your undying support that I may get a second chance.»

    La historia de Ross Ulbricht ha sido una lucha por justicia y libertad, y si la promesa se materializa, marcará un nuevo capítulo lleno de esperanza y posibilidades. #FreeRossDay1

  • La Economía no Miente: Reflexiones de Guy Sorman sobre la Ignorancia Económica

    En su artículo «La economía no miente» publicado en ABC el 26 de agosto de 2024, Guy Sorman argumenta que la economía es una de las ciencias más incomprendidas por el gran público. Mientras que la mayoría de las personas tiene conocimientos básicos de historia, geografía o incluso de idiomas extranjeros, pocos poseen una comprensión adecuada de los principios económicos. Según Sorman, esta falta de conocimiento permite que la ciencia ficción y las fantasías políticas reemplacen a la economía basada en hechos verificables, generando un terreno fértil para las manipulaciones y las promesas vacías de los políticos.

    Sorman sostiene que tanto la izquierda como la derecha tienden a explotar esta ignorancia económica, aunque observa que la izquierda, por su mayor inclinación a la imaginación, es más propensa a ofrecer promesas irrealizables. Como ejemplo, Sorman menciona las recientes declaraciones del presidente estadounidense Joe Biden, quien atribuyó el supuesto éxito de su política económica a un control inflacionario que, en realidad, es un mérito de la Reserva Federal y no del gobierno. Asimismo, señala las campañas de Donald Trump y Kamala Harris, que están basadas en afirmaciones económicas no verificadas y promesas que no podrían cumplirse en una economía de mercado liberal.

    El autor destaca que la economía, como ciencia, se basa en hechos y principios comprobables. Un principio fundamental es que el crecimiento económico no es producto de la intervención gubernamental, sino del dinamismo de los empresarios que crean riqueza. Sorman argumenta que el papel del gobierno debe limitarse a proporcionar un marco jurídico, fiscal y judicial estable que permita el florecimiento de la iniciativa privada. En los países donde el Estado es débil, corrupto o no garantiza un sistema legal robusto, la pobreza y la falta de desarrollo empresarial son inevitables.

    Uno de los puntos centrales del artículo es la importancia de una moneda estable para el crecimiento económico. Sorman se remite a los trabajos de Friedrich Hayek y Milton Friedman, quienes demostraron que la estabilidad monetaria es esencial para la prosperidad económica. En economías con monedas inestables, como Argentina, la especulación prevalece sobre la inversión, resultando en un crecimiento nulo o negativo. La estabilidad y previsibilidad de una moneda, según Sorman, depende de la independencia del banco central de las influencias políticas. Cuando un banco central imprime dinero para cubrir déficits públicos, la moneda se devalúa y pierde su valor, generando inflación y desinversión.

    Sorman elogia a países como Estados Unidos y los de la Unión Europea que han mantenido bancos centrales independientes, como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE), respectivamente. La independencia de estos bancos centrales ha permitido una gestión monetaria enfocada en la estabilidad, más allá de las ambiciones políticas de turno. Sorman argumenta que sin el BCE y el euro, los países del sur de Europa, que tradicionalmente han sido propensos al gasto público excesivo, no habrían podido desarrollarse a un ritmo tan satisfactorio.

    Sin embargo, Sorman también advierte sobre los peligros de la manipulación política de la economía. Cita a Trump, quien en su campaña insinúa que presionaría a la Reserva Federal para reducir las tasas de interés y debilitar el valor del dólar si fuera reelecto. Según Sorman, tales acciones socavarían la estabilidad económica global, demostrando la necesidad de un mayor conocimiento económico entre la opinión pública para evitar caer en promesas económicas vacías y perjudiciales.

    Finalmente, Sorman aboga por la inclusión de la economía en los programas educativos desde temprana edad. Argumenta que, al igual que otras ciencias, el conocimiento económico es esencial para formar ciudadanos bien informados que no sean fácilmente manipulados por discursos políticos simplistas. Alemania es citada como un ejemplo de una nación que, debido a su experiencia con la inflación, valora profundamente la estabilidad monetaria y la independencia del banco central. Para Sorman, es fundamental que otras naciones sigan este ejemplo y eleven el nivel de comprensión económica de sus ciudadanos para evitar que la política económica se reduzca a «palabrería».

     

  • Las próximas elecciones presidenciales estadounidenses

    Con gran dolor consigno que prefiero que gane las elecciones presidenciales en el otrora baluarte del mundo libre Kamala Harris que Donald Trump pues me inclino por una estatista al descubierto que uno camuflado, aunque en este último caso el candidato de marras parece inepto en materia política ya que no se percata de su ubicación en el espectro en el que se desenvuelve en temas nacionales e internacionales.

    Trump durante su gestión incrementó el gasto público, el déficit fiscal y la deuda estatal. Tuvo la indecencia de no reconocer el triunfo de su adversario en las últimas elecciones, a pesar que fue certificado por los 50 estados, por 61 jueces federales y locales (8 de los cuales fueron sugeridos por Trump) y su propio Vicepresidente, Mike Pence. Sus manifestaciones con motivo del ataque al Capitolio fueron bochornosas; como reporta la Association PressThe New York Times y el Washington Post el Presidente expresó reiteradamente en lugares públicos en esos días críticos respecto a los revoltosos: “They were there with love in their hearts. It was a beautiful day” (Estaban allí con amor en sus corazones. Fue un día hermoso), lo cual se desdijo más adelante en vista de la categórica condena inicial de colegas republicanos liderados por el Senador Lindsay Graham y del público en general. Del mismo modo que se retractó respecto del aborto a pesar de haber reiterado que era partidario del pro choice desde su célebre declaración inicial el 24 de octubre de 1999 en NBC News (“Meet the Press”) hasta que más adelante sus asesores le recomendaron condenar el aborto debido a la posición de sus seguidores potenciales con especial referencia destacados representantes del Tea Party.

    Trump es proteccionista, nacionalista y xenófobo que la emprende contra los inmigrantes y con ribetes peligrosos como cuando frente al enfrentamiento de dos grupos en Charlottesville donde todos los partidarios de una de las partes enfrentadas portaban estandartes nazis, frente a lo cual el entonces Presidente declaró ante las cámaras de CNN: “Very fine people on both sides” (Buena gente de los dos lados).

    Sé que hay personas de buena voluntad preocupadas por el avance del aparato estatal estadounidense que consideran que es mejor apoyarlo a Trump pues el gobierno de Biden y lo que proyecta su eventual sucesora es una calamidad. Esto último es del todo correcto pero no puede decirse con rigor que con los antecedentes referidos de Trump se enfrentará al tamaño del gobierno federal con el agravante que como queda dicho el disfraz -tal vez inconsciente- presenta un frente de mayor peligro y debilita las defensas y anticuerpos. Sin duda que como he marcado tantas veces una cosa es la academia que siempre apunta al óptimo y otra la política, un terreno en el que se hace lo que las limitaciones de las circunstancias permiten, en este caso en cuanto a relaciones exteriores y equivalentes al efecto de eventualmente inclinarse por uno u otro candidato.

    Es verdaderamente triste lo que viene ocurriendo en ese magnífico país en el que estudié dos años de mi colegio secundario, luego asistí a seminarios producto de una beca y he visitado en reiteradas ocasiones. Tengo muy buenos amigos estadounidenses y me constan las inmensas reservas morales con que cuenta esa nación las cuales constituyen una formidable esperanza para rectificar el rumbo.

    En mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos detallo a través de quinientas páginas el declive que viene operando, en abierto contraste con los extraordinarios consejos de los Padres Fundadores. Me parece oportuno limitarme esta vez a reproducir los epígrafes que estampé para abrir cada uno de sus doce capítulos que ilustran el contenido del libro. Lo hago en el mismo orden cronológico con que aparece en mi trabajo, De Thomas Paine (1776): “La sociedad en todos sus estadios es una bendición, pero el gobierno aun en su mejor estado constituye un mal necesario y en su peor estado un mal intolerable”. De George Madison (1788): “Hemos oído de la impía doctrina del Viejo Mundo por la que la gente era hecha para el rey y no el rey para la gente. ¿Se revivirá la misma doctrina en el Nuevo bajo otra forma, que por la sólida felicidad de la gente debe sacrificarse a las visiones de aquellas instituciones políticas bajo una forma diferente?”.

    De Thomas Jefferson (1782): “Un despotismo electo no fue el gobierno por el que luchamos”. De George Washington (1795): “Mi ardiente deseo es y siempre ha sido cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a los Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países.” De Benjamin Franklin (1759): “Aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener seguridad temporaria, no merecen ni libertad ni seguridad.” De John Marshall (1819): “El poder de establecer impuestos, es el poder de destruir.” De Pelatiah Webster (1779): “La libertad de comercio y la libertad irrestricta del sujeto para disponer o usar de su propiedad como le plazca, es absolutamente necesaria para la prosperidad de todas las comunidades y para la felicidad de todos los individuos que las integran.” Inscripción en la Estatua de la Libertad (Emma Lazarus, 1883) que reproducimos en el idioma en que está inscripto: “Give me your tiered, your poor, Your huddled masses yearing to breath free, The wretched refuse of your teeming shore, Send these, the homless, the tempest.toss´d to me, I lift my lamp reside the Golden door”. De James Bovard (2003): “De la misma manera que a los políticos raramente se los hace responsables por sus mentiras, a los gobiernos raramente se los hace responsables por sus matanzas.”

    De Milton Friedman (2000): “Como nación hemos sido responsables por el asesinato de literalmente cientos de miles de personas en nuestro país y en el extranjero por pelear un a guerra antinarcóticos que nunca debió haber comenzado y que solo puede ganarse, si eso fuera posible, convirtiendo a los Estados Unidos en un estado policial.” De Etienne de La Boetie (1576): “Son, pues, los propios pueblos los que se dejan, o mejor dicho, se hacen encadenar ya que con solo dejar de servir romperían sus cadenas”. De Ralph Waldo Emerson (1844): “Es moral aquel cuya meta o motivo puede convertirse en norma universal.”

    Para bien del mundo libre es de esperar una pronta reacción en dirección a la libertad. Literalmente, nos va la vida en esto. En cuanto al Partido Republicano en términos modernos es de desear que retome los valores y principios de los Barry Goldwater, Ronald Reagan, Ron Paul (que advierte en varios videos en YouTube acerca de los peligros que presenta Trump) y Mitt Romney (quien en su condición de Senador promovió juicio político a Trump). Mi padre los conoció personalmente a los dos primeros y en mi caso puede intercambiar mails con los dos últimos. El premio Nobel en Economía, el gran Vernon L. Smith, es también muy crítico de las políticas que implementó Trump y las que promete ejecutar vinculadas a su arrogante estatismo siempre inmoral y empobrecedor.

  • Un Trump ensangrentado y desafiante podría convertirse en la imagen que defina las elecciones en EEUU

    Los disparos efectuados contra el expresidente y actual candidato presidencial republicano Donald Trump en un mitin en Pensilvania (Estados Unidos) están siendo investigados como un intento de asesinato.

    La historia estadounidense está sembrada de acciones similares. Lo ocurrido en Pensilvania es horrible, pero lamentablemente no sorprendente. En cambio, sí es llamativa la cantidad de personalidades que salieron a la palestra tras el tiroteo y afirmaron que la violencia política no tiene cabida en Estados Unidos. El presidente Joe Biden afirmó que este tipo de violencia es “inaudita”.

    Y sorprende porque Estados Unidos se fundó sobre la violencia política, y esta ha marcado toda su historia.

    De hecho, Joe Biden comenzó su carrera política presentándose como el heredero político de los hermanos Kennedy: el presidente John F. Kennedy, fue asesinado en 1963, y Robert F. Kennedy, en 1968.

    Sin embargo, que este incidente se produzca en este momento, dada la naturaleza volátil de la campaña presidencial y la polarización existente en Estados Unidos, es profundamente preocupante.

    La forma en que el tiroteo se ha convertido en un arma arrojadiza en las redes sociales con tanta rapidez –con teorías de la conspiración que se desarrollan en tiempo real– significa que el potencial para que este tipo de violencia se intensifique es muy alto.

    No hay más que ver la insurrección del Capitolio estadounidense el 6 de enero de 2021 para darse cuenta de lo rápido que puede estallar la violencia política en Estados Unidos.

    Esto se debe, al menos en parte, a la forma en que la retórica violenta ha sido cultivada deliberadamente por elementos de la extrema derecha en los últimos años. En particular, ha estado latente en los mítines de Trump desde el comienzo de su primera carrera hacia la presidencia en 2016.

    La amenaza de violencia se ha convertido en un elemento central de la imagen política de Trump, de su atractivo y de su base de seguidores. Basta con ver algunos momentos de cada mitin y de cada discurso para oírle hablar de violencia, a menudo con detalles gráficos y con gran fruición.

    Por ejemplo, ha aludido repetidamente a las teorías de la conspiración al describir el ataque contra el marido de la expresidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, Paul, en su casa en 2022, además de burlarse de él y bromear sobre el ataque.

    Esta es una característica, no un error, de la campaña de Trump y del movimiento que le respalda.

    Y tiene un impacto en el mundo real. Una revisión a escala nacional realizada por ABC News (la organización mediática estadounidense) en 2020 identificó 54 casos criminales en los que el propio Trump había sido invocado en “conexión directa con actos violentos, amenazas o acusaciones de agresión”.

    Hace apenas un par de semanas, Kevin Roberts, el presidente del think tank de derechas Heritage Foundation (el arquitecto del plan Proyecto 2025 para reformar el gobierno estadounidense bajo una segunda presidencia de Trump), habló de una “segunda Revolución Americana” que “seguiría siendo incruenta si la izquierda lo permite”.

    Dado lo omnipresente que se ha vuelto esta amenaza de violencia, quizá sea más sorprendente que un incidente de esta magnitud no ocurra más a menudo, o no haya ocurrido ya.

    Una imagen que define la campaña

    También llama la atención lo maestro de la imagen política que es Trump. Se puede ver en las imágenes del tiroteo en Pensilvania: después de levantarse, iza el puño desafiante para que se capte esa imagen.

    Por supuesto, esa imagen va a definir este momento, si no toda la campaña presidencial de Trump.

    Ha habido una serie de puntos de inflexión en esta campaña hasta ahora, y este puede ser el decisivo. Podría convertir a Trump en un santo a los ojos de sus partidarios.

    Ver cómo Trump, su campaña y la gente que le rodea utilizan esta narrativa será muy importante, especialmente antes de la Convención Nacional Republicana, que está previsto que comience en Wisconsin en los próximos días.

    Dadas las consecuencias de la actuación de Biden en el debate de las últimas semanas, también está surgiendo una imagen opuesta de los dos candidatos que podría consolidarse aún más, aunque no los refleje con exactitud.

    Esa imagen de Trump, ensangrentado y con el puño en alto, podría sin duda enmarcar toda su campaña y recabar apoyos.

    Es totalmente posible, por tanto, que este se convierta en el momento en que Trump ganó las elecciones.The Conversation

    Emma Shortis, Adjunct Senior Fellow, School of Global, Urban and Social Studies, RMIT University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.